2.4 Artemisa
2.4 Artemisa
2.4 Artemisa
Arquetipos y Mitos Femeninos
2.4 Artemisa
ARTEMISA
El Mito
Artemisa, diosa relacionada con la Naturaleza
y la vida silvestre era hija de Zeus y Leto y hermana
gemela de Apolo, dios del Sol. Su madre fue una
deidad de la Naturaleza, hija de dos titanes.
Cuando Leto tuvo que dar a luz, hubo grandes
problemas ya que nadie quería ayudarla por temor a
la venganza de Hera, esposa de Zeus. Encontró refugio
en la isla de Delos, donde nació Artemisa.
Ni bien nació, ayudó a su madre para que
pudiera parir a Apolo, quien tardó nueve días en salir.
En ese lapso, Leto sufrió terribles dolores, inflingidos
por Hera. Por servir de partera a su propia madre,
Artemisa fue considerada diosa protectora de los
partos y nacimientos. Las mujeres le rezaban para
acabar con el dolor del parto.
A la edad de tres años, fue al Olimpo para conocer a su padre. Cuenta el mito que Zeus
estaba muy complacido con esta hija y le prometió darle cualquier cosa que ella le pidiera.
Artemisa quiso tener una arco y flechas, una jauría de sabuesos para cazar y ninfas para
acompañarla. Llevaba una túnica corta para poder correr. Las montañas y la Naturaleza salvaje
fueron sus dominios. Pidió a su padre castidad eterna, la cual le fue concedida.
Ella fue al bosque y a los ríos a elegir las ninfas más bellas. Se adentró en el mar para
encontrar a los cíclopes, artesanos y obreros de Poseidón, quienes forjaron su arco y sus
flechas de plata. El hecho de que fueran de plata nos habla de la vía lunar y su pertenencia
también al mundo nocturno. Finalmente el dios Pan le dio sus mejores sabuesos.
Se la asociaba a los animales no domésticos, como el ciervo, la liebre, la leona y el oso.
El oso representaba su papel como protectora de las jóvenes. Éstas se consagraban a Artemisa
en la pubertad y eran llamadas osas (arktoi) durante todo el lapso entre la pubertad y el
momento en el que se casaban. También era representada como un caballo salvaje.
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2.4.1
Arquetipos y Mitos Femeninos
2.4 Artemisa
No podemos tomar aquí todos los episodios de la vida de la diosa, por lo cual
trabajaremos con algunos de ellos que nos interesan principalmente para establecer su
carácter.
Una de las hazañas más características fue que asistió repetidamente a su madre,
impidiendo que fuera violada y también la defendió de los ataques de distintas diosas. Este
rasgo aparecerá en muchas mujeres Artemisa, quienes terminarán auxiliando a sus madres.
También protegió a la ninfa Aretusa, cuando casi fue violada por el dios del río. La envolvió en
una nube y la hizo desaparecer (aquí está uno de los símbolos de la Diosa). Proteger la
virginidad pasará a ser una de sus cualidades.
Artemisa se caracterizaba por actuar con mucha rapidez y por ser implacable con
quienes la ofendían.
En una ocasión, el cazador Acteón iba por el bosque y descubrió a la diosa y a sus
ninfas bañándose desnudas. Él se quedó allí contemplando lo que veía. Cuando ella lo
descubrió, lo convirtió en un ciervo y sus propios perros lo persiguieron y lo devoraron.
El amor de Artemisa fue el cazador Orión. Existen distintas versiones sobre su muerte.
En varias de ellas Orión murió a manos de Artemisa, aunque esta muerte parece ser
accidental. La más popular de ellas cuenta que Apolo, su hermano, estaba indignado por el
amor de Artemisa hacia Orión, de manera que le tendió una trampa. Lo persiguió y, cuando
Orión se alejaba por el mar y apenas se veía a los lejos como una bulto, Apolo le mostró a su
hermana este objeto distante en la oscuridad del océano y la desafió a que acertara con su
arco. Dispuesta a ganarle al hermano, le disparó a la cabeza de Orión y lo mató. Cuando supo
que era su amado, lo colocó en le cielo, convirtiéndolo en la constelación de Orión. Le dio uno
de sus sabuesos, Sirio, la principal estrella del Can Mayor. De este modo, el único hombre al
que amó, se convirtió en la víctima de su naturaleza competitiva.
Artemisa fue también diosa de la Luna y relacionada con Selene y con Hécate.
