Petzold juega siempre con la esencia femenina para tomar increíbles historias que poco a poco se van precipitando en un halo de indiferencia y temor a un desenlace inaudito.
Es uno de los directores que tiene un talento provisional entre cada trabajo, en este caso le toco a la Barbara donde enaltece una historia de abandono interno a la búsqueda misma orígenes pendados por la tiranía de lo que dejo la guerra y entre un bello y suspensorio hilo de romance.