Osteoporosis y Nutricion
Osteoporosis y Nutricion
Osteoporosis y Nutricion
La osteoporosis es una enfermedad sistémica que se caracteriza por una disminución de la masa
ósea y un deterioro de la microestructura de los huesos, lo que supone un aumento de la fragilidad
de los huesos y del riesgo de sufrir fracturas. Esta patología es asintomática y puede pasar
desapercibida durante muchos años hasta que finalmente se manifiesta con una fractura.
CAUSAS:
Existen varias causas de la osteoporosis, o mejor dicho, varios factores que favorecen su aparición:
Envejecimiento: la edad avanzada, por sí misma, produce una disminución en la cantidad del
hueso, por lo que cualquier persona puede padecerla. El riesgo es mayor a partir de los 50 años.
Factores genéticos: existen genes relacionados con el desarrollo de la masa ósea, por lo que la
incidencia de la enfermedad es mayor en aquellas personas cuyos familiares directos tienen
historia previa de fracturas (padres o abuelos).
La desnutrición y una mala alimentación
Dieta pobre en calcio: el calcio es un alimento fundamental en la formación del hueso.
Sexo femenino: las mujeres tienen un riesgo cuatro veces mayor que los hombres de desarrollar
osteoporosis, especialmente tras la menopausia. Esto es debido a la reducción del número de
estrógenos (hormonas femeninas que intervienen en la formación de masa ósea) en esta etapa,
que favorece una disminución en el remodelado del hueso. Existe más probabilidad de padecer
osteoporosis si la menopausia se produce antes de los 40 años (menopausia precoz), debido por
ejemplo a la extirpación quirúrgica de ambos ovarios, o cuando falta la menstruación (llamado
amenorrea) en deportistas, o en casos de anorexia nerviosa por pérdida importante de peso.
Además, las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres y, en general, su
cantidad de masa ósea es menor (especialmente en mujeres excesivamente delgadas).
Algunas patologías: hay enfermedades que pueden desencadenar osteoporosis, como el
hipertiroidismo o el Síndrome de Cushing.
Inmovilización prolongada: ya sea por enfermedad o por un estilo de vida sedentario. El ejercicio
es uno de los estímulos para la formación del hueso.
Algunos medicamentos: por ejemplo el uso prolongado de esteroides, corticoides,
antiepilépticos o fármacos para el tiroides.
El excesivo consumo de alcohol, café y cigarrillos
SINTOMAS:
Deformidades de la columna
Dolor muscular
Debilidad de los hueso/fracturas
Dolor en el cuello
Pérdida de peso y de talla
TIPOS:
TRATAMIENTOS:
Dieta adecuada rica en calcio: diariamente se pierde calcio a través de la orina y el sudor. Si las
necesidades son superiores al aporte del mismo, se va a producir una disminución de la reserva,
constituida por el hueso fundamentalmente. Los niños deben tomar como mínimo 800
miligramos de calcio al día, los adultos 1.000 miligramos de calcio al día, y las mujeres
embarazadas 1.200 miligramos de calcio según La Fundación Nacional de Osteoporosis
(National Osteoporosis Foundation).
Aporte de vitamina D: favorece la absorción del calcio y su incorporación al hueso. Para la
mayoría de los adultos la exposición al sol y una dieta equilibrada son suficientes para mantener
unos niveles adecuados, pero en ancianos que a menudo salen poco a la calle suele ser
insuficiente. Las necesidades de vitamina D oscilan entre 400 y 800 UI al día para adultos
menores de 50 años y 800-1000 IU para personas de 50 años o mayores.
Evitar el consumo de tabaco y alcohol: se recomienda el abandono del alcohol y del hábito
tabáquico, ya que acelera la pérdida de masa ósea al disminuir la capacidad de absorción de
calcio.
No excederse con la cafeína: esta sustancia tiene un efecto diurético que hace que la excreción
de calcio a través de la orina sea mayor de lo normal. Intenta moderar el consumo de café y
otras bebidas que la contengan.
Ejercicio físico diario: la práctica diaria de ejercicio, como caminar 20 minutos todos los días,
aumenta la masa ósea y disminuye el riesgo de fracturas. Asimismo, para mejorar el equilibrio
y evitar cáidas se pueden practicar deportes como el taichi o el yoga.
