Ejemplos ?
Los diamantes se irisan y brillan como gotas de luz; semejan pedazos del cielo del trópico en las noches consteladas los oscuros zafiros; tú, rubí, ardes como una cristalización de sangre; las esmeraldas ostentan en sus cristales luminosos los verdes diáfanos de los bosques de mi tierra; tenéis vosotros, topacios y amatistas que ornamentáis los gruesos anillos episcopales, coloraciones suaves del cielo en las madrugadas de primavera, son azulinas, sonrosadas y verde pálidas las llamas que arden entre tu leche luminosa, ópalo cambiante; crisoberilos: vosotros brilláis con áureo brillo, como los ojos fosforescentes de los gatos, y quién dirá la delicia que procuráis a quien os mira, ¡oh, perlas!
Oiga usted qué sublimidad: Tú te levantas, benéfico Ammón Ra Harmakouti. Tú te despiertas, verídico Señor de los dos horizontes, ardes, resplandeces, subes y culminas .
Y te enaltecen las purpúreas tardes cuyo rostro coloras de carmín, cuando del cielo como el rey aún ardes, y es el de un dios tu esplendoroso fin.
Tú también ardes en la misma llama, y si tu hermosa no cede a la que ocasionó el incendio de Troya, goza enhorabuena de tu suerte.