Ejemplos ?
La muchacha deslumbraba, efectivamente, con su traje de raso, falda verde y blusa amarilla; luciendo en el cuello sucio un triple collar de perlas; zapatos Luis XV; las mejillas brutalmente pintadas y un desdeñoso cigarro de hoja bajo los párpados entornados.
Podeley ganó; tras infinito cambio de dueño, el collar en cuestión y una caja de jabones de olor que halló modo que jugar contra un machete y media docena de medias, que ganó, quedando así satisfecho.
(No entiendo) TERRIBLE ROBO Y ASALTO EN LA PENITENCIARIA. LE ROBARON A LA PRINCESA HUEVONIA SU COLLAR DE ESMERALDAS. FRACASO ROTUNDO DE LA CAMPAÑA MORALIZADORA.
Dios quiera que se le caiga para recogerlo. ¿Y te fijas en su collar? (Ojalá pudiera, entre la bola...) (¡Qué buenota está esa vieja!) Por la señal de la Santa Cruz.
-con insistencia continuó la mayor. -Además, yo le daré este collar y estos aretes para que los cambie... -y se los quitaba- Son perlas legítimas.
Ab-el-Korda fue el primero en felicitarla: el conde de la Espina y Marquesi al oír la noticia se alejó del comedor para regresar pocos minutos después con un hermoso collar de perlas falsas que le ofreció con el más señoril de los ademanes.
La segunda hermana de la mujer del caballero peruano murmuró, en voz suficientemente alta para que la oyeran otros: —¿Dónde se habrá procurado ese collar?
Qué requetebonita estaría ella con aquella falda de seda azul, con aquel mantón blanco y celeste ceñido de modo picaresco a su arrogante busto; con aquel collar en la redonda garganta, con aquellas arracadas de oro en lugar de los dos miserables aros de plata, cuya adquisición se remontaba a los tiempos en que casi andaba gateando.
De lo contrario, serás desterrada." La pobre niña lloró desconsolada, pero he aquí que apareció un estrafalario enano que le ofreció hilar la paja en oro a cambio de su collar.
Bien pueden los tiranos eliminarnos como a nuestros camaradas; no adelantarán con ello una sola pulgada: lograrán tan sólo hacer más grande la hoguera de la rebelión, alcanzarán más presto el último collar: el del dogal.
Modesto principio, que podía llegar a proporcionarle el dinero suficiente para pagar el adelanto en el obraje y volverse en el mismo vapor a Posadas a derrochar su nuevo anticipo. Perdió, perdió los demás cigarros, perdió cinco pesos, el poncho, el collar de su mujer, sus propias botas y su 44.
Se ocupó luego del verdadero collar de juntas que se formaron de Caracas a Buenos Aires y reflexiona: :“Y bien; en este florecer de gobiernos nuevos, distendidos en caprichoso reguero, ¿no habrá tenido que influir algo – poco o mucho – el documento gaditano que acabamos de leer?