La mesa estaba rodeada por una multitud heterogénea que envenenaba el espacio con su hálito impuro, y el humo del tabaco envolvía como en una neblina los rostros de los jugadores; los que ganaban reían y chufleaban refrescando las resecas fauces con algún que otro cortado de aguardiente; los perdidosos, con las cejas fruncidas, ponían miradas siniestras y amenazadoras en las cartas que con atormentadora lentitud iba haciendo aparecer uno de los que tallaban; los más veteranos en aquellas clases de lides, sentados en torno de la mesa, apuntaban algunos las jugadas creyendo poder someter a sus cábalas la veleidosa fortuna.
Yo perdí a Silvia, y en su dura ausencia De mil recelos me hallo combatido; Mas que a la Parca temo de su efecto Cualquier desvió. Yo perdí a Silvia por injustas tramas Que me formaron viles enemigos, Sin que algo impuro procurase nunca Mi afecto fino.
Cernióse el espanto en esa piedra como sobre lugar de maldición; de él huyeron las aves y las brisas; en torno de esa lengua hízose el vacío, que ni el aire
impuro quiso contaminarse.
Tomás Carrasquilla
- 14 Bien sé, y estoy persuadido de ello en el Señor Jesús, que nada hay de suyo
impuro; a no ser para el que juzga que algo es
impuro, para ése si lo hay -.
La Biblia (Nuevo Testamento)
Visitaron a Agustina y Sofía, a las que se había recomendado que después de sus defecaciones de la víspera se mantuviesen en el estado más impuro.
Y la causa de nuestro error es que nuestro peso y nuestra debilidad nos impiden elevarnos por encima del aire, porque si alguno pudiese llegar a las alturas valiéndose de unas alas, apenas habría sacado la cabeza fuera de nuestro aire impuro vería lo que pasa en aquellos dichosos parajes, como los peces que se elevan sobre la superficie del mar ven lo que pasa en este aire que respiramos; y si se encontrase con que su naturaleza le permitía una larga contemplación, reconocería que aquello era el verdadero cielo, la luz verdadera y la verdadera Tierra.
Su aliento
impuro la pestilente fiebre respirando, infestó el aire, emponzoñó la vida; el hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos, ahogando cuanto el contagio perdonó,; tres veces de Jano el templo abrimos, y a la trompa de Marte aliento dimos; tres veces, ¡ay!, los dioses tutelares su escudo nos negaron, y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares.
Manuel José Quintana
Habiendo sido atendido adecuadamente este punto, todo lo que anteriormente hubiese sido considerado como malo e impuro por las partes, se convertía en legítimo y casto.
Hermosa mía, no temas al amor: un pecho helado, al dulce fuego del sentir cerrado, rechaza la virtud, a la manera de la peña que en vano riega a torrentes la afanosa lluvia, sin que fecunde su fatal dureza; y el amor nos impone por ley universal Naturaleza. Rosa de nuestros campos, ¡ah! no temas que yo marchite con aliento
impuro tu virginal frenor. ¡Ah!
José María Heredia
para urdir el oprobio del lecho sagrado de mi padre, de cuyo oprobio me purificaré en aguas corrientes, vertiéndomelas por los oídos. ¿Cómo iba á ser impuro yo, que creo haber cesado de ser puro por haber oído tus palabras?
Se halló en la senda que Jesús traía Judas; callado le miró y corrido: lloró al fin, mas el párpado oprimido, lava ardiente, no lágrimas vertía. Sobre el semblante del traidor, de lleno reverberó su resplandor divino, y humo impuro brotó su inmundo seno.
Huyeron de sus afectos los deseos mundanales, los deleites terrenales, la humanal inclinación. Del amor casto y angélico la llama que aún alimenta, de impuro vapor exenta, no es llama de vil pasión.