SISEVE
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Causas
No hay una única causa que explique la violencia escolar. Los expertos internacionales dicen que
las siguientes características incrementan el riesgo de una persona de ser afectada por este tipo
de violencia:
Individual:
Por ejemplo, baja autoestima, impulsividad, fracaso escolar, pocas habilidades sociales y
egocentrismo.
Familiar:
Por ejemplo, prácticas de crianza autoritarias, maltrato intrafamiliar, poco tiempo compartido con
la familia y escasa comunicación.
Escolar:
Por ejemplo, normas de convivencia confusas, falta de liderazgo institucional, ausencia de
educación en ciudadanía y falta de respeto y autoridad del profesorado.
Comunidad:
Por ejemplo, escasas oportunidades económicas, violencia urbana, bajos niveles de participación
comunitaria.
Consecuencias
La violencia debilita la calidad de vida de la población, aumenta el miedo y la inseguridad
ciudadana y deteriora el capital social porque genera aislamiento y desconfianza. La violencia
escolar, en particular, no solo afecta la concentración y los aprendizajes de los y las escolares,
sino que incrementa las tasas de ausentismo y deserción escolar, lo que perjudica su futuro
profesional y económico.
A continuación, encontrarás las principales consecuencias de las tres formas más comunes de
violencia escolar:
Castigo corporal:
Bajo rendimiento escolar, lesiones físicas e incluso la muerte. A largo plazo, este tipo de castigo
está orientado con la violencia doméstica, depresión y consumo excesivo de alcohol.
Violencia sexual:
Las víctimas sufren traumas físicos y psicológicos y corren el riesgo de infecciones de transmisión
sexual, incluido el VIH. Las niñas también pueden enfrentarse a las consecuencias de un embarazo
no deseado, al aborto, estigma social y a verse obligadas a abandonar la escuela.
Intimidación:
También llamado “bullying”, acoso u hostigamiento escolar: por ejemplo, impacto negativo en la
autoestima, soledad, vergüenza, ansiedad y hasta tendencias suicidas.
Solución
Para prevenir la violencia escolar es necesario un enfoque integral y sostenido. Es decir:
compromiso político y financiero, sólida investigación y legislación explícita, además de un trabajo
coordinado entre escuelas, docentes, padres e integrantes de la comunidad, en el que los adultos
supervisan los recreos, las víctimas y/o testigos reportan el incidente, la o las personas agresoras
reparan el daño y las autoridades toman cartas en el asunto.
Para ello, es urgente promover más que nunca un clima escolar positivo y la enseñanza de
habilidades socioemocionales que, como muestra la evidencia, ayudan a que los y las escolares
se lleven mejor consigo mismos, con sus pares y adultos.