Ejemplos ?
-gritó una mujer amortajada entre una saya de estameña negra que le cubría el busto, y otra de bayeta amarilla ceñida a la cintura-, yo quisiera que...
POLONIA Ella está ahora comprando a una vizcaína viudeces, si no mortajas, que la enfadan tocas bajas y a lo nuevo determina ser ya viuda garrafal, si lo ha sido recoleta: en gorgorán la bayeta, porque el peso le hace mal; media seda el anascote, que otros tiempos fue contray; y espumillas con cambray, por el ruan.
Después de un largo rato así invertido, alzóse de su asiento, corrió la tapadera del mismo y sacó media basallona y un arenque, provisiones hechas por su madre para toda la semana y que él dividió en dos partes iguales. Comióse la primera, y guardó la segunda en el pecho de su camisa de bayeta verde.
No tardó mucho, cuando entraron dos viejos de bayeta, con antojos que los hacían graves y dignos de ser respectados, con sendos rosarios de sonadoras cuentas en las manos.
Pero su vestido, como su carácter, era el de siempre: el mismo gorro catalán, la misma camisa de bayeta verde sobre la de estopa interior, los mismos calzones pardos de ancha campana y amarrados a la cintura con una correa, y los mismos zapatos, sin tacones y sin lustre, sobre el pie desnudo.
Serían los del almuerzo hasta catorce, y ninguno dellos dejó de sacar su cuchillo de cachas amarillas, si no fue Rinconete, que sacó su media espada. A los dos viejos de bayeta y a la guía tocó el escanciar con el corcho de colmena.
Traía la güesamenta muy lavada, y en la mano derecha la desjarretadera encabada en un palo negro muy largo, y tan brillosa y cortadora que s'enfriaba uno hasta el cuajo de ver aquéllo! Traía en la otra mano un manojito de pelos que parecían hebritas de bayeta, para probar el filo de la herramienta.
Gasta el marido boato costoso, a estilo de nabab montuno: aguadeño chato y alicorto de cinta oscura, y ancha camisa extranjera de bayetilla azul con blancas cadenetas por el cuello y la pechera; chaquetón de lana amahonado; pantalones de paño azurea, con galón anchísimo y ceniciento; botines amarillos de vaqueta; ruana superiorísima del Reino, con forro de bayeta roja y ribete de trenza.
María le observaba desde la ventana de su aposento a obscuras, y llena de zozobra, de dudas y de curiosidad, ocultando con la fina bayeta de un rebozo blanco, ribeteado con cinta azul, la luz de una bujía, entró en el escritorio a registrar los papeles manuscritos que llenaban la mesa de estudio.
«Vestía habitualmente en Potosí -dice un cronista- calzón y zamarra de bayeta, capa de paño burdo y toscos zapatos, no diferenciádose su traje del de los pebres y trabajadores».
¿Soñaría él en tener, algún día, un sombrero nuevo, un par de botas, medias de color, un chiripá grueso y un poncho de paño con forro de bayeta, elegante, abrochado sobre un saco de rico casimir?
Sabes que nunca he sido jugador, entré allí engañado por un mal amigo, en la creencia de que todo iba a reducirse a trabar conocimiento con ciertas damas elegantes, de virtud equívoca (demi--monde puro), so pretexto de jugar algunos maravedíes al Enano, en mesa redonda, con faldas de bayeta...