El Arquetipo y sus implicancias psicológicas
Como diosa de la caza y de la Luna es la personificación del espíritu femenino
independiente. Hace posible que una mujer busque sus propias metas en cualquier área de la
vida o profesión que elija.
En su calidad de diosa virgen es inmune al enamoramiento. Aunque amada por
muchos, no fue seducida ni violada. Nunca se convirtió en esposa. Es un símbolo de integridad,
de unidad en sí misma, de capacidad de cuidarse sola. Este arquetipo hace que una mujer se
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2.4.2
Arquetipos y Mitos Femeninos
2.4 Artemisa
sienta completa sin un hombre. Su sentido del propio valor está establecido por lo que es y por
lo que hace, no por la aprobación de ningún hombre. Para otras diosas su valor estará dado
por el hecho de estar casadas y de con quiénes están casadas.
Al ser una arquera, es una mujer experta en acertar a un blanco, concentrándose
intensamente en cualquier cosa que se haya propuesto sin distraerse hacia ninguna dirección.
El arco está relacionado a uno de los símbolos de la masculinidad.
En la diosa Artemisa de unen la capacidad de enfoque, de perseverancia y de
competitividad.
Este arquetipo fue muy popular durante la revolución feminista. Representó el sentido
de la realización profesional, la independencia del hombre, la preocupación y defensa de los
derechos de la mujer.
Es también el arquetipo de la Hermana, la que se mueve en fraternidades, ayuda y
asiste creando comunidades en las cuales hay igualdad. Pensemos también que Artemisa tiene
un gemelo varón, de manera que en su historia hay también una metáfora de la polaridad.
Las fraternidades al estilo Artemisa están llenas de mujeres que no se atan a
quehaceres domésticos o a los mandatos de la moda y, aunque puedan tener relaciones y
romances con hombres, básicamente sostienen una estructura de “solteras”. Ser soltera es
parte de la mística de una mujer Artemisa.
Por su afinidad con la naturaleza muchas de estas mujeres disfrutan la vida al aire libre
y hacen experiencias de adentrarse en la montaña, en la selva y en toda clase de sitios salvajes
y agrestes. Les encanta dormir bajo las estrellas, contemplar el desierto, estar bajo la luz de la
Luna y sienten una comunión espiritual total con la Naturaleza. Suelen tomarse a veces los
fines de semana para hacer experiencias de retiro y de silencio. La influencia lunar las asimila al
Misterio.
Estas mujeres se vuelven más reflexivas en la medida en que se adentran en la
Naturaleza y reconocen su pertenencia al mundo salvaje natural.
Penetrar en la Naturaleza, es una metáfora del viaje hacia adentro, hacia los salvaje
dentro de nosotras.
Si este arquetipo predomina, habrá un reconocimiento inmediato con las
características de la diosa.
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2.4 Artemisa
Sin embargo otras mujeres tienen a este arquetipo en la sombra, es decir, no
expresado. Si es así, pueden sentir que la presencia del hombre en sus vidas es totalizadora.
Hay mujeres que tienen un objetivo y lo sueltan inmediatamente, cuando se relacionan con un
hombre, y toda su energía va a parar a esa relación. Cuando el hombre se va, se lleva la
energía con él. Estas mujeres necesitan aprender una cualidad de enfoque y de perseverancia
y muchas veces, para obtenerla, deberán proponerse un alejamiento de la vida social o de la
ciudad para poder conseguir sus metas.
Para otras mujeres, los dones de Artemisa y el disfrute de la soledad pueden aparecer
cuando se divorcian y empiezan a encontrar placer en la soledad. Algunas incluso, deciden no
casarse nunca más. Estas mujeres pueden organizar sus vidas entorno a los amigos y personas
valiosas y con esto sienten un sentimiento de totalidad.
Cuando una mujer viaja sola o toma sus vacaciones sola, está actuando este arquetipo.
Cuando una adolescente se va de viaje de intercambio, participa en deportes de competición,
milita en causas relacionadas a la ecología o la ayuda social, está activando a Artemisa.
Independientemente de los paradigmas sociales, este arquetipo debería ser activado
por todas las mujeres en la juventud, ya que provee un don de autonomía, libertad, enfoque y
desapego que serán fundamentales para que, teniendo una familia, la mujer no se abandone a
sí misma ni se fusione con otros.
Decíamos que aproximadamente a los dos o tres años el arquetipo psicológico está
completamente definido. Generalmente las niñas Artemisa demuestran un gran interés por
explorar, pueden jugar solas, tienen mucha concentración y se oponen y protestan contra
cualquier forma de desigualdad de las que puedan ser víctimas. Siempre luchan por la justicia.
