GPC 560 Lactancia Osteba Paciente
GPC 560 Lactancia Osteba Paciente
GPC 560 Lactancia Osteba Paciente
Esta información está también disponible en formato electrónico en la página web de Guiasalud
(www.guiasalud.es). En estas páginas puede consultarse, además, la versión completa y versión
resumida de la Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna. La actualización de todos los
documentos está prevista cada cinco años sin que se descarte, en caso de ser necesario, una
actualización de su versión electrónica más frecuente.
Vitoria-Gasteiz, 2017
Un registro bibliográfico de esta obra puede consultarse en el catálogo de la red Bibliotekak
del Gobierno Vasco: http://www.bibliotekak.euskadi.net/WebOpac
Esta guía está dirigida a mujeres que desean amamantar o que amamantan a sus hijos, así como a
sus parejas y familiares.
Ilustraciones
Eider Eibar Zugazabeitia.
Agradecimientos
A Maria José Alamar Casares, Idoia Armendáriz Mántaras, Sarai de la Fuente, Zulema Millás
Graullera, Patricia López Izquierdo, que han realizado una revisión informal del documento, por
sus aportaciones.
Declaración de intereses
La entidad financiadora no ha influido en el contenido y dirección de las recomendaciones de
este documento.
A todas las autoras y miembros del Grupo de Trabajo de la GPC sobre lactancia materna se les
ha solicitado una declaración de intereses.
Índice
1. Presentación..................................................................................................................................... 5
4. ¿Es importante el contacto piel con piel con mi bebé nada más nacer
para favorecer la lactancia?............................................................................................................. 10
7. ¿Es seguro dormir con mi bebé en la misma cama para facilitar las tomas nocturnas?................. 19
11. ¿Cuáles son los problemas más frecuentes con la lactancia y cómo debería afrontarlos?.......... 25
12. ¿Es útil saber cómo extraerme la leche? ¿Cómo debo hacerlo?
Una vez extraída, ¿cómo debo conservarla?.................................................................................. 34
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1. Presentación
Esta guía está dirigida a las mujeres que quieren amamantar y a madres que amamantan, así
como a sus parejas y familiares. Supone un intento de ayudarte a que puedas lograr una lactancia
satisfactoria y evitar los riesgos que puede suponer la alimentación con leche artificial.
Pretende informarte sobre aspectos importantes que pueden facilitar un buen inicio e instauración
de la lactancia materna y sobre los cuidados que las madres que amamantan deberían recibir.
Sin embargo, muchas de las recomendaciones que se van a exponer en este documento pue-
den ser aplicadas al cuidado de estas mujeres y sus bebés.
La información que te facilitamos se basa en la “Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre lactancia
materna” del Sistema Nacional de Salud.
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2. ¿Qué debo saber sobre la lactancia materna?
Seguramente tienes claro que la lactancia materna es la mejor forma de alimentar a los recién
nacidos y bebés. Pero, también debes saber que además les proporciona protección frente a
muchas enfermedades, favorece su desarrollo cognitivo y facilita el establecimiento de un apego
seguro. Por el contrario, la lactancia artificial puede aumentar el riesgo de mortalidad durante
el primer año de vida, de muerte súbita del lactante, de aparición de procesos infecciosos,
dermatitis atópica, alergia, asma, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes mellitus, esclerosis
múltiple y cáncer.
Para ti la lactancia también supone muchas ventajas, puesto que disminuye el riesgo de
hemorragias posparto y de enfermedades como el cáncer de mama y ovario, ayuda a perder el
peso ganado durante el embarazo y, sobre todo, refuerza el vínculo y te va a permitir disfrutar de
una relación íntima y única con tu hijo o hija.
Por todo ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda la alimentación al pecho de
forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y, junto con otros alimentos, hasta los
dos años o hasta cuando la madre y el hijo o la hija lo deseen.
Quizá dudes de tu capacidad para amamantar; sin embargo, debes saber que la inmensa mayoría
de las mujeres sanas pueden hacerlo si lo desean. También conocerás mujeres con lactancias
tan difíciles que han optado por abandonarla. Posiblemente muchas de ellas no contaron con
el apoyo necesario, ya que la mayoría de los problemas de la lactancia tiene solución. Por ello,
es conveniente que si tuvieses alguna dificultad acudas a un profesional especializado para que
identifique la causa y te preste la ayuda necesaria. Mientras tanto, la lectura de esta guía y los
grupos de apoyo pueden serte de utilidad.
