Una película que se siente honesta, real y orgánica. Te destroza el corazón de una manera muy sutil, pero muy poderosa.
Definitivamente es el tipo de película que volvería a ver cuando ande en mood de llorar bien y bonito.
Mi escena favorita es entre Nora y Arthur, mientras están en la cama, es uno de los cuadros más honestos de toda la película. Una escena súper fuerte en la que ves las inseguridades de ambos, la pérdida de identidad…