Por qué en tomar Sión sois tan avaros, ue os ha quitado el sarraceno zote? Por qué en poder dejáis del Turco inmundo onstantinopla y lo mejor del mundo?
Que en esa farsa insensata, Esa órgia que llaman mundo Al plomo apellidan plata Y madre á la tierra ingrata Y hermosura al cieno inmundo.
No permitiréis que vuestra alma se pierda por un cadáver inmundo devorado por gusanos y a punto de convertirse en polvo; esto os hará entrar en razón.
97 No –así los dioses me amen– que algo importaba, pensé, si la boca o el culo yo le oliera a Emilio. Para nada más mondo esto, y en nada más inmundo aquello; de veras incluso el culo más mondo y mejor, pues sin dientes, es.
Mientras haya un abuso en nuestro pueblo, mientras haya un obrero pasando hambre, mientras haya un hombre sin trabajo, mientras haya un enfermo sin asistencia, mientras haya un niño analfabeto, mientras haya una familia viviendo en un bohío inmundo, mientras haya obreros maltratados por los trusts extranjeros, mientras haya explotación en nuestra patria habrá injusticias y, por lo tanto, la Revolución no se detendrá (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).
XV ¡Dolor, santo dolor; sol iracundo que a las almas estólidas caldea; que tortura a las fibras de lo
inmundo hasta que se hacen leña y se hacen tea!
Pedro Bonifacio Palacios
Se levantó con una sonrisa de maldad y gritó: -¡Venga usted aquí! -como si llamara a algún animal inmundo-. Espero que no se permitirá usted ningún acto de venganza en este lugar, míster Copperfield -dijo mientras continuaba mirándome con la misma expresión.
Y, aunque su amor me arrastra a esta ventura, me huelga imaginar en esta pena que puse el corazón no en sitio inmundo, pues no hay otro más digno en todo el mundo.
Se halló en la senda que Jesús traía Judas; callado le miró y corrido: lloró al fin, mas el párpado oprimido, lava ardiente, no lágrimas vertía. Sobre el semblante del traidor, de lleno reverberó su resplandor divino, y humo impuro brotó su inmundo seno.
1.23. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu
inmundo, que se puso a gritar: 1.24. ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret?
La Biblia (Nuevo Testamento)
Allí de horrendas heridas, dando tristes ayes, muchos la sangre se restañaban con lienzos rotos y sucios. Otros cantaban a un lado mil cánticos disolutos, y fanfarronas blasfemias lanzaba su labio
inmundo.
Ángel de Saavedra
Para ello no basta huir de todo lo que es inmundo, sino que el hombre cristiano debe resplandecer en toda virtud, especialmente en pureza y santidad, para no desagradar a huésped tan grande, puesto que la pureza y la santidad son las propias del templo.