estructura del dengue
estructura del dengue
estructura del dengue
dengue, que es la principal enfermedad viral transmitida por artrópodos en el mundo. El DENV es
un flavivirus que ingresa por endocitosis y se replica en el citoplasma de la célula infectada,
originando tres proteínas estructurales y siete proteínas no estructurales, sobre las cuales se
conocen sólo algunas de sus funciones en la replicación viral o en la infección. El ciclo viral que
ocurre en las células infectadas hasta ahora está comenzando a aclararse y su conocimiento
permitirá en el futuro próximo diseñar racionalmente moléculas que lo intervengan y eviten la
replicación del virus. Durante la infección, el individuo puede presentar fiebre indiferenciada o, en
otros casos, puede presentar un proceso generalizado de activación de la respuesta inmune
innata y adquirida, lo cual provoca la liberación de factores inflamatorios solubles que alteran la
fisiología de los tejidos, principalmente el endotelio, conllevando al desarrollo de manifestaciones
clínicas graves. Aunque se ha identificado un gran número de factores del individuo asociados al
desarrollo de la enfermedad por DENV, queda por identificar el papel de las diferentes proteínas
virales en la patogenia de la enfermedad. En la presente revisión, se presenta una breve
actualización sobre la estructura y biología del DENV, de su ciclo viral intracelular y, finalmente,
se introducen algunos conceptos sobre la inmunopatogenia de la enfermedad producida por este
agente.
Resumen El virus del dengue (DENV) es responsable de la entidad clínica conocida como dengue
que constituye una gran preocupación para la economía y la salud pública de los países
tropicales.
Introducción
El virus del dengue (DENV, acrónimo oficial) pertenece al serocomplejo dengue, género
Flavivirus, familia Flaviviridae . Este serocomplejo está conformado por cuatro serotipos
denominados DENV1 a DENV4. Los cuatro serotipos circulan periódicamente en áreas endémicas
e hiperendémicas y, sin distinción alguna, todos causan la enfermedad conocida como dengue (1)
El DENV es transmitido por mosquitos hembra del género Aedes (especies aegypti y albopictus ),
distribuidos actualmente en todos los países tropicales y subtropicales del mundo, lo que permite
que circulen, cada vez con menos restricciones ecológicas, tanto el virus como el mosquito (2 ,3) .
La circulación del DENV entre humanos y mosquitos se presenta cuando el mosquito se alimenta
con la sangre de un individuo virémico. Así, el mosquito, al ingerir sangre humana infectada,
favorece la infección de las células epiteliales de su intestino; luego, las partículas virales
producidas en estas células, son liberadas al hemocele y hacia algunos órganos del mosquito,
como las glándulas salivares, las cuales se convierten en órganos reservorios para el virus. La
infección en el humano se presenta cuando este mosquito infectado pica nuevamente para
alimentarse, liberando saliva y virus.
Luego de cuatro o cinco días, el paciente desarrolla fiebre y dolores generalizados, y se puede
detectar virus en la sangre (viremia); Después, hay un período de disminución de la fiebre y de
recuperación que no deja secuelas (4,5) . Sin embargo, durante la infección, otros pacientes
desarrollan cuadros clínicos más graves, como hemorragias y choque hipovolémico, que pueden
dejar secuelas o incluso causar la muerte.
Para el año 2010, se reportó una epidemia en la que se informó más de 150.000 casos de
dengue, de los cuales, el 94% (143.791) fue dengue clásico y el 6% restante correspondió a
dengue grave, con una mortalidad de 2,24. % (217 casos letales), muy por encima de lo que se
reporta normalmente (máximo, 2%).
Los departamentos más afectados por la enfermedad en el 2010 fueron: Antioquia (17,7%),
Valle (13,2%), Santander (12,9%), Risaralda (7,7%), Tolima (6,8%). ) y Quindío (6,0%).
