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Unidad 1: Teoría Cuántica y Estructura Atómica

1.1. El Átomo y sus Partículas Subatómicas:

El átomo es la unidad básica de la materia, compuesta por partículas


subatómicas que son fundamentales para comprender su estructura y
comportamiento. Las principales partículas subatómicas son los protones,
neutrones y electrones. Los protones tienen una carga eléctrica positiva y se
encuentran en el núcleo del átomo junto con los neutrones, que no tienen carga
eléctrica. Los electrones, que tienen una carga negativa, orbitan alrededor del
núcleo en diferentes niveles de energía.

La distribución de estas partículas subatómicas determina las propiedades y el comportamiento


químico de un átomo. Los protones y neutrones, que constituyen el núcleo atómico, tienen una
masa relativamente grande en comparación con los electrones, que tienen una masa mucho
menor. Además, los electrones están distribuidos en capas o niveles de energía alrededor del
núcleo, y cada nivel de energía puede contener un número máximo de electrones.
Figura 1.1 Átomo y partículas subatómicas

1.1.1. Rayos Catódicos y Rayos Anódicos:

Los rayos catódicos y anódicos son fenómenos observados en experimentos con tubos de
descarga de gas a baja presión. Los rayos catódicos se producen cuando una corriente eléctrica
pasa a través de un tubo de descarga entre un cátodo y un ánodo. Estos rayos, descubiertos por
primera vez por Sir William Crookes, son corrientes de electrones que se desplazan desde el
cátodo hacia el ánodo, generando un resplandor fluorescente en la parte opuesta al cátodo. Por
otro lado, los rayos anódicos son corrientes de iones positivos que se desplazan desde el ánodo
hacia el cátodo en el tubo de descarga.

Los rayos catódicos jugaron un papel crucial en el descubrimiento del electrón por parte de J.J.
Thomson en 1897. Este descubrimiento condujo al desarrollo del modelo atómico de Thomson,
que propuso que los electrones estaban incrustados en una esfera de carga positiva, similar a
las pasas en un pudín.

1.1.2. Radiactividad:

La radiactividad es el fenómeno por el cual ciertos núcleos atómicos inestables se desintegran


espontáneamente, emitiendo partículas subatómicas o radiación electromagnética. Este
proceso fue descubierto por Henri Becquerel en 1896 cuando observó que las sales de uranio
emitían radiación que podía impresionar una placa fotográfica, incluso en ausencia de cualquier
fuente de energía externa.

Existen tres tipos principales de radiación ionizante emitida durante la desintegración radiactiva:
alfa (α), beta (β) y gamma (γ). La radiación alfa consiste en núcleos de helio (dos protones y dos
neutrones), la radiación beta puede ser una partícula beta (un electrón) o un positrón, y la
radiación gamma es una forma de radiación electromagnética de alta energía.

La radiactividad tiene una amplia gama de aplicaciones en medicina, como en la tomografía por
emisión de positrones (PET) y en la radioterapia para el tratamiento del cáncer. También se
utiliza en la datación por radiocarbono para determinar la edad de objetos arqueológicos y en
diversas aplicaciones industriales, como en la inspección de materiales y en la generación de
energía nuclear. Sin embargo, la radiactividad también puede presentar riesgos para la salud y
el medio ambiente si no se maneja adecuadamente.
1.2 Base experimental de la teoría cuántica

La base experimental de la teoría cuántica se desarrolló a lo largo del siglo XX a partir de una
serie de experimentos que desafiaron las concepciones clásicas de la física y llevaron al
desarrollo de un nuevo marco teórico para comprender el mundo subatómico. Estos
experimentos proporcionaron evidencia crucial que respaldó la emergente teoría cuántica y
ayudaron a sentar las bases de la física moderna. A continuación, exploraremos algunos de los
experimentos más importantes que contribuyeron a la base experimental de la teoría cuántica:

1. Efecto Fotoeléctrico:

Uno de los experimentos más influyentes en el desarrollo de la teoría cuántica fue el efecto
fotoeléctrico, observado por primera vez por Heinrich Hertz en 1887 y explicado por Albert
Einstein en 1905. En este experimento, se observó que cuando la luz incide sobre ciertos
materiales, como metales, se liberan electrones de la superficie de estos materiales. Einstein
propuso que la luz está compuesta por partículas discretas de energía llamadas fotones, y que
la energía de estos fotones determina la energía cinética de los electrones emitidos. Este
experimento proporcionó evidencia directa de la naturaleza cuántica de la luz y llevó al
desarrollo de la mecánica cuántica.

