Baterias y Seguridad Laboral
Baterias y Seguridad Laboral
Baterias y Seguridad Laboral
PROYECTO:
“Seguridad y salud laboral en los trabajos con baterías de automoción en el sector
del metal”.
FINANCIACIÓN:
Junta de Castilla y León.
Consejería de Economía y Empleo.
Acción realizada al amparo del Acuerdo para la Prevención de Riesgos Laborales de Castilla y León.
2012-2015.
ELABORACIÓN:
Federación de Metal, Construcción y Afines (MCA-UGT Castilla y León).
Instituto de Formación y Estudios Sociales de Castilla y León (IFES).
DEPÓSITO LEGAL:
VA 541-2014
IMPRESIÓN:
Angelma, S.A.
Presentación
La fabricación de baterías, el manejo durante su uso y su gestión al final de
su vida útil conllevan numerosos riesgos laborales. Las baterías de arranque,
fabricadas a base de plomo, han sido durante décadas las baterías que se han
montado en los vehículos a motor. Sin embargo, con la aparición de los coches
híbridos y eléctricos, se han desarrollado nuevas baterías como las de Níquel Metal
Hidruro (NiMH) o las de Litio Ion (Li-Ion) que son
más adecuadas para los motores eléctricos de
tracción, principalmente por ser menos pesadas y
acumular mayor cantidad de energía. Esta mayor
gama de baterías ha hecho que también aumente
el número de riesgos a los que los trabajadores se
exponen.
Por otro lado, estos profesionales también están expuestos a otros riesgos durante
el manejo de baterías como exposición a atmósferas explosivas, principalmente
durante la carga o la exposición a riesgos eléctricos durante su manipulación.
Este riesgo es aún mayor con el incremento del número de coches híbridos y
eléctricos en circulación, ya que sus baterías son de alta tensión. Por ello, es
totalmente imprescindible que los profesionales que manipulen estos vehículos estén
muy bien formados, conozcan todos los protocolos de seguridad y estén
familiarizados con los diversos modelos con los que trabajan.
Por último, los trabajadores también se exponen a los riesgos derivados de los
procesos de fabricación, de reciclaje y del uso de diversa maquinaria
(trituradoras, hornos de fusión o carretillas elevadoras, etc.) como, entre otros,
exposición al estrés térmico y a los ruidos, sobreesfuerzos o atropellos.
Índice
2. FABRICACIÓN ............................................................................ 10
Los diferentes tipos de baterías que se utilizan tanto en los vehículos o maquinaria
de combustión interna como en los eléctricos e híbridos son principalmente: Plomo
(Pb), Níquel Cadmio (NiCd, en desuso), Níquel Metal Hidruro (NiMH), Níquel Zinc
(NiZn), Zebra (Cloruro de Sodio), Litio Ion (Li-ión) y Litio Polímero (Li-Po).
Baterías convenciona-
les de plomo-ácido:
formadas por placas de
plomo y placas separadas
de óxido de plomo. Estas
placas son sumergidas en
una solución electrolítica
compuesta de un 35% de
ácido sulfúrico y un 65%
de agua (aproximadamen-
te), que provoca una
reacción química que libera electrones, permitiendo así al flujo (a través de los
conductores) producir electricidad. El material activo de la placa positiva es
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óxido de plomo (PbO2), el de la placa negativa es plomo poroso (Pb) y el
electrolito está disuelto en ácido sulfúrico (H2SO4). En estas baterías de ácido de
plomo, cuando el material de plomo se sumerge en una solución de ácido
sulfúrico se produce un voltaje eléctrico.
