Ejemplos ?
Con él recorro el mundo paso a paso, y siempre en los parajes campesinos, me gusta, cuando el sol baja a su ocaso, cantarlo en la quietud de los caminos.
Yo escuchaba embelesado. Era como si aquella melodía me empujase hacia abajo junto con el ocaso. Mis ojos se cerraron involuntariamente: Caí adormecido y soñé.
El patio estaba frío y húmedo, ya invadido por un precoz crepúsculo, aunque el cielo, en lo alto, estuviese iluminado por el ocaso.
¿Dónde vas si al ocaso Te hieren las campanas Y quiebran tu remanso Las bandadas de coplas Y el gran rumor dorado Que cae sobre los montes Azules sollozando?
El sol llega hasta los mismos linderos de la noche, con una claridad rojiza e intensa, inundando, de gozo hasta los últimos momentos de su ocaso.
XXIII Pulo se arrodilla, y del tosco sepulcro del bosque se levanta una llama roja que, lanzándose al vacío, comienza a caminar con dirección al ocaso.
Tengo cierta inclinación a lo triste. Aquí encontrará «El suspiro en la noche», «Mi ocaso» y «Cuando me casé con Clemente», es decir, mi marido.
Las habló algún tiempo en presencia de Critón y dioles órdenes; después hizo que se retiraran las mujeres y los niños, y volvió a reunirse con nosotros. El Sol se acercaba ya a su ocaso, porque Sócrates había estado bastante tiempo en el baño.
que un lindo caleidoscopio tenemos siempre ante nos; y bajo el brillante prisma de nuestra ilusión primera, ni la ventura es quimera, ni hay ocaso para el sol.
¡Bendice la copa la cual quiere desbordarse para que el agua de oro fluya de ella y lleve a todas partes el reflejo de tu deleite! ¡Mira! Esta copa quiere volver a vaciarse, y Zaratustra quiere volver a tornarse hombre.« – Así comenzó el ocaso de Zaratustra.
Hombres quiméricos, arrojados por criminal ocaso a la cumbre del poder, torpes, sonámbulos ¿que no sentís la gestación del fuego?
Y allá en ocaso al expirar el día Con su postrera luz reverberaba, Y del inquieto mar se despedía, Y de la tierra que a lo lejos vía Que de las sombras en poder quedaba.