BRAC n84 1962
BRAC n84 1962
BRAC n84 1962
Academia de Córdoba,
de Ciencias, Bellas Letras
y Nobles Artes
Domicilio de la Academia:
Palacio de la Diputación Provincial: Córdoba (España).
BOLETIN
de la
de
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1 9 6 2
Ineorporad• al Patronato <José María Cuadrado» del Consejo Superior de Investigaciones Científiras
GALERÍA DE ACADÉMICOS
bre la mesa del altar mayor, Gómez Moreno exclamó, "habla, defiénde-
te", y mi imaginación me hizo ver y creer, que los labios secos y las cuen-
cas vacías de los ojos se movían e iban a hablar y mirar, pero el silencio
respondió a aquella exclamación del sabio que ha consagrado su vida
al estudio de la Historia de España. Eran las cuatro de la mañana, cuan-
6
Exhumación de la momia de Enrique IV 223
INTRIGAS EN LA CORTE
que venir de este reino a Aragón por mandato del padre. Era feliz en
aquel monasterio consagrado a sus estudios históricos. Vuelve a Aragón
y encuentra la muerte en 1461 en Gerona, de una manera tan sospechosa
que la voz de la nobleza y del pueblo acusa, sin pruebas, a su madrasta,
la hija del almirante Enríquez, doña Juana. Con esta muerte quedaba
asegurado el trono a su hijo el príncipe don Fernando. Palencia la de-
fiende diciendo que habían perdido la memoria de su larga enfermedad
y de la parálisis que le aquejaba. Aún hoy día sigue flotando el misterio
alrededor de la muerte del Príncipe de Viana y poetizada su figura, la
historia, que no puede luchar contra los poetas y novelistas.
La hermana del Príncipe, la desgraciada princesa doña Blanca, fue
la primera esposa de Enrique IV, declarado nulo el matrimonio por sen-
tencia eclesiástica y aprobada por el Papa, fue tambien blanco de las iras
del padre y de la cruel madrasta que trajo como consecuencia su pri-
sión en el castillo de Orther. Dejó como heredero de su reino a Enri-
que IV y su figura moral se eleva ante la carta en que perdonaba a su
padre de sus persecuciones. Murió posiblemente envenenada, probable-
mente de orden de su hermana doña Leonor. Castilla estaba lejos, pero...
la distancia y las relaciones con la Corte, eran tan grandes, que don Juan
estaba siempre informado de lo que ocurría. No hay pruebas contra
Juan II, sólo su baja moral y sus costumbres.
Andrés de Cabrera, alcaide de Segovia, es figura honrosa en su
moral, modelo de fiel vasallo, con panegiristas de su vida es precisamen-
te de la virtud que carece, en los momentos trágicos del final del reina-
do de don Enrique. Inclínase al sol que más calienta, que eran los prín-
cipes, don Fernando y doña Isabel. Se ha dicho que era de sangre judía.
Mayordomo de Palacio, ha obtenido la confianza del Rey y con ducti-
lidad aspira a estar con el Rey y sus posibles sucesores, lo que conse-
guirá. No fue leal al Rey en sus últimos momentos, y aún después de
muerto a él se le debe achacar el que no diera los paños y tapices para
los funerales reales.
El cardenal de España, don Pedro González de Mendoza, debía
la púrpura cardenalicia a doña Isabel, arrastró a su favor toda la fami-
lia de los Mendoza, es un prócer inteligente, mecenas, con talento y am-
biciones. Como sacerdote no es un asceta, tiene hijos, los bellos pecados
del cardenal arrastraban su lujo y nobleza por la Corte y fueron troncos
de títulos. Tuvo en sus manos todos los hilos de las intrigas y de los pac-
tos, nunca cumplidos, y que como ocurre en muchos tratados, no tienen
otra finalidad que quererse engañar los contratantes. Cumplió como al-
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236 Miguel Angel Ortí Belmonte
LOS REYES
ENVENENAMIENTOS HISTORICOS
poudre mts en potages, viande et vins, au cas que tu pourrais le faire pour
ta sureté ; autrement ne le fais point (Hoefer, Histoire de la Chimie; y
Sismondi, Histoire des Francais, tomo XI, 488).
Al cabo de 489 años, es como si el Rey Enrique IV, saliera de su
tumba pidiendo justicia a la Historia, para probar con su cuerpo que lo
escarnecieron y vilipendiaron amigos y enemigos. Que si su pueblo su-
frió desgracias y guerras por su falta de carácter, el pagó con su vida
la anormalidad física y moral que le dominó en esta vida terrena.
APÉNDICES
que, al parecer, cerró sus cuentas en este mundo, dispuso que fuera se-
pultado su cuerpo debajo del de su madre la reina doña María, primera
esposa de Juan II, en el monasterio de Guadalupe, del que ella fue devo-
ta y también favorecido por el rey su hijo.
"Dentro de las divergencias con que se refieren los últimos días
de este desdichado monarca, parece inferirse que, ya herido de muerte,
le acometió el ansia de volver a su amada soledad campesina, yéndose
a El Pardo a caballo ; pero hubo de regresar a Madrid antes de lograr-
lo. Echóse en el lecho, vestido como estaba, y así murió en la madruga-
da del día z de diciembre de 1474. Por de pronto, sin ceremonia algu-
na, a hombros de gentes alquiladas, puesto su cuerpo sobre unas tablas
viejas, y sin embalsamar, ya que la extremada consunción a que había
llegado no lo exigía, se le llevó al monasterio de San Jerónimo del Paso.
Después, en fecha no conocida, fue trasladado a Guadalupe, donde se le
hizo monumento funerario a expensas del Gran Cardenal Mendoza. Lo
demás, hasta un traslado en 1618, solamente por indicios alcanzamos a
saberlo.
"La iglesia de Guadalupe es edificio del siglo XIV, con cabecera
poligonal y ocupado solamente su paño de en medio por el retablo. Pe-
ro éste se renovó en dicho ario, tal como aún subsiste, abarcando los dos
paños laterales de la capilla, y entonces quedaron ocultos sendos arcos,
como nichos, dispuestos en ellos. Sólo pudimos reconocer una en bajo,
en el lado del Evangelio, de poco fondo y con molduraje gótico ; mas
es presumible que encima haya otro, invisible ahora a causa del retablo,
donde pudo estar el sepulcro del susodicho rey, así como el de su ma-
dre consta que estuvo en el lado contrario.
"Ello explica que también en 1618 se organizasen nuevos arcos en
los muros contiguos, hechos de mármoles a gusto clásico y con elegan-
tes epitafios latinos, que atestiguan, para el rey, una alusión al anterior
sepulcro "monumento de antigua y menos conveniente estructura" ; y en
el de la reina, que, "casi deshecho con el tiempo su antiguo sepulcro,
había sido trasladado a lugar más apto". Añádase a ello por Flórez, de
que este antiguo sepulcro era una caja de madera forrada con planchas
de bronce y letras que decían : "Aquí está la reina de Castilla doña Ma-
ría". Pero estos nuevos nichos, con toda su ponderada magnificencia, no
tenían capacidad para albergar los cuerpos momificados de ambos re-
yes ; quizá se intentó remediarlo separando las piernas al de la reina,
tal como ha aparecido ahora ; mas, en resolución, se colocaron allí sim-
24
Exhumación de la momia de Enrique IV 241
teados afuera". Es decir, exactamente los mismos detalles que hemos po-
dido recoger en el momificado cuerpo de don Enrique.
"Así era, pues, el infeliz monarca. Como le habían pintado sus cro-
nistas : alto, recio, desgarbado de cuerpo, de anchas caderas, de cabeza
redonda, grande y prognática. Así le sorprendió la muerte, de cuya cau-
sa no queda rastro en el cadáver. El tiempo hizo desaparecer la súbita y
atroz hinchazón que, según Enríquez del Castillo, precedió a su final ; y
nos ha transmitido el cuerpo, ya enjuto, vestido con las mismas ropas
groseras y con las mismas polainas de cuero con que se tendió a morir
en la cama miserable que usaba.
"Y no debemos añadir más. Sobre este rey, clave de muchos he-
chos trascendentes de la historia de España, se han discutido aspectos ín-
timos de su existencia, cuando aún vivía y en los tiempos siguientes ; y
ahora todavía perdura la eterna polémica, movida por el afán de los his-
toriadores de llegar hasta la fuente viva de sucesos cuyo secreto no se
sabrá jamás.
"Lo que queda del que fue rey de Castilla permite suponer cómo
sería su figura. Lo que pasó en el corazón y en el cerebro que alentaron
en ella, podemos, con acierto o con error, imaginarlo, pero nada más.
La discusión queda para siempre abierta. La verdad de este gran drama
quizá no la supo el mismo protagonista, a cuya cabeza, ,,,:olocada, al ca-
bo de los siglos, sobre el altar mayor de Guadalupe, qut.ríamos interro-
gar ; y parecía contestamos con una mueca que era también una iróni-
ca interrogación". — M. GOMEZ MORENO.-G. MARAÑON.
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. ,71,4•"1"-
los paraysos... Facta carta apd Cordobam Reg cxp día doce Era M. CC.
LXXX e IX arios. De tres de setiembre de 3o5 nos queda una escri-
tura de convenio en la que se cita la plaza de los Paraysos ; otorgada
entre el Cabildo Eclesiástico y Juan estevan el correjo e su mugier doña
oro por la que cambió unas casas que tiene en la collación de santa ma-
ría en la placa que dicen de los paraysos por otras de estos señores que
son en la misma collación do el forno que dicen de calatrava". También
se mienta esta plaza de los Paraysos en un escrito fechado en 12 de sep-
tiembre de 1305 por el que : "ruys díaz albacea de juan pérez de retes e
doña dominga su mujer mandan al cabildo eclesiástico de cordova unas
casas en la plaza de los paraysos en la collación de santa maría" (4). Es-
te horno de Calatrava que aún se conserva reedificado con el nombre
de Horno del Cristo lo dió en repartimiento el rey San Fernando a su
hermano don Alfonso, el cual lo cambió más tarde por otros bienes a
la Orden de Calatrava. Arios después se sigue nombrando como tal, la
plaza de los Paraysos, en una escritura de arrendamiento fechada en o
de noviembre de 1363 que otorgan el Cabildo Eclesiástico y García Ruy
criado de Alfonso Tellez de unas casas que tenía aquel en la collación
de Santa María, "en la plaza de los paraysos que lindaban con casas de
doña urraca de sayavedra y de lorenzo fernández e la barrera" (5). Es-
ta barrera, es la calleja que después ha de llamarse cuesta del doctor don
Pedro de Peramato. Así iríamos aportando muchos escritos en los que
se menciona y ubica la plaza de los Paraysos, que por prolijo omitimos,
hasta el ario 1495, que se llamó del Comendador Moscoso por uno de
los familiares de los mentados Páez de Castillejo. Hacia el año .154o (6),
cuando don Luis Páez de Castillejo edificó en su Palacio la magnífica
portada de estilo renacentista, por lo que la casa de Ben Nasger tuvo
ya salida a la referida plaza, toma ésta entonces, el título de Luis Páez.
Por último hacia el ario 168o se le dió el nombre de Jerónimo Páez, con
el que se ha llegado a nuestro días (7).
Conserva aproximadamente la misma extensión que por los arios
de 1236. Su figura se aproxima a la de un rectángulo, que en un prin-
cipio, tenía dirección nordeste surdeste, en su mayor longitud, con una
pequeña plazoletilla anexionada a su lado derecho, bajando la cuesta de
Peramato ; después, cambió esta dirección de noroeste suroeste, en su
mayor longitud, este rectángulo, quedando como plazoletilla anexiona-
da parte de lo que antes fue plaza de los Paraysos. Fue algo más corta
por el lado que linda con el Palacio de Ben Nasger según se declara en
un escrito que presenta a su Señoría la Ciudad don Juan Manuel de Tre-
32
Casas Solariegas de Córdoba 249
Castillejo que es una de las más suntuosas moradas señoriales que posee
Córdoba desde el siglo XIII.
En este magnífico Palacio cargado de años y de historia nos de-
latan sus vivos cimientos lo que fue su primera edificación, un Coliseo
Romano o Odeum (Pequeño teatro donde había certámenes literarios);
aunque no nos ha sido posible determinarlo con toda exactitud por los
escasos restos que han aflorado en la pequeña área que en este lugar se
ha excavado. Sin embargo, la presencia de una gradería o cavea de for-
ma semicircular de la que quedan los tres escalones que se empleaban
para los magistrados, sacerdotes y vestales que tenían derecho a sen-
tarse en sillas curales o de marfil ; aunque no ha sido posible determi-
nar la Immea y la Media que se empleaban en estos tipos de construc-
ción de teatros romanos, por estar ya destruidas o bajo el relleno del
patio alto, así como la Summa, que al edificarse por vez primera debió
desaparecer la casa, quedan sin embargo, en este Odeum, el semicírculo
pavimentado con grandes losas destinado a la Orchesta y el límite rec-
tilíneo de unos de sus lados destinados a la Scaena o Proscenium, el Pul-
pitum o escenario que se hallaba edificado sobre la habitación que linda
con esta gradería. También las galerías abovedadas que daban acceso a
este Odeum, que se descubrieron en las excavaciones del patio alto ; así
como el pórtico que se hallaba edificado en la casa que se llamó de los
Sénecas cuya casa dió Fernando III el Santo a la Orden de Alcántara
y según nos dicen escritos documentados, fueron hallados y desmante-
lados restos romanos en la referida casa cuando tomó posesión de ella
la rnentada Orden de Alcántara. La atargea que pasa bajo estas gradas,
descubierta en las recientes obras y que se ha vuelto a tapar ; pudiera
ser aquella alcantarilla de que nos habla Maraver (17) que saliendo de la
plaza de Santa Ana va hasta el río Guadalquivir. Yo sospecho que su
origen fue, efectivamente, un desagüe de la ciudad Cuadrata o Campa-
mento de Marco Marcelo.