Batería VRLA (valve-regulated lead-acid battery, batería de ácido-plomo
regulada por válvula): es la más comúnmente conocida como batería sellada o
batería libre de mantenimiento. Debido a su construcción, no requiere
ventilación, se pueden montar en cualquier orientación y no precisa un
mantenimiento constante. Hay dos tipos principales de baterías VRLA:
Batería de Gel: es una forma de batería de plomo en la que está
enlazado el electrolito (líquido ácido sulfúrico) mediante la adición de
sílice, el cual convierte el electrolito resultante en una especie de gel. Los
gases generados durante el proceso se convierten en líquido dentro de la
batería de Gel (recombinación).
Batería AGM (Absorbed Glass Mat, separador de vidrio absorbente):
cuentan con malla de fibra de vidrio entre las placas de la batería, que
sirve para contener el electrolito. El ácido es absorbido entre las placas e
inmovilizado por una alfombra de fibra de vidrio muy fino, esto permite
una rápida reacción entre el ácido y el material de la placa.
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Las mayores ventajas de las de plomo son su bajo coste y su fácil fabricación, en
comparación con las VRLA que son más caras; sus mayores inconvenientes son
un peso demasiado elevado y una duración de vida y autonomía limitada.
Los vehículos híbridos y eléctricos utilizan otro tipo de baterías como vamos a ver a
continuación.
No todas las pilas de Litio son iguales y, sobre todo, se diferencian por el
material utilizado en el cátodo, uno de los componentes principales de estas
baterías. Para aplicaciones en automóviles, el sector se está centrando en las
tecnologías Litio Fosfato de Hierro (LFP) y Litio Titanato (LTO).
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Las baterías actuales de Litio-ión pueden ofrecer autonomías de 160 a 170
kilómetros en conducción normal. Hacia 2020 se espera doblarla hasta 300
kilómetros, lo que creará un mercado mucho más grande. Esta tecnología es
todavía muy cara, pero se espera que sus costes irán bajando al aumentar su
producción y mejorar su tecnología. Otros inconvenientes para su aplicación en
los coches eléctricos son su rápida degradación y su sensibilidad a las elevadas
temperaturas.
Dentro de las baterías de litio destacan las baterías de Litio Polímero que se
utilizan en numerosos prototipos. Su densidad energética es del orden de
100-110 Wh/kg y su durabilidad puede superar con facilidad los 1000 ciclos.
Hasta 2005, su tasa de autodescarga era mayor que las de NiCd (un 30% mensual
frente a un 20%), por lo que eran más útiles para consumos continuos. En ese año
se desarrolló una variante de baja autodescarga (low self-discharge, LSD) lo que
permite almacenarlas durante largos períodos de tiempo sin dañar la batería por
desuso y pudiendo utilizarse de forma inmediata cuando sea requerido.
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B. Baterías Níquel Cadmio (NiCd)
Se usaron en algunos vehículos eléctricos; sin
embargo, la comercialización de las baterías que
contuviesen una cantidad superior a 0,002% de
Cadmio se prohibió a partir de febrero de 2008 a
causa de la nocividad del Cadmio para el medio
ambiente.
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2. Fabricación
Como es lógico existen claras
diferencias en los procesos de
fabricación de los diferentes tipos de
baterías. Sin embargo, algunos
procesos son comunes como los de
pesaje, trituración, mezcla, compresión
y secado de los ingredientes.
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El litio es un metal muy reactivo, por lo que el montaje de pilas de litio
ha de realizarse en un ambiente seco a fin de evitar que el litio reaccione
con el vapor de agua.
El dióxido de azufre y el cloruro de tionilo, utilizados en algunas pilas
de litio, comportan riesgos respiratorios.
Los electrólitos que se utilizan en muchas baterías contienen diversos
productos muy dañinos como el ácido sulfúrico o el hidróxido de
potasio, que es un material corrosivo.
Las altas temperaturas que se producen en los procesos de fundición del
plomo pueden causar quemaduras o simplemente fatiga ante esta exposición.
