Literatura de La Onda Tesis
Literatura de La Onda Tesis
Literatura de La Onda Tesis
Title
INCÓGNITAS SOBRE LA LITERATURA DE LA ONDA. La contracultura y el campo literario en
México.
Permalink
https://escholarship.org/uc/item/4w78403g
Author
SANCHEZ MONDRAGON, JORGE
Publication Date
2016
Peer reviewed|Thesis/dissertation
DISSERTATION
DOCTOR OF PHILOSOPHY
in Spanish
by
Dissertation Committee:
Professor Viviane Mahieux, Chair
Professor Horacio Legras
Professor Jacobo Sefamí
2016
© 2016 Jorge Sánchez Mondragón
DEDICATION
To
Eugenia León
ii
TABLE OF CONTENTS
Page
ACKNOWLEDGMENTS vi
INTRODUCCIÓN 1
A) La ciudad 22
B) Los jóvenes 36
C) El lenguaje 58
A) La música 78
B) Las drogas 100
C) El sexo 116
CAPÍTULO III: Y la onda vino e hizo estremecer las viejas estructuras. 132
CONCLUSIONES 192
BIBLIOGRAFÍA 200
iii
ACKNOWLEDGMENTS
I would like to express the deepest appreciation to my committee chair, Professor Viviane
Mahieux, who has the attitude, patience and commitment to provide the support for me to
accomplish this project. She continually and convincingly conveyed a spirit of dedication in
regard to research, and an excitement in regard to teaching. Without her guidance and persistent
help this dissertation would not have been possible.
I would like to thank my committee members, Professor Horacio Legras and Professor Jacobo
Sefamí, whose work demonstrated to me that concern for global affairs supported by an
“engagement” in literature should always transcend academia and provide a quest for our times.
iv
CURRICULUM VITAE
FIELD OF STUDY
Mexican Literature
v
ABSTRACT OF THE DISSERTATION
By
The name of the Mexican literary style called “de la onda” can be interpreted in various
ways. One can understand it to represent a type of literature that emerged in the sixties as part of
a movement that spanned different cultural areas, and that generally was known as a counter-
cultural movement. This literature was a channel of expression for youth, and most importantly
of narratives written by young writers. But many of its contemporaries considered it to be simply
about sex, drugs and rock’n roll, and that as such it was representative of youth named chavos de
la onda, and not necessarily part of the literary sphere. This tension continues until today, and
this dissertation analyzes why the name “de la onda” produces dissimilar exegesis.
In Chapter I, we cover the elements that we consider essential to this literary style: the
City, adolescents characters, and colloquial language. The combination and fusion of these
elements was something new in Mexican literature at that time. Through the description of each
element, we understand the relevance and the reason of that combination. In Chapter II, we
review the elements that, in spite of their appearing in the texts of “de la onda”, are not essential
to this style. They are sex, drugs and rock and roll. We explain the reason for their appearance in
the texts of this literary style, since they were part of the cultural environment of that decade. In
vi
Chapter III, we discuss the reaction of part of the casa letrada (cultural establishment) regarding
this literary style, and how they connected this narrative to a social youth movement called
disaffected youth. All Chapters reconstructs the social environment by gathering books and
newspaper sources from publications especially through cultural supplement named Siempre!
vii
INTRODUCCIÓN.
¿En dónde se originan las olas? ¿De dónde surge el viento? Esas preguntas pueden ser
contestadas casi únicamente de manera científica, pero en nuestro imaginario común son difíciles
de responder, aunque la idea de movimiento como un continuum se fija en nuestra mente. Algo
empieza en algún lugar difícil de ubicar y va a terminar también en otro espacio impreciso. Y eso
sucede especialmente en áreas donde interviene el hombre. Podemos observar ese fenómeno
cuando intentamos comprender la producción literaria de la segunda parte del siglo XX. En
general, se piensa que esta fue producto de la influencia, de las dos guerras mundiales y su efecto
en la sociedad, así como de la llamada Guerra fría. Otros dicen que también la Gran Depresión
de la década de los 20’s-30’s influyó en esa literatura. Pero podemos preguntarnos ¿no tuvieron
evolución económica mundial, así como otros muchos factores? O podemos ir más allá y
podríamos decir con cierta seguridad que la literatura y los movimientos intelectuales previos a
los cincuenta y sesenta pusieron su granito de arena para que surgiera una rica y diversa literatura
en esas décadas. Por esa pujanza presente en ese tiempo, surgió en el México de los años 60’s
una forma narrativa que fue llamada literatura de la onda, objeto sobre la cual girará esta
disertación.
1
Pero ¿por qué se les asignó la palabra “de la onda” a esa literatura? Por dos razones
fundamentales. La primera fue que esa palabra designaba a una persona que era moderna y/o
cuyo actuar estaba relacionado con una posición no tradicional, se decía que esa persona “está en
la onda”. La segunda razón fue que, en esa década, sobre todo entre los adolescentes de la
Ciudad de México, surgió la necesidad de una forma de comunicarse. “¿Qué onda?” era una
expresión que se escuchaba frecuentemente en las calles la cual podría ser tomada como “¿Qué
pasa? ¿Cómo estás?”, pero la misma fue tomando otros matices. De significar ¿qué pasa? ¿qué
haces? Comenzó a usarse para designar una mala situación “¡Que mala onda!”, o de qué se trata
un asunto “¿Cuál es la onda?” y muchos otros significados. La palabra “onda” era el elemento de
mayor diversidad de ese lenguaje y empezó a definir a cierto sector de la juventud urbana de
clase media.
Las décadas de 1950 y 1960 fueron épocas plenas de una gran expansión en diferentes
aspectos a nivel mundial: económico, político, social, cultural, tecnológico, sexual. Difícilmente
se puede encontrar alguna área que no haya sido expuesta a un cambio durante esas épocas y
aunque tal vez en otros tiempos también se presentaron cambios, en ninguna otra se dieron en
ideas, como en la vida social posterior. Estas décadas comprometieron el actuar del ser humano,
tanto a nivel individual como en el social. Los países latinoamericanos tuvieron un crecimiento
pondrían en entredicho las tradiciones rígidas, en la vestimenta se acortarían las faldas y vestidos
2
abriría la puerta a una visión diferente entre géneros y pondría en entredicho el papel de la
En el área cultural habría importantes rupturas que le otorgarían un sello indeleble a esas
de esa área sería el surgimiento del ritmo musical llamado rock-and-roll, nombre que
posteriormente se reduciría solamente a rock. Esta música otorgaría una voz disidente a toda esa
generación de jóvenes, originalmente en los Estados Unidos, pero por ser tal su vitalidad, su
gran parte de la juventud a nivel global. De esa manera, rock y juventud serían un binomio que
rock era la forma de expresar su inconformidad ante una realidad que se les presentaba, por decir
lo menos, complicada. Ese ritmo, por su gran vigor y adaptabilidad para la transformación, fue
adoptado y reinventado para reflejar la realidad nacional que vivían los jóvenes en cada país
donde se escuchaba. Así lo podemos ver en el caso de México que, aunque en un principio fue
casi un reflejo del rock estadounidense, con el paso del tiempo fueron implementándose
canciones que expresaban el sentir de parte de la juventud mexicana ante la realidad del país.
Los 1950’s y 1960’s marcaron la vida social a nivel mundial pues el sello particular que
imprimieron en ella difícilmente se agota. Por esas variaciones todavía mucha gente recuerda
esas décadas con nostalgia, con admiración o algún otro sentimiento, especialmente los que las
vivenciaron. Las generaciones posteriores las ven con cierta curiosidad o extrañeza pues aún se
sienten esas improntas que surgieron en ese tiempo. Incluso, hay quienes consideran que hay un
antes y un después de dichas décadas. En una especie de revival, los personajes que las vivieron
escribieron sobre ellas, y aún lo hacen, y para otros que nacieron después, esas décadas son
3
puntos de referencia fundamentales y se revisitan para entender diferentes fenómenos a varios
niveles. Se escriben libros, se hacen programas televisivos mostrando los aspectos cambiantes de
ese entonces. Para no ir muy lejos, en el mes de febrero de 2016, el National Geographic
Channel, exhibió en su programación mexicana una serie de documentales que hablaban sobre
los eventos que marcaron historia ocurridos en los años 60’s; o la aparición del libro del escritor
colombiano Álvaro Tirado Mejía Los años sesenta, en 2014, donde habla de la cultura, la
comercial de una reconocida marca de perfume, Channel, usando una canción de 1965 de The
Zombies, She’s not there, y que aparece en la televisión mexicana desde principios de 2016,
presente en diferentes escenarios1 con la intensión de hacerse escuchar, crear un mundo mejor,
una quimera, un sueño que entonces parecía posible. Muchos jóvenes que vivieron en esa época
y que dejarían una huella para la posteridad intentaron demostrar lo que menciona Gramsi en
nuestro epígrafe. Si lo releemos, podemos pensar que se aplica a parte de la juventud de los
sesenta: ellos no querían aceptar la manera de pensar que se les imponía sin crítica alguna, al
contrario, tenían una idea propia sobre cualquier tema. Por ejemplo, se les quería controlar su
sexualidad y ellos querían tener la libertad de ejercerla como ellos consideraran conveniente, no
solamente como algo prohibido y sucio, sino algo divertido, gozoso y pleno de amor; se quería
que fueran disciplinados y se enfocaran en obtener los bienes materiales que les diera una
1
En ello también está de acuerdo Paulo Ricci et al en el libro Cuando los 60 fueron jóvenes: literatura y política en
la década de los ’60.
4
posición social, pero ellos no lo aceptaban y querían ser libres para decidir el rumbo que debía
seguir su vida. Como dice Gramsci, citado en nuestro epígrafe, querían “elaborar la propia
[la] personalidad sea moldeada desde afuera”. Muchos jóvenes de esa década eran activos
imposiciones, querían que su personalidad fuera elaborada por ellos mismos. Para ejemplos
ambos ocurridos en el año de 1968 donde los jóvenes actuaron sin aceptar ninguna imposición
desde las esferas gubernamentales, originaron un pensamiento crítico sobre su realidad, una
forma creativa para las formas tradicionales de actuar y propuestas concretas para su posible
realización.
Esos jóvenes, a pesar de hablar diferentes lenguas y habitar diferentes espacios, se creían
capaces, por primera vez en la historia, de crear una comunidad en la cual pudieran compartir sus
oración marxista.2
Obviamente, sabemos que los gritos o consignas de “la imaginación al poder” o “se
prohíbe prohibir”, originadas en el Mayo Francés, pero adoptadas por otros movimientos
juveniles a nivel mundial, así como las expectativas de un mundo diferente al que estaban
recibiendo, nunca se concretaron, pero esa rebeldía juvenil tuvo como consecuencia la apertura
2
Sobre ese tema conviene revisar varios de los ensayos del libro La construcción histórica de la juventud en
América Latina: bohemios, rocanroleros y revolucionarios de Yanco Gonzáles Cangas y Carlos Feixa, editores.
5
de nuevas formas de entender el mundo y de actuar en él. Por ello, no se puede dejar de lado que
ese actuar de la juventud tuvo consecuencias que impulsarían un cambio en las relaciones
políticas y sociales, que esa rebelión se introdujo en las sociedades para que éstas se modificaran,
es decir, pudieran plantearse de forma diferente la forma de relacionarse entre sus miembros con
una mayor libertad individual para expresarse, como sucedió con los movimientos femeninos y
de homosexuales; así como también, quisieran o no, se modificaran las instancias de poder,
especialmente en diferentes aspectos de lo cotidiano (la moda, el gusto, el habla, las costumbres)
Por supuesto que no fue culpa de esa juventud que sus ideales no tuvieran éxito, a pesar
realización de esa utopía, fue la combinación de varios factores, pero los dos principales son que,
primeramente, en realidad esa juventud no era totalmente revolucionaria. Esos jóvenes carecían
estructuras antiguas, crear otro orden social nuevo, en virtud de que, de haberlo querido o
podido, no tenían con qué ni cómo substituirlo. Ellos solamente eran rebeldes que pedían
reformas, no un cambio total de las estructuras. Podemos verlo en una de las peticiones que
buscaba el movimiento estudiantil mexicano del 68, la libertad de los presos políticos. Ellos
por el cual esos presos estaban en esa condición y mucho menos ofrecían una propuesta para
sustituirlo. Así podría verse que en realidad sus peticiones no iban a cambiar sustancialmente al
sistema. En segundo lugar, un factor tan aplastante como evidente, las circunstancias tan
diferentes entre esa juventud que no poseía los medios ni el dinero excepto sus ilusiones y su
3
A pesar de que con ese hecho estuvieran poniendo en entredicho las posiciones gubernamentales
6
cuerpo contra el poder económico y sus representantes, los cuales sí tenían en su mano todos los
matar con ello la esperanza de un mundo diferente. Y eso lo podemos encontrar mediante la
comercialización que hicieron los empresarios de la industria disquera con la música de rock. A
pesar de que no logró controlar a los músicos de manera absoluta, si pudo medrar para influir la
calidad del mensaje y beneficiarse de las ganancias con la venta de los discos que se producían;
asimismo, apropiarse de la forma de vestir, por ejemplo, para elaborar campañas publicitarias
para que las personas compraran ciertas marcas de ropa o de la parafernalia que usaban los
jóvenes. Con ello aniquiló las esperanzas de un cambio como lo querían los jóvenes, y fue
absorbiendo, se fue adueñando de manera paulatina de esa creatividad que bullía en la juventud.
A pesar de esa obstrucción que tuvieron en su camino, los jóvenes de los sesenta
especialmente, harían uso de diferentes herramientas para intentar que su voz fuera escuchada.
Por ejemplo, usando un lenguaje que los identificaba frente a otros grupos que no lo entendían
del todo, creando su propia visión del mundo mediante la pintura, como fue el caso en México
contrapartida con el discurso oficial que ofrecía el Muralismo; el teatro, con representaciones
Carballido, Jorge Ibarguengoitia, y otros escritores, así como la aparición del Teatro de Ulises y
el movimiento llamado “Poesía en voz alta” que le imprimieron gran vitalidad. Así también
hacían uso de la música como medio para expresar su inconformidad y sus puntos de vista sobre
diferentes aspectos sociales. Usando la cultura, los jóvenes manifestaban la opinión que tenían
sobre la realidad que estaba al frente pero que no les gustaba porque no la veían como un buen
7
De esa manera y formando parte de esa ola impetuosa a nivel mundial, en México surgió
una literatura que proponía otra forma de ver la realidad mexicana, sacándola de la visión
campirana que giraba alrededor del tema de la revolución y que era plasmada en la llamada
Literatura de la Revolución. Esa nueva forma de escribir pareciera una reverberación de la línea
propuesta por el gobierno y que la sociedad parecía desear, ser un país moderno y citadino, que
significaba acercarse al American Way of Life, pero en realidad su planeamiento era otro. Esa
ruptura que se planeaba en la literatura, era un eco de lo que ya se había planteado ya a fines de
1920’s con la aparición de la literatura creada por el grupo llamado Los contemporáneos quienes
moderno4. A fines de los cincuenta, específicamente en 1958, surgió la primera obra famosa que
rompió con el dominio que ejercía la llamada Literatura de la Revolución sobre la producción
novelística mexicana. Fue el texto de Carlos Fuentes llamado La región más transparente, que
llevó la historia del campo a la ciudad, planteando otro tipo de problemática más allá de la rural.
Años después, aparecía otro tipo de literatura que hablaba sobre la problemática de los jóvenes
citadinos, pero que no se limitaba a eso, sino que exhibía y exponía el juicio y el sentir que tenía
una parte de esa juventud sobre su relación con las viejas estructuras de poder, llámense familia,
Éste último aspecto fue lo que nos hizo explorar esa época. Nos interesa la creación,
como parte de la voz que pertenecía a esa juventud, en la Ciudad de México específicamente, de
una literatura que fue escrita por jóvenes para lectores jóvenes y cómo fue rechazada y
cultural. Intentaremos demostrar que esa manera de escribir iba más allá de las categorizaciones
4
Para saber más sobre estos escritores, se puede consultar las obras de Guillermo Sheridan sobre ese tema, en
especial el texto Los contemporáneos ayer, o la obra de Miguel Capistrán, Los contemporáneos por sí mismos.
8
a las que fue sometida y que los condenaba a ser un fenómeno de poca duración y totalmente
localista, entre otras críticas a las que fue expuesta. De esa manera, llegaremos a analizar las
posibles causas que originaron el membrete de literatura de onda sobre esa producción
En general, si alguien crea una nueva manera de hacer las cosas, es considerado un
extraño o un renegado. Este fue el caso de los escritores jóvenes, cuyo origen era la Ciudad de
México y quienes durante los sesenta emplearon una nueva forma de escribir. Por ser un
escritores por alguna o algunas características que comparten, se intenta darles una uniformidad
que en ocasiones es muy discutible. Eso en virtud de que, a pesar de tener puntos en común,
tienen otros que los alejan entre sí. Esa individualidad que presentan en su forma de escribir,
sufre cierta perdida en ocasiones mediante la pretensión de agruparlos. Pero ¿cómo clasificar esa
¿Es un estilo? Pues creemos que podría caber bajo todos esos términos globalizantes y que son
creados para ubicar la narrativa de los escritores como José Agustín, Gustavo Sáinz y
Parménides García Saldaña, quienes son los únicos reconocidos como pertenecientes a ese
estiloa. Sin embargo, todos esos términos son imprecisos para englobarlos pues si uno lee los
textos creados por ellos, de manera general su forma de escribir parece idéntica, porque
coinciden en algunos puntos, pero en realidad es diferente. Nosotros explicaremos el por qué
preferimos utilizar el término estilo para referirnos a esa manera de crear literatura pues
consideramos que es una forma de escribir que es individual pero la cual iba acorde con la época
y las circunstancias en que fueron creados los textos canónicos pertenecientes a esta narrativa.
9
El término movimiento generalmente se usa para englobar grandes etapas de la literatura
temporal. También se usa de otra manera, para alinear a cierto grupo de escritores que comparten
características que a juicio de los críticos literarios comparten ciertos textos y los acomoda de
lo hace específico. Al tipo de creación literaria de la que hablamos en este trabajo se le puede
considerar como un movimiento, pero por esos inconvenientes preferimos denominarlo como
estilo porque habla de uno general aplicado a un grupo de escritores, como de uno particular
correspondiente a cada escritor. Originalmente, bajo el membrete que se creó para definirlo, que
fue el de literatura de la onda, fueron incluidos casi todos los escritores jóvenes que escribieron
la época de los sesentas, entre ellos, René Avilés Fabila, Gerardo de la Torre, Juan Tovar, Elsa
Cross, Orlando Ortiz y otros más. Con el paso del tiempo, ese término acabó compuesto de un
número muy limitado de autores, es decir, solamente quedaron dentro de él José Agustín,
Gustavo Sainz y Parménides García Saldaña, a pesar de que los otros escritores compartían con
ellos, a pesar de sus diferencias, algunas de las características que constituían esa forma de
Aquí cabría una pequeña digresión. Cuando fue creado el término para definir esa forma
de escribir usada por los jóvenes escritores, éste tuvo dificultad para ser aceptado por ellos por
las características negativas que se asociaron a ese tipo de escritura. Para nosotros, el nombre de
literatura de la onda nos parecería muy adecuado para indicar la narrativa surgida en los sesenta
10
que tenía las características que mencionamos en el párrafo anterior, narrativa que formaba parte
término que no ha sido muy bien definido pero que ayuda a comprender la producción cultural
de esa década. De esa manera, se podrían encuadrar a muchos de los escritores jóvenes de esa
época, como originalmente fue su objetivo, aunque esa oportunidad se pierde pues hasta hoy se
reduciendo el estudio de la literatura de esa década. De ahí que, después del intento realizado por
Margo Glantz para analizar esta narrativa, han aparecido trabajos que estudian ésta en textos más
generales, como los de Carballo, Brushwood, Monsivais, Domínguez Michael y otros, existiendo
solamente un texto totalmente dedicado a esta narrativa y ese es el de Inka Gunia, lo que habla
de la falta de estudios integrales. Sin embargo, las disertaciones/tesis y ensayos han intentado
analizar esa literatura desde diferentes perspectivas, pero estableciendo sus relaciones con otras
áreas para su mejor entendimiento. En ellas se aborda sobre su relación con lo social, el lenguaje,
el rock, la juventud, el humor, su significado y otros temas variados. Así mismo, las notas
periodísticas sobre esta narrativa son abundantes por lo que podemos ver su importancia.5
5
Lo que se relaciona con lo social, podemos verlo en tesis como “La onda: literatura y fenómeno social.” de
Soledad Alicia Reyes Amador o la de Antonio J. Jiménez, “José Agustín: Literatura de La Onda en su contexto
social.”, y en ensayos como “¿Qué Onda broder? Las condiciones de formación y el desenvolvimiento de una
literatura de la contracultura juvenil en el México de los años sesenta y setenta." de Inka Gunia, el de Rachel
Adams "Hipsters and Jipitecas: Literary Countercultures on both Sides of the Border.", o el de Sergio Gómez
Montero “José Agustín en su contexto histórico.”; en relación con la música podemos verlo en la tesis “New
cultural identities through literatura and rock music in Latin America (Mexico, Colombia, Argentina, Brazil).” de
Javier González Gimbernat o en el ensayo de Inke Müller “Realismo estilo kódac: José Agustín (La tumba
1964/1966) y Gustavo Sainz (Gazapo 1965), iniciadores de la literatura de la cultura juvenil en el México de los
años sesenta y setenta.”: en relación con el lenguaje podemos verlo en la tesis “Entre la tradición y la onda. Un
estudio desde la palabra en Pasto verde de Parménides García Saldaña.” de Diana Costales García o en los ensayos
de Jorge Ruffinelli “Código y lenguaje en José Agustín.” y el de Rubén Pelayo "Los usos del lenguaje y los
procedimientos estilísticos-textuales en la novelística de José Agustín."; con relación al humor podemos verlo en la
tesis de José Manuel García “El humor en la novela mexicana, 1964-1989.” o en los ensayos de Martha Paley
Francescato “Onda y desonda: narradores jóvenes mexicanos.” y el de Marion F. Freeman "La Onda and Other
Youthful Mexican Expressions.".
11
Inclinándonos por eso que llamamos movimiento contracultural, al pensar en el como
parte de un movimiento más vasto, nosotros preferimos ubicar a esa manera de escribir como un
estilo. Esto es porque los autores comparten una misma visión del mundo utilizando los
realidad. Ese efecto que provoca esa nueva narrativa es parecido a lo que establecían los
formalistas rusos, según lo indica Beristáin en su libro Diccionario de retórica y poética. Ellos al
percepción del mensaje artístico." (134) Pues a pesar de que los autores de esta forma narrativa
parecía que hablaban de cosas comunes, en realidad había algo detrás que provocaba una
reacción del receptor que entendía cuál era el mensaje, lo que les provocaba una percepción
diferente de su realidad. Por ejemplo, en uno de los textos se encuentra una pareja de jovencitos
en una fiesta platicando con un senador. Eso podría entenderse como normal, entonces ¿cuál es
el extrañamiento? Éste consistía que en la realidad eso no sucedía de esa manera. El gobierno y
la juventud no se comunicaban de manera libre sino sobre ciertos rígidos protocolos, que en
diálogo de la narración, los jóvenes eran los que tomaban el control de la conversación y el
representante gubernamental no lo podía hacer. El mensaje artístico era, para quien quisiera
entenderlo así, el gobierno no tiene el sacro santo control de la situación, debe existir un diálogo,
no un monólogo, y los jóvenes lo podemos hacer de una manera no tan rígida. Y a ese
entendimiento, por parte del lector, se llegaba mediante una forma narrativa que le decía cómo
era la vida que vivía con un lenguaje que le era próximo y le inaugura el mundo de una manera
diferente a lo que le comunicaban los medios oficiales y con ello, le imprimía en su conciencia el
12
impulso de reflexionar sobre su realidad (Beristáin, 134). Esa nueva combinación de los
elementos que usaban lograban ese extrañamiento del que hablan los formalistas rusos, al “lograr
la singularización de los objetos al asociarlos con otros de manera inhabitual” (134). Pues como
Por otro lado, para el escritor inglés John Middleton en su libro El estilo literario, la
generalmente para adular y como si fuera un “adorno sobrepuesto” (23). Este escritor hace todo
un acercamiento para definir lo que es el estilo en un escritor. Una de las características que
debería tener, según su criterio, es la de ser individual, una experiencia personal6, es decir, cada
escritor debe alcanzar el suyo de manera particular. Para ello, el escritor debe elegir un asunto
Es decir, los escritores de esta forma de narrar, al ser ellos jóvenes dirigiéndose a jóvenes,
compartían con ellos su visión y la práctica que ellos mismos observaban y vivían, sumergidos
6
En el mismo talante podemos encontrar parecidas puntualizaciones en Arthur Schopenhauer Sobre escritura y
estilo, así como en Alberto Paredes El estilo es la idea.
13
en esa realidad citadina compartida. Así, mostraban que era posible su modificación. Y eso nos
hace inclinarnos a usar a la llamada literatura de la onda, como un estilo literario, siendo esa
individual tan distinguible entre ellos, que es difícil confundir una obra escrita por uno con el
estilo de escritura de otro. Y nos inclinamos a llamarlo estilo porque a pesar de ser individual,
éste está en relación a algo más general. Es decir, lo individual está acorde con un estilo que se
hizo presente durante esa época, el cual hace parte de ese gran movimiento cultural denominado
contracultural, que permeó muchas áreas de la cultura y en México principalmente. De ahí que
los escritores, al hacer uso de esa técnica narrativa, comparten el estilo de la juventud de ese
cosmopolitanismo por medio de diferentes elementos: de entrada, podemos decir que las
historias suceden en la gran ciudad, lo que era un signo de modernidad; el uso de diferentes
aparatos de uso, para la época, exclusivamente de los citadinos y que reflejaban también el estar
estilo, por encima de los otros términos que pudieran usarse, puesto que esos escritores
idea de una literatura hegemónica y con ese acto proponían una visión insólita y disruptiva sobre
de la onda a muchos de los escritores jóvenes de los sesentas por compartir algunos de los
elementos incorporados por ese nuevo estilo. Y así fue porque sus textos emergieron con una
intento de agrupación acabó formado principalmente por algunos pocos autores, como lo hemos
14
críticos, a pesar de que no era el propósito de esos escritores la creación de una instancia de esa
naturaleza pues para ellos cada quien podía escribir según lo considerara, lo importante era crear
buena literatura.
literaria. La metáfora que usamos al principio de esta introducción nos sirve para intentar
entender el origen de esta nueva forma de narrar, el cual es difícil de identificar y señalar con
de esta narrativa, a pesar de que para algunos se limita a la década de los sesenta, algunas de sus
peculiaridades, significado y consecuencias. El uso nuevo que la literatura de la onda le dio a los
jóvenes, era la de colocarlos como parte de una comunidad más extensa de gente de su edad,
expresando sus puntos de vista sobre su realidad que compartían y a la ciudad tanto como
escenario como elemento formador de esa juventud; en cuanto al significado, este estilo pondría
frente al lector, de manera divertida, la problemática social que se vivía en ese entonces
dos vertientes, una, que sería la influencia en parte de la producción novelística de posteriores
escritores y otra, la animadversión por una parte de la casa letrada mexicana pues consideraría a
esos escritores como personas que no escribían literatura sino algo diferente, llamándoles desde
Hay que establecer que este trabajo dividirá los elementos que en general se concuerda
que pertenecen a la escritura de la onda, pero es complejo tomar a cada uno de ellos en forma
15
parte de la juventud sin hablar del lenguaje que hablaban para comunicarse; tampoco podríamos
hablar de jóvenes rebeldes sin ubicarlos en la ciudad, pues era un fenómeno muy característico
de ellas. Cada uno y todos en conjunto de esos elementos, tienen una importancia fundamental
para entender de manera global, el surgimiento de ese nuevo estilo literario y su importancia.
En el primer capítulo hablaremos de los tres rasgos más destacados de esa narrativa y que
nos parece que sin ellos no se puede entender la misma. Dichos elementos son: la ciudad, la
juventud y el lenguaje coloquial. Plantearemos su importancia dentro de este estilo literario, así
de cómo eran utilizados y representados por parte de los escritores. Destacaremos su importancia
dentro de la narración para analizar su significado más allá de lo netamente obvio y podremos
En este capítulo usaremos dos textos canónicos de ese estilo para observar en detalle,
cómo eran usadas las características de las que hemos hablado. En el primero de ellos, La tumba,
novela publicada en 1964 por José Agustín, tiene como personaje principal a Gabriel Gunia,
adolescente perteneciente a la clase media alta y que cuenta con potencialidades de escritor.
Gabriel narrará parte de su vida durante un tiempo inexacto pero que parece lineal. En la
narración veremos la forma en que usa un lenguaje particular muy elaborado, cómo se enfrenta a
sus problemas personales y cómo se relaciona con los otros, sus relaciones sentimentales y al
final cómo intenta finalizar con lo que él piensa es una vida vacía, dejando un final que pareciera
inminente y muy obvio pero que realmente puede tener otras interpretaciones.
El segundo libro, Pasto verde, escrito por Parménides García Saldaña, fue publicado en
1968. Este texto tomará muchos de los elementos que estaban en el ambiente social para relatar
la historia de Epicuro, el protagonista que prefiere arriesgarse a vivir en un mundo construido por
él que sucumbir ante las presiones de la sociedad. Es una narración llena de imágenes y
16
situaciones que parecen carecer de lógica, en una especie de sueño frenético, pero que sirven
para retratar y cuestionar a la sociedad mexicana de los sesenta. En la narración el autor expresa
su opinión sobre esa sociedad que lo ahoga, lo frustra, lo intenta castrar simbólicamente, lo
intenta controlar. Este pareciera el único texto que podría recibir el nombre de literatura de la
onda por utilizar en la narración el uso de drogas a ritmo de rocanrol y el uso del lenguaje
coloquial propio de la juventud de esos años, pero lo que no hace, es narrar la vida de un “chavo
aparecen en algunos textos de esta narrativa. De acuerdo a nuestra posición, aparecen por ser
parte del ambiente cultural surgido en la década de los cincuenta y que tomó fuerza en los
sesenta, época en la cual dichos textos surgieron. De esa forma entenderemos los aspectos
socioculturales que predominaban no solamente en México, sino también más allá de sus
fronteras.
acercamiento a dos de los cuatro textos que la mayoría de la crítica marca como los iniciadores
de esa narrativa, observaremos que, de ellos, únicamente Pasto verde (1968), escrito por García
Saldaña, incluye, de una manera peculiar, todos esos elementos en conjunto. Indicaremos de
manera puntual, que ni en La tumba (1964), ni en De Perfil (1965), escritos por José Agustín, ni
Gazapo (1965), escrito por Gustavo Sáinz, aparecen de la misma forma esos tres elementos. Es
decir, demostraremos que no formaron una parte consustancial a esa narrativa, sino que alguna
crítica los tomó como parte fundamental de ella, intentando encubrir sus aportaciones, con el
resultado de que hasta hoy en día aún se piensa que le son propios e inherentes7.
7
Eso lo discutiremos cómo parte de la crítica (Glantz, Batiz y otros) vieron con otros ojos los elementos
pertenecientes a esta narrativa, así como la aparición de otra clase de crítica.
17
Dentro del tercer capítulo hablaremos del ámbito cultural-literario en el que surge esa
narrativa. Trataremos sobre la formación de una crítica en oposición a esta nueva forma de
escribir, crítica que, a pesar de reconocerle ciertos valores, utilizaría los elementos de los que
hablamos en el capítulo segundo para usarlos en su contra. Estos elementos estaban presentes en
los textos, indudablemente, pero esa crítica los sobrevaluaría y establecería como si su presencia
en los mismos fuera fundamental. Con esas ideas se intentó arrastrar a esa narrativa hacía la
profundidad del olvido o por lo menos desacreditar a esa onda que comenzaba a crecer y a tomar
fuerza y cuerpo en la narrativa mexicana. Este grupo de escritores remaría a contracorriente por
Una cuestión importante para entender el surgimiento de ese mote se relaciona con las
consecuencias producidas por la represión hecha al movimiento estudiantil de 1968 por parte del
gobierno, pues emergieron jóvenes que serían conocidos como chavos de onda, jóvenes
decepcionados por esos eventos, que se aglutinaron alrededor de la música de rock y fueron
asociados al consumo irrestricto de drogas, siendo señalados como agentes del desorden y de la
amoralidad.
Nuestra conclusión es que por esa razón se adjudicaría a esa literatura el término de la
onda, para señalizar que compartía las mismas características con ese grupo social: jóvenes
drogadictos que no sabían para dónde iban mientras escuchaban rock. Cierta crítica hace uso de
esa corriente de rechazo social y por eso le coloca el membrete a esta literatura para que sufra las
8
En realidad, estos jóvenes escritores nunca formaron un grupo que los aglutinara siguiendo un manifiesto, es
más, entre ellos había grandes diferencias, por ejemplo, Sáinz no era amigo de García Saldaña y nunca gustó del
rocanrol. Sin embargo, la existencia de esta narrativa nos recuerda al grupo sin grupo que formaron Los
Contemporáneos, y con el cual tiene similitudes. Esas coincidencias van desde la aglutinación en una agrupación
inexistente, hasta su propia aparición en los sesentas con esa particular forma de escribir al poner, en la mesa de
discusiones, una vieja polémica entre modernidad-cosmopolitanismo contra una concepción rural-tradicional. Esas
coincidencias, son bien interesantes, aunque salen del marco de esta disertación para su discusión.
18
mismas consecuencias que el grupo social, con ello, alcanza a estereotiparla e intenta colocarla
abuso de ese término cuando se habla de este tipo de literatura, cómo ha sobrevivido a pesar de
19
CAPÍTULO I
En este capítulo iremos descubriendo cómo fueron dándose las condiciones socio-
culturales que permitirían el surgimiento de este tipo de literatura y sin las cuales ésta no se
este estilo literario, transitaremos en el contexto en el cual se fue incubando su aparición y cómo
esos elementos fueron incluidos en esta narrativa. El primer tema esencial que nos surge es la
ciudad, no solamente como ambiente donde se desarrollan las historias, sino también por su
papel protagónico en la narración. En las novelas de este estilo, la ciudad es un espacio donde los
personajes se relacionan con sus semejantes, pero a su vez ella también los moldea, los modifica,
los vitaliza mediante la interacción que los personajes tienen en lugares como la escuela, la casa,
los cafés, etc. En esa relación, los personajes se apropian de esos sitios, convirtiéndolos en
jóvenes como protagonistas de esas historias, quienes habitan la ciudad con sus problemas
existenciales. Ellos manifiestan sus puntos de vista con respecto a lo que les circunda,
manifiestan una crítica irónica sobre su cotidianidad, su estilo de vida y su relación con los
demás. Finalmente, el tercer elemento es una representación del lenguaje coloquial con el que
dicha juventud se comunica y se diferencia de otros grupos sociales, pero que también le sirve
20
como un medio de integración formando una identidad grupal, que marca una frontera con los
“otros”.
Entonces ¿cómo se diferencia la producción novelística previa a las novelas de los sesenta del
siglo XX? ¿Por qué provocó tanta controversia al momento de emerger? Para poder responder a
esas preguntas, tendremos que realizar una contextualización de México en los ámbitos político,
económico y social durante los años cincuenta y sesenta del siglo XX.
21
A) LA CIUDAD
económico con el apoyo de los EUA, el cual nunca antes había tenido paralelo en la historia
económica del país. Dicho proceso se enfocó en incrementar y modernizar la planta industrial
y sociedades financieras, [y] la multiplicación de las plantas industriales” (Semo, 14), programa
económico que serviría como modelo económico para otros países de Latinoamérica durante ese
tiempo. Los frutos de esa nueva riqueza sirvieron para consolidar a una burguesía nacional y para
impulsar, mediante varias medidas tanto económicas como sociales, el crecimiento de una clase
media mucho más numerosa, fuerte y vigorosa. De acuerdo a la noción de “clase media” en los
sesentas, este estamento social lo constituían “…los artesanos, los pequeños comerciantes, los
profesionales libres, los artistas, los intelectuales, los científicos y los ingenieros...” (Semo, 101)
Sin embargo, ese “milagro” mexicano9 dejaba fuera a buena parte de la población que no
tenía la oportunidad de recibir algún beneficio directo. Con el enfoque en una mejor
industrialización, el gobierno dejó a un lado a las poblaciones más carentes y a las poblaciones
9
Como diría “El fisgón”, Rafael Barajas, caricaturista mexicano “… el famoso milagro mexicano, que consiste en
que el país progrese sin que nadie se dé cuenta…” en su artículo “El Evangelio según San Garabato” p. 52 del libro
De San Garabato al Callejón del Cuajo.
22
empleos para los que se requería mano de obra numerosa. Eso, añadido al olvido gubernamental
del sector campesino, provocaría una intensa emigración de habitantes de las zonas rurales a la
capital del país trayendo como consecuencia que, por primera vez en la historia mexicana, la
población que vivía en el campo y la que habitaba en la ciudad alcanzaran casi un porcentaje de
extranjeras) y a la banca” (Semo, 105). Mientras tanto, para el impulso a las clases medias,
algunas de las medidas fueron: la creación de instituciones de salud (IMSS, ISSSTE), apoyo a la
educación (libro de texto gratuito y una mayor oferta de un sistema de educación gratuito, la
creación de Ciudad Universitaria y la Unidad Profesional Zacatenco del IPN), así como
conjuntos habitacionales (Unidad habitacional Tlatelolco y Ciudad Aragón). ¿Por qué fortalecer
Impulsar a esa clase media era entonces una forma para entrar a lo que entonces se
todo homogéneo que se conduce siempre de la misma manera y sigue los mismos preceptos. Por
23
ello, Semo indica que, dentro de esa misma clase social, se presentan diversos estratos tanto a
nivel intelectual como a nivel económico. Esta clase media, por su misma situación de estar en la
parte media de la escala social, no ser ni clase alta ni clase baja, da origen a diferentes subgrupos
dentro de ella: los del nivel más alto quieren pertenecer a la burguesía y tratan de llegar a ese
nivel mediante la imitación, la continuación de los valores que esa burguesía les indica y
haciendo todo lo posible para hacerse meritorios a ella, lanzándolos hacia el sueño de llegar a
ascender más, socialmente hablando; y, por el otro lado, los de la clase media baja quieren
ascender, algunos de ellos, a la posición más alta dentro de su misma clase, lo que los vuelve
vulnerables a los cambios políticos, económicos y sociales que se presentan. Esa misma
inestabilidad empuja a algunos miembros de esta clase a un proceso de proletarización. Por esa
Con ello, siguiendo con Semo, a algunos elementos de esa clase media se orientan hacia
la organización del “…consenso de la clase dominante”, es decir, parte de ese estamento sigue el
ejemplo o las directrices que le marca la clase en el poder, asemejándosele y con la aspiración de
ser parte de esa clase dominante. Por el otro lado, hay “…sectores importantes de ella [que] se
partidos, criticando el orden establecido y encabezando luchas…” (102) De ese sector emergen,
generalmente, los líderes de los movimientos, ya sea de los prácticos o de los ideológicos, es
24
decir, ya sean movimientos sociales y/o movimientos culturales, dirigiendo a personas de su
Por esa situación, México vivía momentos sociales tensos durante las décadas de los
movimientos en contra del Estado por parte de ferrocarrileros, maestros, médicos, petroleros,
generada por el impulso económico11. Sin embargo, las demandas de dichos actores sociales no
hacían una crítica a las condiciones políticas del rígido gobierno estatal unipartidista. Esos
grupos que se manifestaban en contra del estatus político-social, pertenecían a esa clase media
que supuestamente era la beneficiaria del “milagro” económico que el país estaba viviendo.