Por consiguiente, hay que deshechas la idea de que fuese esta gra-
dería una escalinata o acceso a otra puerta de la ciudad en su muralla
Sur, como alguien ha querido ver en ello. Primero por su traza y mó-
dulo correspondiente a esta clase de edificios y tener ésta forma- semi-
circular, de la que nunca se usó para tales accesos. Segundo, porque a
unos 6o metros en línea recta hacia Occidente se hallaba en esta misma
muralla, la Puerta Decumana de la Ciudad Cuadrata, que daba paso a la
Vía conocida hoy con el nombre de Blanco Belmonte y a la que en
tiempo de Fernando III el Santo se le llamó calle Pedregosa. Tercero,
36
Calleja del Dr. D. Pedro de Peramato. La casa al fina'
de su izquierda, con otra ya modificada, es la que habitó
este famoso galeno.
Dovo e otorgo a vos en córdova unas casas q son dentro de la villa las
q fueron de ben nascer en la plaza de los paraysos con su patio alto pa-
ra las mujeres... ffacta carta apd corduva Reg xpt doce días de mayo
Era M. CC, LXXX" (25).
De los Ben Nasger o Nesar queda noticia (28) de que ; "el año no-
vecientos falleció en Córdoba el Docto Al-Faquí Ybrahin Ben Nesar".
Su sucesor que venimos refiriendo perteneció a la nobleza árabe cor-
dobesa que además de ser dueño de este Palacio, tenía grandes extensio-
nes de tierra en la Campiña de Córdoba y varias ruedas de aceña en el
Río Guadalquivir que son las que aún se conservan más abajo del puen-
te nuevo.
De Martín Ruí, de la Cerca pasó esta Casa Palacio a su hijo del
mismo nombre y apellido, de quien lo heredó Toda Martínez, su hija ;
según consta en el testamento (27) otorgado por esta señora en Lucena
a veintinueve de agosto de 1348 ante los escribanos de la misma ciudad
Martín Alimán, Juan Fernández y Diego Fernández por doña Leonor
de Guzmán, que lo fizo e escribió. Por cuyo testamento, entre otras
mandas deja la referida doña Toda en memorias para su alma, al Cabil-
do de Santa María de Córdoba y para la capilla de San Benito en dicha
iglesia donde se manda enterrar que es la capilla de su suegro Ruíz Díaz,
unas casas pequeñas que tenía en esta misma collación que lindan con
las casas de su morada e con casas de Juan Páez Fraile, de la Orden de
Santiago "e con la plaza de los paraysos e con la calle". Interesante do-
cumento por el que nos queda la noticia de que en esta fecha ya mora-
ban en la plaza de los Paraysos individuos de la ilustre familia de los
Páez o Payo orihundos de Galicia y descendientes del conquistador de
Córdoba Payo Gómez Sorret, así como de Pascual de Castillejo, tam-
bién conquistador de dicha ciudad. El primero con heredamiento sobre
Alcoger (cerca de El Carpio) con seis yugadas de tierra, y el segundo
en los donadios de tierras que por él se denominaron Cortijo de Pas-
cual de Castillejo. Según consta por las limitaciones que ordenó el Obis-
po de Córdoba don Fernando de Mesa 1250 (28), para el cobro de los
diezmos de esta diócesis que ya habian sido autorizados diez años antes
por Bula del Papa Inocencio IV (29).
La casa del mentado Frayle Juan Páez, se hallaba situada en el lu-
gar que hoy se levantan las señaladas con los números seis y ocho, y
parte de dicha plaza de los Paraísos ; colindantes por la izquierda con
el Palacio de Toda Martínez, que tiempo después pasó a ser el palacio
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Casas Solariegas de Córdoba 257
de los Páez de Castillejo, ubicación que nos irán dando los escritos que
mencionaremos.
Dos arios más tarde de la fecha del testamento de Toda Martínez,
a veintidos de diciembre de 1348, otorgó Francisco Pablo, canónigo de
la iglesia de Santa María de esta ciudad, una escritura (3o), por la que
hace donación a su Cabildo a cambio de una sepultura y memorias que
éste le ha de hacer de unas casas en la referida collación en la plazuela
de los Paraysos "e son las que fueron de toda martínez fija de martín
Ruyz de la cerca, en cuyas casas hay un palacio e un portal delante de
él y otras casas a man yzquierda e un corral e un pozo con otra casa
pequeña que tiene la puerta a la calle que se tienen con casas de juan
paez fraile de la Orden de Santiago e otras casas mías". Parece por este
escrito que el citado canónigo compró o heredó de Toda Martínez sus
casas principales.
Por otra parte, fueron sucesores de las casas de Juan Páez el fraile
de la Orden de Santiago, Juan Páez de Aguilar y Ferran Páez de Agui-
lar su hermano ; según consta de un escrito entablado en el "Libro Ver-
de", el cual dice : "que iohn fernandez de castillejo a de dar cada ario
al cabildo cuarenta moravedis fasta que dé una posesión que los renden
por que heredó los bienes de ferrant paez de aguilar e los bienes de mar-
garida gomez mugier de juan páez de aguilar" (3i).
Consta pues, por estos escritos, que Juan Fernández de Castillejo
era propietario hacia 137o de las casas que corresponden hoy a las se-
ñaladas con los números cinco y ocho de la plaza de los Paraysos y
parte de las que derribó don Luis Páez de Castillejo, cuando edificó la
portada de su Palacio antes de Toda Martínez, con quién aquellos lin-
daban en la mentada Plaza. Y que el referido Juan Fernández de Casti-
llejo era descendiente de Juan y Ferran Páez de Aguilar de los que des-
cienden los Páez de Castillejo, señores de este Palacio.
Interesantes documentos que con los que preceden vamos a de-
mostrar que es errónea la aseveración de algunos historiadores cordo-
beses entre ellos Morales y Padilla, don Luis Maraver y sus seguidores
quienes sostienen que los Páez de Castillejo de Córdoba descienden de
un tal Monsieur de Castillet. Morales y Padilla (32) al estudiar la Ge-
nealogía de la casa de los Páez de Castillejo dice : que ésta tiene su ori-
gen en un caballero llamado Monsieur de Castillet que vino de Francia
al servicio del vastardo don Enrique II cuando las guerras entre éste y
su hermano don Pedro I y que afincando en Córdoba casó con Catalina
Páez de Sotomayor de quienes fueron hijos Ferran Páez de Castillejo y
41
258 Miguel Muñoz Vázquez
son las pequeñas que dejó al Cabildo Eclesiástico Toda Martínez que
lindaban con las de Juan Páez de Castillejo y con las principales de la
referida Toda que también ya eran del Cabildo Eclesiástico.
Ultimamente vendió este Cabildo a Fernán Páez de Castillejo es-
tas casas que le tenía en arriendo según consta por otro escrito enta-
blado en el "Libro Verde" (57) que dice : "de los bienes de toda mar-
tínez dejó unas casas que son a la placa de los paraysos que se tienen
con casas de iohn páez de aguilar e con casas de la dicha toda maní-
nez. Et tiene estas casas por vida por alfonso, albañil, e su mugier que
cada ario por una memoria diez y seys moravedis, tiene las ferran páez
vendiolas al cabildo a ferrán páez de castillejo por dos mil moravedis
de la moneda vieja e entra por ello en la compra el cortijo de cañetejo".
Aún nos queda por probar que los Sousas descendientes de Vasco
Alfonso no fueron propietarios del palacio de Ben Nasger ni vivieron
en él, como Morales y Padilla, Maraver y sus seguidores han querido
ver por las noticias incompletas que de ellos alcanzaron. Nos quedan
unos escritos documentados e inéditos por los que se demuestra lo con-
trario que aseveraron estos señores. Uno de ellos es el otorgado por el
Cabildo Eclesiástico de Córdoba con fecha 15 de julio de 1394 (48) por
el que consta que arrienda a Pedro García, fijo de Domingo Fernández
y a su mugier doña Leonor Martínez, unas casas cerca de la plaza de los
Paraysos que lindaban con las del hijo del rey don Enrique e con casas
de Lópe Gutiérrez, Alcalde Mayor. Esta última casa es precisamente la
del mentado López Gutiérrez de Córdoba que la dejó a su hija doña
María Alfonso de Córdoba, cuando celebró su casamiento con don Die-
go Alfonso de Sousa ; pero como vemos por sus límites se hallaba junto
a las de Vasco Alfonso, su padre y en la fecha del escrito se nombra
como colindante de ellas al nieto de Vasco e hijo del rey don Enrique II
habido en doña Juana de Sousa ; casa que ubicamos en la calle nombra-
da en la actualidad Horno del Cristo y señalada con el número seis (49).
Puesto que el padre de doña María Alfonso, don Lope Gutiérrez, mora-
ba en 1394, fecha de la donación en sus casas principales en la collación
de Santa Marina en la llamada hoy casa del Rincón, junto a la Puerta
de este nombre de la ciudad. La referida casa pasó de Diego Alfonso
de Sousa y su mujer a una hija de éstos nombrada doña María que fue
monja en el convento de Santa Clara de esta ciudad y de ella la hereda-
ron sus sobrinos, como veremos por los siguientes escritos. Uno de ellos
es el documento otorgado por el Cabildo Eclesiástico de esta ciudad a
2 de noviembre de 1424 (5o), ante Juan Lope de Córdoba escribano pú-
45
Casas Solariegas de Córdoba 263
que se dice : "bienes de juan pérez racionero fijo de juan pérez jurado,
dejó unas casas allende la plaza de los paraysos e la barrera cerca del
postigo de las casas del comendador moscoso fijo de alfonso páez de cas-
tillejo e de doña maría de figueroa teníalas anton de palma, tiénelas ago-
ra esteban gutiérrez escribano público e su mujer leonor fernández". (54)
Y por este otro escrito que nos deja el mentado Juan Pérez Racionero
en el que se dice que deja "unas casas en la collación de santo domingo
a las espaldas de la iglesia de san benito e la barrera que dicen de las
costanillas de baena que tiene antón rodríguez quero". (55) Vemos pues
que la referida Iglesia "de San Benito se hallaba en el lugar donde hoy
se levanta el convento del Corpus y su iglesia y las Costanillas de Bae-
na son las calles o callejas del Marqués del Villar que delimitan el Pala-
cio de los Páez de Castillejo en el que vivía esta familia según los ante-
riores escritos mucho antes de que Fernando Páez de Castillejo compra-
se a los herederos del Comendador Quesada las casas que fueron de doña
María Alfonso, hija de Lope Gutiérrez, alcalde de Córdoba, sitas en la
calle Horno del Cristo, muy distintas por lo tanto del Palacio que his-
toriamos.
Hechas pues, las oportunas aclaraciones, volvamos a don Juan Fer
nánclez de Castillejo que aún vivía en 12 de julio de 1402 (56), según nos
dice un documento otorgado en -esta fecha por el que don Enrique III lo
había nombrado Regidor de Córdoba, con otros tres más, vecinos de
ella, sustituyendo con ello a los Alcaldes Mayores que nombraba el Rey
cada año, por las banderías que entre ellos se originaba en el Gobierno
de esta ciudad. También quitó el referido Rey entre los Caballeros Vein-
ticuatro de Córdoba, a Ferrán Páez de Castillejo, hijo del anterior a quién
sucedió don Pedro Sancho.
Poco después de esta fecha, debió morir Juan Fernández de Casti-
llejo, sucediéndole en la Casa y Estado, su hijo Ferrán Páez de Castille-
jo, al que el mentado Rey don Enrique III le había nombrado ya Maes-
tre Sala suyo en esta ciudad según consta de una carta del Rey al re-
ferido Fernán Páez de fecha 29 de abril de 1394 (57)• También fue este
caballero merced del Rey al que sirvió con ocho lanzas (58).
cef, el carpintero, así como Yantob, el albañil, en el año 1338 (59), por
lo que el Palacio Almohade se convierte entonces en otro de traza mu-
déjar ; aunque quedó en él de aquella primera edificación un arco de la-
drillo en el paramento del muro de una de las habitaciones de la planta
alta que mira al poniente y en otros muros la obra característica de este
arte, de ladrillo, piedra y tapial.
Dueño Ferrán Páez de Castillejo de las distintas casas en que se ha-
bía dividido el Palacio : las de Juan Fernández de Castillejo por heren-
cia de su padre ; la pequeña de Toda Martínez por compra al Cabildo
Eclesiástico ; las del Alguacil Ferrán Martínez y las principales de Toda
Martínez, éstas adquiridas en casamiento con su segunda mujer por he-
rencia o compra las envuelve todas y reconstruye el antiguo Palacio
como antes había estado cuando fue de Ben Nasger siendo el maestro
mayor de estas obras el albañil Pedro Alfonso (6o) que había tenido una
de ellas en arrendamiento y la dejó en 1403 puesto que éste en esta fe-
cha, vivía con su esposa Beatriz Alfonso en la plaza de la Judería (61).
