Ejemplos ?
Esa conquista del trabajo de muchos años, ese fruto de las lágrimas de nuestras mujeres y de la sangre de nuestros conciudadanos, ese premio de la energía y de la perseverancia de nuestros políticos y del pueblo, esa base de nuestras instituciones, del buen gobierno y del orden público, es mercancía que se compra y que se vende, materia que se falsifica, tema de una burda y siniestra comedia.
Así con largo afán tras la mentira recorren la mansión sin fruto alguno; y tantas son sus ansias y deseos que no saben partir y quedan reos.
Asalta a los ejércitos de España con fruto, según va, de igual ralea; que no se ve soldado en ningún flanco que sea en el blandir la espada manco.
A los que consumen en el libertinaje el fruto de su trabajo, exponiéndose por su mala conducta a caer en miseria, y a no dejar a sus hijos un pan que comer.
El sol lo bañaba como antes, y el rocío lo refrescaba, por lo que daba tanto fruto, que bajo su peso las ramas se inclinaban hasta el suelo.
Mas vano fue y con nada me redujo, que antes morir que consentir prefiero; y, viendo él que ningún fruto produjo todo requiebro y ruego linsonjero, se resuelve a forzarme sin tapujo.
Había ido creciendo a lo largo del tiempo, a costa de horas, bajo fuertes jaquecas, pero también como fruto de claras noches, es decir, de bailes cortesanos.
En términos de materia, supongo que la cosa que Ammi describió puede ser llamada un gas, pero aquel gas obedecía a unas leyes que no son de nuestro cosmos. No era fruto de los planetas y soles que brillan en los telescopios y en las placas fotográficas de nuestros observatorios.
Luego ademas la diosa, la oscura Nix, dió a luz sin acostarse con nadie a Momo, a la dolorosa Oizís y a las Hespérides que, al otro lado del ilustre Océano, cuidan las bellas manzanas de oro y los árboles que producen el fruto.
Y esto lo dijo Lola señalando el ventanucho desde el cual divisábase el huerto, donde las higueras erguían su frondosísimo ramaje, donde ya amarilleaba el fruto y piaban los gorriones.
Es que su hijo, Antonio, el fruto de sus entrañas, ha sido elegido, ¡qué gloria tan incomparable!, para dar testimonio de Cristo...
Declaro hallarme casado legítimamente con doña Mercedes Fontecilla, en cuyo matrimonio hemos tenido por hijas a Francisca Javiera, Roberta, Rosa y Josefa, que aún están en la edad de la infancia, declarando asimismo hallarse a la fecha embarazada, cuyo fruto reconozco igualmente que a los demás por mi hijo...