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El Juego y El Jugar Por Elisa Araya

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El juego y el jugar: espacio y tiempo de autonoma 1

Una breve puesta de contexto


Trabajo como docente formadora de profesores de educacin fsica. Los temas de los
cursos que se me han asignado, no estn directamente relacionado con la infancia, sino
que con los fundamentos histricos de la Educacin fsica. Esta mirada temporal me ha
mostrado con creces como esta disciplina se ha constituido en una asignatura sin cuerpo,
un lugar de tcnicas deportivas, incluso un espacio de disciplinamiento y discriminacin de
cuerpos, de sujetos, de personas. Estamos lejos de la libertad y el goce de la exploracin
motriz y de la experiencia de reconocimiento del cuerpo-mente que somos. No trabajo
directamente con nios, nias, ni con bebs, sino con futuros profesores que si lo harn.
Esto me vuelve, en alguna medida, responsable tanto de los marcos conceptuales como
procedimentales que construyen los estudiantes de pedagoga en educacin fsica que
pasan por mis cursos. Alrededor de 120 cada ao.
En este contexto, las ideas de Emmi Pikler, no corresponden, a lo que tradicionalmente
puede uno extraer como educadora respecto de cmo trabajar con bebs. Antes bien,
Emmi Pikler nos hacen reflexionar sobre el adulto y sus disposiciones personales para
entrar en una relacin honesta con los nios y nias a quienes est llamado a educar.
Muy particularmente han propiciado una mirada sobre el juego infantil, supuestamente, la
herramienta privilegiada de la educacin fsica infantil, parte de estas reflexiones son las
que comparto brevemente aqu.
Mis reflexiones sobre el juego
El juego es totalidad. Involucra al ser humano fsica, cognitiva y emocionalmente, de
manera gratuita y sin otro fin que el placer que provoca el jugar.
Cuando hablo de juego, me refiero a una actividad realizada en el aqu y el ahora, cargada
de emociones y acciones sin propsito exterior a ella. Una actividad libre, de creacin, una
actividad de movimiento, de energa vital. El juego es gratuidad, presencia, inmediatez.
El juego y el jugar necesitan espacio intra y extra psquico, de libertad de movimientos y
de expresin. Estas ideas de libertad y de autonoma han podido ser elaboradas con
mayor claridad, gracias al encuentro con los trabajos elaborados por Emmi Pikler, en el
1

Elisa Araya Cortez, Profesora de Educacin Fsica ; Psicomotricista, es Doctora en Ciencias de la Educacin,
docente UMCE-DEFDER. Miembro desde sus inicios de la Red Pikler Chile. Por la Infancia

Instituto Loczy 2 de Budapest. El convencimiento emprico de Pikler sobre la idea segn la


