Semana Santa
Semana Santa
Semana Santa
El Lunes Santo, es también llamado Lunes de Autoridad porque Jesús manifiesta ante el pueblo y la
naturaleza su gran poder.
Ese día fue Jesús a la aldea Betania, donde vivía Lázaro, a quien anteriormente había resucitado de entre los
muertos.
Allí le ofrecieron una cena.
María tomó una fibra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con
su cabellera.
El Martes Santo, también es conocido como Martes de Controversia, porque es cuando Jesús se enfrenta a los
fariseos, a los sumos sacerdotes y a los maestros de la ley.
Ese día Jesús se reúne con sus discípulos y les anticipa la traición de Judas y las Negaciones de San Pedro.
El Viernes Santo es el día más triste de la Semana Santa, Jesús es condenado, martirizado, crucificado y
posteriormente muere.
En la historia el Viernes Santo comenzó con la prisión de Jesús y los interrogatorios de Herodes y Pilato,
gobernantes romanos en Jerusalén en aquel entonces.
Después de haberlo encontrado culpable bajo el cargo de sedición, al considerarse que se había proclamado
rey, lo condenaron a muerte.
Antes de ejecutarlo fue azotado con el látigo, lo que se conoce como la flagelación.
Fue humillado y disfrazado de rey portando una corona de espinas.
Más tarde fue obligado a cargar con la cruz, donde lo fijarían posteriormente.
Jesús abrazado a la cruz. Cuadro de El Greco (1541 – 1614)
El Sábado Santo o Sábado de Gloria, es un día de luto y de silencio, sin ningún rito oficial.
Se conmemora la Soledad de María, que después de sepultar el cuerpo muerto de Cristo, queda en soledad
recordando los tormentos padecidos por su Hijo.
Imagen de Nuestra Señora de la Soledad (Gaspar Becerra. 1565), que se encontraba en el desaparecido
convento de Nuestra Señora de la Victoria de Madrid.
El último domingo de la Semana Santa se conoce como el Día de Pascua, Pascua Florida, Domingo de
Pascua, Domingo de Resurrección o Domingo de Gloria.
Es la fiesta central de los cristianos en la que conmemoramos, la resurrección de Jesús de los muertos, al
tercer día después de haber sido crucificado.
Ese día cuando María y otras mujeres iban a ungir su cadáver con especias aromáticas, se encontraron con la
piedra que tapaba el sepulcro desplazada y el nicho expuesto y vacío.
Posteriormente según las escrituras, se le apareció a sus discípulos en varias ocasiones, durante cuarenta días,
hasta el día de la Ascensión.
Las mujeres lo ven y le abrazan los pies, los apóstoles lo ven, lo tocan, conversan y comen con él, y él realiza
gestos por los cuales se le reconoce.