A la par de esa efervescencia social y gracias a ese desarrollo planteado por el gobierno,
la Ciudad de México, como otros centros urbanos en Latinoamérica, se vuelve el centro, el eje
media y parte de la baja) reflejada en una mejor calidad de vida y dando paso al florecimiento de
las diferentes áreas culturales, así como el escenario de las manifestaciones de los conflictos
10
Sobre estos temas se pueden consultar, para más información, La democracia en México de P. González
Casanova; Historia general de México de Daniel Cosío Villegas; Política hacendaria del desarrollo estabilizados,
1958-1970 de R. Izquierdo; Mitos y fantasías de la clase media en México de Gabriel Careaga; y otros.
11
Telegrafistas en 1954; ferrocarrileros en 1957-1959; maestros en 1958-1959; médicos en 1964; estudiantiles en
diferentes momentos y lugares desde 1955 hasta 1968. Todos estos movimientos sociales, al principio con
demandas económicas, por ajustes salariales principalmente, devinieron en movimientos con aspectos políticos
pues demandaban, los trabajadores, una independencia sindical al margen de las grandes centrales obreras (CTM-
Confederación de Trabajadores de México; CROM-Confederación Regional Obrera Mexicana) y los estudiantes
demandaban leyes orgánicas en las instituciones de enseñanza superior, elección libre de sus autoridades, entre
otros. Como se sabe, casi todos esos movimientos fueron desarticulados por medio de la represión.
25
…La ciudad es la gran arena de la época. Las urbes son el
microscopio de la historia moderna. En ellas se agolpan los
sucesos, se amontonan los resentimientos, se entretejen, estallan y
plasman, en una espiral interminable de contradicciones. Aquí la
historia se hace nudo de lugares y tiempos diversos. Las victorias
de un poder sobre otro, de una fracción sobre otra, del Estado o los
ciudadanos, de una concesión más, de una menos, de un genocidio
o del eterno certamen entre las ideologías; quedan sellados en la
ciudad. (15)
y económico del país. Pero durante esas décadas también se llevaba a cabo una gran polémica en
toda la sociedad mexicana entre una visión nacionalista rural, más provinciana, que defendía las
tradiciones en diferentes niveles, contra una visión más cosmopolita urbana que quería ser
En ese escenario emergieron los escritores del estilo literario llamado de la onda, quienes
no fueron ajenos a esa polémica y aunque no formaran parte explícitamente de ella, se inclinaban
más a ser urbanos e intentaban romper con lo tradicional en la literatura, intentando nuevas
formas de escritura. Su propuesta era fundamentalmente a nivel del lenguaje pues usaban una
representación del lenguaje coloquial en sus textos, parecido al que muchos jóvenes usaban para
comunicarse. Y los escritores de este estilo aprovecharon el lenguaje que la juventud usaba
12
Esa polémica se llevaba a cabo en diferentes niveles y en diferentes áreas. El gobierno, con sus medidas
económicas, se inclinaba por un país moderno y aunque planteaba a nivel social una tendencia a seguir el modelo
estadounidense, el american way of life, no era congruente con ello pues solamente impulsaba el consumismo que
ese estilo de vida imponía pues a nivel social continuaba siendo rígido, moralizante e inamovible. A nivel cultural
también ocupaba diferentes áreas pues había ensayistas que se planteaban lo que era el ser nacional a nivel
filosófico (Luis Villoro, Octavio Paz, Emilio Uranga, Grupo Hiperión y otros) y quienes se preguntaban si ya no se
debía verse hacia adentro como mexicano sino darse a conocer y su relación con la comunidad mundial; en pintura
estaba la visión presentada por la corriente muralista que representaba el lado nacionalista y los miembros del
grupo que se denominaría La ruptura que sería más internacional y vanguardista; en literatura estaba la tendencia
más nacionalista representada con la llamada literatura de la revolución y en contraste, se empezaron a crear
nuevas formas de escribir que ya no buscaba dentro del país sino que “se trataba de asimilarse, pensar, actuar,
escribir, vivir como en los países ricos” (Sefchovich, 147) pues se creía que el tema de la revolución y el
provincianismo en la literatura estaba superado y se buscaban otros escenarios (la ciudad), estilos de escritura,
experimentaciones . Sobre este tema hay una vasta bibliografía de autores como Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis,
Fernando Benítez, Sara Sefchovich, Darío Puccini, José Luis Blanco, Roberto Blancarte y otros.
26
durante esas décadas para crear lazos muy estrechos con sus lectores. Asimismo, con esa clase de
lenguaje usado en sus textos, nuestros escritores a través de sus novelas (La tumba, Gazapo, De
perfil, Pasto verde), hacen la ciudad suya, la habitan, la viven, la usan, no nada más como el
escenario, también como personaje que los influye en sus maneras y decisiones al interactuar con
el espacio urbano.
sino el lugar que los cobija y los moldea. Podemos ver en las novelas La tumba, escrita por José
Agustín en 1964 y en Pasto verde, escrita por Parménides García Saldaña en 1968, que los
protagonistas transitan la ciudad mas no nada más como observadores, como los flâneurs del
siglo XIX, que recorrían avenidas, bulevares, plazas, intentando explicar lo que representaban
esos sitios. Los flâneurs observaban y trataban de entender esos lugares en su proceso de entrar a
la modernidad, sin embargo, los personajes de nuestras novelas se hacen dueños de los lugares,
los hacen suyos interactuando con ellos, no contemplándolos sino habitándolos y haciendo uso
producen con su uso y/o consumo como algo que la ciudad les ofrece para ello. Walter
Benjamin, en su libro Charles Baudelaire: A Lyric Poet in the Era of High Capitalism, habla de
los flâneurs como individuos que se dedican únicamente a observar, a caminar ciertas partes de
la ciudad cambiante y les encuentra dos características importantes: el flâneur es alguien “who
does not feel comfortable in his own company” (48) y que busca estar en la multitud, pero “The
man of the crowd is no flâneur.” (128) Parecería una contradicción, aunque en realidad Benjamin
indica que ese personaje a pesar de estar rodeado de gente tomaba la distancia necesaria para
tener un mejor punto de observación para no perder detalle de lo que acontecía en su alrededor,
27
Eso nos hace pensar que el flâneur necesita la multitud para seguir siendo anónimo y
novelas de la onda pues estos personajes se sienten cómodos alrededor de los otros, marcando su
Los espacios citadinos donde se desenvuelven esos personajes son donde estudian, se
grandes espacios para socializar y desplazarse pues son “…espacios, escenarios, lugares sociales
que [se] van introyectando en el actor una idea de quién es, quién ha sido y cuáles son sus
posibilidades objetivas.” (Reguillo, 33). Rosanna Reguillo es una especialista en las culturas
juveniles y en su libro En la calle otra vez hace un estudio sobre la interacción de los llamados
chavos banda con su entorno. Para ella la juventud no es una sino diversa pero que comparten
una constante: una comunicación frente a frente creando “un espacio de confrontación,
producción y circulación de saberes, que se traduce en acciones.” (14) y que hacen suya la
ciudad, la cual es su elemento natural de convivencia entre ellos y sus pares, entre ellos y los
otros, y que su objetivo es crear “un mejor lugar para vivir.” (15) Y su concepción encaja
perfectamente con los jóvenes protagonistas de la literatura creada bajo este estilo de la onda,
porque en las acciones de los personajes no hay un conformismo hacia lo que se les ofrece como
perspectiva de vida sino una no aceptación a los modelos preestablecidos, a la obediencia ciega a
todo lo que representa el poder pero no de una manera confrontativa, sino de manera juguetona,
vivaz, irreverente, locuaz, inteligente, diversa, imaginativa pero sobre todo, libre para el que la
28
Con el coche estacionado, recorrí Madero para luego entrar en una
nevería del zócalo… Tras recorrer un museo, fui a una
biblioteca… En una discoteca compré varios largopléis: Satchmo,
Adderly, Debussy y Grieg. De nuevo en el auto (al que llegué
tomando un pesero), emprendí hacia la Embajada Austriaca…Me
remitieron al Humboldt, pero enfilé a una librería (poemas: Perse,
Verlaine; teatro: Beckett; novela: Kerouac y Lagerkvist). Comí en
el Rendezvous, de donde telefoneé a Elsa-Elsa, quedando de
recogerla frente al monumento a Cuauhtémoc. En el restorán,
encontré a unos obesos amigos de mi padre que pagaron mi
cuenta… Estuvimos en un cafetín y entonces partimos a mi casa.
(100-101)
conocidos, que le son inherentes a su condición social y económica. Mediante la atmósfera que
le ofrece la ciudad, Gabriel accede a la modernidad a la que aspira y vive, encontrando discos de
todo tipo de música, libros de diferentes tipos de literatura, diversidad de sitios para convivir,
todo en un espacio que le es conocido y conveniente para deambular, accede a una modernidad
que no estaba presente en novelas pertenecientes a otras épocas que usaban personajes jóvenes,
como por ejemplo: Demian, Dorian Gray, Fausto, y tantos otros que habitaban ciudades en
distintos tiempos13 y no es que ellos no tuvieran una prodigalidad de recursos que correspondían
a la época en que aparecieron, sino que era otra la función del personaje joven.
En otro de nuestros textos, Pasto verde, el protagonista se llama Epicuro, el cual es una
reducción de su nombre completo: Epicuro Aristipo Quevedo Galdós del Valle Inclán. Los
nombres nos ofrecen una serie de combinaciones y complicaciones. Nos recuerdan a aquellos
filósofos griegos de antes de la era cristiana que establecían como bien superior la felicidad junto
con el placer, una vida tranquila, paz y libertad no solamente del cuerpo sino también era
13
Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair (1919) de Hermann Hess sobre un joven que es llevado por otro
para autodescubrirse, obra influida por el sicoanálisis de Jung; El retrato de Dorian Gray (1891) de Oscar Wilde que
trata sobre un eterno y bello joven hedonista, que hace del placer el fin y el fundamento de la vida, quien se pierde
en ese intento; Fausto (1806-1808) de Johann Wolfgang von Goethe que habla también de la juventud eterna y su
relación con la libertad, el bien y el mal, y los límites de la naturaleza humana. Todas ellas obras clásicas.
29
incluida la mente14. Sus filosofías tendían a estimar la creatividad intelectual, pero algo
importante dentro del corpus de ellas, era que el individuo debía alejarse de la sociedad. A
simple vista pareciera que el personaje sigue ese camino que planteaban esos filósofos15 con su
búsqueda del placer sexual, usando drogas y no siguiendo ninguna regla preestablecida. En
realidad, su actitud hacia la vida era de un disfrute libre de lo que le rodeaba y estaba muy
consciente de todo lo que le rodeaba, deleitándose con ello, pero a la vez propugnaba, impulsaba,
llamaba a un cambio a nivel personal relacionándolo con un cambio más general. Es decir,
estaba totalmente inmiscuido, involucrado, con su ámbito social pues se percataba de los
Los apellidos del protagonista, por otra parte, son una combinación de tres escritores
Benito Pérez Galdós (1843-1920) y Ramón María del Valle Inclán (1866-1936) y si los nombres
nos ofrecen una complicación, más es aquella a la que nos exponen los apellidos pues sería tema
para una gran disquisición la relación que guarda la escritura del autor de Pasto Verde con esos
tres escritores16. Pero concretándonos en el protagonista podemos decir que guarda con Quevedo
la sencilla rapidez de su vocabulario, lo que le da un ritmo casi frenético a nuestra novela; con
Galdós nos parece que son opuestos pues la narración de Pasto verde no sigue el modelo realista
que usaba el escritor español, aunque hable de la realidad que el protagonista vive; y con Del
14
Podemos encontrar información más amplia en cualquier libro de historia de la filosofía griega. Por ejemplo, en
The Cambridge companion to early Greek philosophy. En donde se establece como uno de sus principales
principios el de “Pleasure is our first and kindred good”.
15
Epicureistas o hedonistas se les llama a los seguidores de esa filosofía.
16
Esa mezcla de elementos de los tres escritores españoles la podemos encontrar en este párrafo del libro: “A la
gente que le haya parecido chocante o sangrón o pedante o falso o lo que sea mi anterior streamofconciousness
en checoslovaco por favor échense gotas hay veces que su servilleta trata de ser original ¿no? Digo uno puede
tener sus corrientes de conciencia en el idioma que se le antoje yo prefiero mis corrientes cerebrales en checo o en
hawaiano digo es agradecimiento a mis padres que me obligaron a estudiar ochenta idiomas pa’degrande ser culto
(¿contentos papá y mamá?) en agradecimiento a los contribuyentes de mi cerbatana que me mandaron a estudiar
a una universidad gabacha, gracias papi, gracias mami aclarada la onda sigo el parroteo (9)”
30
Valle Inclán, establecemos la cercanía de ese escritor con el personaje mediante la mofa que hace
éste, de forma satírica, de las reglas y las formas establecidas en la sociedad mexicana para los
Por lo tanto, si tomamos como base su nombre, el personaje realiza sus correrías como si
fuesen un sueño, un delirio, o como se dice cuando se usa marihuana, “un pasón”, pues hace la
representación de una realidad que parece desquiciada y con la cual el protagonista no está
conforme. Mediante su relato, el personaje señala las anomalías que nota y se manifiesta en
contra de muchas situaciones que él encuentra deficientes en ese estilo de vida convencional que
se le intenta imponer. La narración adquiere un ritmo rápido de la música de rocanrol con algo de
delirio:
El escritor se posiciona dentro de la ciudad, como parte de ella, pero con una perspectiva
crítica hacia los otros miembros de su propia clase social, haciendo una diferenciación entre él y
ellos, por sus gustos y actividades, así como por su actitud. Pero además su tiempo no es igual al
tiempo que se le quiere imponer, sus actividades las decide él y no la sociedad que lo rodea. Eso
es lo que hace el personaje, quien habla por algunos jóvenes de esa época, sectores de
Los protagonistas, asimismo, hacen suyos los lugares donde transitan, los utilizan según
sus necesidades, los adaptan a sus requerimientos, les otorgan a los espacios urbanos diferentes
valores, dándoles otro significado o destino al que la sociedad les asigna imprimiéndoles su
31
huella al interactuar con ellos pues en general, no era permitida otra relación más que la
establecida. Pero esa resignificación no es solamente a nivel personal, no les sirve solamente a
ellos individualmente, sino que lo hacen como parte de una comunidad. Por ejemplo, a un parque
donde la sociedad marca que solamente sea para pasear, lo usan para hacer conciertos; la escuela,
que solamente es asignada para seguir una educación pasiva, ellos la quieren crítica; a la música,
que debe seguir ciertas reglas, ellos las quiebran e intentan nuevos ritmos; si la pintura debe
continuar usando formas preestablecidas, ellos buscan nuevos derroteros para representar lo que
ellos creen que debe transmitir. Como dice Reguillo en su libro En la calle otra vez…:
libertad, de rebeldía e indicar que era libre porque podía tocar rocanrol en cualquier parte de la
convirtiéndolo en un lugar donde él es quien impone las condiciones de uso y donde puede
poder17 como vemos en sus reacciones ante el escándalo de la clase de música que él toca:
17
Entendemos al poder como lo establece Reguillo “no es el nombre de una institución o un aparato sino el
nombre de las relaciones de fuerza inmanentes y constitutivas de la organización social.” (En la calle…, 36)
32
satisfaction no satisfaction; los policías nos ven con coraje, los
señores se llevan a sus hijas, una que otra nena está entusiasmada,
todo puede pasar en este país de las mil transas, algún día las nenas
se encenderán, sí algún día se encenderán, ahora están fuera de
onda, vienen muy atrás, viven en el siglo diecinueve, bueno la
mayoría de la gente aquí está en el diecinueve…. Fuera de mí fuera
de mí fuera de mí fuera de mí Dentro de mi propia fantasía (169)
A la vez que se adueña de un espacio donde su presencia no es bien vista por “las buenas
de vista ante la vida en general (que lo manifiesta con su no satisfaction, tomada de una canción
de moda en ese tiempo), el cual no le llena por sus valores caducos y anquilosados pues como
algunos jóvenes de esa época, él busca otra forma de relacionarse tanto con sus pares y como con
el resto de la sociedad mediante la creación de otras formas de coexistencia. Por otro lado, critica
a las jóvenes que siguen los convencionalismos sociales y en general a la gente que aún no tiene
la capacidad de entender lo que implican los cambios sociales que se están presentando. Ellos no
entienden que los jóvenes quisieran ser libres para actuar y ser lo que eran, jóvenes con sus
propios valores y límites. Este pasaje nos hace pensar en que los jóvenes no querían ser rebeldes
porque sí, actuaban y reaccionaban de esa manera porque la sociedad presentaba un panorama,
un conjunto de valores que no eran satisfactorios para ellos, ni cubría las expectativas que ellos
Por su parte, Gabriel, en La tumba, hace presencia en sus lugares conocidos y manifiesta
su punto de vista sobre ellos. Expresa su inconformidad con los convencionalismos sociales
acerca de los lugares sacros donde el sistema exige ciertas normas de conducta. Por ello, los
protagonistas los usan de manera diferente y, además, les sirven como espacios políticos para
33
logramos llegar a la Arena México. Una multitud de muchachitos
idiotas (con suéteres de grecas y toda la cosa) se lucían patinando,
como si estuvieran en Cortina d’Ampezzo… salidos de la Arena
México y fuimos al Pedregal. Fiesta en casa del senador
Robatealgo. (67-68)
Critica, además, algunas características que la sociedad en general acepta como normas
de conducta, el hecho de que personas pertenecientes a su clase social pensaran vivir como en el
extranjero (Europa o los Estados Unidos) fingiendo algo que no eran. Asimismo, remata el
En ambos textos, los personajes deambulan en espacios urbanos que les son totalmente
conocidos y donde transcurre su vida. Ya dejaron de ser los personajes que venían a la ciudad
para intentar conquistarla y evitar ser devorados por la misma, es el espacio donde ellos son y
donde ellos pueden ser pues ya no son “novelas de la ciudad” sino novelas que acontecen en
ella18. Brushwood, en La novela mexicana, hace una división del uso en la narrativa de la ciudad
que él divide en tres diferentes tipos, pero indica que los textos de este tipo de literatura:
Nuestros protagonistas no ven a la ciudad como posible reto para sobrevivirla y/o
conquistarla. Se mueven a sus anchas y la conocen muy bien: saben lo que les ofrece, lo que
18
Un ejemplo muy claro de esa diferencia de perspectiva sobre la ciudad es la novela de Agustín Yáñez, Ojerosa y
pintada (1960) donde la visión principal de la ciudad para los personajes es de nostalgia de lo que fue y lo que
pudo ser. Otro ejemplo es el de la novela Hasta no verte Jesús mío (1967) de Elena Poniatowska, donde el
personaje viene a la ciudad para intentar vivirla y termina sobreviviéndola.
34
esperan y lo que pueden obtener de ella. No les interesa la vida en el campo si no es para salir a
descansar y a relajarse. Así se puede observar en estos dos fragmentos de La tumba. En el primer
ejemplo, Gabriel sale furioso de la escuela para tranquilizarse en un lugar calmo después de
haber sido acusado de plagio por un cuento que escribió. Mientras que en la segunda, actúa
después de haber sido informado que hay reunión en una casa de campo de un amigo y decide ir
Parece que la modernidad solamente puede transcurrir dentro de la urbe, caldero donde
nacen, exploran y conviven las nuevas formas de ser y parecer. La ciudad era donde parecía que
se podía dejar de ser provinciano tradicional, con valores obsoletos (machismo, sexismo,
moralista, tabúes sexuales…) y se podía conjugar esos dos conceptos, dejando esa doble moral
que se ejercía en toda la sociedad mexicana de aquella época en particular, aunque aún vemos
que hoy en día está presente ese fenómeno, con sus diferencias temporales y de modo. Para la
juventud de esa época, la ciudad era el lugar donde se podía ser uno mismo y no lo que los otros
quisieran que fuera. Ellos hacían y se daban esa libertad mediante su facultad de habitar, usar y
redefinir el espacio llamado ciudad. Pues les pertenecía al ser el lugar donde hacían lo que era
importante para ellos y ejercían algo aproximado a la libertad que aspiraban pues asumían que
tenían el derecho y la obligación, como jóvenes, de romper los moldes establecidos. Objetivos
35
B) LOS JÓVENES
media, los cuales eran uno de los sectores poblacionales más numerosos del país. México era
considerado un “país joven” puesto que esta franja poblacional alcanzaba la cifra de 18.5% del
total de habitantes en el país para 1960 y el 18.7% del total de habitantes de la Ciudad de México
(Rowe, 19). Por ser complicado el concepto de juventud, cuando hablamos de ella en este
trabajo, la entenderemos como el grupo constituido por jóvenes de clase media, cuya edad varía
de entre 12-14 años hasta los 25-30, que tienen acceso a la educación (secundaria, preparatoria
y/o universidad), pueden o no gustar del rock y de drogas, con un particular punto de vista sobre
A pesar su número, el sector juvenil era considerado, bajo la opinión de la gente mayor,
de la iglesia y del gobierno, como agente pasivo dentro de la sociedad. Los jóvenes, de acuerdo a
los estándares de esos grupos, deberían dedicarse a estudiar para ser mejores ciudadanos, como
lo podemos observar en un discurso del Presidente López Mateos en 1960 “…si los jóvenes
tienen que aprender a ser hombres, deben serlo cabalmente, con toda la excelsa calidad de quien
oportunidad de ser joven es ser estudiante y solamente mediante la educación se puede lograr
tener éxito en la vida. Podemos notar en esta cita dos elementos característicos de la época.
19
“MEXICO Y SU JUVENTUD”. Siempre!, 1 junio 1960. La cultura en México, p. 7.
36
Primero, el ser joven era ser considerado un individuo en proceso de madurez, es decir, no se le
consideraba aún un ser formado con capacidades para pensar y decidir por sí mismo 20. Segundo,
ese ser debía de pasar un tiempo más largo educándose para retrasar su entrada al mercado de
trabajo que estaba dominado por las personas mayores y de esa manera, poder ser controlado lo
mejor posible por el gobierno y las personas adultas. En ese mismo discurso, López Mateos dice
que los adolescentes deben “vivir su juventud” pues no estaban capacitados para preocuparse de
lo que acontecía a su alrededor. Algo semejante afirmaba el presidente del PRI en 1968, de
acuerdo a lo dicho por el periodista Francisco Cárdenas Cruz, durante una convención de ese
partido político:
tenía bastante peso discursivo en el desarrollo de los acontecimientos. Además, podemos verlo
como un discurso contradictorio porque ese “vincularse con las realidades de su pueblo”
implicaba que los jóvenes deberían estar conscientes y actuar en consecuencia sobre esa realidad
que los rodeaba, no solamente dedicarse a estudiar. Por otro lado, ese parte donde dice “entender
lo mucho…” dependería de lo que ellos, como gobierno, pensaran en contraposición con lo que
un joven pensara a su vez de cuál sería esa necesidad, en qué rubros, qué sentidos, a qué nivel.
20
A pesar de que el Presidente Díaz Ordaz concedió el derecho a votar a los jóvenes desde los 18 años.
21
Cárdenas Cruz, Francisco. “Frentes Políticos”. Excelsior. 2 agosto 1968, p. 1.
37
El discurso anterior estaría en diálogo con lo que un periodista escribía en ese mismo año:
adquirir una técnica y que no le competen la comprensión, la crítica del sistema.” 22 Este artículo
es muy significativo pues en el momento que aparece, septiembre de 1968, se está llevando a
año, y es publicado en plena campaña de desprestigio hacia los jóvenes, especialmente los
estudiantes. Estos estaban llevando una gran actividad política y demostrando que su papel no
era solamente estudiar, sino que podrían darle a su vida otra significación mediante su actuar
ante los embates en su contra que el gobierno llevaba a cabo al propugnar por un cambio en las
formas de gobierno.
Por otra parte, como lo podemos ver en el siguiente artículo periodístico, en ese tiempo se
tenía el concepto de que los jóvenes no tenían iniciativa ni ideas propias y eran de fácil
influencia y manipulación por parte de otros que no fueran padres, gobierno o iglesia. Esos
posibles manipuladores ajenos, se pensaba, serían amigos nefastos, sujetos malvivientes u otra
gente extraña. Observamos que el tono del artículo es patriarcal y da su visión de una posible
solución vertical pues era impensable, de acuerdo a su visión, que de los jóvenes emanara una
propuesta para resolver el problema. Solamente la acción de los adultos daría una solución pues
22
Ramírez, Guillermo. “PUNTOS DE VISTA SOBRE EL MOVIMIENTO. LA CORRUPCION EN MEXICO A LA LUZ DEL
MOVIMIENTO”. Siempre!, 11 sept 1968. La cultura en México, p. VIII.
38
ellos son en calidad de instrumentos o víctimas propiciatorias de
ellos… Luchemos contra esa amenaza… ayudando a estos
jovencitos y jovencitas a convertirse en ciudadanos útiles para el
mundo de mañana; su desarrollo emocional ha sufrido por una falta
ajena a ellos mismos… Son pobres víctimas… Comprendiendo las
necesidades emocionales de esta joven generación y preparando
planes para su reeducación científica, no sólo evitaremos el
acrecentamiento de las carreras criminales; también aumentaremos
el número de los ciudadanos felices, socialmente adaptados y por
tanto útiles. 23
autoridad pública” porque hace parecer que la conducta rebelde de los jóvenes era solamente por
idea e influencia de otros, sobre todo personas mayores, y también salta a la vista que esa
opinión fuera expresada en 1960 porque la misma subsistiría más allá de ese momento.
Argumento muy usado por el gobierno para justificar sus acciones en contra del movimiento
estudiantil al indicar la posibilidad de que el mismo era manipulado por agentes extraños a la
idiosincrasia mexicana. Esos agentes, se entendía en ese tiempo, eran personas con ideas
comunistas pues la llamada Guerra Fría estaba en pleno auge y la Revolución cubana era un
hecho muy reciente. Por otra parte, para el autor bastaría alguna terapia sicológica para
El periodista creía (y era la noción general) que sin ofrecerles alguna propuesta más
llamativa, esa terapia podría convencer a los jóvenes de la existencia de una posibilidad para
realizarse como mejores humanos y/o tener otras oportunidades de vida para llegar a ser
felices24, olvidabando que esa juventud quería realizarse como un ser humano diferente a los
modelos que se seguían anteriormente. Ellos, los jóvenes, tenían una conciencia bien clara de lo
que no querían seguir, sabían diferenciar muy bien entre lo que el sistema les ofrecía y lo que
23
Serra Rojas, Andrés. “Atención, México! Radio, televisión, cantina, prensa de escándalo, cine de prostitución,
literatura de procacidad, han llevado a la juventud mexicana a una rebeldía que hoy nos asusta.” Siempre!. 8 jun
1960. La cultura en México, pp. 22-23.
24
Lo que nos hace recordar la novela 1984 de George Orwell.
39
realmente ellos querían conseguir en la vida. Para el redactor de esa noticia, con ese método los
Incluso se pensaba que los jóvenes no podían tener el control de sus vidas porque eran
inmaduros tanto intelectual como emocionalmente. Esto se puede observar en el mismo artículo:
De esa manera se creía que los adolescentes eran incapaces de razonar por ellos mismos,
de tener ideas propias, de pensar y actuar sobre su alrededor y pudieran expresar su sentir y
querer ser pues se indicaba la inevitabilidad de caer en actos delictivos. Y esa “angustia,
desinterés y pereza” los hacía proclives al consumo de drogas para escapar de esa presión que
tenían a su alrededor. Los convertía en seres frágiles ante el viento de los movimientos sociales y
otra vez, fácilmente dirigidos por otras personas, ya fueran adultos o por otros adolescentes de
“malas costumbres”. Ese discurso abogaba por proteger al adolescente, pero más que eso,
¿Cuál es el origen de esa opinión de los jóvenes por parte de esos grupos que ostentaban
el poder sobre sus vidas? De acuerdo con Urteaga, el concepto moderno de lo que es la juventud
viene de Rousseau, quien fue el que inició la generación de un nuevo concepto de adolescencia
en el siglo XVIII y el cual sufriría variaciones con el transcurso del tiempo. En 1915, Stanley
25
Idem.
40
adolescencia como “etapa de moratoria social y de crisis previa a la vida adulta” en la cual “los
jóvenes no eran seres completos ni confiables (por su natural inestabilidad emocional)”. Por
sociólogo francés Durkheim que confluirían una visión psicológica y una popular sobre la
sesentas, no solamente en México sino a nivel mundial. Predominaba la noción del término
“joven” que determinaba a una parte de la población que sin ser niños ya, tampoco pueden ser
considerados como adultos pues han dejado la fase de la infancia para iniciar su preparación para
la madurez pero que, sin embargo, son aún dependientes “jurídica, moral y económicamente” de
los mayores (Urteaga, 33). Debemos de entender, por otro lado, que dichos grupos de poder no
son conglomerados sin fisuras y que pudiera haber (e incluso las había en algunas áreas)
Esa idea de lo que era “ser joven”, por parte de esos grupos, les servía como modelo para
establecer una serie de patrones de conducta que los jóvenes deberían seguir para ser calificados
como jóvenes decentes y capaces de llegar a ser adultos responsables. Dichos modelos se
convertían en los ideales que el gobierno mexicano esperaba y los relacionaba con los proyectos
26
Esas fisuras las podemos encontrar expresadas en periódicos y revistas a nivel social: “Carta a Siempre!” 4 sept
68, p. 7; Siempre!, 25 sept 68, pp. 6-8; Siempre!, 23 jul 71, p. 17. “Y entre periodistas: Siempre!” Siempre!, 2 marzo
60, p. 15; “La cultura en México”, Siempre!, 6 abril 60, p. 8; “La cultura en México”, Siempre!, 8 junio 60, pp. 22-23;
“La cultura en México”, Siempre!, 13 dic 67, p. 40; Excelsior, 29 agosto 68, p. 6ª.
41
de nación y del modo de desarrollo del país. De esa manera deberían de ser y parecer los jóvenes
para ser considerados buenos ciudadanos y mexicanos (Urteaga, 45). Así se menciona en una
nota editorial del periódico El Nacional, al hablar sobre la generación de conscriptos de 1967:
El artículo nos muestra lo que se esperaba de los jóvenes: respeto irrestricto a los héroes
sin cortapisas y sin ver el uso que el gobierno hacía de esas figuras a su favor; seguir las reglas
planteadas por ese gobierno, a pesar de que el mismo no las cumplía. Es decir, a pesar de que se
quería ser un país moderno y cosmopolita, se debía, en primer lugar, continuar con las
tradiciones patrias sin tomar en cuenta los conceptos teóricos desarrollados en otras partes del
mundo porque podrían manchar o poner en riesgo la dignidad nacional. De acuerdo a ese
discurso, el país tenía ideas y conceptos que nos permitían gozar “de una serie creciente de
satisfactores de toda índole”, léase libertad con medios económicos suficientes para vivir en una
estabilidad política. Para ello, se indicaba a los jóvenes que tenían la figura presidencial como
una guía inmaculada de intachable parsimonia (a pesar de que era secreto público de sus amoríos
extramaritales, entre otros defectos) pues ella los dirigiría por el buen camino al ser el
42
ininterrumpida en favor de México… Frente al señor Presidente
esta multitud de jóvenes contempló el rostro de la Patria.
Observamos que se pedía a los jóvenes una adoración y subyugación ante la figura
presidencial, lo que se pedía también a todos los mexicanos. La juventud, especialmente, debería
seguir su augusto ejemplo de manera ciega y sin cuestionar en lo más mínimo las decisiones que
esa figura tomara, a pesar de cualquier falla, con el fin de mantener el status quo de la sociedad.
Todo habitante del país debería actuar como un todo, sin salirse de las reglas y normas
satisfecho con lo que le toca porque eso era ser un verdadero patriota. Por lo que podemos ver
que el discurso del gobierno mexicano trataba de cubrir lo que Reguillo en En la calle otra vez
Pero los conceptos que se esperaba que los jóvenes siguieran se vinieron abajo, pues
muchos ya no querían ser encajados en moldes pre-establecidos. Al no entender que ese discurso
ya no era el que correspondía ni aceptaban algunos sectores juveniles, la vieja guardia adoptó
1960, nos muestra que esa tendencia no se generó exclusivamente durante las protestas que
generaron el movimiento estudiantil, sino que fueron utilizadas desde antes y que era un
43
pensamiento presente en muchas personas en contra de la juventud, las cuales creían los jóvenes
La cita nos muestra cómo esos grupos no podían entender por qué los jóvenes pudieran
tener un motivo para estar inconformes, viviendo en una sociedad tan perfecta como la mexicana
(de acuerdo a sus estándares, por supuesto) y por eso reaccionaban de manera condenatoria y
represiva contra los jóvenes de copete abultado, pantalones de mezclilla y chamarras de cuero y a
los que les gustaba el rocanrol. Los llamaba rebeldes sin causa pues no había, no existía, ninguna
razón cabal para actuar con una rebeldía al no haber bases reales.
Para 1968 el tema juvenil estaba muy presente en toda la sociedad y dividía familias, 29 y
Obviamente, los jóvenes tenían una presencia marcada desde la década de los cincuentas en
diferentes niveles sociales: películas, música, pintura, líderes políticos, escritores, etcétera. De
ahí que el asunto juventud era extensamente tocado en periódicos, revistas y discursos oficiales,
cada uno intentando dar su punto de vista al respecto y validarlo ante los otros.
Era un momento, para los jóvenes, de poder hacer valer su voz como grupo social, una
oportunidad de ejercer una libertad y sentir que eran capaces de actuar en el mundo, mientras que
28
Loret de Mola, Carlos. “Culpables, los Psiquiatras”. Siempre!, 6 abril 1960. La cultura en México, p. 8.
29
Sobre el concepto tan complejo de lo que es la juventud, además de los citados, Urteaga, Reguillo y Feixa, existe
abundante literatura que aborda el tópico desde diversas perspectivas: la escuela de Chicago y el Centre for the
Contemporary Cultural Studies (CCCS) de la Universidad de Birminham, entre otros.
44
para otros, principalmente el gobierno y algunos sectores sociales, la juventud se dividía en dos
grupos: uno, los jóvenes que seguían las reglas establecidas, eran obedientes y solamente eran
alegres, despreocupados, totalmente apolíticos y acríticos; mientras que otra parte de esa
juventud era un problema pues representaba a los rebeldes que se manifestaban en contra de las
formas rígidas de la autoridad y a quienes difícilmente se les podía controlar, por esas razones,
deberían ser constantemente vigilados y hasta reprimidos. De ahí que algunos sectores sociales
estaban por la absoluta sumisión de los jóvenes, mediante el uso de los instrumentos que fueran
necesarios, y la obligación de ellos de seguir con los valores que propugnaba la sociedad. Por
otra parte, había otros que trataban de entender que la juventud de esa época no debía ser tratada
bajo constante escrutinio y que se debería escuchar y respetar la opinión de esos jóvenes sobre
manipulación de los jóvenes por otros individuos, haciendo hincapié en su falta de visión:
30
Blanco Moheno, Roberto. “EL AMOR A LAS DICTADURAS. ¿QUIERE EL ESTUDIANTE UNA LIBERACION COMO LA
SOVIETICA EN PRAGA?”. Siempre!, 11 sept 1968. La cultura en México, p. 22.
45
El artículo nos plantea varias opiniones que circulaban entre algunos sectores tanto
cabo en ese año. Uno de ellos era que los jóvenes abusaban de la libertad que, supuestamente, el
gobierno les ofrecía. Esa opinión se vertía sin tomar en consideración que el gobierno ya había
enviado al ejército en contra de ellos con la excusa de una supuesta conspiración de la cual
formaban parte esos estudiantes para acabar con esa “libertad” que gozaban y otorgada por el
buen gobierno. Además, se hacía una amenaza velada al plantear que se había acabado la
tolerancia que el poder estatal había tenido al dejarlos jugar a la democracia pues era obvio que
hace visible la intención de hacer sentir culpables a los jóvenes, principalmente a los de clase
media, por desperdiciar las posibilidades económicas de las que otros sectores poblacionales
carecían, haciéndolos parecer responsables por una riqueza mal distribuida. Finalmente, lo que
vemos en este fragmento, es que el Estado tenía claro, sentían, que los jóvenes desafiaban
fuertemente ese control sobre el poder fáctico que habían ostentado desde mucho tiempo antes y
veían amenazada su autoridad por lo que no estaban dispuestos a ceder ni un ápice a las
demandas de ese grupo de imberbes que en realidad no querían hacer una revolución ni quitarles
ese control.
Con este último señalamiento, podemos observar que en realidad la lucha generacional o
brecha generacional tan de moda en esa época, no se reducía a términos como “a mí no me gusta
la melena que llevas” contra “me encanta usar el pelo largo porque me identifico como joven”,
como la droga, el sexo o la música. Así nos lo indica Carles Feixa, antropólogo español dedicado
46
libro De jóvenes, bandas y tribus nos señala la evolución del concepto juventud y nos habla del
paralelismo entre un integrante de una banda española y otro de una mexicana. Abordando el
tema de que esa denominada “brecha generacional” era más allá de gustos, nos indica lo que los
Por lo que podemos concluir que el concepto de “brecha generacional” era en realidad
más compleja, era un combate por el poder simbólico, por el derecho a expresarse en los
términos que los jóvenes querían o pensaban que era su manera de ser, “un enfrentamiento por el
poder de enunciación…” que se manifestaba mediante la creación de una identidad de ser joven
de acuerdo con sus propias ideas y que se manifestaba mediante el cuerpo, el lenguaje, los
gustos, el estilo y su expresión cultural (Reguillo, 29,33), era una combinación de combate
contra la cultura parental (las normas de conducta establecidas por el medio social) y la cultura
hegemónica (a nivel social) como lo explica Feixa.31 Esto nos ayuda a comprender lo que
acontecía en el México de los sesenta en relación a los jóvenes. Además, lo podemos leer en un
fragmento de Pasto verde en el cual, mordazmente, el autor plasma lo que para los adultos
31
Este investigador, en la primera parte de su libro, detalla la problemática evolución temporal y conceptual de lo
que es considerado como juventud en varios países, con toda su complejidad y aristas que en el desarrollo de lo
que es ser joven, en sentido occidental, ha tenido.
47
… no contradigas nada no critiques nada no abandones las
consignas si ves que te persigue la tira saca tu credencial de
miembro del partido revolucionario si te estás perdiendo no trates
de usar calmantes … aprende a no soñar… estudia toda la vida
para que termines en una oficina dile a toda la gente que sí es más
conveniente un puesto de médico en el seguro que andar de
agitador… es mejor sonreírle al presidente que recordar los
incidentes de Río Blanco y Cananea es mejor decir que Morelos
está muerto y que su espíritu vive en nosotros a decir que los
ideales de Zapata para nada se cumplieron es mejor que navegues
con el viento es mejor aplaudir a los líderes obreros de gafas
negras que ir en una julia… y es mejor ser un naco influyente
ladrón y vendido no tener ideas no tener cerebro vivir dentro de la
cofradía que no seguir nada y vivir al día… (90-91)
Por ello, algunos jóvenes intentaban recrear y cambiar el concepto que de ellos se tenía,
de esa manera tomar el control de sus vidas y expresar sus propias ideas sobre su entorno
mediante la elaboración de un estilo de vida diferente al que se le quería imponer o como diría
Bourdieu, intentaron crear un habitus para luchar por el capital, que en este caso podría ser el
mundo indígena y oriental, usar un particular lenguaje coloquial, escuchar rock o música
diferente a la que los otros estaban acostumbrados, su visión de no querer seguir los esquemas
propugnados por la sociedad para la juventud. En otras palabras, ese habitus que intentaban
llevar a cabo los jóvenes, era mediante la invención de un nuevo modo de ver la vida, de
interpretarla, de relacionarse entre ellos y con otros miembros de la sociedad, de querer ser
diferentes y por ello utilizaban formas nuevas de expresión en la música, la vestimenta, las
formas de actuar, de pensar, de interpretar y de actuar con su alrededor. Como podemos ver en el
32
En Sociología y cultura de Pierre Bourdieu.
