Porque no renieguen nuestra santa fe y vayan a las penas del infierno, siquiera ayudadles con vuestra limosna y con cinco paternostres y cinco avemarías, para que salgan de cautiverio.
EL ECLIPSE Qué lástima me da ese hombre! Siempre parado silenciosamente en esa esquina suplicando una
limosna o alguna ayuda... ¡Cómo duele!
Antonio Domínguez Hidalgo
Pide
limosna a los risueños transeúntes de la opulenta calzada entre el murmurar callado de sus labios secos y violáceos: —¡Qué bonito!
Antonio Domínguez Hidalgo
Su Majestad, Dios le guarde, se ha servido de mandarme remita a Vuestra(s) Merced(es) la Cédula inclusa, para que Vuestra Merced pida las Comunidades y Personas Particulares que le pareciere de esa Ciudad, favorezcan con sus limosnas la fábrica de la Capilla que de nuevo se reedifica de la Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Atocha, extramuros de esta Corte; (siendo esta) obra de su naturaleza tan piadosa, que me prometo lo harán con largueza, mayormente, pidiéndolo Vuestra Merced, en que a más de lo que Su Majestad se dará por muy servido el buen logro de esta limosna...
Y por cuanto muchos vecinos están ausentes de la Ciudad en la ocasión presente, se comete al Capitán Joan Pérez de Vargas y Francisco de Castañeda el pedir en los términos de Baba y Pimocha la limosna para esta fundación; y en el valle de Yaguachi, a Lorenzo de Bances León y al Capitán Manuel Díaz Coello.
PRIMERA VISITA Una
limosna por el amor de Dios...Una
limosna por la Santísima Virgen Purísima...Una
limosna por la Santísima Trinidad.
Antonio Domínguez Hidalgo
¡Pero más horrible es todavía que mi pobre Angustias se vea obligada a ganarse con sus manos el sustento, a ponerse a servir, a pedir
limosna!...
Pedro Antonio de Alarcón
tro día, no pareciéndome estar allí seguro, fuime a un lugar que llaman Maqueda,adonde me toparon mis pecados con un clérigo que, llegando a pedir limosna, me preguntó si sabía ayudar a misa.
Yo ya no canto más... Las dos ranas se quejan Pidiendo una limosna A una ranita nueva Que pasa presumida Apartando las hierbas. Ante el bosque sombrío El caracol se aterra.
La deuda no deshonra al caballero. ¡Pero recibir
limosna!... En sus horas de negros pensamientos nunca tembló ante la idea de infundir desprecio por su ruina, de ver alejarse a sus amigos, de descender a las últimas capas, perdiéndose en el subsuelo social.
Vicente Blasco Ibáñez
¡Chicharrones! ¡Aquí están sus chicharrones! TERCERA VISITA ¡Vaya a pedir
limosna a otros lados! Aquí está prohibido. 'Ora tan siquiera, ¿no?
Antonio Domínguez Hidalgo
Usted va a cualquier sitio y se encuentra un pueblo acostumbrado por los políticos a estar pidiendo casi de caridad y casi de limosna que le resuelvan los problemas.