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Recuerda:
Amamantar no es doloroso ni precisa de una preparación previa de los pechos. Si aparecen dolor
en el pecho, grietas, tomas difíciles o largas y frecuentes, sensación de escasa producción de
leche, etc., consúltalo cuanto antes con un profesional.
Es muy importante que busques apoyo y ayuda práctica en la pareja, familiares y amigos y también
en los grupos de apoyo a la lactancia que existen en tu comunidad. Las experiencias de otras
madres lactantes te ayudarán en tus primeros pasos en esta nueva etapa de tu vida.
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3. ¿Qué debería ofrecerme el hospital y el centro de salud para
favorecer la lactancia?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF lanzaron en 1991 una Iniciativa para la
Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) con el objetivo de animar a los
hospitales, servicios de salud, y en particular a las salas de maternidad a adoptar prácticas que
protejan, promuevan y apoyen la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento.
Según esa iniciativa, la maternidad en la que vayas a dar luz a tu bebé debería:
Paso 1: Disponer de una normativa escrita de lactancia que fuera conocida por todo el personal.
Paso 2: Capacitar a todo el personal para que pueda poner en práctica la normativa.
Paso 3: Informar a todas las embarazadas sobre los riesgos de no amamantar y manejo de la
lactancia para facilitar el mejor inicio tras el parto.
Paso 4: Ayudar a las madres a iniciar la lactancia tras el parto, facilitar la colocación de los
bebés en contacto piel con piel y alentar a las madres cuándo están listos sus bebés para
amamantar, ofreciendo su ayuda en caso necesario.
Paso 5: Mostrar a las madres cómo amamantar y cómo mantener la lactancia incluso si tienen
que separarse de sus hijos.
Paso 6: No dar otro alimento a los recién nacidos que no sea leche materna, a no ser que haya
una indicación médica.
Paso 7: Practicar el alojamiento conjunto (madres y recién nacidos juntos las 24 horas).
Paso 8: Alentar a las madres a amamantar a demanda.
Paso 9: No dar biberones, tetinas o chupetes a niños amamantados.
Paso 10: Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia y procurar que las
madres se pongan en contacto con ellos a su salida del hospital (y ofrecer los recursos de
apoyo a la lactancia que existan en su área).
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Paso 2: Se debería capacitar a todo el personal para llevar a cabo esa política.
Paso 3: Se debería informar a las embarazadas y a sus familias sobre el amamantamiento y
cómo llevarlo a cabo.
Paso 4: Los profesionales sanitarios deberían ayudarle a iniciar la lactancia y a asegurarse de
que son atendidas en las primeras 72 horas tras el alta hospitalaria.
Paso 5: Se debería ofrecer apoyo para mantener la lactancia materna exclusiva durante 6
meses y continuarla posteriormente junto con la alimentación complementaria.
Paso 6: Se debería proporcionar una atmósfera receptiva y de acogida a las madres y familias
de los bebés.
Paso 7: Se debería fomentar la colaboración entre los profesionales de la Salud y la Comunidad
a través de los talleres de lactancia y grupos de apoyo locales.
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4. ¿Es importante el contacto piel con piel con mi bebé nada
más nacer para favorecer la lactancia?
El contacto piel con piel inmediato e ininterrumpido con tu bebé tras el nacimiento es muy
importante, puesto que además de favorecer el inicio de la lactancia, la adaptación de tu bebé
a la vida extrauterina y ser muy placentero, va a ayudaros a establecer el vínculo que os unirá el
resto de vuestras vidas. Este contacto piel con piel puede durar hasta que completéis la primera
toma o hasta que tú y tu bebé lo deseéis.
Inmediatamente tras el nacimiento, un bebé sano debería ser colocado boca abajo* y con la
cabeza ladeada sobre el abdomen y pecho de la madre en contacto piel con piel. Los importantes
cambios que se producen en el organismo del recién nacido para adaptarse a la vida extrauterina
(inicio de la respiración, cambios en la circulación sanguínea, regulación de la temperatura
corporal, adaptación a la gravedad, etc.), van a desarrollarse mejor y con menor estrés en estrecho
contacto piel con piel contigo. Este periodo de adaptación debe ser supervisado siempre por los
profesionales y por la persona que te acompañe, que deberá saber qué observar y cómo advertir
de cualquier anomalía.
El bebé en contacto piel con piel verá estimulados sus reflejos y, en cuanto haya descansado,
buscará el pezón y se agarrará espontáneamente al pecho. Si no lo consiguiera por sí mismo en
la primera hora, solicita ayuda a los profesionales que te atienden.