48
Esa contienda fundamentalmente se realizaba dentro del campo cultural pero no era el
único donde se debatía, lo podemos ver por las demandas del movimiento estudiantil del 68, el
cual demandaba cambios políticos33. Insistimos, los jóvenes intentaban crear un nuevo estilo
(habitus) que esperaban fuera la nueva forma de experimentar la realidad 34. Como define Feixa,
Los jóvenes intentaron hacer uso de todos esos elementos para cohesionarse y expresar su
inconformidad, a pesar de la diversidad que existía entre ellos como grupo social. Y eso fue
posible en virtud de que tenían, como en ninguna otra época anterior, contacto con la cultura a
través de los medios masivos de comunicación: podían aproximarse a la vida en otras partes del
mundo, además de enterarse de eventos tales como la guerra de Corea y después con la de
educación les permitía acercarse a las teorías y libros existencialistas. Podían tener contacto
cercano con teorías sobre la cultura y la sociedad de esa época (Marcuse) y leían la literatura de
los beatniks (Kerouac, Ginsberg y otros). Todos esos elementos los hacían diferentes a jóvenes
de otras generaciones.
33
Podemos enumerarlos: Libertad a los presos políticos; Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal
Federal –los cuales instituían el delito de disolución social; Desaparición del Cuerpo de Granaderos; Destitución de
los jefes policíacos; Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
34
Si tomamos el habitus como un concepto referente al obrar, pensar y sentir en relación a la posición social del
actuante, puesto que el estilo era la forma de actuar de esos escritores.
49
De acuerdo a Urteaga, en la década de los sesentas la juventud se podía dividir en
diferentes subgrupos. Entre ellos estaban los niños bien o juniors, aquellos jóvenes que seguían
los preceptos que se les fijaban, eran los ideales de jóvenes que la sociedad esperaba que la
juventud toda siguiera, eran los futuros ciudadanos beneméritos, puros e inofensivos; estaban los
rebeldes o rebecos que se relacionaban con las películas estadounidenses que plasmaban
adolescentes rebeldes (El salvaje, Rebelde sin causa…), adolescentes generalmente de clase
media o alta que querían parecerse a los pandilleros de las clases bajas y adquirían costumbres de
ellos: lenguaje ñero, apariencia como los actores de las películas, luchar por un espacio físico (el
barrio) para diferenciarse de los niños bien35; otro de los grupos juveniles eran los rockanroleros,
también de clase media o alta, generalmente estudiantes, los cuales buscaban una identidad
alrededor de la música de rocanrol lo que los diferenciaba de los otros, además demostraban una
Había también unos rocanroleros que estaban más cercanos a los rebeldes por tener una
actitud más radical, escuchar en el sentido más puro el rocanrol, ser más transgresores contra la
sociedad por lo que fueron blanco de persecución y censura de la sociedad. Otro grupo
adolescente lo componían los llamados existencialistas con tradición más bohemia y cercanos a
los existencialistas franceses, este grupo se inclinaba hacía el área artística, de reflexión
35
Estos rebeldes, principalmente de la Ciudad de México, se diferenciaban de aquellos de las ciudades fronterizas
como Tijuana o Ciudad Juárez. Éstos generalmente eran de escasos recursos, pero compartían con los de la capital
mexicana algunas prácticas simbólicas como lo indica Urteaga en tanto en sus textos La construcción juvenil de la
realidad y Por los territorios del rock: identidades juveniles y rock mexicano.
50
filosófica y se manifestaban en contra del autoritarismo y muy cercanos al movimiento beat
experiencias, sobre el amor libre, el derecho al ocio, el consumo de drogas para producir arte, dar
existían dos clases de jóvenes que estaban muy emparentadas entre sí y muy relacionadas al
experimentación con alucinógenos.” (Urteaga, 95) Es evidente que está división no es totalmente
estricta pues podía haber combinaciones de ellas en virtud de los gustos y las actitudes.
La división anterior nos sirve para entender cuál era la franja juvenil que reflexionaba en
México, la universitaria. Ella se daba cuenta de la problemática que existía en el país, sobre la
riqueza generada que no era bien distribuida o de la falta de libertad política; ya no digería la
receta de que se vivía en una democracia; ellos se daban cuenta de que el discurso oficial y la
realidad iban por caminos diferentes en un doble discurso pues se decía que había libertad y se
partido ganaba de manera aplastante las posiciones de poder en diferentes niveles jerárquicos,
entre otras cosas. Por eso, la gente joven pensaba que eran necesarios valores diferentes que
fueran menos mojigatos, hipócritas y rígidos, aquellos valores caducos con los que ellos ya no se
económica próspera. Además, era reacio en contra del sometimiento que le era impuesto a costa
de todo y a todos los niveles. Como se muestra en la siguiente carta de un joven estudiante, José
51
Tenemos pocas cosas en México que realmente respetamos. Ya
sólo son castillos en el aire las definiciones de religión, familia,
Estado. Las clases de civismo de la secundaria se nos olvidaron
cuando cumplimos el servicio militar y pagamos a diez pesos las
faltas. Las superficiales nociones de ética clásica que recibimos en
la preparatoria se nos fueron olvidando también, poco a poco,
merced a la aparición de valores nuevos: la televisión, la prensa,
los discursos. (Ahora buscamos desesperadamente algo verdadero
con que llenar el hueco que llevamos en el cuerpo. Tal vez
idealizar la figura de Ernesto Guevara no sea patriótico pero en
México nuestros grandes hombres han sido derribados de sus
pedestales y han sido vejados delante de todos: Juárez permanece
frío en su trono imponente cuando frente a él pasa a las 3 de la
mañana una niña de 5 años vendiendo chicles)… No se trata de
escoger pretextos ni buscar el caos; se trata de defender lo que es
noble y bello y debe ser respetado. Los estudiantes desconfían de
todo: la prensa, los concamines, los concanacos y demás títulos de
nobleza: la misma CTM emitió una declaración, poco antes de la
intervención del ejército, condenando a los estudiantes por los
“actos de provocación contra el ejército”, sin más ni más… La
juventud no sabe odiar a fondo como los viejos; es posible y es
conveniente evitar una dolorosa frustración, y más violencia, sobre
todo. 36
Desde el inicio de la misiva observamos que la juventud estaba en contra de ese doble
discurso que se manejaba a nivel público: se decía que vivíamos en una democracia, pero el
poder político le pertenecía a un único partido y a los opositores que no les satisfacía esa
situación se eliminan o se suprimen sus protestas; tenemos familias unidas pero los padres
pueden tener relaciones extramaritales, las cuales se intentaban ocultar, claro, pero que por
muchos eran conocidas. El estado se adueñaba de las históricas figuras heroicas para utilizarlas a
su conveniencia diciendo, por ejemplo, que se repartía la tierra (demanda de Zapata) pero se
repartía entre los campesinos una tierra improductiva, quedándose los grandes latifundistas con
las mejores tierra, además de que no se les brindaba los necesarios apoyos económicos para
realizar su trabajo; los valores que se enseñaban eran diferentes a los que se aplicaba en la
36
Tena R., José. Carta. Siempre!, 4 sept 1968, p. 65.
52
realidad: sé honesto, pero puedes sobornar a quien quieras; los jóvenes sentían gran desconfianza
ante el discurso oficial que predominaba en dichas clases. Todo eso se aprecia en la carta.
Además, el autor de la misiva se siente como un portavoz del movimiento estudiantil, el cual se
Ese pequeño manifiesto nos señala dos cosas importantes que estuvieron presentes en
todo ese movimiento: la de querer un posible cambio dentro de la sociedad, de una manera
honesta, sincera y un poco ingenua, pero, sobre todo, nos indica que la violencia no partía de los
estudiantes sino más bien del gobierno que no entendía que solamente pedían reformas, no una
En La tumba, por ejemplo, podemos observar algo similar a lo que plantea el autor de la
53
insultó a su gusto, pero di la media vuelta, no sin antes haberlo
mandado al diablo. (124)
representaba el gobierno mediante sus discursos y acciones. En ambos textos observamos que la
comunicación está rota entre ambos porque las palabras del padre se han vuelto huecas y sin
sentido para el hijo, así como las del gobierno para el sector estudiantil. La imagen paterna que
en anteriores generaciones era la pauta a seguir se ha roto puesto que el modelo se muestra
caduco y deficiente a los ojos de algunos adolescentes. La imagen de un padre al que se debe
obedecer sin cuestión alguna que representaba rectitud, honestidad, formalidad y fidelidad se
había roto en pedazos. De igual manera, en los textos hay un paralelo entre la figura paterna con
la figura del gobierno pues los dos han dejado de representar una fuente de autoridad digna de
confianza para seguir la línea de conducta establecida. En la carta se señala que lo que se
del estar casados solamente por compromiso. Los valores diferían entre el discurso y la realidad
que se vivía pues en la sociedad se ofrecían esos nuevos valores a través de los medios de
eran los que alguna juventud quisiera continuar, como se indica en la carta, ellos querían valores
verdaderos y no huecos mientras el adolescente del fragmento se daba cuenta de lo que estaba
detrás del discurso del padre no era por su seguridad sino por la buena imagen que el padre debía
conservar. Por todas estas razones, ambos fragmentos nos representan lo que palpaba y vivía la
fragmento de la novela del padre, no era la forma de actuar de la gente joven. Lo que predice de
54
algún modo lo que aconteció en la masacre del 2 de octubre cuando un grupo paramilitar inició
Sin ser un reflejo exacto de la realidad en donde ha sido creada, la novela ofrece a los
lectores jóvenes una oportunidad de verse descritos en un texto literario. Por esto, algunos
críticos relacionan la forma en que fue escrita La tumba con una especie de realismo, ya sea
buscado una relación entre el uso del lenguaje y la forma de escribir el relato “¿una literatura que
intento por demostrar que esa literatura era incapaz de abordar la realidad de manera distanciada,
Otro ejemplo, pero esta vez el protagonista describe la situación a la que se enfrentaba un
joven sobre las perspectivas que se tenían sobre él, lo podemos observar en la novela Pasto
verde. El protagonista narra el periplo de ser joven, el futuro que se le auguraba como todo
miembro de la clase media con acceso a una educación y lo que se le ofrecía como premio de ser
Puesdentrodepocotendremoselprimercontadoryelprimerarquitecto
tantosacrificarnosporellos ellos más tarde
entenderánnuestrosdesvelospero yavecómosonlos jóvenes un poco
locos cosas de la edad señora no hay que tratarlos a la antigua son
otra generación uno les da todo y ya ve cómo pagan ya
recapacitarán algún día algún día sabrán valorizar todos nuestros
esfuerzos porque sean hombres de bien uno les da educación
dinero yo al mío ya le prometí su valiant si entra a la universidad
yalnuestrounviajeaeuropasisalebienesteañoyalnuestrolovamosaman
daraespecializarsealosestadosunidoscuandoacabesucarrerayalnuestr
oleprometimosyalnuestorleprometimos…yquebonitanoviatienemih
37
Glantz, 98, 101, 103, 108, 113, 115, 119, 127, 129; Sefchovich, 171; Ruffinelli, 155.
55
ijosivieraquesevelamuchachitatandebuenafamiliabuenafamiliabuen
afamiliaaaaaaaaaa… (17)
Observamos que algunos padres se daban cuenta que no debían tratar a los jóvenes con
viejos métodos pues lo “moderno” era ofrecerles dinero, lujos y el sueño de una mejor vida a
nivel material, valores con los cuales para los jóvenes no eran importantes ni necesarios para
tener una vida plena. Pero los adultos insistían en que no había otra forma de ser feliz ni de
sentirse satisfecho por el trabajo realizado si no era teniendo bienes de consumo, esa era lo que
algunos padres comunicaban a sus hijos olvidándose que para algunos de esos jóvenes era más
importante la satisfacción personal de hacer algo que les gustara y los hiciera sentir realizados.
Este fragmento también muestra la creencia que los adultos tenían de que una persona, en este
caso los jóvenes, solamente se podía sentir satisfecho por haber estudiado en la universidad
porque le representaría tanto beneficios económicos como un mejor nivel social al poder
Asimismo, observamos cómo el escritor, de una manera extrema, une palabras imitando
el modo de hablar, no precisamente de un adolescente, sino más bien de los adultos a la hora de
mencionar lo que para ellos debería ser la actitud de un joven y con ello expresa una idea
mediante su impacto sonoro, con connotaciones bien específicas pues da la idea de imposición,
38
En México, desde principios del siglo XX, la relación juventud-escuela empezó a desarrollarse con el fin de
preparar al joven para la edad adulta y se relacionaba el concepto de ser joven con el de ser estudiante. Hay que
recordar que este concepto del joven fue desarrollado para los jóvenes de clase media o alta pues los de la clase
56
importante de ello era que a los jóvenes también les entusiasmaba la idea de acceder a una mejor
educación pues ese proceso les brindaba la oportunidad de interactuar con sus pares en un ámbito
fuera del control de los adultos. Exactamente esos jóvenes son los protagonistas de nuestras
novelas y ellos, como podemos observar, reaccionaban ante su entorno social, mediante la ironía,
los adultos, expresando su rechazo a lo que consideraban negativo de ello. En la realidad, los
adolescentes trataban de dirigir sus vidas de acuerdo a lo que pensaban era lo mejor, y para ello
echaron mano a lo que podían para intentar crear un mundo que les perteneciera. Una de las
herramientas que utilizaron y que fue muy importante y representativa de esa generación, fue la
creación y el uso de una jerga muy especial, un lenguaje que los hacía parte de su grupo social.
Ésta tendría una representación en las novelas que nos ocupan y sería una característica
baja estaban orientados al trabajo después de terminar un entrenamiento para un oficio o profesión. Esa
representación de lo juvenil=estudiante fue construida como una condición para ser considerado como joven pues
si no se era estudiante, no se era joven. Para los años cincuenta, por el proceso de modernización, se creó una
imagen del “joven (felizmente) integrado” a nivel escolar y deportiva mediante la creación de diversas opciones
deportivas, recreativas y educativas, imagen ésta que vendría a complicarse por el surgimiento de las pandillas y
los rebeldes, los rocanroleros y otros modelos de ser jóvenes.
57
C) EL LENGUAJE
Uno de los instrumentos que usaron los jóvenes de los sesentas para crear y mantener una
identidad, fue la elaboración y adopción de un lenguaje particular que les diera cohesión como
grupo y que los definiera como sector poblacional ante los demás miembros de la sociedad.
antiguas y a la utilización del caló de las clases bajas, fueron creando un lenguaje que los
caracterizaba como jóvenes y que no solamente les servía como vehículo de comunicación pues
“… el producto lingüístico sólo se realiza completamente como mensaje cuando es tratado como
tal, es decir, cuando es descifrado.” (Bourdieu, 12) Lo que establece este sociólogo se cumple
completamente en el caso de los jóvenes mexicanos de los sesenta quienes usaban un tipo de
lenguaje coloquial teniendo en su haber los elementos necesarios para decodificar y entender el
mensaje emitido por otro individuo que pertenecía al mismo grupo social y siendo capaces de
continuarlo, ya sea produciendo otro o siguiendo lo que el mensaje pedía. Por ejemplo, si un
chico decía “¡qué mala onda lo que me pasó!”, otro chico, con el mismo bagaje podría responder
“cierto, pero no te aplatanes por eso” y así continuar una conversación con un entendimiento
mutuo sobre lo que estaban hablando, tal y como Bourdieu nos indica en la cita. Generalmente
eran ellos los que podían entenderlo pues poseían el conocimiento de lo que significaban los
términos que usaban en cada contexto, compartían el mismo bagaje cultural para ello. El mismo
58
relación con sujetos percibientes, dotados de esas disposiciones
diacríticas que permiten hacer distinciones entre formas de decir
diferentes, entre artes de hablar distintivos. De donde se deduce
que el estilo… de la dicción de una clase (social, sexual o
generacional) comparada con la de otra clase, sólo existe en
relación a agentes dotados de esquemas de percepción y de
apreciación que permiten constituirlo como conjuntos de
diferencias sistemáticas, sincréticamente aprehendidas. (13)
necesidades de un grupo de personas que lo usan para poder distinguirse y marcar sus diferencias
con los otros sectores de la sociedad. Es decir, vemos que los jóvenes de los sesentas utilizaban
necesidades, para expresar conceptos nuevos que el lenguaje estándar no podía comunicar y así
entenderse entre sus pares. El ejemplo más obvio es el uso de la palabra onda, a la cual le
imprimieron significados diferentes a lo que originalmente tenía. Esta palabra podía adquirir
diferentes significados dependiendo del contexto en que se expresara y la intensión con la que se
usara. Podría significar desde un “¿qué pasa? ¿cómo estás?” mediante el simple “¿qué onda?”
hasta algo un poco más complejo como “esa chava me tiró la onda bien grueso” que podría ser
“esa chica quiere que sea su novio o quiere tener sexo conmigo”. Para que se diera la
comunicación debía haber un entendimiento explícito entre el emisor y el receptor. Mediante los
con miembros de la misma clase social, con puntos de vista parecidos y con iguales vivencias.
En resumen, como lo indica Bourdieu, los jóvenes, como grupo social, usaba ese lenguaje porque
El hecho de utilizar un lenguaje coloquial cercano a las clases bajas o lumpen, con
elementos del lenguaje carcelario, no rebajaba a los jóvenes a una condición de iletrados, o de
59
semi-analfabetas. Por el contrario, los hacía poseedores de un buen bagaje idiomático porque les
daba la capacidad de entender ese tipo de lenguaje colectivo y la forma académica de la palabra.
En realidad, lo que hacían era “salirse de la situación (común) y romper la relación práctica que
une una palabra a un contexto práctico, encerrándole en uno de sus sentidos,… es decir, como el
lugar geométrico de todas las posibles relaciones con situaciones tratadas así como otros tantos
casos particulares de lo posible” (Bourdieu, 14) Lo anterior se ilustra nuevamente con el ejemplo
de la palabra “onda” que originalmente podía referirse al movimiento del mar u otra forma de
transmisión de la energía y que de acuerdo al nuevo uso, podía tener significados distintos en
diferentes contextos: mala onda, pásame la onda, estar en onda, sacado de onda, tirar la onda y
Mediante ese lenguaje, los jóvenes intentaban “hacer reconocer un nuevo discurso de
autoridad, un nuevo discurso con un nuevo vocabulario político, con sus términos de
identificación y referencia, sus metáforas, sus eufemismos y la representación del mundo social
que vehicula.” (Bourdieu, 22) Ese lenguaje, distinto al oficial, representaba una brega por el
poder simbólico, con tintes políticos, y de esa manera se hacían presentes como grupo,
elaborando su versión de una realidad diferente a la oficial. Como en un rito social (rito de
tipo específico de lenguaje les otorgaba una identidad propia “en el sentido de que la expresa y la
impone expresándola frente a todos… notificándole así con autoridad lo que él es y lo que él
tiene que ser” (81) es decir “Conviértete en el que eres.” (82). Mediante este último enunciado de
Bourdieu, se explica que los jóvenes anhelaran las características que consideraban debían tener
para otorgarse y ejercer la libertad que se merecían y no la que les era otorgada por otros. Así
60
podían perseguir sus ideales y pensar sin demasiadas trabas intentando no continuar ni aceptar lo
Estos términos que plantea Bourdieu abarcan tanto al lenguaje utilizado por el estilo
literario surgido en los sesentas, así como al lenguaje usado por los elementos que pertenecían a
la llamada onda, fenómeno socio-cultural emergente en esa misma década. A pesar de ello la
representación del lenguaje coloquial usado por los personajes plasmado en los libros surgidos
dentro de ese estilo (La tumba, Gazapo, De perfil, Pasto verde), no es el mismo pues éste se
elaboró mediante el uso de técnicas que intentaban plasmar una lengua hablada en los textos y
algo parecido al lenguaje real usado por una parte de la juventud de ese tiempo. Con ambos
contracultural de la década. Es decir, los dos confluirían en ese movimiento para de un lado,
representar otra forma de hacer literatura y por el otro, la acción social de un grupo de jóvenes,
los que forjarían una identidad colectiva que intentaría remplazar los valores sociales imperantes.
Insistimos, ambos lenguajes no son iguales pues el usado en este estilo literario es una
representación elaborada del habla coloquial y no hace un uso calcado y mucho menos es una
copia fiel del lenguaje hablado. Pero hagamos un acercamiento para entender cómo se fue
emergiendo con fuerza y presencia durante la década de los sesenta y después hablaremos de lo
lingüista mexicano Luis Fernando Lara, quien traza una historia bastante detallada de la
evolución del idioma español, entendemos que, en su evolución, los lenguajes tienen tanto
formas cultas y formas populares de las palabras y que una combinación de ambas fue generando
61
lo que vendría a conocerse como el idioma castellano, por vuelta del siglo IX, en relación a
hechos históricos ocurridos en lo que más tarde sería España. Ambas formas de ese nuevo
lenguaje, culta y popular, coexistieron en ese desarrollo de lo que más tarde sería el español
moderno. Para el siglo XVI toman presencia en el llamado Segundo Siglo de Oro Español, de
acuerdo a Lara, formas escritas del lenguaje coloquial o habla popular “… expresiones
rufianescas llamadas tradicionalmente de germanía, una voz heredada del latín, que significa
‘hermandad’…” (359). Ese tipo de lenguaje aparecerá en obras como Historia de la vida del
(coger, tomar u ocupar por fuerza lo que es de otro –o agarrar algo o a alguien en términos de la
onda-), flota (caterva, copia o multitud de alguna cosa –grupo de personas en la onda-), neto
(limpio y puro –en femenino en la onda que le dio sentido de “la verdad”) y otras tantas. Pero
Así, se observa que desde la madre patria esa germanía se trasladó a Latinoamérica,
usándose de manera distinta en diferentes países: “caló mexicano, el pachuco del suroeste de
las lenguas indígenas, africanas, y después con la de otras lenguas que los inmigrantes trajeron al
continente.
62
En México, esa habla popular se había generalizado y se venía utilizando de manera más
extendida como fenómeno cultural desde principios del siglo XX en los teatros de carpa, donde
en Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX, nos señala que este tipo de teatro:
Observamos que, desde principios del siglo XX, los orígenes del lenguaje de la onda
tenían, además de las españolas, raíces que se fundían con la cultura popular urbana de las que
nutriría con palabras consideradas obscenas. Si el lenguaje usado en las carpas identificaba al
espectador con el actor, no es difícil imaginar la cohesión que traería entre los jóvenes que
usarían algo parecido a ese lenguaje. Por otra parte, observamos que el lenguaje hablado es muy
moldeable, cambiante, el cual se hace más rico, libre y fuera del control de la norma académica
pues adopta términos nuevos que dicen claramente lo que se intenta decir, sin prejuicio alguno.
quien le daría al público mexicano algo con qué identificarse. Según Martín-Barbero:
63
El espectador se sentía cercano, identificado con los actores pues los sentía próximos a su
realidad por el mismo pasado que compartían, cercanía que se fue incrementando gracias a la
(recuérdense las películas con actores como Cantinflas, David Silva, Pedro Infante y otros
actores más). Ese lugar que ocuparía ese tipo de lenguaje lo conservaría hasta nuestros días,
Ya para los sesentas, se hablaba, principalmente entre los jóvenes, un tipo algo diferente
del lenguaje coloquial de principios de siglo. Según Feixa, la jerga especial de la juventud
“cumple varias funciones importantes en las culturas juveniles, a través de ella los/las chavos
(as) pueden ahorrarse explicaciones;” como cuando usan la palabra “aliviánate” para decir que
no pasa nada, que la persona debe estar tranquila o “pelarse” por irse de prisa, a la carrera,
fugarse, salirse. Por otra parte, “también sirve para precisar experiencias juveniles que en el
vocabulario adulto no existen” o que el español “culto” no puede expresar de la misma manera
como con la expresión “no te aplatanes”, que puede ser, no estés deprimido, triste, preocupado,
sin energía, sin ganas de hacer nada, que reacciones. Finalmente, el mismo investigador sintetiza
“pero, sobre todo, sirve para reforzar y mantener la identidad del grupo respecto a los otros
grupos.” (56-57) Con ese nuevo vocabulario, se lograba una cohesión fuerte entre los individuos
que sabían utilizar ese tipo de lenguaje, haciéndolos visibles ante los otros. Como lo define
Urteaga:
64
Es el caso de la contracción de la palabra tiranía para referirse a la policía, usándose
solamente “tira” para denominarla. Hasta nuestros días se han conservado palabras en el habla
popular pertenecientes al lenguaje de la onda, como la palabra tira o algunos de los usos de la
Hubo otro fenómeno que contribuyó al desarrollo de ese estilo de hablar en los cincuenta
y sesenta entre la población juvenil. Con la inmigración de campesinos a la gran ciudad, empezó
a crecer el número de habitantes de la capital, población que emigró sin otro recurso que su
fuerza de trabajo. Ellos fueron, primero, ocupando los espacios disponibles de la ciudad, viejos
edificios en antiguas colonias del centro de la ciudad, fortaleciendo los antiguos barrios, pero en
segundo lugar, fueron creando espacios para vivir en la periferia de la ciudad, impulsando el
establecimiento de una cantidad creciente de las llamadas “ciudades perdidas”. Mediante estos
particulares en las condiciones de vida de los barrios o de estas “pequeñas ciudades” dentro de la
gran ciudad, modificando las que tenían ya los antiguos habitantes. Estos campesinos
aprendieron la forma de hablar del habitante de la Ciudad de México, porque eso representaba
palomillas, generalmente integradas por jóvenes quienes tuvieron contacto con la escuela y se
De esa forma se explica el cómo, mediante el contacto entre jóvenes de la clase media y
la clase baja, en el ámbito social y escolar, se creó un lenguaje coloquial que fue apropiado y
desarrollado por sectores juveniles para comunicarse entre sí. Además, ese lenguaje era el
vehículo de comunicación para comprar la droga que usaban los jóvenes de la clase media y que
precisaban comprar en los barrios bajos, donde era vendida. Para ello precisaban entenderse
65
claramente y transmitir bien el mensaje. Ese era el lenguaje de la onda. Recuérdese que hasta
aquí solamente hemos hablado del lenguaje usado a nivel social y que fue vinculado a cierto
grupo de jóvenes que lo utilizaban cotidianamente pero que, para después de 1968, ese lenguaje
sería asociado, junto con las drogas y el rock, a cierta parte de la juventud que se caracterizaba
por su actitud iconoclasta, por su vestimenta casi totalmente hippie y por su liberalidad sexual, es
Pero realmente ¿ese era ese el lenguaje usado en los textos literarios que nos ocupan, o
por lo menos de los considerados “canónicos” de la literatura de la onda? Tomemos como base la
definición que Carlos Monsiváis, en el mismo texto citado, hace del lenguaje de la onda como un
idiolecto:
de este estilo como La tumba, Gazapo, De perfil, definitivamente la respuesta es un rotundo no.
Por otro lado, los chavos de onda no expresaban, de acuerdo con Monsiváis, una crítica
forma era más práctica, y sus manifestaciones se quedaban a nivel oral básicamente. El sector
juvenil representado en los textos de este estilo literario hace una crítica al sistema que, sin ser
frontal ni radical, es fundamentada, dirigida y de alguna forma coherente, de una manera satírica
idiolecto norteamericano, según palabras de Monsiváis, el lenguaje coloquial usado en los tres
66
primeros libros de este estilo literario, es una representación muy trabajada de la palabra hablada,
además que crea nuevos vocablos que no eran usados por el lenguaje de la onda. Incluso, la
creación de ese lenguaje coloquial, se hace a nivel literario a través del uso de una tipografía
especial, se modifican las reglas de puntuación, se combinan adjetivos en una sola palabra, se
modifica la ortografía estándar del español. No hace una mezcla de idiomas, sino que se usan
palabras en idiomas extranjeros con su escritura bien establecida (inglés, francés y alemán,
principalmente). Sobre todo “es una creatividad lúdica-inventiva que parodia la literatura y el
quehacer literario” (Pelayo, 1) Es decir, para los sesentas, esa forma ingeniosa, hasta cierto punto
burlesca, desacralizaba la forma rígida y estricta en la forma de escribir literatura mediante el uso
de esa representación del lenguaje coloquial, tan diferente de lo que hasta entonces dominaba la
literatura mexicana, la novela de la revolución. Este estilo hacía uso también de un lenguaje
coloquial pero netamente rural sin llegar a tener ese juguetón estilo. En conclusión, podemos
decir que es una nueva creación estilística de la forma de escribir, mediante la combinación de
denominada de la onda.
Si comparamos el lenguaje de la onda con el lenguaje del primer texto producido bajo esa
definición, La tumba (1964) de José Agustín, podemos ver que, en primer lugar, la palabra
“onda” solamente es usada en muy pocas ocasiones dentro del texto y de manera muy limitada.
Por ejemplo, en un diálogo donde el protagonista Gabriel está hablando con su amiga Dora en
una fiesta: “¿Qué pasa querida? Vinimos a hablar en serio, no a discutir sobre el Ritter Nerestan.
Okay, pásame la onda.” (35), otra ocasión es un diálogo entre el protagonista y su prima Laura
sobre una fiesta “No sé, no me habían pasado la onda…” (46) y la última “Considerándola fuera
de ese núcleo, no podía creer que también estuviese en la onda.” (92). Se puede comprobar el
67
juego que hace el escritor con el lenguaje que va de un español formal hasta el uso de otros
idiomas. Para demostrar cómo se jugaba con una representación del lenguaje coloquial y la
es el mismo que el lenguaje de la onda. El utilizado en los textos era una estilización de la forma
de hablar de los jóvenes de los sesentas, una representación muy trabajada del lenguaje coloquial
propio de ellos. Lo podemos observar muy claramente con las palabras unidas creando nuevos
el lenguaje “¡círculo! ¿rombo?... óvalo” No usan albures ni “malas palabras” o groserías, aunque
si aparezcan de repente dentro de los textos, pero no de manera constante ni absoluta. Esa
novedosa forma de usar una representación del lenguaje coloquial fue uno de los elementos que
68
le son característicos a este tipo de literatura, sin embargo, definitivamente no era el equivalente
De los textos canónicos de esta literatura, el único que se aproxima más a ese lenguaje es
Pasto verde y algunos otros textos publicados después de 1968 por José Agustín39. Sin embargo,
estos textos no hablan ex profeso de los chavos de la onda, únicamente hacen uso de ese socio-
lenguaje para darle visos de realidad al relato y para una mejor conexión con su público albo,
combinándolo con el lenguaje formal, en ocasiones con formas antiguas, así como a la par de
otros idiomas. Tampoco hacen una apología de ese grupo juvenil al que se le llamada “de la
onda”, que era identificado como una derivación de los denominados jipitecas. De acuerdo a
Agustín y Monsivais, dichos chavos de onda tuvieron su origen en aquellos llamados jipitecas,
quienes modificaron su forma de ser a raíz de los acontecimientos de 1968 pues este
Los textos aparecidos en o después de 1968, son los que pudiéramos decir entran en el
chavos de onda. A diferencia de los tres primeros textos que son considerados como canónicos
de este estilo (La tumba, De perfil y Gazapo). Podemos decir que el uso más extensivo de ese
39
Novelas como Se está haciendo tarde (1973) o El rey se acerca a su templo (1977). Y algunos cuentos de
Inventando que sueño (1968) y La mirada en el centro (1977)
69
lenguaje más cercano a la onda, que aparece en la novela Pasto verde, tiene su explicación por la
cercanía temporal al fenómeno jipiteca y su transformación a “la onda” en sí. Por supuesto que a
eso le podemos añadir las características propias del autor, Parménides García Saldaña, quien fue
el más cercano a ese movimiento social en su actividad personal. Por otra parte, mucha de la
crítica concuerda que el evento del 2 de octubre de 1968, marcaría una frontera significativa,
consecuencias producidas por la masacre estudiantil. A su vez, dicho evento también señalaría el
destino de este estilo, al conectarlo directamente no por el lado positivo de la onda sino por sus
Citamos algunos ejemplos de Pasto verde donde el lenguaje coloquial usado en el texto
se acerca al lenguaje de la onda pero que de ninguna manera se puede considerar iguales:
…ya te olvidé Sofía y hoy por eso, por eso me empedé vete a la
chingada!... arranco hecho la raya soy una fiera manejando cálmate
Epicuro nos vamos a partir la madre cálmate soy un chingón (25)
Este escritor, García Saldaña, a pesar de su cercanía con el lenguaje de la onda, continúa
en la misma línea que el primer texto aparecido con ese estilo: Hace uso de lenguajes extranjeros
(fundamentalmente del inglés); generalmente evita el uso de una ortografía estándar, aunque en
70
ocasiones, irónicamente, utiliza la estructura de las oraciones en español antiguo; y lleva hasta el
Para cerrar este capítulo podemos concluir que la utilización de los elementos como
lenguaje coloquial conformaron una nueva creación estilística que, tomada como parte de un
movimiento contracultural más general, otorgaba a ciertos sectores juveniles la posibilidad de,
primero, verse retratados en textos literarios y en segundo lugar, tomar parte de ese movimiento
que se manifestaba en contra de los valores, conceptos, reglas y actitudes que predominaban en
una rígida sociedad mexicana. Esta sociedad tenía dificultades para conciliar la pretendida
modernidad que el gobierno económicamente propugnaba con los valores tradicionales que ese
mismo gobierno compartía con otros sectores sociales como la familia y la iglesia. Este,
podemos decir, es uno de los puntos de partida para fusionar, por parte de cierta crítica, esta
71
CAPÍTULO II
Sexo, drogas, rocanrol y su incorporación a la literatura de la onda.
estilo literario llamado de la onda por un sector de la intelectualidad mexicana, para hacerlas
parecer como parte fundamental de esta narrativa. Dicho sector intelectual se aprovechó del
ataque mediático hacia la juventud que se venía desarrollando desde tiempo atrás por parte del
gobierno, el cual se intensificó después de la masacre estudiantil del 68. Estas características,
como son la música, la droga y el sexo, en realidad no son en inherentes a este estilo, aunque si
son importantes para la localización de otra novelística aparecida a finales de los sesenta.
Sin embargo, dichos elementos aparecen, es cierto, en cierta medida de las novelas
canónicas del estilo (La tumba, Gazapo, De perfil, Pasto verde) por haber estado presentes en el
contexto sociocultural cuando se produjeron esos textos y de esa forma los analizaremos. Estos
ingredientes fueron parte de todo un concepto cultural surgido en la década del cincuenta y que
tomó fuerza en la de los sesenta. En primer lugar, se aborda la música de rocanrol, ritmo que
ofreció a la juventud de esa época una forma de integración como grupo social, otorgándole un
canal de expresión sobre su forma de ser y sus puntos de vista sobre el entorno en que vivía. Por
otra parte, ese ritmo sería importante pues influenciaría el espectro musical desde los cincuenta
hasta nuestros días. En segundo lugar, mencionaremos las drogas que, a pesar de su uso
continuo desde tiempos inmemoriales dentro de las sociedades, en esa década se iniciaría una
doble discurso sobre el tema. Por un lado, al insistir en su consumo en algunas guerras que se
72
llevaban a cabo en ese período y, por otro lado, condenar su utilización por parte de algunos
sectores juveniles con diferentes fines. Y en tercer lugar está el sexo, el cual durante los sesentas
era un tabú dentro de la sociedad católica y rígida mexicana existiendo un discurso con una doble
moral, como lo veremos durante el desarrollo de nuestro análisis. El tópico había tenido una
apertura mundial que venía desde época anteriores y que resurgiría con gran fuerza en los
Para comenzar nuestra exposición, daremos una visión del contexto socio-cultural
mexicano para entender mejor la efervescencia de esos asuntos durante esa época y cómo éstos
se fueron combinando para crear un estilo especial que caracterizaría a los años sesenta.
convertirse en un país moderno, sin embargo, a pesar de ese avance, no se había logrado un
balance de igual magnitud dentro del ámbito social. El concepto de modernidad que se manejaba
a nivel económico, chocaba con la sociedad que tenía fuerte raigambre en la tradición y en sus
Por ejemplo se exhibían películas extranjeras (El ángel azul, Éxtasis, Y dios creó a la mujer, El
ángel desnudo, Bella de día, Divorcio a la italiana y muchas más) sobre todo a nivel
universitario o cine-clubes, donde aparecían desnudos, semidesnudos o parejas teniendo sexo, así
como películas mexicanas que tocaban el tema mediante el retrato de cabareteras y de prostitutas
desde épocas anteriores, aunque fuera solamente para remarcar el tono moralizante sobre el tema
sexual (desde Santa -1931- hasta Tajimara -1965-)40. Pero en la vida diaria, hablar sobre
cualquier tópico relacionado al sexo era inapropiado, el tema era reservado a pláticas de hombres
adultos, en ocasiones solamente entre esposos, en ocasiones entre padre e hijo cuando éste
40
Sobre ese tema se puede leer a Humberto Domínguez Chávez en Cine Mexicano entre 1940-1970; Jorge Ayala
Blanco en Búsqueda del cine mexicano (1968-1979) y a Emilio García Riera en Historia documental del cine
mexicano.
73
estuviera en edad de tener relaciones sexuales, mas de ninguna manera se podía mencionar fuera
de esos ámbitos. Por eso mismo, una madre soltera era condenada al ostracismo social y las
parejas divorciadas eran mal vistas pues se suponía que el lazo religioso matrimonial era
indisoluble. En otros casos, a pesar de que no hubiera una buena vida familiar, se continuaba con
la farsa de pretender tener relaciones familiares sanas y positivas ante la sociedad, basándose en
influencia estadounidense junto otros ritmos más latinos que existían en la época (cha-cha-cha,
mambo, danzón…) incluso, en un primer momento, fue aceptado el rocanrol como parte del
concepto musical que representaba al american way of life, modelo seguido por grandes sectores
de la sociedad mexicana. Mas ese mismo ritmo sería rechazado tiempo después por esa sociedad
que lo había aceptado antes, transformación que veremos cuando tratemos el tema de la música
en este capítulo. Por otra parte, los padres podían fumar o beber alcohol y a los hijos
según Monsiváis, que a pesar de que se buscaba una “Modernidad no política sino social,
cultural y sexual.” (1491) ese objetivo tenía obstáculos bastante considerables (tradición,
religión, estado).
A pesar de la rigidez del sistema mexicano, a nivel cultural brotaron cambios en algunas
áreas. En el cine, por ejemplo, los años cincuenta marcaron la muerte de lo que se denomina
como la Época de oro del cine mexicano. Para algunos, su fin llega con el fallecimiento del
41
Este venía siendo el concepto implementado desde la Constitución Política Mexicana de 1917 en su artículo 4º el
cual considera a la familia nuclear compuesta de padre, madre e hijos, en la que los progenitores asumen la
responsabilidad de la manutención de los vástagos. Pero ese concepto fue institucionalizado con el término
“familia revolucionaria” en la década de los veinte, por el que vendría a ser tiempo después el PRI (Partido
Revolucionario Institucional) que seguía una estructura patriarcal.
