Ejemplos ?
Con tan fétida y bárbara sotana salimos todos de esta ruin manera, sin que el ardid el Ogro sospechase, hasta que toca que Lucina pase.
A tres leguas de aquel crudo horizonte, había tirado el puente e ido a oeste, a fin de que, asaltando al africano, el río aquel ardid no hiciese vano.
Yo callé resignado a sus reproches, que contarle mi aventura y el ardid de Fray Ambrosio para llevarme allí, hubiera sido poco galante.
Éste tomó entonces la palabra: Me imagino que has estado sobrio esta noche, porque si no no habrías tratado el asunto con tanta habilidad, intentando desviarnos del verdadero motivo de tu discurso, motivo del que sólo has hablado incidentalmente, como si tu único fin sólo hubiera sido el que nos enemistásemos Agatón y yo, porque has pretendido que debo amarte y a nadie más y que únicamente tú debes amar a Agatón. Pero hemos descubierto tu ardid y visto claro la tendencia de la fábula de los sátiros y los silenos.
Cuán diabólico ardid sea éste, conócese en que, siendo tan bien reportada la mente de Bruto y su intención tan sin salida, se la descerrajaron tres -60- letreros tan breves como: "¡Oh si fueras Bruto!" -"¡Oh, Bruto, si vivieras!"- "¡Bruto, no eres verdaderamente Bruto!".
Un soldado llamado Ledesma intimó entonces rendición á Lope, y éste contestó:— No me rindo á tan grande bellaco como vos- y volviéndose al jefe de los realistas, pidió le acordase algunas horas de vida, porque tenía que hacer declaraciones importantes al buen servicio de Su Majestad; mas el jefe, re- celando un ardid, ordenó á Cristóbal Galindo, que era uno de los que habían desertado del campo de Aguirre, que hiciese fuego.
¡Buena pascua! Vamos presto: nunca tan cuerdo te ví; que aquí todo es embeleco, todo engaño, todo ardid. Al que promete aquí menos, y al que cumple más aquí, el pronóstico de Cádiz no se la gana a mentir.
DOÑA BERNARDA Tiene las manos muy blandas para trabajar con ellas; que las feriaran doncellas entre cambrayes y holandas. Santillana, algún ardid vuestra lealtad sobornó.
Si encuentra algunos amigos dales de ojo, y si no, vase resfriando su cólera y vuelto al desafiado le dice: «Por Cristo que he venido considerando su buena persona de uced y el valor con que me ha seguido; estoy mal informado, y persuádome a que aquel mandria me ha engañado y ha usado de ardid para que dos hombres de bien se matasen.
-Esta señora es la esposa de Pepito Noval, a quien usted tan justamente elogia. Don Ramón se puso algo encarnado, temeroso de que se creyera en un ardid suyo para halagar vanidades.
El segundo interlocutor es el rufián valiente de esta cuadrilla, está por su cuenta luego que se acaba el juego tomar los naipes porque no vayan a manos ajenas y se conozca la flor y ampararlos con su braveza. El tercero con el doble está a su cargo el traer buenos a quien desollar con ardid y engaño.
Dos ladrones hurtaron en Antequera un caballo muy bueno; trujéronle a Sevilla, y para venderle sin peligro usaron de un ardid que, a mi parecer, tiene del agudo y del discreto.