Para que en una mujer triunfe este arquetipo se requerirá el apoyo y la aprobación
paterna que le permita ser libre.
Zeus le concede a su hija los dones que pide. Quizá esos dones puedan ser más
abstractos, incluso pueden ser algunas cualidades que él reconoce en sí mismo. A veces
pueden ser cosas más tangibles, conocimiento, oportunidades. Si el padre y la madre
comparten la responsabilidad y trabajan fuera de casa, esta hija desarrollará con plenitud su
potencial y tendrá un modelo concreto para seguir. Si los padres critican o rechazan a la hija,
porque no es la niña mimosa y obediente que esperan, entonces puede haber serias
dificultades en la expresión del arquetipo.
Muchas madres no soportan el patrón de independencia de su hija o que ésta no le
pida consejos ni considere que su madre sabe más. Artemisa preferirá jugar con sus amigos,
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2.4 Artemisa
especialmente si son más grandes, antes que estar con su madre. Generalmente detesta los
vestidos muy femeninos o los adornos que le molestan para moverse libremente. Si se siente
discriminada por ser niña o si su padre la desaprueba por no ser suficientemente femenina,
podrá resentirse o perder autoestima. Estas hijas pueden mantener una actitud desafiante por
fuera y estar heridas por dentro. Esperarán el momento de su independencia para poder hacer
lo que quieran. Antes de hacerlo puede sabotearse mucho a sí misma. Profundamente luchará
con sentimientos de no ser lo suficientemente buena, especialmente si ha sido criticada por el
padre. A veces esa desigualdad puede no darse entre varones y mujeres sino entre la hija
mayor y la segunda.
Las hijas Artemisa tendrán ciertas dificultades con las madres débiles. Suelen hacer de
madre y padre. Tratarán de rescatar a las madres y muchas veces fracasarán. La
desvalorización y la falta de respeto por sus madres aumentan las características de diosa
virgen en estas hijas. Como no quieren parecerse a sus madres, suprimirán toda posibilidad de
dependencia. Al rechazar esta identificación con su madre, rechazará automáticamente todo
aquello que esté asociado a la femineidad: la dulzura, la receptividad, el gusto por el
matrimonio y la maternidad. Generalmente se sentirá inadecuada.
En la adolescencia será una competidora natural, siempre esforzándose para ganar. Le
encantarán las excursiones y todo tipo de retiros en la Naturaleza. Estas mujeres tienen una
veta deportista y suelen gustarles mucho los caballos.
Es bastante inconformista y no está nada motivada a buscar aprobación de los demás.
Será seguramente obstinada en el proceso de conseguir sus metas. Disfrutará mucho de la fase
en la que entrará en la universidad. Donde se sentirá mucho más libre.
A la hora de elegir un trabajo, muchas veces se sentirá movilizada por tareas que
respondan a un ideal. La competencia no la intimidará pero sólo la estimulará hasta un punto.
Responde más al instinto de superación que a la voluntad competitiva, a diferencia de Atenea.
En cualquier rubro que elija, expresará una visión personal. A veces ese interés será tan
personal, que puede ser de dudoso éxito mundano. Sin embargo Artemisa encontrará
satisfacción en ser defensora de causas perdidas, reformadora o revolucionaria, aunque nadie
le preste atención.
Esta mujer no es nada tradicional y es común que se interese por cosas nuevas o
privativas de los hombres.
Como responde al arquetipo de la hermana, tiene una relación de compañerismo
destacado con otras mujeres. Considerará la amistad con otras mujeres como un don único y
compartirá con ellas todo lo que le resulta significativo. Se suelen aliar y armar sociedades y
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2.4 Artemisa
comunidades con sus alumnas. Su relación de guía con estas mujeres afianza el papel de
hermana mayor, más allá de que cronológicamente sea así.
Las relaciones, la sexualidad y el matrimonio
Algunas podrán permanecer fieles al patrón de la castidad pero otras, contrariamente
tomarán la sexualidad como una de las áreas de exploración. Aún así las relaciones
generalmente serán secundarias en su vida. La profesión, los proyectos creativos o los ideales
que persiga serán lo más importante.
Se vinculará con el sexo como una experiencia más bien de carácter físico o recreativo,
antes que una expresión de intimidad y compromiso emocionales. Generalmente no se vincula
con parejas protectoras. No importa si es heterosexual u homosexual, psicológicamente la
unión con otro/otra le brindará las mismas características.
