Revisión del Señor Diego Chiriboga Murgueitio (Jefe de Archivo/Paleógrafo). Volumen XXXVI. Publicaciones del Archivo Municipal de Historia de Quito. Quito, 1993.
A Vuestra Merced pedimos y suplicamos se sirva, atendiendo a nuestra representación, (la) de suspender el que se nos demuelan las casas por el daño que se nos sigue de perderlas, sin esperanza de recompensas, como llevamos dicho, y informe nuevamente a Su Excelencia el Señor Virrey de estos Reinos y a el Señor Presidente y demás Señores de la Real Audiencia de Quito...
¿No habrá sido esta pieza, como el fiat de ese milagro súbito y coincidente de Caracas, Cartagena, Buenos Aires, Bogotá, Santiago y Quito?
Rumazo Gonzalez, José. Libro Segundo de los Cabildos de Quito Versión Descifrada por José Rumazo Gonzalez Tomo I (1544 a 1547) .
Lo que le hace falta es cuerpo, un cuerpo sano y dispuesto, y saber atender a sus pucheros, para que no se quemen las papillas. -El sabor a quemado lo
quito con carbón -respondió la mujer-, y, cuando tú estás enfurruñado, lo arreglo con un besito.
Hans Christian Andersen
-¿Y en qué te entretuvieron esas palomas torcaces? -En preguntarme jasta con qué me quito la caspa, ¡camará!... ¡Y que no preguntan los gachones con mucha fantesía!
A los seis años, su madre, Amelia Coronel Pareja se casa en segundas nupcias y lo abandona. La familia Salazar Gómez lo acoge, y luego su madre se traslada de nuevo a Quito.
En Chile, la gloriosa “Patria Vieja” quedó sepultada en Rancagua porque la dominante Santiago no había sabido respetar a tiempo los viejos fueros jurisdiccionales de Concepción. Quito se levantó en 1810 contra un buen gobierno porque no podría sufrir la afrenta de verse ocupado por soldados de una intervención dual de Perú y Nueva Granada.
Publicaciones del Archivo Municipal de Quito. 1 de Enero, Año 1934 Quito - Ecuador. Páginas: 247 a 256. Freile Granizo, Juan. Actas del Cabildo Colonial de Guayaquil Tomo I: 1634 a 1639 De la Primera Época.
Paredes Zarama, Judith. Actas del Cabildo Colonial de San Francisco de Quito de 1658 a 1663. Prólogo del Doctor Jorge Salvador Lara (Cronista de la Ciudad) con la transcripción de la Señorita Judith Paredes Zarama (Paleógrafa).
Y mudándose como conviene, y será del servicio de Dios y del Rey, nuestro Señor, y utilidad tan conocida de sus vasallos que habitamos esta provincia y la de Quito...
Y mandó que el suso dicho, para lo poder usar, se presentara en el Cabildo de esta Ciudad para que en él se reciban y admitan por tal mi Lugarteniente para la administración del dicho oficio, y para mejor le usar, ha de traer confirmación de los Muy Poderosos Señores, Presidente y Oidores de la Real Audiencia de San Francisco del Quito...