De la obra mudéjar ha llegado a nuestros días otro arco con ador-
nos de ataurique en su intrados, en la planta baja que dá salida al patio
principal desde una de las dependencias inmediatas a la que fue primera
puerta de dicho palacio, que daba salida a la calle llamada en aquella
época del Comendador Moscoso y en la actualidad Marqués del Villar.
En el referido patio y en su lado de levante se construyó el citado ario
de 1403 una arcada de tres arcos peraltados con dovelas lovuladas que
desaparecieron en posteriores reconstrucciones. También se abrieron en
este patio durante estas obras unas ventanas con conocopias del gótico
y alfies de azulejería de estilo de transición del gótico-mudéjar descu-
biertas en las recientes restauraciones. Data del ario 14°3 (62) la cons-
trucción de una serie de cinco arcos en el paramento del muro antiguo
sobre pilastras ochavadas con patines mudéjares en una de las dependen-
cias del primer patio entrando a su derecha que quedó cuando derriba-
ron las casas para hacer portada y darle salida al Palacio a la Plaza de
los Paraysos ; bajo cuyos arcos, mediante una rampa, se pasaba desde
este departamento al patio alto.
En 25 de febrero de 43o (63) otorgó su testamento Fernán Páez
de Castillejo ante los escribanos públicos de Córdoba, Diego Alfonso y
Alfonso Sánchez ; deja por heredero de su casa y Palacio a Alfonso
Páez de Castillejo, su hijo mayor y de su segunda esposa doña Francisca
Sánchez de Sosa.
Casó el referido Alfonso Páez de Castillejo con doña María Suárez
48
Casas Solariegas de Córdoba 265
dor del Mayorazgo Juan Pérez de Valenzuela (7o). Casó don Luis Páez
con doña Beatriz de Guzmán y Manuel de Lando, hija de los señores
de las Cuevas de Guadarroman. Durante la posesión del Mayorazgo y
Palacio realizó en éste, el referido don Luis, importantes obras que die-
ron lugar a que se transformasen su antigua traza mudéjar en el estilo
renacentista que hoy nos presenta, coincidiendo este mayor magnificen-
cia del Palacio con el de mayor apogeo de la familia de los Páez de Cas-
tillejo en nuestra ciudad.
ESCALERA PRINCIPAL
Cuando en i 54o un nieto de Gonzalo Rodríguez, nombrado Her-
nán Ruíz, también maestro mayor de las obras del Crucero de la Igle-
sia Catedral de Córdoba, hace en este Palacio su magnífica portada y
patio principal ; se edifica por entonces sobre su antigua escalera otra
de estilo renacentista que ha llegado a nosotros. Desgraciadamente la
piedra de cantería que se utilizó para su construcción como toda la que
se empleaba para las edificaciones en Córdoba, si bien fácil para labrar-
la aún lo es más para destruirse, por cuyo motivo los medallones con
'figuras que decoraban su balaustrada como los motivos arquitectónicos
de -ella han llegado muy destrozados y en mal estado a nuestros días;
:eh lás últimas obras realizadas en él no se han restaurado sus escultu-
ras ..sin saber la causa por la que se ha procedido así, lo que dará lugar
• á que se pierdan totalmente.
PATIO CENTRAL
Según documento de contrato de obras otorgado en esta ciudad
en 12 de abril de 1538, se encarga de hacer un patio central en las casas
principales de don Luis Páez de Castillejo, el cantero Hernán Ruíz, maes-
tro mayor de las obras de la Iglesia Catedral de Córdoba. La obra ha-
bía de consistir en la erección de cuatro arcadas en la parte baja y alta,
asentadas sobre capiteles y columnas dóricas; en la de arriba había de
correr un antepecho bien labrado. Los arcos lovulados que tenían una
de sus galerías, concretamente la del lado de levante, debieron dessapa-
recer con esta nueva obra, quedando todos ellos rebajados, como los que
se hicieron en las otras galerías por entonces. Se conserva, no obstante,
de' la obra mudéjar, en el patio, el arco con adornos de ataurique de
este estilo y las alacenas que decoran este patio ya descritas anterior-
mente.
52
Portada del Palacio, debida a la mano de Hernán Ruiz II,
cuando era su propietario D. Luis Páez de Castillejo,
en 154o.
que fue del Muzlime Ben Nasger. La obra fue contratada por escritura
que otorgaron en esta ciudad a 3 de abril de 154o Fernán Ruíz, cantero,
hijo de Fernán Ruíz, maestro mayor de las obras de la Iglesia de la Ca-
tedral, vecino de la collación de San Salvador y Sebastián de Peñaredon-
da, también cantero y de la otra parte, don Luis Páez de Castillejo, vein-
ticuatro de Córdoba. Cuyos canteros convienen en tomar a su cargo la
labor y obra de una portada que quiere hacer en las casas de su mora-
da el referido don Luis Páez de Castillejo, conforme a la pintura de una
muestra que a este señor le fue presentada. Parece que el diseño que uti-
lizó Hernán Ruíz II para la edificación de esta portada fue el mismo
con ligera modificación que diez años antes había trazado el maestro
cantero Hernán Ruíz, su padre, para levantar otra magnífica portada en
la iglesia de San Juan de la Villa de Hinojosa del Duque, en el año 1538,
aunque esta otra portada es de estilo Isabel y por la calidad de la piedra
que para eall se utilizó, así como el esmero de su talla y de las escultu-
ras y demás elementos decorativos le dan mayor valor artístico que, a
esta otra del Palacio de los Páez de Castillejo. Las condiciones de la
obra eran : que el maestro que se encargase de ella había de levantar
una portada con dos ramales de adarve a uno y a otro lado. La portada
de treinta pies de largo y los ramales de veinte ; toda ella había de ir
de frisos y figuras de cinco ladrillos de grueso hasta llegar a la esquina
donde moraban los Valencias. Que la portada no había de llevar pletil
ni encarnaduras por dentro además se habían de hacer otros dos rama-
les de pared el uno desde la esquina donde se ha de hacer un púlpito
hasta la esquina vieja que está frontera a la casa del doctor Tomás y el
otro, desde el adarve de la mano derecha de la puerta hasta llegar a la
esquina de un palacio que está junto a ella. Estas dos tapias habían de
tener siete varas de alto con el cimiento y dos ladrillos y medio de grue-
so con su chaflan. Dichos adarves y puerta, habían de ser de buena can-
tería nueva, muy bien labrada y el adarve había de llevar una hilada de
adorno en su pletil ; por dentro había de ser como el de la casa de los
señores Marqueses de Priego. Las paredes viejas de la puerta de la calle
como las otras, habían de derribar hasta el suelo y aprovechar la tierra
para hacer mezcla y tapia y la piedra de ella para ripiaión de la obra
nueva. La portada ha de volar fuera del adarve conforme indica la
muestra, ladrillo y medio, la cual ha de llevar cuatro columnas con sus
salizanes en medio con cañas de hierro, por armas y estas columnas y
molduras fueran también conforme a la muestra, para que las figuras
sean del tamaño natural y los frisos de una vara de alto y un palmo de
54
Detalle de la portada principal del Palacio.
NOTAS
(31) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. E. 11.° 296.
(32) Morales y Padilla. M. S.
(33) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(34) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(35) Maravel (D. Luis). Historia de Córdoba, M. S.
(36) Maravel (D. Luis). Historia de Córdoba. M. S.
(37) Maravel (D. Luis). Historia de Córdoba. M. S.
(38) Archivo de D. Pedro Criado. "Pleito de la Casa de Guadalcázar". M. S.
(39) Maravel (D. Luis). Historia de Córdoba. M. S.
(40) Maravel (D. Luis). Historia de Córdoba. M. S.
(41) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(42) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. n.° 6o.
(43) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. n.° 83.
(44) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. n.° 2o7.
(45) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. n.° 42o.
(46) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(47) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(48) Archivo del F,xcmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. n.° 112.
(49) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. 73.
(50) Archivo del I 'xcmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. n.° 300.
(5i) Archivo del I, 'cmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. F. n.° 87.
(52) Archivo de D Pedro Criado. "Pleito de la Casa de Guadalcázar". M. S.
(53) Archivo del E> cmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. E. n.° 17.
(54) Archivo del Es •mo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(55) Archivo del Ex, rno. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(56) Archivo del EXC' 00. Cabildo Catedialicto de Córdoba. Caj. N. n.° zoz.
(57) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. P. n.° 193.
(58) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. P. n.° 78.
(59) Miguel Muñoz Va r.quez. "Repartimiento de Córdoba por el Rey D. Fer-
nando III el Santo", inédito.
(6o) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Libro Verde".
(61) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. E. n.° I I I.
(6z) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. N. n.° 315.
(63) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. A. n.° 76.
(64) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. HS. n.° 402.
(65) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.° 15.
(66) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. "Papeles del Ar-
chivode la Casa de Guadalcázar".
(67) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.° 78.
(68) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.° 79.
(68) Archivo de D. Pedro Criado. "Pleito de la Casa de Guadalcázar". M. S.
(69) Archivo de D. Pedro Criado. "Pleito de la Casa de Guadalcázar". M. S.
(7o) Archivo de D. Pedro Criado. "Pleito de la Casa de Guadalcázar". M. S
(71) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.°
(72) Archivo Notarial de Córdoba. Ofi. 2o. Tomo 152, folio 325.
(73) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.°
(74) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.° 19.
(75) Archivo del Excmo. Cabildo Catedralicio de Córdoba. Caj. B. n.° 65.
•(76) Archivo Notarial de Córdoba. Alonso de Toledo. Tomo 26.
(77) Biblioteca Diocesana de Córdoba. Papeles sobre el Obispo Reinoso. M. S.
(78) Miguel Muñoz Vázquez. Historia de El Carpio. Cap. V.
(79) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.°
(80) Archivo de D. Pedro Criado. M. S, n.° 21.
(8i) Archivo de D. Pedro Criado. M. S. n.° 73•
(8z) Archivo de D. Pedro Criado. "Pleitos de la Casa de Guadalcázar". M. S.
(83) Archivo Notarial de Córdoba. Ofi,, 25. Tomo 76, folio 864.
63
Aportaciones documentales a las biografías
de autores y comediantes que pasaron por
la ciudad de Córdoba en los siglos XVI y XVII
LOPE DE RUEDA
ALONSO DE CISNEROS
GASPAR DE PORRAS
JERONIMO DE CALDERON
LUIS DE VERGARA
PEDRO LORENTE
JERONIMO SANCHEZ
JUAN DE NIEVA
71
288 Rafael Aguilar Priego
ANTONIO GRANADOS
CRISTOBAL DE AVENDAÑO
nía (38). Estuvo casado con María Candaín, y fue de los que en 1624
fundaron la Cofradía de la Novena.
PEDRO DE V ALDES
JU AN V AZQUEZ
FRANCISCO LOPEZ
BARTOLOME ROMERO
FRANCISCO PRIETO
PEDRO ORTEGA
JUAN BEZON
ALONSO DE LA PAZ
ANDRES DE LA VEGA
ANTONIO DE RUEDA
TOMAS DIAZ
PEDRO DE LA ROSA
MIGUEL BERMUDEZ
TORIBIO DE LA VEGA
BALTASAR LUIS
ANTONIO DE CASTRO
Su paso documental por esta ciudad queda marcado por una escri-
tura de obligación fechada en 13 de junio de 1658, reconociendo de-
berle al arrendador de la casa de las Comedias 5.308 reales que le ha.
bía prestado y de cuya obligación tuvo que ser apremiado por no pagar
en el plazo convenido (86).
80
Biografías de autores y comediantes 297
FRANCISCA LOPEZ
FRANCISCO GUTIERREZ
MATIAS DE CASTRO
BÁRBARA CORONEL
En el año 1632 nació esta gran comedianta, siendo sus padres Agus-
tín Coronel y María Coronel. Sus primeros pasos en la farándula los
dió con sus progenitores en la compañía de Tomás Díaz, pasando más
tarde a la de Miguel Bermúdez. Fue mimada por los públicos por su
hermosura, gracia y viveza excepcional. Casó con Francisco Jalón que
enamorado de ella, no paró mientes en las maneras hombrunas que ha-
bía adquirido. Las dulzuras conyugales fueron efímeras. La misteriosa
muerte del esposo en Guadalajara, acarrearon a la Coronel no pocos sin-
sabores e incluso la cárcel y algo más, de no haber intervenido presto
con su influencia su tío Cosme Pérez ( Juana Rana) gran amigo del Rey,
que la sacó libre de trance tan apurado. Quiso probar fortuna como auto-
ra y como tal la encontramos en Córdoba en agosto de 1667 con su
compañía compuesta por Alonso Robledo, Miguel Alonso, Francisco Ig-
nacio, Juan Francisco, Luis Flores, Juan Martínez, Juan Antonio, Juan
Matías de Palacios, Vicente Vibas, Francisco del Valle, Juan Miñano,
Ana María, Beatríz Antonia de Quesada, Tomasa de la Rosa y Luisa Jo-
sefa, concertándose con el arrendador de la casa de las Comedias, para
hacer 3o representaciones a partir del 4 de septiembre (95). En el mes
de octubre se obliga a pagar, junto con algunos comediantes y come-
diantas de su compañía, a Fernando Alonso de Castillejo y Andrés de
Morales Chirinos, 5.213 reales que le habían prestado para comprar ves-
tidos y adornos a fin de completar el vestuario (96), y por noviembre
se reconoce deudora de pagar a Juan de Aranda, mercader de sedas, 35o
reales del precio de diferentes géneros que le había comprado (97). Por
Pascua de Navidad y procedente de Ecija, en 1669 (98) arriba de nuevo
a Córdoba para actuar con su compañía, integrada entonces por Fran-
cisco Alonso, Luis Bernardo Maldonado, Mateo Ruiz, Gonzalo de Luna,
Juan Guirante y su mujer Angela Martínez, Juan de Pozo, Juan Rodrí-
guez, Fernando Román, Jerónimo Muñoz, Juan Martínez de León, José
Guzmán, Francisca Coronel, Vicente Binal y Bartolomé Gallardo, con
los cuales hace nuevo contrato en febrero del siguiente año de 167o,
para que la asistan desde Pascua Florida hasta el último día de Carnes-
tolendas de 1671 (99).
