Innovacion
Innovacion
Innovacion
Cada
proceso de innovación es específico para cada caso, y muy probablemente no sirva para abordar otros retos. Es por ello que
resulta complicado definir de forma estricta un método para innovar. A veces se dice también que carece de lógica, porque
aborda problemas que aún no se han descubierto o crea necesidades. En cualquier caso, en este artículo voy a intentar
expresar lo que entiendo yo por innovación.
Casi a modo de consenso puede afirmarse que la innovación se asocia al progreso de la sociedad: innovar es aumentar el
valor de la sociedad y de lo que ella hace. Innovar es, de hecho, una necesidad vital que en todo momento realizan los seres
humanos con el fin de progresar. Obviamente, la frecuencia e intensidad con la que se realizan los procesos de innovación
depende de una gran cantidad de circunstancias que afectan a la persona, como por ejemplo su condición social o
económica.
En términos generales, innovar es conseguir un fin a través del conocimiento, siguiendo un camino que no se había seguido
previamente. A pesar de tan elevada definición, innovar no es algo que constituya un gran mérito personal ya que es algo
que todo el mundo realiza a diario, aunque sea a bajo nivel.
Por otra parte, al contrario que otras muchas cosas, la innovación nunca llega a su fin. Es un camino desconocido que nos
lleva a una meta, y que una vez descubierto y recorrido lleva a otros caminos desconocidos. A veces no se llega a la meta
prevista: el camino no llevaba a dónde se esperaba. Y en este caso la solución es, para variar, más innovación. La innovación
también es futuro, porque por definición aborda escenarios futuros (¿qué quiero conseguir y cómo lo voy a hacer?).
Pero la innovación tiene un coste, no es gratis. El coste no sólo es económico, sino también de gestión. Y no resulta sencillo
ni barato gestionar algo tan caótico como la innovación, cuyos resultados son imprevisibles. A pesar de esto, el coste de
hacer innovación siempre es inferior al coste de no hacerla (en término de costes futuros o ganancias que no se tendrán).
En definitiva: innovar es una actitud, una creencia de que para mejorar la situación actual hay que hacer algo diferente y de
que el futuro puede ser mejor que el presente.
¿Estás confundido acerca de lo que realmente es la innovación? Si es así, no te preocupes, te entendemos.
En estos años se ha escrito ampliamente acerca del tema, en muchos casos la información se puede confundir con
temas paralelos a lo que es realmente la innovación. Por lo general es fácil confundirla con la creatividad, la
inversión, el desarrollo de productos, las ideas, etc. Es por eso que decidimos hacer una pequeña selección de las
cosas más comunes que creemos es innovación:
La innovación no son las clásicas imágenes de focos que se encienden y se apagan
El foco incandescente, pasado de moda, sigue siendo el símbolo por defecto para la innovación. Sólo tienes que teclear la
palabra "innovación" a través de cualquier buscando y encontraras millones de imágenes de focos referentes a innovación.
El mensaje es que la innovación son sólo ideas que mágicamente aparecen en el momento menos esperado y que una
chispa de genio crea la próxima gran idea cuando la "luz se enciende". Bueno, no es así. Las buenas ideas no suelen suceder
como resultado de la inspiración individual, surgen de individuos que conocen y se agrupan con el fin de generar, con base
en la experiencia, ideas innovadoras de alto impacto.
La innovación no son sólo ideas
Una gran idea es la base para la innovación y es parte fundamental del proceso de innovación. Pero una idea por sí misma
no tiene ningún valor a menos que se haga algo con ella.
Las ideas son sólo el inicio de un proceso arduo que requiere mucho trabajo. Se debe comenzar con la estrategia, entonces
debe haber una visión clara de las necesidades del cliente, hábitos, creencias, prácticas, etc.
Una vez que la idea ha sido generada, debe de ser validada y conocer su factibilidad al momento de ser aplicada. Y luego el
trabajo duro comienza - el desarrollo, la aplicación y el crecimiento del mercado.
No todas las invenciones son innovaciones
Una invención por sí misma nace esencialmente sin valor. Sólo tiene un valor si alguien quiere comprarlo o la compra. Es
solamente una vez que se explota y se inicia la adición de valor que se convierte en la innovación.
Las invenciones originales pueden ser protegidos a través de la propiedad intelectual, como una patente. Pero el hecho de
que la gran mayoría de las patentes registradas no son explotadas subraya el punto de que una invención es un precursor
de la innovación.