2. Experimento de la Doble Rendija:

El experimento de la doble rendija es un experimento clásico que demuestra el comportamiento


ondulatorio de las partículas subatómicas, como los electrones y los fotones. En este
experimento, desarrollado por Thomas Young en 1801, se observa un patrón de interferencia
cuando la luz o los electrones pasan a través de dos rendijas estrechas. Este patrón de
interferencia solo se puede explicar mediante la teoría ondulatoria de la luz y la materia, lo que
sugiere que las partículas subatómicas exhiben comportamientos tanto de onda como de
partícula.

3. Experimento de Franck-Hertz:

El experimento de Franck-Hertz, realizado por James Franck y Gustav Hertz en 1914,


proporcionó evidencia experimental de la cuantización de la energía en átomos. En este
experimento, los electrones se aceleran a través de un campo eléctrico y colisionan con átomos
de mercurio gaseoso. Se observa que los electrones solo pueden transferir energía a los átomos
en cantidades discretas, lo que indica que la energía de los electrones está cuantizada. Este
experimento confirmó la teoría cuántica de Planck y la mecánica cuántica de Bohr.

4. Experimento de Stern-Gerlach:

El experimento de Stern-Gerlach, realizado por Otto Stern y Walther Gerlach en 1922,


proporcionó evidencia experimental de la cuantización del momento angular en partículas
subatómicas. En este experimento, un haz de átomos de plata se hace pasar a través de un
campo magnético no uniforme. Se observa que los átomos se dividen en dos haces distintos en
lugar de formar una banda continua, lo que indica que el momento angular de los átomos está
cuantizado. Este experimento fue fundamental para el desarrollo de la teoría cuántica y la
comprensión de las propiedades fundamentales de las partículas subatómicas.

Estos son solo algunos ejemplos de los experimentos clave que contribuyeron a la base
experimental de la teoría cuántica. A lo largo del siglo XX, se realizaron numerosos experimentos
más que proporcionaron evidencia adicional de los principios cuánticos y ayudaron a consolidar
la teoría cuántica como uno de los pilares fundamentales de la física moderna.

1.2.1. Teoría Ondulatoria de la Luz:

La teoría ondulatoria de la luz es una de las principales teorías que describen la naturaleza de la
luz. Esta teoría postula que la luz se propaga en forma de ondas electromagnéticas, es decir, que
está compuesta por campos eléctricos y magnéticos que oscilan perpendicularmente entre sí y
en la dirección de propagación. La teoría ondulatoria explica una amplia gama de fenómenos
observados en la luz, como la reflexión, la refracción, la interferencia y la difracción.

Una de las primeras pruebas experimentales de la naturaleza ondulatoria de la luz fue el


experimento de la doble rendija realizado por Thomas Young en 1801. En este experimento,
Young demostró que la luz exhibe patrones de interferencia cuando pasa a través de dos rendijas
estrechas, lo que indica que la luz tiene propiedades ondulatorias. Esta observación fue
fundamental para el desarrollo de la teoría ondulatoria de la luz.

La teoría ondulatoria también proporciona una explicación para el fenómeno de la difracción,


que es la tendencia de las ondas de luz a doblarse alrededor de obstáculos y a través de
aberturas. Además, explica la reflexión y la refracción de la luz en superficies y medios
diferentes, como el cambio de dirección que experimenta un rayo de luz al pasar de un medio a
otro, como del aire al agua.

A pesar de la validez y la utilidad de la teoría ondulatoria de la luz para explicar muchos


fenómenos observados, también hay casos en los que la naturaleza corpuscular de la luz es
evidente. Este aspecto dual de la luz, manifestado tanto en sus propiedades ondulatorias como
en su comportamiento de partícula (fotones), fue un desafío fundamental para la comprensión
de la naturaleza de la luz y condujo al desarrollo de la mecánica cuántica.
1.2.2. Radiación del Cuerpo Negro y Teoría de Planck:

La radiación del cuerpo negro es la radiación electromagnética emitida por un cuerpo negro
ideal, que absorbe toda la radiación incidente sin reflejarla. El estudio de la radiación del cuerpo
negro llevó al desarrollo de la teoría cuántica y a la formulación de la teoría de Planck por Max
Planck en 1900.

