Ejemplos ?
Si Jehová soberano indignado recorre el mundo inicuo y aparta dél su poderosa mano, y las razas maldice, torpemente mezcladas, de su Dios y su origen olvidadas; si agita sus caballos iracundos y su carro de fuego airado lanza por medio de los mundos, y encima de las turbas insensatas revientan las henchidas cataratas, al justo salva, y luego, tornando compasivo a la bonanza, de su ira celestial matando el fuego, en prenda de salud y de sosiego tiende el iris de paz y de esperanza.
Ammi fue con ellos de muy mala gana, ya que la tarde estaba muy avanzada y temía que la noche le cogiera en aquel lugar maldito, aunque era un consuelo saber que iba a estar acompañado de tantos hombres. Los seis hombres montaron en un carro, siguiendo a la calesa de Ammi, y llegaron a la granja alrededor de las cuatro.
Sobre ligero carro suspendido en el mar anchuroso domina de su reino ya el reposo, ya el movimiento unido, y las azules ondas transparentes bajo sus pies se paran reverentes.
Y entonces recordó las últimas palabras pronunciadas por su desdichado amigo: "Procede de algún lugar donde las cosas no son como aquí..., uno de los profesores lo dijo..." Los tres caballos que se encontraban en el exterior de la casa, atados a unos árboles junto al camino, estaban ahora relinchando y coceando frenéticamente. El conductor del carro se dirigió hacia la puerta para ver qué sucedía, pero Ammi apoyó una mano en su hombro.
Ammi había cerrado el paso al conductor del carro llevado por un repentino impulso, olvidando que a él mismo no le había sucedido nada después de ser rozado por aquella horrible columna de vapor en la habitación del ático, pero no se arrepentía de haberlo hecho.
Y para que aciertes el camino sin que algún error te desvíe, has de pasar por los cuernos del adversario Toro, y por los arcos Hemonios, y por la boca del violento León.» Después de esto le dijo: «Haz cuenta que te he entregado el carro.
Acaso de su carro tras la viviente rueda Con impotente saña caminará Luzbel, Y porque allí cegarle su resplandor no pueda Agolpará esas nubes entre su gloria y él.
Conozco de tus pasos las invisibles huellas Del repentino trueno en el crugiente son, Las chispas de tu carro conozco en las centellas Tu aliento en el rugido del rápido Aquilon.
Pero no fue así. Decidieron dar el portazo del 21 de agosto y repetir la soberbia del carro completo. Ocurre que, en la historia, las puertas del cambio pacífico y del cambio violento, de la paz y de la guerra, se encuentran ligadas inversamente: cerrando una se abre la otra.
Sin embargo había lanzado sus hombres y sus caballos pasando la multitud como los granos de arena: tenía tres hombres en un solo carro que estaba equipado con armas e instrumentos de guerra.
Pero es el Dios de la India; un Dios benévolo que viaja en su carro de oro entre el polvo de los caminos aldeanos; un Dios sonriente, que «sobre el ancho mundo hace danzar muerte y vida gemelas»; un «maestro-poeta», que ha hecho de la vida de Tagore «una cosa simple y recta, parecida a una flauta de caña que él sabe llenar de música».
De pronto se produjo una intensa conmoción en el camino, y cuando Ammi alzó la lámpara para que proyectara un poco más de claridad al exterior, comprobaron que los frenéticos caballos habían roto sus ataduras y huían enloquecidos con el carro.