Ejemplos ?
-Yo no me atermino -gritó de pronto el timonel, al ver cómo las olas revolvíanse como formidables reptiles en torno de las rocas que a flor de agua defendían parte de la costa en peligrosas rompientes.
Cien brazos salían agitadamente de sus hombros, para todos igual, y a cada uno cincuenta cabezas le nacían de los hombros, sobre robustos miembros. Aquéllos entonces se enfrentaron a los Titanes en funesta lucha, con enormes rocas en sus robustas manos.
Y en aquel instante un crujido inconfundible para los expertos oídos de los pescadores confirmó el terrible augurio; la barca pareció encabritarse como un corcel de carrera ante un precipicio, al embestir contra una de las rocas, y -Hemos tocao -gritaron todos al unísono, inclinándose sobre la borda con el temor retratado en los curtidos semblantes.
Joseíto, recto e inmóvil sobre su caballo, contemplaba el espectáculo sin que pudiera darse cuenta de aquellos a modo de dulces ceceos que modulaba al pasar cerca de él el plomo ya frío; sus ojos no se cansaban de mirar cómo el teniente esforzábase en dominar su caballo, que caracoleaba y arrancando chispas a las rocas al choque de sus herraduras, giraba espantado sin querer obedecer ni riendas ni acicate, impidiendo que su jinete pudiera resguardarse del fuego enemigo.
Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador.
Durante algunos minutos avanzó por una senda casi invisible a los ojos de los menos expertos, y al llegar a un enorme hacinamiento de rocas, llevose los dedos a los labios y dejó escapar un silbo agudo que resonó como modulado por un mirlo en los zarzales.
Un día entero tuvieron que caminar para llegar a su pie. Los oscuros bosques trepaban hasta las nubes, y habían rocas enormes, tan grandes como una ciudad.
Reinaba en la ciudad un silencio profundo, interrumpido a intervalos, ya por las lejanas voces de los guardias nocturnos que en aquella época velaban en derredor del Alcázar, ya por los gemidos del viento, que hacía girar las veletas de las torres o zumbaba entre las torcidas revueltas de las calles, cuando el dueño de un barquichuelo que se mecía amarrado a un poste cerca de los molinos, que parecen como incrustados al pie de las rocas que baña el Tajo, y sobre las que se asienta la ciudad, vio aproximarse a la orilla, bajando trabajosamente por uno de los estrechos senderos que desde lo alto de los muros conducen al río, a una persona a quien, al parecer, aguardaba con impaciencia.
Respiré a gusto, como quien se salva y decidí a escalarlas, si bien con gran dificultad y dolor; arrastrándome, afianzándome tembloroso de rocas salientes y punzantes y adentrándome poco a poco entre sus árboles y arbustos fui ascendiendo.
Pero era en las horas de sol, en aquel mar de cristal azul, viendo allá bajo, a través de fantástica transparencia, las rocas amarillas con sus hierbajos puntiagudos como ramos de coral verde, las conchas de color rosa, las estrellas de nácar, las flores luminosas de pétalos carnosos estremeciéndose al ser rozados por el vientre de plata de los peces; y ahora estaba en un mar de tinta, perdido en la oscuridad, agobiado por sus ropas, teniendo bajo sus pies ¡quién sabe cuántos barcos destrozados, cuántos cadáveres descarnados por los peces feroces!
También obtendrá las islas al norte y al oeste de Dalmacia: Premuda, Selve, Uldo, Scherda, Maon, Pago y Patadura al Norte st Meleda al Sur,incluyendo Sant’Andrea, Busi, Lissa, Lesina, Tercola, Curzola, Cazza y Lagosta, así como las rocas e islotes vecinos y Pelagia, con la excepción de la Gran Zirona y la Pequeña Zirona, Bua, Solta y Brazza.
Y una hora después, cuando todos ellos, en una de las concavidades de las rocas, apiñábanse los unos contra los otros para mejor resguardarse del viento huracanado y del frío intolerable, sintió Antonio posarse suave una mano sobre su hombro y escuchó una voz susurrante, la voz de Pedro el Áncora, que le decía a la vez que ceñíale al cuello el escapulario que para él bordara la hija del señor Paco el Levantino: -Tómalo, que es tuyo.