Planck propuso que la energía emitida o absorbida por un oscilador (como los átomos emisores
de radiación) solo puede ocurrir en múltiplos enteros de un valor mínimo, llamado cuantos de
energía. Esta idea revolucionaria resolvió el problema del ultravioleta catastrófico, que era la
incapacidad de las teorías clásicas de la física para predecir la radiación emitida por un cuerpo
negro a altas frecuencias.

La teoría de Planck sentó las bases para el desarrollo de la mecánica cuántica y la comprensión
de los fenómenos cuánticos. Además, proporcionó una explicación precisa de la radiación del
cuerpo negro en todas las longitudes de onda, lo que llevó a un mejor entendimiento de la
naturaleza discreta de la energía y la materia en el nivel subatómico.

La teoría de Planck también tuvo importantes implicaciones en la comprensión de la naturaleza


de la luz y la relación entre la energía de un fotón y su frecuencia. La ecuación E=hf, donde E es
la energía de un fotón, h es la constante de Planck y f es la frecuencia de la radiación, se convirtió
en un pilar fundamental de la física cuántica y ayudó a explicar una amplia gama de fenómenos
observados en la naturaleza.

1.2.3. Efecto Fotoeléctrico:

El efecto fotoeléctrico es un fenómeno en el cual la luz incidente (fotones) expulsa electrones


de una superficie metálica. Este fenómeno fue observado por primera vez por Heinrich Hertz en
1887 y posteriormente investigado en detalle por Albert Einstein en 1905.

Según la teoría del efecto fotoeléctrico de Einstein, la luz está compuesta por partículas discretas
de energía llamadas fotones. Cuando un fotón de suficiente energía golpea un material, puede
transferir su energía a un electrón en la superficie del material, liberándolo y creando una
corriente eléctrica. La energía cinética de los electrones liberados depende de la frecuencia de
la luz incidente, no de su intensidad.

El efecto fotoeléctrico tiene importantes aplicaciones en tecnología moderna, como en celdas


solares fotovoltaicas, dispositivos de imagen y detectores de luz.

1.2.4. Espectros de Emisión y Series Espectrales:

Los espectros de emisión son patrones de líneas brillantes que aparecen cuando los átomos
emiten luz después de ser excitados por una fuente de energía externa, como una descarga
eléctrica o una llama. Cada elemento químico tiene un conjunto único de líneas espectrales que
son características de ese elemento. Estas líneas espectrales son el resultado de transiciones
electrónicas específicas entre diferentes niveles de energía en el átomo.

Las series espectrales son secuencias específicas de líneas espectrales que corresponden a
diferentes tipos de transiciones electrónicas en un átomo. Por ejemplo, la serie de Balmer en el
espectro del hidrógeno corresponde a transiciones de electrones desde niveles de energía
superiores a n=2 hacia el nivel de energía n=2. Las series espectrales son útiles para identificar
elementos químicos y para estudiar la estructura de los átomos y sus niveles de energía.
1.3. Teoría Atómica de Bohr:

La teoría atómica de Bohr, propuesta por el físico danés Niels Bohr en 1913, revolucionó nuestra
comprensión de la estructura atómica al incorporar ideas cuánticas y establecer un modelo que
explicaba de manera satisfactoria las líneas espectrales del átomo de hidrógeno.

Postulados principales:

Orbitales Estacionarios: Bohr postuló que los electrones en un átomo ocupan órbitas circulares
estacionarias alrededor del núcleo, sin irradiar energía. Cada órbita tiene un nivel de energía
específico y solo ciertos valores discretos de energía son permitidos para los electrones.
Emisión y Absorción de Energía: Según la teoría de Bohr, un electrón puede saltar de una órbita
a otra emitiendo o absorbiendo energía en forma de fotones. La energía emitida o absorbida
está cuantizada y está relacionada con la diferencia de energía entre las órbitas inicial y final.

Condiciones de Estabilidad: Bohr estableció condiciones para la estabilidad de las órbitas


permitidas, postulando que un electrón permanece estable en una órbita si su energía cinética
(debida a su movimiento orbital) se equilibra exactamente con su energía potencial (debida a su
atracción hacia el núcleo).