Además, durante este período se identificaron en circulación los cuatro serotipos de DENV; los
más frecuentes fueron DENV1 y DENV2, y la población más afectada por la enfermedad fueron
los menores de 15 años (6,7) .
Esta situación pone de relieve que en nuestro país el dengue sigue siendo una seria preocupación
en salud, pues los factores que agravan el problema están lejos de solucionarse. Entre estos
factores, que hacen previsible la continuidad en el aumento de la morbilidad y mortalidad, se
cuentan, por ejemplo, la infestación del mosquito en más del 90% del territorio nacional, el
cambio climático y la circulación simultánea de los cuatro serotipos. El aumento en los índices de
presencia de mosquitos podría deberse a la resistencia que han venido adquiriendo los vectores
al insecticida temefos (8) , y al poco impacto que tienen las políticas de prevención y control del
vector en las áreas endémicas y en riesgo. Además, el aumento de las poblaciones del vector
podría deberse a los cambios en el estilo de vida de las personas, que favorecen la presencia del
mosquito en los domicilios que, junto con los cambios climáticos, han hecho que los ciclos
epidemiológicos sean más cortos. La pobreza extrema y el conflicto armado han obligado al
desplazamiento forzado de algunas poblaciones hacia regiones endémicas o con presencia del
mosquito, lo cual aumenta las probabilidades de infección y reinfección; esto último podría
explicar el aumento de casos por dengue con manifestaciones hemorrágicas (9) .
Dada la importancia clínica y epidemiológica que tiene el dengue en nuestro país y en países de
Centroamérica y Suramérica, la presente revisión del tema pretende entregar información
actualizada sobre el microorganismo en términos de su estructura y ciclo viral, además de
algunos elementos generales sobre la inmunopatogenia. de la infección por DENV, con el
propósito de que sirva como herramienta a los profesionales del sector salud y los profesores y
estudiantes, para comprender mejor el reto al cual nos enfrentamos.
Proteínas virales
La hélice 2 posee una naturaleza muy hidrofóbica que interviene durante el ensamblaje de la
ribonucleoproteína y de la partícula viral. En el primer caso, actúa como una bisagra que
favorece el acercamiento del ARN viral al resto de la proteína C anclada en la membrana del
retículo endoplásmico. Por otro lado, la hélice 2 recluta pequeñas gotas lipídicas ( lipid droplets ),
presentes en el citoplasma, que promueven la formación de la partícula viral (11) . Además, la
proteína de la cápside anclada en el retículo endoplásmico interactúa con las proteínas
precursoras de membrana (prM) y de envoltura, para favorecer y completar el ensamblaje de las
partículas virales (1,12,13) .
Proteína de envoltura E. La proteína de envoltura tiene un peso molecular de 50 kDa, posee tres
dominios denominados I, II y III, y se distribuye sobre la superficie del virus, formando
complejos homodiméricos de tipo cabeza-cola. Los dominios II y III de cada uno de las proteínas
del homodímero son determinantes para las interacciones entre el virus y los receptores de las
células vulnerables. Por otra parte, la glucoproteína E es el principal inmunógeno del virus, por lo
tanto estimula la respuesta inmune del individuo e induce la producción de anticuerpos
neutralizadores.
La importancia funcional de la proteína E radica en que es la única proteína viral que interactúa
con las moléculas receptoras de la membrana plasmática de las células vulnerables que
favorecen la endocitosis del virus. Por lo tanto, las mutaciones y modificaciones posteriores a la
transducción que sufre esta proteína en cada ciclo de replicación, pueden afectar directamente la
eficiencia de la replicación, la virulencia y el tropismo del DENV, al igual que puede regular el
establecimiento y el control de la infeccion por parte del sistema inmunitario (4,16-23) .
Proteínas no estructurales. NS1, NS2A, NS2B, NS3, NS4A, NS4B y NS5. La función o
funciones de cada una de las proteínas no estructurales ( NS, non estructural Proteins ) del DENV
se han definido parcialmente. A continuación, se describen brevemente algunas de las funciones
conocidas de las proteínas no estructurales.
