Una película que habla sobre la familia y su vulnerabilidad.
Siento que esta película se pudo hacer en Perú, en Argentina o algún otro país latinoamericano afectado por el plan Cóndor. Porque el dolor de una desaparición forzada es un idioma que conocemos muy bien los que vivimos por este hemisferio.
La escena de la captura del padre dentro de su propia casa, probablemente es la mejor lograda en toda la película. El dolor y el silencio que abruma la pantalla es esos minutos es impresionante.