Atemporal, un adjetivo único para pocas ocasiones.
La parte final me fascinó, sin dudas es un viaje inmersivo, que no te permite sacarle el ojo a la pantalla. Mucha información visual, colores impensados, volátiles y ruidosos pero muy cohesivos al mismo tiempo, que en conjunto con el avasallamiento sonoro, permiten una experiencia que secuestra completamente la médula.
Increíble tono secretivo y la impotencia que te generan en distintas instancias a través de la peli, el flujo del diálogo y el…