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República de La Papaya

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Repblica de La Papaya

Autores Espaoles e Iberoamericanos

Gustavo Rodrguez

Repblica de La Papaya

Es rara la locura en individuos.


Pero en grupos, partidos, naciones y pocas, es la regla.
Nietzsche

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Pudo haber hecho lo que le ensean a los nios en la


escuela, multiplicar la hilera horizontal por la columna
vertical, pero prefiri el camino largo. Como en un juego de rayuela, sus ojos saltaron de azulejo en azulejo y se
llenaron del celeste que cubra su cuarto de bao.
Setecientos cincuenta y seis, cont.
Paula se pregunt si sera verdad lo que un psiclogo
le haba dicho tiempo atrs, que el estreimiento era un
sntoma de su imposibilidad para expresar sus emociones. Casi cuatro de cada cinco maanas pasaba por el
mismo trance. Lo usual durante ese tiempo muerto era
que meditara sobre los retos de su trabajo, que ordenara su da, que repasara las noticias en su tablet. Pero
esta maana solo quera ocupar su cabeza en tonteras
como contar las maylicas, leer etiquetas de champ o
distraerse en cualquier otro artilugio que quitara a Loreto de sus pensamientos.
Fue intil, sin embargo. La cantidad de cuadraditos era superior, por poco, al nmero de das que haban vivido juntas. La pared, entonces, se transform
en el calendario de su relacin. El primer azulejo le
record el aula en la universidad donde sola dictar
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Fundamentos del Manejo de Medios en la maestra en


Administracin. Paula haba llegado tarde a su primer
da y sus alumnos ya la esperaban, aunque sin impaciencia. Irrumpi con las zancadas ms largas que le
permitan sus piernas gordas, colg su abrigo en el
perchero y se excus.
Intent una nueva ruta en el trfico, pero me fue
peor balbuce, mientras trataba de sonrer. Les
pido mil disculpas.
En la primera fila, una chica delgada y menuda, de
pelo ensortijado, le respondi con ojos risueos.
Tranquila..., al menos intentaste algo nuevo.
Aquella vez, frente a ese pupitre, Paula no adivin
que haba encontrado a quien sera la protagonista de
sus futuros delirios. Al principio fueron miradas de
complicidad ante una opinin inteligente de Loreto en
clase. Luego, tomar un caf en el comedor universitario.
El comentario al vuelo de una pelcula, y la posibilidad
de ver juntas una siguiente. Escalones que se encadenaron cuesta arriba, cuesta abajo, hasta hoy.
Paula decidi que ya haba sido suficiente.
Se pregunt si el dolor poda ser un combustible del
proceso creativo. No se le haban ocurrido las mejores
ideas cuando ms presenta el borde del abismo? No
se haba levantado hoy, acaso, con el germen de una salida? Se haba dado cuenta de que la Navidad y el Ao
Nuevo no estaban muy lejos y que eran los peores das
para extraar a alguien. Pero debido a una afortunada apertura mental, tambin calcul que podan ser las
fechas ideales para lanzar al pas el primer mensaje de
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Esperanza Camborda como candidata presidencial. Un


mensaje a las familias. Un mensaje de Esperanza.
Se abroch la falda con algo de esfuerzo y le provoc
maquillarse suavemente. En el espejo apareci su rostro
plido y abultado, su papada insolente y ese maldito lunar de carne que no se poda extirpar. Pero, por primera vez en semanas, sus labios no lucan apretados. Era la
distensin que promete una sonrisa futura.
En la cocina, Amandita Huarn ya la esperaba con
el desayuno servido. Pero Paula lo desestim con una
mueca.
Me voy, ya comer algo en la oficina.
A Amandita se le ocurri decirle que esperara un
poco, que al menos se tomara un juguito, ya se sabe lo
buena que es la papaya para el estmago.
Pero lo pens bien porque, en casa de Paula, esa fruta era innombrable.

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