Sobre Un Caso de Terapia Psicoanalítica PDF
Sobre Un Caso de Terapia Psicoanalítica PDF
Sobre Un Caso de Terapia Psicoanalítica PDF
Menéndez
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., vol. XVI, n.º 58,1996, pp. 279-284.
(94) 280 F. Lencero, A. M enéndez
CASOS CLÍNICOS
seguir dinero para el juego se hace pasar en tomática pidiéndole asociaciones. El inicio
la oficina por vendedor de libros que pre de la ludopatía lo relaciona con cambios en
viamente ha robado; roba también comida el trabajo (a petición suya le habían dado
y otros objetos que ante ella justifica como un destino en el que apenas tenía responsa
compras realizadas. Este periodo dura un bilidad y no controlaban su presencia). En
año, hasta que acude a una asociación de la actualidad el problema se debe a creerse
ayua a ludópatas y desde entonces lleva incapacitado para ejecutar una tarea que le
dos años sin jugar. han asignado. Esta posición también apare
Tras exponer este relato, pasa inmediata ce en sus quejas hacia la esposa, a la que
mente a decir: «tengo la puñetera manía de acusa de intransigente respecto a sus fanta
ponerme bragas y ropa femenina ... yo sías sexuales, y hacia los suegros que se
siempre he tenido envidia de la mujer por han instalado en su casa con la connivencia
su manera de vestirse y seducir». Describe de ella usurpando sus funciones paternas.
esta conducta como un ritual y establece su Con respecto a la vertiente fantasmática,
inicio en la adolescencia: «en el tiempo que el paciente se muestra ambivalente: dice no
fui novia (lapsus) y después de casarme no hacer daño a nadie con estas prácticas pero
lo hice, pero al cabo de unos años empecé teme perder el control y presentarse un día
de nuevo». Lo realiza en solitario y con en la oficina vestido de mujer. Sitúa el ini
miedo a ser descubierto. No hay masturba cio del travestismo a los 15 años: estando
ción ni goce escoptofílico. En la actualidad solo en casa se pone ropa de la hermana y
la secuencia es siempre la misma: roba ropa en ese momento llega el padre; «creyó que
femenina en un comercio y se va a la casa me estaba masturbando ... me dijo que no
de campo familiar; vestido con esta ropa me preocupara». Esta insuficiente sanción
realiza actividades cotidianas. Durante la del padre pudo actuar facilitando la fija
narración establece cierto paralelismo entre ción del rasgo perverso. Llama la atención
la ludopatía y el travestismo: en ambos sub en su discurso la «envidia» del cuerpo
yace el miedo a perder el control. femenino (<<sólo con mostrar las piernas
En la siguiente sesión, relata dos situa pueden conseguir cualquier cosa»), la adu
ciones acontecidas desde la primera entre lación hacia las mujeres, en especial a la
vista que pueden dar cuenta de un desafío esposa (<<intento robarle hasta la última
hacia el terapeuta. Sustrae ropa interior caricia... ella lo es todo para mí») y a la
femenina en unos grandes almacenes y al ir madre, de la que recuerda con énfasis su
a la caja tiene la certeza de que le ha descu jactancia de que sus hijos nunca la habían
bierto un vigilante pero decide no retroce visto desnuda.
der. Cuando se confirman sus temores se P. va modificando tímidamente su pos
muestra sorprendentemente tranquilo y ción, ya no acude a consulta esperando una
dice: «tiene usted razón, he hecho mal». reprobación ni un apoyo como en las pri
Acepta pagar la mercancía pero no la mul meras sesiones, comienza a preguntarse
ta. También cuenta que ha vuelto a sentir sobre los beneficios que le reportan sus
inquietud al pasar delante de las máquinas conductas. Se ha producido una pacifica
de juego, «como si fuese a tener una re ción en el trabajo: se sorprende de que
caída». pidiendo ayuda a los jefes sea capaz de lle
Se indaga más sobre esta vertiente sin- varlo adelante. Una escena pone fin a este
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del esposo: a ella la requiere sexualmente y sus prácticas, son sus modos de reunir
si no accede maltrata psíquicamente al hijo transgresión y goce. Examinemos el
menor; cree que usa la ropa de la hija, pro recuerdo juvenil de desnudarse en un
voca ante sus suegros discusiones sobre armario, que parece marcar exactamente,
temas de moral sexual e, incluso, se ha literalmente, la posición de este sujeto: la
mostrado desnudo ante la suegra. Cuando satisfacción de mostrar su rebelión ante el
viene el paciente, causa sorpresa que ape otro, la búsqueda de castigo, la excitación
nas haga mención a la intrusión de su espo de esconderse/ser descubierto y la búsque
sa y minimice las críticas que cree habrá da de sanción, serían una manera de reunir
contado: «ella siempre dice a los amigos los contrarios, una fórmula que fusionaría
que doy una falsa imagen... ». transgresión y goce. Para este sujeto toda
El hecho de haber recibido a esta mujer satisfacción aparece marcada por la trans
es impensable en un psicoanálisis pero gresión.
aquí tiene su valor, sobre todo el hecho de Si sumamos esto a la construcción de un
que engañe para venir. P. no le da impor Otro que toma diversas figuras (madre,
tancia y no levanta acta de esta situación. suegra, mujer, jefes ... ), ampliamos el
Esto habría que devolvérselo al sujeto: esquema fundamental en el cual se maneja.
