La obra narra la tradicional fiesta indígena peruana de Yawar Fiesta, en la que indígenas se enfrentan a un toro. El gobierno trata de prohibirla por considerarla brutal, pero los indígenas se niegan a cumplir la orden. La obra busca dar a conocer la cultura indígena y la importancia de proteger sus tradiciones frente a la discriminación.
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La obra narra la tradicional fiesta indígena peruana de Yawar Fiesta, en la que indígenas se enfrentan a un toro. El gobierno trata de prohibirla por considerarla brutal, pero los indígenas se niegan a cumplir la orden. La obra busca dar a conocer la cultura indígena y la importancia de proteger sus tradiciones frente a la discriminación.
La obra narra la tradicional fiesta indígena peruana de Yawar Fiesta, en la que indígenas se enfrentan a un toro. El gobierno trata de prohibirla por considerarla brutal, pero los indígenas se niegan a cumplir la orden. La obra busca dar a conocer la cultura indígena y la importancia de proteger sus tradiciones frente a la discriminación.
La obra narra la tradicional fiesta indígena peruana de Yawar Fiesta, en la que indígenas se enfrentan a un toro. El gobierno trata de prohibirla por considerarla brutal, pero los indígenas se niegan a cumplir la orden. La obra busca dar a conocer la cultura indígena y la importancia de proteger sus tradiciones frente a la discriminación.
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Yawar Fiesta
La corrida india es un evento que se celebra el 28 de julio de cada año en el
Perú, y que consiste en un enfrentamiento entre 100 o 200 indios y un toro. Aunque los capeadores no son profesionales, el evento es considerado brutal y sanguinario por el gobierno central, que trata de prohibirlo. Sin embargo, los indios se niegan a cumplir la orden y ejecutan el evento de acuerdo a la tradición. El autor de esta obra, José María Arguedas, es un defensor de las culturas andinas y un crítico de la discriminación que sufren los indígenas por parte de los sectores de autoridad. A través de esta obra, el autor busca dar a conocer la realidad de los indígenas y la importancia de proteger sus costumbres y tradiciones. En torno a la celebración de Yawar Fiesta, esta festividad central y de raíces ancestrales de la comunidad de Puquio, Arguedas exalta la victoria cultural de los indígenas en un entorno de forzado desplazamiento geográfico y social. Los primeros capítulos nos brindan el marco histórico de la sistemática e inescrupulosa apropiación de parte de los mistis, aprovechándose de la ignorancia de la gente, de las zonas de cultivo y pastoreo de los nativos andinos. Los indígenas hallándose desprovistos de sus recursos de subsistencia y careciendo de todo apoyo de las autoridades fueron forzados a la pobreza y humillación. Con la llegada de una clase de potentados, en la ciudad de Puquio comenzaron a convivir indígenas, mestizos y blancos. Estas clases raras veces se mezclaban, con excepción de la fiesta indígena Turupukllay, donde todo el poblado convergía a celebrar una especie de corrida de toro. Esta convivencia, al parecer pacífica, se interrumpe cuando el nuevo subprefecto trata de instaurar medidas más civilizadas. Esta resolución incita conflictos que dividen a lospuquieños entre aquellos que querían preservar una tradición autóctona y los que, por congraciarse con las autoridades y en nombre del desarrollo, quieren cambiar las prácticas festivas. Los planes para la fiesta siguen adelante, pero los preparativos se llevan a cabo en dos planos diferentes. El arreo del Musitu en las zonas altas exalta la determinación del indio, mientras que las autoridades se empecinan en ejecutar las órdenes gubernamentales. Este micro mundo es emblemático de las disparidades entre la sierra (Puquio) y la costa (Lima) y la falta de comunicación que, a pesar del trazado de carreteras, no logra salvar las distancias culturales y sociales. La supremacía limeña parece establecerse no sólo a través de la imposición de la autoridad sino de la conversión de serrano residiendo en Lima a los valores costeros. Sin duda alguna, los indígenas son un gran ejemplo para nuestra sociedad y son el reflejo de nuestro verdadero origen nacional. ¿En la actualidad valoramos verdaderamente nuestras raíces culturales y nos identificamos con nuestras costumbres nacionales? Sin duda es lamentable decir que actualmente se ha perdido la valoración por nuestras raíces culturales, denigrándose cada día más la identificación nacional, el sentimiento de patriotismo y la práctica de costumbres natas de nuestro país y cultura indígena, y