El ruido es otro riesgo, ya que muchas máquinas utilizadas (de compresión,
trituración, empaquetado, etc.) suelen ser ruidosas. Por este motivo, es esencial
que existan métodos de control del ruido y programas de conservación de la
capacidad auditiva. Para más información sobre las medidas preventivas que
hay que tomar para prevenir la exposición al ruido, ver el apartado 5.1.2.C.
Ruido.
El uso de maquinaria como carretillas elevadoras, máquinas cortadoras, de
pegado térmico, de comprobación de fugas, de relleno del electrolito, etc.,
expone a los trabajadores a diversos peligros, que se agravan cuando no tienen
una formación específica en la utilización de esas máquinas. Para más
información sobre el uso de las carretillas elevadoras, ver el apartado 5.1.1.A.
Carretilla elevadora.
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Metales tóxicos
Metales
Nº Partes afectadas Industrias
pesados
Proceso de fabricación y acabado de
Huesos, cerebro, metales, fuegos artificiales, cerámicas,
1 ALUMINIO
riñones, estómago pinturas, artículos eléctricos; industria
de la fundición; fabricación de abrasivos
Fabricación de latón, bronce, cerámica,
Sangre, riñones,
tintes, productos de madera y pinturas;
sistema nervioso
2 ARSÉNICO proceso de fundición de cobre, zinc y
central, sistema
plomo; fabricación de sustancias y
digestivo, piel
productos de vidrio
Hígado, placenta,
Fabricación de baterías, pigmentos,
3 CADMIO riñones, pulmones,
galvanoplastia, artículos de bisutería
cerebro, huesos
Pulmones, hígado,
riñones, bazo, Galvanoplastia, soldadura, fabricación
4 CROMO glándulas de acero, curtido, fotografía, teñido y
suprarrenales, sangre, fabricación química
huesos y médula ósea
Cerebro, piel, pelo, Industria de la fundición, minería,
sistema nervioso producción de fungicidas y alguicidas,
5 COBRE
central, sangre, fabricación de cerámicas, joyas y
huesos monedas
Huesos, cerebro, Industria de la pintura, fabricación de
6 PLOMO sangre, riñones, baterías, soldadura, vidrieras, latón y
glándula tiroides bronce de fundición
Fundición, soldadura, fabricación de
Huesos, cerebro,
medicamentos, vidrio, cerámica,
7 MANGANESO sistema nervioso
aditivos para piensos, fabricación de
central
pila seca
Minería, industria de la fundición,
fabricación de espejos, fluorescentes y
bulbos, pesticidas y fungicidas de
Cerebro, riñones,
8 MERCURIO producción, fotografía, fabricación de
estómago, ojos, oídos
baterías de mercurio, instrumentos
con mercurio como termómetros y
barómetros, industria cloro-álcali
Pulmones, hígado,
Tinta, imanes, bujías, pinturas, acero
riñones, bazo,
inoxidable, soldadura, esmaltes,
9 NIQUEL glándulas
cerámica, vidrio, fabricación de
suprarrenales, sangre,
baterías, aleaciones
médula ósea
Sistema inmune, Fabricación de latón y bronce, pintura,
sangre, páncreas, goma, colorantes, baterías de níquel
10 ZINC
estómago, sistema zinc, conservantes de la madera y
gastrointestinal, gusto pomadas, galvanización
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2.1. Baterías de plomo
El plomo y sus derivados se utilizan en numerosos procesos industriales
como la fabricación de baterías, acumuladores eléctricos, pinturas para
mantenimiento, fundición, etc. En el sector de la fabricación de baterías la exposición
a este material es uno de los principales problemas para la salud de los trabajadores.
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exposición continuada al plomo puede originar una enfermedad profesional como lo
reconoce la legislación española (Real Decreto 1299/2006).
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Una alta exposición al plomo durante un corto período de tiempo provoca efectos
agudos. La exposición a largo plazo en dosis más bajas puede causar efectos
adversos crónicos. Ambos tipos de exposición pueden dar lugar a efectos en
múltiples sistemas orgánicos, incluyendo los sistemas nervioso, renal, cardiovascular,
gastrointestinal, hematológico y reproductivo.