cual, el desarrollo motor en nios y nias, se da de manera espontnea apoyado por los
espacios de seguridad que puede proporcionarle un adulto generando ciertas condiciones,
resulta un desafo para los pedagogos del movimiento modelado que muchos
educadores fsicos creen un deber ser.
Inspiradas en las ideas piklerianas, hablamos de un juego que no busca alcanzar objetivos
y resultados determinados desde fuera del jugador, rendimiento o recompensas. Quien
juega no busca otra cosa que el jugar. Sin embargo, cuando los educadores fsicos
hablamos de juego, buscamos explicaciones lucrativas que lo vuelven una actividad
altamente recomendable para el desarrollo ulterior del nio. Pensamos en el desarrollo
motor, el afianzamiento de las habilidades motoras bsicas, incluso en el apoyo al
desarrollo cognitivo a travs de este.
Sugerimos que a los profesores de educacin fsica, por la formacin deportivizada que
tienen, les produce grandes conflictos cognitivos llegar a concebir, el jugar como una
actividad constitutiva del ser nio, nia. Juego que, justamente, debido a su gratuidad,
libertad de exploracin y de creacin, se constituye en espacio de desarrollo de la
autonoma. Comprender que los nios, nias alcanzan por s mismos un desarrollo motor
adecuado, que el adulto no ensea movimientos ni ayuda a realizarlos, sino que los
nios, nias se mueven y se desarrollan regidos por su propia iniciativa, es un golpe al
egocentrismo pedaggico del educador fsico.
Este juego autnomo, se realiza fuera de las coerciones que el adulto suele imponer al
nio, la nia persiguiendo resguardar el orden y la tranquilidad o disciplinarlo. Es un juego
que se obra respetando la naturaleza de la persona, un espacio de accin donde pueden
dar rienda suelta a su conducta y su imaginario, en la exploracin abierta de lo que ellos
son y de su entorno. Esta exploracin puede darse slo si el nio y la nia viven en el
respeto. Como lo explica Maturana 3, el respeto, es el vivir del nio o la nia en dignidad.
Muchas veces pensamos que el nio y la nia aprendern, en el juego con reglas, el
respeto a los dems y a s mismos, la verdad es que los nios viven y juegan en el respeto
cuando ellos han sido respetados. Cuando su vivir es un vivir en el respeto. Las reglas son
respetadas por los nios al jugar porque es la legtima manera de estar con otros en el
juego, es la posibilidad que el juego se siga jugando, es el consenso donde todos
encontramos placer y satisfaccin. Vale decir, solo es posible que se respete la norma del
juego, si el nio, nia ha experimentado el vivir en el respeto por su persona.
2
3

Emmi Pikler: Moverse en libertad. Narcea S.A. DE EDITIONES, Madrid, 2008

Maturana, H. y Verden, G. Amor y Juego: Fundamentos Olvidados de lo humano . Instituto de trapia


cognitiva, 1997.

Parafraseando a Khalil Gibran 4 decimos el nio [y la nia] aprenden lo que viven .


Entonces, el respeto por s mismo y el respeto por el otro surgen en relaciones de
aceptacin mutua en el encuentro corporal en el mbito de una confianza mutua total...El
abuso [uso forzado] y la mutilacin del cuerpo de una persona por otra, violando esta
confianza mutua fundamental, destruye en la persona abusada el respeto por s misma y
su posibilidad de participar en la dinmica del respeto mutuo que constituye a la
coexistencia social 5.
El respeto podra considerarse como, el cuidado de la libertad ajena a travs del cuidado
de la propia, es as como se forma la comunidad. Las reglas surgen no como limitaciones
sino que, justamente, hacen viable acciones comunes. Rompe la lgica del juego
practicado educacin fsica que pone el nfasis en el competir, que es germen de
podredumbre de lo colectivo.
El respeto, entonces, se aprende en toda circunstancia de existencia donde soy-estoy
como legitimo frente al otro (el adultos, los padres, los maestros). Por eso, el espacio que
nuestras sociedades modernas, nuestras familias modernas, nuestras instituciones
modernas cedan para que nios y nias jueguen, dancen, canten explore, se muevan,
se ran, en libertad, es fundamental en la constitucin de este sujeto de respeto.
Para que ello ocurra los educadores fsicos, las maestras de escuelas deben ser formadas
en este paradigma. Necesitamos, revisar la actitud hegemnica que el adulto tiene sobre
la actividad ldica de nios y nias. Los adultos, los educadores a cargo de las actividades
educativas, tenemos el imperativo tico de comprender el juego como este espaciotiempo que posibilita a los nios y nias una bsqueda y una realizacin plena de sus
imaginarios, una ampliacin de sus experiencias.
Dejar en libertad de movimiento a travs del juego, no es una tarea fcil, pero es
necesaria (y urgente) : para la imaginacin creadora, para la accin realizadora, para la
gratuidad del placer y del movimiento, para el aprendizaje del respeto, que harn que
nios y nias crezcan y se desarrollen en la potencialidad de alcanzar plena conciencia
humana.

4
5

Gibran, K. El profeta Ed. Folio, 1992.


Maturana, H. y Verden, G. Ibid.

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