La proteína NS1 (46 kDa) forma dímeros o hexámeros asociados a balsas lipídicas ( rafts ) de la
membrana plasmática (24) . También, se puede encontrar soluble en el citoplasma y en el espacio
extracelular; Por esta razón, el NS1 puede estimular el sistema inmunológico.
Varios autores han demostrado en el suero de pacientes infectados con DENV o con el virus de
encefalitis japonesa (JVE), la presencia de inmunoglobulinas dirigidas contra la proteína NS1.
Estos sueros se han evaluado in vitro y se ha demostrado que las Ig contra la proteína NS1 de
ambos virus pueden estimular la lisis mediada por el complemento y dependiente de anticuerpos,
tanto en células infectadas como no infectadas.
Este último fenómeno podría explicar, por lo menos en parte, los daños funcionales del endotelio,
que conducen al sangrado y la extravasación plasmática, como se ha demostrado en los
pacientes con diagnóstico de dengue grave (21,25-28) .
La proteína NS3 (70 kDa) es una proteína bipartita que posee en el extremo N-terminal un
dominio proteasa similar a la tripsina (NS3pro) y en el extremo C-terminal posee un dominio con
diferentes actividades enzimáticas, que actúa como trifosfatasa de nucleótidos estimulada por
ARN (NTPasa) y como helicasa del ARN (NS3Hel); ambas funciones son indispensables en la
replicación viral (31,32) . El dominio NS3Pro actúa hidrolizando los complejos NS2A/NS2B,
NS2B/NS3, NS3/NS4A y NS4B/NS5 del polipéptido ( figura 1 ).
Como se comentó anteriormente, la función del dominio NS3Pro depende de su asociación con la
proteína NS2B, que le confiere estabilidad durante su actividad proteolítica, mientras que la
función helicasa permanece inhibida.
Por otra parte, se ha sugerido que la proteína NS3 puede participar durante los procesos de
ensamblaje y de transporte intracelular de los flavivirus. Esta función ha sido sugerida por Patkar
et al . (2008), quienes demostraron que la mutación W349A en el dominio helicasa de la proteína
NS3 del virus de la fiebre amarilla (YFV) afecta el ensamblaje de las partículas virales sin
disminuir la capacidad de replicación del ARN (34) .
Por otro lado, Chiou et al , (2003) evidenciaron que la proteína NS3 del JEV se precipita
simultáneamente con la proteína TSG101 ( Tumor Susceptibility Gene 101 ), que hace parte del
complejo ESCRT I ( Endosomal Sorting Complex Required for Transport ). Este complejo se
forma en el citoplasma y participa en la generación de los cuerpos multivesiculados de la célula,
los cuales intervienen en procesos de reciclaje y degradación de proteínas. La proteína TSG101
ha sido reportada como una de las principales proteínas celulares que promueven el ensamblaje
del virus de inmunodeficiencia humana-1 (HIV-1) y el virus del Ébola (35) . La otra función de la
proteína NS3 es actuar como helicasa (NS3Hel), desenrollando las estructuras secundarias que
se forman en el extremo 3´ del ARN viral, para favorecer la unión de la polimerasa NS5 sobre el
ARN y dar inicio a la replicación (30 ) .
Por último, la proteína NS5 es la más conservada entre todos los flavivirus. Esta proteína es
multifuncional, ya que el extremo N-terminal posee actividad enzimática de metiltransferasa y
guanidiltransferasa, responsables del capping y la metilación del extremo 5´ del ARN genómico,
mientras que, en el extremo C-terminal, se ubica el dominio de ARN polimerasa dependiente de
ARN (RdRps) (37) . Por lo tanto, la proteína NS5 actúa como la única polimerasa durante la
replicación y transcripción virales. Aunque estos procesos suceden exclusivamente en el
citoplasma de la célula infectada, se ha identificado una señal de localización nuclear en la
proteína NS5 que facilita su importación al núcleo; Sin embargo, la razón y la función de la NS5
en el núcleo no se conocen (30,36,38) .
