se disfruta, pero este uso de godzilla como vehículo para establecer una forma de redención de japón postguerra al dar la oportunidad a civiles de recuperar honor por medio de “la buena guerra” es sumamente reaccionario y absolutamente contrario a lo que la original buscaba advertirnos.
no solo eso, su “crítica” al concepto de la deshonra de la postguerra se va a la mierda cuando se muestra que la deshonra nace de la “cobardía”, esa que nos hizo perder, igual…