74
se basaba en la creación de películas de luchadores y gansters (que serían revaloradas tiempo
melodramas e intentos de películas de acción. Esta situación empezaría a cambiar en los años
sesenta con otros temas como Tiburoneros (1962), Los Caifanes (1967) y Fando y Lis (1968),
además de intentos de cine independiente. Pero los sesentas fueron una década que estaría
dominada por películas juveniles insulsas, sosas y moralizantes, de acuerdo a Monsiváis en sus
una industria que intentaba controlar los estándares para definir lo que era ser joven y fijar los
parámetros en los que esa juventud podía moverse y actuar. Además de que serían los dueños del
dinero43 los que lucrarían con la producción cultural nueva producida por jóvenes y para.
cinematográfica para crear un cine independiente. Por esa razón, como lo indica Jorge Ayala
Blanco en La aventura del cine mexicano en la época de oro y después, en 1961 algunos
cineastas, críticos y responsables de cine-clubes, entre los que se encuentran José de la Colina,
Salvador Elizondo, Emilio García Riera y otros, lanzan un manifiesto para la “superación del
estado deprimente del cine mexicano” y se aglutinan alrededor de la revista Nuevo cine, con la
intención de darle otro rumbo a la producción fílmica que dominaba el mercado de ese entonces.
42
Con esa visión concuerdan Humberto Domínguez Chávez, en Cine Mexicano entre 1940-1970; Jorge Ayala
Blanco, en Búsqueda del cine mexicano (1968-1979); Emilio García Riera, en Historia documental del cine
mexicano; Eric Zolov, Refried Elvis. The Rise of the Mexican Counterculture; José Agustín, Tragicomedia Mexicana.
43
La compañía Películas Mexicanas, S. A.; Clase Films Mundiales; Posa Films; Grovas, en el área del cine. Orfeón,
Peerless, Musart, RCA Victor, CBS en música, y otras más.
75
Asimismo, donde se presentarían quiebres fuertes y radicales serían en las áreas
pictóricas y literarias. En ambas actividades, el discurso más visible era el oficial,44 marcado por
la política estatal que intentaba establecer una glorificación del pasado indígena, por una parte, y
La primera ruptura o alejamiento con respecto al discurso oficial por parte de una nueva
visión, fue en el área pictórica, la cual era fundamentalmente dominada por el estilo muralista y
los artistas agrupados en lo que se llama la Escuela mexicana de pintura, la cual estaba ligada de
cierta manera con el gobierno quien se apropiaba de ese estilo dentro de discurso nacionalista.
Por supuesto, no debemos asumir que ese control era absoluto pues los pintores,
fundamentalmente David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y de José Clemente Orozco, hicieron
uso de cierta libertad para exponer dentro de sus obras su visión particular sobre esa historia,
plasmándola en los murales o pinturas que crearon bajo la sombra gubernamental. El quiebre
contra esa forma de pintar fue dirigido por el joven pintor José Luis Cuevas quien escribiría en
1951 un texto llamado La cortina de nopal, mediante el cual se declaraba junto con otros jóvenes
artistas, en contra del estilo pictórico muralista. Este grupo de jóvenes llegarían a formar lo que
después se conocería como la Generación de la ruptura. Debemos aclarar que, aunque la pintura
era dominada por el muralismo en ese tiempo, existían otros individuos que tenían diferentes
estilos y planteaban otra temática fuera de la oficial (Dr. Atl, Remedios Varo, Leonora
Carrington, Rufino Tamayo, Frida Kalho, Roberto Montenegro, por nombrar algunos cuantos).
44
Por discurso oficial, nos referimos a aquel que se había venido desarrollando desde los tiempos de José
Vasconcelos. Él definió varias acciones con el fin de crear un nacionalismo con el cual la mayoría del pueblo
mexicano se pudiera identificar y decir: esto somos, con esto contamos y así hablamos. Uno de esos caminos fue la
exaltación de lo indígena y de las luchas sociales que se realizaron a través de la historia mexicana mediante su
apoyo irrestricto a la escuela muralista de pintura, con lo cual hacía visibles a las clases populares y a lo rural,
dándoles cabida dentro de la historia. A esa imagen contribuía también la llamada Novela de la Revolución.
76
Otra ruptura con la línea casi oficial de la cultura surgiría en el mundo literario con la
aparición de la novela de Carlos Fuentes, La región más transparente, en 1958. Dicho texto se
forma de escribir donde la acción y las ideas giraban en torno a ese movimiento social. La novela
de Fuentes abriría lo que después se conocería como “novela de la ciudad” que para los sesenta
perdería las comillas, como indica Brushwood “para quedar en novela, a secas, que siempre
Siguiendo esa línea de quiebre, emergieron otras formas de hacer literatura en el México
de esa década, entre ellos la que nos interesa, llamada literatura de la onda. Esta última sería
más tarde ubicada, por algunos estudiosos, bajo otras expresiones culturales (o subculturas) que
expresiones artísticas a nivel mundial desde finales de la década de los cincuenta hasta la década
de los sesentas. Esta contracultura, generalmente era producida por jóvenes para jóvenes en su
lucha por tener una presencia diferente a la cultura oficial, la cual tuvo fuerte presencia en la
época.45
45
El término contracultura fue creado por el historiador Theodore Roszack en 1968, pero es ambiguo y aunque
tiene otros nombres (subcultura, underground), se suele usar esa denominación para referirse a las
“manifestaciones culturales que en su esencia rechazan, trascienden, se oponen o se marginan de la cultura
dominante, del ‘sistema’.” (Agustín. 16). Decimos que es ambiguo porque no existe un consenso sobre cuál de
esos términos es el correcto, o cuál es la temporalidad de ese fenómeno, ni de cuáles expresiones contraculturales
se pueden incluir en él. Nosotros nos referiremos a ella como la define José Agustín y usaremos la temporalidad
que Roszack utilizó para la emisión del concepto.
77
A) LA MÚSICA.
El primero de nuestros epígrafes nos ofrece dos referencias. Por un lado, los EUA en los
sesentas, década de mucha contienda en varios niveles dentro de ese país. Por el otro nos señala
el cuerpo como la única propiedad para actuar y realizar posibles cambios en la sociedad. La cita
derechos de la comunidad de color en ese país. Pero lo que dice nos puede servir con bastante
fortuna por el paralelismo, salvando las diferencias, entre la gente de color y la juventud de esa
década, tanto mexicana como en diferentes lugares del globo terráqueo, pues ambos compartían
De igual manera, en ese país surgía, desde los años cincuenta, un fenómeno que lo
marcaría no sólo a él sino a casi todo el mundo occidental hasta nuestros días. Ese fenómeno
rompería con los moldes preestablecidos en varios niveles dentro de la sociedad, especialmente
en el ámbito musical. Eso que venía apareciendo como una ebullición, fue el surgimiento de un
nuevo ritmo musical, el rock and roll, el cual ofrecía a los jóvenes la posibilidad de sentirse
dueños de lo único que al parecer les pertenecía: sus cuerpos, y con ello, como el epígrafe indica,
actuar en la realidad que estaban viviendo. Asimismo, ese ritmo tendría, y aún tiene, una relación
78
En México ese estilo musical sería, en sus inicios, algo que parecía una imitación en
cuanto al sonido mismo, casi copia fiel del estilo musical estadounidense. En cuanto a las letras
de las canciones, serían adaptadas al español con diferentes grados de calidad, pero aparecerían
algunos brotes, desde su aparición y establecimiento dentro del gusto juvenil mexicano, que
intentaron la creación de letras y música originales. Así lo demuestra el segundo epígrafe con un
fragmento de la canción que sería reconocida como la primera canción original mexicana usando
el ritmo del rocanrol, es decir, hecha por y para jóvenes mexicanos. Además, dicha canción se
Pero ¿Cuál era la música que se escuchaba en los cincuenta en México? La clase media
escuchaba música de Ray Conniff y Frank Prucel, entre otros, es decir, quería parecer muy
moderna mediante la adopción de la cultura estadounidense, pero por supuesto, no dejaba atrás
sus gustos por otros ritmos latinos pues escuchaba orquestas que tocaban música tropical
(mambo, chachacha…), además del bolero ranchero (Jorge Negrete, Pedro Infante, Javier
Solís…) que tenía una época de auge en el país junto a los boleros más tradicionales (Agustín
Lara, Álvaro Carrillo…). Pero a finales de los cincuenta, en el país aparecería ese nuevo ritmo
llamado rocanrol que se establecería entre la juventud mexicana. Esa influencia estadounidense
fue nítidamente retratada por José Emilio Pacheco en su libro Las batallas del desierto, cuando
of life en todos los niveles sociales (carros, refrigeradores, aparatos eléctricos, televisores,
El rocanrol surgió en los márgenes de la sociedad estadounidense por ser una creación
79
blues) y más tarde se vendrían a complementar con el rockabilly de los blancos (Agustín, La
contracultura en México, 32). Por su impacto tan grande causado entre la población adolescente,
económico, a pesar de que les parecía una desacralización de la buena moral y lo veían como un
punto de contacto entre los blancos y negros cuando la segregación racial en ese país marcaba la
vida social de su población. Por otra parte, era considerada música estridente y sin ningún ritmo
posible que afectaba los oídos de las personas con buen gusto musical, pero para los adolescentes
era una expresión de libertad pues significaba una forma de rebeldía contra el sistema. Era un
ritmo con el que se identificaban por ser música hecha por jóvenes para jóvenes, con el cual
podían expresar sus deseos y corporeizarlos, y que iba en contra del orden establecido por la
sociedad. Y causó gran furor entre la juventud porque, como cita Urteaga:
Mediante este ritmo, junto al tipo especial de lenguaje y vestimenta, entre otras cosas, los
adolescentes se constituían como parte de un grupo junto con sus iguales y obtenían presencia
ante una sociedad que les quería imponer un estilo de vida que los mantenía en una situación de
silencio y marginación. Por ejemplo, debían callar y obedecer a los mayores y a las autoridades,
no se les permitía proponer algún cambio dentro de los objetivos que los adultos tenían
En este punto no podemos hablar de música sin hablar de cine. A la par del rocanrol, el
cine en los Estados Unidos mostraba un resquebrajamiento entre los modelos que querían ser
impuestos a los jóvenes contra aquellos modelos que ellos mismos creían constitutivos de su
80
juventud. En la década de los cincuenta se iniciaría la producción de películas donde se
retrataban a jóvenes rebeldes. Ejemplos serían películas como El salvaje (1953), dirigida por
László Benedek protagonizada por Marlon Brando, basada en un hecho real, Rebelde sin causa
(1955) de Nicholas Ray con James Dean como el protagonista principal, y ese mismo año
banda sonora el rocanrol (Al compás del reloj de Bill Halley y sus cometas), música que vendría
a ser popularizada más tarde con la aparición del filme El prisionero del rock (1957) de Richard
Thorpe con Elvis Presley y a la que seguirían otras muchas películas con ese tipo de música.
El éxito de ese ritmo se puede clarificar si pensamos en que aquellos jóvenes estaban en
“alta cultura”, sino a la obtención y adquisición de meros remedos de ellos. No se adquirían, por
ejemplo, cuadros originales de pintores famosos sino copias de esas obras, en ocasiones vendidas
como calendarios. Pierre Bourdieu, sociólogo, antropólogo e filósofo francés, analizando cómo
se acercaba y se quería apropiar la clase media francesa de esa clase de cultura, a la cual no
tenían acceso por cuestiones económicas fundamentalmente o por falta del conocimiento
necesario para apropiarse de ella, hizo un análisis que es totalmente aplicable a otras sociedades.
81
Al comprender que esa cultura a la que accedían las clases medias, era una burda copia de
la original y era difícil de acceder, los jóvenes, especialmente los que tenían cierta educación,
creían que esa cultura era mediocre y aburrida. Por ejemplo, la música que parecía seguir los
ritmos de los clásicos, como la de Ray Conniff o Frank Prucel y que para bailarse se precisaba de
cierta formalidad, era rechazaba por considerarla una señal del estatus de esa clase y por ser un
valor que se les imponía. También la rechazaban por el uso comercial que se le daba a esa clase
de cultura, al ser reproducida como una mercancía destinada a ser consumida por las personas.
Por tal razón, la juventud de esas décadas intentó crear sus propios productos culturales en áreas
como la pintura, la vestimenta, el lenguaje y, por supuesto, la música. De ahí que una explicación
de la popularidad de ese nuevo ritmo, sea el rechazo a esa actitud de pensar en la cultura como
algo imitativo y como un objeto mercantil y en cambio, el rocanrol les ofrecía cierto grado de
originalidad, de expresión de sus deseos y creaba una conexión con sus congéneres.
De ahí que la música, además de que era hecha para ellos por personas de su edad,
representaba una forma de adueñarse de lo único que pensaban era de ellos, su cuerpo. Ese
dominio que querían tener de su cuerpo era una forma de rebeldía en contra de la ausencia de
control que tenían sobre sus vidas e ideas al no poder ser sujetos libres para decidir lo que ellos
quisieran hacer o ser pues estaban bajo el escrutinio y la obediencia que deberían tener hacia los
adultos. El baile de rocanrol les ofrecía una libertad de movimientos mediante los cuales ellos
eran propietarios de su corporeidad, no importaba que fueran únicamente durante los minutos
que durara la pieza. Era un frenesí de bailar hasta el cansancio que los hacía dueños absolutos de
sus movimientos corporales pues a través de ello rompían e iban en contra del modelo clásico de
la forma de bailar de los mayores que era recatado, decente y suave como los bailes tropicales, el
vals o bailar con música de Ray Conniff. Pero, sobre todo, los acercaba a una ruptura con la
82
moralidad clasemediera, puesto que la música y el baile les abría el paso a un tema tabú: el sexo.
En su libro En la ruta de la onda, García Saldaña expone su punto de vista de cómo fue la
evolución de ese movimiento social denominado la onda. En ese texto, el escritor explica la
forma en que se conjugaron varios elementos, entre ellos: la música, el movimiento hippie y la
rebeldía contra los valores de la clase media para la formación de ese grupo social. Muchos de
esos jóvenes pertenecían a esa clase, pero no querían ser transmisores de esos valores ni los
compartían, ellos querían romper radicalmente ese deseo de continuidad de esa visión de clase,
substituyéndolos por otros valores que ellos creían deberían seguirse pues tenían un significado
Y eso era lo que hacía condenable a ese ritmo por parte de otros sectores sociales, su
desafío a las normas que los adultos querían que esos jóvenes siguieran. El rocanrol era ruidoso y
sexual (como “cosa del demonio” para la moral judeo-cristiana de la época) y donde los jóvenes
se podían tocar de manera despreocupada y donde la letra de las canciones hacía referencias al
sexo y la rebeldía que esos jóvenes tenían y sentían (Agustín, 244/ Urteaga, 38-39).
El rocanrol mexicano, en sus orígenes, experimenta dos fenómenos que merecen ser
mencionados. El primero de ellos es que el ritmo del rocanrol fue tomado como una
clase media, como un signo de la modernidad al estilo estadounidense por un lado, y por sus
raíces africanas por el otro, pues para ellos, era un ritmo más de los que surgían en la década de
los cincuenta como el cha-cha-cha y el mambo (Zolov, 17) Así también, ellos eran los que
83
podían tener los recursos económicos para consumir los discos que en una primera instancia,
eran un producto importado. Por esa razón, el rocanrol fue popularizado en México, en su
primera fase, por orquestas que tocaban esos otros ritmos como lo comprueba la primera canción
en español que lo usaba, la cual fue tocada por la orquesta de Pablo Beltrán Ruíz y que se
llamaba “Mexican Rock and Roll” (Zolov, 19) y a la que seguirían otras canciones como las
interpretadas por la cantante cubana Celia Cruz y el grupo mexicano de Los Xochimilcas, entre
otros.
El segundo fenómeno relevante, es que ese ritmo no fue una creación de jóvenes
mexicanos, sino que fue adoptado y casi completamente importado perdiendo en ese camino las
Por lo tanto, en México fue un hecho comercial en sus inicios y difundido mediante todos los
televisión), impulsado por la clase empresarial y con ello, se puede decir que el rocanrol
mexicano fue casi una copia fiel, en una primera fase, de la música estadounidense de ese estilo
(Urteaga, 38-39). Los empresarios mexicanos, dueños de las grandes compañías disqueras como
Orfeón, Peerless, Musart, entre las nacionales, o los representantes de las compañías
transnacionales como la RCA Victor o la CBS, vieron en esa clase de música una mercancía muy
valiosa para comercializar. Eso, por ejemplo, lo podemos observar en el hecho de que la disquera
RCA fue la empresa que lanzó el primer rocanrol en el país, utilizando la conocida y famosa
rubros para ser explotado y obtener ganancias. Por supuesto que éstas fueron a parar a las arcas
de las empresas que tenían relación con la música. Ese rubro fue capitalizado gracias a que ese
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ritmo venía acompañado de toda una parafernalia que era parte del estilo de ser roquero (ropa,
zapatos, posters…) el cual ofrecía un nicho de mercadeo extenso y redituable. Con ello, a pesar
Hernández, 15).
Por no haber sido original, el rock en español a los ojos de Monsiváis parecía “…
lamentables, voces chillonas y mentalidad de quinceañera impaciente.” (240), aunque hay otros
estudiosos que difieren en ese punto46. Algunas canciones del rocanrol mexicano servían como
transmisores de los valores o vehículo de expresión sobre algunos temas y lo podemos observar
con la canción Mi rebeldito (1962), cantada por la joven Julissa. La canción fue un éxito en los
EUA por The Orlons, The Wah-Watusi, y que presentaba uno de los muchos ritmos surgidos en
ese tiempo, el watusi, y la canción invitaba a bailarlo. En la versión mexicana, se usa únicamente
el ritmo de la canción, no se hace una traducción de la letra, sino ella es un reflejo de lo que se
opinaba acerca de los adolescentes rebeldes. Desde el irónico título de la canción usado con el
diminutivo, que puede ser usado de cariño, pero también de forma despectiva:
Mi rebeldito
Yo sé que con el tiempo tu vida cambiara
Hoy eres tontito…
Sé que solo quieres vacilar
Crees que todo tu lo sabes ya.
Te voy a hacer cambiar,
Eres muy malo sin saber por qué
Aún tienes mucho que aprender…
46
Así lo indican investigadores, escritores y personas dedicadas a la investigación del rock mexicano como Julia E.
Palacios en su ensayo Yo no soy un rebelde sin causa… o de como el rock & roll llegó a México, así como en su tesis
doctoral Mitos, sonidos y sentidos. Una historia de rock en México (1955-1965); o el investigador y periodista
Federico Rubli en su libro Estremécete y rueda: loco por el rock & roll; Fernando Aceves en su libro Ilusiones y
destellos. Retratos del rock mexicano; o de José Agustín en su libro La nueva música clásica. Ellos sostienen que, si
bien se hacían covers no todos eran de manera literal, sino que contenían ingenio y creatividad, siendo en algunos
casos, mejores que las letras originales todas de ellas con espíritu rocanrolero.
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Con los extractos de la canción, podemos observar la opinión que se tenía de los
adolescentes rebeldes, son vistos como personajes en proceso de transición que no saben lo que
hacen pero que con el tiempo van a madurar. Ahora no tienen claro el por qué reaccionan de esa
manera pues solamente quieren vacilar sin tomar nada en serio y, sin embargo, se les puede hacer
cambiar. Bajo esa opinión podemos ver reflejados algunos de los puntos de vista que se tenían
sobre esos adolescentes, como lo observamos en el anterior capítulo y nos demuestra cómo eran
controlados los cantantes mexicanos de ese estilo musical a favor de los intereses que
controlaban el mercado, en este caso producido por la disquera Columbia aprovechando la fama
de esta cantante.
cambio de sentido que se hacía con las traducciones de éxitos del inglés al español, y que a pesar
de ello fueron un hit en tierras mexicanas. El ejemplo que elegimos fue la canción lanzada en
1965 por el grupo Los Hitters (Un hombre respetable), basado en la canción original interpretada
por el grupo que formaba parte de la llamada ola inglesa The Kinks (A well respected man). La
canción original es una descripción satírica de un hombre de la clase media que sigue todos los
estereotipos que la sociedad capitalista occidental demandaba de un hombre de esa clase: buen
empleado, rutinario, bien comportado con las mujeres, con bienes materiales, en fin, un hombre
convierte en algo que la juventud debe tener como objetivo, algo que debe ser deseable a seguir,
continuando lo que la sociedad marcaba que debería ser lo correcto: si quieres ser alguien debes
Les diré que fui un don nadie Cause He Gets Up In The Morning,
y ni una chica se fijaba en mi And He Goes To Work At Nine,
Hoy muchas cosas he logrado, And He Comes Back Home At Five-thirty,
ya han de saber porque razón: Gets The Same Train Every Time.
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De día y de noche he trabajado Cause His World Is Built Round Punctuality,
y siento satisfacción It Never Fails.
Y ahora soy un hombre que les causa And He’s Oh, So Good,
admiración And He’s Oh, So Fine,
Porque tengo mis millones And He’s Oh, So Healthy,
y chamacas de a montón In His Body And His Mind.
He’s A Well Respected Man About Town,
Soy un hombre respetable, Doing The Best Things So Conservatively.
y el mundo está a mis pies.
And His Mother Goes To Meetings,
Soy todo un señor, de todo tengo lo While His Father Pulls The Maid,
mejor And She Stirs The Tea With Councilors,
Si voy a fiestas o reuniones While Discussing Foreign trade
siempre llego en carro sport And She Passes Looks, As Well As Bills
Y mi novia es artista At Every Suave Young Man.
de cine y televisión.
Y ahora soy un hombre que… Cause He’s Oh, So Good…
And He Likes His Own Backyard,
Porque tengo mis millones And He Likes His Fags The Best,
y chamacas de a montón Cause He’s Better Than The Rest,
Soy un hombre respetable And His Own Sweat Smells The Best,
y el mundo está a mis pies ¡yeiyei! And He Hopes To Grab His Fathers Loot,
When Pater Passes On.
Puedo tener lo que yo quiera
y darme el lujo de escoger… Cause He’s Oh, So Good…
And He Plays At Stocks And Shares,
And He Goes To The Regatta,
And He Adores The Girl Next Door,
Cause He’s Dying To Get At Her,
But His Mother Knows The Best About
The Matrimonial Stakes.
Podríamos citar algunos ejemplos más, pero con estos nos basta para entender cómo se
controlaba, en este caso por parte de los dueños de las disqueras, lo que se debía propagar sobre
la idea de ser rebelde, por un lado, y por el otro, los valores que debería perseguir un adolescente.
De manera general fue una regla, salvo honrosas excepciones, como algunas canciones del grupo
de Los locos del ritmo, quienes crearon la canción de uno de los epígrafes de esta sección y
fueron unos de los primeros grupos que tocaban y creaban canciones con ese ritmo. Por haber
87
sido de los primeros tuvieron la oportunidad de no encontrar toda una industria desarrollada para
controlar el contenido y la producción discográfica y así pudieron colocar éxitos originales como
Unidos, la misma necesidad, la expresión de rechazo ante la anacrónica forma de ver la vida de
los padres, los convencionalismos sociales, la forma de relacionarse en la sociedad y fue parte al
rechazo de los valores, o a la falta de ellos, con los que pudiera reconocerse el joven sesentero,
para construir modelos en los cuales basar su vida futura. Como lo establece García Saldaña, un
rechazo a “La patria, la corporación, la sociedad, el orden [que] tipificaban la profunda soledad
del hombre moderno, su enajenación, su destrucción.” que para los jóvenes significaba “Náusea,
vómito, mierda.” (139) Esa rebeldía no solamente estaba presente en México y Estados Unidos,
identificaba como tal en Francia, Brasil, Argentina, Chile, España y otros tantos países más.
Como una evolución del ritmo de rocanrol, a finales de los cincuenta y a principios de los
sesenta, en una segunda etapa, se producía música que, de alguna manera, era “inocente” pues
las letras dejaron de propagar una libertad sexual y una cierta rebeldía ante la sociedad, como en
sus orígenes, y únicamente servían para desahogar las sensaciones y el disfrute de cierta parte de
Beach Boys, Pat Boone, y otros cantantes famosos estadounidenses. En México sería la época de
la desaparición gradual de los conjuntos de rock y la aparición de solistas como César Costa,
Julissa, Enrique Guzmán y otros. Para este periodo las letras eran de fácil consumo pues muchas
de ellas hablaban del amor de manera convencional y de propagar un estilo de vida típicamente
88
estadounidense. Con ello se impulsaba lo que debería ser un chico decente que vivía solamente
Esa etapa se diferenciaba de la primera ola del rocanrol que intentaba socavar varios
sensibilidad). En una tercera etapa del desarrollo de ese ritmo, la situación vendría a ser más
compleja a nivel mundial pues “… a partir de 1966 se modificaron sustancialmente las formas y
los temas de esta música que dejó de ser mera liberación emocional para convertirse en surtidos
de tomas de conciencia y complejo contracultural.” (Agustín, 244)47 tal vez provocados por el
movimiento por los derechos civiles en EUA, la guerra de Vietnam, la Guerra Fría, implantación
otros.
En Inglaterra surgió lo que se conocería como la Ola inglesa con grupos musicales como
The Beatles, The Rolling Stones, The Animals, que crearían canciones más comprometidas
socialmente, con más contenido político y que llevaban un mensaje concreto a los jóvenes,
quienes se empezaron a identificar mucho más con lo que se empezaría a conocer solamente
como rock y que, de acuerdo a Agustín fue su “vehículo de expresión natural” (244). Basta
solamente escuchar con otros oídos, canciones como I want to hold your hand, You can make it if
you want o The house of the raising sun, podemos darnos cuenta de la intensión de estos grupos.
Si escuchamos las canciones de una primera etapa de The Beatles, parecen muy
inocentes, cándidas y sin ningún trasfondo, pero en realidad hablaban de una nueva forma de
relacionarse entre hombres y mujeres, no ya como dueños y objetos, que era la idea que
47
Otras fuentes sobre este tópico las podemos encontrar en Urteaga, Zolov y García Saldaña que comparten de
alguna manera el punto de vista de Agustín.
89
predominaba en la sociedad, sino que coloca a las mujeres con alma y corazón (García, En la
ruta de la onda). Como lo podemos ver desde su primer éxito Please, please me (1963):
Last night i said these words to my girl Anoche le dije estas palabras a mi chica
I know you never even try girl Chica, sé que ni siquiera lo intentas
Come on, come on, come on ,come on Venga, venga, venga, venga
Come on, come on, come on, come on Por favor, compláceme, oh sí, como yo te
Please, please me oh yeah, like I please you complazco a ti
You don´t need me to show the way love No necesitas que te diga cómo hacerlo, amor
Why do I always have to say love ¿Por qué siempre tengo que decirte amor?
Come on (come on), come on (come on)… Venga, venga, venga, venga
I don´t want to sound complaining Por favor, compláceme, oh sí, como yo te
But you know there´s always rain in my complazco a ti?
heart No quiero que parezca una queja
I do all the pleasing with you Pero sabes que siempre llueve en mi corazón
It´s so hard to reason with you Yo trato de ser agradable contigo
Oh yeah, why do you make me blue? Es tan difícil razonar contigo
Last night i said these words to my girl... Oh sí, ¿por qué me entristeces?
I know you never even try girl Anoche le dije estas palabras a mi chica.
Come on (come on), come on (come on)… Chica, sé que ni siquiera lo intentas
Venga, venga, venga, venga
de placer sino una persona que tenía poder de participación y decisión en ella con lo que se
subvertía el concepto unidireccional donde el hombre tenía el control. Para García Saldaña:
Por esa razón, lo que parecerían canciones sin mucha complejidad, eran realmente
composiciones subversivas que intentaba romper lo que representaban los valores de la sociedad
moderna, es decir, dejar los bienes materiales como objetos a conseguir, evitar continuar con la
idea de una sexualidad que debía regirse por varios patrones pre-establecidos y por ende, basada
en una moralidad rígida y estricta. Esas canciones querían unir el sexo con el amor. Canciones
90
que eran escuchadas, entendidas y reflexionadas por la juventud de la década y por ello sirvió
principios de los años sesenta, comenzaría un estilo de música llamada folk-rock con Bob Dylan
y Joan Baez, entre otros, que en general iba a ser apreciada por los que después se denominarían
hippies, era música que representaba a otra clase de juventud, no la de la clase media
norteamericana que pertenecía al establishment (los que estaban relacionados con la música de
los Beach Boys, por ejemplo), sino a una juventud un tanto desconocida pero que pululaba en las
universidades estadounidenses, jóvenes que eran rebeldes y disentían del modo de vida de su
sociedad y querían rescatar todo lo que había de positivo en su cultura. Según García Saldaña
“Sin la participación de estos jóvenes disidentes, el rock n’roll hubiera reflejado la mediocre
imaginación de una clase media idiotizada por los medios de comunicación, en los cuales había
depositado su capacidad… de ver la vida.” (29) Música que ayudaría a engendrar un rock más
duro con músicos estadounidenses como The Doors, Jimmy Hendrix, Janis Joplin y otros más.
Para mostrarlo nos basta un pequeño fragmento de la canción de Bob Dylan, Blowin’ In the Wind
- How many times must the cannon balls fly before they're forever banned…
(Cuántas veces deben volar las balas de cañón antes de que sean prohibidas para
siempre)
- When I’m drivin’ in my car and that man comes on the radio. He’s tellin’ me more
and more about some useless information supposed to fire my imagination. I can’t get
no…
(Cuando estoy manejando mi coche y ese hombre habla en la radio. Él está diciendo
más y más acerca de una información inútil que supuestamente tiene que encender mi
imaginación. No lo entiendo…)
Como podemos notar en los fragmentos, uno se interroga sobre el sentido de la guerra y
el otro sobre la vacuidad de los mensajes de los medios, en este caso del radio, y su desconexión
91
entre ese discurso y la realidad y del cual el cantante expresaba su insatisfacción, su falta de
vínculo entre el mensaje y él, así como la falta, la ausencia de algún valor con el que se pudiera
Para 1963 el rocanrol era totalmente condenado por la sociedad conservadora mexicana.
El presidente López Mateos consideraba persona non grata a Elvis Presley por unas supuestas
declaraciones sobre las mujeres mexicanas y por ser ícono de ese ritmo que era considerado cosa
satánica, que provocaba la violencia y era una invitación al vicio (léase a las drogas y a la
rebeldía), así como por sus movimientos de baile muy sexuales (Zolov, 90). Para 1964 las
primeras informaciones de los grupos ingleses empezaban a llegar de manera lenta al país, así
como en otras ciudades fuera de la capital, como Guadalajara y Tijuana. En estas ciudades se
empezaron a crear bandas de rock mexicanas (Los Dug Dug’s, Peace and Love, Three Souls in
my Mind y otros) que cantaban casi toda la música en inglés pero que poco a poco fueron
creando canciones de rock en español. Aquí fue cuando el rock mexicano se comienza a
nacionalizar volviéndose más agresivo y rebelde, especialmente después de 196848. Con ello, a
pesar de no plantear una actividad directa contra el sistema, como lo fue el movimiento
estudiantil, estaba lejos de ser apolítico pues “su discurso crítico se dirige principalmente a las
Estos grupos estaban totalmente fuera del círculo comercial y solamente podían ser
(los llamados hoyos funky que vendrían a ser muy populares después de 1968). El público era
variado a la hora de elegir qué escuchar en relación al rock, había jóvenes de la clase media que
48
Las mismas ideas expresadas por Zolov, García Saldaña, Martínez Hernández y Agustín, las podemos encontrar,
con algunas variantes en Urteaga, Por los territorios del rock…; Federico Arana, Guaraches de ante azul; Carlos
Chimal, Crines, lecturas de rock; y muchos otros que han escrito sobre el rock mexicano.
92
generalmente escuchaban a los grupos extranjeros en inglés pues podían entender la letra de las
canciones en ese idioma, mientras que algunos miembros juveniles de la clase media y casi todos
los de clase baja, preferían escuchar el rock nacional, empezándose a formar lo que se conocería
como chavos de la onda o el personal, lo que tendría lugar hacía 1968. Y hay que señalar que
este segundo grupo, en donde confluyen jóvenes con una capacidad económica solvente con los
que carecen de ella, se reúnen alrededor del rock, usan la misma vestimenta, el cabello largo, un
tipo especial de lenguaje coloquial y accesorios que los distingue de la clase dominante y que,
Esa población juvenil fue reprobada, vituperada y se intentó frenarla y castigarla porque
representaban una oportunidad de cambio. Dichos jipitecas, que devendrían en los conocidos
chavos de onda, siguieron en alguna medida los pasos de los hippies norteamericanos creando
comunas en todo el país. Algunos intentaron aislarse de la sociedad, otros empezaron a buscar
conexiones con sus raíces indígenas mediante el uso de cierta vestimenta, experimentando con
eran una imitación calcada del movimiento hippie estadounidense, ni era apolítica. Sus gustos
musicales iban del folk-rock, pasando por la música de la nueva canción latinoamericana y
llegando al rock. Por eso, no se puede hablar de que los jipitecas fueran una copia de la versión
hippie estadounidense, colocarla de esa forma, es ver un fenómeno social de manera muy simple
93
y mecanicista.49 Por ejemplo, para los jipitecas ese acercamiento era una forma de reconocerse
como parte de una cultura ancestral que tenía el dominio de un pensamiento diferente al
occidental mientras que los estadounidenses venían solamente para experimentar con las drogas
que los indígenas poseían para estar “in” y tener “viajes astrales”; también los jipitecas
colguijes, huaraches, mientras que la actitud de los estadounidenses era más bien de intentar algo
nuevo, diferente, bajarse a nivel de esa población, ese acercamiento si era una imitación de la
forma de vida de esas comunidades. Para fortalecer esa diferencia, citemos a una joven mexicana
que vivió en esa época, entrevistada por Eric Zolov, en su libro Refried Elvis:
una parte importante dentro de los textos incluidos bajo el rubro de la onda. Pero ¿en realidad
ese ritmo se puede asociar con ese estilo literario? La mayoría de los críticos concuerdan en que
son cuatro los textos canónicos de este tipo de literatura: La tumba, Gazapo, De perfil y Pasto
verde. Dependerá de la acepción que sobre ese estilo se utilice para la elección de las obras que
se incluyan, lo que hace complicada su clasificación. Si se reduce a esa literatura a una que habla
49
La idea de que era una imitación del movimiento estadounidense es compartida por Carlos Monsiváis, Margo
Glantz, Jorge Ruffinelli, Sara Sefchovich, entre otros. Así como diversos periodistas de la época como Roberto
Blanco Moheno, Carlos Loret de Mola, Luis Gutiérrez y Gutiérrez, entre otros.
94
esa podría ser una buena elección de las obras. Pero si la acepción que se usa es la de una
literatura que representa valores específicos dentro de un contexto social único, como el que
rodea a los chavos de onda, entonces serían otras las novelas de las que estuviéramos hablando.
Si es sobre la década que surgen, otra sería la elección.50 Nosotros concordamos con la
definición que Gunía hace de este estilo como literatura contracultural por haber pertenecido a un
jóvenes, quienes pugnaban para que se les permitiera tener una voz disonante.
Así, en los tres primeros textos surgidos bajo ese término casi no aparece mencionado el
rocanrol. En el único que si aparece y está muy ligado a ese rito es la novela Pasto verde.
Tomemos el primer texto de este grupo, La tumba, editada en 1964. Esta novela está alejada de
jazz en sus diferentes formas (afro, low…) pero también música clásica, la cual conoce bastante
bien, y en especial su conexión con una ópera de Richard Wagner, el Lohengrin, con quien tiene
conexiones meta-literarias (Bruce Novoa, La Onda as Parody and Satire) y que a lo largo de la
evolución del personaje principal. Por otro lado, durante el desarrollo de la historia, solamente se
que a los diferentes ritmos que se escuchaban en el México de los sesenta, es decir, no se le
encumbra como música que la juventud adoraba, ni a la que podrían concebir como punto de
unión entre ellos y sus pares. El texto no se enfoca en la música del rocanrol ni mucho menos del
50
De ser ese el punto de acepción, entonces debería llamarse de otra forma a esa literatura, como han propuesto
algunos críticos: narrativa joven (Xorge del Campo, Vicente Leñero, Emmanuel Carballo), nueva sensibilidad (José
Luis Martínez), juvenilismo (John S. Brushwood) u otras.
95
rock puesto que este último, además, no aparecería en la escena musical mundial sino
De la misma manera, los otros dos textos que siguen un estilo parecido que son Gazapo
(1965) de Gustavo Sainz y De perfil (1965) del mismo José Agustín, tampoco usarían la música
de rock como leitmotiv literario, es más, en esta última aparecen los nombres de los grupos de
rocanrol reales que existían en esos años, modificados de una forma chusca, burlona, haciendo
una deformación de sus nombres como, por ejemplo, a los Beatles los llama los Beaceps. De esa
forma no muestra un interés especial en los grupos de rocanrol y más bien los define como
integrados por gente banal, sin mucha inteligencia y sin ninguna influencia ni gran valor dentro
de la juventud.
Según Agustín “…a partir de 1966 se modificaron sustancialmente las formas y los temas
de esta música que dejó de ser mera liberación emocional para convertirse en surtidos de tomas
were able to Project a more aggressive posture in accordance with the changing times.” (103).