Medidas farmacológicas frente a la osteoporosis
La utilización de fármacos está indicada en aquellos pacientes de osteoporosis con mayor riesgo
de presentar una fractura (aquellos con varios factores de riesgo y menor densidad del hueso).
Calcio y vitamina D: su uso está recomendado en personas ancianas con baja ingesta de estos
elementos, y en aquellas que toman fármacos de forma prolongada, como los corticoides, que
favorecen la osteoporosis. Las sales de calcio más utilizadas son el citrato y el carbonato de
calcio. En el mercado existen preparados combinados de calcio y vitamina D que facilitan su
administración.
Bifosfonatos (ácido alendrónico, ácido risedrónico, ácido etidrónico): su mecanismo de acción
no es bien conocido, pero producen un descenso en la resorción ósea o destrucción del hueso.
Disminuyen la incidencia de fracturas vertebrales y de cadera en mujeres tras la menopausia, y
de fracturas vertebrales en hombres. Son el tratamiento de elección en la osteoporosis por
fármacos. Se administran por vía oral con frecuencia semanal o mensual.
Raloxifeno: actúa sobre los receptores de los estrógenos (hormona femenina que actúa en la
formación del hueso). Disminuye la frecuencia de fracturas vertebrales radiológicas y clínicas en
mujeres tras la menopausia con osteoporosis, con y sin fractura previa.
Terapia hormonal sustitutiva (estrógenos/progestágenos): no es el tratamiento de primera
elección frente a la osteoporosis. Está indicada en algunas mujeres tras la menopausia, cuando
no toleran otros fármacos y además tienen síntomas importantes en relación con la pérdida de
la menstruación.
Calcitonina: disminuye la aparición de nuevas fracturas. Su eficacia es algo menor. Se administra
de forma intranasal.
Teripratida: es un fragmento de hormona paratiroidea que ayuda a la formación del hueso. Se
utiliza desde hace poco tiempo. Solo está indicado en determinados casos.
Complemento vitamínico-mineral:
Boro, 12 mg
Calcio, 400 mg
Magnesio, 400 mg
Silicio, 100 mg
Cinc, 20 mg
Vitamina C, 1,000 mg
Betacaroteno, 20,000 UI
Consumir abundantes alimentos ricos en calcio y en vitamina D como el brócoli, la quinua, castañas,
vegetales de hoja verde, avellanas, coles, avena, semillas de sésamo, germen de trigo y pescados.
Alternar el consumo de cereales integrales y de alimentos ricos en calcio, porque los primeros
contienen una sustancia que se une al calcio e impide que se absorba este mineral.
Tomar los suplementos de calcio a la hora de acostarse, pues se absorbe mejor y ayuda a dormir
placenteramente.
Incluir en su dieta ajo, cebolla y huevos por su alta concentración de azufre, que es necesario para
tener huesos sanos y fuertes.
Si está tomando alguna hormona tiroidea o algún medicamento anticoagulante, aumente la ingesta
de calcio un 50% más.
Manténgase activo y haga ejercicios con regularidad. La falta de ejercicio o sedentarismo puede dar
lugar a la perdida de calcio. Caminar es quizás lo mejor para preservar la masa ósea.
Las ISOFLAVONAS DE SOYA tienen funciones parecidas a las de los estrógenos y facilita la
mineralización de los huesos previniendo la osteoporosis. También es aconsejable la ingesta de Zinc,
Cobre, y Manganeso ya que cualquier disminución afecta a nivel óseo.
Bebidas gaseosas.
Alimentos ricos en ácido fitico y ácido oxalico
Consumo exagerado de proteínas de origen animal.
Consumo exagerado de alcohol y tabaco
Consumo exagerado de Sal es responsable de la eliminación
urinaria de calcio.
Azucares refinados
Café
Sedentarismo
Estrés
Fármacos – antiinflamatorios
ALIMENTOS BENEFICIOSOS
BIBLIOGRAFIA
Centro Nacional de Recursos sobre la Osteoporosis y las Enfermedades Relacionadas con los Huesos
www.osteo.org