No siempre la buena armonía ha sido lo que ha caracterizado a
los cómicos en aquel tiempo, prueba de ello es el caso ocurrido en
167o en el vestuario de la casa de las Comedias en que encontrándose
Josefa de Guzmán, primera dama de la compañía de la Coronel, aci-
82
Biografías de autores y comediantes 299
FELIX PASCUAL
FABIANA LAURA
ALONSO CABALLERO
JUAN CORREA
FRANCISCO RODRIGUEZ
Reside en Córdoba el ario 1672 este autor, que en ella deja rastro
de su paso en diversas escrituras que otorgó, tales como la de contratar
a Pedro Soriano que hacía los primeros papeles en la compañía de Alon-
so Caballero para hacer los mismos en la suya ; y la de poder para ajus-
tar su actuación en Granada por el mes de septiembre (1 i8). La compa-
ñía la formaban Felipa María, soltera, primera dama ; Juan López y Ma-
ría de Medina su esposa, segundos papeles ; Juan de Figueroa y Lucía
Jerónima su mujer, Pedro Fernández Moreno y la suya Manuela Ca-
ballero, María de Mesa, viuda, Luis Torres, Melchor de las Casas, An-
drés Fernández, Leonardo Peláez y José López.
GREGORIO CASTAÑEDA y
FELICIANA ANDRADE
FULGENCIO LOPEZ y
MANUEL DE LOS SANTOS
JUANA COLOMA
MAGDALENA LOPEZ
ANGELA DE LEON
CARLOS VALLEJO
MIGUEL DE CASTRO
MARIA NAVARRO
MARIA ENRIQUEZ
Por abril de 1692 andaba por Córdoba la célebre autora María En-
ríquez, que como comediante ya había figurado en las compañías del
cordobés Alonso Caballero, en la de Juan Correa y en la de Carlos Va-
llejo. Tenía una buena agrupación en la que figuraban Juan Manuel,
primer galán ; Gerónimo Fernández, segundo ; Salvador López, tercero ;
Andrés Correa, cuarto ; Vicente Miralles y Bernardo Villafañe, gracio-
93
Biografías de autores y comediantes 311
FRANCISCA CONCA
Que empezaron a trabajar en Pascua de Resurrección con la con-
dición de que las comedias que pusieran no se hubieran representado
en esta ciudad hacía más de cuatro arios. De aquí marcharon a Cádiz.
La compañía completa era la siguiente : Juan Simón, primer galán ; Ma-
nuel de los Santos, Francisco José de Urrieta, Luis Maldonado, Fulgen-
cio López, Juan Pizarro, Pedro Antonio, Marcos Espinosa, José Ferrer,
Paula de Olmedo, segunda dama ; Francisca Fernández, tercera, y María
de Gracia, cuarta (153).
Y basta ya de cómicos, por ahora.
NOTAS
(36) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXIX, folio 667 vuelto.
(37) Idem id. id. Oficio 29, tomo XLIV, folio 88o vuelto.
(38) Idem id. id. Oficio 29, tomo XLVIII, folio 833 vuelto.
(39) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXX, folio 568 vuelto.
(40) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXX, folio 5 1 4.
(41) Idem id. id. Oficio 29, tomo XLVIII, folio 1.138.
(42) Idem id. id. Oficio 29, tomo XLIX, folio 42.
(43) Idem id. id. Oficio 29, tomo XLIX, folio 157 .
(44) Idem id. id. Oficio 14, tomo CXLV, folio 372 vuelto.
(45) Idem id. id. Oficio 6, tomo LVI, folio 731 vuelto.
(46) Idem id. id. Oficio 29, tomo XLIX, folio 694.
(47) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXXXI-2.°, folio 58.
(48) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXXXVI, folio 1.665 vuelto.
(49) Idem id. id. Oficio 29, tomo L, folio Lo7o vuelto.
(50) Idem id. id. Oficio 29, tomo L, folio 1.199.
(5,) Idem id. id. Oficio 29, tomo LI , folio 1.123.
(52) Idem id. id. Oficio 40, tomo III, folio 1 73.
(53) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXXVII, folio 77o.
(54) Idem id. id. Oficio 29, tomo LIV, folios 2.075-2.076 vuelto.
(55) Idem id. id. Oficio 28, tomo LXIX, folio 789.
(56) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXXIX, folio 65.
(57) Idem id. id. Oficio 29, tomo LI, folio 315.
(58) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXXVI, folio 562.
(59) Idem id. id. Oficio 29, tomo LI, folio 989.
(6o) Idem id. id. Oficio 29, tomo LVI, folio Loor.
(61) Idem id. id. Oficio 28, tomo LXIX, folio 757.
(6z) Idem id. id. Oficio 28, tomo LXIX, folio 829.
(63) Idem id. id. Ofi cio 25, tomo LXXXI, folio 922.
(64) Idem id. id. Oficio 14, tomo CXLV, folio 226.
(65) Idem id. id. Oficio 14, tomo CXLV, folio 229.
(66) Idem id. id. Oficio 14, tomo CXLV, tomo 132.
(67) Idem id. id. Oficio lo, tomo XXX, folio 99.
(68) Idem id. id. Oficio 14, tomo CXLV, folio 98.
(69) Idem id. id. Oficio 14, tomo CXLV, folio ,7 vuelto.
(70) Idem id. id. Oficio 25, tomo LXXXIV, folio 987.
(71) Idem id. id. Oficio 4, tomo CII, folio 756.
(72) Idem id. id. Oficio 14, tomo CXLVI, folio 120.
(73) Idem id. id. Oficio 25, tomo XC, folio 527.
(74) Idem id. id. Oficio 25, tomo XC, folio 537.
(75) Idem id. id. Oficio 24, tomo XLV, folios 75 8-760-797.
(76) Idem id. id. Oficio 24, tomo XLIX, folio 59.
(77) Idem id. id. Oficio 41, tomo XIX, folio 382.
(78) Idem id. id. Oficio 5, tomo LXXXI, folios 556-576.
(79) Idem id. id. Oficio 21, tomo CXV, folio 6o.
(80) Idem id. id. Oficio 4, tomo CXVII, folio 344•
(81) Idem id. id. Oficio 5, tomo LXXXV, folio 112.
(82) Idem id. id. Oficio 5, tomo LXXXI, folio 574.
(83) Idem id. id. Oficio 4, tomos CXIII y CXV, folios 489-507.
(84) Idem id. id. Oficio 29, tomo LXXIV, folio 174.
(85) Idem id. id. Oficio 4, tomo CXII, folio 201.
(86) Idem id. id. Oficio 29, tomo LXXV, folios 118-136.
(87) Idem id. id. Oficio 4, tomo CXV, folio 364.
(88) Idem id. id. Oficio 4, tomo CXVI, folio 339.
(89) Idem id. id. Oficio 7, tomo XCVI, folio 356.
(9o) Idem id. id. Oficio 29, tomo LXXVII, folio 580.
(91) Idem id. id. Oficio 29, tomo LXXVIII, folio 81.
(9z) Idem id. id. Oficio 4, tomo CXX, folio 122.
(93) Idem id. id. Oficio 29, tomo LXXVII, folio 546.
(94) Idem id. id. Oficio 5, tomo XCIII, folio 24.
96
Biografías de autores y comediantes 313
SITU ACION
Como podemos apreciar por el dibujo (fig. I), la entrada de la ca-
verna de "Los Mármoles" es un foso de hundimiento de origen hidráu-
lico, que debió de ser en principio un cono invertido, escalonándose pos-
teriormente en dos tramos principales, siendo el anillo exterior de un
diámetro de unos cincuenta metros y de una profundidad variable de
o'5o a z'go metros. El segundo escalón, naturalmente de menor diáme-
tro, es en cambio muy profundo y en él se abre la principal galería de
la caverna.
En la pared del primer escalón, en dirección este, encontramos res-
tos de una pequeña gruta, actualmente abierta en dos bocas separadas por
un pilón casi circular de un diámetro de Ahora bien, observando a
simple vista los materiales líticos, no sólo de este pilón sino de la conti-
nuación del terreno, roto por las dos bocas, observamos que no corres-
ponde al material calizo de la total formación carstica.
99
316 Juan Bernier Luque
LA INTRUSION DILUVIAL
HIPOTESIS
CRONOLOGIA
Pendientes de las pruebas del carbono 14, es posible señalar sin em-
bargo que este yacimiento paleontológico y prehistórico, por las caracte-
rísticas de completa fosilización, durísima formación en brecha de los
restos rocosos y óseos, unidos compactamente por arcillas rojizas dilu-
viales, es de una antigüedad quizá de cientos de miles de arios superior
al yacimiento neolítico que señaló Carbonell en la cueva de "Los Már-
moles" propiamente dicha, explorada por Martínez Santaolalla en 1935
(I) y caracterizada arqueológicamente por la donación hecha por nuestro
Grupo "Ambrosio de Morales", de material arqueológico, al Museo Ar-
queológico provincial.
Precisaremos aún más sobre el hecho de la aparición de una pieza
de sílex entre la misma masa brechosa, en íntima ligazón a estos óseos y
molares de cérvidos, lo que hace suponer que no se trata sólo de un yaci-
miento paleontológico, sino de una estación prehistórica humana. La pieza
encontrada es un característico raspador discoideo clara y artificialmente
trabajado. Ahora bien, en la suposición de ser sólo un resto natural, la
teoría sería claramente contradicha por las circunstancias siguientes :
I.a La altura del terreno calizo donde está situado el yacimiento, que
hace imposible el arrastre de un casual sílex de terrenos triásicos, situa-
dos en plano completamente inferior a la meseta.
2.a La seguridad de que los niveles y los terrenos no han sufrido ape-
nas variación desde la terminación del terciario, y
3.a La distancia de esta brecha a formaciones o depósitos de pederna-
les naturales.
El tamaño casi microlítico del sílex parece no encajar casi con la
forzosa antigüedad del yacimiento, pero no hay que olvidar los tipos del
nivel t, u de la cueva del Castillo, de industria fina y pequeña musterien-
se, con raspadores aún más pequeños que éste o los más antiguos de San
Isidro. Precisamente en los terrenos de un río cordobés, el Zújar, sitúa
Obermaier (2) un chelense, musteriense de tipos pequeños. También en
formación brechosa de la cueva Horá, término de Iznalloz (Granada),
101
318 Juan Bernier Luque
II
102
Investigaciones prehistóricas 319
INVENTARIO DE MATERIAL
INVENTARIO DE MATERIAL
Instrumentos líticos.
Objetos de adorno.
Cerámica.
presentan en una mezcla tal, que nos plantea la cuestión de si son coetá-
neas modalidades diversas. Al lado de la cerámica a la Almagra, su ele-
gante asa de perforación vertical, perfil pulido y acabado, representa una
más civilizada intrusión en la más corriente cerámica neolítica. Ya lo deja
traslucir A. del Castillo, cuando supone posterior la decoración incisa a
lo averdugado y de cordones (i 1). La pieza corresponde a la decoración
del trozo 516 del Museo Arqueológico Nacional (u) nrocedente de la
Cueva de los Murciélagos de Alburiol. La 3A corresponde a motivos
idénticos de la cueva de la Mujer en Alhama de Granada (13).
En cuanto a esta magnífica asa de cerámica a la Almagra con per-
forción vertical, sin citar precedentes de Troya 1, y Rinaldone (4) tiene
sus paralelos en la 518 del Museo Arqueológico Nacional, en los Mur-
ciélagos de Alburiol y en la Cueva del Pasteral. Sin embargo, esta de los
Mármoles es más elegante y fina. Su decoración y finas zonas horizon-
tales punteadas, constituidas por cuatro líneas paralelas cada una, más dos
oblicuas exteriores. Mas simple esta decoración que la de los ejemplares
de la Cueva también prebética de Zuheros o de la Cueva de la Murcie-
laguina de Priego, revela el área de difusión de este estilo oriental en el
centro de Andalucía, con caso omiso de la influencia almeriense. De Gra-
nada y Málaga hacia el Norte, nosotros la hemos encontrado, pasado el
Guadalquivir en el escalón de la meseta, Cueva del Cariaveralejo, en Ada-
muz de Córdoba.
--:".t1?-1, Otra materia es el trozo perfil carenado, unido y oscuro. El nos in-
;41."-;- 2•otra época ya en pleno periodo del bronce. Señala la continuación
Ibitat en esta Cueva que tantas posibilidades brinda. Nuestra contri-
-fruto de una visita, es hasta ahora el único material que de este
• L•
¡:,:vairritento posee el Museo Arqueológico de Córdoba. Con Zuheros, cu-
-, ya elsOvacion hicieron en 1962, Ana María Vicent y Ana María de la
Isla Salcedo, con la de la Murcielaguina en Priego y la citada en Ada-
muz, podría este yacimiento contribuir a aclarar el, hasta ahora vago
término, de la cultura de las cuevas.