De esa forma este nuevo estilo musical había permeado, de forma general, a un amplio sector
juvenil y en el año de 1968, saldría la novela Pasto verde del joven escritor Parménides García
Saldaña, la cual tiene una forma onírica, delirante, frenética, como la música del rock y en ella sí
96
Mejor vamos a escuchar vamos a pasar la noche juntos con los
Rolling Stones y a cotorrear el punto… ¿okey?... Lets spend the
night together… Ven Pero Ya!... y soy Mick Jagger, entre los
botones, cantándole a Dalia Marina Let’s spend the night together,
acompañado de mi conjunto… ¡Ella es la onda!... Cierro los ojos y
veo a Mich Jagger en un teatro tras la cortina de hierro cantando
let’s spend the night together, las nenas socialistas gritando, los
cuates gritando,… los policías desconcertados, el partido
redactando un documento sobre la música decadente de
occidente… A los hippies desfilando con sus cartelones en la calle
Stalin Love Love Love We love you pigs… y luego estoy yo en la
televisión mexicana cantando Satisfaction. Te lo vuelvo a repetir la
onda soy yo, nena… (35
El autor sabe que, a pesar de ser contestatario, el rock forma parte de un negocio
controlado por las disqueras, y a pesar de eso lo hace suyo pues es lo que lo identifica como
miembro de un grupo y es el que de alguna forma le ofrece auto-comprensión, una forma de ver
reflejada la problemática que vive, así como un modo de entender su realidad. El protagonista
hace suyo el discurso de los cantantes y se identifica con ellos, asume su personalidad y
mediante las letras de las canciones él expresa lo que siente de una manera más abierta para
alcanzar a otras personas. Se hace solidario con el cantante y lanza la proclama no satisfaction
pues él tampoco está de acuerdo con la vida que se le señala e intenta imponer por parte de una
canciones para transmitir sus ideas, inmediatamente no sólo pertenece a la comunidad de jóvenes
mexicanos, se hace parte de toda una comunidad que escucha esa música, que entiende el
mensaje y la utiliza como medio de expresión. Por último, lo que implica la última cita es que el
personaje le otorga autoridad al discurso-canción, es decir, las palabras usadas en las letras tienen
97
poder y son dignas de seguir. Ya no acredita en presidentes, gobernantes, sacerdotes, padres de
familia, personas mayores, ahora cree y está convencido que sus ídolos realmente hablan con la
El discurso que usan los cantantes está acorde con las preocupaciones del protagonista
que no quiere más guerras, aún y cuando no sean en su país lo que afirma su deseo de ser
solidario con otros jóvenes del mundo (junto con Bob Dylan), o no quiere más información inútil
que no le dice nada (con The Rolling Stones). Éste último fragmento, es muy importante porque
comparte la idea con él cantante sobre el discurso que oye de voces adultas puesto que no le
parece tenga un significado real para él y, además, él ya no se siente identificado con él, de ahí su
Por ello, García Saldaña hace uso de los elementos musicales que tiene a la mano para
desarrollar su punto de vista. Entre el escritor y el rock hay una fuerte conexión y se refleja en la
novela de su creación. En este caso, el postulado del escritor no era meramente reproducir el
estilo de vida de un joven, sino comunicar mediante él su perspectiva sobre la situación que se
vivía en esa época. García Saldaña es, de los tres escritores característicos de este estilo de
literatura, el que se acerca más hacia lo que son los chavos de la onda, no solamente por su estilo
de escritura, sino a través de su actuar en su vida personal, actitud que lo conduciría a una muerte
prematura por el uso de drogas. En su novela no se puede separar de manera rotunda el personaje
del escritor pues la realidad del autor se confunde con su imaginación plasmada en la novela,
haciendo de ella una especie de manifiesto. A él sí se le podría catalogar como “el escritor de la
literatura de la onda” por los rasgos en su estilo, aunque este argumento no sea del todo cierto
pues su escritura a pesar de ello, es variada y no solamente enfocado a ese sector juvenil. Pero lo
que lo deslinda de ellos es su continuo esfuerzo de escribir cuanto pudiera porque este autor
98
intentaba darle coherencia a sus ideas y opiniones sobre la realidad que vivía de forma escrita y,
el lenguaje que utilizaba, a pesar de su cercanía con esa juventud, no era precisamente igual
Un elemento que acercaría al rock con este estilo literario es que a pesar de su mensaje
parecía muy simple y evidente, sin ninguna carga política, detrás de las palabras el mensaje
contestatario era claro para los jóvenes que querían entenderlo. Los jóvenes que leyeran estos
textos podían entender algo como: no se conformen con lo que les es ofrecido pues hay otros
caminos a elegir o creados por ellos mismos para no ser parte de un proceso que está
hacer ninguna interpretación y solamente tomar los textos como una simple lectura de
divertimento. Es algo que hace único a ese estilo literario en la época en que emerge puesto que
99
B) LAS DROGAS
El uso de las drogas delata que el hombre no es un ser natural; al lado de la sed,
el hambre, el sueño y el placer sexual, padece nostalgia de infinito.
Octavio Paz.
Las drogas han sido consumidas en toda la historia del ser humano y, a pesar de ello, en
los cincuenta y sesenta era tema presente en la sociedad. Las razones de ello son diversas, tal vez
por el uso por los ejércitos, o tal vez por el redescubrimiento de las culturas orientales para
alcanzar un estado místico a través de ellas, o porque se abrían nuevos horizontes a explorar. El
Para la década de los sesenta, el consumo regular fue característico entre la juventud
citadina. Por ello el concepto de ser y pertenecer a cierta parte de la juventud era, entre otras
cosas, el que consumía drogas como parte del estilo juvenil junto a la vestimenta, la música y el
lenguaje. Por ello, su empleo era achacado, como si fuera una característica indisoluble, a los
denominados jóvenes rebeldes sin causa o lo que más tarde se llamaría chavos de onda. Todo
inmediatamente era catalogado como un joven que escuchaba esa música estruendosa y que se
violencia… ¡al infierno mismo! especialmente para algunas personas adultas, la iglesia y el
gobierno y hasta cierta parte de la prensa también pues en esa época estaba controlada por el
100
muy poco civilizados. Las personas maduras la reprueban por fea y
por inmoral…51
O una de las muchas cosas que se dijeron sobre el concierto Rock sobre ruedas llevado a
El artículo nos muestra el punto de vista que algunos periodistas expresaban sobre la
juventud que consideraban todo actuar del joven que no siguiera los preceptos establecidos
socialmente, como una conducta puramente sin sentido ni objetivo, solamente para causar
desmanes y “dar rienda suelta a sus más bajos…” instintos, sean sexuales, morales, físicos. Para
este periodista, una buena parte de los jóvenes eran los que se sentían apartados o ellos mismos
sociedad y la hace aparecer como la víctima de esos jóvenes, a pesar de que ésta no les brindaba
La droga era usada generalmente por algunos jóvenes en los sesenta para intentar un
onda, participar de cierta comunidad de intereses y era usada en diferentes grados y con
diferentes objetivos (abrir la mente, conectarse con el universo, pensar la realidad de diferente
manera, como actividad recreativa…). Y, sin embargo, se condenaba el uso de las drogas que
51
Reyes Nevares, Beatriz. “CESAR COSTA Y MAYTE GAOS DICEN: DONDE ESTA EL MORBO? SE TRATA DE BAILES
INOCENTES, INFANTILES. Música para niños: el twist y el rock”. Siempre!, 29 ene 1964. La cultura en México,
pp.50-51.
52
Domingo, Alberto. “AVANDARO: ¿UNA CONJURA POLITICA?” Siempre!,. 29 sept 1971. La cultura en México, p.
22.
101
ellos hacían pues se pensaba eran solamente consumidas por aquellos que querían escapar de la
sobre la reciente muerte de Parménides García Saldaña. El escritor de ese artículo constriñe a la
juventud de los sesenta como “jóvenes inconformes con algo que no podían definir y que los
llevaba al regodeo en la música, las letras y la droga, como forma de escape a una realidad
hostil…” (el subrayado es del artículo original)53. Como se puede notar, al analizar la década de
los sesenta desde la perspectiva de los ochenta, el autor continúa con la misma tónica de los
artículos esa época. En primer lugar, generaliza a todos los jóvenes, sin hacer ninguna distinción
o separación dentro de ese grupo social. En segundo lugar, llega a la misma conclusión que se
usaba en los sesenta para referirse a los jóvenes: son entes que no tenían ni la mínima idea de lo
que hacían, y que los elementos con los que se rodeaban eran usados por ellos estrictamente
como la fuga de una realidad que no les gustaba. Los jóvenes eran incapaces de crear o de
intentar construir otras visiones del mundo y todo lo que hicieron fue inútil y fácilmente
desechable. El artículo insiste en que los jóvenes solamente, mediante la música y las drogas,
Por otra parte, se les consideraba meros imitadores de estilos pertenecientes a otros
países, fundamentalmente de los EUA, a pesar de que la sociedad mexicana se soñaba moderna,
intentando imitar en gustos y formas el american way of life, con lo que podemos entender el
doble discurso que se producía y la protesta que generaba en la juventud provocada por esa
discordancia entre el ser y el parecer. Así lo podemos observar en la siguiente cita del libro La
53
Bautista, Miguel. “El escritor de la generación escéptica.” Siempre!, 27 sept 1982, p. 15
54
López Moctezuma, Juan. “Los Rolling Stones: las profecías del sexo tienen su ritmo.” Siempre!, 25 oct 1967.
Sección Crítica de la razón, p. XIII.
102
el paso del México tradicional, atávico, al país moderno … no era
fácil. Aunque el contexto ya no era exactamente el mismo, gran
parte de la sociedad continuaba con los viejos prejuicios y se
complacía en los convencionalismos, en el moralismo fariséico, en
el enérgico ejercicio de machismo, sexismo, racismo y clasismo, y
en el predominio de un autoritarismo paternalista… No es de
extrañar… que muchos jóvenes de clase media no se sintieran a
gusto. Por una parte crecían en ambientes urbanos… oían hablar de
progreso y oportunidades… Por otra parte, las costumbres eran
excesivamente rígidas… A muchos no les satisfacía un paisaje
social en el que había que guardar las formas, pues los valores
religiosos y civiles sólo operaban en la teoría: mediante
sobreentendidos y leyes no escritas, en la práctica se profesaba el
culto al dinero, al estatus y al poder en medio de una alarmante
indigencia interior, lo que generaba la emergencia de los aspectos
más negativos de la gente, en especial de muchos de quienes
ocupaban sitios de autoridad… (15-16)55
La sociedad continuaba con rigidez en las costumbres, sin embargo, en el discurso existía
inconformidad y rechazo por parte de algunos jóvenes a los que ya no se les podía controlar con
especialmente cuando veían que las autoridades que les ordenaban actuar de cierta forma no
predicaban con el ejemplo, pues todo ello era basado en sobreentendidos y leyes no escritas, lo
que causaba un manejo que dependía de los objetivos de quien los usara y llevara a la práctica.
Para esa sociedad, a pesar de todo, lo anterior no era razón suficiente para que los jóvenes
usaran o consumieran la droga pues los empujaba a una desinhibición moral, educativa o social,
desbordando sus pasiones y que pudieran apropiarse de una libertad indiscriminada que les
brindaba ese consumo. Así se cuestiona José Luis Martínez en un artículo publicado en la
55
Zolov y Monsiváis comparten la misma opinión sobre el tema.
103
libertad sexual, indumentarias fantasiosas, abandono general de los patrones de vida social,
económica y política todavía vigentes, paz y flores?”56 Es una pregunta que nos genera otra ¿a
qué se refiere con “jóvenes protestantes e inconformes”? Debemos recordar que, para esa
década, había habido protestas de jóvenes: en 1964 los médicos residentes o internos, en su
protestantes e inconformes? Pero a su vez, el articulista da las características de los jipiticas que
Nos parece que la pregunta va dirigida hacía los objetivos de este segundo grupo y parece
ingenua con un dejo burlón en su planteamiento pues los jipitecas en realidad no perseguían el
establecimiento, la creación inmediata de una nueva sociedad. Sus acciones eran más bien
limitadas a formar círculos de personas que tuvieran las mismas ideas sobre un modo alternativo
de vida comunitario para llevar otro sistema alimentario con otros rituales y criterios estéticos,
con una visión no mercantilista del mundo ni de las relaciones sociales a lo que contraponían paz
y flores. Obviamente, para los ojos de quienes no los aceptaban, ellos tenían una “confusa
espiritualidad” pero acontecía exactamente lo contrario, los jipitecas, tanto como los hippies,
tenían claro su ideal y echaban mano de las filosofías orientales e indígenas que planteaban otra
forma de vida. Por estas razones, la contestación a la pregunta del articulista, de acuerdo a su
sociedad misma aceptaría un retroceso, desde su punto de vista, a estilos de vida antiguos. Para
la sociedad de ese entonces, lo mejor era estar en lo moderno, aunque esto representara guerra,
56
Martínes, José Luis. “Nuevas letras, nueva sensibilidad.” Revista de la UNAM, Abril de 1968, pp. 1-10.
104
De ahí que la conclusión a la que llegaba la sociedad era que con el uso de las drogas los
república. Pero en realidad, según Escohotado, existen tres diferentes tendencias o modos de
los que las quieren usar para controlar a las personas y/o hacer
negocio a través de ellas (los empresarios, los EUA, los
gobiernos); los que las quieren usar para reunir cuerpo y alma,
llegar a un estado místico pero no solamente mental sino para
lograr transformar la realidad o por lo menos alcanzar una
capacidad mental más creativa (jóvenes, literatos, artistas,
científicos) ; y aquellos que solamente las utilizan como escape de
los problemas cotidianos o de la realidad en la que están inmersos
intentando alcanzar una felicidad con el consiguiente pago corporal
en ese intento (los junkies). (30)
que resalta es que los individuos de la segunda y tercera visión, envolvían en ese uso el concepto
de cuerpo que los jóvenes pensaban era lo único que les pertenecía. Así mismo, nos muestra que
los gobiernos en los sesentas, no solamente en EUA, usaron el tema de las drogas para ejercer
una vigilancia y supervisión muy estricta sobre la población juvenil que las venía usando desde
los cincuenta. Eso venía con un doble discurso pues el mismo gobierno de EUA experimentaba
con el consumo de estupefacientes nuevos durante la guerra y los gobiernos establecían una
condena por el uso de ciertas drogas, no para las drogas farmacéuticas (tranquilizantes, por
ejemplo). Por su parte, a pesar de que en México se usaban éstas por parte de algunos grupos
indígenas desde tiempos antiguos, el gobierno empezó a ejercer una fuerte vigilancia y control
La actitud sobre el uso de las drogas de la juventud mexicana en general, fluctuaba entre
el uso recreativo y alcanzar un estado mental transformador, aunque para la sociedad mexicana
105
ellos eran escapistas de los problemas. En realidad, los grandes grupos que la usaban en esa
época, eran los estudiantiles, quienes la usaban no sólo de manera recreacional sino con otros
propósitos pues como dice Escohotado “los usuarios de marihuana cuestionaban en su base
misma el régimen vigente.” (165) Los jóvenes se convertían en críticos del sistema y proponían
alternativas a los problemas socavando su poder, aunque no llegaran a cuestionar las bases
mismas del mismo. El otro grupo importante de usuarios eran los jipitecas que la usaban para
estar en sintonía con la naturaleza y de forma recreativa, hay que indicar que los miembros de
estos grupos podrían estar mezclados. Sin embargo, el establishment se arrojó sobre cualquier
joven que era descubierto portando o consumiéndolas pues con su venía una rebeldía y el
Haciendo cierta defensa al uso de la droga, Octavio Paz nos indica que la droga “mina
todos los valores y trastorna radicalmente nuestras ideas acerca del bien y del mal, lo justo y lo
castigo.” (92) pues “…aquel que ingiere una droga postula una duda sobre la consistencia de la
realidad… [es] crítica y negación del mundo.” (94) Con base a estás declaraciones, podemos
deducir que la marihuana no incitaba a los jóvenes únicamente al escape de la realidad sino podía
ser usada para tener una comprensión más extensa, más profunda de esa realidad y formulando
opiniones que divergían del punto de vista general. Hay que recordar que por esos años Paz era
el embajador mexicano en la India y que estaba muy inclinado a las filosofías orientales, tiempo
en el que escribió poemas escritos relacionados con el tema (Viento entero, Blanco y otros)57.
El uso de las drogas era mucho más intenso en las sociedades industrializadas y a pesar
de ello podemos observar que sobre el tema existía, y aún prevalece, a nivel social, una
57
En esa década publicó libros de poesía como Salamandra y Ladera Este; ensayos como Cuadrivio y Postdata.
106
ambivalencia tanto en sus aspectos económicos como en los morales. Se condena de manera total
y acrítica pues existen drogas legales (alcohol, cigarro, productos farmacéuticos) e ilegales
(marihuana, LSD, hashish, hongos) pero esa división es definida, delimitada y bajo el control de
los grupos de poder (léase gobierno y farmacéuticas quienes tienen grandes beneficios
económicos con la venta de las drogas legales), lo que tiende a favorecer a los consumidores de
las drogas legales. Por otro lado, a los usuarios de aquellas que no están autorizadas, son
perseguidos, condenados y/o aislados. Como lo señala Laraña, citando a Lamo de Espinosa en su
artículo Contra la nueva prohibición: los límites del Derecho Penal en materia de tráfico y
consumo de estupefacientes en el ámbito de la España de los ochenta pero que es bien aplicable a
la década de los sesentas, sobre el doble discurso que existía del estereotipo creado para el joven
usuario de drogas:
debería excluir de la sociedad (Escohotado). Todo ello bajo la lupa de las instituciones en el
poder las cuales etiquetaban a los usuarios de las drogas como personas peligrosas para la
sociedad pues, por un lado, iban en contra de los principios morales (cristianos en el caso de la
sociedad mexicana) y por otro, ponían en peligro la estabilidad de la sociedad capitalista, pues
eran rebeldes que no seguían las reglas que la sociedad les dictaba. Los usuarios de marihuana,
principalmente, no eran agentes pasivos a los que se les podía controlar y los jóvenes salían o
58
Laraña, Rodriguez-Cabello. “Las drogas como problema social: tipologías y políticas de tratamiento.” Reis, Apr.-
Jun. 1986, pp. 83-109.
107
Ahora estamos en posición de entender la verdadera razón para la
condena de los alucinógenos, y por qué se castiga su uso. Las
autoridades no se comportan como si quisieran erradicar un vicio
dañino, sino como quien trata de erradicar una disidencia. Como es
una forma de disidencia que va extendiéndose más y más, la
prohibición asume el carácter de una campaña contra un contagio
espiritual, contra una opinión. Lo que despliegan las autoridades es
celo ideológico: están castigando una herejía, no un crimen. (105)
consumía drogas para realizar cambios radicales en el sistema imperante de cosas, es decir,
quitar gobiernos para poner los suyos o en última instancia, para destituir al capitalismo. En
realidad, el joven consumía drogas por desilusión o hartazgo pues había dejado de creer en el
sistema de vida que se le presentaba e intentaban crear otros caminos, otras rutas por donde
dirigir su vida. No eran gente pasiva ante los hechos pues querían actuar en la realidad para
modificarla. La juventud ingenuamente pedía solamente reformas para que las sociedades fueran
diferentes, más libres y más humanas, para servir a las personas y no a intereses personales. Pero
ellos no eran los culpables de intentar mirar con otra perspectiva la realidad, era la sociedad en su
El consumo de drogas legales formaba parte de los cambios que se llevaban a cabo dentro
del proceso de la modernidad que tenían enfrente los miembros de la sociedad, sin embargo, los
jóvenes ya no querían aceptarlo y preferían usar o experimentar otros rumbos. Las consumían
porque de acuerdo a la idea que tenía Octavio Paz en esa época “Son un desafío a las ideas de
actividad, utilidad, progreso diario ir y venir.” (105) de la sociedad. Todo ello en contraposición
con el discurso de esa misma sociedad que estaba en contra del uso de las drogas, pues ésta no
pensaba en si había otras posibles razones para su uso, para ella el único propósito era perderse
tenía diferentes razones como en este párrafo que indica que los usuarios de drogas se sienten:
108
…unidos por la incomprensión de los padres, las radicales
deficiencias de la escuela y la enajenación de trabajos sin sentido
para quienes los ejecutan por la simple necesidad de subsistir.
Frente de protesta contra la falta de comprensión, unido para
evadirse por la puerta de la música hacia la esclavitud disfrazada
de libertad que las drogas ofrecen.59
Pero esa misma sociedad que intentaba reprimir el consumo de drogas ilícitas lograba
exactamente lo opuesto pues los jóvenes, al querer experimentar una droga, por curiosidad
primero, y por placer después, al verse condenados y rechazados, creaban lazos con otros
usuarios formando un conjunto de individuos quienes se sentían unidos por ese rechazo
De ahí que los jóvenes continuaran usando la droga al compartir esa actividad con todo el
grupo que lo hacía y bajo el sentido de condena de que eran objeto pues compartían con el grupo
ese rechazo. Juntos se hacían participes del repudio hacia los convencionalismos sociales y los
valores establecidos por la sociedad, en especial la capitalista. Dichos jóvenes al principio podían
sentirse culpables por usar drogas, en virtud de la carga ideológica de hacer algo negativo que la
59
Vargas Mac Donald, Antonio. “EN EL MÁS ALTO NIVEL MEXICANO HANK NO INVENTÓ EL DRAMA DE ESTA
JUVENTUD.” Siempre,! 29 sept 1971. La cultura en México, pp. 24-25.
109
por los demás a través del filtro deformante de ese estigma de
“drogadicto”. (103)
Al querer probar la droga, el muchacho se debatía entre su deseo de tener libre albedrío y
la carga de todos los mensajes recibidos desde la niñez mas al final, al dar ese paso, se daba la
libertad de hacer lo que quisiera y marcaba su pertenencia e identificación con sus pares. De ahí
que con su actuar, ese primer sentimiento desaparecía para entrar a otro de goce, el que en
ocasiones los podía llevar al otro extremo de consecuencias negativas, aunque este último no por
causa de la droga en sí sino a causa de la prohibición misma, como dice Escohotado “…lo
inseguridades en el suministro, mitos) erosiona el sentido crítico del usuario, haciendo que tienda
a consumirla con menos mesura.” (287) pues con la prohibición y convirtiendo en ilegal el uso
de la droga, su producción caía en manos de gente que buscaba solamente el dinero, por lo que la
calidad del producto disminuía produciéndose una droga que podía ser adictiva, por los
productos con los que era mezclada y al no poderla encontrar fácilmente, se caía en manos de
En México, el consumo de la marihuana se mezcla con el uso del lenguaje coloquial que
exploramos en el primer capítulo pues la droga solamente se podía comprar en los barrios bajos
de la ciudad o en las llamadas ciudades perdidas. Para poder hacer la compra, los adolescentes de
la clase media tenían que saber y entender el lenguaje de esos lugares, el emisor y el receptor
debían entender el mensaje porque podrían crearse malos entendidos. Como dice García Saldaña
en La ruta de la onda:
110
autorizado, se va quedando atrás el mundo del orden, el progreso,
la legalidad, el bienestar, se va dejando de ser parte de todos los
valores morales que la sociedad ostenta. (53-54)
Con este fragmento podemos entender el proceso que se llevaba a cabo entre dos
contextos diferentes: uno, el de la carencia pero que tiene el producto a consumir, y el otro, el de
la clase media que quiere comprar ese producto. Y ese rito, que no tenía reglas escritas, se debía
llevar a cabo de manera sigilosa pero precisa. El comprador, primero debía saber las palabras
clave para dar a entender al otro lo que buscaba pues al ser ilegal, el vendedor no sabía con quién
se podía encontrar, si con un policía o con un simple comprador, por eso era importante el
lenguaje, el hablado y el de las señas y la intuición para poderse reconocer uno con otro. En ese
proceso, el individuo de la clase media debía perder en cierta medida lo que significa ser parte de
una clase media, como lo indica el fragmento, pues no había autorización de ninguna especie al
ser una actividad no permitida y con ello, se resquebrajaba el orden al realizar un acto rebelde y
dejando a un lado la moral que se le había inculcado. Todo ello para poder entrar y conectarse
con ese otro medio ajeno al suyo que le era más cercano, por lo menos en un punto, la droga.
Mediante ese proceso, el individuo se va uniendo a un grupo mediante el alejamiento con el otro,
sin nunca darse el proceso inverso porque el de la clase baja no tenía por qué querer entrar al otro
grupo. Ese es uno de los entrelazamientos que se van forjando entre los diferentes elementos
juveniles que habitan la ciudad y se va creando esa unión entre los jóvenes mediante la música,
el lenguaje y la droga.
Pero en los textos aquí estudiados como La tumba, Gazapo y De perfil, las únicas drogas
que se usan son las legales, es decir, alcohol y cigarrillos, aunque eso sí, el consumo que de ellos
hacen todos los personajes, no solamente los protagonistas, es constante. A pesar de ello, los
111
protagonistas no solamente sentían satisfacción en el uso del alcohol y los cigarrillos, también se
daban cuenta del efecto negativo que su consumo ocasionaba a sus cuerpos:
Como ya hemos asentado, ellos eran dueños de su cuerpo, al sentir que era lo único que
les pertenecía y lo usaban como un arma en contra de los convencionalismos sociales, a pesar de
las consecuencias. Pese a ello, en ocasiones manifiestan su deseo de querer abandonar esa
práctica por los efectos negativos que les producía (especialmente los del alcohol). Es importante
señalar que en estos textos nunca es mencionada ninguna droga ilegal (marihuana, LSD,
hongos…).
En otro texto, Pasto verde, la mayoría de las veces se habla del uso del alcohol por medio
112
…hoy vale madres, estamos cotorreando el punto, chupando…
Pues sí, vale madres… ¿quieres una benedictina? Hecho Me trago
la benedictina, chupo y escucho a Howl (30)
Insistimos, las referencias a las drogas en estos párrafos no siempre son explícitas, y a
nivel de lenguaje coloquial se sabe exactamente de lo que se habla cuando leemos palabras como
“chupando”, o consumir bebidas alcohólicas, o “pasto verde”, uno de los múltiples nombres que
recibe la marihuana que, al consumirla, se da uno “un toque”. A lo largo del texto solamente se
dan nombres específicos a las drogas legales (alcohol, cigarros y productos farmacéuticos) y la
marihuana es la única droga no legal que se usa. Es verdad que el título de la novela es Pasto
verde, pero en realidad esa droga no es tema central en la obra, aunque sí es mencionada
múltiples veces dentro del texto y finalmente creemos que nos muestra la claridad que tiene el
personaje al usarla, teniendo pensamientos claros sobre su realidad. La historia nunca gira en
torno a drogarse y condenar la obra de forma maniquea desecha otras lecturas sobre el texto. A
pesar del posible “pasón” constante que tiene el protagonista, éste es muy lúcido para expresar su
opinión sobre la sociedad, para mofarse de los actos que llevan a cabo otros individuos.
Se habla de los efectos de la marihuana, como el último fragmento de los citados, pero la
mayoría de las veces se menciona que el personaje está drogado, pero por el alcohol y otras
drogas farmacéuticas, no únicamente por la marihuana. El haberse usado el nombre como título
señala hacía el punto que explicamos anteriormente en el rubro de las drogas, la marihuana sirve
como elemento para poder ser crítico y tener un diferente enfoque sobre la sociedad, el cual
utiliza el personaje, no se realiza una apología para ser consumida. De seguir ese tenor, podrían
113
calificarse canciones de esa época que tenían el título de “Hierba verde”, que podría ser un
sinónimo de marihuana y ser señaladas como invitación a consumirla. Por ejemplo, la canción
interpretada por la cantante Karina dice “Canta la pradera, canta porque estrena, hierba verde que
me invita, a soñar de nuevo…” De esa forma no podemos deducir que por el título y la mención
Aquí cabría señalar que, de acuerdo con Paz (106), los efectos logrados por el uso del
introspección, hablar-callar. ¿Por qué el protagonista de Pasto verde hace uso de los dos
indiscriminadamente? Se nos ocurre que la razón por la que usaba las drogas no era para aislarse
del mundo y quedarse callado sino más bien para estar presente en él acompañado de sus pares y
gritar con ellos su desprecio hacia ese mundo que los rodeaba, sin perder la experiencia ni la
calma que la droga le proporcionaba para observar la realidad desde otra perspectiva. Veamos
114
Los fragmentos nos muestran momentos en donde el protagonista está “pasado” pero se
da cuenta de la reacción que sus acciones producen en la sociedad y quiere jugar el papel de una
enzima para provocar el cambio. Es decir, al estar en estado etílico y “pasado”, dijéramos que
A pesar de que las novelas hacen referencias a las drogas, tanto legales como ilegales, no
se realiza una condena y mucho menos una apología sobre su consumo o sus efectos, sean éstos
positivos o negativos, solamente se narra que son consumidas. Para nuestros autores no hay
ninguna preocupación o problema por el uso de drogas y son meros recursos para dar veracidad a
la narración pues para ellos su consumo es normal. Como indica Brushwood “Algunos creen que
el consumo de drogas forma parte del concepto de la onda. Según nuestra manera de ver, no es
115
C) EL SEXO
Para concluir nuestro apartado de elementos no esenciales del estilo literario llamado de
la onda, cerraremos el círculo vicioso abordando el tema del sexo, y decimos vicioso por aquello
de que a las drogas y al rocanrol se les relacionaba con el vicio. Este es un elemento que se le ha
quiso añadir a este tipo de literatura, intentando reducirla a una meramente sensual, la cual
expresamente tocaba, incitaba o buscaba el deleite de los sentidos. Por supuesto, no podemos
negar que el tema aparece en los textos canónicos (La tumba, De perfil, Gazapo, Pasto verde)
pero como se dice “no podemos decir algo de un texto, sin que eso sea dicho por el mismo
texto”. Por ejemplo, en la obra La dama de las camelias de Alejandro Dumas, se señala que el
mal del personaje principal era la tisis, pero no podemos decir por eso que es un tratado sobre la
tuberculosis. Es lo mismo en nuestros textos, hablan de cuestiones sexuales, pero no quiere decir
el sexo. Una de ellas sería la aparición de la píldora anticonceptiva (que tiene contribuciones
mexicanas)60, lo que marcaría una liberación sexual que, en general, replantearían los papeles de
género y en particular ponía en manos de las mujeres la decisión de embarazarse o no, poniendo
en entredicho el papel de la institución social del matrimonio. Otra situación sería que, gracias al
contacto con otras culturas, se presentaban películas europeas con escenas y temas referentes al
sexo. Una más surgiría con la aparición de los hippies y su filosofía sobre el sexo.
60
Decimos esto porque el químico Luis E. Miramontes, participó en 1951, trabajando en una compañía mexicana,
en el descubrimiento y síntesis del primer anticonceptivo oral, y al ser un elemento usado en las tres primeras
pastillas anticonceptivas.
116
A pesar de ello, para inicios de esa década, el sexo aún se consideraba como un tema tabú
A pesar de esa lectura, en realidad no era así en el caso del México de ese tiempo pues el
país tenía una fuerte raigambre católica sobre asuntos como el sexo y la familia, lo que no era
fácil de dejar a un lado para abrazar el concepto de ser moderno. En esa época se decía que estar
“in” era ser moderno, lo que constituía a ser más liberal en el tema sexual, hablarlo más
mujer en cuanto la apariencia, pues como dice Zolov, sarcásticamente, en esa década “Boys and
girls are barely distinguished by their dress, since both wear pants and long hair” (105) 61. Esa
limitante entre el querer y el poder ser y a pesar del contacto con otras culturas, no producía un
cambio inmediato en todos los niveles sociales. La influencia de diferentes formas de pensar
sería posible en ciertos estratos sociales, especialmente los de las clases más altas.
El nivel del discurso que intentaba ubicar al país en la modernidad en relación a esos
temas chocaba con la sociedad mexicana tradicional, dándose una doble moral sobre el tema.
Para las muchachas era una exigencia llegar al matrimonio con su virginidad intachable, lo que
acontecía de manera opuesta con los muchachos. Para ellos, lo más normal y común era que los
padres, hermanos mayores o los mismos amigos los llevaran a prostíbulos para su iniciación
sexual o que los jóvenes de clase media, particularmente, tuvieran relaciones sexuales con el
61
El mismo autor, en su libro, Refried Elvis, muestra una portada de la sección Jueves de Excelsior del periódico
Excelsior, en su número 2305 del 22 de septiembre de 1966, donde aparecen dos jóvenes casi con la misma
apariencia, ella con el pelo corto y él con el pelo largo, y dos personas adultas que los ven por detrás se preguntan:
“¿Quién es el hombre? ¿Cuál es la mujer?”
117
grupo social que tenía a su cargo las labores domésticas. Esto lo ilustra el escritor José Emilio
Pacheco en uno de los cuentos de El principio del placer (1972), ilustrando los escarceos de un
joven de la clase media veracruzana en los tiempos de Adolfo Ruiz Cortínes (1952-1958):
criada. Y según se nota a través de la lectura, algunos jóvenes de clase media preferían a las
sirvientas sobre las chicas de su misma condición social, quizá porque hacerlo con sus iguales
era prohibido, porque una empleada doméstica era más accesible ya que las jóvenes de su misma
clase social sabían que debían llegar vírgenes al matrimonio, o porque si el acto sexual derivaba
tiene deseos eróticos por la sirvienta, Carlota del Rosario, que trabaja en su casa y a través de
algunos escarceos durante un tiempo termina teniendo relaciones sexuales con ella. A las
mujeres de la clase media, principalmente, se les exigía llegar vírgenes al matrimonio, aunque en
Era visto como algo normal que los hombres tuvieran relaciones sexuales fuera del
matrimonio (y en menor grado también las mujeres podían) pues hasta los presidentes podían
tener conocidas amantes. Ninguna de esas situaciones era condenada ni por la familia, ni por la
iglesia, mucho menos por el mismo estado. Todos esos grupos sociales catalogaban el sexo fuera
del matrimonio como un mal comportamiento y eso se podía castigar como una infracción a la
norma, aunque en ocasiones, dependiendo sobre todo de la posición social que tuviera la persona
que llevaba el acto irregular, se intentaba guardar un secreto, conocido por mucha gente.
118
Los adolescentes en general, durante esa etapa de la vida tienen la curiosidad innata del
por qué de sus cambios físicos y mentales, del por qué sus deseos a flor de piel y cómo encontrar
la manera de satisfacerlos. Por lo tanto, es normal que exista una curiosidad natural hacia ese
tema y es lógico que el mismo sea abordado en una literatura que tiene personajes jóvenes como
personajes principales. Además, como ya lo establecimos, ellos sentían que lo único que les
pertenecía era su cuerpo, por lo que intentaban hacer uso de él, aunque fuera a costa de la
Como vemos, el adolescente no tenía título alguno que le diera prestigio para ser
reconocido dentro de una jerarquía social y mucho menos tenía posesiones materiales para
ostentar cierto realce que se le brindaba a la persona que las tuviera. Para la sociedad de esa
época un adolescente no era nadie, no era ni niño ni adulto. Al joven lo único que le quedaba era
su cuerpo para hacer uso de él a su conveniencia y lo que le daría presencia en una sociedad en la
que dependía cuántos bienes materiales se tuvieran para ser reconocido. Y ese deseo de explorar,
de conocer, de averiguar sobre su sexualidad era sugerida e impulsada con el ritmo del rocanrol y
otros temas. Como lo sostiene Zolov “Rock and roll… implied a disruption of social control for
many adults.” (85) y las fiestas “are converted into carousels, with aggressive dancing and
swinging legs and hips…” (86) De ahí que en 1960 existía una Ley de Radio y Televisión, citada
por Zolov, que presentaba algunas premisas básicas: las características del lenguaje se deben
regular pues en ocasiones es “impudent” y utiliza “obscene expression [and] sentences using
119
double-meaning” por lo que se persigue “maintain a consistent practice with respect to
matrimony as the fundamental [element] of the family, the home and society.” (90)
Para mediados de los años sesenta, a alguna parte de los jóvenes de la época les empezó a
parecer ya caduca esa idea de tener sexo con criadas o con prostitutas, querían hacerlo con chicas
más cercanas a ellos. Les inquietaba más una relación sexual donde existieran otras formas de
acercamiento con sus parejas mediante el afecto, ver el deseo más allá de lo meramente corporal,
idea presente que estaba en la música y el baile, les permitía relacionarse con sus vecinas, con
sus amigas, con sus novias. El joven quería hacer el amor con la chica con la que convivía, la que
era de su calle o de su colonia, de su escuela, pues había descubierto la manera en que habían
tenido sexo sus padres, ellos lo habían tenido hasta después de casarse y algunos jóvenes creían
que ese proceso era pura hipocresía para proteger creencias cristianas y para “la protección de los
intereses económicos de la familia.” (García Saldaña, 104) Hay que mencionar que generalmente
se habla de jóvenes sujetos masculinos pues las jóvenes estaban bajo un mayor control por parte
de la sociedad. Zolov da la voz a una chica, Conchita Cervantes, perteneciente a la clase media
alta y podemos ver el control que sus padres tenían sobre ella, en este caso sobre el vestir:
The new fashions were very tempting… The hippie was totally
carefree in appearance and you tried to adopt that aspect to a
certain point… [My parents] let me dress like that, but within
limits. If they needed you present in their society, you had to arrive
properly dressed. And they’d say, “You can’t wear that, save it for
when you go out with your friends.”… So you had to go dressed
up like some doll. (115)
La relación entre poder y sexualidad era trastocada por la juventud con ese ímpetu que
sentían para realizar antiguas cosas bajo nuevas formas, con otras expectativas, de sentir su
cuerpo para experimentar sensaciones recién descubiertas (tener relaciones sexuales con chicas
120
que conocían), de crear otro estilo de vestir (usar pantalones de mezclilla, pelo largo…), otro
ritmo musical (el rocanrol como una forma de expresarse), otras formas de hacer las cosas
(estudiar no únicamente para obtener bienes materiales), de pensar y creer que había
posibilidades para un cambio en la sociedad (intentar tener un diálogo abierto con el gobierno y
ser escuchados) y que las cosas podían mejorar (relaciones sociales más abiertas). Los jóvenes de
esas décadas intentaban hacer “una transgresión de las leyes, una anulación de las prohibiciones,
una irrupción de la palabra, una restitución del placer a lo real…” (Foucault, 11) tratando, no de
tomar el poder sino debatir y socavar el juego de ese poder ejerciendo su sexualidad de forma
abierta, tomando posesión de su única propiedad (su cuerpo). Los jóvenes, algunos, hacían uso
de la droga para escrutar, para sumergirse de una manera más comprensible en la realidad,
Es decir, como establece Foucault, mediante su actuar hacían actos políticos en contra de
la forma de vivir que prevalecía en la sociedad intentando horadar el peso del mucho tiempo que
se venía reprimiendo lo sexual62. Ciertos sectores de la juventud querían rescatar el tema sexual
del confinamiento que la sociedad tenía sobre él, que lo limitaba a cuatro paredes, al burdel, a
Habría que recordar que el ambiente de apertura sobre la sexualidad de esas décadas
venía desde los años locos, en la década de 1920, gracias al auge económico en EUA,
especialmente, aunque en Europa también existía liberalidad sobre el tópico. Como lo indican
John D’Emilio y Estelle B. Friedman en el libro Intimate matters, en esa década en la sociedad
62
En el tomo I de la Historia de la sexualidad, de Foucault, habla extensamente de las formas y el por qué ha sido
reprimida la cuestión sexual desde la época victoriana. En su página 12 indica “Si el sexo está reprimido, es decir,
destinado a la prohibición, a la inexistencia y al mutismo, el solo hecho de hablar de él, y de hablar de su represión,
posee como un aire de transgresión deliberada.”
121
procreadora. La mujer es más liberal usaba vestidos más cortos, fumaba, bailaba, bebía… En los
1940, con los estudios realizados durante esa década y a principios de los cincuenta por Alfred C.
Kinsey plasmados en su estudio Sexual Behaviour in the Human, se volvería a abordar el tema; y
junto a eso, el intenso acercamiento que se tuvo con las culturas orientales de China, India,
Japón, las sociedades árabes musulmanas, las cuales, como indica el mismo Foucault:
Los hippies compartían ese pensamiento y hacían del acto sexual no simplemente un acto
físico, sino que era parte de algo más complejo, que era la conexión con ellos mismos, así como
entre dos personas en igualdad de condiciones.63 Bástenos recordar algunas de las canciones de
Los Beatles desde sus principios como “Please, Please me, From me to you, She loves you” entre
muchas otras. Se trataba de un acto que debería “transfigurar al que recibe sus privilegios:
dominio absoluto del cuerpo, goce único, olvido del tiempo y de los límites, elixir de larga vida,
exilio de la muerte y de sus amenazas.” (Foucault, 58) Este pensamiento no solamente era
inherente a los hippies que era el grupo juvenil más representativo de la época, sino que
Por otra parte, el uso del sexo dentro de nuestros textos, entre otras cosas, forma parte de
su conexión con la cultura popular. Basta recordar a Bajtin quien indica que esta cultura se
manifiesta mediante el uso de un lenguaje particular fuera del oficial, el cual conecta al pueblo
con su realidad y su corporeidad.64 Ese lenguaje hace uso de la parodia, la ironía, la anti-
63
En este punto coinciden Feixa, Zolov, Agustín, García Saldaña y otros.