1.3.1. Teoría Atómica de Bohr-Sommerfeld:

Arnold Sommerfeld extendió la teoría de Bohr al introducir órbitas elípticas y orbitales cuánticos
adicionales, lo que permitió explicar con mayor precisión el espectro de átomos con más de un
electrón. Sommerfeld también introdujo el concepto de números cuánticos adicionales para
describir las propiedades de los electrones en un átomo.

Principales Contribuciones:

Órbitas Elípticas: Sommerfeld propuso que las órbitas de los electrones en un átomo pueden ser
elípticas en lugar de circulares, lo que proporciona una descripción más precisa de la distribución
espacial de los electrones.

Introducción de Números Cuánticos: Sommerfeld introdujo los números cuánticos secundarios,


como el número cuántico azimutal (l), que describe la forma de la órbita del electrón, y el
número cuántico magnético (m), que describe la orientación de la órbita en el espacio.

Explicación del Espectro Atómico Complejo: La teoría de Bohr-Sommerfeld permitió una


explicación más completa de los espectros atómicos complejos, como los de los átomos de helio
y los iones de hidrógeno, que presentan líneas espectrales adicionales debido a la interacción
entre los electrones.
1.4. Teoría Cuántica:

La teoría cuántica es un pilar fundamental de la física moderna que describe el comportamiento


de las partículas subatómicas. En esta sección, exploraremos varios aspectos clave de la teoría
cuántica, desde el principio de dualidad hasta la descripción de los orbitales atómicos.

1.4.1. Principio de dualidad. Postulado de De Broglie:

El principio de dualidad, propuesto por Louis de Broglie en 1924, sugiere que las partículas, como
los electrones, pueden exhibir tanto propiedades de partícula como de onda. De Broglie propuso
que cualquier partícula con momento tiene asociada una onda, y su longitud de onda está
inversamente relacionada con su momento lineal según la relación de De Broglie:

λ=ph

Donde:

λ es la longitud de onda de la partícula.

h es la constante de Planck.

p es el momento lineal de la partícula.

Este principio sugiere que las partículas, a nivel subatómico, no se comportan como partículas
clásicas con una posición y velocidad definidas, sino que también tienen propiedades
ondulatorias.
1.4.2. Principio de incertidumbre de Heisenberg:

El principio de incertidumbre, formulado por Werner Heisenberg en 1927, establece que no se


pueden conocer simultáneamente con precisión la posición y el momento lineal de una partícula
subatómica. Matemáticamente, se expresa como:

Δx⋅Δp ≥ ℏ/2

Donde Δx es la incertidumbre en la posición de la partícula, Δp es la incertidumbre en su


momento lineal y ℏ es la constante reducida de Planck (ℎ/2π).

Este principio subraya la naturaleza probabilística de la mecánica cuántica y establece límites


fundamentales en nuestra capacidad para medir las propiedades de las partículas.
1.4.3. Ecuación de onda de Schrödinger:

La ecuación de Schrödinger es la ecuación fundamental de la mecánica cuántica y describe la


evolución temporal de la función de onda de un sistema cuántico. En su forma más general, la
ecuación de Schrödinger es una ecuación diferencial parcial que depende del sistema particular
bajo consideración.

La ecuación de Schrödinger independiente del tiempo para una partícula en un campo de


potencial es:

Donde ℏ es la constante reducida de Planck, m es la masa de la partícula, V(x) es el potencial en


función de la posición, E es la energía total de la partícula y ψ es la función de onda.

Esta ecuación proporciona una descripción cuantitativa de la evolución del estado cuántico de
una partícula en un sistema dado.

1.4.3.1. Significado físico de la función de onda 2ψ2:

La función de onda ψ describe el estado cuántico de una partícula y su módulo al cuadrado ψ2


proporciona la densidad de probabilidad de encontrar la partícula en una posición específica en
un instante de tiempo dado. Cuanto mayor sea el valor de ψ2 en una región del espacio, mayor
será la probabilidad de encontrar la partícula allí.
Ejercicio:

Calcular la densidad de probabilidad de encontrar un electrón en un átomo de hidrógeno en su


estado fundamental en un radio de 5.0×10−11 m5.0×10−11m del núcleo.

Para calcular la densidad de probabilidad de encontrar un electrón en un átomo de hidrógeno


en su estado fundamental en un radio de 5.0×10−11 m5.0×10−11m del núcleo, primero
necesitamos obtener la función de onda radial del electrón en el átomo de hidrógeno.

