El detalle en altísimo defunción de un bebé precipitandose por una ventana, mientras su madre tiene un orgasmo y una lavadora hace su trabajo.
Sensacional y genuina dirección, fotografía y puesta en escena. Todo al servicio de un relato extremadamente provocador y polémico, me encanta Von Trier.
Quizás se puede hacer un poco pesada en ocasiones, pero merece la pena al máximo.