La situación del matrimonio no atrae a estas mujeres particularmente. Pueden
permanecer solteras por muchos años, o tener una variedad de relaciones o convivir sin
casarse.
Si se casa, suele hacerlo con un colega o compañero y su relación tendrá características
de igualdad. Siempre mantendrá su nombre de soltera.
Su hermano Apolo era su contraparte y poseía la misma androginia que ella. La
diferencia es que él representaba al Sol y todos los aspectos de la civilización y la
domesticidad.
Estas mujeres podrán sostener relaciones de gemelitud con el varón, ya sea éste su
colega, amigo o esposo. Suelen atraerle hombres con un aspecto estético, creativo, artístico
(especialmente músicos) o curativo, al estilo chamán. Desde el punto de vista intelectual se
casará con su igual.
Jamás le seducirán los hombres dominantes ni los hombres débiles que buscan una
madre. Evitará profundamente relacionarse con hombres que pretendan ser el centro de sus
vidas. No pretende adaptarse tampoco a fingir tener necesidades que no tiene.
Este tipo de matrimonio entre Apolo y Artemisa tendrá frecuentemente intereses
comunes. Puede llegar también a establecerse una relación de compañeros, sin relación
sexual. Ambos serán mejores amigos. Esta situación puede mantenerse aún después del
divorcio. Para que en estas mujeres la sexualidad sea un punto importante en su matrimonio
tiene que tener un componente de Afrodita. Para que pueda mantenerse monógama y
comprometida tendrá que tener también un componente de Hera. Si estas dos diosas
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2.4.6
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2.4 Artemisa
solidarias no están presentes, la relación entre Apolo y Artemisa será una relación de
hermanaos.
Además de la igualdad en las relaciones, esta mujer buscará hombres que la
enriquecen interiormente. Generalmente el deseo del hijo, será traído por su pareja y no por
ella.
Si su padre la criticaba, seguramente se casará con un hombre que también la
menospreciará. Quizá ella lo desafíe aunque interiormente su autoestima se vea afectada.
Puede repetirse el mito de Orión y entonces se enamorará de un hombre fuerte, pero
los aspectos competitivos no puedan ser superados y terminarán destruyendo la relación. Si él
obtiene reconocimiento, quizá ella se resienta y viceversa. Si ambos son incapaces de dejar de
competir, la relación fracasará.
Los hombres atraídos por Artemisa suelen sentirse atraídos hacia ella como un alma
afín o un alma gemela, un equivalente en femenino de ellos mismos. Les gustará su espíritu
independiente, su fuerza de voluntad, que tal vez ellos mismos no hayan desarrollado
totalmente. Quizá los seduzca su imagen de pureza (virgen).
Primará mucho entre ellos el tema de las almas gemelas. Serán un hombre y una mujer
que se acompañen en el proceso de conseguir las metas. Si él no tiene tan desarrolladas estas
cualidades, generalmente la admirará por su independencia y fuerza, condiciones
consideradas masculinas. Las mujeres Artemisa, más allá de ser hermosas, suelen resultar
bellas por su fortaleza interior.
También los hombres al estilo Hipólito querrán a una mujer Artemisa. A él lo atrajo su
pureza y le dedicó su celibato. A estos hombres les disgusta la sexualidad terrenal. Pueden ser
vírgenes hasta grandes. Hipólito era hijo de Teseo y de la amazona Antíope. Tenía pasión por la
caza y veneraba a Artemisa, en cambio detestaba a Afrodita. Esta diosa se vengó de él
infundiendo una pasión por el joven en el corazón de Fedra. Ella trató de conquistarlo y al
sentirse rechazada dijo que Hipólito había intentado violarla y se ahorcó. Teseo pidió la ayuda
de Poseidón, quien envió a un monstruo marino que interceptó el carro del cazador haciendo
que muriera aplastado por sus propios caballos. Artemisa rogó a Asclepio que lo resucitara y lo
llevó a uno de sus santuarios en Italia. Esta historia fue contada por Eurípides en “Hipólito”,
por Ovidio en su “Metamorfosis” y por Fedra en “Séneca”.
Respecto de lo hijos, no aparece aquí una conexión importante con la maternidad. No
tendrá impulsos fuertes para ser madre, a menos que existe en ella la presencia de Démeter.
Aún así le gustan los niños. Si es madre, será muy protectora, como los osos pero fomentará la
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2.4 Artemisa
independencia. Si no tiene hijos, muchas veces depositarán esa energía en los hijos de otros.