Si tu bebé ha nacido por cesárea y ambos os encontráis bien también podéis practicar el contacto
piel con piel. Los profesionales sanitarios que te atienden te pueden ayudar a colocarlo. Los
cuidados necesarios pueden realizarse, igual que tras el parto vaginal, mientras tu bebé está
sobre tu pecho.
*Cuando acuestes a tu bebé nunca lo coloques boca abajo, puesto que aumenta el riesgo de
muerte súbita del lactante (ver página 20).
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La vigilancia del bienestar de tu bebé durante el contacto piel con piel es sencilla, únicamente
hay que controlar que:
1. Los labios estén sonrosados. Avisad si notaís los labios azulados o pálidos (en las primeras
horas no tiene importancia que las manos o los pies estén azulados).
2. El recién nacido respira sin dificultad. Avisad si notáis que le cuesta respirar o hace algún ruidito
(como un quejido).
3. Tiene buen tono muscular. Avisad si le veis blandito (como un muñeco de trapo) o tembloroso.
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5. ¿Cómo sé que mi bebé está tomando suficiente leche?
Tu recién nacido está tomando suficiente leche si tiene un color sonrosado, su piel es tersa, está
tranquilo, realiza tomas frecuentes (al menos ocho al día) y se queda relajado al terminar, moja
pañales, hace varias deposiciones al día y su peso evoluciona adecuadamente. Si además no
tienes dolor en el pecho la lactancia se está instaurando sin problemas.
Es importante que amamantes a tu bebé con frecuencia. Para ello debes estar atenta a las
primeras señales de hambre (abrir la boca, mover la cabeza hacia los lados, realizar muecas de
succión o llevarse la mano a la boca) y ofrecerle el pecho sin esperar a que llore. La ansiedad
dificulta el inicio de la toma.
Resulta conveniente que, en las primeras 48-72 horas tras el alta hospitalaria, tu bebé sea
reconocido en el Centro de Salud. Tras esta primera visita se programarán consultas sucesivas
con la frecuencia necesaria para comprobar que todo se desarrolla normalmente.
Conviene que sepas que los recién nacidos tienen el estómago pequeño (del tamaño de una
cereza al nacer y de una nuez a los tres días) y la leche se digiere muy rápidamente, por lo que
necesitan mamar con frecuencia. Las tomas no tienen por qué ser cada tres horas. Lo importante
es que realicen al menos ocho tomas al día y no se hagan pausas de más de cinco o seis horas. De
hecho, muchos recién nacidos agrupan algunas tomas durante unas horas y luego las espacian
más. Si la pausa se prolonga más de cinco o seis horas, es conveniente intentar despertarle y
ponerle al pecho. Si tienes dificultades para despertarle, el contacto piel con piel estimula sus
reflejos y facilita el inicio de la toma.
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6. ¿Cómo podemos colocarnos mi bebé y yo para facilitar las
tomas?
Lo importante es encontrar una o varias posturas en las que estéis cómodos.
Para facilitar el agarre de tu bebé y el vaciado adecuado del pecho:
· Colócate ligeramente recostada hacia atrás.
· La nariz y el mentón deben estar ambos en contacto con tu pecho.
· El cuerpo del bebé debe estar en estrecho contacto con el tuyo.
Es más fácil si estás ligeramente recostada hacia atrás.
· La cabeza y el cuerpo del bebé deben estar bien alineados
(el cuello no debe estar flexionado, ni la cabeza girada).
· La cabeza debe estar colocada frente al pecho con el pezón a la altura
del labio superior-nariz. Es preferible que desplaces el bebé en lugar de acercar tu pecho a
su boca.
· Es útil el afianzamiento espontáneo (o agarre espontáneo), que consiste en colocar a tu bebé
sobre ti, con el pezón a la altura de la nariz y el mentón apoyado en el pecho. El bebé echará
la cabeza hacia atrás para buscar el pezón y abrirá la boca. Es normal que necesite varios
intentos antes de conseguir agarrar espontáneamente el pezón. Dale tiempo y no te precipites
a introducírselo en su boca. Sólo será necesario ayudarle si tiene dificultades.
Si no se consigue el agarre espontáneo, puede ser útil el agarre dirigido.
Agarre dirigido
· Técnica del sandwich: para facilitar el agarre profundo hay que dar al pecho la forma ovalada
de la boca del bebé. Para ello se colocan los dedos de la mano sobre el pecho, en forma de C,
en el mismo sentido que los labios del bebé (en paralelo a ellos) y se presiona ligeramente. Es
importante dejar la areola libre para no interferir con el agarre.
