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La Estabilización de Suelos Con Cal

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LECCIÓN 6 La estabilización de suelos con cal

Figura 1. Estabilizadora de suelos WR 250 de Wirtgen.

Los trabajos de construcción se ven dificultados por la presencia


de arcilla y un alto contenido de agua en un suelo. Una alternativa a la
sustitución del suelo es la estabilización mediante cal. El efecto
estabilizador de la cal sobre el suelo se obtiene mezclándolo y
compactándolo con cal aérea (viva o apagada) y agua. Los suelos
más adecuados son los de granulometría fina y notable plasticidad. Se
emplea cal con una riqueza en CaO superior al 90%. Dependiendo del
caso, se agrega un 4-7 % de cal apagada o del 2-5 % de cal viva
sobre el peso seco del suelo. Hay que proteger a los operarios si se
emplea la cal viva, evitando el contacto con la piel. La mezcla se
puede realizar “in situ” (Figura 1) o en central. Algunos autores (Bouzá,
2003) diferencian entre la mejora y la estabilización de un suelo con
cal en función de la ganancia mínima de resistencia a compresión
simple sobre el valor inicial del suelo de 350 kPa.
La cal viva (óxido de calcio) seca de forma efectiva la humedad del
suelo por hidratación y evaporación, al reaccionar de forma
exotérmica. Se puede bajar entre un 2% y un 5% la humedad en
función de la cal añadida y las condiciones del suelo. Este proceso es
inmediato tras adicional la cal. Otro efecto inmediato es una reacción
rápida de floculación e intercambio iónico que modifica la
granulometría, la textura y la compacidad del suelo, así como la
propiedad de retener el agua. A continuación, se forman nuevos
productos químicos mediante una reacción muy lenta de tipo
puzolánico, elevándose el pH del suelo a valores en torno al 12,5. La
sílice y la alúmina del suelo se combinan con la cal en presencia de
agua para formar silicatos y aluminatos cálcicos insolubles, lo que
supone una mejora de las características resistentes, así como una
mayor estabilidad frente a las heladas.

El proceso de ejecución “in situ” pasa por la distribución uniforme


de la cal viva o apagada mediante equipos mecánicos con la
dosificación fijada de dos formas posibles (Cabrera et al., 2012):

 Por vía seca, extendiendo previamente la cal en forma de polvo o


granes sobre la superficie de trabajo, antes de mezclarla con el suelo.

 Por vía húmeda, en forma de lechada de cal hidratada o apagada


elaborada previamente por equipos mecánicos.

Estos tratamientos se utilizan cuando es imposible disponer de


materiales alternativos, pues su coste puede ser limitante en caso
contrario. Su uso habitual es en capas de subbase y base para
pavimentos de viales y carreteras, infraestructuras de ferrocarriles y
pistas aeroportuarias para aumentar su capacidad portante y reducir
su susceptibilidad al agua de suelos arcillosos. Los suelos a tratar con
cal no contendrán materia orgánica o vegetal, ni elevados contenidos
de sulfatos solubles. En el caso de subbases y bases de firmes, el
suelo antes del tratamiento no contendrá partículas de tamaño
superior a 80 mm o a la mitad del espesor de la tongada compactada.
Además, el rechazo del tamiz 0,080 UNE será inferior al 85% en peso.
La efectividad del tratamiento depende del nivel de arcilla presente (al
menos, del 7%) y de su capacidad para reaccionar.

La estabilización con cal aumenta tanto el límite líquido como el


plástico, así como muy ligeramente su índice de plasticidad en suelos
con IP<15. Sin embargo, reduce el índice plástico en los suelos de
plasticidad media-alta (IP>15), desactivando total o parcialmente la
actividad de las arcillas, consiguiendo de esta forma una menor
susceptibilidad al agua. Asimismo, permite densificar suelos con una
humedad natural elevada al incrementar la humedad óptima de
compactación. No obstante, la estabilización con cal disminuye la
densidad máxima Proctor del suelo original. Como contrapartida, se
incrementa el esfuerzo cortante con el porcentaje de cal, el tiempo
transcurrido, la temperatura de curado y la disgregación del suelo
durante la ejecución.

El suelo se desmenuza fácilmente y se vuelve granular con la cal. El


aumento del límite plástico y de la humedad óptima de compactación
facilitan su puesta en obra. El mezclado se realiza habitualmente en
dos etapas, con un tiempo de reacción intermedio de 1 a 2 días. Los
equipos modernos de mezclado “in situ” disponen de un mezclador
situado en la parte central de la máquina (Figura 2). Esta cámara de
mezclado puede tener unas barras de impacto en su zona delantera
para disgregar las partículas gruesas, y una o dos compuertas de
apertura regulable, y un sistema de difusores para la distribución del
agua, lechada o aditivos de líquidos.

Figura 2. Estabilización “in situ” mediante un rotor de fresado y mezcla

Los suelos granulares suelen estabilizarse con cemento, pero se


puede usar cal, sobre todo si se añaden cenizas volantes. A largo
plazo, estas cenizas forman materiales cementantes. Las dosis de cal
y cenizas oscilan entre el 3-5 % y el 10-20 %, respectivamente.

En el artículo 512 Suelos estabilizados in situ se establecen las


especificaciones para el tratamiento de suelos con cal en el ámbito
español de las carreteras. Los suelos estabilizados in situ S-EST1 y S-
EST2 se pueden conseguir con cal o con cemento. El S-EST3 se
obtiene solo con cemento.

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