Por el sueño, madre mía, del porvenir, sin temor, ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor. Por el sueño fui perjuro con las mujeres allí; y en lugar de tu amor puro, amor frenético, impuro, de
impuros labios bebí.
José de Espronceda
Y bien! ¿Qué institución hay, por buena que sea, que puesta en manos de gobiernos impuros no pueda servirles de instrumentos?... No solo a los bancos nacionales habría que renunciar.
Y Curval, colocando su cabeza entre las piernas de la vieja bruja, tragó golosamente los chorros impuros de la orina envenenada que ella le soltó en el estómago.
CAPITULO XXXIII Que sólo por medio de la Religión cristiana se pudo descubrir el engaño de los malignos espíritus que gustan del error en los hombres Por esta religión, verdadera y única, se pudo descubrir que los dioses de los gentiles eran sumamente impuros y unos obscenos demonios, que con ocasión de algunas personas difuntas, y so color de las criaturas humanas, procuraron los tuviesen por dioses, gustando con detestable y abominable soberbia de los honores casi divinos, que no eran otra cosa que un complejo de acciones criminales y nefandas, envidiando a los hombres la conversión a su verdadero Dios.
Lejos de mí los cánticos impuros De ese bello y perdido cazador Que los valles audaz cerró seguros Con barreras de fábulas de amor..
No lejos de sus restos esparcidos, de musgo y de meleza revestidos, y de impuros reptiles habitados, Guadalquivir corría, y al monumento viejo en su fondo de arenas ofrecía claro y seguro, aunque voluble espejo; mostrando cuánto son breves y vanas las fortunas mundanas.
Como el riego copioso de la nube las duras glebas del erial ablanda, y los aires
impuros purifica del polvo impuro que su azul empaña, lluvia de oro, sonora y franca, humedeció mis penas tu sonrisa, purificó mis besos tu mirada.
Pedro Bonifacio Palacios
Es preciso hablar claro por verdadero patriotismo, ahora que piden la paz con motivos
impuros y egoístas muchos que por motivos egoístas e
impuros pidieron la guerra.
Miguel de Unamuno
Cuando hubo bebido, cogió a mi hermana, la colocó sobre el lecho y derramó sobre las nalgas y el ojete entreabierto los chorros de la impúdica simiente que habían hecho hervir los impuros detalles de su repugnante manía.
Su marido, Curval, estaba más o menos en el mismo caso; y, aunque por medio de su boca y de sus besos impuros obtuvo todavía de él algunas eyaculaciones, la repugnancia, sin embargo, persistía; habríase dicho que hasta nacía bajo el mismo fuego de los impúdicos besos.
Seguramente debe ceder a éstos no sólo la teología fabulosa, que con los crímenes de los dioses divierte y deleita a los impíos, e igualmente la civil, en la cual los impuros y obscenos demonios, con el dictado pomposo de dioses, seduciendo con engaños a los hombres entregados a los placeres de la tierra, quisieron tener los errores humanos por sus honores divinos, y para que viesen ocularmente en los juegos sus abominables culpas, tuvieron a sus falsos adoradores por ecónomos y directores de sus vanidades, pues por medio de ellos despertaban y excitaban con aquella profesión soez e inmunda a otros menos cantos a ejercer su culto y devoción, y de los mismos espectadores tomaban y establecían para sí otros juegos más deleitables.
Con el laudable objeto de poder ver a ese Señor del modo que puede ser visto y de unirnos con él, nos lavamos y purificamos de todas las máculas de los pecados y apetitos malos e impuros, y nos consagramos bajo sus divinos auspicios.