vemos que es más fácil adoptar costumbres de otros países (europeas, norteamericanas) con el afán de aparentar algo que no somos, o creernos superiores a los demás. En las primeras páginas de la obra, podemos rescatar ese espíritu de competencia y superación entres los cuatro ayllus, y que a pesar de la invasión de los llamados Mistis o principales (blancos y mestizos) en su pueblo no se dejaron deslumbrar por las costumbres o conductas que estos traían, por el contrario, valoraban más su cultura y la conservaban. Haciendo un contraste con nuestra realidad podemos percatarnos que en hoy en día no ocurre lo mismo en nuestro país, ya que muchos se encuentran La novela relata una de las costumbres más tradicionales de las comunidades indígenas del Perú: la «corrida india» o turupukllay, que se celebra todos los años el 28 de julio, aniversario de la fundación de la República del Perú. La corrida india es un evento espectacular donde un toro debe enfrentarse, en un descampado, a unos cien o doscientos indios que hacen el papel de toreros o capeadores improvisados, muchos de los cuales terminan heridos o muertos por el animal. El momento culminante ocurre cuando el toro es destrozado con dinamita. Forman parte también de esta festividad la música de los wakawakras, (trompetas de cuerno de toro), la danza de las tijeras, los cánticos populares (huaynos), el consumo de aguardiente. Esta tradición se ve amenazada por una orden de prohibición que viene de la capital, al ser considerada el turupukllay una práctica «bárbara». Ante la negativa de los indígenas de acatar la orden, las autoridades, junto con la población blanca y la mestiza aculturada, buscan la manera de permitir las corridas, pero de una forma «decente»: el encargado de la lidia deberá ser un torero profesional, que lo haga a la manera «española». Con ello quitan la esencia misma de la fiesta, pero esta finalmente se realiza de acuerdo a la tradición indígena.5 Cabe señalar que en el relato que hace Arguedas de la fiesta no aparece el cóndor atado al lomo del toro, que actualmente es la variante más conocida del Yawar fiesta, aunque si señala que tiempo atrás los puquinas lo realizaban de esa manera. ¿Tuvo razón Arguedas al tratar de forjar una lengua utópica, una lengua mestiza, una especie de criollo? Pensamos que, para él, en ese momento, era indispensable hacerlo y lo hizo. Su esfuerzo no respondía puramente a razones literarias. Como antropólogo y como ser sensible al sufrimiento y al segrega miento del indio, quería llegar a fundir la dicotomía de la sociedad peruana que se expresa entre otras cosas en la lengua. ¿Es posible expresarse en un idioma ficticio? ¿Es posible crear una lengua literaria por razones no solamente estéticas sino para acercar al lector a una realidad bilingüe? Evoquemos no el bilingüismo sino el multilingüismo de Fanegas Wake y la fascinación que ha ejercido. ¿La lengua de Yawar Fiesta ha sido un obstáculo para que esta bellísima y poderosísima novela que dice más del Perú que muchos libros de sociología sea más conocida, leída y traducida como, por ejemplo, Los ríos profundos? ¿Le ha hecho perder inteligibilidad? ¿Ha impedido que el lector se compenetre con uno y otro personaje? Pero como ya dijimos, Arguedas presenta siempre ambas caras de sus héroes, su lado luminoso y su lado sombrío, y más que de personas se trata de tipos de personas. El lector resulta así ser más bien el espectador de un drama en el que no puede solidarizarse con ninguno de los protagonistas. Y ese era el drama de Arguedas y el drama que quería plantear. Por cartas de Arguedas a su amigo Manuel Moreno Jimeno,12 sabemos que presentó Yawar Fiesta a un concurso y perdió porque el jurado consideró que la novela era «ininteligible» para quien no hubiera «vivido con los indios» «Creo que en la novela Los ríos profundos este proceso ha concluido. Uno sólo podía ser el fin: el castellano como medio de expresión legítimo del mundo peruano de los Andes».14 Creemos que con el pasar del tiempo esta obra irá cobrando cada vez más importancia. Luego de las traducciones al inglés, al italiano, al alemán y al polaco aparecidas de mediados del decenio del 70 a mediados del decenio del 80, resurge el interés. Acaba de aparecer la traducción al japonés y está en camino la traducción francesa. Es claro que la lengua de Yawar Fiesta plantea toda clase de dilemas y escollos al traductor quien deberá optar permanentemente entre la fidelidad y la inteligibilidad
Pájaro Rojo habla: Viejas leyendas indias. Historias del pueblo nativo americano. Por qué soy pagana. El sueño y la tormenta. Ópera de la Danza del Sol