Por defender el injuriado fuero ¿No es lícito la espada desnudar?» (167) Si entronizado el codicioso belga Saqueaba el palacio y la cabaña Y desangrando á la infeliz España Rios de oro enviaba á su nacion; Si reía en espléndido banquete Sirviéndole de música el gemido De un pueblo que por él empobrecido Moribundo imploraba compasion; Si al pedirle justicia el triste padre, Padre á quien deshonró vil cortesano, Decia el estrangero al castellano: 'Cómprame la venganza y la tendrás'; ¿Debió Castilla tolerar su afrenta?
Y se presiente en la apacibilidad de la distancia, un
gemido de cuerpos que en marabunta sofocante, intentan mezclarse y confundirse entre sí, para no aumentar las arenas de su angustia y de su soledad que luchan para que no se les note la desolación; abandonados de un destino que no saben; despojados de misiones solidarias.
Antonio Domínguez Hidalgo
El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. 7.34. Y, levantando los ojos al cielo, dio un
gemido, y le dijo: Effatá, que quiere decir: ¡Abrete! 7.35.
La Biblia (Nuevo Testamento)
De pronto oí un débil
gemido y supe que era un
gemido de terror mortal, no un
gemido de dolor ni de pesar –oh, no–, sino el sonido sordo y ahogado que se escapa de un alma abrumada por el espanto.
Edgar Allan Poe
Entre los anuncios que hace a los compatriotas dice: "esa porción desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido bajo las miserias de la esclavitud".
— ¡Su boca Guardará silencio eterno! Tal vez con gemido interno Un nombre adorado invoca. EL lábio á su lábio unió La desolada María… ¡Inútil!
anciones entre el alma y el Esposo Esposa 1. ¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con
gemido? Como el ciervo huiste, habiéndome herido; salí tras ti clamando, y eras ido.
San Juan de la Cruz
En la época a que nos referimos, los caballeros de la Orden habían ya abandonado sus históricas fortalezas; pero aún quedaban en pie restos de los anchos torreones de sus muros; aún se veían, como en parte se ven hoy, cubiertos de hiedra y campanillas blancas, los macizos arcos de su claustro, las prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas, en las que suspiraba el viento con un
gemido, agitando las altas hierbas.
Gustavo Adolfo Bécquer
Con grande atención estaba el mancebo escuchando lo que Teodoro le decía; y, viendo que ya callaba, antes que le respondiese palabra, le tomó las manos y, llegándoselas a la boca, se las besó por fuerza, y aun se las bañó con gran cantidad de lágrimas que de sus hermosos ojos derramaba; cuyo estraño sentimiento le causó en Teodoro de manera que no pudo dejar de acompañarle en ellas (propia y natural condición de mujeres principales, enternecerse de los sentimientos y trabajos ajenos); pero, después que con dificultad retiró sus manos de la boca del mancebo, estuvo atenta a ver lo que le respondía; el cual, dando un profundo gemido...
Nadie osaba tocarle; pero corrían mil fábulas acerca de aquel abandonado objeto, causa incesante de hablillas y terrores para los que le miraban llamear durante el día, herido por la luz del sol, o creían percibir en las altas horas de la noche el metálico son de sus piezas, que chocaban entre si cuando las movía el viento, con un
gemido prolongado y triste.
Gustavo Adolfo Bécquer
Asióse a su estribo Inés, gritando: "¡Diego, eres tú!" Y él viéndola de través, dijo: "¡Voto a Belcebú, que no me acuerdo quién es!" Dio la triste un alarido tal respuesta al escuchar, y a poco perdió el sentido, sin que más voz ni gemido volviera en tierra a exhalar.
Después, el cansancio pudo más, y me amodorré, con sueño a la vez plomizo y agitado... Creí escuchar ruido de lucha, un
gemido, pisadas...
Emilia Pardo Bazán