· En el momento en el que el bebé abre la boca, la madre lo atrae hacia el pecho y dirige el pezón
por encima de la lengua en dirección al pabellón de la oreja (apuntando al paladar blando).
· Se mantiene sujeto el pecho hasta que se confirma que el agarre es el adecuado.
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Formas de sujeción del pecho
En la forma de “C” , la madre coloca el pulgar por detrás de la areola y los cuatro dedos por
debajo (posición recostada, posición cuna, dancer y rugby).
En la forma “sándwich” la madre da forma al pecho con los dedos adaptándolo a la forma de
la boca del bebé, tal y como muestra la figura.
Sandwich horizontal Sandwich vertical
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Las posturas más comúnmente utilizadas son las siguientes:
Posición de cuna
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Posición recostada de lado
Esta postura puede favorecer tu descanso y ser útil si tienes dolor en el periné.
· Túmbate de lado.
· Coloca al bebé con su cabeza frente a tu pecho y apoyada
en el colchón, no sobre tu brazo.
· Desplaza al bebé hasta que su nariz-labio
superior queden a la altura del pezón y espera
a que se agarre espontáneamente.
· Para mantener esta posición sujeta al bebé
con la mano o coloca una toalla en su espalda.
Posición de rugby
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Posición de “dancer” (de SC Danner y E. Cerutti)
Posición de cuna-cruzada
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7. ¿Es seguro dormir con mi bebé en la misma cama para
facilitar las tomas nocturnas?
Las tomas nocturnas se asocian de forma significativa con una mayor duración de la lactancia
materna, aunque amamantar varias veces por la noche puede resultarte muy cansado.
Una de las prácticas que puede facilitarte la tomas nocturnas es el colecho. Si decides compartir
la cama con tu bebé es necesario respetar una serie de normas para garantizar su seguridad. Una
alternativa al colecho es la utilización de cunas sidecar homologadas, que os permiten estar muy
próximos pero en superficies separadas.
Es peligroso dormir con el bebé en brazos en un sofá o en una silla, dejarlo solo en una cama o
en un sofá o compartir la misma cama con otros hermanos, personas que no sean sus padres o
con animales domésticos.
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DORMIR EN LA MISMA CAMA CON TU BEBÉ ES SEGURO SI:
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8. ¿Puede el chupete interferir en la lactancia?
La succión no nutritiva es una necesidad para el bebé, le calma y le ayuda a conciliar el sueño.
Sin embargo, no siempre es posible satisfacer esta necesidad con el pecho materno, por lo que
muchas madres utilizan el chupete.
Es conveniente que sepas que en las primeras cuatro semanas su uso puede dificultar la
instauración de la lactancia, por lo que es mejor evitarlo durante ese tiempo.
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9. ¿Cómo puedo saber si mi bebé necesita un suplemento?
Con frecuencia se da a los bebés leche de fórmula sin que exista una necesidad real de estos
suplementos. Esta práctica puede suponer un riesgo para el recién nacido y para el éxito de la
lactancia. Es muy frecuente que los bebés, coincidiendo con brotes de crecimiento, demanden
tomas con mucha más frecuencia. No debes pensar que te estás quedando sin leche, sino que tu
bebé crece rápido, necesita más leche y para conseguirla mama con más frecuencia. Si durante
dos o tres días ofreces el pecho con más frecuencia, aumentarás la producción y volverán a
regularse las tomas. Si esto no sucediera así, consulta.
Ten en cuenta que el llanto del bebé o el miedo a no tener suficiente leche no justifican la
administración rutinaria de suplementos. Tu pediatra debería ser el que, tras reconoceros a ti y a
tu bebé y observar una toma, decida si es necesaria o no la administración del suplemento.
Conviene también que sepas que existen medidas para aumentar la producción de tu leche,
como procurar descansar, hacer tomas más frecuentes, estimular y vaciar el pecho mediante
extracción manual o con sacaleches, etc.
La extracción del calostro es más fácil hacerla de forma manual que si utilizas el sacaleches, ya
que en los primeros días la cantidad producida es muy pequeña y así la puedes recolectar en una
cucharita y ofrecérsela a tu bebé. La técnica de la extracción se explica en la pregunta número 12.
Para administrar el suplemento, utiliza el método que mejor se adecue a vuestras necesidades,
evitando el uso de tetinas siempre que sea posible.
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Alimentación con cucharita
Recipiente-cuchara
Se parece a un biberón, pero en lugar de tetina, tiene un recipiente con el borde en forma de
cuchara. Es sencillo de utilizar y te permite ofrecer mayor cantidad de leche.
Los bebés de bajo peso suelen lamer la leche y los mayores la succionan.
