Es la comfort movie por excelencia. Un buen director marca su estilo y es, al mismo tiempo, discreto en extremo. ¡Qué seguridad siento viendo semejante obra! El drama latente tratado con comedia, la música, las actuaciones, la fotografía, el montaje... Si es que no puedo evitar la sombra de la sonrisa en mi cara cada vez que vuelvo a ella. Magistral.