IV
El yacimiento eneolítico de la «Cueva del Cailaveralejo»
en Adamuz (Córdoba)
Por primera vez en la provincia cordobesa surge sobre el borde Norte
te del Guadalquivir, en su estribación a la meseta, un yacimiento que po-
demos encajar dentro del inefable y cómodo término de la "Cultura de
106
Material del "Cañaveralejo". (Adamúz).
SITUACION
* * *
a) Fauna.
b) Restos humanos.
c) Objetos de hueso
108
326 Juan Bernier Luque
MATERIAL LITICO
111
328 Juan Bernier Luque
LA CERAMICA PINTADA
Una de las características de este yacimiento es la abundancia de ce-
rámica pintada en rojo. No se trata de cerámica a la Almagra, sino de un
rojo carminoso, extendido en una tenue etapa, superficial antes de la coc-
ción y probablemente alisado después. Este tipo cromático señalado por
Gómez Moreno (22) hecho solo de óxido de hierro, no confundente alca-
lino, sino mezclado acaso con sangre para hacerlo inatacable al agua, se
raspa fácilmente. También es característica la tendencia al carmín, asi co-
mo la inconsistencia del colorante que le hace perderse en ciertas zo-
nas y conservarse en otras. Pero en los fragmentos cerámicos del Caña-
veralejo, vemos varios donde al parecer la imprimación de la pintura se
ha fijado con caracteres más indelebles y con estricta regularidad. Acaso
signifique un adelanto técnico camino del tipo perfecto de Almagra, tan
pulido como el de Zuheros y las Cuevas de Priego.
Ahora bien, hemos de hacer constar que toda esta cerámica pintada
no lleva incisiones ni adornos de ninguna clase, siendo posible que falten
los fragmentos que puedan llevarlos, aunque de todas maneras su falta
general es sintomática.
Hay además otra observación sobre este tipo cerámico en el Cañave-
ralejo. La falta de pintura en las asas de pezón.
La cerámica a la Almagra 20, 21 y 22, es toda ella lisa y de borde sen-
cillo, los tipos de pezones son muy variados. El pezón en oreja, núme-
ro 29, horizontal, lo encontramos en Huelva en el dolmen de Pozuelo, y
sobre todo en el pleno neolítico catalán y en cambio los múltiples figu-
ra 3o son muy posteriores en su forma de bandas verticales. Los tipos
de asa son en general neolítico. En cambio el número 27 en cerámica pin-
tada es del estilo de asa perforada Troya I y Rinaldone, españolas en el
segundo milenio en cuevas catalanas, (23) Pasteral, Olius, Bisbé o en las
cordobesas de Zuheros, Mármoles y Murcielaguinas generalmente a la Al-
magra y pintadas.
112
Investigaciones prehistóricas 329
CONSECUENCIAS
113
Sobre las inscripciones de Monte-Horquera
41~1111111111~~~~~~~
HORQUERA III
II
III
nos, hacen suponer que sus ilustraciones sean embriones de escritura cu-
yo significado no está a nuestro alcance. A título meramente hipotético
recordamos las inscripciones que no siempre con honestos deseos graba-
ban los honderos de la antigüedad en sus proyectiles ; a tal fin junto a
los ejemplares azilienses reproducimos un proyectil con inscripción
etrusca.
Qth
vr,
Ya hemos aludido a la riqueza española en pinturas rupestres, pero,
salvo ocasiones excepcionales, ha sido siempre tratada desde la perspec-
tiva artística, destacándose más el tránsito de lo figurativo a lo esquemá-
tico, que la posibilidad de manifestaciones escriturarias.
Pero Gómez Moreno, con su genial intuición, ya planteó el pro-
blema :
"En los grabados y pinturas de Dordoña y Santander, que se
atribuyen al período madeleniano, vemos un arte primordial de hom-
bre salvaje, prehistórico a todas luces ; su campo es la fantasía ; y
si algo de ulterior revelaban ello no imprime carácter y así escapa
a nuestra penetración. Las pictografías son, por el contrario, tan de
rutina sumarias, torpes y alejadas de lo natural, que bien se ve que
no respondían al ciclo del arte, sino al de las ideas evocadas median-
te figuras ; es decir, que son signos y no imágenes y han de atribuir-
121
Sobre las Inscripciones de Monte-Horciera 339
I V
Don Antonio Tovar que hace ya muchos años (Zephirus II) habia
manifestado que "lo que no es el alfabeto íbero-tartésico es una evolución,
sino una adaptación, hecha en un momento dado con gran habilidad y
espíritu de sistema", de una escritura anterior, reitera el propio criterio
en la "Enciclopedia Lingüística Hispánica", donde, después de separar la
escritura del Algarve de la tartésica, distingue a ésta como una regula-
rización de aquélla declarando que ambas son en parte alfabéticas y en
parte silábicas, caso único en toda la historia de la escritura, criterio que
no compartimos ya que la escritura caria, del Asia Menor, tiene idénti-
ca singularidad ; y sigue Tovar :
"Parece lo más probable que sobre una primitiva escritura silá-
bica, que no conocemos un sabio andaluz, tal vez hacia el año 700
a. d. J. combinara los sistemas de escritura griego y fenicio que ya
habían llegado por aquellas fechas a nuestro Península y lograra es-
ta creación original, seguramente bien adecuada a la fonética de la
lengua... Es el carácter sistemático de la escritura el que parece im-
poner un rasgo personal en su organización. En el mismo sentido
prepara un trabajo sobre la escritura ibérica J. G. Fevrier".
El hecho "recepción y adaptación" puede ser comprendido con sin-
gular cariño por cualquiera que haya oteado el horizonte de la historia
jurídica y con él, el fenómeno de la recepción en gran parte de Euro-
pa del derecho privado romano, que no fue obra popular, sino acadé-
mica, es decir de juristas, que aunque consiguieron introducir institucio-
nes típicamente romanas, su labor fundamental fue la de adoptar la téc-
nica y el sistema jurídico-romano, con lo que numerosas instituciones
indígenas, que perduran todavía en nuestros días, estan sólo disfrazadas
de romanas. En relación con el derecho español el acontecimiento ha
sido resaltado en vivos colores por un jurista contemporáneo, Puig Bru-
tau, al contrastar en diversas de sus numerosas obras, las instituciones sa-
jonas con las romanas.
Anotemos, pues, datos interesantísimos: la existencia de escritura,
una o varias, primitivas, readaptadas con los signos orientales. ¿En qué
125
342 José M.a Piriol Aguadé
, PTIENSI
ii-11EROGLYPHES EGY
t oteriture sinaique
sémitique anclen
Araméen
ue écrituresd'Arri u uelq ecrituns d•Ase.
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eC
écritures dcs Illee de ie Sonde
eorders étrusque
écriture alp‘ne
capitales romaines
días, sostenida por Von Lichtenberg, a tenor de la cual los antiguos ger-
manos habrían conocido desde tiempos muy antiguos una escritura alfa-
bética, procedente de antiguos ideogramas, que habría obtenido especial
difusión por toda la zona mediterránea y de la que quedan restos en las
runas prehistóricas y las especiales escrituras ibérica, cretense, chiprio-
ta, etc. A tenor de lo expuesto por Von Lichtenberg, los semitas habrían
asimilado y perfeccionado tal escritura alfabética que, posteriormente, en
esta forma, habría sido aceptada por los propios pueblos europeos.
Tal vez sea momento oportuno para recordar unas palabras de Gó-
mez Moreno insertas en sus "Divagaciones Numismáticas". A la vista de
determinado lote monetal procedente del campo de Rebate, en Orihuela,
no puede menos de declarar que lo considera "tan peregrino que si no
estuviese consolidada en el Oriente la invención de la moneda, podría
recabar nada menos que su primacia absoluta. Podríamos suponer este
ruin tesorillo anterior a todo lo occidental en monedas, situándolo hacia
fines del siglo VI a. d. J.".
Hagamos constar, por último, una característica interesante de los
alfabetos hispánicos : en la escritura del Algarve es norma absoluta el
proceso derecha-izquierda ; también lo es, con excepciones, en la zona
turdetana ; por el contrario, la dirección izquierda-derecha es regla gene-
ral en la escritura ibérica.
129
316 José M.a Piriol Aguadé
sente que en casi todos los idiomas hay frases estables : "Descanse en
paz", podrá ser un "En paz descanse", pero nunca "En descanse paz".
15. Finalmente, posible relación con la lengua empleada, lo que re-
quiere una pequeña digresión, ya que el número de idiomas conocidos
es extraordinario : unos hablan de 2.000 y otros de 7.000, según los lí-
mites de idioma y dialecto, en gran parte. Se agrupan en familias sobre
cuyo número tampoco hay acuerdo, pues desde 9 a zoo los criterios son
varios.
La principal clasificación tiene una base histórico-morfológica : los
idiomas aislantes, en que el significado de un vocablo queda determina-
do por su emplazamiento y tono de voz ; los aglutinantes con raíces
esenciales modificadas por un sinfin de afijos ; y flexivos, cuya caracte-
rística principal es la modificación por alternancias en las formas del
substantivo y del verbo, al final y en el interior de los vocablos.
Pero esta clasificación tan esquemática no tiene un valor absoluto
histórico, es decir, que no todos los idiomas flexivos han sido precedi-
dos por las etapas anteriores, hecho que ha quedado probado con el sor-
prendente descubrimiento de que el chino, actualmente idioma aislante,
fue en remotos tiempos idioma de flexión ; y tampoco lo tiene morfoló-
gico pues son numerosos los idiomas que conjugan, en estadios interme-
dios, los grupos enunciados.
De todo ello solo nos interesa destacar en estos momentos los idio-
mas prerromanos hispánicos. Hubschmid y Tovar se ocupan del tema
en la "Enciclopedia Lingüística Hispánica" y parece desprenderse que
pueden hallarse los siguientes sustratos :
Un Euroafricano-Ibérico, de características desconocidas, que se ha
relacionado con una lengua camítica, o mejor, proto-semítica. Sin em-
bargo ello no está probado.
Otro sustrato es el Hispano-caucásico, constituido por elemento
vasco importado, según Hubschmid, hacia el III milenio a. d. J., período
algo distante del citado por Lasa, a que antes hemos aludido. Bien es ver-
dad que otros autores como Menéndez Pidal y Bertoldi, distinguen el
sustrato preibérico, relacionado con el vasco, y el sustrato ibérico rela-
cionado con el camítico.
El tartesio constituye grupo aparte ; se le considera muy diferente
del ibérico y no relacionado con el vasco ; pero su encuadre no se ha
efectuado.
Siguen finalmente los idiomas preindoeuropeos e indoeuropeos : el
131
348 José M.a Piriol Aguadé
V I
logo cordobés don Juan Bernier, cuya actividad es inagotable, y que al-
terna tales ocupaciones con otras de carácter turístico, que el "slogan'
adecuado para el turismo en Córdoba debiera ser algo así : "Pruebe a
ser un Schliemann. Adquiera un olivar en Córdoba. Es probable que
a poca profundidad encuentre restos arqueológicos que acaso le pro-
porcionen fama y riqueza".
Pero volvamos al tema anotando las consideraciones que v. Wart-
burg hace en "Fragmentación lingüística de la Romania" (Gredos,
1959), para aplicarlas a la posible descomposición de lenguas y escritu-
ras prerromanas en el Mediodía hispánico : cuando un pueblo es con-
quistado, pueden ocurrir varios fenómenos : que el conquistador adop-
te progresivamente el idioma del conquistado pero imprimiéndole cier-
tas tendencias, "superstrato" ; que suceda a la inversa, pero siempre
quedando un profundo sustrato del pueblo dominado ; aunque no excep-
cionalmente, coexiste el sistema bilingüe o un idioma arrincona total-
mente al otro.
De todas formas siempre hay algo que permanece y algo que se
innova al ponerse en contacto dos pueblos o dos culturas : Si el nombre
fenicio de Cartago = Villanueva, aparece en diversos puntos del Medite-
rráneo ; lo propio que el etrusco de Subur = ciudad, no obstante subsis-
ten raíces antiguas que no siempre hay que reputar como sufijos: los
substantivos Uba, se perciben en los Onuba, Corduba, Salduba y pasan
hasta Italia y los pueblos eslavos, más o menos deformados, indicando
posiblemente una corriente fluvial : los Cela —que precedidos o seguidos
por adjetivos (Magacela, Celanova, Cillamayor)— aparecen desde Bélgica
a Andalucía ; los Mira (Altamira, Miralrio), tan característicos también
en pueblos eslavos ; los dell, dillo, dale, diel, dalla, que precedidos por
posibles adjetivos aparecen de Inglaterra a Rusia ; de Alemania a Anda-
lucía : Los Muradiel, Moratalla, Moradillo, Londonsdale, Talladell, Ta-
lladale, etc. etc. Todo ello pone de relieve que el terreno de las "Re-
liktwort", o sea la toponimia, y, en general, la onomástica, es elemento
que debe estimarse básico para ulteriores consideraciones.
No es posible profundizar ni siquiera exponer sobre el tema, pero
no queremos dejar de resaltar los inmensos tesoros que España conserva
en especial en su zona Noroeste. Da pena ver tratados desde la perspec-
tiva románica —que todavía es la base esencial en el recentísimo dic-
cionario toponímico de Francia, de Dauzat-Rostaing— nombres que
aparecen en zonas, como Irlanda o Escocia, donde nunca penetró el
latín, advirtiendo que ni siquiera tal idioma consiguió imponerse a la geo-
133
350 José M.ft Aguadé
(I)
010
O
(ITO
1
Aparecen en ella reconocibles varios signos, unos específicamente
meridionales ; otros ibéricos ; y otros a ambos alfabetos ; también figuran
signos dudosos, no clasificados, y quizás yuxtaposiciones o ligaduras de
signos.
