En las dos batallas las fuerzas de un mismo ideal eterno – más sentido que pensado – impulsan y elevan hasta la rotunda victoria, aquí a los soldados de Artigas y allá a los de Kellerman y Dumouriez.
¡Cuántas veces en aquellos días contemplando mi brazo cercenado y dándome a soñar, había creído que la sangre de mi herida y el llanto de sus ojos caían sobre nuestro amor de pecado y lo purificaban! Yo había sentido el ideal consuelo de que su amor de mujer se trasmudaba en un amor franciscano, exaltado y místico.
Aquí intervino el interés de clase, dialécticamente enlazado al ideal patriótico, y la interpretación y adaptación de este legado dividió en todas partes a los dirigentes del movimiento anticolonial.
Labor ideal y ensoñadora de aquellos viejos maestros que caminaban al golpe del polvo entre las barriadas o las rancherías, cual cruzados, a impartir el evangelio de la cultura laica.
Somos un Movimiento Educativo, un conjunto de hombres y mujeres que compartimos el ideal de persona, sociedad e Iglesia del Escultismo Católico y asumimos el compromiso de desarrollar y extender su Proyecto Pedagógico en España.
Organiza tus actividades de cada una de tus etapas. Tu constancia y entendimiento del ideal Pentathlónico te ayudará a integrar voluntades a la grandeza nacional.
Lo que Bolívar recién en 1825 advertía esperanzado que iba a producirse y que sería nuestro desiderátum, acaso porque también recién entonces su ideal político evolucionaba francamente de regreso del doctrinarismo; eso mismo había impulsado, caracterizado, y dado motivo sustancial a la actividad de nuestro Artigas en su lucha en pro de las autonomías locales.
Como presiente Maeterlinck, ¡quién sabe qué sorpresas nos aguardan cuando el olfato llegue a perfeccionarse,
ideal físico de las beldades de entonces, salían con sus escopetas damasquinadas, en busca de los faisanes, y seguidos de humildes servidores y perros inquietos.
Vicente Blasco Ibáñez
Desde la tribuna del Congreso de Buenos Aires, y si bien ensayando, quizás por cortesía, una explicación que salva la responsabilidad de nuestros diputados unitarios al presentarlos como ejecutores de un acto verificado “en estado de necesidad”, Pedro Feliciano Cavia negó por entonces que fuéramos tránsfugas del viejo ideal artiguista en los siguientes términos precisos: “Yo no tengo el honor de representar a la Provincia Oriental, pero me lisonjeo que ella sea mi segunda patria.
Lastarría recoge en una frase el ideal del liberalismo latinoamericano en su fase ascendente: “Fuerza es que seamos originales; tenemos dentro de nuestra sociedad todos los elementos para serlo”.
Desde la tribuna del Congreso de Buenos Aires, y si bien ensayando quizá por cortesía una explicación que salva la responsabilidad de nuestros diputados unitarios al presentarlos como ejecutores de un acto verificado “en estado de necesidad”, Pedro Feliciano Cavia negó por entonces que fuéramos tránsfugas del viejo ideal artiguista en los siguientes términos precisos: “ Yo no tengo el honor de presentar a la Provincia Oriental, pero me lisonjeo que ella sea mi segunda patria.
Sus expresiones no eran producto de cálculo ni de otra consideración que no fuera la manifestación sincera de su profundo ideal americanista.