Ciclo viral intracelular Entrada, fusión y denudación de la partícula La entrada del virus
en células mamíferas y en las de mosquito se inicia con el acercamiento del DENV a la superficie
de la célula; luego, la proteína E interactúa con proteínas o proteoglucanos de la membrana
celular que median la unión y la posterior endocitosis del virus (14,17,29) ( figura 2 ).
Por otro lado, se ha demostrado que, para favorecer la entrada del virus a las células, participan
los glucosaminoglucanos o proteoglucanos presentes en la matriz extracelular o que están
asociados a las proteínas de superficie de las células. Los proteoglucanos como el heparán
sulfato, por su alta carga negativa, pueden actuar como un receptor primario para favorecer el
acercamiento de las partículas virales a la superficie celular y, una vez establecido este
acercamiento, facilitarían la interacción de la proteína E con proteínas de la superficie para
favorecer la endocitocis del virus (42) .
El sistema de correceptores es el utilizado por el virus VIH-1 que se une inicialmente al receptor
CD4, para luego interactuar con la molécula CCR5 y finalizar el proceso de entrada (43) . La
participación de un correceptor para la infección por DENV, podría explicar por qué este virus
puede infectar diferentes tipos celulares (44), pues este mecanismo le permitiría al virus
interactuar inicialmente con el heparán sulfato presente en casi todos los tipos celulares y luego
asociarse con un receptor, que promueva la endocitosis.
La replicación del ARN viral es un proceso que no está totalmente entendido; Sin embargo, in
vitro se han detectado tres especies de ARN, denominadas ARN de 20S, 20/28S y 40S, según el
valor del coeficiente de sedimentación. Los ARN de 20S conocidos como formas de replicación,
no son degradados por las ARNasas y están constituidos por dos cadenas de ARN cada una con
polaridad contraria (negativa y positiva). La existencia de las formas de replicación sugiere que
estas formas incluyen los intermediarios negativos que actúan como plantilla para la generación
de los ARN de sentido positivo. El otro tipo de ARN, los ARN heterogéneos de 20 a 28S, son
denominados intermediarios de replicación y corresponden a hebras de ARN de sentido positivo
en proceso de elongación.
Por último, los ARN de 40S pueden ser degradados por ARNasas y, al parecer, es el ARN
genómico encontrado en los virus ensamblados; por lo tanto, estos ARN pueden ser utilizados
para la traducción proteica o para conformar, junto con proteína C la ribonucleoproteína, los
nuevos viriones (1) .
Durante la traducción, el polipéptido recién sintetizado está acompañado por las proteínas
acompañantes BiP, calnexina y calreticulina; luego, cada una de las proteínas virales se organiza
en la membrana del retículo endoplásmico y es procesada por proteasas como la furina, la
signalasa o la NS3Pro, para finalmente ser modificadas después de la transducción (plegamiento
y glucosilación) (33, 50, 51). ) .
Los mecanismos que promueven, regulan y coordinan el ensamblaje del virus, no son conocidos
completamente. Sin embargo, por microscopía electrónica y criomicroscopía, se ha sugerido que
el proceso de ensamblaje de las partículas del DENV sucede en distensiones del retículo
endoplásmico denominadas membranas “convolutas” ( convolute ), donde ocurre de forma
simultánea la traducción de la proteína y el ensamblaje del virus (35) .