Hemos colocado la lápida en postura vertical, por estimar que la lec-
tura de la misma debe verificarse en dirección derecha-izquierda, con la
lápida en tal posición, como se deduce del signo VI, tartésico, y del IV,
común. No obstante el signo I indica una lectura con la lápida en postura
horizontal, del mismo modo que el II indica la propia postura pero en
sentido inverso. En fin, no faltan signos como el VII que indican una lec-
tura izquierda-derecha.
SIGNO I—Parece el ibérico correspondiente a CA, aunque también
podría ser el de BE. En ambas interpretaciones los signos tartésicos son
135
352 José M.a Piriol Aguadé
(José (A g ua ck .
140
Un vaso campaniforme funerario en el
Museo de Córdoba
(Contribución a la investigación de las relaciones extrapeninsulares
de la cultura del vaso campaniforme)
(«Zephirus». Universidad de Salamanca)
dello, por estimar dichos posibles vínculos como anteriores a tales cul-
turas, debemos mostrarnos más interesados por el hecho de que entre el
cuchillo de Fuente Palmera y el de la tumba 83 de Remedello, existe
una directa y más primitiva relación. Y este pristino enlace puede apo-
yarse más ampliamente en el hecho de que el típico puñal de Remede-
llo, con estría, puede en verdad ser comparado no ya relativamente, sino
en forma ostensible, por su técnica de elaboración con puñales como el
de Alcalá. Y constato el singular valor que doy a tal técnica. Y aun-
que el estriado del cuchillo de Alcalá, en su empuñadura, tiene unas
directrices muy distintas a las del de Remedello, no obstante ambos de-
ben ser ubicados en el mismo procedimiento de fundición, posiblemente
por medio de dos moldes. El cuchillo campaniforme, como el antes ci-
tado y su paralelo de Remedello pueden, no obstante, haber sido obte-
nidos en herrerías, procedentes de barras en bruto para la fundición, o
sea lingotes. G. Leisner ha proclamado recientemente que todos los pu-
ñales o cuchillos, con estría, fundidos, junto con otros numerosos uten-
silios, proceden de importaciones del Oriente mediterráneo, y correspon-
den a un estrato de tiempo en el que está emplazada la primera fase de
Los Millares (Los Millares I). Sigue a este período el del vaso campani-
forme (quizás contemporáneo a Los Millares II), que conoce utensilios
de cobre martilleado. Al mismo tiempo parece cesar la corriente de im-
portación y empezar la expansión de los vasos acampanados. Amplios
indicios de este concatenamiento de fases parecen deducirse, según G.
Leisner, de las excavaciones de Gar Cahal, en Vila Nova de S. Pedro
y aún en el mismo Los Millares.
En medio de este esquema debe emplazarle el hallazgo de Fuente
Palmera en el límite entre Los Millares I y Los Millares II, pues según
puede deducirse de los hallazgos dimanantes de la tumba 83 de Reme-
dello, tal tumba pertenece al grupo más primitivo de la necrópolis, y
el puñal estriado en ella contenido debe estimarse contemporáneo a la
misma, o sea correspondiente al mismo nivel cultural. Y una compara-
ción de tal puñal con el sencillo de Fuente Palmera, expresivo de un con-
temporáneo tipo con la singular forma de España, solo es posible en
este período de tiempo y aun esto sólo en forma muy relativa, pues
no está a nuestra disposición el número suficiente para dejar fijada la
importancia de la importación y la duración de la misma. El punto de
comparación, anteriormente indicado, y que he tomado como represen-
tativo para la fijación de la importación en el tiempo, es el hallazgo de
Vila Nova de S. Pedro para el que señalo el lapso comprendido entre
145
362 Edward Sangmeister
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liustramos esta traducción con las dos fotografías y dibujo con que
Samuel de los Santos Gener ilustró su artículo titulado «El vaso
campaniforme de Fuente Palmera», publicado en el número 62 de
este Boletín, dando cuenta del hallazgo.
151
368 Edward Sangineister
NOTAS
154
Un fundo romano en Cuevas Bajas (Almodóvar)
SITUACION
HIPOTESIS
INTERES
,
'
tz"
1,56
Un fundo romano. (Almodóvar).
na. Pero el interés del libro está más bien en que con él a la vista,
otras muchas industrias cerámicas, pueden en el momento oportu-
no añadirse a la lista de excavables.
El volumen de los talleres reconocidos multiplicado por el nú-
mero de ellos, nos da una idea de factores esenciales para el cono-
cimiento de la España romana. El ánfora no es como podría pen-
sarse una pieza cerámica corriente sino lo que se llama en la in-
dustria y el comercio actual un "envase", es decir un medio for-
zoso y absolutamente necesario de toda conservación e intercam-
bio de productos. Su elaboración era pues una gran industria por
lo que puede medirse el volumen de comercio nacional e interna-
cional de la época. Incluso la densidad del habitat bético se señala
claramente puesto que a esta abundancia de envases —cuya fabri-
cación duró siglos— debió corresponder una producción esencial
de cereales, vinos y aceites, necesitados de una mano de obra, su-
ministrada indudablemente por un auge extraordinario de la po-
blación rural.
En definitiva los solos restos de los alfares suministran al ar-
queólogo y al historiador una idea sobre muchos aspectos de vida
estrechamente relacionados con ellos. En el campo cordobés esta
industria, cuyas muestras con nombres especiales estan en Roma,
en los muelles de la antigua Ostia, nos señala lo que ya sabíamos
de la riqueza de la región. Pero estos hornos visitados y los que
hemos de visitar, nos sugieren temas de tan extrema curiosidad co-
mo el de la propiedad, privada, pública, imperial, de los mismos ;
sobre el trabajo y su organización ; sobre los transportes y carre-
teras y aún más, nos ponen en la pista de una toponimia hoy ve-
lada o trastornada, de numerosas agrupaciones urbanas, citadas o
ni por los clásicos, pero que indudablemente llenaron nuestros
campos y cuyos restos manifiestan una excelente distribución del
elemento humano a través de la total geografía provincial.
158
Expedición arqueológica 375
160
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Un fundo romano. (Almodóvar).
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Expedición arqueológica á77
como ha sido supuesto, será Palma del Río. Nosotros veremos luego,
por la marca de una ánfora del Monte Testacció, que la última loca-
lidad llevó el nombre de Palma en la época romana. Luego todo parece
indicar que es seguramente sobre la otra orilla de Posadas donde OPPI-
DUM DETUMO debe ser adscrito.
Hubner creía que este nombre era de origen ibérico. El varía se-
gún los textos, Decuma, Detumo, o Detunda (16). La leyenda de las me-
dallas se cree es Detumo, Detan, Detum (i7). Finalmente, una inscrip-
ción pintada sobre un fragmento de ánfora de Monte Testaccio nos dá
Detaunda (Dressel, 4,002) la cual de acuerdo con Hubner nos dá la
más antigua forma del nombre.
Dejando Posadas y yendo al Este un gran cono de piedra, la meta
o parte baja de un molino de mano se vé a la derecha de la carretera
Junto a la finca "Antonio Serrano", alrededor de los restos de un de-
pósito se encontraron numerosos fragmentos incluyendo dos asas es
tampadas las cuales vinieron de un taller del otro lado del río.
La Caraola o Caracola, es un villar a medio kilómetro de la orilla
izquierda. Algunos estanques que se ven en la pendiente de la colina
deberían: haber servido para regar las tierras bajas hacia el río. En
Estrella de la Torrontera, recogimos marcas, que deben ser atribuídas
a la alfarería próxima de la Dehesilla. Las numerosas piezas de cerámi-
ca que cubren la orilla derecha de la Dehesilla, nos hablan de dos im-
portantes talleres, los nombres de los cuales sugeridos por Hubner, po-
drían ser CVF (fienge) y CUCUM (ensen); este último completado
por la marca número 2.586 de Monte Testaccio, podría venir de Cu-
cuma o Cucumis (18). Más lejos y en la banda del río, los bancos
surgen a una gran altura y como resultado hay pesados corrimientos
durante la estación de lluvia. Tales desniveles en las orillas del río son
designados con los nombres de Torrontera, Barranco, Picacho, etc.
La Monja y la Choza son villares; el primero está situado en la
orilla vieja del río. La Corregidora, EDOPPIANUM, es un despobla-
do, de hornos de alfarero y un muro de contención hecho de cascotes
y piedras, midiendo 28 metros de longitud y 75 centímetros de ancho,
se encuentran aquí. Los restos que cubren el suelo dan testimonio
de la importancia de los talleres.
Según las marcas, el nombre del propietario era probablemente
P. M. Oculatius o Oclatius y el de la localidad era Eddpianum (2o),
FIG (linae) EDOPP (iani) (Dressel, 4.328, 2.605).
Junto al pequeño arroyo de Moratalla, estaba el taller donde apa-
163
380 G. E. 13onsor
I I
BIBLIOGRAFIA
167
Contribución a la historia de la pintura cordobesa
1112112113:11212:111
del Obispo don Antonio Caballero y Góngora, que había dejado el vi-
rreinato de Santafé para desempeñar el Obispado cordobés, de encar-
garse de la cátedra de pintura en la Escuela de Bellas Artes que quería
el prelado fundar en Córdoba.
Soria, en su obra sobre Esteve, nos dice que es de este pintor el re-
trato del Cardenal Despuig Dameto que está en la colección del Conde
de Montenegro en Palma de Mallorca, creemos que es, por el contrario,
1 71
Contribución a la historia de la pintura cordobesa 389
pintor son iguales. Todo el que contempla este bello retrato lo atribuye
a Goya, e incluso la tradición familiar, pero la pincelada es igual que
la de los cuadros del tío del retratado.
Muerto don Antonio Caballero aparece un nuevo mecenas en la
vida de Agustín. Es don Francisco Fernández de Córdoba, Cueva y
Ponce de León, hijo de la Vizcondesa de la Puebla de los Infantes y
nieto de los Condes de Torres Cabrera. Fue Deán de la Santa Iglesia
Catedral de Córdoba y Abad de Rute y Oñate, Caballero pensionista de
la Orden de Carlos III y Sumiller de Corph de Su Majestad. Pero lo
que hace su memoria imperecedera para los cordobeses es haber sido
el fundador de las Escuelas Pías de primeras letras de Nuestra Señora
de la Concepción o de la Compañía. Gastó en ellas más de trescientos
mil reales de vellón, abriéndose a la enseñanza el día 18 de agosto de
1791, dotándolas con abundantes fincas en su testamento —hecho en
1762 y conservado en el oficio z del Archivo Notarial de Córdoba,
al folio 986—, y dejando por patrono de las mismas al Deán y Canó-
nigo Magistral y Doctoral de la Catedral cordobesa.
El gran cuadro que le hace Agustín nos lo representa de pie, de-
lante de su lujosa biblioteca. Al fondo la torre de la Catedral se re-
corta delante de una neoclásica balaustrada. En la misma estancia, en
el salón alto de las Escuelas en que está dicho retrato hay otro cuadro
de Agustín, el de la Purísima Concepción, en el que unos goyescos
ángeles constituyen con el dibujo del rostro de la Virgen lo más acer-
tado de su composición. En el piso bajo a la entrada hay otro cuadro
más de nuestro artista alegórico de la fundación de las Escuelas con
un San Ignacio.
En el Seminario cordobés, aparte del cuadro antes examinado de
San Eulogio, hay otro más de Agustín que es el que representa el mar-
tirio de San Pelagio, el que muestra, en la figura del sayón que le-
vanta la mano, la influencia de Luis de Vargas, en su famoso cuadro
de la Catedral sevillana "La Gamba". El estudio de la anatomía es ge-
nial y los detalles de dibujo excepcionales.
Otro gran cuadro que de los jesuítas cordobeses pasó, en aquel fa-
moso exilio de obras de arte cordobés a la Academia de San Fernando
madrileña, es el que firmado por Agustín representa a la Piedad. Jesús
muerto es sostenido por la Virgen. Una de las mejores obras del Mu-
seo matritense antes citado es este cuadro y colocado al lado de los
flojísimos de Maella resalta más la técnica y arte de nuestro biografiado.
Los cuadros del Colegio de Santa Victoria representan "El Martirio
174
Contribución a la historia de la pintura cordobesa 391
yo de 1794. El arquitecto que hizo tan bella obra neoclásica fue Ven-
tura Rodríguez, quien enmendó los planos de Gravetón. Costó la obra
tres millones de reales. De los cuadros de Agustín el más bello es, sin
duda, el de la fundación de la Orden de la Visitación por San Fran-
cisco de Sales, en el que, al fondo, se ve la iglesia del Colegio, un poco
parecida a San Antonio de la Florida madrileño. El de la Aparición de
San Rafael a Simón de Sousa tiene un fondo trágico de los apestados
muriendo en los arrabales cordobeses. El fondo del cuadro de San Juan
175
392 José Valverde Madrid
Nepomuceno nos representa la Córdoba del siglo xviii tras los arcos de
su puente. Los bocetos de dichos cuadros se conservan, asimismo, en
dicho Colegio. En el cuadro del martirio de San Acisclo y Santa Vic-
toria llevan los verdugos las mismas insignias que en el que antes he-
mos referido del martirio de San Pelagio en el Seminario.