Los hijos dependientes serán un problema para esta clase de madres.
En la crisis de la mediana edad puede haber serios problemas si no aparecen diosas
que desarrollen otro perfil y abran el mundo hacia otras vivencias. Eventualmente una mujer
Artemisa se cansará de explorar y comenzará a establecerse más dentro del hogar. Puede
iniciarse allí el comienzo de un período más reflexivo en el cual viva la fase del arquetipo
relacionado a la diosa de la Luna y pase por un ptoceso de inmanencia. Ésta será la etapa del
viaje interno, donde abandona la caza. En este momento se vinculará con Hécate, diosa de la
Luna que tenía como reino el inframundo. Pueden aparecer entonces deseos que se han
estado postergando o anhelos que han sido ignorados.
Muchas mujeres Artemisa se mantienen así hasta su vejez, en donde siguen creando
metas y objetivos, manteniéndose activas y en contacto con la Naturaleza. Pueden no sentir
carencia en la vida, aún cuando reconozcan dentro de ellas la necesidad emocional de una
intimidad y compromiso. Identificarse con Artemisa determinará por completo el carácter de
una mujer, mucho más que la presencia de otras diosas.
Los sentimientos
Hay en esta diosa un desprecio por la vulnerabilidad. Si un hombre se hace
dependiente o la aborda para casarse y es insistente o posesivo en su manera, no tendrá
ningún éxito. Puede llegar a sentir desprecio, si el hombre muestra debilidad o muestra que la
necesita. Para que la relación funcione este hombre tendrá que mantener cierta distancia
emocional, no estar siempre disponible o tener un trabajo que lo absorba lo suficiente o lo
haga viajar y alejarse por cierto tiempo. Para poder cambiar deberá reconocer su propia
vulnerabilidad y que necesita del amor y la confianza de otros.
Mientras esto no ocurra tendrá esta naturaleza mixta. Mitad humana, mitad no
humana, fría o distante.
La Sombra
Parte de la sombra del arquetipo es su poder destructivo. Representado en un jabalí
salvaje, el jabalí de Calidonia, que ella soltaba cada vez que quería vengar alguna ofensa. La
cólera de Artemisa sólo era comparable a la de Hera, sólo que, a diferencia de esta diosa que
dirigirá su enojo hacia “la otra mujer”, Artemisa generalmente atacará a un hombre.
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2.4.8
Arquetipos y Mitos Femeninos
2.4 Artemisa
La única que pudo vencer al jabalí fue Atalanta. Como ella, Artemisa deberá
enfrentarse a su propia capacidad de destrucción y asumirla. Tendrá que gobernarla antes de
que la consuma y aniquile sus relaciones.
Manifestará también un rasgo de inaccesibilidad, distancia emocional, producto de
que se concentra sin distraerse. No se da cuenta de los sentimientos de otras personas que la
rodean. Estas personas se sentirán a menudo excluidas. Para cambiar necesitará tener una
atención conciente y oír lo que necesitan los demás. También es bueno que estas personas
aprendan a no interrumpir cuando está concentrada.
Tendrá desapariciones periódicas, momentos en que, producto de estas fuertes
inmersiones en sí misma, se adentrará en la selva y no estará visible.
De aquí en más y, en el día a día, tendrá que hacer la tarea de prestar atención.
De la Sombra a la Luz
Hay dos historias en particular que proveen las claves para que una mujer Artemisa
pueda integrar otros aspectos muy importantes que le permitan alcanzar un nuevo nivel de
totalidad. Esta fase del arquetipo está concentrada en los episodios de las vidas de Ifigenia y
Atalanta.
Ifigenia era la joven hija de Agamenón y Clitemnestra, reyes de Argos. En ocasión de
estar toda la flota griega lista para zarpar hacia Troya en la Bahía de Áulide, los hombres
mataron unos ciervos consagrados a Artemisa. Como castigo la diosa retiró los vientos. Los
griegos consultaron al oráculo y la respuesta obtenida fue que, para clamarla, deberían
sacrificar a una virgen, la joven hija del rey, Ifigenia. Agamenón engañó a su esposa para que le
enviara a su hija, fingiendo que la casaría con Aquiles.
