Ejemplos ?
En este convento está colocada sobre el sagrario con grande veneración y por reliquia inestimable, una imagen de bulto de la Madre de Dios de la Consolación.
Ante las voces que ya están próximas —¡Piapiá!— vuelve un largo, largo rato las orejas inmóviles al bulto: y tranquilizado al fin, se decide a pasar entre el poste y el hombre tendido que ya ha descansado.
A cada instante se le figuraba que lo aprendían. Cualquier sombra, cualquier bulto, cualquier ruido lo asustaba. Qué tranquilidad le invadió cuando el día por fin regresó con sus ropajes de luz sin impuestos para extenderse sobre la faz inmensa de la tierra enmugrada.
XVI Están dos sierras muy altas y muy maravillosas, porque en fin de agosto tienen tanta nieve que otra cosa de lo alto de ellas si no la nieve, se parece; y de la una que es la más alta, sale muchas veces, así de día como de noche, tan grande bulto de humo como una gran casa, y sube encima de la sierra hasta las nubes, tan derecho como una sierva, que según parece, es tanta la fuerza con que sale, que aunque arriba en la sierra andaba siempre muy recio viento, no lo puede torcer.
Holgose César de ver cortada la cabeza de Pompeyo, y fingió lágrimas; y desquitose la justicia divina desta maldad, con la circunstancia de arrojarle muerto a los pies del bulto del ofendido.
—Su madre sería la ciega, pues que tal hijo ha parido. ¿No ve que todo ese bulto es barro? —Es emperrado y arisco como un unitario.
Tocó con el arzón las pistoleras; llevaba dos pistolas inglesas magníficas, regalo del marqués de Ulloa. En el pecho sintió el bulto de un cuchillo de picar tabaco.
¡Hoy nos ha nacido una pequeña!... Revenga, en silencio, besó las manos, besó a bulto la cara y el traje de su mujer. Temblaba, más de vergüenza y de remordimiento -es justo decirlo- que de gozo.
Y al pie de un poste descascarado, echado sobre el costado derecho y las piernas recogidas, exactamente como todos los días, puede verse a él mismo, como un pequeño bulto asoleado sobre la gramilla —descansando, porque está muy cansado.
El descanso absoluto a que se entregó por tres días -bálsamo específico para el mensú, por lo inesperado- no hizo sino convertirle en un bulto castañeante y arrebujado sobre un raigón.
Aquí se vio claramente la arquitectura engañosa de las fábricas de la maldad: tienen la entrada fácil y la salida difícil; es muy embarazoso el bulto del pecado: éntrase con desahogo a pecar, y en pecando, se ahoga el hombre en las propias anchuras.
Y concluyo que a mérito de estas consideraciones de bulto en su concepto, se sirviese el Ayuntamiento ocurrir al Superior Gobierno pidiendo las ampliaciones necesarias a la circular comunicada en los puntos sobre los que ha hecho su exposición y discutida la materia sobre los reparos que ha objetado el Sr.