Para el convento de los Mínimos cordobés hizo dos cuadros Agus-
tín, uno de San José y otro de la visita del Rey de Francia al Beato
Gaspar Bono. Al desaparecer dicho convento se ignora donde pasó el
primero, el segundo está en la cordobesa iglesia de San Nicolás de la
Villa. Bella obra del siglo xvin seduce por su grato y claro colorido y
desdice de los cuadros tenebristas de los retablos de Sebastián Martínez
y de Monrroy que en aquella iglesia se conservan.
En Jaén hay un Santiago con moros a sus pies de nuestro artista
en la Catedral y en Cabezas de San Juan un San Juan predicando. En
la iglesia del convento de San Agustín de Córdoba una bellísima Huída
a Egipto, en un retablo de una capilla, es de su pincel. En San Fran-
cisco hay un Descendimiento del Señor que también parece ser suyo,
así como los Santos Benito y Bernardo que, procedentes del comercio
de arte cordobés, están, el primero, en la colección 'Valverde de Cór-
doba y el segundo en una colección madrileña. No olvidemos mencio-
nar los cuadros de la vida de San Ignacio sitos en San Hipólito de Cór-
doba y en la sacristía del Salvador y Santo Domingo de Silos y los dos
cuadros de San Felipe de Neri y la Sagrada Familia en los dos retablos
laterales de la iglesia del convento de la Piedad cordobesa en la plaza
de las Cañas, así como los retratos del Sr. Ramírez de Verger y del
cordobés primer Duque de Rivas y de su esposa, atribuídos por Soria
a la mano de Esteve.
En el ario 1795 es nombrado Agustín pintor de Cámara Real, dán-
dole las más rendidas gracias a Godoy por la merced el día 2 de junio
de dicho año. Su sueldo era de 15.000 reales de vellón. A la muerte del
Obispo Caballero le protege a nuestro artista el Deán y en el ario 1797
doña Ana Fernández de Córdova, pariente del mismo, le hace el en-
cargo de los dos retablos laterales de la iglesia del convento de religio-
sas de Santa María de Gracia de Córdoba, lo que, juntamente con otras
obras —todas bajo el diseño del arquitecto madrileño don Ramón Alon-
so—, habría de hacer Agustín en la suma de 36.5oo reales de vellón.
Representan dichos retablos las figuras de San Miguel, San Pedro, San
Pablo, San Ignacio de Loyola, San Mateo, San Fernando y un Santo
mártir.
-176
Contribución a la historia de la pintura cordobesa
APENDICE DOCUMENTAL
meza y seguridad obliga sus bienes, frutos y rentas habidos y por haber,
dá poder cumplido a los señores Jueces y justicias de Su Majestad para
que a la observancia y cumplimiento de lo que dicho es, le compelan
y apremien como si fuese por sentencia definitiva consentida y pasada
con autoridad de cosa juzgada, renuncia las leyes, fueros y derechos
de su defensa y favor como las que prohiben la general renunciación
de todas en forma. Y enterada de todo a su satisfacción la contenido
señora Marquesa dijo la acepta y recibe en su favor y se obliga de
pagar y satisfacer al dicho don Francisco Agustín los treinta y seis mil
quinientos reales de vellón en que tienen ajustada la referida obra en
los tres plazos que quedan expuestos y no lo haciendo ha de tener la
facultad como derecho ahora se le da su señoría para no empezarla ni
continuarla hasta que se le entregue cada una de dichas partidas y no
ser de su cuenta sí de la dicha su señoría los daños que su morosidad
se le irroguen a la expresada obra y concluída que sea resultando por
el reconocimiento del perito o peritos que se nombraren está arreglada
a el arte de arquitectura y pintura con la seguridad y perfección que
contiene el diseño o modelo de los altares y retablos según queda ex-
puesto en este instrumento se le ha de satisfacer in continenti por su
señoría los últimos doce mil ciento sesenta y seis reales de vellón vein-
tidós maravedíes que resultará se le deben a lo que le ha de poder
compeler por todo rigor de derecho, y asimismo se obliga su señoría
a no quitarle dicha obra al referido don Francisco Agustín para darla
a otro artífice ni pretehderá descuento ni moderación del precio en que
la ha ajustado aunque encuentre quien se lo haga por menos y si lo
intentare además de no ser oída ni admitida en Tribunal alguno bajo el
mismo poderío de señores jueces y Justicias y renuncia de leyes favo-
rables en forma, en cuyo testimonio así lo otorgamos y firman dicha
señora Marquesa de la Garantía y don Francisco Agustín a quien yo,
el Escribano, doi fe conozco siendo presentes por testigos don Rafael
Beltrán Cornejo, don Rafael Moreno y Caracciolo y don Rafael Mo-
hedano, vecinos de Córdoba. Ana María Fernández de Córdoba y He-
redia, Marquesa de la Garantía. Francisco Agustín, Académico de Mé-
rito de la Real de San Fernando. Feliz Ant. de Vilches. Rubricadas. Sig-
nado. — Nota : Se previene que después de extendida y firmada esta
escritura por los señores otorgantes se convinieron en que el precio en-
tero y por mayor de la obra de los dos retablos, altares, extensión del
Plan del Presbiterio del Altar Mayor que consta de esta escritura ajus-
tado en treinta y seis mil quinientos reales de vellón, quedase reducido
187
404 José Valverde Madrid
183
406 Los Monumentos de Córdoba
193
410 Los Monumentos de Córdoba
DISPOSICIONES OFICIALES
o rueda elevadora de las aguas del río ; la espalda de jardines del Semi-
nario de San Pelagio ; la puerta de todos los tiempos, ahora, desde el
reinado de Felipe II, blasonada, rotulada, enriquecida con materia artís-
tica llamada del Puente ; el Caño Quebrado, con su expresiva denomina-
ción ; el enlace, por escalinatas, del barrio recoleto de los gitanos en pla-
no más alto, con el paseo ribereño ; el paraje histórico del Rastro con la
Cruz conmemorativa que vela por su nombre ; el fondo del mesón de
la "Herradura", vestigio del trajín y del viaje en los siglos pasados ; la
rotura producida en el que se llamó de "la Madera" para gozar en la
contemplación del cervantino lugar del Potro ; el descansadero y abre-
vadero que aún habla de los caminos pastoriles, de la Vereda de Mesta
y de la transhumancia, que bordeaba nuestra ciudad ; la vieja iglesia de
San Nicolás del Río o de la Axerquía, enclavada en el barrio antiquísimo
de los Pergamineros y Guadamecileros ; y más moderno, de los Curtido-
res de pieles ; los ejemplares más graciosos de fachadas de viviendas del
siglo xvii, intactas, como las numeradas con el 24 o con el 29 ; las típi-
cas cuestezuelas de descenso al embarcadero ; el Molino de Martos, mues-
tra expresiva de las industrias del río cual la de molturación del trigo ;
el edificio del Peso Harinero, hoy en ruína, en la calle del Viento ahora
llamada de Ronquillo Briceño ; y por fin, de la Ermita de los Mártires,
levantada por el Ayuntamiento hacia 1882, en el lugar donde hoy la
vemos, precisamente para que allí recordara a la posteridad el sitio pre-
ciso en que, en días romanos, murieron sacrificados por la fe, los San-
tos Patronos Acisclo y Victoria y a los que se levantó un Monasterio,
primero poblado por cistercienses y luego por dominicanos, estuvo en
pie largos siglos hasta el decimonónico en que fue demolido por que
interceptaba totalmente el Paseo que ahora va a ser ensanchado.
Esta vía tan frecuentada, tan pintoresca y, tan interesante por mu-
chos motivos, va a cambiar, por pura necesidad, de latitud, más no debe
perder su aspecto peculiar y el carácter que todo paseo de ribera debe
tener. De aquí, que la Comisión, luego de examinar detenidamente los
distintos apartados del proyecto gráfico, aconseja al Pleno, que subor-
dina su aprobación total y definitiva, a la estima de las siguientes su-
gerencias:
A) — Que en el trayecto urbano o sea en la margen derecha, el
máximo de altura de edificios (tres plantas) se limite en los casos posi-
bles, a dos y, si acaso, una tercera de torre cubierta y procurando que
la monotonía de línea superior de las viviendas, se evite por medio de
202
Los Monumentos de Córdoba 419
204
Los Monumentos de Córdoba 421
de ruína, por las crecidas del río a lo largo de siete siglos, permanezcan
como testigos de su existencia sus dos portadas, restauradas , y traslada-
das a su nueva línea, conservando en sus claves los atributos doctorales
que hoy recuerdan a su segundo titular San Eulogio.
F) — Que igualmente se conserve el paramento que sustituya al en
que hoy está, la lápida que señala la casa en que nació "Sánchez Peña",
filántropo distinguido del siglo pasado. -
G) — Que se mantenga tal cual está, y mejorándola en su estado
de conservación, la fachada simétrica de la casa número 24 de la vía
de que se trata, devolviendo a su planta baja las dos "rejas de piso"
que fueron proscritas hace ciento veinte años y de las que quedan en
nuestra ciudad muy pocos ejemplares.
H) — Que igualmente se mantenga la portada blasonada de la ca-
sa número 29, cuya fachada conserva graciosamente sus rejas voladas y
su "torre de esquina", siendo uno de los pocos ejemplares puros de su
época así como se excite a sus propietarios actuales a conservarla y
restaurarla en su aspecto exterior, advirtiéndoles de su mérito artístico
y de su historia.
Ultimo) — Que la Comisión felicite al Excmo. Ayuntamiento por
la idea de emprender obra pública tan útil y necesaria, así como al ar-
quitecto del ensanche Sr. Rebollo Dicenta, destacado miembro de ella,
por el cuidado puesto en el proyecto para que no se dañen los intereses
que venimos obligados a defender, al realizar mejora tan importante pa-
ra Córdoba y su moderno tráfico rodado motivo fundado de que 'as
ciudades viejas y típicas se vean precisadas a cambiar la latitud de sus
vías principales, como ésta que constituye el límite meridional de nues-
tra ciudad.—Córdoba, 14 de julio de I96o.—Miguel Angel Orti. José
María Rey Díaz.
Informe sobre derribo de muralla en el Paseo de la Victoria.
En el Pleno de la Comisión de Monumentos celebrado el día 8 de
julio de 196 i, se conoció un escrito de don B. L. B., en el cual este
señor formula recurso de reposición ante el Excmo. Ayuntamiento de
Córdoba contra acuerdo de la Comisión Municipal Permanente de fecha
27 de febrero anterior, y cuyo escrito ha de ser informado por una Po-
nencia que aquél Pleno acordó, formada por los Vocales Académicos
don Rafael Castejón y Martínez de Arizala y don Rafael Romero de
Torres y el Arquitecto de la Zona Artística don Félix Hernández Ji-
ménez.
422 Los Monumentos de Córdoba
hay que sentar reglas de carácter general para que se apliquen a este
y casos anólogos.
Efectivamente, a partir de la puerta de Almodóvar hacia su cos-
tado Norte hallamos lo siguiente : Un trozo de muralla, conservada has-
ta la línea de imposta de almenado, de unos 35 metros de longitud
aproximadamente, sin perforación alguna ; otro trozo de muralla de
unos quince metros, ligeramente derruída en su cima para colocarle un
balcón y una azotea, con puerta de salida en su centro ; la casa del se-
ñor L., que tenía la muralla íntegra, ahora derruída en la mitad de su
altura, con unos once metros de longitud, y puerta de salida en el
centro del paño o lienzo de muralla ; otras dos casas también con la
muralla íntegra y puerta de salida cada una en el centro y longitud
de unos treinta metros ambas. En total hay una longitud de muralla de
más de noventa metros, casi íntegra, salvo lo anotado, cuya medida es
largamente aproximada porque ha sido medida con pasos. Más hacia el
Norte siguen alternando casas de fachada moderna, que derruyeron to-
talmente la muralla al ser construídas en fechas relativamente recientes,
con otras cuya estructura y un ligero examen visual demuestra que tie-
nen la muralla más o menos camuflada formando su fachada, hasta lle-
gar a la casa que hace esquina a la llamada Puerta de Hierro, abierta en
el siglo pasado, cuya misma casa de esquina también conserva la mura-
lla algo desfigurada con enlucidos y algún vano alto.
Este análisis somero indica que la muralla subsiste, y que esta Co-
misión de Monumentos no puede dejar perder esos últimos vestigios de
este sector, por cuya conservación hemos de luchar cumpliendo uno de
los fines que específicamente le señalan sus estatutos.
Ahora bien, ni podemos hacer en este caso del señor L. un infor-
me de "cabeza de turco" que perjudicara sus intereses, cuando en otros
casos se ha procedido tan liberalmente, ni esta liberalidad puede ser tan-
ta que dejemos de cumplir nuestros estrictos deberes y abrir una calle-
juela por donde entren todos los demás que se hallan en el mismo caso
y a la espera de una resolución ejemplar.
