¡Quién tuviera una piel chic, a la moda siempre, una piel que no se hinche, que no reluzca, que no estire, que no cuelgue, que no se manche, que no se llene de granos, de irritaciones, de escamas y puntos negros!
Y si resulta preste tonsurado por barbero y no por obispo, entonces sin más kiries ni letanías llamamos a Gonzalvillo para que le
cuelgue por el pescuezo en la horca de la plaza».
Ricardo Palma
Pero su sorpresa fue enorme al verle aparecer un día en su calabozo preguntándole con toda tranquilidad cómo se encontraba. – ¡Que el diablo te cuelgue con tus tripas, canalla charlatán y echador de cartas!
La cual, aunque la justa es, con su cuidado además la ayuda, y se aquieta los cabellos, y la clámide para cuelgue aptamente coloca, para que la orla y todo aparezca su oro, para que bruñida en su diestra, la que los sueños conduce y veta, 735 su vara esté, para que brillen sus talares en sus tersas plantas.
Y mire, padre, que veo que las santas. religiones no siguen sus condiciones, aunque con sutil rodeo les cuelgue mil invenciones. ENTRE JESUITAS, AGUSTINIANOS V DOMINICOS I9 Asombro del nino tienen no se cuantas cofradias, donde cien agorerias se sustentan y niantienen cantando las tetanias.
a todas horas, y siempre, siempre con igual fervor. Mas quede oculto: el sello del silencio guarde en mi alma el tesoro de ternura; y cuelgue el arpa aquí de mi ventura...
-¿Ese lo has bordao pa que sea el que se lo cuelgue Antoñuelo el Gaviota? -Ni él, ni tú ni nadie. Pero manque fuera asín, manque fuera pa él, ¿qué te importa a ti ni a nadie que yo se lo dé a quien a mí me dé la repontentísima gana?
-¿Y qué tiées tú más que él pa que seas tú el que se lo cuelgue? -exclamó Ángeles con voz ligeramente irritada. Pedro la miró con expresión casi amenazadora, y ...
Habiendo conocido la naturaleza o inclinación de los barberos a las guitarras, mandamos que, para que mejor sean sus tiendas conocidas, y los que dellos tuvieren necesidad puedan saber cuáles son sus tiendas, en lugar de bacías o cortinas se cuelgue una o dos guitarras, con permisión general que hacemos de que, sin embargo de las que estuvieren colgadas en la tienda, puedan tener para tocar ellos y sus amigos hasta dos docenas dellas, sin que se entienda por esto el que les prohíbe el tener juego de ajedrez, damas u otros entretenimientos.
–Sí, señor, el Gobierno vigila sobre la sociedad; y la sociedad no cesa de conspirar a desbaratar los buenos fines del Gobierno; sí, señor, éste protegería tal vez a quien criticase los vicios y los abusos, porque estos siempre conspiran contra el Gobierno; castigaría también, es cierto; pero, Señor librero, ni el Gobierno podrá evitar que una paliza acabe con mi gana de criticar, ni a mí me importará nada que el Gobierno
cuelgue al que me la haya pegado, a no ser que le
cuelgue antes de pegármela.
Mariano José de Larra
Le hice perder las ganas de mirarme con su ojo desencajado. Que
cuelgue ahora allá arriba enviando la luz suficiente para que yo pueda verme.
Hans Christian Andersen
-Pos mira -le dijo con voz seria-, lo que yo te juro a ti que lo que es ese escapulario no ha de ser el Gaviota el que se lo cuelgue.