De aquí en más hay dos versiones del mito y cada una se dirige hacia una de las dos
polaridades. Según una de las versiones, el sacrificio se llevó a cabo, Artemisa tomó su vida
como compensación y llevó a cabo su venganza. Es decir que, con el enorme poder que tiene
de llevar a cabo sus metas, puede exigir que una mujer sacrifique todo aquello que ha sido
considerado como algo femenino: ternura, vulnerabilidad, receptividad.
En otra de las tradiciones ella misma intervino y la salvó, llevándola a Táuride donde la
convirtió en sacerdotisa. Aquí se destaca el aspecto de diosa que protege a las jóvenes del
patriarcado. que mata lo más vulnerable en su ambición de poder.
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2.4.9
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2.4 Artemisa
Existe dentro de cada Artemisa una Ifigenia, un aspecto vulnerable que necesita ser
salvado y rescatado. Esta parte es confiada, sensible, dispuesta a la intimidad y a la
dependencia.
La gran pregunta es si una mujer Artemisa tendrá la lucidez para rescatar y proteger
este aspecto de sí misma, para que se pueda desarrollar, aunque esté enfocada en metas y
objetivos. ¿O esta parte que requiere ser concentrada, dura y clara sólo podrá nutrirse de la
muerte de su Ifigenia interior?
Para desarrollarse más allá de Artemisa una mujer deberá usar su potencial
inconsciente, su receptividad y disponibilidad para las relaciones. Necesitará contactar con la
vulnerabilidad para volver a amar y preocuparse por otros. Esto sólo podrá ocurrir después de
que haya perseguido sus logros por algún tiempo. El hombre que la quiera tendrá que esperar
hasta entonces.
Hay tres tomas de conciencia claves para que una mujer Artemisa pueda expresar
otros arquetipos más vulnerables. Tomar conciencia del paso del tiempo, reconocer la
importancia del amor y reconocer su instinto de procreación y de creatividad. Esto nos es
referido en la historia de Atalanta.
Ella fue una heroína cazadora y corredora muy famosa. Fue abandonada en al cima de
una montaña por su padre, quien sólo quería hijos varones. Fue criada por una Osa. En la
adultez tuvo un compañero y amante, cazador como ella, de nombre Meleagro. Ambos
enfrentaron al jabalí de Artemisa. A Meleagro le costó su vida, pero Atalanta lo esperó con
total frialdad y cuando lo tenía encima le clavó la lanza en el ojo, el lado vulnerable.
Aparentemente después de la muerte de su amante se consagró a Artemisa.
Abandonó la montaña y se hizo muy popular. Todos le insistían en que tomara un
esposo y ella accedió a casarse con el hombre que la venciera en una carrera. Si no vencía,
moriría. Uno tras otro fueron cayendo hasta que Hipómenes triunfó. Él pidió la ayuda de
Afrodita, quien le dio tres manzanas de oro. Las mismas que le fueran otorgadas por Paris y
que tendrán una significación muy relevante, que referiremos posteriormente.
Se inició la carrera y entonces Hipómenes arrojó la primera manzana a los pies de
Atalanta. Ella se detuvo, sorprendida por su resplandor. Reflejada en ella vio su propio rostro
distorsionado y pensó que así se vería cuando fuera vieja. Así tomó conciencia del paso del
tiempo.
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2.4 Artemisa
Muchas mujeres activas no son conscientes del paso del tiempo, hasta que en la mitad
de la vida cuando, se desvanecen los instintos de competición, esta certeza aparece. Allí
reflexionan sobre el curso de su vida y hacia dónde las lleva.
Atalanta continúa la carrera y otra manzana es arrojada ante ella. Cuando se detuvo le
surgieron recuerdos de Meleagro y comenzó a añorarlo. Aquí ella toma conciencia de la
importancia del amor. Cuando esto ocurre una mujer podrá abrirse al amor.
Cerca ya de la línea de llegada, Hipómenes arrojó la tercera manzana. Atalanta dudó,
pero decidió parar y recogerla, aunque iba a perder. El instinto del amor o de la procreación
muchas veces sorprende a estas mujeres después de los 40. A veces no se dirige tanto hacia
una creatividad biológica sino a transformar la experiencia y la expresión personal. Aquí
aparece entonces el instinto de procreación y creatividad.
Si el amor llega a través de otro, aunque Artemisa haya sido muy unilateral hasta este
momento, podrá dar paso al cambio y alimentará otra fase de la vida. Se hará consciente de
sus necesidades de intimidad. Una vez que conozca el amor, como Atalanta, tendrá momentos
en los que deberá decidir qué es lo más importante. Se verá seguramente frente a una
encrucijada y deberá elegir.
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