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Alimentación con dedo-jeringa o dedo-sonda
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11. ¿Cuáles son los problemas más frecuentes y cómo debería
afrontarlos?
Dar de mamar no siempre es fácil y tú y el bebé podéis necesitar un periodo de adaptación.
Hay dificultades que pueden requerir la intervención de profesionales con experiencia en lactancia.
Es importante que desde el comienzo te asegures de tener todo el apoyo y ayuda necesarios en
caso de que se presente algún problema. El apoyo madre a madre que ofrecen los grupos de
apoyo puede serte de mucha utilidad.
Las complicaciones más frecuentes, como la ingurgitación mamaria, el dolor, las grietas en los
pezones y las mastitis, suelen ser consecuencia de problemas con la técnica de la lactancia.
Para poder identificar la causa y solucionarla, es necesario que el profesional sanitario recoja una
historia clínica, explore el pecho y al bebé y, muy importante, observe una toma.
Ingurgitación mamaria
La ingurgitación mamaria puede aparecer a los dos o tres días del parto en ambos pechos,
que se ponen tensos, hinchados y calientes. Suele generar mucha preocupación, porque los
pechos están hinchados y doloridos, el bebé tiene dificultad para agarrarse y la madre se siente
impotente al intentar vaciar el pecho sin conseguirlo. En realidad la ingurgitación no se debe a un
acúmulo de leche, sino a la congestión de la glándula mamaria, es decir, a la inflamación debida a
la dilatación vascular producida en la glándula que se está preparando para la lactancia.
Puedes prevenirla ofreciendo el pecho con frecuencia durante los primeros días.
Si tuvieras una ingurgitación es importante relajarse antes de la toma. Para ello puedes darte un
baño o una ducha caliente, recibir un masaje agradable en hombros o espalda, oír música, etc.
Unos minutos antes de poner al bebé al pecho realiza contacto piel con piel con tu bebé y aplica
calor local para favorecer la salida de la leche. Es importante que aumentes la frecuencia de las
tomas, ofreciendo el pecho a tu bebé cada dos horas aproximadamente.
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Para aliviar las molestias puedes aplicar frio local (geles térmicos, bolsas de hielo, compresas
frías...) entre las tomas e, incluso, tomar un antiinflamatorio como el ibuprofeno si no eres alérgica
o padeces algún problema que lo contraindique.
Si con estas medidas no consigues que el bebé se agarre al pecho, puedes probar la técnica de
la presión inversa suavizante, que consiste en presionar en la zona que rodea la base del pezón,
o consultar a un profesional con experiencia.
Técnica de la presión inversa suavizante
Método de dos manos y un solo paso Método de dos dedos pulgares y dos pasos
Método de dos manos y dos pasos 1- Coloca los dos pulgares rectos
con la base de las uñas a la misma
altura y al lado del pezón.
Los primeros días es normal sentir una molestia en los pezones durante la toma, ya que el
embarazo produce un aumento de la sensibilidad en los pezones que suele desaparecer poco
después del parto. Sin embargo, un dolor intenso o persistente no puede considerarse normal
y suele indicar que existe algún problema. Lo más frecuente es que el dolor se deba a una
compresión del pezón. Como consecuencia pueden aparecer grietas y además se dificulta el
vaciado de la mama con riesgo de complicaciones como mastitis, disminución de la producción
de leche, escasa ganancia de peso etc. Si padeces dolor durante la toma o las molestias de los
primeros días no desaparecen, conviene que lo consultes para identificar la causa y evitar el dolor
y las posibles complicaciones.
Cuando el dolor no coincide con la toma y aparece en forma de pinchazos o resquemor en el
pecho, puede deberse a otras causas como infecciones, síndrome de Raynaud, contracturas
musculares, etc., por lo que es recomendable consultar con profesionales expertos en lactancia.
Grietas en el pezón
Las grietas suelen ser el resultado de un problema de agarre que ocasiona un traumatismo en el
pezón. Son dolorosas y suelen acompañarse de otros síntomas como tomas largas y frecuentes,
bebés que no quedan relajados tras la toma, que se duermen en el pecho y no lo sueltan
espontáneamente y que, en algunos casos, no ganan suficiente peso.
La causa de las dificultades en el agarre al pecho puede estar en el bebé (frenillo corto,
agarre compresivo por hipertonía (es decir, por una tensión muscular permanente exagerada),
contracturas musculares, etc.) o en la postura de amamantamiento que condiciona el cómo
queda alojado el pezón dentro de la boca del bebé.