En el átomo de hidrógeno, la función de onda radial R(r) del electrón en su estado fundamental
(n=1) está dada por:

Para el átomo de hidrógeno, m es la masa del electrón, e es la carga del electrón y 0ϵ0 es la
permitividad del vacío.

Dado que estamos interesados en la densidad de probabilidad en un radio específico


r=5.0×10−11 m, evaluaremosR(r) en este punto y luego calcularemos ∣ψ∣2 para obtener la
densidad de probabilidad.
Por lo tanto, la densidad de probabilidad de encontrar un electrón en un átomo de hidrógeno
en su estado fundamental en un radio de 5.0×1011m del núcleo es aproximadamente
2.76×1020 m3
1.4.3.2. Números cuánticos y orbitales atómicos:

Los números cuánticos son valores numéricos que describen los estados cuánticos de un sistema
cuántico. Para los electrones en un átomo, los números cuánticos incluyen el número cuántico
principal n, el número cuántico azimutal l, el número cuántico magnético m, el número cuántico
de espín S.

Los orbitales atómicos son regiones del espacio donde hay una alta probabilidad de encontrar
un electrón. Están caracterizados por los números cuánticos n, l y m.

1.5. Distribución Electrónica en Sistemas Polielectrónicos:

En los átomos con más de un electrón, la distribución de los electrones en los diferentes orbitales
se rige por una serie de principios cuánticos. Estos principios son fundamentales para entender
cómo se organizan los electrones en los átomos y, por ende, para comprender la estructura
electrónica de los elementos y su ubicación en la tabla periódica.

1.5.1. Principio de Aufbau o de Construcción:

El principio de Aufbau establece que los electrones llenan los orbitales atómicos comenzando
por los de menor energía y ascendiendo gradualmente a los de mayor energía. Esto significa que
los electrones ocupan primero los orbitales de menor nivel de energía antes de pasar a los
niveles de energía más altos.

Ejercicio: Dado el átomo de oxígeno (O), escribe su configuración electrónica siguiendo el


principio de Aufbau.

Solución: El átomo de oxígeno tiene 8 electrones. Siguiendo el principio de Aufbau, llenamos los
orbitales en orden de energía:

1.5.2. Principio de Exclusión de Pauli:

El principio de exclusión de Pauli establece que en un átomo ningún electrón puede tener los
mismos cuatro números cuánticos. Esto significa que dos electrones en un átomo deben tener
al menos un número cuántico diferente.

Ejercicio: ¿Cuál es la configuración electrónica del átomo de carbono (C) y cuántos electrones
puede tener el orbital 2p?

Solución: La configuración electrónica del carbono es


El orbital 2p puede contener un máximo de 6 electrones, dos en cada subnivel

1.5.3. Principio de Máxima Multiplicidad de Hund:

El principio de máxima multiplicidad de Hund establece que cuando se llenan orbitales


degenerados (misma energía), los electrones se distribuyen para maximizar el número de
electrones con espines paralelos antes de que se emparejen.

Ejercicio: Dado el átomo de nitrógeno (N), escribe su configuración electrónica y muestra cómo
se aplicaría el principio de máxima multiplicidad de Hund para llenar los orbitales 2p.

Solución: La configuración electrónica del nitrógeno es

Aplicando el principio de Hund, los electrones se distribuyen en los tres orbitales 2p con espines
paralelos antes de que se emparejen. Entonces, la configuración sería 2p 3con tres electrones
con espines paralelos.

1.5.4. Configuración Electrónica de los Elementos y su Ubicación en la Clasificación Periódica:

La configuración electrónica de los elementos se refiere a la distribución de electrones en los


diferentes niveles y subniveles de energía. Esta configuración sigue los principios mencionados
anteriormente y es fundamental para entender las propiedades y el comportamiento químico
de los elementos. Además, la configuración electrónica de los elementos está relacionada con
su ubicación en la tabla periódica.

Ejercicio: Escribe la configuración electrónica del elemento sodio (Na) y explica cómo su
configuración está relacionada con su ubicación en la tabla periódica.

Solución: La configuración electrónica del sodio es 1s22s22p63s1

Está ubicado en el grupo 1 (metales alcalinos) de la tabla periódica, lo que indica que tiene un
electrón de valencia en su nivel de energía más externo.
1.5.5. Principios de Radiactividad:

La radiactividad es un fenómeno natural en el que los núcleos de ciertos elementos inestables,


conocidos como radioisótopos, experimentan una desintegración espontánea, transformándose
en otros elementos más estables. Este proceso de desintegración nuclear conlleva la emisión de
partículas subatómicas y/o radiación electromagnética, lo que se conoce como radiación
ionizante.

