Zama es más que una fábula sobre el umbral preindependentista y la génesis del espíritu nacional en las colonias españolas. Mito que, por cierto, Martel desmantela implacablemente: lejos de ser el fruto intelectual de la Ilustración, se vio impulsado de facto por el dolor de la humillación y el desarraigo —geográfico e identitario— de los criollos.
Zama es, ante todo, un sueño febril sobre un colonialismo vacío de contenido; una sátira fantasmagórica situada en un purgatorio dejado de la mano…