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Endocrinología

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Hipoaldosteronismo

El hipoaldosteronismo es una condición en la cual el cuerpo produce cantidades inadecuadas


de aldosterona, una hormona producida por las glándulas suprarrenales que regula los niveles
de sodio y potasio en el cuerpo, así como la presión arterial.
Puede ser primario (como en la insuficiencia suprarrenal primaria) o secundario a
condiciones como la enfermedad renal crónica, el tratamiento con ciertos medicamentos, o
trastornos genéticos.
Fisiopatología: La falta de aldosterona conduce a una disminución de la retención de
sodio y agua y a una acumulación de potasio en el cuerpo, lo que puede provocar
hipotensión, desequilibrio electrolítico y otros problemas.

Síntomas: Los síntomas pueden incluir fatiga, debilidad, mareos, náuseas, vómitos,
deshidratación, y en casos graves, puede resultar en hipotensión arterial, arritmias
cardíacas e incluso shock.

Diagnóstico: Se realiza a través de análisis de sangre para medir los niveles de


aldosterona y potasio, pruebas de función renal, pruebas de estimulación con ACTH
(hormona adrenocorticótropa), y otras pruebas de imagen para evaluar la función
suprarrenal.

Tratamiento: El tratamiento depende de la causa subyacente y puede incluir terapia de


reemplazo de aldosterona, suplementos de sodio, medicamentos para controlar la presión
arterial y abordar las causas subyacentes, como la corrección de desequilibrios
electrolíticos o el tratamiento de la enfermedad renal.

Hiperaldosteronismo
El hiperaldosteronismo es un trastorno en el cual las glándulas suprarrenales producen
demasiada aldosterona, lo que puede llevar a un desequilibrio electrolítico y presión arterial
elevada.
Puede ser primario, generalmente debido a un adenoma suprarrenal o hiperplasia suprarrenal,
o secundario a condiciones como la enfermedad renal crónica o el síndrome de Corn.
Fisiopatología: El exceso de aldosterona conduce a la retención de sodio y agua y la
excreción de potasio, lo que aumenta el volumen sanguíneo y la presión arterial, y puede
resultar en hipopotasemia (bajos niveles de potasio).

Síntomas: Los síntomas pueden incluir hipertensión arterial, fatiga, debilidad muscular,
calambres musculares, poliuria (micción frecuente) y polidipsia (sed excesiva).
Diagnóstico: Se realiza mediante análisis de sangre para medir los niveles de aldosterona
y renina, pruebas de supresión de aldosterona, pruebas de imagen para detectar adenomas
suprarrenales, y otras pruebas de función suprarrenal.

Tratamiento: El tratamiento puede incluir medicamentos para bloquear la acción de la


aldosterona, cirugía para extirpar adenomas suprarrenales, y abordar las causas
subyacentes, como la enfermedad renal crónica.

Insuficiencia renal congénita


La insuficiencia renal congénita se refiere a la disminución de la función renal presente al
nacer, que puede ser causada por anomalías estructurales, malformaciones congénitas, o
trastornos genéticos que afectan el desarrollo renal.
Puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo anomalías en el desarrollo
embrionario, factores genéticos, infecciones durante el embarazo, exposición a toxinas o
medicamentos durante el desarrollo fetal, entre otros.
Fisiopatología: Las causas subyacentes determinan la fisiopatología específica, que
puede incluir trastornos del desarrollo renal, alteraciones en la función de los nefrones,
obstrucción del flujo urinario, entre otros.

Síntomas: Los síntomas pueden variar desde anomalías estructurales evidentes (como
riñones pequeños o malformaciones del tracto urinario) hasta disfunción renal que se
manifiesta como oliguria (producción de orina reducida), edema, deshidratación, y en
casos graves, síndrome nefrótico o uremia.

Diagnóstico: Se realiza mediante pruebas de imagen como ultrasonido renal, análisis de


sangre para evaluar la función renal, pruebas de función renal, y en algunos casos, análisis
genéticos para identificar posibles trastornos genéticos subyacentes.

Tratamiento: El tratamiento varía según la causa y la gravedad de la insuficiencia renal,


e incluye medidas para controlar la presión arterial, corregir desequilibrios electrolíticos,
tratamiento de complicaciones como la anemia o la insuficiencia cardíaca, y en algunos
casos, puede requerir diálisis o trasplante renal.

Síndrome de Cushing
El síndrome de Cushing es un trastorno causado por la exposición prolongada a niveles
elevados de cortisol, ya sea debido a la producción excesiva de cortisol por las glándulas
suprarrenales o al uso excesivo de glucocorticoides exógenos.
Puede ser causado por adenomas suprarrenales productores de cortisol, hiperplasia
suprarrenal, tumores pituitarios productores de ACTH (adenoma hipofisario), tumores
ectópicos productores de ACTH, o el uso crónico de glucocorticoides.
Fisiopatología: El cortisol en exceso tiene efectos sistémicos que incluyen aumento de
la glucosa en sangre, redistribución de la grasa corporal, debilitamiento del sistema
inmunológico, osteoporosis, entre otros.

Síntomas: Los síntomas pueden incluir aumento de peso, redistribución de la grasa


corporal (cara redonda, grasa abdominal), debilidad muscular, piel delgada y frágil,
estrías púrpuras en la piel, hipertensión arterial, resistencia a la insulina, entre otros.

Diagnóstico: Se realiza mediante análisis de sangre para medir los niveles de cortisol y
ACTH, pruebas de supresión de cortisol, pruebas de imagen como resonancia magnética
para detectar adenomas suprarrenales o tumores pituitarios, y otras pruebas para
identificar la causa subyacente.

Tratamiento: El tratamiento depende de la causa subyacente y puede incluir cirugía para


extirpar tumores, medicamentos para inhibir la producción de cortisol, y ajustes en el uso
de glucocorticoides exógenos en casos de síndrome de Cushing iatrogénico.

Hipertensión Arterial (HTA)


La hipertensión arterial es una condición en la cual la presión arterial en las arterias es
persistentemente elevada, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular,
accidente cerebrovascular, enfermedad renal y otros problemas de salud.
Puede ser primaria (sin causa identificable, también conocida como hipertensión arterial
esencial) o secundaria a condiciones subyacentes como enfermedad renal, trastornos
endocrinos, obesidad, hábitos de vida poco saludables, entre otros.
Fisiopatología: La fisiopatología de la hipertensión primaria no se comprende
completamente, pero involucra factores genéticos, factores ambientales, y cambios en la
función de los vasos sanguíneos y el sistema nervioso que regulan la presión arterial.

Síntomas: La hipertensión arterial a menudo es asintomática en sus etapas tempranas,


pero a medida que avanza puede causar síntomas como dolor de cabeza, mareos, visión
borrosa, fatiga, dificultad para respirar, y en casos graves, puede provocar complicaciones
como insuficiencia cardíaca, enfermedad renal, o accidente cerebrovascular.
Diagnóstico: Se realiza mediante mediciones repetidas de la presión arterial en reposo,
pruebas de laboratorio para evaluar la función renal y otros factores de riesgo
cardiovascular, y pruebas adicionales según la sospecha de hipertensión secundaria.

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