Si tienes grietas es importante que consultes con un profesional experto en lactancia para que
identifique la causa y la trate. Tendrá que realizar una historia clínica adecuada, explorarte el pecho
y al bebé y observar una toma. Te ayudará a mejorar el agarre del bebé, optimizando la postura
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o realizando un agarre dirigido, lo que suele proporcionar un alivio inmediato e importante. En
ocasiones, puede ser necesaria además la realización de una frenotomía, que consiste en eliminar
el frenillo que une la lengua o el labio inferior a la encía.
Si tienes un dolor intenso, las pezoneras pueden serte de utilidad de forma transitoria, siempre y
cuando las coloques correctamente y hasta que se corrija la causa y se hayan curado las grietas.
Existen diferentes tamaños, por lo que es importante que elijas aquella que se adapte al tamaño
de tu pezón y a la boca del bebé. En caso de duda es mejor que optes por el tamaño más grande.
En cuanto se hayan resuelto las grietas es conveniente retirar las pezoneras, dado que a la larga
pueden interferir en tu producción de leche.
Si las grietas tardan en curarse a pesar de haberse resuelto la causa que las provocó, hay que
sospechar una sobreinfección bacteriana y puede ser necesaria la aplicación de una pomada
antibiótica tras la toma. Esto lo decidirá el profesional sanitario experto en lactancia. En todo
caso, antes de la toma conviene retirar los restos con una gasa empapada en agua o suero
fisiológico aplicada durante unos minutos sobre el pezón.
Ten en cuenta que durante la lactancia las pequeñas glándulas que están en la areola proporcionan
hidratación al pezón, por lo que no es recomendable que te laves los pezones antes y despúes
de las tomas para evitar retirar esta protección natural. La ducha es suficiente para una higiene
adecuada.
Mastitis
Si notas dolor y enrojecimiento en alguna parte del pecho, acompañado o no de fiebre y malestar
general, puedes estar desarrollando una mastitis. Debes saber que la mastitis no siempre es
infecciosa y que puede ser simplemente la consecuencia de una inflamación de una zona de la
mama por un vaciado incompleto. Por eso ante la sospecha de una mastitis es muy importante
continuar con la lactancia aumentando la frecuencia de las tomas, o si esto te produce demasiado
dolor, vaciando el pecho con sacaleches. Conviene que te asegures de que el pecho afectado se
vacía adecuadamente, recurriendo al sacaleches o a la extracción manual si lo crees necesario.
Para aliviar las molestias puedes aplicarte frío entre las tomas y tomar ibuprofeno por sus efectos
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antiinflamatorios. Hacer contacto piel con piel o ponerte calor local, unos minutos antes de las
tomas, facilitará la salida de la leche.
Si con todas estas medidas no observas una clara mejoría en 12 o 24 horas o si el dolor en la
mama se acompaña de fiebre, de malestar general, escalofríos, dolores musculares, etc., es
necesaria una valoración médica, ya que la mastitis puede ser infecciosa y además requerir un
tratamiento antibiótico. En ningún caso estará indicado suspender la lactancia, por el contrario,
el mantenerla y aumentar la frecuencia de las tomas favorece la curación de la mastitis y previene
una complicación importante, que es el absceso mamario.
Aunque sufrir una mastitis puede resultar duro y además, en muchas ocasiones está precedida de
otros problemas con la lactancia, debes de saber que con el tratamiento adecuado notarás una
gran mejoría en 24 horas. No te desanimes. Puede serte de ayuda el consultar con un profesional
experto en lactancia que diagnostique la causa y te ayude a evitar recaídas y complicaciones.
El tamaño y la forma del pecho y de los pezones no tiene por qué ser un motivo de preocupación,
a menos que tu bebé tenga dificultades para hacer un agarre adecuado. En ese caso los
profesionales te ayudarán a encontrar una postura cómoda que favorezca el agarre.
La forma y tamaño del pecho deben ser tenidas en cuenta para adoptar una postura en la que la
boca y la cabeza del bebé estén alineadas con el eje del pecho y pezón de su madre, tal y como
se muestra en las siguientes figuras.
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NORMAL PLANO INVERTIDO
Los pezones planos no suelen ser un problema dado que para mamar de forma eficaz el bebé
debe introducir en la boca no sólo el pezón, sino una parte importante de la areola. Puedes
facilitar el agarre si antes de la toma estimulas manualmente el pezón para que sobresalga un
poco más.