Otros factores intervienen también en la resolución de este caso,
como en sus análogos. Uno de ellos ; las ordenanzas municipales apli-
cables a la Zona declarada Artística de la ciudad, aprobadas por el
Excmo. Ayuntamiento y el Ministerio de la Vivienda, en 3 de diciem-
bre de 1958, hasta cuya fecha los criterios que servían de base a nues-
tros informes ante el, Ayuntamiento carecían de precisión y sólo se
apoyaban en normas generales de legislación nacional. Otro es el crite-
Los Monumentos de Córdoba 425
El torito de Santae-
lla, hallado en 1957
en el cortijo «Saor
nil», término de
Puente Genil (Cór-
doba) hoy en el Mu-
seo Arqueológico.-
215
Derribos en el Paseo de la Victoria
BIBLIOGRAFIA
Historia de América. Tomos V y VI del Manual de Historia Universal,
Espasa Calpe, por Francisco Morales Padrón. — No es cosa fácil
para el estudioso, o para el simplemente aficionado a los temas ame-
ricanistas, encontrar, sistemáticamente reunidos en un manual, los
conocimientos fundamentales y sobre todo puestos al día, de este
cada vez más atrayente aspecto, de la historia de la humanidad. No
es que falten obras, en las que se agrupe un caudal más o menos
completo de datos, fechas y notas, ya que obras de esta clase, las
hay en abundancia, dado que, la bibliografía relacionada con los te-
mas de historia americana es abrumadora, sino que no se ha publi-
cado hasta el día, de una manera asequible al gran público, una obra
en la que se recoja la vida en el continente americano, desde los tiem-
pos de la aparición del hombre en su suelo hasta los más recientes
acontecimientos de tan profunda influencia en el mundo actual.
El Doctor D. Francisco Morales Padrón, Catedrático de Historia de
los descubrimientos Geográficos en la Facultad de Letras de la Uni-
versidad de Sevilla, colabora en la "Historia Universal", de la Edi-
torial Espasa Calpe, con dos amplios volúmenes en los que se estu-
dian como decimos, desde la primera etapa de la vida humana en
el Nuevo Mundo, hasta concluir en la narración de los últimos he-
chos de resonancia en la vida política y cultural de aquel continente.
No ha omitido esfuerzo el Doctor Morales, para que su obra respon-
da a las más exigentes necesidades del estudioso; desde el contenido
del texto en el que se recogen las últimas aportaciones de la inves-
tigación y de la crítica a los más diversos problemas de la historia
americana, hasta la bibliografía exhaustiva y rigurosamente al día,
como corresponde a tan exigente conocedor de la materia como es
el autor; lo que unido, a una utilísima aportación gráfica de mapas
y grabados escrupulosamente seleccionados, hace que esta obra sea
elemento indispensable de trabajo para todo profesional o aficionado
a los estudios en que tan notoriamente destaca el ilustre catedrático.
217
434 Bibliografía
2'20
Bibliografía 437
REVISTAS
Algo sobre Séneca. Ramón Pérez de Ayala, ABC, Sevilla, 1 junio 1962;
"Más sobre Séneca", 30 mayo 1962.
De Grilo a Zorrilla, pasando por Larra, por Manuel Merino. ABC, Se-
villa, 16 febrero, 1962.
Centenario del nacimiento de don Lorenzo Cano, por José Luis Gámiz.
"Adarve", Priego, 1 julio, 1962.
226
Crónica Académica
NECROLOGIAS
Nombramientos
Círculo de la Amistad
obreros", por Don Rafael Cerezo Morales; actos literarios, artísticos, de-
portivos, conferencias, pregón, etc. del 1 al 11 de marzo en la festividad
de Santo Tomás; análogos actos dedicados a San Alvaro, en el mes de fe-
brero, patrono de los estudiantes cordobeses.
241
Excursión académica a Bujalance, ante la Ermita de Jesús
Indice del Boletín de la Real Academia de Córdoba
DURANTE EL AÑO 1962
INDICE NOMINAL
Página Página
- —
Abad de Rute (pág. sep.) 361 a 416 Cabanás Pareja ... ... 443, 449
Aben Firnás 447 Cabrera Francisco de ... ... 440
Aguilar Priego ... z8i, 444, 448 Cano, Lorenzo 440
Agustín Grande ... ... 385 Carilla, Emilio 437
Alcalá Zamora ... • • - 437 Caro Baroja .. 437
Averroes ... ... ... • • - 438 Carrillo, J. ... ... ... ... ... 439
Castejón, Rafael 1 47 , 43 0, 43 1,
Bernier Luque 2o5, 3 1 5, 37 1, 449 449, 449
Ben As Samir ...... 444 Castejón, Federico « - • 447
Beni Yahuar ... .. 444 Castellanos, G. ... 440
Blanco Soler ... . • • • 451 Céspedes, Pablo ... 448
Bonsor ... ... • • • 373 Conde de O' Reylli 15
Página Página
Enrique II . 109
Lagos, Concha ... ••• 437
Enrique IV 221
López Martínez ... • 450
Escribano Ucelay 3, 147
Espinosa, Pedro de ... .
••• 44°
Maimónides .
438
Manzano Manzano ... 452
Fernández de Córdoba 439 Mapelli López ... .
436
Fernández González ...
y 211
Marañón 245
Friede, Juan ... .
436 Martín de Córdoba ... 31
Fuentes Guerra ... .
443
• ••
Martín Jiménez ... 135
Galindo, Beatriz ... 135 Martín Roldán ... 442, 443, 444
Menéndez Pelayo 447
Gámiz Valverde 438, 44°, 443
Menéndez Pidal, G. .. 438
García Copado ... 448
Molina, Ricardo ... 447
García Moreno ... .
450
Marín ... Monge Bernal ... 451
Gascón y
451
Gaya Nuño Morales Pavón ... 435
436
Gómez Moreno ... Moreno Báez ... 439
245
Gómez Cárdenas 442 Muñoz Pérez, José ... 452
Gómez Crespo ... 447 Muñoz Vázquez 1o9, 2.47, 449, 452
Gómez de Sandoval ... 47
Góngora ..•••• 436, 440, 447 Ocaña Torrejón 148
González del Campo ... 448, 452
Orti, Miguel-Angel 15, 221, 4n,
Grassotti, Hilda ... 438 • • • • ••
444, 448
Grilo ..
• • • • 44° • • • • ••
XVI
XVII
XVIII
XIX
LIBRO VI
CAPITULO I
nuestro señor el Rey, nos avedes hecho muchos bienes, obras ayun-
tadamente e a cada uno de nos en especial, e otro si, conociendo
como aquellos onde vos venides las ficieron siempre, e ganaron es-
ta ciudad e la dieron en manos de los Cristianos, porque en ella
fuese el nombre de Dios loado, e derramaron por su servicio mu•
cha sangre de sus cuerpos, e como vos con los otros de vuestro
linaje la ayudásteis a defender del poder de los enemigos de la Fee
cuando aquí vinieron con Don Pedro el Tirano, Hereje, por la des-
truir, e matar cuantos aquí estábamos en servicio de Dios, e defen-
dimiento de la Cristiandad e de la Fee Católica, por vengar la cruel-
dad de su falso corazón, e como siempre amaste e honraste la Egle-
sia e quisiste defender e acrecentar la libertad de ella, e teniendo
que lo querrades llevar adelante, e como la Eglesia es honrada siem-
pre e dotada por los enterramientos de los tales como vos. Otor-
gamos e conocemos que por facer gracia e merced a vos el dicho
Diego Fernández damosvos una Capilla dentro del cuerpo de esta
Eglesia para que la cerrares de piedra e de redes de fierro, o de
madera, cual vos más quisieredes, para el vuestro enterramento e
de vusstra mujer, e de vuestros fijos, e de vuestros decendientes de
línea derecha. La cual Capiella vos asignamos en derecho de los
postigos del Coro, desde el relox pequeño que está tras la puerta
que es una de la Capilla de San Miguel, fasta el otro relox, que
está cerca de la otra puerta que es cerca de la Capilla de San Ile-
fonso, toda la una nave llegada a la pared cuanto tiene los dichos
dos reloxes desembargadamente, con los tres mármoles y las dos
lumbres que están en la dicha nave viniendo la red o la pared por
las dichas lumbres e mármoles en tal manera que finque desembar-
gada la nave segunda, que está entre la dicha Capilla e los postigos
del Coro, porque pueda desembargadamente andar la procesión,
cuando salieren del Coro por la dicha segunda nave. E vos que nos
dades de renta e dote para la dicha Capilla perpetuamente para
siempre jamás cada año ochocientos maravedís desta moneda que
es ahora usa, que facen diez dineros el maraví... Prosigue refirien-
do los Aniversarios y fiestas que ha de hacer el Cabildo, y la acep-
tación de Diego Fernández y obligación a pagar los dichos ocho-
cientos maravedís y concluye. Fecha la Carta en Córdoba, diez e
siete días de junio Era de i4o7 años. Testigos que y estaban pre-
sentes, Don Alfonso Fernández de Montemayor, Adelantado ma-
yor de la Frontera, e Gonzalo Fernández, señor de Aguilar e de
Cañete, e Lois Mendez señor del Carpio, e Micer Bartolomé Bo-
Historia de la Casa de Córdoba 403
e a los otros Reyes onde nos venimos. E otro si porque los Mayorazgo
son muy complideros e aprovechosos en nuestro reinos porque por ellos
nos pueden mejor servir que en otra manera, porque aquellos que los
han son por ello más ricos y más honrados, otorgamos el dicho mayo-
razgo de todas las dichas cosas de villa de Chillón e maravedis de alca-
bala vieja de las Carnicerías e heredamento de Alhadra, con huertas e
olivares e de cosas sobredichas, para que vala, etc.
Despachóse este Privilegio en Córdoba a ocho días de abril Era de
4.1 3 arios, que después confirmaron Don Juan el Primero su hijo y Don
Enrique el Tercero, -su nieto.
Fue casado Don Diego Fernández con Doña Inés, (o como la nom-
bran algunas Escrituras, y en especial el mandamiento arriba referido
del Obispo de Córdoba, Don Juan a cerca del edificio de Guadalbar-
bo) Inés Martínez de Pontevedra, hija de Martín Yariez de Sevilla, de
quien heredó el patronimico Martínez, Tesorero mayor y privado del
Rey Don Pedro, según parece de su crónica ario 17 cp. 9, que sin causa
lo privó en fin de la vida, en la ciudad de Sevilla, la mesma Crónica ario
18 cap. 29. Señora dotada no solo de bienes de fortuna y cuerpo, no-
bleza, riquezas y hermosura, pero lo que más es de los del ánimo, va-
lor, prudencia, magnanimidad y Cristiandad, como lo mostró en la gra-
cia que hizo a los Religiosos de San Gerónimo a instancia del Obispo
Don Fernando Rodríguez de Viedma, de una heredad suya, en al pago
de Valdeparaíso en los Alcores de la Sierra de Córdoba, para edificar
el Convento que hoy tiene de su orden, nueva entonces en España, dán-
doles con singular liberalidad opción entre ésta y otras dos de mayor
precio y mejores, que tenía en la campiña, de que se vea Sigüenza, se-
gunda parte, lib. cap. 28. Tuvieron por hijos a
IV
María, a quien así mismo llama debajo de las mismas condiciones.
Si estas señoras casaron y tuvieron sucesión, o no, por falta de Escri-
turas no me atreveré a afirmarlo ni negarlo, pues (como tantas veces he
dicho), sólo refiero lo que por Escritura, Historias, Memoriales fiidedig-
nos, o Tradición constante he visto comprobado, dejando lugar a que
cada uno pueda con particulares papeles, que no hayan llegado a mi no-
ticia (si bien he procurado hartos) comprobar las descendencias o as-
cendencias, que yo ignorándolas dejare.
CAPITULO II
Solier y hay quien añade un Don Carlos. Hijas tuvo a Doña María de
Solier, a Doña Inés Solier. Diremos ahora de cada uno distintamente lo
que se sabe.
III
IV
Don Pedro de Córdoba Solier, hijo primero de los del segundo ma-
trimonio. Fue Arcediano de Castro en la Iglesia de Córdoba. Persona de
tantas partes que por ellas mereció en fin el Obispado de aquesta ciudad.
Siendo mozo tuvo por hijos a Alonso de Córdoba, para quien alcanzó
del Rey Don Juan el Segundo una de las más honradas y amplias legiti-
maciones que hayan dado Reyes, despachada en Valladolid a io de ene-
ro de 1454, firmada del Rey y refrendada por Juan González de Villa-
real, su Secretario. Fundó el Obispado con facultad real en este Alonso
de Córdoba un mayorazgo de la Villa de Zuheros, lugar del Obispado,
una legua de Baena y media de Luque, que compró para el efecto... Ha-
llóse con el Conde de Cabra y el Alcaide de los Donceles en la prisión
del Rey de Granada. Casó con Doña Mayor de la Cueva y Carabajal,
hija del Señor Conde de Jódar, tuvieron hijos a N. N. de N., segundo
Señor de Zuheros, procedió Alonso Fernández de Córdoba, tercer Señor
de Zuheros, el cual casó con Doña Beatriz Carrillo, hija de Luis Ponce
de León y Córdoba, hijo de Martín Alonso de Córdoba, Señor de Mon-
temayor y tuvieron por hija a Doña Elvira de Córdoba, cuarta señora
de Zuheros, que casó con Don Luis Ponce de Córdoba, hijo de Don An-
drés Ponce de León y Córdoba, hermano de Doña Beatriz Carrillo, ma-
dre de Doña Elvira su mujer. Don Luis Ponce y Doña Elvira tuvieron
por hijos a Don Luis de Córdoba Ponce, a Doña Gregoria Portocarre-
ro, señora que fue de Hernán Núñez, mujer de Don Martín de los Ríos,
y madre de Don Alonso de los Ríos, señores de Hernán Núñez, de quien
Historia de la Casa de Córdoba 915
V
Juan de Córdoba. Fue Caballero del hábito de San Juan, Comen-
dador de Lora.
VI y VII