Dolorosamente cliché de pronto, pero muy bonita... las calles de Nueva York, las amistades, salir adelante, hacer música, inspirar a las personas que crean contigo y que ellxs te inspiren de vuelta, la autenticidad y el amor al arte, que a lo mejor no se vive de eso pero qué emocionante es quererle tanto.
(Hubiera sido aún mejor sin toda la trama de Adam Levine siendo un perro infiel porque honestamente Keira Knightley y Mark Ruffalo solitos llenaban muy chido la pantalla.)