Los pezones invertidos suelen deberse a unos conductos galactóforos cortos, que son los
conductos que transportan la leche de los lóbulos mamarios al pezón. Esta situación mejora tras
un periodo de lactancia. Las primeras tomas pueden ser dolorosas debido al estiramiento que la
succión provoca sobre dichos conductos. Se ha comprobado que no resulta útil la realización de
ejercicios de estiramiento de los pezones durante el embarazo ni el uso de escudos prenatales.
Estos últimos son unos escudos plásticos que tienen un aro interior pequeño que ejerce una
presión suave para facilitar la salida del pezón.
Si tienes pezones invertidos te puede ayudar tratar de extraer el pezón con una jeringa o con
el sacaleches, o bien estimularlo rotándolo o mojándolo con agua fría justo antes de la toma.
El contacto piel con piel, la postura de crianza biológica® y el agarre dirigido pueden también
ayudarte.
Las pezoneras pueden resultarte muy útiles si con las medidas anteriores el bebé no consigue
un buen agarre. Con las tomas los conductos se irán elongando y desaparecerá el dolor. Si tus
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pezones son grandes para la boca del bebé hasta que su crecimiento le permita conseguir un
agarre adecuado puede ser necesario que te extraigas la leche con sacaleches y se la administres.
También puedes probar el uso de pezoneras, teniendo en cuenta que sólo entrará parte del pezón
o que estará muy comprimido y, por lo tanto, el vaciado del pecho no será adecuado. En este
caso, tras la toma será conveniente que completes el vaciado con extracción.
Seguramente, en alguna ocasión, has dudado de tu capacidad para producir toda la leche que tu
bebé necesita, o alguna persona de tu entorno te ha hecho dudar. Es importante que sepas que la
mayoría de las mujeres son capaces de producir toda la leche necesaria, si ofrecen el pecho con
frecuencia y no existen problemas con el agarre del bebé que dificulten su vaciado.
Si tu bebé hace tomas frecuentes, no sientes dolor al agarre ni durante la toma, queda satisfecho
y relajado, suelta espontáneamente el pezón, moja y ensucia pañales, está tomando suficiente
leche. Si, por el contrario, tienes grietas o dolor, zonas induradas en el pecho, el bebé mama
inquieto o se duerme en las tomas y “está todo el día colgado al pecho”, puede no estar tomando
toda la leche que necesita. En este caso es necesario controlar su curva de peso y valorar la
lactancia para poder identificar la causa de una posible hipogalactia.
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Raramente, la hipogalactia es debida a otros problemas médicos que pueden ser identificados y
tratados. En algunos de estos casos puede ser necesario recurrir a una lactancia mixta.
Algunos recién nacidos están muy adormilados durante los primeros días y no se despiertan para
mamar. Conviene que le despiertes para que haga al menos 8 tomas al día. Prueba a ponerlo en
contacto piel con piel, a masajear sus pies, a cambiarle el pañal o a desnudarle, y si es necesario,
ayúdale a engancharse al pecho.
Otros recién nacidos maman con frecuencia pero no succionan de forma efectiva y suelen
dormirse en el pecho. Puedes ayudarle comprimiendo el pecho mientras succiona para facilitar la
salida de la leche y relajando la compresión durante las pausas.
Hasta que tu bebé haga tomas eficaces es recomendable que te extraigas la leche o el calostro
para estimular la producción y ofrecérselo con una cucharita, vasito, jeringa o tetina.
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Los lactantes con frenillo corto pueden tener dificultad con el agarre y producir dolor durante la
toma. Esta dificultad puede compensarse si se les ayuda a conseguir un agarre profundo, con lo
que disminuye la compresión del pezón y el dolor. Además pueden necesitar más tiempo para
mamar y puedes ayudarle comprimiendo el pecho durante la succión. En algunos casos puede
ser necesaria la corrección quirúrgica.
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12. ¿Es útil saber cómo extraerme la leche? ¿Cómo debo hacerlo?
Una vez extraida, ¿cómo debo conservarla?
Saber cómo extraer la leche puede resultarte muy útil en muchas situaciones: si tienes ingurgitación
o dolor intenso que te impide ofrecer el pecho, si deseas incrementar la producción de leche o
almacenarla o si es necesario separarte del bebé por cualquier motivo.