La morbilidad y mortalidad causadas por la infección por DENV, están dadas por la complejidad
de eventos que se presentan en el transcurso de la infección. Algunos pacientes desarrollan
cuadros febriles y dolores generalizados que se resuelven rápidamente sin dejar secuelas. A este
tipo de manifestación clínica se le conoce como dengue (fiebre de dengue). Otros pacientes, por
el contrario, presentan dolores intensos, fiebre alta e incrementos en la permeabilidad vascular,
lo que conlleva a la pérdida de plasma y hemorragias pleurales y gastrointestinales, entre otros.
Estos signos son agrupados en dos entidades clínicas conocidas como dengue con signos de
alarma y dengue grave con manifestaciones hemorrágicas o sin ellas, llamado anteriormente
dengue hemorrágico, o fiebre hemorrágica por dengue (2,21,58-63) .
Las principales células diana de la infección por DENV son los monocitos, los macrófagos, las
células dendríticas y los linfocitos CD4+ y CD8+. In vitro se ha reportado que se infectan células
del endotelio, varias líneas celulares hepáticas, fibroblásticas y neuronales (44). Una vez
establecida la infección en el huésped, las células expresan como primera línea de defensa el
interferón (IFN) de tipo I (α y β), que busca inhibir la replicación viral. Por otro lado, se inicia el
proceso de presentación de antígenos mediante el complejo mayor de histocompatibilidad (CMH)
de tipo I y II, lo que conlleva a que células como las NK ( natural killer ) ataquen a las células
infectadas y liberen, junto a los linfocitos T, el IFN de tipo II (γ). Esta actividad es el fenómeno
responsable del control de la infección, ya que se establece un estado antiviral mediado por IFN
que evita la replicación del virus en las células infectadas o la infección de nuevas células.
Además, esta señalización puede inducir la apoptosis de las células infectadas o alteradas (60) .
Por otro lado, los linfocitos T desempeñan un papel preponderante en el establecimiento y control
de la respuesta inmune frente al virus. Tanto los linfocitos CD4+ como los CD8+ estimulados por
diferentes citocinas, como el IFN (tipo I y II) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNFα), se
activan y secretan citocinas que pueden tener un carácter proinflamatorio o antiinflamatorio.
En resumen, esta respuesta inmune es la que normalmente se presenta en los pacientes
infectados por primera vez que logran resolver la infección; Sin embargo, en los pacientes que
sufren una nueva infección con un serotipo diferente al que provocó la primera (frecuente en
zonas endémicas donde circula más de un serotipo de DENV), ocurre un fenómeno que estimula
y exacerba la respuesta inmune del paciente, lo que aumenta las probabilidades de que
desarrolle dengue grave, con manifestaciones hemorrágicas o sin ellas (5,64-68) .
El desarrollo del dengue grave y su asociación con las reinfecciones está bien argumentada
clínica y experimentalmente. Una de las teorías más aceptadas y polémicas, se denomina
potenciación de la infección dependiente o mediada por anticuerpos, que se presenta cuando los
anticuerpos producidos y dirigidos contra el serotipo de DENV que provocaron la infección por
primera vez, reconocen y forman complejos con el segundo. serotipo de virus causante de la
reinfección. Estos complejos virus-anticuerpos se unen a los monocitos y macrófagos mediante
los receptores Fc, favoreciendo la penetración del virus. Este mecanismo incrementa la
proporción de células infectadas, la viremia y la capacidad de dispersión del virus en el
organismo. Esto explica por qué algunos pacientes con dengue grave poseen títulos virales más
altos en comparación con los pacientes con dengue sin signos de alarma. Además, el fenómeno
de la potenciación de la infección dependiente o mediada por anticuerpos estimula la activación
en células como linfocitos y macrófagos, induciendo la liberación de citocinas y otros factores
solubles que alteran, entre otros aspectos, la fisiología del tejido endotelial, lo que facilita la
extravasación y la formación de edemas, petequias y hemorragias (63,66,69) .