¿por qué anula esto que parece tan serio? Se trata de una estructura obsesiva con un
Nos confirma la hipótesis de que sus rebe rasgo perverso anclado en la figura mater
liones son infantiles comparadas con este na que determina toda la sucesión de un
hecho que realmente sería causa de males Otro impune principalmente femenino. El
tar y ante el cual se calla. Hay una sumi vestirse de mujer es una rebelión contra su
sión, en vez de una rebelión. Hay una parte de identificación materna y conlleva
represión de la molestia que esta situación un goce masoquista. Este aspecto requeri
debería causarle, y esto explica el modelo ría un trabajo mucho más extenso, en el
de cómo este sujeto está generando sínto que el sujeto tendría que desear saber sobre
mas y actos: se somete a la afrenta del otro las determinaciones que le causan sus
y luego intenta jugar a las pequeñas rebe identificaciones. Ese juego de desnudarse
liones. Se hace necesario señalarle y des ocupa el lugar de desnudar a la madre,
velarle este punto: el otro femenino puede desnudarse frente a ella y desnudarse
hacer con total impunidad. como la madre no se desnuda; es un con
Poco a poco, va alejándose de algunas glomerado -como todo síntoma- de deseo
de las conductas problema a la par que la reprimido, ideal propuesto y mandato
aportación de nuevo material permite pre superyoico. Esta construcción de un otro
cisar aspectos de su historial. Trae un impune sobre la figura de la madre no nos
recuerdo de cuando él tenía 17 años, sirve directamente para la terapéutica pero
«... esperaba a que terminaran las clases y sí para dar con la constelación que preside
me metía desnudo en el armario»; pero esta hipótesis.
ahora introduce una reflexión inédita: «era Tras la intrusión de su mujer, viene
una rebelión contra las normas estableci diciendo que todo está muy bien: juego,
das ... no era algo excitante, en realidad lo trasvestirse, trabajo, relaciones familia
pasaba muy mal». res ... Parece poco creíble porque ella ha
Para este paciente, sus usos perversos, traído algo, y él lo sabe perfectamente, en
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110 que no sabe, pero que no puede dejar de finalidad del tratamiento psicoanalítico en
no saber. Como decía Freud, que pueda una institución; apuntar hacia esa subjeti
percatarse de que sabe más de lo que dice. zación de la queja y el trabajo sobre el sín
Forma parte de nuestra ética plantearnos toma. Por añadidura, ésto tiene un efecto
hacia dónde podemos conducir a un terapéutico, pued~ disminuir la ansiedad y
paciente, qué le va a suponer todo esto, qué el sufrimiento, pero no cierra la pregunta
aspectos se van a trabajar para producir sobre el inconsciente de la que hablábamos
efectos sobre ese sufrimiento sintomático y anteriormente. Hay un desciframiento y
cuáles se van a dejar de lado por no ser por consiguiente un apaciguamiento, pero
conveniente tratarlos en unas condiciones no un cierre. Llegados a este momento de
institucionales concretas. Y, sin embargo, conclusión pautado, pueden surgir varias
¿cómo no cerrar con ello la pregunta por el posibilidades: que el sujeto quiera dejarlo
deseo, cómo no posibilitar el cierre del en ese punto sin interrogarse más, aun
inconsciente? sabiendo de su implicación en lo que pasa,
El síntoma, para un psicoanalista, no se o que desee demandar un análisis o que dé
reduce a la concepción de una manifesta otra respuesta dependiendo de la particula
ción de un estado patológico ni a las quejas ridad que cada situación pueda deparar.
subjetivas. Es necesario que el sujeto haga Pero ésto ya no es a nosotros a quien
acuse de recibo de las intervenciones del corresponde decidir, es el sujeto quien eli
analista para que pueda hacer signo. Esta ge. Desde nuestra posición, no obstante,
conceptualización, nos permite decir que el corresponde no abocar al sujeto a un calle
síntoma se construye en la cura por la jón sin salida.
transferencia. Es responsabilidad nuestra A modo de reflexión, quizá es ésto lo
hacer el síntoma analizable. Esto lleva con que la práctica psicoanalítica puede aportar
sigo inevitablemente una pérdida de goce y al espacio terapéutico. No es todo el campo
también una subjetivización de lo que le psicoanalítico, pero sí al menos una parte,
pasa, un responsabilizarse como sujeto de parte en la que podemos confluir en ese
lo que le pasa. espacio heteróclito que es el de las psicote
Nos parece que esto sería una posible rapias.