64
El libro de Mijail Bajtin, La cultura popular en la edad media y el renacimiento. El contexto de Fracois Rabelais,
está salpicado de múltiples referencias al uso de expresiones y acciones populares relacionadas a lo corporal en
122
solemnidad mediante la conexión con el cuerpo para ofrecer una sensación de libertad y una
especie de exorcismo del miedo que los jóvenes sentían imperaba en la sociedad. Con el lenguaje
sostienen que los jóvenes estaban enfocados sólo y exclusivamente en ellos mismos. Como en un
Habrá que recordar que el hombre joven, delante de los ojos de la sociedad en general,
podía tener una iniciación sexual en ciertas circunstancias, como ya lo indicamos, sin ser
considerado culpable de ese acto, pero, sin embargo, no podía tener la iniciativa de tener sexo
cuando, como y con quien quisiera. Era lo contrario con una joven adolescente que estaba
hijo fuera de él, lo que sería más grave. El consenso de la sociedad mexicana era que el varón
adolescente podía tener relaciones sexuales con prostitutas, generalmente bajo el control de los
mayores, o con personas que no pertenecían a su mismo nivel económico, como lo vimos
anteriormente con los fragmentos de textos literarios. Pero parte de esos jóvenes ya no querían
ser aconsejados, manipulados, impulsados a realizar lo que la tradición mandaba, querían ser
medio del carnaval y el uso de la risa para mofarse de lo oficial, desacralizándolo. Podemos citar uno de tantos
fragmentos donde esa relación aparece: “… en las expresiones verbales… existe una degradación topográfica
literal, es decir, un acercamiento a lo ‘inferior’ corporal, a la zona genital. Esta degradación es sinónimo de
destrucción y sepultura para el que recibe el insulto. Pero todas las actitudes y expresiones degradantes de esta
clase son ambivalentes.” (121)
123
dueños de sus cuerpos y con ello se daban la libertad de tener una sexualidad más abierta, se
sentían más ligeros de las ataduras que se les imponían o se les querían imponer.
Eso sucedió al inicio de la década de los sesentas, pero cuando a mediados de ella tomó
lugar el movimiento hippie, la sociedad puritana se sobresaltó al asociar el punto de vista de los
hippies con el libertinaje sexual, el cual no tenía control, de los adultos por supuesto, y carecía de
la moralidad y sacralización que la sociedad le imprimía al acto, situación ésta rechazada por la
juventud.
En el momento en que aparecen nuestros textos (o textículos, una palabra que usa
Gabriel, el protagonista de La tumba para referirse a sus escritos de forma burlona), los cuales
mencionan a adolescentes teniendo relaciones sexuales, esa sociedad rígida los condena y
rechaza, aunque el consumo de ellos por los adolescentes fuera un éxito editorial. Nuestras
novelas mencionan el sexo de manera general, excepto la tercera novela de este estilo que detalla
de una manera más clara un acto sexual (De perfil). Incluso en Gazapo y Pasto verde solamente
ninguna de ellas se llega a consumar. Podemos verlo en Pasto verde cuando el protagonista dice:
Este párrafo queda muy cercano a lo que hablábamos de la ars erótica de algunos pueblos
orientales65. García Saldaña, a través del personaje de su novela, demuestra que no era un
65
Así como lo indica Foucault en nuestra anterior cita sobre su ars erótica, en su tomo I de la Historia de la
sexología.
124
texto, el acto sexual iba más allá de lo genital mediante el involucramiento de los sentimientos.
En el fragmento citado coloca en la picota a la gente que ve ese acto como amor.
Pero, además, García Saldaña señala, como lo vemos en el fragmento siguiente, que hay
mujeres que usan el sexo para obtener cosas materiales y privilegios, el cual era uno de los
valores que la sociedad les inculcaba. Mujeres para quienes conservar la virginidad era
sumamente valioso, en el sentido de que podría ser usada como una herramienta para su
beneficio económico y social. El protagonista rehúye a ese tipo de mujer, pero no solamente la
rechaza, sino que también la invita a cambiar de actitud y tener otros parámetros de lo que es
Con la nueva ideología que era propuesta en la época por el movimiento hippie,
principalmente, y la cual era adoptada por el autor, el papel de la mujer debe cambiar, debe tener
un rol pensante y decisivo en la vida de una pareja. El protagonista no ofende a las mujeres,
intenta que ellas reflexionen sobre su condición de objeto sexual al que han sido sometidas por la
presión de una sociedad que ya no representa los valores que ese nuevo joven aspira a tener.
Además de que la mujer se debe replantear el rol pues si cambiara su concepto de lo que es
125
amor-sexo, él ya no se vería empujado a tener un trabajo que le ofreciera la posibilidad de lograr
y alcanzar esos bienes materiales para apropiarse de los favores sexuales que esa mujer busca a
cambio de recibir o ser parte del goce de ese bienestar material. El beneficio podría ser mutuo
para un desarrollo de géneros al igual, con un cambio de perspectivas para ambos. Pero como
vemos, era un pequeño gran esfuerzo que los escritores hacían al intentar salir del discurso
heterosexista masculino ante una sociedad que aún tenía muchos tabúes sobre el sexo y las
relaciones de pareja, situación que, sin embargo, iría cambiando poco a poco, de manera gradual,
uno de los personajes femeninos de La tumba, Dora, quien, de haber jugado un papel
convencional de una mujer de clase media, ha cambiado de posición después de haber estado
Esa chica, a pesar de continuar siendo joven al momento de ese discurso, ha cambiado de
punto de vista ante la realidad que se le presenta dejando atrás las actitudes y conducta que había
tenido en el pasado por un presente en el cual ella toma las riendas de su vida, ya no solamente el
sobrevivirla. Ella, que es forzada a abandonar su medio ambiente, gracias a la lectura de textos
que le plantean diferentes posiciones a las acostumbradas y al relacionarse con otras culturas, ha
126
experimentado un cambio radical y sin querer a tomar nuevamente la conducta que había tenido,
reaccionando no con violencia pero si firmemente ante un posible retroceso que le ofrece su
compañero, planteándole cuestiones para que el tuviera o hiciera un posible cambio en su actitud,
lo que lo orilla, en virtud de sentir sus posibilidades cerradas, al final de la novela que representa
Por otra parte, el protagonista de Pasto verde no cree que todas las mujeres sean iguales o
que actúen de una forma convencional. Al hablar con un amigo defiende a las otras posibles
mujeres que existen y/o a las que se pueden encontrar, las cuáles podrían tener un pensamiento
más liberal en relación al sexo, más independientes en su forma de actuar y más libres de las
ataduras convencionales a las que estaban condenadas a perpetuar. Con ello, perdían esas
mujeres, y las otras la podrían perder, la visión de que el sexo debería ser considerado
únicamente como materia de transacción por una posición económica o un mejor estatus social:
objeto decorativo para ser usado a la decisión del marido, la mujer de esa década podía tener la
capacidad de cambiar, de desarrollarse como una mujer pensante y dejar atrás esos viejos
esquemas en que la sociedad la había encasillado. Ahora la mujer debería dejar de asumir el
papel tradicional siguiendo las costumbres de conservar su castidad hasta llegar al matrimonio,
usar esa virginidad para su beneficio, tener muchos hijos y ser sumisa y abnegada. Este discurso
127
estaba enmarcado dentro del surgimiento de un nuevo feminismo a nivel internacional a partir de
la segunda guerra mundial, principalmente en Europa y EUA. Este movimiento planteaba una
diferente visión sobre el papel de ser mujer en la sociedad apoyado en los aportes de Simone de
Beauvoir, en su libro El Segundo sexo (1949) y de Betty Friedan, con el texto Mística de la
femineidad (1963) y con la publicación del libro Las mujeres de Margaret Randall e impulsado
con la aparición de la píldora anticonceptiva. En ese aspecto, los escritores de este estilo literario
estaban a la vanguardia del tema, pues en México, un movimiento feminista como tal vendría a
aparecer hasta “finales de la década de los años sesenta del siglo pasado [al cual] se le conoce
como la ‘nueva ola’, ‘la segunda ola’ o ‘neofeminismo mexicano’… [pues] difiere de aquel que
encabezaron las sufragistas de fines del XIX y mediados del XX…” (152) como lo establece
Por otra parte, vemos que el fragmento de la novela representa dos posiciones diferentes
del hombre: uno machista, al que solamente le interesa tener relaciones sexuales con las mujeres,
y el otro con una posición más abierta a un posible cambio en las relaciones de género, con un
Asimismo, el protagonista sabe que hay diferentes tipos de mujer y apunta hacia las que
parecen más recatadas, aunque para él representan un falso recato ya que es impuesto y por ello
hace burla de ellas y las condena, pero de una manera no agresiva sino más bien para hacerlas
rígidas e hipócritas. Ve a la mujer controlada por una sociedad anquilosada en un tiempo que no
corresponde a la realidad, por supuesto, con cinismo, ironía y sarcasmo. El personaje quiere
hacer el amor con ellas, pero va más allá de verlas como objetos sexuales puesto que las invita a
que ellas mismas se vean de otra manera y puedan compartir de igual a igual con el hombre el
128
disfrute que el sexo puede tener para ambos. Él las invita a superar esa etapa pues él no las quiere
…llega Sor Sofía mi divina Sor Sofía mi corazón hace pum pum
pum es muy bonica su cara es de ángel…así de tranquila así de
tímida así de nerviosona, así de toda bondad, toda amor. Estamos a
la mesa su tío JUDÍOS VÁYANSEALINFIERNO, su mamá
Eleanor Rigby, su abuelita la DAMA DE LA CARIDAD
REPETICIÓN INFINITA E HIJA DE LAS HIJAS DE MARÍA,
enemiga de la sonrisa…. siempre le está diciendo que la hermana
Sor Pastel es la base, que vayan a misa de siete y como siempre yo
enfrente de ella … predico mi ateísmo, pues su papá le predica las
obras prohitler… veo a Sofía rodeada de monjas ancianas y de
curas ancianos… hay que ser decente la mayoría de los jóvenes
son cochinos no hay que hablar con ellos de cosas de mujercitas…
le esto cantando i want you i need you i love you y mi Sofía baja la
vista y se persigna ¿Seré realmente el diablo? (67)
Aquí observamos la adoración que él siente por su amada, a quien llama de manera
irónica Sor, y de lo que siente por ella situándola en una familia que constantemente la conminan
a ser una buena chica de acuerdo a los cánones religiosos y al final la controlan pues ella “baja la
vista y se persigna”.
adolescentes y en una de ellas, la mujer, Dora, parece tener el control de la situación. Nos
muestra que no estaban obsesionados por el acto en si, sino que lo consideraban natural que
pasaba porque tenía que pasar, una idea diferente sobre el asunto al de una persona adulta.
Dando ejemplos muy claros de las dos concepciones sobre este particular que tienen tanto
los adultos como los adolescentes aparecen en el siguiente fragmento de La tumba. Mientras que
los adultos miran al sexo con interés malsano, con morbo o sucio (si no lo hacen ellos, por
supuesto) y sobre el cual se debe hablar en voz baja, ocultarlo y tocar el tema solamente entre
hombres, por supuesto, adultos. Los adultos saben que Gabriel, el protagonista, escribe y con su
129
respuesta sarcástica los posiciona en un lado donde el sexo no es limpio ni normal, además de
mostrarnos el punto de vista mordaz de un adolescente hacia esos adultos que supuestamente son
los modelos a seguir pero que en realidad no quiere seguir ese ejemplo:
En otro fragmento el enfrentamiento entre esos dos conceptos es entre padre e hijo y el
silencio es la mejor respuesta para las palabras necias emitidas por el progenitor. Lo que
observamos es las claras posiciones de ambos ante el tema del sexo de un adolescente:
Pero ellos, los adolescentes, sabían que el acto sexual no era solamente satisfacción
personal sino también podría traer insatisfacción o sentimientos negativos, podría ser usado
como un arma si se carecía de sentimientos para la otra persona con la consecuente insatisfacción
y frustración (No satisfaction diría Epicuro). Además, tampoco podían separarse de todo el
condicionamiento que habían recibido por muchos años, el bombardeo de todos los
convencionalismos que ese acto llevaba implícitos de acuerdo a la sociedad. Ambos escritores
hacen lujo de la parodia, del juego de situaciones que parecieran reales con el uso de las drogas,
A través de este capítulo hemos visto que el sexo, la droga y el rocanrol, fueron
elementos que formaron parte de la narración de los textos tratados puesto que estaban presentes
130
en el ámbito social en el cual se generó este estilo. A pesar de estar presentes en diferente medida
en los textos, difícilmente es indicativo de que ellos eran los ejes de las historias desarrolladas.
Fue muy arriesgado, por cierta crítica, sostener ese argumento. Creemos que, por el contrario,
esos textos demuestran ser complejos tanto en su temática como para su análisis pues no se
puede aislar uno de sus elementos para decir la novela es: sexual, de adolescentes, de drogas,
citadina…
131
CAPÍTULO III
outsiders a los escritores de ese nuevo estilo literario surgido en los sesenta llamado literatura de
la onda. Los escritores de este estilo, con su particular forma de escribir estuvieron fuera de lo
que constituía la manera tradicional de hacer literatura. Por ello, serían ubicados en esa categoría
de outsiders por una parte del establishment cultural, grupo compuesto por intelectuales de gran
presencia dentro de ese ámbito. Dicho grupo intentaría excluir del circuito literario a textos
también características tales como el sexo, el rocanrol y las drogas, peculiaridades que estaban
presentes en la trama de las novelas, pero no centradas en ellas. Esos elementos serían
reafirmados para crear el mito de la existencia de la llamada literatura de la onda uniendo estos
Los elementos que parte de la crítica tomó para construir esa leyenda no formaban parte
de ningún estilo literario previo, por lo que esa nueva modalidad de escribir salía fuera de los
cánones esperados y pautados, de ahí que algunos miembros de esa agrupación la consideraran
como una forma de escritura no literaria, la cual aceptaron a medias sin comprenderla en toda su
complejidad. Algunos de esos críticos fueron Huberto Bátiz y Margo Glantz, escritores
132
que no concordaban con ese estilo de hacer literatura, existió otra (Emmanuel Carballo, Salvador
Novo, Juan José Arreola, entre otros) que manifestó una reacción favorable a esa nueva forma de
En este capítulo no se intentará hacer una apología o una defensa de esta narrativa 66, sino
explorar las razones de ese constructo equivoco llamado literatura de la onda. Trataremos de
que el agua turbia se clarifique un poco o, por lo menos, que se reabra el tema de lo que en
realidad es esa narrativa con el fin de que, o se le asigne un nuevo término para hablar de ella, o
que se siga utilizando el término de literatura de la onda, pero con otra connotación.
estudio de esa narrativa juvenil. Intentaremos desobstruir la idea de que esta literatura fue creada
por y para los denominados chavos de onda pues con ello, se le circunscribe a una temática sobre
sexo, drogas y rocanrol, características con las que se asocia a ese grupo juvenil.
66
Críticos e investigadores literarios como Brushwood, Gunía, Bruce Novoa y otros, han analizado, rescatado y
puesto al frente los valores de este estilo literario.
133
A) CONDICIONES PRESENTES EN EL ÁMBITO DE LAS LETRAS.
Un problema básico que aún es contemporáneo en las letras y presente durante la década
de los sesenta67, era la falta de una crítica capaz de valorar y emitir juicios fundamentados, crítica
capaz de estar a la altura de los textos literarios producidos durante los cincuenta y sesenta,
ese momento acerca de la evolución de la literatura de ficción “¿Ha estado la función crítica y
estimativa a la altura requerida por lo que deja ver ese proceso, vario y complejo?” (60).
En ese momento, la pregunta era primordial para el ámbito literario pues se sentía la
ausencia de una crítica que sirviera como referencia a los lectores y como retroalimentación a los
escritores que exploraban nuevas formas de escribir68. La respuesta que él encuentra deja en
entredicho el papel de la crítica a nivel continental la cual, según su criterio, debería de estar a la
altura de una producción literaria robusta, variada y que conjugaba diferentes elementos, lo que
la hacía compleja y rica en matices, pero que, por ello mismo, era primordial analizarla,
67
Decimos que es un problema aún presente en el ámbito literario, al observar la emisión de libros como el de
Julio Moguel (2013) Portal de letras: ejercicio de crítica literaria, o el de Evodio Escalante (2015) Las metáforas de
la crítica; así como diversos artículos relativos al tema aparecidos en diferentes revistas literarias (Letras libres,
Confabulario…). Será un fenómeno igual al de esa época o diferente, es un tema que cae fuera de este estudio.
68
Habría de recordar el surgimiento en esa época de escritores dentro de lo que se llamó el Boom Latinoamericano
como Julio Cortazar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, así como otros que escribieron
antes de la aparición de ese fenómeno como José Donoso, Alejo Carpentier, Ernesto Sábato y muchos más. De ahí
la importancia de esa pregunta que venía precisamente de un crítico literario, mostrando la necesidad de una
crítica a la altura de una producción literaria vasta, versátil y compleja.
134
evaluarla y ofrecer un juicio justo y balanceado de ella69. Desafortunadamente, frente a esa
narrativa que surgía, la crítica no cumplía el papel que debería tener dentro de ese proceso pues:
Esto nos habla del desfase existente entre el objeto, el texto, y la opinión sobre él, la cual
debería estar acorde a las exigencias de los tiempos, una opinión sólida con los fundamentos
necesarios para el análisis. Los escritores carecían de un soporte para hacerlos avanzar, modificar
o rectificar el camino.
Este problema que acontecía a nivel continental, en el México de aquellos años existía
una opinión generalizada de que no existía una crítica literaria instituida. Ésta provenía de
escritores que habían leído las obras pero que solamente expresaban su opinión sobre ellas.
Dichos escritores carecían de la capacitación suficientes para emitir un juicio bien cimentado. Lo
más común era que esas opiniones, no eran basadas en términos literarios sino más bien en ideas
particulares de cada reseñista o epítetos en contra de textos a los cuáles no se les otorgaba juicios
sensatos llegando a empañar algún mérito que tuvieran. Algunas de esas interpretaciones podrían
ser consideradas ingenuas, pero otras parecían producto de una reacción más visceral que de un
antólogo, crítico y poeta mexicano Evodio Escalante “…la esencia de la crítica no sería sino el
69
Es fundamental tocar este punto para poder entender el contexto del por qué se fue creando el mito llamado
literatura de la onda, en virtud de que se carecía de un análisis completo de las obras de este estilo.
135
ejercicio, objetivo o apasionado ecuménico o intransigente, de lo que se conoce como punto de
vista.” (16) Apunta que el crítico, “Cuando elogia, descubre sus intereses, por definición
espurios; cuando exhibe los defectos o la ineficacia de una obra, muestra su resentimiento… El
crítico de verdad es un ser azaroso que sólo aparece cada viernes y San Juan. Los demás, se diría,
la crítica realizada a la primera edición de La tumba, escrita por la dupla Federico Álvarez y
Huberto Bátis, y la cual aparece en La cultura en México en su sección Los libros al día:
Este simulacro, como lo catalogaría Escalante, muestra que los críticos leyeron la novela
dedica a eso que indican, sino que es estudiante con potencial de escritor y que no solamente
bebe alcohol en los bares beat, ni fue una amiguita la que se estrelló en un auto, sino la prima de
éste, ni el hecho de que la salida a Europa de otra chica, la ayudarían a modificar su actitud. Esta
Álvarez, Federico y Huberto Bátis. “José Agustín: La tumba (Ed. Mester). Siempre!, 11 marzo 1964. La cultura en
70
México.
136
De acuerdo a escritores mexicanos de los 60s, no existía en el país una crítica
desarrollada, establecida y creíble. En un artículo publicado en 1967, escrito por René Aviles, el
Esos “ciertos límites estrechos”, pueden interpretarse como una falta de apertura hacia la
nueva clase de literatura producida pues el pensamiento de las personas que ejercían esa crítica
era basado y estaba pendiente a lo que acontecía en los EUA y en Europa. Los intelectuales
mexicanos que ejercían esa función, como los críticos de la nota Bátis y Álvarez, asumían un
cosmopolitismo que resultaba en una rígida forma de pensar y de actuar ante innovaciones que
no vinieran de las “capitales culturales” 72, dejando a un lado la oportunidad de analizar un tipo
aparecen otros escritores vertiendo su punto de vista sobre esa ausencia de una crítica literaria
seria y que se posicionara fuera de las relaciones de amistad entre crítico y escritor. De ese jaez
son las opiniones de Fernando del Paso, José Agustín, Juan Tovar y Gustavo Sáinz, entre otros.
71
Aviles, René. “La crítica literaria en México”. Siempre!, 3 mayo 1967. La cultura en México, pp. II-III.
72
De esa manera lo establecen José Agustín en el artículo La onda que nunca existió y en su texto Tragicomedia
mexicana Vol. I; Inka Gunia en su texto ¿Cuál es la Onda? La literatura de la contracultura juvenil en el México de
los años sesenta y setenta; René Aviles en su novela Los juegos; Sefchovich en su texto Una sola línea: la narrativa
mexicana; Monsiváis en sus Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX; Brushwood en Narrative Innovation and
Political Change in Mexico.
137
La crítica, por lo general, se expresa en nuestros países a través de
la repugnancia, se critica porque se detesta, porque no se
entiende… o porque somos ‘cuates’, lo cual lleva implícito la
repugnancia hacia los que no lo son…73
Del mismo talante son las apreciaciones de esos autores jóvenes indicando que la mayoría
de la crítica hacía una mera narración superficial de los textos, sin elaborar un análisis que
reseñistas o comentaristas con la consecuente interpretación sin percibir sus matices. Para los
escritores, los intelectuales que ejercían esa función tenían una esquemática forma de ejercer su
de la mexicana que surgía. Para esos intelectuales-críticos, lo que tenía valor en la literatura era
ficcionalidad a la realidad, el lenguaje no podía servir para ilustrar esa realidad; dándosele mayor
importancia a los retruécanos sicológicos que a historias narradas en primera persona. Esos
críticos deseaban que los escritores mexicanos imitaran a Faulkner, Dos Passos, Joyce, Kafka u
otros autores tanto europeos como estadounidenses, pero los nuevos escritores, a pesar de
conocer ese estilo, querían abrir nuevas formas de expresión, crear su propio camino.
Sobre ese mismo tópico, aparece otra encuesta en 1968, un año después del anterior
artículo, donde se expresan, entre otros: Fernando Del Paso, Juan García Ponce, Luis Spota,
Elena Garro, Juan Rulfo, José Revueltas, Sergio Fernández. Como vemos, ya no eran solamente
los escritores jóvenes que opinaban, sino que había escritores de importancia reconocida. Todas
las opiniones llevan el mismo tenor que los juicios anteriores sobre una crítica inexistente en
México74. Para 1970, aparece un artículo donde se habla nuevamente de la crítica en México:
73
Ibid
74
“Encuesta sobre crítica literaria.” Siempre! 24 abril 1968. La cultura en México. Habrá que indicar que este
suplemento era muy importante en la vida cultural del México de aquella década por ser el único portavoz
138
Se hace crítica de literatura, de arte, de teatro… Crítica que en
muchas ocasiones no lo es, y que en otras, en cambio, tiene muy
altas virtudes de perspicacia y de capacidad técnica… Ahora se
requiere un arsenal bastante considerable no sólo de conocimientos
previos, sino también de ideas exactas sobre lo que se va a juzgar.
El autor y la obra ya no están tan a merced como antes de los lobos
de la crítica, cuyo placer principal –y el de sus lectores- era
despedazarlos. Aunque todavía en México se tiene la idea de que el
crítico debe ser combativo e intransigente, gana terreno una noción
que, si no es opuesta, al menos es mucho más moderada y más
razonable: la de que el crítico debe apreciar la obra y no
considerarla como una víctima a priori, sino como una conquista
valiosa del autor, salvo prueba en contrario. 75
El hecho de que se discutiera ese tópico de manera recurrente, nos hace pensar en que
realmente era un problema candente dentro de la intelectualidad, o al menos, así lo sentían los
escritores. A pesar de lo que dice esta cita, los escritores estaban a merced de los críticos, como
se demuestra en la crítica aparecida en 1964 sobre La tumba de José Agustín y como se mostrará
más adelante con el ensayo de Margo Glantz. No obstante, las encuestas sobre el tema nos
hablan de que las personas que ejercían la actividad de escribir estaban conscientes de las
limitaciones de esa crítica. Pero, aunque nos interesa lo que acontecía en esa década, ya un
escritor del siglo XIX, José María Vigil, indicaba su preocupación por esa ocupación literaria
“entre nosotros, salvo muy raras excepciones, no ha llegado a existir la crítica propiamente
dicha” (Escalante, 25)76. Y como hemos visto antes, la cuestión aún subsiste en la actualidad.
A través de la encuesta realizada en 1968 que mencionamos, vemos que los requisitos
para hacer la crítica deben ser amplios, no solamente a nivel técnico, pero también en cuanto a
las ideas y criterios propios del crítico. Y aunque eso pareciera indiscutible ¿de verdad estaría ya
un crítico de ese tiempo exento de presiones externas para realizar su función? Esa carencia de
independiente en esa área, donde se ejercía la crítica cultural pero también la política, en el cual escribían los
escritores más destacados de los sesenta y abierto a otras expresiones artísticas.
75
Reyes Nevares, Salvador. “HABLANDO DE LA CRÍTICA EN MÉXICO.” Siempre!, La vida literaria, p. 26.
76
José María Vigil fue un escritor, editor de periódicos, así como profesor en diversas universidades. La cita
proviene de un texto publicado por él en El Federalista en 1876, citado por Escalante.
139
una crítica precisa, tenía más de una explicación. Pensamos que idealmente debería ejercerse una
crítica libre de toda presión y orientada a la realización de un buen trabajo sobre un texto literario
pero la existencia de un grupo que ejercía el control de lo que se decía sobre un libro, impedía la
realización de una crítica sólida. Ese grupo era el que definía la suerte de un texto, y en nuestro
caso, de un grupo de escritores. Esa camarilla a la que nos referimos era denominada “la
mafia”77, e incluía a diversos intelectuales de diferentes áreas culturales como Octavio Paz,
Fernando Benítez, Carlos Fuentes, José Luis Cuevas, Jaime García Terrés, Vicente Melo,
Huberto Batis, entre otros. Esta agrupación tuvo diversos orígenes pues sus miembros
la Revista Mexicana de Literatura, Generación de Casa del Lago, Generación del medio siglo,
la cual giraría alrededor de la figura intelectual más importante en México desde los años
cincuenta, Octavio Paz78. Esa agrupación, en sus inicios, representaría una contrapropuesta a la
planteando nuevos escenarios, nuevos puntos de vista y formas de expresión, pero conforme se
determinando, sin posibilidad de abrirse a otras opciones, lo que debía pertenecer a lo que ellos
Aunque para algunos ese grupúsculo no era más que una invención, el poder que ejercían
esos intelectuales sobre el quehacer cultural era bastante efectivo por tener algunos de sus
140
culturales, editoriales, galerías de arte, organismos culturales, etcétera, además de un talento
teniendo un poder real, podría haber existido. Y no hubieran podido ejercerlo sin haberse
constituido por personas de peso y con posiciones estratégicas en el área. Lo anterior nos queda
claro con el análisis que hace el sociólogo Pierre Bourdieu sobre cómo se ejerce el poder en el
sector cultural, nos ayudará a entender la existencia concreta de esa agrupación y el por qué de su
reacción sobre los nuevos escritores. Bourdieu, nos habla sobre la lucha por el poder cultural e
indica que “Cada toma de posición de los intelectuales se organiza a partir de la ubicación que
tienen en su campo, es decir, desde el punto de vista de la conquista o la conservación del poder
dentro del mismo.” (40) Y los intelectuales que supuesta o verdaderamente pertenecían a ese
grupo, tenían una posición bastante alta de poder, haciendo uso de sus posiciones de acuerdo a su
personal criterio, lo que podría ingresar al sector o no, las obras que podrían o no tener éxito y
ser consideradas significantes para el ámbito, además de los beneficios económicos que se
podían adquirir mediante becas, premios, cátedras, cursos y posiciones burocráticas, pues:
141
Esa camarilla quería establecer que sus criterios sobre los objetos culturales fueran la
norma a seguir para pertenecer al círculo de la intelectualidad, para poder ser publicados,
reseñados y tener cierto éxito. Obviamente los trabajos deberían seguir los lineamientos de lo
que ellos consideraban era moderno y cosmopolita. Como lo cita Broshwood “The group’s canon
intellectuality/aestheticism… they certainly acquired more power in the publishing circles of the
capital city. They have been accused of making publication difficult for writers whose work did
not conform to their criteria, e.g., René Avilés Fabila, Vicente Leñero, José Agustín (Mier and
Carbonell, 68 & 111)” (59-60). Ellos establecían una diferencia marcada entre su opinión y la de
los nuevos que llegaban, intentando dejarlos, especialmente a los que consideraban que no
seguían sus parámetros, sin oportunidades de ingresar al campo cultural. Ellos intentaban
conciliar, a su manera, el hecho de querer un México moderno, pero limitándose a lo que pudiera
modelo europeo o estadounidense. Esas tensiones recuerdan la polémica surgida en 1932 entre
sus particularidades79.
que quería ingresar al sector cultural únicamente los podría obtener siendo parte o siguiendo los
lineamientos que eran dictados por esa mafia. El contexto cultural de los años cincuenta y
sesenta propició la aparición de ese grupo el cual tendría una relación ambivalente con el
gobierno que, habrá de recordarse, tenía una abierta tendencia a apoyar a la cultura por ser ella
79
Para una mejor idea de lo que fue esa polémica, leer el excelente libro de Guillermo Sheridan, México en 1932:
la polémica nacionalista, donde se hace un estudio pormenorizado entre las posiciones nacionalistas y
vanguardistas.
142
parte de la nación que se buscaba en el discurso oficial, una nación moderna pues para el
gobierno, la cultura era fundamental para llegar a ese nivel, de ahí el acercamiento entre ambos80.
Por esa razón, en la balanza pesaban, y de manera significativa, las relaciones sociales, el
grado de amistad que existía entre el autor que iba emergiendo y los miembros de esa
Esto nos hace pensar que, aunque no fuera una sociedad “secreta” con una estructura
definida y estable, bien constituida, por lo menos ese poder que ostentaban era real, efectivo y
eficiente. Por esa razón, un nuevo autor debería tener influencias, relaciones, contactos, escribir
positivamente su obra. Pero como indica Brushwood “they believed they should defend a high
intellectual/aesthetic standard, even though they were motivated in part by self-interest.” (60)
Esto refuerza lo que opinaban algunos de los escritores de la época como hemos visto (Benedetti,
80
Habría de recordar que varios intelectuales tenían altas posiciones burocráticas como Salvador Novo, Octavio
Paz y Carlos Fuentes. Sobre esa ambivalencia, debemos recordar en el ejemplo de Paz quien era embajador, pero
tras los hechos de octubre del 68 renunciaría. Y como sostiene el humanista Abelardo Villegas en su artículo “El
Ateneo y la mafia, dos formas de cultura mexicana” aparecido en 1972, la mafia criticó verbalmente los sucesivos
gobiernos de PRI pero vivía de las prebendas del estado.
81
Por ejemplo, Benedetti decía que ese grupo era una experiencia única en Latinoamérica y a pesar de que varias
obras de ese grupo reconocían la crisis del país, nunca plantearon ninguna solución nacional, sino que se volcó a
un internacionalismo vistoso; Agustín los criticaba por carecer de mentes abiertas a nuevas posibilidades sino
volcadas solamente hacia el exterior. Incluso, un escritor que para algunos pertenecía al grupo, Carlos Monsiváis
en sus Notas sobre la cultura popular hablando del periodo 1950-1970, señala como una relación negativa entre
estado y cultura pues era un obstáculo para su desarrollo pues el estado “asimila, reprime o corrompe;” y en
realidad a éste no le importa la cultura, excepto por sus beneficios en la imagen del país.
143
A modo de resumen, podemos señalar que la ausencia de una crítica que retroalimentara
influenciaría para que a la nueva novelística que surgía se le denominara de manera reductivista,
literatura de la onda. Esa intelectualidad, engolosinada por su idea de lo que debía ser
forma de escribir que abría esa narrativa. Haciéndose eco de la posición gubernamental sobre los
jóvenes rebeldes, la asociaría con el movimiento social de jóvenes llamados chavos de onda,
intentando constreñir los valores que tenía a una temática de jóvenes que utilizaban un pobre
español y que su existencia giraba alrededor del consumo de sexo, drogas y rocanrol. Para esa
mediante una representación de un lenguaje coloquial, estaba fuera de los cánones oficiales.
De esa forma, se les separaba del movimiento a nivel mundial, el contracultural, el cual
salía de las formas habituales de hacer arte (música, pintura, cine… escritura) generando obras
contextos; o los Beatles, en la música, con la recreación del ritmo del rock y la utilización de
letras musicales aparentemente inocentes, pero con una carga crítica, por ejemplo). Aquí
diferimos del punto de vista de Monsiváis, quien declara: “En México, la contracultura como
posibilidad o incluso como membrete será para la Onda un descubrimiento póstumo.” (231) 82.
En esta sentencia no se refiere en términos literarios a la narrativa aparecida en los sesentas, nos
82
Carlos Monsiváis tendría una posición variable ante la aparición de esta nueva narrativa, desde calificarnos como
los nuevos estadounidenses nacidos en México hasta reconocer, en trabajos posteriores, sus valores aportados a la
literatura mexicana.
144
parece que se refiere al grupo social de los chavos de onda, aparecida después de 1968. Sea cual
fuere su designio, no importaba que los jóvenes mexicanos no supieran que pertenecían o hacían
parte de ese movimiento contracultural, lo importante es que ejercían, mediante su actuar, esa
posición en contra de las normas establecidas, fueran estas culturales o sociales. Su conocimiento
de que formaban parte de ese impulso que se presentaba a nivel mundial, carece de sustancia.
acontecimientos que los rodeaban y que se presentaban a un nivel general, pero principalmente
cultura como vehículo de expresión de su rebeldía, especialmente de una clase media juvenil que
rechazaba y estaba en contra de una sociedad rígida, materialista, con valores sin credibilidad
Las áreas que representaron ese movimiento contracultural en el México de los sesenta
canciones en español, el nuevo estilo de hacer literatura, el estilo juvenil relacionado con los
llamados jipitecas, un lenguaje particular, una vestimenta específica y la posición sobre el sexo y
las drogas.
145
B) ELEMENTOS QUE AYUDARON A LA CREACIÓN DE UN RÓTULO.
En esta sección nos acercaremos al proceso que daría origen al mito de la llamada
literatura de la onda, mediante la conjunción de una persistente y aparente elaborada crítica que
fabricaría la opinión de que los elementos presentes en los textos de esa narrativa la convertían
jóvenes consumidores de droga, con remarcadas tendencias sexuales y gusto excesivo por el
transformación del concepto “de la onda”, tenemos un pensamiento creado para definir a una
literatura compleja. Ello nos arroja cierta luz para combinar esa mudanza junto con la crítica
tendenciosa para iluminarnos sobre una posible hipótesis del por qué de esa denominación que
hace confuso de lo que se habla cuando se refiere uno a esa literatura. De esa forma se ligó a esa
narrativa, con el grupo juvenil denostado que tomaría presencia después de 1968.
146
a) PERSONAJES JÓVENES
analizaremos el por qué no era correcta o tan simple ese punto de vista.
Es innegable que los textos que son considerados bajo el membrete de la onda están
íntimamente ligados a personajes jóvenes pero lo que resalta de esta narrativa es que eran
escritos por autores también de esa edad. Hasta ese momento, por supuesto que había textos que
tenían personajes jóvenes, pero las narraciones carecían de algunos de los otros elementos
característicos de esa narrativa. Vamos a hablar de algunos ejemplos para ilustrar nuestro punto.
Cronológicamente la novela On the road, de Jack Kerouac aparecida en 1957, sería una
de las más cercanas a este estilo literario y con el cual comparte varias de sus características,
vida. Sin embargo, carece de una crítica concluyente a ese sistema83 y los personajes no se
ubican en una ciudad sino se encuentran en un constante peregrinar. Otro ejemplo es la obra de
Françoise Sagan, aparecida a sus 18 años en el año de 1954, Bonjour tristesse, cuyo protagonista
es una joven que, a pesar de vivir en una ciudad grande, en la Costa Azul francesa, no sería lo
mismo de vivir en la capital francesa, Paris, que sería un equivalente a la Ciudad de México
83
A pesar de que con sus acciones realizaban una crítica al mismo.
147
donde se concentraba la vida social. La novela habla de las experiencias personales relativas a su
podríamos interpretar algunas críticas a la burguesía francesa, pero lo que la aleja de la narrativa
que estudiamos, es el uso de una representación del lenguaje coloquial juvenil que la haría
Catcher in the Rye (1951) de J. D. Salinger. Ésta obra escrita sobre un adolescente por un
hombre que rayaba los 30 años quien ve con nostalgia esa etapa de la vida. Lo que lo aleja de
publicación, no en tiempo presente sin nada que pareciera ir más allá de su problemática de
adolescente. Otro ejemplo más, el texto El joven, de Salvador Novo, aparecida en 1928, tiene un
personaje joven citadino, pero carece de un lenguaje coloquial que representara a una parte de la
juventud y su actitud parece más al de un flâneur al ser un observador de los cambios que la
ciudad presenta.
Como vemos con esos ejemplos, los mismos se alejan de nuestra narrativa por diversos
motivos, de ahí que la narrativa de la que estamos tratando era un fenómeno novísimo.
Por centrarse en personajes juveniles, se creyó que este estilo literario se constreñía a la
problemática del ser adolescente y al considerar ésta etapa como una época transitoria, la crítica
en ese sentido dedujo que era limitada, temporal, superficial y apolítica, convirtiéndola
automáticamente en una literatura caduca, efímera en forma y contenido. Por ejemplo, Jorge
Ruffinelli, en su artículo Sainz y Agustín: literatura y contexto social, aparecido en 1977, indica
que después de la aparición de los primeros libros de esos escritores, para la siguiente década esa
clase de literatura (la llama de literatura juvenil) ha perdido vigor y “la fácil predicción que
148
consistía, hace diez o doce años, en señalar que la narrativa de la Onda desaparecería… se ha
cumplido” (163) 84. De cierta forma esto sería lógico porque las condiciones histórico-sociales
habían cambiado y la narrativa evolucionó. Sin embargo, aún se siguen utilizando personajes
esa narrativa, es decir, se habla de sexo, drogas y rocanrol entre los jóvenes85.
Como lo explica el académico y ensayista José Luis Martínez, hablando sobre esa
Queremos resaltar el punto de vista de este académico sobre la diferencia de estos textos
con los precedentes, y hemos visto otras previamente. Esta novedosa forma ponía a los jóvenes
como protagonistas de una comunidad, no como individuos aislados. Asimismo, el autor les da
un valor importante dentro de la literatura mexicana de esa época por sus características:
149
titubeos y debilidades como arte, es lejana y extraña para los
adultos en la medida en que estamos lejos de la juventud y no
intentamos comprenderla.87
Vemos que la cita establece que los textos sostenían una posición política diferente a las
personas maduras. Esos planteamientos juveniles eran vigorosos, coherentes y respaldados con
actos. Martínez ubica a este tipo de literatura como algo sin precedente en las letras mexicanas a
pesar de posibles errores que tuvieran los textos. El hecho de ser una literatura de jóvenes para
jóvenes, habría sido difícil para un lector adulto leer el texto al no identificarse con el joven
protagonista, carecer del código para entender el lenguaje usado y por la diferente perspectiva
Una de las características fundamentales que los personajes de nuestros textos tenían, era
que se trata de jóvenes totalmente citadinos, habitantes de una gran urbe surgida después de la
segunda guerra mundial, la Ciudad de México. Eso los hacía parte de una gran comunidad pues
era notorio que la juventud de esas décadas era distinta a la de otras épocas. Lo podemos ver en
87
Idem.