Debes saber que extraerte la leche no es la forma de conocer la cantidad que produces, ya
que el volumen que extraigas no es equiparable al que extrae tu bebé. El volumen obtenido
mediante extracción manual o con sacaleches está condicionado por la técnica que emplees,
por tu experiencia con ella, por el tipo de sacaleches, por cómo te encuentres en ese momento…
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Para la extracción con sacaleches puedes usar un sacaleches manual o eléctrico. Existen
diferentes tamaños de copa y es importante elegir el que mejor se adapte a tu pecho. Ten en
cuenta que la extracción no debe ser dolorosa y el pezón no debe rozar contra las paredes del
embudo durante el bombeo. Como ya hemos comentado, la cantidad de leche que obtengas
va a depender de muchos factores. Puede que al principio solo extraigas unas gotas. No te
desanimes, y recuerda que eso no refleja la cantidad de leche que produces, y con las sucesivas
extracciones irás obteniendo mayores volúmenes.
Si utilizas un extractor manual, coloca la copa del tamaño adecuado y comienza con extracciones
cortas y rápidas. Cuando veas algo de leche, realiza aspiraciones más largas y lentas, siempre
sin producir dolor.
Con un extractor eléctrico, empieza con un nivel de aspiración bajo, para ir aumentándolo
gradualmente hasta el máximo vacío en que te encuentres cómoda y la leche fluya libremente,
siempre sin dolor.
La extracción se realiza alternando ambos pechos, a menos que utilices un sacaleches eléctrico
doble. Cuando notes que el goteo de un pecho disminuye, estimula el otro pecho e inicia una
nueva extracción en él. Repite el mismo proceso, unas dos o tres veces en cada pecho. El
procedimiento completo dura unos 30 min.
Con los sacaleches bilaterales se realiza el mismo proceso, pero en ambos pechos a la vez por lo
que son más efectivos y requieren menos tiempo.
Si comprimes el pecho durante la extracción, y si completas el vaciado del sacaleches con
extracción manual, puedes obtener más leche e incrementar tu producción.
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Si optas por la extracción manual, coloca el pulgar y los dedos índice y medio formando una “C”
a unos tres o cuatro centímetros por detrás del pezón, evitando que el pecho descanse sobre la
mano. Se empujan los dedos hacia atrás (hacia las costillas), sin separarlos y, a continuación, se
ruedan los dedos y el pulgar hacia el pezón. Vete rotando la posición de los dedos para vaciar
otras partes del pecho.
Este proceso (colocar los dedos, empujar hacia dentro, rodar) se repite en ambos pechos y dura
aproximadamente 20 o 30 minutos. Si haces la extracción en ambos pechos a la vez emplearás
menos tiempo.
Realiza la extracción con delicadeza, evitando maniobras que dañen el pecho o el pezón.
En todos los casos, independientemente del método de extracción que elijas, es recomendable
que comprimas el pecho durante la extracción para aumentar la eficacia, y si usas un sacaleches
es conveniente completar la extracción con un vaciado manual. Busca asesoramiento para elegir
el sacaleches más adecuado para ti.
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M antenimiento y conservación de la leche materna
Es muy importante que prestes atención a la higiene en la manipulación de tu leche, lavándote las
manos y utilizando recipientes adecuados.
Si no vas a utilizar la leche inmediatamente, métela en un frigorífico o nevera portátil tras la
extracción. Aunque puede conservarse en frigorífico durante días, si no la vas a ofrecer al bebé
en las siguientes 24 horas es preferible congelarla. Aunque conservada en nevera es apta para el
consumo durante días, va perdiendo propiedades conforme transcurre el tiempo.
Si tras una toma tu bebé no se termina toda la leche, lo ideal es desecharla. Si has calculado mal y
sobra mucha leche, pese a no ser lo mejor, puedes guardarla en el frigorífico y volver a ofrecérsela
en una o dos horas. Si no puedes guardar la leche en frio, no se la vuelvas a ofrecer más allá de
media hora.
• Para almacenar tu leche puedes utilizar cualquier recipiente apto para uso alimenticio (envases
de plástico duro, vidrio o bolsas específicas para leche materna). En caso de elegir estas bolsas,
es recomendable protegerlas de la rotura, colocándola en el congelador dentro de un recipiente.
Es conveniente colocarla en la parte central trasera del frigorífico o congelador, donde la
temperatura es más constante.
• Recuerda poner la fecha antes de su almacenamiento.
• Es preferible almacenarla en pequeñas cantidades, entre 60 ml y 120 ml, para poder descongelar
solo la que tu bebé vaya a tomar inmediatamente.
• Puedes mezclar leche de distintas extracciones. Para ello, es recomendable que se hayan
enfriado y estén más o menos a la misma temperatura.
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Tiempo de conservación
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13. ¿Dónde encontrar más información?
Enlaces Web
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Guía para las madres que amamantan
Guía dirigida a mujeres que desean amamantar
o que amamantan a sus hijos,
así como a sus parejas y familiares