No me bajaban de payaso, sólo mi tocayo, Clark, oyendo mi relato, asintió su veracidad y los que me están leyendo y acaban de terminar, al fin, estos cronicuentos disparatados, acaso también me crean.
El texto de mi ensotanado tocayo (malo como texto, pues carece de las condiciones de tal), empieza por no dar idea geográfica del país, teatro de los acontecimientos en que el historiador va á ocuparse.
Pero con seguridad, de haber sido hermanos, hubiéramos sido mellizos; porque después de egresar de la escuela del doctor Bransby, me enteré por casualidad de que mi tocayo había nacido el diecinueve de enero de 1813 y esta es una coincidencia bastante notable, pues se trata precisamente del día de mi natalicio.
Solamente hoy te impongo como castigo, contarle tus hazañas a un buen amigo que también tiene un perro
tocayo tuyo, solo que tú no llegas a donde el suyo.
José María Gabriel y Galán
En efecto, el trono, usando de su prerrogativa, dijo a cada cual en lengua castellana lo que mi
tocayo dice en cierta parte: «Buona sera, don Basilio, presto andate a riposar»; y ya a la hora de ésta deben de ir por esos caminos los señores procuradores a poner en claro para sus comitentes la ley electoral, que así acertarán los unos a entenderla como los otros a explicarla.
Mariano José de Larra
Conocíale el pueblo por
tocayo del buen ladrón a quien don Jesucristo dio pasaporte para entrar en la gloria; pues nombrábase don Dimas de la Tijereta, escribano de número de la Real Audiencia y hombre que, a fuerza de dar fe, se había quedado sin pizca de fe, porque en el oficio gastó en breve la poca que trajo al mundo.
Ricardo Palma
A pesar de todo, desisto de averiguar, para no comprometerme, lo que hay de verdad y lo que hay de mentira en el cuento, y voy a referirle aquí como me le contó mi tocayo.
Pues si en esta que le dedico hay algo que peque contra el octavo mandamiento, culpa será del cronista agustino que apunta el suceso, y no de su veraz amigo y
tocayo.
Ricardo Palma
Te prometo hacer cuanto pueda, le dije, y ya que de boca de los viejos chorrillanos ninguna respuesta he podido obtener, me daré a registrar esos apolillados pergaminos que son la mina inagotable que con tanto talento como buen éxito explota mi distinguido "
tocayo", a quien tú quieres que imite, y lo cual sí no podría ofrecerte sin engañarte.
Ricardo Rossel
Cosa que me está alarmando, o haciendo pensar en la necesidad de buscar un pseudónimo, pues ya el otro día recibí una carta de un lector de Martínez, que me preguntaba: "Dígame, ¿usted no es el señor Roberto Giusti, el concejal del Partido Socialista Independiente?" Ahora bien, con el debido respeto por el concejal independiente, manifiesto que no; que yo no soy ni puedo ser Roberto Giusti, a lo más soy su
tocayo, y más aún: si yo fuera concejal de un partido, de ningún modo escribiría notas, sino que me dedicaría a dormir truculentas siestas y a "acomodarme" con todos los que tuvieran necesidad de un voto para hacer aprobar una ordenanza que les diera millones.
Roberto Arlt
Compadre don Centurión, esto en confianza le digo yo sé que usté es nuestro amigo y no nos hará traición; a más es de la opinión y por eso le he albertido, pa que quede prevenido que Aparicio ya invadió, y mi marido marchó a riunirse a su partido. ¡Pobre viejo mi tocayo siempre guapo y tan patriota, no andaba espiando a la sota para ensillar su caballo!
Pero mis esfuerzos en ese sentido no siempre resultaban exitosos, aunque concibiera mis planes con mucha astucia; porque el carácter de mi tocayo poseía esa modesta y silenciosa austeridad del que, aunque goce de sus propias bromas afiladas, no posee en sí mismo un talón de Aquiles y se niega totalmente a ser objeto de una burla.