88
En esa época, Zabludovsky era una persona de 36 años que tenía na perspectiva abierta hacia los nuevos
fenómenos que presenciaba, la cual diferiría en décadas posteriores cuando sería considerado un ícono del
periodismo mexicano por la conducción del noticiero televisivo 24 horas, pues en él asumiría una posición muy
solemne y más cercana a la del gobierno mexicano.
150
aburrimiento y de la declinación y la que nos hace confiar en el
porvenir. 89
El artículo menciona a jóvenes como Fidel Castro, Kennedy, Brigitte Bardot, los Beatles,
el Cordobés, Cassius Clay y a otros que marcaban al mundo en diferentes aspectos sociales y
culturales y que su rareza consistía en ser diferentes a los moldes preestablecidos, tenían una
actitud desafiante ante el mundo y un carácter que los adultos no creían pudieran tener los
jóvenes. Además de su estilo, su rareza era evidente por su actitud para crear nuevas formas de
ser joven al querer ser actuantes y no agentes pasivos ante la vida. Asimismo, el artículo nos
demuestra la conducta de la juventud de los sesentas era de nuevo cuño al no vivir únicamente
sus vidas como jóvenes sino marcar su presencia en el mundo, con opiniones y acciones propias,
El artículo hace patente esa presencia como una realidad, la cual debería ser reconocida
por la gente adulta y mirar con otros ojos a esa juventud que luchaba por tener un espacio dentro
del mundo para que su voz fuera escuchada y sus actos vistos con valores intrínsecos. Vale
resaltar que, según Zabludowsky, esos jóvenes no presentaban una batalla generacional, pues
bregaban por otra forma de ver y de actuar en la vida, llevaban a cabo una confrontación por el
capital simbólico. ¿Era importante que los jóvenes estuvieran conscientes de que su actuar en
realidad era una lucha a ese nivel, acto indicado por Bourdieu? Nos parece que no porque con su
actuar, desde las jóvenes figuras públicas hasta el muchacho universitario que usaba pelo largo
realizaban actos que implicaban una rebeldía para conquistar el poder simbólico ejercido por las
estructuras que lo sustentaban, las que se inquietaban al notar la posible pérdida de su control.
89
Zabludovsky, Jacobo. “Nos guste o no nos guste… Este mundo pertenece a los rebeldes sin causa. Ellos han
impuesto ya su ley, han probado ser los mejores y han salvado al mundo de la declinación.” Siempre!, 11 marzo
1964. La cultura en México, pp. 30-31.
151
Era una atmósfera donde la juventud que, sin perseguir una revolución, idea temida por
los grupos de poder, no se limitaba ni se centraba en sí misma, como era la idea general que se
tenía sobre ella. Los jóvenes demostraban solidaridad con otros sectores sociales, tenían una
materiales para unos pocos, sino que el bienestar fuera para todos. Sara Sefchovich asume que:
No concordamos con la investigadora puesto que en ninguna otra época los jóvenes
fueron más activos política y culturalmente hablando. De ninguna manera pensaban que el
mundo giraba a su alrededor pues con sus acciones enviaban un mensaje claro al mundo:
queremos que las cosas se hagan de diferente manera90. A diferencia de lo que establece esta
autora, los jóvenes se interesaban en lo social, iban más allá de sus problemas generacionales.
Bástenos recordar los ejemplos de los movimientos estudiantiles francés y mexicano que
lograron una solidaridad con otros sectores sociales al plantear una problemática social presente.
Solicitaban un cambio de las formas de interactuar socialmente. Esa narrativa podría ser
considerada portavoz de esa juventud y lo podemos observar con los extractos presentados de
algunos de los textos de este estilo (aparecidos en nuestro Capítulo II), los escritores no se
limitaban a narrar la historia de un joven o de algunos jóvenes, tenían que tocar la realidad donde
se desenvolvían sus personajes y no podrían dejar de lado las discrepancias entre los puntos de
vista de la juventud y los adultos. Nuestros textos se insertan en esa realidad y la critican de
90
Basta revisar la carta de un estudiante que aparece en nuestro Capítulo I.
152
Nadie se sustrae a la historia; sólo a sus expensas se cumple toda
literatura, todo arte. La marca de la época está siempre presente
aunque sea a contrapelo… El autor no es sociólogo ni historiador,
pero ahí están su concepción del mundo, los problemas que le
preocupan, su modo de usar el lenguaje… (5) 91
En esa afirmación concordamos con la autora puesto que los elementos presentes en esta
narrativa, así como la forma que ésta los utiliza, no podrían haberse presentado en otro tiempo
sino específicamente en esa época. Solamente durante esas décadas de tanta efervescencia esa
combinación habría sido relevante para hablar de lo que sucedía, desde el punto de vista de
jóvenes citadinos. Este estilo literario aborda no solamente la problemática juvenil pues como
dice la cita anterior “…ahí están su concepción del mundo, los problemas que le preocupan, su
modo de usar el lenguaje…”. Nuestros autores encaran la realidad social donde se desenvuelven
los personajes de las novelas, ofreciendo su visión que, a pesar de no ser de manera expresa ni de
manera panfletaria, el mensaje se podía encontrar detrás de las palabras escritas y eran
interpretadas, descifradas, por la gente joven que quisiera encontrar el significado que tenían.
Acotando que, para hacer más fuerte la conexión entre escritor y lector, el primero le ofrecía al
segundo una novedad, no le exigía concordar con lo que planteaba, le daba la libertad tomar lo
que se le ofrecía o dejarlo pasar, de escoger lo que quería, libertad que en su vida no había.
Para apoyar nuestra posición de que, a pesar de ser escrita por jóvenes, esta narrativa no
es ingenua ni apolítica, podemos recordar lo que afirma Deleuze “Un escritor no es un hombre
escritor, sino un hombre político…” (17), pues el escritor emite juicios sobre su realidad y no
puede sustraerse al medio social que le rodea para expresar su opinión sobre él pues:
91
Esta investigadora, para nuestros fines, arroja puntos con los que concordamos, especialmente cuando indica lo
que implica el trabajo de un escritor, aunque en el aspecto social de la década nos parece que erra en algunos
puntos específicos. Estos aspectos nos sirven para ilustrar como es compleja la revisión de lo que acontece en esa
década.
153
a la sociedad y los acontecimientos históricos, dando un registro
crítico de ellos de forma que él pueda esclarecerse y esclarecernos
qué es lo que ha pasado en un momento o una época
determinada.92
De esa forma entendemos que los textos de esta corriente no pueden ser condenados de
“respetables” presentes, colocan el actuar de los aparatos de poder en tela de juicio y hacen a los
jóvenes personajes interactuar con su problemática social, no de manera seria y formal sino a
manera de juego suspicaz. O cómo se puede interpretar que un adolescente se ponga al mismo
nivel que un adulto, a la par de un hombre inmiscuido en la política, que sea capaz de criticar a la
familia, a las personas con ideas rígidas sobre la religión o las relaciones humanas, entre otras
cuestiones. El personaje juvenil de los textos se presenta como ente capaz de resistir la presión
ejercida por la sociedad para llevar a cabo los designios que ésta tiene para él, apto para
transformar (o al menos intentar hacerlo) la realidad que le rodea haciendo tambalear a las
Otra de las críticas fue la que establecía que, al narrar crear o recrear la narración el
mundo adolescente, su problemática, su conducta y sus deseos, dichos textos terminaban, por lo
tanto, siendo moralizantes, de fácil lectura y consumo como lo podemos ver en la siguiente
crítica donde retomamos la realizada por Bátis y Álvarez sobre La tumba, de José Agustín
aparecida en 1964:
92
Evodio Escalante “Lectura ideológica de Pedro Páramo”, citado en Sefchovich (180).
93
Como lo pudimos observar en el fragmento de La tumba, en nuestro Capítulo I, cuando el protagonista discute
con su padre sobre su ausencia de la casa.
154
artera gracia, la novelita recoge el lenguaje abyecto de la
adolescencia indigesta. La intención es obviamente, moralizante.
Dese una hora y media para leerla…94
suciedad”, y si de clase media alta puesto que, a pesar de tener comodidades, sus padres trabajan
para ello. El término “suciedad” es extraído de la novela y usado por Gabriel, el protagonista de
la misma y podría tener dos interpretaciones. Una, Gabriel expresa la idea que tiene de la
situación podrida en que se encuentra la sociedad que lo envuelve, u otra, que podría ser un valor
opuesto a la higienización, pulcritud y buenas maneras que esgrimía la sociedad como valores
indiscutibles. Además, no se pasa la vida como lo indica el crítico, en una vida de placer sensual
y etílico, sino que estudia y lo destacado es que tiene ambiciones de ser escritor. Discordamos de
que sea una novela “Escrita a la tremenda…” y pensamos que eso lo dice por el final en donde
parece que el protagonista está a punto del suicidio. Este final podría interpretarse de otras
maneras. O el suicidio como un hecho, considerándolo una salida, el cual coincidiría con un final
asemeja al que emitían también las máquinas de escribir mecánicas, se puede interpretar que en
La interpretación de esta crítica, solamente rozaba la superficie del texto, tomaba lo más
evidente que la novela tenía sin preocuparse por ir más allá de lo que las palabras expresaban.
Sin un mayor análisis no mencionan sobre otras posibles motivaciones de la conducta juvenil
frente al sexo, aparte del mero placer, ni la actitud de los protagonistas ante las personas con
poder, ni la mofa que hacían de ellas, vamos, ni siquiera el final tiene otras posibles lecturas para
ellos. Asimismo, los críticos se dejan llevar por el discurso oficial sobre la juventud pues la
94
Álvarez, Federico y Huberto Bátis. “José Agustín: La tumba (Ed. Mester).” Siempre!, Los libros al día.
155
retratan como únicamente dedicada a los placeres, desorientada quien considera al suicidio la
solución de los problemas. Incluso la opinión que emiten acerca del lenguaje usado, “lenguaje
citada de Carlos Fuentes sobre el uso de un lenguaje particular. Para los autores, ese lenguaje es
mal usado sin percatarse del trabajo realizado en adaptar un lenguaje coloquial para ser escrito.
En contrapartida, otro crítico, Emmanuel Carballo, uno de los críticos literarios más
respetados en México de aquel entonces, y considerado por algunos, miembro de la mafia95, hace
Podemos ver las diferencias entre ambas críticas. Lo que resalta a primera vista es que la
primera da un mal resumen del texto y la segunda es más general, abarca más allá de lo evidente.
La segunda evita dar epítetos negativos y simples como “chico muy naif”, “conquistas”, “botar
y “moralizante”, en cambio ofrece otros más positivos y complejos “el héroe”, “las muchachas -
con nombre-“, “comparte amistad, amor, abulia, desconcierto”, “en apariencia”, “responde
admirablemente a la visión del mundo de esta novela”, “estilo irrespetuoso, dinámico, alegre,
95
Lo que nos habla de que ese grupo no era uno totalmente monolítico por sus diferentes intereses para
agruparse.
96
Carballo, Emmanuel. “¿La tumba? Una obra tan ingenua como pedante.” Siempre!, 17 agosto 1966. La cultura en
México, pp. XIII- XIV.
156
incisivo, caricatural… desenfadadamente presidido por el humor… de nuevo cuño”. Tomemos
algunos ejemplos para verlos más en detalle. La primera crítica, al hablar de “chico muy naif” lo
reduce, como ya dijimos, a los términos en que se tenía a los adolescentes en esa época,
ingenuos, fáciles de manipular, inseguros. La segunda le asigna el papel del héroe que es capaz
de asumir sus responsabilidades, un ser pensante y actuante, no con mucha experiencia tal vez,
pero de ninguna forma frágil. La segunda ubica a los personajes mujeres como compañeras de
aventuras y de vida del protagonista, dotándolas de personalidad al nombrarlas por sus nombres
Una diferencia fundamental entre ambos es la forma de abordar el texto. Mientras que la
primera crítica dice “Escrita a la tremenda, con cierta agilidad y artera gracia, la novelita recoge
segunda indica que el texto “responde admirablemente bien a la visión del mundo… Como ella,
desenfadadamente presidido por el humor –por un humor de nuevo cuño, tan contagioso como
eficaz.” Los extractos nos indican las diferentes posiciones que tenía la crítica sobre los textos de
esta narrativa. La primera sugiere que, a pesar de su agilidad y gracia, el texto no va más allá de
lo evidente y es moralizante por su estilo. La segunda nos indica que el texto expresa una visión
del mundo particular y que ésta se manifiesta mediante un lenguaje y actitud de nuevo cuño,
En otra crítica de Carballo, ésta sobre Gazapo, que considera una de las mejores novelas
de 1965, destaca:
…una novela joven; joven por el tema, por los personajes, por la
estructura y por el estilo. Y al decir joven no me refiero a que sea
157
apresurada, insegura o carente de significación. Por el contrario, es
una novela bien pensada y bien escrita… No advierto en ella
inseguridades ni flaquezas, tampoco desequilibrios en la estructura
ni reiteraciones inútiles en el estilo… cuenta la historia de varios
jóvenes de la ciudad de México, jóvenes “disimulados” y
“astutos”, fáciles de ser presas de sus propios entusiasmos, que
como consejos nuevos descubren… el sentido de la amistad,
entrevén los secretos del amor y encuentran aborrecible el mundo
en que viven.97
que se esperaba de un escritor joven que produciría textos con inconsistencias, de ideas simples y
usando un lenguaje formal de acuerdo a los estándares que se esperaba de un texto proveniente
de gente sin experiencia. Él habla de textos bien escritos y nada banales. La primera parte de esta
crítica puede ser utilizada para hablar de los textos canónicos de esta narrativa, pues el crítico
destaca la diferencia entre lo que se consideraba ser joven y la forma en que los escritores de este
estilo usan la escritura para expresar sus ideas, la hacen pensando calmadamente lo que quieren
decir y cómo lo quieren decir, pero además con un contenido que va más allá de lo trivial o lo
relación de éstos con la sociedad. Con el fin de ilustrar que Carballo no estaba tan equivocado,
mediante una especie de “diálogo”, pone al mando de la palabra a la gente joven quien toma
real no hubiera sido posible un diálogo semejante lugar, los jóvenes no podían dirigirse
97
Carballo, Emmanuel. “Coloca a Gazapo como una de las novelas más valiosas de 1965.” Siempre!, 5 ene 1966. La
cultura en México, p. VI.
158
directamente a los políticos, especialmente de niveles altos, pues existían (y existen) protocolos
muy estrictos para poder dirigirse a ellos. Si se pudiera llevar a cabo ese contacto, podrían existir
dos consecuencias: o la indiferencia absoluta por parte de esos políticos o, en el peor de los
escenarios, se callaría a los jóvenes irrespetuosos que osaban interpelar a una figura pública
importante mediante la actuación de la policía. Habría que indicar que esa desconexión entre la
clase política y los estratos sociales no era una situación exclusiva del sector juvenil sino general.
En este fragmento, el autor nos ejemplifica cómo la clase política en el poder es incapaz
de adaptar sus anticuados conceptos o puntos de vista al estilo de los tiempos cambiantes
representados por la juventud. Y los jóvenes quiebran las viejas reglas mediante preguntas
sarcásticas mostrando su poco respeto hacia el viejo sistema e ironizan lo que acontece en los
Con algunas preguntas, los adolescentes ponen en entredicho las actividades políticas en
el México de esos años, cómo los políticos trabajan para su propio beneficio buscando siempre
una posición jerárquica mayor con el fin de obtener ganancias mayores y mejores. Mediante su
silencio, se hacía patente el juego de quien manda y ordena con sólo la mirada sin tomar ninguna
acción que su posición le permitía (cosa que no pasaba en la realidad pues era normal que
hicieran gala de eso). La clase política de esa época no estaba abierta a ninguna especie de
159
diálogo entre ellos y sus gobernantes. Quienes se atrevían a contravenir las disposiciones o las
decisiones tomadas por el aparato, corría el peligro de ser reprimido, en virtud de que era una
A la vez, Agustín nos dice que la juventud tenía una idea muy clara acerca de la sociedad
y la clase política mexicana, no eran individuos inocentes a los que fácilmente se les pudiera
manipular o engañar, de la misma manera estaban enterados de cuáles eran los mecanismos de
los que se servía el poder estatal para mantener el control sobre la población y obtener beneficios
inconformidad por la pedestre naturaleza del discurso político contrastándolo con Góngora, el
Para terminar con este pasaje y siguiendo la línea sarcástica de Agustín, se compara a la
joven con una fichera, comparando el ámbito de la fiesta con un club nocturno donde ese tipo de
mujeres trabajaba. Asimismo, nos muestra el concepto de la mujer como objeto, por el uso del
ejemplo de las ficheras y con la posible actividad extra marital del senador. Así se burla de lo
160
que en la realidad pasaba con el mismo presidente de la república quien tenía una relación
extramarital con una actriz-cantante mexicana, relación que era conocida por toda la sociedad.98
Otro ejemplo surge en Pasto verde donde el personaje indica lo que la sociedad espera de
él, pero manifiesta satíricamente su posición ante la presión de la sociedad. Ésta le indica cómo
debe conducirse según las reglas establecidas: obedecer lo que manda el gobierno y ser un buen
ciudadano mexicano, lo que se traducía en ser pasivo y sin cuestionamientos. Un buen ciudadano
no debía criticar a la estructura de control gubernamental, representada desde las escuelas hasta
los sindicatos, así como no emitir ningún juicio negativo a las sagradas instituciones
democráticas del país. Así como olvidarse de demostrar rebeldía ante el supremo gobierno. En
Como podemos observar con las citas extraídas de los textos, los personajes jóvenes se
colocan en una posición libre y consciente para decidir lo que quieren hacer ante lo que se
esperaba de ellos. Los personajes tienen una posición rebelde poniendo en duda lo que hasta
entonces se consideraba una conducta normal, es decir, la sujeción ante las normas que imponía
la sociedad. Con ello, manifiestan una posición política ante la realidad que viven como jóvenes.
98
Era vox populi la relación que tuvo, durante su presidencia, el presidente Gustavo Díaz Ordaz con la actriz y
cantante Irma Serrano.
161
De esa manera observamos las presiones que la sociedad ejercía sobre el adolescente
quien no sigue las normas de buena conducta, evita seguir las incólumes tradiciones mexicanas,
y no observa las costumbres morales del buen actuar y el buen vestir. Esa juventud debía
exclusivamente ir a la escuela para obtener una vida con todas las adquisiciones materiales que
¿Se puede juzgar a esta literatura de apolítica? Pensamos que no, puesto que pone en
llevar a cabo lo que indica la norma, como lo indica el fragmento, “aprende a no soñar ve al
servicio militar… es más conveniente un puesto médico en el seguro que andar de agitador”.
Observamos dos puntos clave en este párrafo. El primero cuando dice “aprende a no soñar”
cuando precisamente era lo que la juventud quería hacer y “dile a toda la gente que sí es más
porque es más confortable vivir tu vida que atender la problemática social. Estas citas contienen
importantes mandatos que un joven debía seguir para ser considerado como un ciudadano
ejemplar. ¿Cómo se les escaparon a los críticos esos detalles? Podría ser que estuvieran buscando
algo parecido a lo que se vivía en Europa o EUA, lejos del territorio nacional.
Por otra parte, habremos de insistir que en esa época el gobierno no dudaba en reprimir
toda manifestación por lo que es difícil imaginar a textos cuyos protagonistas eran adolescentes
cuestionando a la sociedad entumecida de esa época. Dichos autores eran valientes por el hecho
162
de hablar de lo que acontecía en la sociedad, manifestando sus puntos de vista en contra de
puntos débiles y contradictorios de esos los valores que propugnaban, con la posibilidad de ser
censurados99. A pesar de ello, las consecuencias que sufrieron tanto los escritores como los
textos de esta narrativa, no fueron por la acción directa del estado, sino más bien por parte del
Para 1969, a pesar de la aparición de numerosos escritores jóvenes que habían publicado
novelas en México, aún no se había realizado ninguna clasificación o aproximación para estudiar
la nueva narrativa100. Sería la escritora Margo Glantz quien haría el prólogo, datado a fines de
1968, del libro Narrativa joven de México que tiene a Xorge del Campo como antologador,
además de formar parte del grupo de los antologados. Ese texto solamente incluiría a algunos
escritores jóvenes y cuya composición variaría en sus otros trabajos. Un punto importante es que
olvidaron incluir a Gustavo Sainz que había publicado Gazapo en 1964, así como de Parménides
García Saldaña quien publicó Pasto verde en 1968. Dato importante por el hecho de que ambos
serían señalados, más adelante, como de los principales escritores de esa narrativa.
Mediante ese prólogo empezaría un acercamiento que parecía más formal al nuevo estilo
de hacer literatura y que definía a los escritores jóvenes como una generación que no lo era
solamente de forma temporal sino “por el pasado o tradición que inaugura o que rechaza” (79). A
pesar de que la autora no parece muy satisfecha con el término “generación”, no brinda otra
forma de clasificación y coloca a los autores que están en un rango de edad, sin importarle sus
99
Como aconteció con la segunda edición de La tumba, al realizar la portada con una imagen de una pareja de
jóvenes en una cama, además de añadirle al título revelaciones de un adolescente. Con el afán de constreñir ese
texto al terreno sexual.
100
No analizaremos profusamente el trabajo de Glantz porque ha sido tratado por diferentes investigadores como
Gunia, Salazar, Ocampo, Reyes, Castañon, así como en diferentes tesis y disertaciones. Lo tratamos por haber sido
la punta de lanza para generar el término literatura de la onda.
163
diferencias. No despeja incertidumbres o dudas sobre ese tipo de escritura pues cae en
conclusiones sin indicar en qué parte de los textos aparece lo que señala. La importancia de este
cual nos indica el interés que presenta Glantz el hablar sobre el tema. Primero, al comparar la
rebeldía expresada en las obras de los jóvenes escritores con el movimiento hippie quienes
plantearon las vías del rechazo... sin lograrlo.” (469). Cómo fue ese retroceso y cuál fue éste, la
autora no lo indica. La segunda ocasión es cuando expresa su opinión sobre los hechos del 2 de
octubre de 1968 y relacionándolos con los textos, al denominarla “revuelta estudiantil” que son
“actos de violencia gratuita” y que forman una pauta en el momento, no indicando a qué clase de
pauta se refiere, si cultural, social o literaria pero que compara a esa literatura con esas acciones.
El siguiente de sus trabajos sobre esa narrativa Onda y escritura en México: Jóvenes de
20 a 33, aparecería en 1971. Su título, con el cual podemos percibir lo que acontecerá, será
importante porque es cuando separa la escritura de lo que denomina la Onda. En él, la autora
inferioridad, El lenguaje, Los viajes, La escritura. En general, vuelve a utilizar la misma forma
de discurrir sobre esa narrativa usada en su trabajo anterior, señalando características sin basarlas
en los textos, a pesar de que indica el nombre de algunos. Por ejemplo, tacha a esta narrativa
como “una corriente literaria que se va contagiando de influencias cosmopolitas a la vez que se
inspira en la tradición anterior, aunque pretende ser en el fondo una narrativa de ruptura” (90). Al
carecer de soporte obtenido de los mismos textos, deja abierta la duda sobre a cuáles influencias
164
se refiere ni en que tradición se basa, para ella esa narrativa es moderna con una inspiración
tradicional (sic), no aclara a qué se refiere con eso. Y así de ese tipo abundan en el ensayo.
Al igual que en su ensayo anterior, cae en contradicciones. Por ejemplo, dice “…ciertos
porque ofrece otra visión de México, porque esboza o define otros conceptos de escritura… hasta
cierto punto inédita en nuestras letras, aunque a final de cuentas todo esto se revele como la
simple pedantería…” (91). Con ello vemos que tanto dice una cosa como dice otra sin explicar a
qué es lo que se refiere ¿Es nueva o quiere ser nueva, pero sin llegar a serlo? ¿O para ella, a
pesar que “define otros conceptos de escritura” no tienen consistencia? Preguntas que quedan en
Los puntos de vista de Glantz, sobre la juventud, en la primera parte del ensayo, tienen
como soporte lo que opina sobre el tema el maestro Octavio Paz, de quien utiliza algunos
fragmentos de El laberinto de la soledad. Más adelante indica que el joven de esa época “utiliza
un modo de comunicación que segrega, un lenguaje que identifica al joven como joven y lo
hunde breve e intensamente en su ‘inferioridad’” (97). Como vemos, para Glantz el lenguaje
usado por los jóvenes, a pesar de que no especifica de cuál lenguaje habla, al no seguir las reglas
del español estándar lo posiciona por debajo, de qué o en relación a qué, tampoco lo dice, y
queda también la cuestión del por qué el uso de comillas para indicar esa inferioridad. Todo ello
sorprende porque más adelante, cita a Borges quien dice “… que puede haber diversos lenguajes
que de algún modo correspondan a la inasible realidad…” (111). Y es sorpresivo porque lo que
entendemos de la cita de Borges es que hay otros posibles lenguajes para realidades diversas, por
lo que no entendemos por qué Glantz lo uso como soporte para su opinión.
165
El excesivo uso de personajes jóvenes, según Glantz, son viejos fenómenos pre-existentes
(91). Para ella lo mismo eran los personajes jóvenes de épocas anteriores a los jóvenes
protagonistas de las novelas de este estilo. No toma en cuenta que eran los propios jóvenes que
escribían sobre la juventud desde su punto de vista. A pesar de que les reconocía que eran
diferentes en su actitud hacia lo que les rodeaba, los limita a “…un clisé que subraya lo
epidérmico” (92), es decir, que por su misma juventud no podrían ir más allá de lo superficial,
temporal y de gozo corporal sin una pizca de reflexión. Glantz, sin meditar al respecto, se hace
portavoz de lo que a nivel social se pensaba de la juventud, carecer de la capacidad de ir más allá
Nuevamente, lo dice sin aportar ejemplos de ello. De esa manera, concluye Glantz, no es la
sociedad lo que los hace a un lado, son ellos mismos los que pretenden aislarse mediante el
consumo y el uso de drogas, sexo y rocanrol (93). En ese proceso incluye el uso de cierto
lenguaje. Para ella esos personajes juveniles no se caracterizan por su actitud en contra de los
valores reconocidos por la sociedad, simplemente son adolescentes con una actitud dionisiaca
Mediante este ensayo, Glantz bautizaría con el nombre de literatura de la onda a varios
expresarse, utilizarían el sexo, las drogas y el rocanrol. Para ella serían, la escritura y Onda, con
mayúscula lo que nos parece que reconoce su importancia, dos formas de expresión diferentes
pues la Onda usaría el lenguaje como “instrumento para observar un mundo y no la materia
misma de su narrativa” (108) lo que nos muestra que la nueva narrativa la juzga desde
parámetros que se venían utilizando sin poder crear acercamientos nuevos sobre fenómenos
166
nuevos. Glantz parece querer separar el mundo del lenguaje y olvida que el lenguaje es parte
inmanente del mundo, instrumento sin el cual no podríamos entenderlo y eso, creemos, es lo que
intentan hacer los escritores de esta narrativa, interpretar el mundo que viven con el uso de un
lenguaje especial. Además, no queda muy claro a lo que se refiere sobre esa separación pues más
adelante utiliza, para apoyar su punto de vista, una opinión de Paz “la literatura joven [inferimos
que aplica a la mexicana] empieza a ser crítica y lo es de dos maneras: como crítica social y
como creación verbal.” Nuevamente utiliza a un intelectual de renombre para apoyar su punto
de vista, aunque nos parece que la opinión de los mismos es opuesta a la de ella.
La definición establecida por ella no sería aceptada por ninguno de los escritores
enmarcados bajo ese rubro101, por ser producto de una visión sumamente esquemática, por
basarse en modelos preestablecidos para analizar un fenómeno de nuevo cuño, del cual no se
tenía precedentes. Mas no solamente por eso Glantz puso en la misma categoría a escritores que
en algún punto podría haber conexión pero que su escritura tenía diferencias, como ella misma lo
indica en su escrito. Por ejemplo, René Avilés Fabila, es más intelectual; José Agustín,
experimenta más con el lenguaje y antisolemne; Gerardo de la Torre, más inclinado a lo social;
Gustavo Sáinz, no usa la narración lineal; Elsa Cross, más bien poeta; Juan Tovar, más realista
sin llegar a innovador; Parménides García Saldaña, iconoclasta y menos ajustado a lo real;
Roberto Páramo, muy alejado de esa clasificación. El trabajo de esa escritora presenta fallas,
como ya lo hemos visto y uno de los más evidentes, es la falta de ejemplos provenientes de los
textos criticados para sostener su valoración, o el uso erróneo de las citas. Por ejemplo, en su
101
Como lo indican el mismo José Agustín en La onda que nunca existió, René Avilés Fabila en ¿Hay una
generación de la onda? Y también podemos encontrarlas en el texto de Reinhard Teichmann, De la Onda en
adelante, conversaciones con 21 novelistas mexicanos. Además de que diversos investigadores y articulistas
periodísticos señalan que los escritores no estuvieron satisfechos con esa clasificación como Hugo García Mitchel en
su artículo Gustavo Sainz, la Onda y el rock, Ulises Paniagua en su artículo Apuntes sobre la mal denominada
generación “de la onda” y otros.
167
texto, la autora utiliza el siguiente fragmento proveniente de una novela, Lapsus, próxima a
Dicha autora utiliza este fragmento con la intención de mostrar la inclusión de este
escritor dentro de su clasificación y es en relación a los viajes en los textos de la onda, pero no
alcanzamos a percibir dónde aparece la crítica social que ella menciona. De igual manera, no
observamos dónde aparece el lenguaje de las clases bajas o calo, el albur, o los viajes usando
Años después, en 1976, Glantz vuelve a indagar sobre esta corriente literaria en su
artículo La onda diez años después: ¿epitafio o revalorización?, donde usa casi los mismos
argumentos de sus escritos anteriores, llegando casi a las mismas conclusiones. Para empezar,
como se puede ver desde el título de su artículo, en el cuerpo del mismo no indica exactamente
por qué señala esa temporalidad para evaluar un tipo de literatura que apareció en 1964, en que
se basa para dar esa narrativa por muerta o cuál texto usa para mostrar que está acabada.
punto de vista, es el usado en los textos que ella incluye en ese rubro, lo que lleva, a su parecer, a
esta narrativa a ser transitoria por ser un fenómeno localista. Esta que parecería una conclusión
contundente más bien nos parece que es fuente de preguntas: ¿de verdad el lenguaje de la onda
es el mismo que utiliza la literatura al que le puso ese membrete? Como vimos en el capítulo I,
los ejemplos que utilizamos indicarían que es diferente, no es una copia. ¿El lenguaje de la onda
surgió en los sesentas y se quedó en esa década circunscrito a la capital mexicana que según el
168
párrafo es el mundo que refleja? Nos parece que como un lenguaje que evoluciona, no habrá
nacido en esa época, como podemos recordar aparece en películas de los cuarenta y cincuenta,
así como en los veintes con el teatro de carpa. Por otra parte, en la actualidad la palabra onda, y
algunas de sus acepciones, se utilizan a lo largo del continente latinoamericano. Para la fecha de
ese ensayo, José Agustín ya había publicado tres novelas y un libro de cuentos, y ese lenguaje
solamente aparece en el cuento que utiliza Glantz como ejemplo ¿Cuál es la onda? y Gustavo
Sainz tres novelas que hablan de adolescentes, las que no usan ampliamente lo que pareciera ser
el lenguaje de la onda. De ahí que sostenemos que esa narrativa no representaba ni la vida ni usa
el lenguaje del grupo social denominado de la onda; esto último nos llevaría a sugerir estudios
Cierra su ensayo con el párrafo siguiente criticando su temporalidad, lo que nos hace
Como vemos, si en su cierre dice que es importante para la literatura mexicana, ¿por qué
no tomarse la molestia de escribir un análisis más profundo? Por otra parte, circunscribirla a un
tiempo específico, esa decisión está desfasada porque de serlo cómo se explicaría la salida del
volumen de La tumba aparecido en 2014 para conmemorar sus cincuenta años, de no ser porque
102
Cabe mencionar que hay estudios que apoyan nuestra posición respecto al escabroso acercamiento de Margo
Glantz. Entre ellos se encuentran: La Onda as parody and satire de Bruce-Novoa, Nuevos novelistas mexicanos
además de Y tus hombres, Babel, se envenenarán de incomprensión… (La narrativa mexicana de los setentas) de
Aurora M. Ocampo, Alrededor de la Onda de Juan José Reyes, Qué onda con la literatura de la Onda y José Agustín:
Aguja de navegar azotes de Adolfo Castañon, y otros más.
169
Se ha dicho que las novelas de la onda son efímeras que no serán
entendidas por las generaciones futuras. Opinamos que estas
novelas, aunque sean efímeras, serán “descubiertas” repetidamente
en el futuro porque retratan una época de importancia fundamental.
(47)
Creemos que no son “descubiertas” solamente por presentar el retrato de una época sino,
además, por tocar problemas tanto de la juventud como conflictos sociales en general, problemas
Podemos observar que las primeras novelas que utilizan este estilo literario aparecían en
realidad en términos literarios, de una manera juguetona y para nada constreñida a la forma
tradicional de narrar historias. De esa forma entran a formar parte de las tensiones que se vivían
y de cierta manera prefigurando los acontecimientos que darían lugar en 1968. Las novelas no
llamaban a una manifestación juvenil de protesta, pero si tenían el espíritu que representaban a
ciertos jóvenes que cuestionaban las reglas, resquebrajando los moldes anteriores y por la
espíritu juguetón de la juventud (no olvidemos la creatividad que tenían los jóvenes
burlón ante las estructuras anquilosadas en el México de esa época. A pesar de que no era el
papel de los escritores ser los dirigentes de ese movimiento, éstos denunciaban la forma en que
103
Algunos ejemplos: ¡Prohibido prohibir!, la violencia está contra las olimpiadas ¡no los estudiantes!, vacuna a tu
granadero, el ejército en las aulas no aprende ¡fuera de ella!, gobierno de Ordaz de ladrones y Díaz de miseria...
170
El objetivo de esos creadores fue escribir como ellos querían hacerlo para narrar sobre su
entorno intentando ser parte de los nuevos tiempos104.. Como lo indica Vicente Leñero, uno de
los escritores que publicarían en los sesenta, en una entrevista que le hace Elena Poniatowska,
hablando sobre las características que debe tener un texto literario, los escritores ofrecían “al
lector una oportunidad que no le dan los filósofos [u otros autores]; la de colaborar con el autor,
tomar parte activa en la novela y sentir que ayudan a escribirla.”105 No intentaron manipular a los
lectores para que llegaran a una conclusión en particular, solamente los tomaron como seres
pensantes, que era la forma en que un adolescente se veía a sí mismo, insistimos, no como
Los textos de esta narrativa podrían ser leídos como una lectura ligera, amena, sin
grandes pretensiones, pero detrás de lo obvio mostraban que iban más allá. Los textos gustaban
más de lectores que no querían “todo masticado” que los consideraran “incapaces de pensar
[pues les gustaba ser partícipes]… Claro [eso], exige un esfuerzo al que no estamos
acostumbrados y por eso la primera reacción es botar la novela. El lector se acostumbra a ser
esclavo del escritor y se sorprende cuando el autor le da libertad.”106 Hay que recordar el
contexto en que nuestros textos surgieron que era uno que era sumamente represor y controlador
de cómo deberían comportarse las personas, no exclusivamente los jóvenes, al tener los grupos
104
Así lo manifiesta José Agustín en La onda que nunca existió, al explicar el por qué algunos escritores de esa
época preferían usar las formas tradicionales de escribir, pero otros tomaron lo que había a su alrededor.
105
Poniatowska, Elena. “Entrevista a Vicente Leñero en 1963, a propósito del premio Biblioteca Breve por Los
albañiles.” La jornada, 14 dic 2014.
106
Idem
171
b) LENGUAJE COLOQUIAL, SEXO, DROGAS Y ROCANROL.
En nombre del instante han caído una a una las antiguas barreras;
lo prohibido, territorio inmenso hace un siglo, hoy es una plaza pública
a la que cada hijo de vecino tiene derecho de entrada.
La moda, las canciones, los bailes, las costumbres eróticas,
la publicidad y las diversiones, todo, está ungido por la luz equívoca
de la subversión.
Octavio Paz.
En esta sección hablamos de tópicos que parecen pertenecer a diferentes áreas, pero cierta
crítica los identifica como partes de un todo y por ello los reunimos. Como lo indicamos
anteriormente, los elementos que aparecen en este tipo de literatura se entrelazan, en ocasiones
tan cercanamente que hace difícil el tratarlos por separado. Veremos que la crítica hace de esta
literatura la representación literaria del movimiento juvenil llamado de “la onda” y lo hace
utilizando a su favor la representación del lenguaje coloquial usado en los textos y por la
aparición en ellos de temas como el uso de drogas, sexo y rocanrol. Para alguna crítica, esos
aspectos tenían un gran peso dentro de las narraciones, de ahí devino esa definición que aún
Para empezar, diremos que, dentro de la literatura Latinoamérica, para la década de los
sesenta, el rescate y el uso de una representación del lenguaje coloquial en textos literarios no era
un fenómeno nuevo, pues ya había estado presente desde décadas anteriores en diferentes países.
Basta recordar Don Segundo Sombra, El matadero, Tierra de matreros, Ídolos rotos y muchas
otras obras. El uso del lenguaje hablado en textos literarios era usado, reconocido y apoyado
dentro de las letras latinoamericanas por muchos escritores. Como lo establecía el crítico
en el libro de Aurora Ocampo, cuando habla del conjunto de nuevos escritores latinoamericanos
172
Lo que los une, si algo los une, es precisamente esa conciencia
agravada de que la textura íntima de la narración no está ni en el
tema… ni en la construcción externa, ni siquiera en los mitos. Está,
muy simplemente, en el lenguaje. O para adaptar una fórmula que
ha sido popularizada por Marshall McLuhan: “El medio es el
mensaje.” La novela usa la palabra no para decir algo en particular,
sino para transformar la realidad lingüística narrativa misma. Esa
transformación es lo que la novela “dice”, y no lo que se suele
discutir in extenso: trama, personajes, anécdota, mensaje, denuncia.
(107)
representación del lenguaje hablado, especialmente para la década que nos interesa, era un
único, parte fundamental de las historias narradas. Lo que llama la atención es que haya pasado
desapercibido ese fenómeno para cierto sector de la crítica mexicana y se perdiera de vista que el
uso de esa clase de lenguaje citadino en las novelas juveniles mexicanas de esa década era parte
de un fenómeno más general. Si recordamos que muchos de los intelectuales mexicanos estaban
A diferencia que para alguna crítica mexicana no contaba la cuestión anterior, para los
escritores era importante ese uso. Para ellos su propósito era claro, como lo diría expresamente
107
Fuentes, Carlos. “Nuestras sociedades no quieren testigos y todo acto de lenguaje verdadero es en sí
revolucionario.” Siempre!, 6 sept 1967. La Cultura en México, p. IX.
173
La cita de Fuentes nos demuestra que, para los escritores de la época, el lenguaje servía
para manifestar una rebeldía ante la armazón social contraponiéndole un lenguaje más verás, más
creíble y honesto108. Por ser un proceso de descubrimiento y creación, como lo dice Fuentes,
desde tiempo atrás se venía explorando y utilizando el lenguaje coloquial de las poblaciones de
cada país tanto en poesía como en narrativa. Y al reconocer el uso de ese lenguaje, en este caso
del urbano, en los textos del estilo literario de la onda nos colocaría como uno de los miembros
de Latinoamérica que intenta descubrirse a sí mismo mediante la utilización de las jergas usadas
por la gente común. Con ello, México se hacía partícipe del movimiento continental que revalúa
los lenguajes hablados y manifestaba una inconformidad social que permeaba esa década. Pero la
Ahora veremos algunas de esas críticas previas a las de Glantz, con las cuales se
empezaría a fortalecer la táctica que tendría como finalidad el empequeñecer esta narrativa.
