Dulzura de Las Penas

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Dulzura de las penas

No es la crueldad de las penas lo que logra frenar los delitos, si no la infalibilidad de


estas mismas, es decir, que debe ser seguro y certero la aplicación de estas; las penas
no tienen la posibilidad de equivocarse ni el legislador al estipularlas ni el juez o
magistrado al interponerlas.

La seguridad del castigo, de manera moderada mayor impresión que otro más terrible,
unido con la esperanza de la impunidad.

La misma atrocidad de la pena hace que que se ponga tanto más esfuerzo en eludirla
ni evitarla, cuanto mayor es el mal contra quien se combate, hace que se cometan
muchos más delitos para huir la pena de uno solo.

Anteriormente se creaban grandes castigos Al paso que los castigos son más
crueles, los ánimos de los hombres, que como los fluidos se ponen a nivel con
los objetos que los rodean, se endurecen, y la fuerza siempre viva de las
pasiones es causa de que, al fin de cien años de castigos crueles, la rueda se
tema tanto como antes la prisión.

Para que una pena obtenga su efecto, basta que el mal de ella exceda al bien
que nace del delito, y en este exceso de mal debe ser calculada la infalibilidad
de la pena y la pérdida del bien que el delito produciría.

Ejemplo de las naciones:


Supongamos dos naciones, y que en la una, en la escala de penas
proporcionadas a la escala de delitos, la pena mayor sea la esclavitud perpetua,
y en la otra la rueda. Yo afirmo que la primera tendrá tanto temor de su mayor
pena como la segunda; y si hay razón para transferir a la primera las penas
mayores de la segunda, la misma razón servirá para acrecentar las penas de
esta última, pasando insensiblemente desde la rueda a los tormentos más
lentos y estudiados, y hasta los últimos refinamientos de la ciencia demasiado
conocida por los tiranos.

Los hombres están re-clusos entre ciertos límites, tanto en el bien como en el
mal, y un espectáculo muy atroz para la humanidad podrá ser un furor pasajero,
pero nunca un sis-tema constante, cual deben ser las leyes; que si
verdaderamente son crueles, o se mudan, o la impunidad fatal nace de las
mismas leyes.

Debe haber una proporcionalidad entre el delito y la pena

DISCURSO
En la estructura del Derecho, la sanción tiene el fin especial de regulación de
las conductas de los individuos y grupos en la sociedad, conforme a los
preceptos (reglas, usos y costumbres) que se establecen seg �n la jerarqu �a
de valores y principios vigentes en el orden social. Se trata de seguir el modelo
de comportamiento que se crea en el plano de la logosfera (conceptos,
creencias y sentimientos sobre lo justo que se establecen en el medio social y
entre los operadores del Derecho), y que, por medio de los c �nones
jur�dicos, se adopta como ideal en el orden de los factores sociales. Para
transportarlo para plano de la realidad, es decir, para convertirlo efectivo en el
plano de los hechos, se necesita un elemento inductor: la sanci �n 6.

Seg�n la jerarqu�a de valores establecida en el orden social y los principios


que la justifican, la territorialidad, la temporalidad, y otros factores
antropol�gicos o culturales, las sanciones se expresan en diferentes grados
de intensidad, sea en la franja positiva o sea en la negativa, conforme a los
sectores o subsistemas sociales en los que se encuentran. As �, a una
conducta dada se le puede aplicar una sanci �n en el m �s alto grado en un
determinado sector social que en otro, o en un mismo sector en determinadas
circunstancias diferentes. Incluso, en determinada circunstancia, una  misma
conducta puede tener una sanci�n positiva y en otra una sanci �n negativa.
Esto puede pasar, por ejemplo, con relaci�n a un golpe que un boxeador
aplica a su contrincante en una lucha v�lida por el t �tulo de campe �n, por lo
que tendr� una sanci�n positiva que culmina con la entrega del t �tulo. Por
otro lado, la misma conducta, si es practicada en otro contexto, podr � valerle
una sanci�n negativa, con el correspondiente castigo. En determinadas
circunstancias podr� valerle una sanci�n criminal 8.

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