Otro mecanismo que se ha asociado al desarrollo de dengue grave, es la lisis de las células
endoteliales, mediada por complemento y dependientes de anticuerpos, especialmente aquellos
dirigidos contra NS1, que reconocen un antígeno aún no identificado presente en la superficie del
endotelio. Esta interacción activa el sistema de complemento que altera la permeabilidad
vascular, induce la disfunción del tejido y lisis de las células endoteliales (24,25,64,77,78) .
Por otro lado, la gravedad de la enfermedad puede deberse a las grandes concentraciones ya la
constante permanencia de algunas de citocinas producidas y liberadas por células como
linfocitos, macrófagos y endoteliales, entre otras. Como se dijo anteriormente, las células
infectadas y las no infectadas, responden al estímulo inducido por IFN de tipo I y II que activan
sobre éstas, la proliferación, la diferenciación y la apoptosis. Además, pueden estimular la
expresión de algunas moléculas de adhesión y de receptores que promueven de nueva la
expresión de citocinas y otros mediadores solubles (61) .
Esta activación inmune constante sostiene una señalización que afecta a las células, alterando la
función del endotelio, de los linfocitos y de los macrófagos (60,61,79) . Entre los mediadores solubles
que se han detectado en pacientes infectados con DENV, se encuentran citocinas de tipo Th1 y
Th2 ( T helper linfocitos ) secretadas por linfocitos CD4+ o CD8+ (5,60,61,79,80) . En pacientes con
diagnóstico de dengue sin signos de alarma, se detectan citocinas de tipo Th1 como IFNγ e
interleucina 2 (IL-2), mientras que, en los pacientes con dengue grave, se detectan citocinas de
tipo Th2, como las IL-4. , IL-6, IL-8 e IL-10. Particularmente, la IL-8 se presenta en grandes
concentraciones en el suero de estos pacientes y, en algunos casos, este incremento se asocia
con un aumento en la permeabilidad vascular, la efusión pleural y la muerte de los pacientes (68) .
El otro grupo de moléculas que se expresa en exceso en las células infectadas y no infectadas,
son las moléculas de adhesión como ICAM-1, VCAM-1, E, L y P-selectina, entre otras. Estas
moléculas facilitan el reconocimiento, la unión y la posterior diapédesis de células como los
monocitos, que atraviesan la barrera endotelial y circulan en los espacios intersticiales. Esto
permite, por un lado, la propagación del virus a otras células y tejidos, y, por otro, el paso de
líquido y mediadores solubles que estimulan los procesos inflamatorios (5, 66, 78) .
En resumen, durante la infección por DENV la respuesta inmune puede resolver la infección, sin
causar grandes traumatismos en el individuo o, por el contrario, puede llevar al organismo a un
aparente caos, donde la constante estimulación conlleva a la activación celular, el aumento. de la
expresión de mediadores y de receptores que inducen en algunos casos daños tisulares
irreversibles, lo que aumenta la gravedad de la enfermedad (4, 46, 60, 61, 63, 74) .
Finalmente, aunque en los últimos años se han definido e identificado varios factores que pueden
favorecer directa o indirectamente el desarrollo de las formas más graves de dengue, no se han
establecido con claridad las principales causas que incrementan de forma notoria la respuesta
inmune en algunos pacientes. . Además, el aumento de casos de dengue con manifestaciones
atípicas, como miocarditis, encefalitis, hepatitis o insuficiencia renal, sugiere cambios en el perfil
de la enfermedad que podrían deberse a cambios del tropismo del virus; esto último muestra la
necesidad de conocer más sobre el virus y los posibles mecanismos que está utilizando para
infectar diferentes tipos celulares o diferentes tejidos.
En los últimos años, a partir del conocimiento de la estructura del virus, se ha propuesto, por
ejemplo, el bloqueo de la actividad NS3pro con inhibidores específicos, el bloqueo de la
polimerasa NS5 con nucleótidos modificados y, más recientemente, se está usando la detección
de la proteína NS1 en el suero, como una prueba diagnóstica de mayor sensibilidad.