Inversión no es innovación
Vemos regularmente noticias acerca de inversiones en infraestructura, educación e industria. Todo esto es favorable para la
innovación y con frecuencia un insumo esencial para su ejecución. Pero mientras otra cosa no pase y las inversiones se
realicen sin fines de investigación y buscando romper con los patrones establecidos, sólo será un ingreso por medio de una
inversión.
INNOVACIÓN ES...
Cuando se implementa algo nuevo que añade valor y se cuenta con un parámetro para medir ese extra que se consiguió. Se
puede aplicar de diferentes formas, pero la mejor forma de innovación es la que suma sostenibilidad a cada una de las áreas
de nuestro lugar de trabajo.
La innovación es un término que últimamente se ha puesto muy de moda y más desde el estallido de la crisis. El problema
de utilizar con demasiada frecuencia un término es que se corre el riesgo de que se convierta en un término comodín, sirve
para todo y no dice nada.
En ocasiones se habla de empresas innovadoras, pero pocos sabrían decir en que son innovadoras. ¿Qué ha hecho para ser
innovadoras? ¿Han innovado en productos, en procesos, en canales de relación…?
La innovación en la empresa, debe ser diferenciadora, debe dar una ventaja respecto a los competidores. También debe
llegar en el momento justo, ni pronto ni, lógicamente, tarde…
La innovación surge al afrontar un problema e intentar darle una solución diferenciadora y que esa solución implique un
avance y por tanto un éxito frente a la competencia. La innovación no debe confundirse con invención. Una innovación
puede ser el utilizar métodos, técnicas o herramientas al alcance de cualquiera, pero de una manera diferente a lo que se
ha hecho hasta entonces.
La innovación implica cambio, implica hacer o pensar diferente y en ocasiones de una cierta manera irracional y por tanto al
ser humano le cuesta ser innovador. Uno de los mayores peligros de la innovación es la resistencia al cambio. Esta
resistencia te hace desechar algunas buenas ideas que se presentan y que pueden ser realmente exitosas, pero que por ser
diferentes en un primer momento son rechazadas. De las diversas técnicas de trabajo, que ayudan a la resolución de
problemas, todas recalcan que nunca se deben de juzgar y desestimar ideas a priori. El momento para desecharlas será tras
un estudio de viabilidad.
La innovación se consigue trabajando, analizando nuestra empresa, comparando nuestra empresa con sus competidores.
También analizando otros sectores empresariales diferentes. Se debe analizar los éxitos ajenos, pero también se deberían
analizar los fracasos.
En un proceso innovador, todos deberían de participar y aportar su grano de arena. Esto no quita, que en algunas empresas
existan determinados equipos de personas, que por sus características o formación tengan una capacidad mayor para
coordinar o dirigir proyectos innovadores. Existen empresas en los que no hay equipos específicos de innovación y por ello
son menos innovadoras, no hay una relación directa. Desde el dueño/presidente de una empresa se debe fomentar y
respaldar la innovación y de ahí hacia abajo. Por tanto no es mala idea tener diferentes charlas sesiones destinadas a
“evangelizar” al conjunto de la empresa.
Existen diversas técnicas de resolución de problemas, cuyo resultado puede ser innovador. Estas técnicas sistematizan
sobre todo los mecanismos de generación de ideas. Por tanto la innovación no es una tarea reservada a unos pocos
privilegiados. La innovación es algo al alcance de todos, solo hay que trabajar, ser sistemático y sobre todo ser paciente.
Innovación no es invención. En los momentos que corren la innovación tecnológica, es fácilmente copiable, por tanto no
centrarse solo en tecnología.
Una correcta organización en una empresa favorece la innovación. La manera en que una empresa organiza sus áreas puede
favorecer, o por lo menos no perjudicar, la tarea innovadora. Cierto es que en muchas empresas existen áreas de
innovación, pero no menos cierto es que la tarea de innovar no debería ser exclusiva de los integrantes de esta área. De
hecho la tarea de dichos integrantes, debería ser la de coordinar y focalizar las ideas, organizar proyectos, tareas de
investigación de mercados.
Una estructura demasiado vertical en la que las diferentes áreas no se comuniquen entre sí, no favorece el intercambio de
ideas ni conocimientos, por lo tanto no favorece la generación de ideas innovadoras. En una fase de generación de
ideas, todos los puntos de vista son necesarios.
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