Ejemplos ?
No, eso fue mucho antes, el señor Contralor estuvo preso en la Isla del Burro. Esto tiene que cumplirse, estoy seguro. Hay gente que me ha dicho: Chávez, ¿eso no incentivará la flojera?
Esto no lo dejo yo así, y ahora mesmo voy al Muelle, ¡retiña! -¡Anda, burro, más que burro!... ¡Este hombre no tiene timón en la cabeza!
¡Mala cólera me lleve si pensé, Nela, engañarte, ni en que me salieras luego con que no quiere tu padre! ¡La culpa me tengo yo, burro, animal y salvaje, que te tengo tanto amor que en el cuero no me cabe!
Ahora hay en los Estados Unidos un juego muy curioso, que llaman el juego del burro. En verano, cuando se oyen muchas carcajadas en una casa, es que están jugando al burro.
o sé que día de Agosto del año 1816 llegó a las puertas de la Capitanía General de Granada cierto haraposo y grotesco gitano, de sesenta años de edad, de oficio esquilador y de apellido o sobrenombre "Heredia", caballero en flaquísimo y destartalado burro mohino, cuyos arneses se reducían a una soga atada al pescuezo; y, echado que hubo pie a tierra, dijo con la mayor frescura «que quería ver al Capitán General.» Excuso añadir que semejante pretensión excitó sucesivamente la resistencia del centinela, las risas de los ordenanzas y las dudas y vacilaciones de los edecanes antes de llegar a conocimiento del Excelentísimo Sr.
Aquel año ejercía el cargo de Juez de paz en Corongos un vecino principal llamado don Macario Remusgo, el cual, á pe- tición del pueblo, levantó sumaria información del suceso, y en vez de terminar declarando, por lo expuesto por los testigos, que la muerte del muchacho era un hecho casual motivado por su travesura, concluyó dictando auto de prisión contra el burro.
Al mono le dio tristeza: -Toma ranita esta fresa. El burro un bote destapa y saca riendo una papa. Un topo sale a la luna: -Come ranita esta tuna.
Y don Burro, que vuela para sabio, boquiabierto se le cae su labio: -Yo opino que no vale ni un pepino quien nada hace y critica a su vecino.
-Imposible verlo sin detestarlo -replicó Enfield-. Pero, ¡qué burro me habréis juzgado! ¡No saber que esa puerta es la de atrás de la casa de Jekyll!
Un travieso Inuchacho fustigaba á un burro remolón, y tanto hubo de castigarlo, que el cachazudo cuadrúpedo perdió su genial calma, y le aplicó tan tremenda coz en el ombligo que lo dejó patitieso.
Recuerdo que cuando nació mi hija, la mayor, la vine a ver como a la semana, porque estábamos en operaciones, andaba buscando a Alí Rodríguez, andaba buscando al señor Contralor, que andaba de guerrillero, se había escapado a la Isla del Burro.
Como sucede en las comunidades con tendencia igualitaria, hasta quienes alcanzan cierta comodidad material tienen apodos: La posible movilidad social resultante del esfuerzo y el trabajo, no impide la relación franca y abierta facilitada por esos identificadores particulares que son los apodos, allí están los borregos, latas, cauchos, colegas, chicama, pato, pavo, chanchitos, cántaro, chivos, gatos, pollitos, culebra, dañino, pavos, ranas, cachaco, bruja, coto, gringo, melan, duque, chepa, machete, burro blanco, tamalitos, Nadie se reciente ni disminuye si lo reconocen con ese distintivo.