Dichas críticas surgieron inmediatamente después de la publicación de las dos primeras novelas
de ese estilo (La tumba, Gazapo). La crítica que se les hizo en primera instancia, fue la que los
La cita nos indica la aparición de un cierto lenguaje usado en los textos, poniendo en
relieve el aspecto sexual. Este estilo de escritura hablaba de los problemas que tienen los
108
Carlos Fuentes fue uno de los escritores que apoyaba este tipo de narrativa. Habrá de recordar sus elogios
vertidos en La nueva novela hispanoamericana aparecida en 1969, tanto como en otras publicaciones.
109
Batis, Huberto y Salvador Reyes Nevares. Siempre!, 19 ene 1966, La cultura en México, p. XV.
174
adolescentes en su desarrollo y es obvio que el aspecto sexual sea tratado por ser una temática
presente en esa etapa de la vida, pero de ninguna manera se limitaba a ello. Asimismo, vemos
que esta crítica intenta poner en boca de adolescentes un lenguaje que supuestamente es
propiedad de gente estudiada y formada en temas especializados110. Si fuera ese el sentido de los
textos, esa crítica ni siquiera reconocía el valor de la transformación, por parte de los autores, de
un lenguaje especializado, técnico, a uno más accesible a los lectores adolescentes. El tema era
importante porque la juventud era el público albo de esos textos, y con el uso de ese lenguaje, los
jóvenes se podían identificar con los personajes. Pero la crítica se enfoca solamente en la parte
sexual de la novela, convirtiendo en algo morboso el tema de los textos. Siguiendo esa tendencia,
Así, Batis y Reyes Nevares, señalan atributos que ellos creen que la novela tiene, con un
sesgo morboso sobre el tema sexual: “echársela al plato”, “fluido lubricante”, “eróticamente”,
“malicia” y otros de ese jaez, sugiriendo algo que estaba fuera de las novelas mismas. A pesar de
110
Como sabemos, para la época, los estudios sobre la sexualidad de Sigmund Freud era lo que denominaba el
vocabulario sobre ese tema. Otras referencias eran el personaje del Marqués de Sade y el estudio sobre la
sexualidad del hombre y la mujer conocido como Informe Kinsey.
111
Idem
175
que estos críticos consideran a la novela como un texto aceptable, lo que menos les importa no es
el posible mensaje que está detrás de lo obvio pues acreditan que esa lectura es solamente de
tema sexual, creando a su alrededor un cierto morbo para leerlas. Eso constriñe el posible
mensaje de los textos a uno meramente físico, ligado al placer y a los sentidos, más epidérmica
se diría años después. Sin embargo, los críticos no señalan que también aparece en el texto: el
El hecho que sea Huberto Batis uno de los co-escritores, nos hace recordar que él era uno
de los mencionados miembros de la mafia pues a pesar de que solamente contaba con 30 años
cuando hizo esa reseña, ya tenía cierto prestigio. Tal vez su inclinación por lo erótico-
pornográfico que, demostraría tiempo después, le haría ver solamente ese aspecto en la novela.
Esta crítica es muy particular pues en posteriores décadas sería reconocido como editor y, es
literarias112. Al reducir un texto que tiene otros valores, a solamente uno, si el escritor hubiera
tomado en serio su crítica, le reduciría su capacidad del escritor para poder avanzar en el campo
de las letras.
Por otro lado, había crítica que iba más allá de la anterior, colocando al texto de Gazapo
en un contexto que cubría, por ejemplo, la utilización de recursos usados en la literatura europea
en ese momento, a pesar de ser escrita por un joven no hay inseguridades ni flaquezas.
Emmanuel Carballo la ubica dentro de una perspectiva no tradicional de ver a la juventud de esa
época:
112
Chumacero, Luis. “El multifacético Huberto Bátis.” La Jornada Semanal, 15 feb 2015. Mediante el cual,
Chumacero hace una semblanza de la trayectoria de Bátis como editor, investigador y escritor.
176
lingüística ramplona y en la moda (ropa y corte de pelo,
principalmente) para escribir radiografías, que en el fondo son
autopsias, de una juventud incomprendida y por ello
despreciada.113
concepciones de lo que era moderno sobre el tema sexual. Una todavía lo observa con cierta
morbosidad desde un plano más tradicional, otra lo quieren adoptar como algo natural dentro de
la literatura. Además, cabría resaltar que tanto Batis como Carballido pertenecían a la mafia, lo
cual demuestra que no era una agrupación hegemónica, sino que presentaba fracturas en la forma
de ver el tema cultural. A pesar de ello, no existieron debates reales, solamente eran
El año de 1968 marca, con la aparición de Pasto verde de Parménides García Saldaña, la
asociación de la entonces conocida como literatura juvenil con la música y las drogas,
de que se indica a García Saldaña como uno de los narradores jóvenes más destacados de 1968,
113
Carballo, Emanuel. “La novela mexicana 1955-1965” Siempre!, 6 jul 1966. La cultura en México, p. XXI.
114
Campos, Julieta. “Novela.” Siempre!, 1 ene 1969, La cultura en México, p. II.
177
Observamos que Campos pone fuera de la realidad la narración al ubicarla como una
farsa, una sinrazón, contradice el punto de vista de Glantz sobre el supuesto realismo de esta
narrativa. También vamos observando la tendencia que va uniendo esta literatura con “la onda”
mediante la conexión con las drogas, el rocanrol y el lenguaje. Todos los elementos como el
lenguaje coloquial, el sexo, las drogas y el rocanrol fueron considerados como parte de esa
narrativa, pero observamos que, excepto, en la novela objeto de esta crítica, Pasto verde,
aparecen más marcados, pero eso fue en virtud de que surgió exactamente el año en el cual
emerge ese fenómeno social juvenil llamado de “la onda”. Ese fue el punto de quiebre para ligar
ambos fenómenos.
178
c) ¿QUÉ ERA “LA ONDA”?
fueron formando sus múltiples significados: ¿qué onda? mala/buena onda, ¡pásame la onda!,
¿cuál es la onda?... En la década de los sesenta en México su uso era bastante extensivo,
especialmente en la juventud. Pero además de ser una palabra, se considera que existía todo un
concepto en el México de los sesenta sobre lo que era ser de la onda, pero no será la misma idea
conciencia, la revisión sistemática y crítica de los valores que Occidente ofrece como sacros y
perfectos.”115 Esta era la opinión que el escritor Carlos Monsiváis expresa como representación
de lo que significada la onda. Monsiváis, a pesar de ser joven para esa década, ya había
alcanzado cierta relevancia entre la intelectualidad por su trabajo periodístico principalmente. 116
A pesar de las diferentes posiciones que había dentro de la mafia, no existieron debates
reales para defenderlas, ni dentro del grupo ni fuera, lo que hubiera sido muy sano en el ámbito.
Más esa ausencia de debates genera preguntas que son difíciles de responder: ¿Sería un acuerdo
tácito entre los miembros de la cofradía? ¿Habría un mandato vertical para evitar el debate y con
ello el posible cuestionamiento sobre las posiciones que manejaba el grupo en general sobre la
cultura y con ello un resquebrajamiento del grupo? ¿Podría haber sido una inexistencia de
115
Monsiváis, Carlos. “México 1967.” Siempre!, 17 ene 1968. La cultura en México, pp. V-VIII.
116
Este escritor era reconocido por pertenecer a la mafia, lo que nos demuestra, una vez más, que el grupo estaba
lejos de ser homogéneo y su posición ante la narrativa mexicana joven era ambivalente. De principio le pareció
refrescante y revitalizadora, después diría que eran algo así como los primeros estadounidenses nacidos en México
y más tarde le volvería a dar cierta importancia.
179
posibles contendientes que tuvieran nivel para debatir? Preguntas que entran en el terreno de las
especulaciones pero que, sin embargo, no ponen en duda el predominio de la idea principal de
ese grupo. Por esa razón, el concepto de la onda que tiene Monsiváis es importante, por haber
sido parte de esa agrupación para observar el rumbo que tomaría la visión del establishment
significaba la Onda, era ondero la persona que se situaba como “El outsider, el rebelde, el-que-
De ahí que el lenguaje les servía para definir, de acuerdo a sus propias necesidades y
expectativas, una interpretación de todo lo que acontecía alrededor de esos onderos y que este
escritor le da una cualidad importante para percibir esa realidad y le otorga el valor de una
117
Obsérvese que esa sería una característica que Glantz usaría como un defecto de la juventud, la cual se
segregaba ella misma.
118
Idem
119
Idem
180
Es decir, los onderos era la gente pensante y actuante, la que quería, proponía e intentaba
época de erupción y efervescencia socio-cultural y de avances que incluían desde las cuestiones
materiales hasta de actitudes y pensamientos. Eran personas que no respetaban ni seguían los
valores establecidos, ni querían escalar posiciones a costa de su pensamiento, que querían dejarse
la piel en el camino si fuera preciso para encontrar la libertad, amando sin cortapisas y siendo
fieles a sus principios. Eran la esperanza de un futuro distinto al que se preveía desde la
perspectiva de esa década. Es lógico pensar que el mismo Monsiváis se posicionaba como
integrante de esa onda pues se consideraba como un crítico de lo establecido y ser miembro de lo
que era la posición mexicana más avanzada en la cultura, la mafia, en virtud de que propugnaban
En ese mismo artículo se dice que hay pocos onderos porque en un país como México “el
gran riesgo es no sucumbir al halago, a las mil y una formas de compra, a los beneficios de una
onda: “de Sor Juana Inés de la Cruz… a José Revueltas, de Heraclio Bernal a Demetrio Vallejo,
de Francisco Zarco a Julio Ruelas, de Diego Rivera (como persona) a Rufino Tamayo (como
pintor)…” es decir, estar en la onda no se limitaba a esa época sino que era una actitud hacía la
cultura y la vida que iba más allá del límite temporal circunscrito a una década.
181
querer disfrutar del prestigio del atavío sin las consecuencias de la
actitud, es algo definitivamente inútil y aburrido…120
El ser ondero no solamente era una vestimenta que se podía usar y lucir para estar “in”,
era accesorio tener la apariencia pues “la moral del fresa [lo opuesto del ondero] es hacer lo que
está bien visto, siempre y cuando haya testigos”. Por el contrario, para un ondero eran los hechos
los que hablaban, los que indicaban que una persona fuera catalogada en esa categoría. Sitúa esa
posición entre la juventud que intenta ser revolucionaria mediante el ser auténtico, arrojado,
imaginativo, luchador, creativo, en ser leal a sus principios, en crear nuevas formas de ser y no
Como podemos observar, sumados a los ejemplos que vimos al principio de este capítulo,
los jóvenes citados en el artículo mencionado pertenecen a ámbitos sociales diferentes, incluso
este último artículo va más allá y nombra, coloca a un roquero en esa posición: Mick Jagger. Y
hay que indicar que el escritor no era precisamente un fan del rock mas, sin embargo, reconoce y
coloca a Jagger, un roquero bastante popular para esa época, como un representante de la onda.
Para el Monsiváis de 1968 “Ser ondero es una vocación heroica”. Este artículo fue
publicado en enero de ese mismo año, el cual sería crucial para el país, para los jóvenes y para
los onderos pues para fines de ese año y en años posteriores, el concepto, digamos que positivo,
que el establishment tenía sobre ser de la onda, daría un giro de 360º. Después de ese año, los
120
Idem.
121
Idem
182
onderos se convertirían en una lacra, reduciéndolos a jóvenes inmaduros que preferían la droga y
el rock, quienes andaban por el mundo sin rumbo y sin ningún freno a sus deseos. Con ese
movimiento, el establishment intelectual haría eco de la posición oficial ante ese tipo de jóvenes.
ese año, provocaría una frustración y desencanto de parte de la juventud que se identificaría más
con el uso de drogas y la música de rock, los llamados jipitecas quienes abandonarían sus ideales
Por esa razón, creemos que para 1970 Monsiváis modifica su opinión sobre lo que
Ya el lenguaje que usaban los onderos había bajado a ser muy epidérmico, que no
contenía sustancia alguna sino simplemente era un lenguaje vulgar, aunque vivo. Ya no era para
nombrar nuevos fenómenos sino se reducía a conceptos temporales. Estos jóvenes dejaron de ser
para él personas que desarrollaban su intelecto para buscar una alternativa al mundo que tenían
enfrente, que intentan actuar de diferente manera que los demás. Ahora Monsiváis:
183
Para Monsiváis, el fenómeno ahora parece solamente surgir de lo espontáneo, sin una
preparación previa. Dejaba de tener una acción trascendental para ser sumamente evidente su
visión del mundo. Lo que en 1967 era una realidad presente en diferentes épocas de la historia
mexicana en el ámbito cultural, para el de 1970 cambia totalmente. Para él, simple y
En el mismo tenor, intentando llevar más allá su análisis, en Amor perdido (1976), intenta
principio), ya no son portavoces de un cambio sino más bien representan una barahúnda que
Para este escritor, los onderos ya no tienen ninguna conexión con el pasado mexicano,
ahora son meros imitadores del movimiento hippie estadounidense pues buscan lo mismo:
misticismo oriental, el reencuentro con un Dios sin iglesias, el riesgo de indagar a la vez en la
reconocidas el proyecto utópico…” (228). Todo esto bajo la influencia de las drogas, de
cualquiera tipo: marihuana, hashish, LSD, peyote, hongos… y del rock, si son combinados,
mucho mejor para estar en onda. De forma contradictoria, Monsiváis critica a los onderos por ser
184
cercanos a otra cultura, pero en realidad no hace mención de las particularidades que ese
fenómeno tenía en México como el reconocimiento y su reencuentro con sus orígenes indígenas,
o sus características de ir en contra de lo establecido. O tal vez será parte de su convicción de que
mafia ir a lo universal.
Para Monsiváis, en 1966 ya existían los jipiticas como una copia casi fiel de los hippies
quienes, de acuerdo a ese autor, no eran citadinos sino provincianos de clase media. Conclusión
que nos parece descabellada, puesto que el fenómeno jipiteca se presentaba en las principales
ciudades al ser el rock y la droga, consumo de las grandes urbes y no de pequeñas ciudades
provincianas. En el párrafo siguiente, los espacios señalados cambian y ahora son precisamente
como mesías de un movimiento utópico. Menciona que para 1969 “las circunstancias del reflujo
mucho más amplios las experiencias de la Onda.” (229) Hay que observar que el autor ubica las
acciones realizadas de este grupo como si fueran los culpables de ello y responsables de lo
infructuoso de sus objetivos, no como el producto de la manipulación de que fueron objeto por el
185
sistema. Para el autor, no es importante lo que hicieron los empresarios y los comerciantes por
adueñarse de las aportaciones de esos jóvenes y comercializar su estilo. Para Monsiváis no hay
otro culpable que ellos mismos, no el gobierno que con sus acciones provocó e impulsó el
surgimiento de los chavos de onda, los hombres de negocios no eran responsables por haber
ganado dinero. Tampoco es culpable la prensa aliada a gobierno y empresarios, que los
Además, algo importante, conecta las drogas con el lenguaje coloquial, como si este
trascendencia como fenómeno social. Este autor cambia considerablemente su opinión sobre lo
que la onda era para él. De lo que establecía en su artículo de principios de 1968 para lo que
expone en 1976 no media ni una década, pero las comparaciones tienen un abismo entre una y
otra. Esa evolución de opinión es muy significativa. Él, como miembro del grupo que ostentaba
el poder cultural, continúa lo que ese grupo persigue acerca de lo que se considera cultura y
condenado. Con esta actitud, se acercaba a la actitud del gobierno que desde décadas antes se
oponía a las expresiones juveniles, especialmente las estudiantiles. Monsiváis estaba lejos de ser
186
ingenuo para aproximarse a lo que señalaba el gobierno y más bien se interesaba en seguir los
lineamientos de su grupo. A pesar de que habían ocurrido las masacres del 2 de octubre de 1968
y la del 10 de junio de 1971, además del surgimiento de grupos guerrilleros compuestos por
jóvenes, Monsiváis, como hace Glantz con su aproximación a la narrativa de la onda, reconoce
al movimiento social de la Onda algunos valores, pero son tan apabullantes las deficiencias que
señala sobre ella, que lo positivo se queda en el olvido122. Asimismo, enmarca este fenómeno
como uno anticultural, antinacionalista, imitativo, sin objetivos definidos, totalmente apático.
Pero ¿qué era ser “chavo de onda” y por qué se convertiría en una palabra peyorativa? Y
lo más importante ¿por qué se liga a este estilo literario con ese movimiento juvenil? Como ya
estudiantil de 1968 al haber perdido su “inocencia” sicodélica los llamados jipitecas que ya
venían usando drogas y algunos de ellos escuchando rocanrol. Ellos tomaron otro estilo de
percibir la realidad social después de la brutal represión llevada a cabo por el gobierno y éste
insistió en sus intentos de descolectivizar y marginalizar a esa juventud que luchaba por construir
una identidad grupal y llevar a cabo algunas modificaciones sociales. El gobierno venía
intentando aislar del resto de la sociedad a esos jóvenes que se atrevían a poner en duda la forma
de gobernar, táctica que fue efectiva porque buena parte de la sociedad veía con malos ojos o por
122
A pesar de que parece contradictoria la posición de Monsiváis a descalificar la masacre estudiantil, pero
condenar una corriente social y otra literaria no lo es tanto puesto que son dos diferentes planos. El movimiento
estudiantil, al ser reprimido, le da connotaciones políticas, haciéndose diferente a lo sociocultural. Parece que
Monsiváis separaba el ente político del cultural. Tal y como el acto de renuncia a una embajada de parte de
Octavio Paz.
123
Como lo hemos visto en la sección relativa al tema, en nuestro Capítulo I, cuando hablamos sobre la juventud y
la forma en que era vista por la sociedad. Así como durante lo expuesto en el Capítulo II de este trabajo, al abordar
el sexo, las drogas y el rocanrol.
187
La masacre tendría consecuencias negativas para la juventud contestataria. Muchos de
esos jóvenes canalizaron ese sentimiento de frustración y desilusión mediante, ahora sí, el
excesivo consumo de drogas ya sin la intención de tener otra visión de la realidad ni el intento de
abrir sus mentes hacia otras formas de pensamiento sino como un escape del horror y la
decepción provocada por esa represión brutal e impune, tal vez con la idea de “si la sociedad
intenta destruirme, no le voy a dar ese gusto, me destruiré primero con el consumo excesivo de
droga y alcohol, viviendo al límite (en cursivas en el original)” (Feixa, 87). También ese
sentimiento malogrado del intento de cambio lo canalizaron mediante la música de rock que para
ese entonces sus canciones eran más duras, más críticas hacía la forma de gobernar en México,
más agresivas contra los valores que ofrecía la sociedad y que, además, ya empezaba a surgir en
su propio idioma, en español con grupos como Los Dug Dug’s, Three souls in my mind, Peace &
Los antiguos jipitecas dejaron atrás los mensajes de paz y amor para oponerse totalmente
desvincularse de esa sociedad que los reprimía y buscaba expulsarlos de su seno, empujándolos a
centrarse más en ellos mismos como una forma de protección en contra de lo otro, de lo de
la repulsa hacia cierta parte de la juventud, unida al sentimiento de fracaso de esos jóvenes que
estaban totalmente decepcionados y que habían perdido toda esperanza de un futuro mejor
124
Aunque hay que recordar que algunos de ellos empezarían a formar los grupos guerrilleros que en la década de
sesenta estuvieron presente en México.
188
generó el surgimiento de lo que se denominó chavo de onda, quien fue considerado totalmente
un outsider125.
Entonces nos surge la pregunta ¿Por qué ese cambio tan radical sobre lo que era “la
pasaron a ser rechazados por la sociedad y el sistema, a los que se les condenaba. Una posible
hipótesis o respuesta podría ser que, para Monsiváis, la Onda de antes de 1968 representaba una
expresión de la alta cultura que él, junto su grupo intentaban establecer en México, la cual era
representada de grandes personajes intelectuales, mientras la onda post 2 de octubre de 1968 era
una expresión de la baja cultura, de una cultura emergida del pueblo pues hay que recordar que el
chavo de onda es reconocido por ser de las clases bajas que no han tenido mucho acceso a la
“verdadera cultura”, de ahí que su lenguaje vulgar sea muestra de su poco valor, recordándonos
la posición de Glantz sobre ello. Lo anterior se une a la mediatización que el gobierno realizó
para condenar, desde antes de la matanza, a los jóvenes que querían salirse de su control. Unido a
ello, la frustración y desesperación de los adolescentes originada por ese cierre abrupto a
cualquier posibilidad de apertura que los llevó a un camino donde las drogas eran la única
solución ante esa realidad ruin, además de sentir totalmente obstaculizados sus deseos de cambio
Esa fue la razón de ligar, por parte de cierta crítica este nuevo estilo literario con el
movimiento social de la onda. Por eso se le pegaría el membrete de literatura de la onda a ese
nuevo estilo literario asociándolo con los aspectos más negativos de la onda social, dejando a un
125
Idea sobre ese proceso se encuentran en Monsiváis en sus textos: Amor prohibido. Notas sobre la cultura
mexicana en el siglo XX y De algunas características de la literatura mexicana contemporánea; Agustín en
Tragicomedia mexicana Vol. I y La contracultura en México; Enrique Marroquín en La contracultura como protesta;
Urteaga en Por los territorios del rock: identidades juveniles y rock mexicano; en el artículo de Germán Castro A
lomo de palabra; entre otras obras.
126
Para tener un panorama completo sobre este punto, véase Tragicomedia Mexicana Vol. I y Ahí viene la plaga de
José Agustín, El principio. 1968-1988: años de rebeldía de Francisco Pérez Arce, Culturas alternativas e identidades
en resistencia de Hugo Serna, entre otros libros que se pueden consultar.
189
lado sus aportaciones más importantes: dar frescura a la literatura mexicana, elevar a la categoría
de personaje principal a jóvenes citadinos, así como la desacralización del español estándar
dándole valor a una representación del habla coloquial popular. Estos factores llevaron a la
unión, en el imaginario cultural mexicano, del movimiento social con el estilo literario.
A lo largo de estos tres capítulos hemos ahondado sobre las diferencias entre lo social y
lo literario. Y encontramos difícil estandarizar una narrativa sobre ellos pues solamente se podría
hicieron para rechazarlos. Las características de los chavos de onda no se presentan en ninguno
de los personajes de los tres primeros textos canónicos de este estilo literario. En La tumba, el
personaje principal pertenece a la clase media alta, vive en una casa de dos pisos, cuenta con
carro, va a la escuela, cuenta con dinero proporcionado por sus padres, sabe idiomas, no usa
drogas y solamente fuma cigarros y toma alcohol, utiliza un lenguaje parecido al coloquial usado
por la juventud, pero no es el mismo, y el contacto que tiene con el rocanrol es bastante limitado.
En Gazapo, los personajes viven en departamentos, tienen acceso a automóviles, pueden comer
fuera de casa, cuentan con dinero, a veces dicen groserías, pero no pasa de lo normal, conocidas
y usadas por la sociedad, solamente fuman y a veces consumen alcohol, están involucrados en
escenas sexuales pero el acto sexual nunca se lleva a cabo. ¿La música de rocanrol? No aparece
ni siquiera es mencionada en el texto. En De perfil, el personaje principal tiene una familia donde
sus padres son profesionistas, vive en una casa de dos pisos con amplio jardín, va a la escuela, no
usa el lenguaje de la onda en general, ni consume droga de manera regular, solamente fuma y en
único que podría encajar en esa categoría, es el personaje de Pasto verde, Epicuro, y también
190
podrían ser incluidos otros textos escritos por José Agustín después de 1968. Sáinz no volvería a
escribir nada parecido a la onda después de Gazapo127. Pero aún y cuando Pasto verde pudiera
entrar en esa categoría, el personaje de ella pertenece a una familia con posibilidades económicas
que lo han enviado al extranjero a estudiar, vive en un departamento y tiene amistades que
cuentan con automóvil. Lo que lo acerca a los chavos de onda es su afición a las drogas y al
alcohol y su forma más agresiva de hablar (aunque en el texto se juega con el lenguaje y se
utiliza otra lengua), además por la mención constante al rock, pero lejos está de ser considerado
chavo de onda, de acuerdo a la definición que usa Monsiváis. El texto tampoco menciona la vida
de Epicuro como chavo de onda que frecuenta hoyos fonquis para ir a escuchar rock. Es decir,
ninguna de nuestras novelas tiene como personajes los representa ni son ambientadas dentro del
mundo en que supuestamente esos jóvenes frecuentaban. Entonces ¿por qué se le llamó
fundamentalmente fueron las siguientes coincidencias: la condena hacía los jóvenes que se
orquestara desde el gobierno, la cual coincidió con la posición que defendía el establishment
cultural de esa época sobre lo que se considera buena literatura y esa literatura no reunía las
condiciones por ellos esperadas. Además, la ausencia en México de una crítica seria para hacer
un análisis bien estructurado que sirviera de retroalimentación a los escritores y arrojar luz a los
estudiosos. Con todo ello, la solución para esa intelectualidad fue unir lo negativo de los chavos
de onda haciendo a los escritores de este estilo literario los voceros de ese movimiento social.
127
Esto podría entrar a discusión porque para algunos Sainz todavía escribe en ese estilo dos novelas más,
Obsesivos días circulares (1969) y La princesa del Palacio de Hierro (1974) pero que no podemos entrar en ese
terreno porque nos saldríamos del punto de esta disertación.
191
CONCLUSIONES
Dichas reacciones tuvieron diferentes formas de expresión, desde la aceptación casi sin reservas
hasta la repulsión. A lo largo de esta disertación, hemos procurado demostrar que esa novel
manera de escribir fue un producto lógico de su tiempo y lugar, es decir, apareció y se insertó en
un cierto contexto histórico y social que la influyó de tal forma que parecía circunscrita a esa
realidad. Por tal razón, este estilo literario dialogó con su circunstancia política y social, por lo
que podemos decir que fue “hijo del siglo”, sin embargo, a pesar de esas situaciones, su
influencia va más allá de esa época y aún hoy en día continúa dialogando con su entorno.
En el primer capítulo, hemos revisado las características que le son inherentes al estilo
literario llamado de la onda. La ciudad donde se concentraba la vida social y económica, ente
generado por las acciones y el discurso oficiales que proponía a México como un país moderno
basado en el desarrollo económico alcanzado y la atmósfera creada por los avances tecnológicos.
sector juvenil, el cual contó con un mejor acceso a la educación y a los medios de comunicación.
El gobierno acunó el desarrollo de una clase media que fue favorecida por el apoyo del que fue
objeto, dicho cobijo fue expresado con medidas que favorecieron su consolidación.
vida, propició la búsqueda de una identidad por parte de ese sector. Ésta se vio reflejada en la
generación de un estilo juvenil particular que hizo uso de una particular forma de lenguaje
coloquial, el cual fue usado con el fin de comunicarse y sentirse integrados como grupo social.
La utilización de esa forma de participar en una comunidad fue importante tanto a nivel grupal
192
como a nivel más general, en virtud de que los cambios en el lenguaje son importantes porque es
en ese nivel donde, en primera instancia, se plantea una crítica a la sociedad, de acuerdo con
diferentes autores como Mijail Bajtín, Octavio Paz, Martha Robles, Salvador Elizondo, entre
consideradas canónicas de este estilo, La tumba, de José Agustín, y Pasto verde, de Parménides
García Saldaña.
narrativa por haber pertenecido a la época en que surgieron los textos, rasgos generados por el
tiempo pero que no eran parte fundamental de la misma. Abordamos el sexo que, si bien estaba
presente en los textos, no era el tema central de los mismos y era tomado de la forma en que se
consideraba por los jóvenes en esa época, una parte del amor. También planteamos que las
drogas aparecen de forma incidental en uno de los cuatro textos canónicos (De perfil) y cuya
mención es mayor en otro (Pasto verde), y que, a pesar de la mención de la mariguana y las
drogas farmacéuticas en estos últimos, en los demás aparecen el alcohol y los cigarros que no
eran considerados como drogas. De la misma forma estudiamos al rocanrol, el que se menciona
en forma escaza en los tres primeros textos (La tumba, Gazapo, De perfil), pero cuya aparición
en el cuarto es mucho mayor (Pasto verde), por el propio desarrollo de esa música en México y
literatura de la onda, el cual fue producto de una confluencia de los intereses del establishment
cultural los cuales coincidieron con los grupos de poder. Las condiciones que propiciaron ese
128
Todos apuntan de manera general que el lenguaje es usado para expresar un disentimiento por lo que fue
importante la generación de una forma de comunicación para expresarlo. Como fue la primera idea que vimos de
Monsiváis en el capítulo III acerca del lenguaje de la onda.
193
membrete fueron la existencia de una crítica pobre en su capacidad de adaptabilidad, con la
consecuencia de un deficiente análisis sobre la nueva narrativa. Esa crítica incorporó, de manera
exacerbada y equivocada, algunas de las características que le son propias y las que formaban
existencia del grupo que controlaba la vida cultural, del cual, algunos miembros se resistieron a
aceptar la forma de escribir que los escritores jóvenes venían generando, mientras otros se
discurso proveniente de los grupos de poder, desarrollado durante los cincuenta y sesenta. Esa
retahíla tenía como fin la creación de un rechazo social a cierta parte de la juventud que se
manifestaba rebelde, con el fin de controlar sus expresiones contestatarias a nivel social que
trabajo.
La primera podría plantearse así: ¿Se puede definir en su complejidad a esa narrativa con
el membrete de literatura de la onda? Nuestro punto de vista es que la respuesta a esa pregunta
es compleja. Si ese estilo es considerado por sus características innovadoras, las cuales son
iconoclastas, políticas, retozonas, y como parte de todo un movimiento más amplio, el cual
abarca diferentes expresiones que van contra la cultura oficial, el nombre podría ser correcto. En
este caso, concordaríamos con lo que el Monsiváis de 1968 consideraba lo que significaba ser de
la onda, puesto que este estilo literario sería parte de todo un movimiento sociocultural129 más
129
Se puede revisar lo que indicamos decía este escritor en nuestro tercer capítulo, es decir, la onda era un
movimiento pensante y actuante que ponía en entredicho varios de los conceptos que hasta esas décadas eran los
dominantes para regir conductas, el cual no era solamente de apariencia, sino que para formar parte de él se
debería ser en pensamiento y obra.
194
integral. Eso sería conveniente al colocar a esta narrativa en un lugar dentro de la transgresora
sensibilidad juvenil presente en esa época. Lo que nos parecería equivocado, por lo reductivo,
sería el uso de ese término como de una literatura cuyo tema sean los chavos de onda, puesto que
no los representa como lo hemos establecido. En este caso, el uso de esa denominación constriñe
la temática de esa narrativa a sexo, drogas y rocanrol, o por lo menos lo liga de una forma que
Por otro lado, si se utiliza la primera acepción, esto nos ayudaría a entender y ampliar la
cantidad de textos que abarcaría el término, podrían ser incluidos otros de los escritores jóvenes
que surgieron en la década de los sesenta y algunos más después de esa época y no se reduciría a
los tres escritores considerados como representantes de ese estilo: José Agustín, Gustavo Sainz y
Parménides García Saldaña. Lo anterior, en virtud de que esos otros escritores o textos,
comparten algunas de las características utilizadas dentro de esa narrativa, como narrar sobre el
ambiente que les rodea, el uso de personajes jóvenes citadinos o la utilización de cierto lenguaje,
y aunado a ello, tocan al sexo, las drogas y el rocanrol como rasgos representativos de esa época.
Entre estos escritores podrían colocarse, además, a René Aviles Fabila, Eugenio Chávez,
Gerardo de la Torre, Juan Tovar, Elsa Cross y otros, tomando en consideración, por supuesto, las
Otra de las preguntas que se han surgido durante la elaboración de este trabajo, sería:
¿Cuáles textos pertenecen a la llamada literatura de la onda? Esta pregunta está relacionada con
la anterior puesto que, si se reduce, o se tiene como criterio que esa narrativa habla profusamente
de sexo, drogas y rocanrol, deberían ser otros los textos considerados como su canon. De seguir
esa línea, el iniciador de ella debería ser Parménides García Saldaña con Pasto verde (1968), e
incluir sus cuentos de El Rey criollo (1970); de José Agustín el libro de cuentos Inventando que
195
sueño (1968) o, mejor dicho, algunos de esos cuentos, y las novelas Se está haciendo tarde (final
en laguna) (1973) y El rey se acerca a su templo (1977); así como de otros autores de la
época130. Gustavo Sainz no debería estar incluido en ese rubro puesto que no tiene ningún texto
movimiento más extenso, con otras características en la forma de escribir, la composición de ese
canon quedaría como el que hoy en día se considera como tal y se le podrían añadir otros más,
de qué estamos hablando cuando decimos literatura de la onda. De esa manera, tanto el público
en general como los estudiosos, se podrán referir a ella de manera clara. Nos inclinamos a que se
le defina como una representación cultural que nos habla de una situación o problemática social
presente en los años sesenta, aunque no constreñida a ella, y como textos que hablan de una
participación de los jóvenes en la vida social131 con el beneficio de poder abarcar muchos más
Asimismo, otra pregunta que nos parece clave para la comprensión del por qué se le
denominó literatura de la onda es: ¿Fue una reacción visceral el juntar un movimiento juvenil
social con una narrativa literaria? Debemos aclarar que este trabajo no intenta satanizar a
ninguno de los escritores que irían conformando, con sus acciones, la interpretación de lo que
significaba este tipo de literatura con la unión de lo social con lo literario. Ellos solamente
reaccionaron como miembros de un grupo que buscaba que su concepto de lo que significaba
130
Por ejemplo, Las jiras (1973) de Federico Arana y otros.
131
Ver en nuestra bibliografía las obras de Urteaga, Reguillo, Feixa, Zolov, Agustín, García Saldaña, por nombrar
unos cuantos.
132
Recordemos el problema de crear términos que pretenden englobar, en este caso escritores, donde se pierden
las características particulares de cada escritor.
196
cultura fuera el que predominara en el campo y por tal motivo generaron ideas sobre lo que
consideraban lo era. Por otro lado, nos parece que fue correcta su interpretación al unir un
fenómeno social con uno literario, aunque de manera fallida, en el sentido de que las obras de
esta narrativa si tocaban asuntos sociales, pero ellos exageraron algunas características que,
aunque presentes en los textos, no formaban parte esencial de ellos. De esa manera, crearon una
nube reductivista alrededor de ese tipo de literatura que hasta la fecha se asocia uno con otro133.
Sin embargo, estamos de acuerdo en la unión de lo social con lo literario, respecto a este tiempo,
porque ambos fenómenos formaron parte de uno más general, el cual no tenía fronteras y que
reunió a gran parte de la juventud mundial alrededor del espíritu que recorría el mundo, una
actitud de rebeldía en contra de lo que les parecía caduco e inservible, tanto cultural como
socialmente hablando. Pero, nos oponemos rotundamente a que, a pesar de estar ambos
fenómenos incluidos bajo ese amplio movimiento, la llamada literatura de la onda sea
considerada el brazo literario o la representación literaria de los llamados chavos de onda, por las
Existen dos posiciones opuestas acerca de si la llamada literatura de la onda está extinta
o aún subsiste. Sería un despropósito la creencia en que todavía pudiera hacerse una narrativa
con el mismo estilo, con una misma combinación de elementos. Lo que es innegable, de acuerdo
abrió las puertas para una nueva forma de escribir y del cual han abrevado varios de los
escritores posteriores a la aparición de ese estilo literario (tales como Luis Zapata, Armando
133
Lo podemos ver en el Diccionario de la literatura mexicana. Siglo XX, de 2004, bajo la coordinación de Armando
Pereira y en el Diccionario crítico de la literatura mexicana (1955-2011), de 2007, escrita por Christopher
Domínguez Michael, donde se retoman lo dicho en décadas anteriores sobre esa narrativa: jóvenes desorganizados
e hiperactivos, viajes por el mundo de las drogas, realismo fundado en los sentidos, literatura caduca, entre otros.
197
lenguaje coloquial, personajes jóvenes protagonistas de escritores jóvenes y la ciudad como
escenario recurrente.
Sin embargo, y de ahí viene que aún estos textos tengan una presencia en la literatura de
hoy en día, el mensaje que quisieron transmitir, el cual dialogaba con una cierta realidad
enmarcada en la década de los sesenta, aún tiene vigencia para los lectores actuales. Las
problemáticas representadas, a pesar de no ser totalmente idénticas tienen rasgos similares que
aún la juventud contemporánea vive en su día a día. La lectura de, por lo menos La tumba, sigue
siendo de mucha actualidad puesto que le sigue hablando al público joven sobre el conjunto de
los problemas que sigue enfrentando, de la misma forma que lo hizo en los sesenta. Como, por
ejemplo, aún persiste la idea en la sociedad que la juventud no puede aportar nada a la sociedad
Aún los jóvenes no son escuchados por los grupos de poder que solamente los ven como
personas que pueden controlar, usar y manosear, sicológicamente hablando, de acuerdo a sus
propios propósitos, más ahora que se pretende reducir la edad para votar. Persiste la carencia de
discernimiento134. Problemas que existieron en los sesentas y que aún no han sido superados.
Hay otras preguntas que quedan pendientes y pensamos que quedarán en el aire, aunque
no por eso se les puede restar importancia puesto que sirven para entender el ámbito cultural de
esa década y su posterior composición. Las preguntas son relativas a la falta de debates, tanto al
interior del grupo que ostentaba el poder como fuera de él puesto es difícil entender que,
134
Para un entendimiento de esa problemática juvenil más completo, se deben revisar los trabajos de Urteaga,
Feixa y Reguillo de nuestra bibliografía, quienes hacen estudios sobre diferentes grupos juveniles con respecto a su
problemática, su relación con las estructuras de poder, su adaptación a la vida social con sus responsabilidades y
anhelos.
198
reconocido como un excelente crítico, tanto escritor e investigador, y el cual expuso en varias
ocasiones una opinión más equilibrada sobre esa narrativa, no se haya contrapuesto al análisis
errático de Glantz. Si recordamos que Carballo se decía pertenecía a la mafia ¿por qué no usar
esa posición para darle claridad a la confusión que arrojaran los trabajos de esa autora? ¿Fue por
el bien común de esa agrupación pues al presentar una controversia vería disminuido su poder
efectivo? ¿Fue una alineación impuesta de algún o algunos jerarcas del grupo en el sentido de no
presentar una defensa más coherente de esa narrativa? ¿Esa fue la razón de haber predominado el
punto de vista de Glantz sobre ese estilo literario y tardaron años para que surgieran voces
Las respuestas a esas preguntas y otras que quedan volando son difíciles de contestar
pues hacerlo se cae en el terreno de las especulaciones. Nos remitimos a evidenciarlas para que,
de haber estudios más profundos de esa narrativa, pudiera servir para explicarse el rechazo de la
casa letrada hacía ella. De ahí que esta literatura, a pesar de los esfuerzos de algunos
investigadores, aún sigue siendo mal entendida y faltan estudios más profundos que abarquen la
Por lo tanto, a esa narrativa compleja surgida durante una década enrevesada, debe
corresponder estudios profundos que intenten abarcarla de forma global. De esa manera, el
ámbito literario mexicano podrá contar con herramientas eficaces que serán de gran ayuda a
futuros investigadores y por lo tanto, así, ese complicado estilo y ambiente en el que surgió,
199
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