Existen tres tipos principales de desintegración radiactiva:

Decaimiento Alfa (α): Durante el decaimiento alfa, el núcleo inestable emite una partícula alfa,
que consiste en dos protones y dos neutrones (equivalente a un núcleo de helio-4). Este tipo de
desintegración reduce el número atómico del elemento en dos y su masa en cuatro.

Decaimiento Beta (β): El decaimiento beta implica la emisión de una partícula beta, que puede
ser un electrón (β-) o un positrón (β+). En el caso del β-, un neutrón se convierte en un protón
dentro del núcleo, liberando un electrón y un antineutrino. En el β+, un protón se convierte en
un neutrón, liberando un positrón y un neutrino. El decaimiento beta afecta al número atómico
del elemento, pero no a su masa.

Decaimiento Gamma (γ): La desintegración gamma es la emisión de radiación electromagnética


de alta energía, conocida como rayos gamma. Este tipo de desintegración generalmente
acompaña a los procesos de decaimiento alfa y beta, y ayuda a estabilizar el núcleo después de
la emisión de partículas.

El estudio de la radiactividad es de gran importancia en diversos campos, incluyendo la medicina


(por ejemplo, en la radioterapia y la medicina nuclear), la geología (para la datación de rocas y
minerales), la industria (en la detección de fallos y la esterilización) y la investigación científica
(para estudiar la estructura del núcleo atómico y las interacciones nucleares).

1.6. Aplicaciones Tecnológicas de la Emisión Electrónica de los Átomos:

La emisión electrónica de los átomos, que incluye fenómenos como la ionización y la emisión de
electrones por efecto fotoeléctrico, tiene una amplia gama de aplicaciones tecnológicas en
diversas áreas. Estas aplicaciones aprovechan la capacidad de los electrones para transportar
energía y carga eléctrica, lo que las hace fundamentales en la electrónica, la medicina, la
industria y otras áreas de la tecnología moderna.
Algunas de las aplicaciones más destacadas de la emisión electrónica de los átomos incluyen:

Fotoceldas Solares: Las células fotovoltaicas convierten la energía luminosa en electricidad


mediante el efecto fotoeléctrico. Cuando la luz incide sobre la superficie de un semiconductor,
como el silicio, los fotones liberan electrones, generando una corriente eléctrica que puede ser
utilizada como energía.

Detectores de Radiación: Los detectores de radiación, como los tubos Geiger-Müller, utilizan la
ionización producida por la radiación para detectar partículas cargadas y fotones de alta energía.
Cuando una partícula cargada o un fotón ionizante atraviesa el detector, produce la liberación
de electrones, que pueden ser detectados y cuantificados para medir la radiación.

Microscopios Electrónicos: Los microscopios electrónicos utilizan haces de electrones en lugar


de luz visible para obtener imágenes de alta resolución de muestras. Estos microscopios incluyen
el microscopio electrónico de transmisión (TEM) y el microscopio electrónico de barrido (SEM),
que aprovechan la emisión y dispersión de electrones para analizar la estructura y composición
de materiales a escalas muy pequeñas.

Celdas de Combustible: Las celdas de combustible convierten la energía química de un


combustible, como el hidrógeno, en electricidad mediante reacciones electroquímicas. En estas
celdas, la oxidación del combustible en el ánodo produce electrones libres y iones hidrógeno,
que viajan a través de un electrolito hacia el cátodo, donde se combinan con oxígeno y
electrones para formar agua, generando electricidad en el proceso.

Radioterapia: En medicina, la emisión de electrones por efecto fotoeléctrico se utiliza en la


radioterapia para tratar el cáncer. Los rayos X generados por un acelerador lineal ionizan los
átomos de los tejidos tumorales, liberando electrones que dañan las células cancerosas y
detienen su crecimiento.

Láseres: Algunos láseres utilizan la emisión estimulada de electrones para producir luz
coherente y de alta intensidad. En estos dispositivos, los átomos o moléculas excitados emiten
fotones idénticos en fase, lo que genera un haz de luz láser con aplicaciones en la industria, la
medicina, las comunicaciones y otras áreas.

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