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2.1.2. Evaluación y control de la exposición al plomo
Para determinar si el plomo presenta un peligro en el lugar de trabajo, es
importante averiguar dónde y cómo se utiliza. El plomo se puede encontrar en
lugares que no son tan evidentes como en herramientas, pinturas viejas, estanterías,
etc. Por ello, para intentar controlarlo, lo primero que debemos hacer es valorar la
exposición que tenemos a él
durante nuestro trabajo.
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2.2. Baterías de litio
La batería de iones de litio (también denominada batería Li-Ion) se compone
generalmente por varías celdas y emplea como electrolito una sal de litio.
La producción mundial de litio se concentra en la zona conocida como el Triángulo de
Litio (situado en Bolivia, Chile y Argentina; con aproximadamente entre el 50 y el
85 % de ese mineral), Estados Unidos y China.
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respiratorio, causar bronquitis y congestionar los conductos bronquiales de los
asmáticos.
Cloruro de tionilo: es tóxico, corrosivo y lacrimógeno.
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se ha observado un aumento en los índices de cáncer de pulmón y de las fosas
nasales.
Por otro lado, se ha constatado que los trabajadores que toman agua que contiene
altos niveles de níquel (esto puede deberse a unas malas prácticas higiénicas) sufren
dolores de estómago y efectos adversos en la sangre y los riñones.
El pleno del Parlamento Europeo aprobó las nuevas normas acordadas con los
gobiernos europeos para prohibir el uso de metales tóxicos como el mercurio y el
cadmio en baterías, pilas y acumuladores. Esta restricción entrará en vigor el 31 de
diciembre de 2016.
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2.4.1. Efectos sobre la salud
La sangre transporta el cadmio hacia el hígado donde se une a proteínas para formar
complejos que se transportan hacia los riñones. Allí se acumula, causando un daño
en el mecanismo de filtración, y causa la excreción de proteínas esenciales y
azúcares del cuerpo con el consecuente daño en los riñones. El cadmio acumulado
en ellos tarda bastante tiempo en ser eliminado por el cuerpo humano.
Otros efectos sobre la salud pueden ser: diarreas, dolor de estómago y vómitos
severos; mayor facilidad para fracturarse los huesos; fallos en los sistemas
reproductor (que puede causar infertilidad), nervioso central e inmunológico;
desordenes psicológicos; posible daño en el ADN o desarrollo de cáncer.
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Seguir unas pautas de trabajo correctas que eviten la exposición como son
mantener el lugar de trabajo limpio y ordenado, al acabar el trabajo limpiar los
residuos del lugar de trabajo y gestionarlos correctamente, etc.
Llevar a cabo prácticas de higiene personal muy estrictas como lavarse
las manos y la cara frecuentemente y siempre antes de comer, beber o fumar;
si es posible conviene ducharse y cambiarse en el trabajo en lugar de en casa
para no dejar ningún resto de metales en nuestras prendas personales, vehículo
u hogar.
Utilizar ropa y calzado de trabajo apropiado y, si es posible, no llevarlos
nunca a casa. En caso contrario, cuando se lleven a casa, mantenerlos
apartados del resto de ropa y cuando se laven hacerlo de forma separada.
Evitar la inhalación del polvo del metal y del de sus derivados. Los
lugares donde se trabaje con estos productos deberán estar acondicionados
según la legislación existente. Si a pesar de todo puede persistir su presencia,
se deberá utilizar protección respiratoria provista de un filtro adecuado.
Comer, beber y fumar solamente en zonas que estén libres del polvo y
de los gases que pueden desprender estos metales.
Mantener unos controles médicos regulares.
Tener en cuenta las señales en nuestro lugar de trabajo.
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3. Almacenamiento de baterías
Como hemos visto existe una gran variedad de
baterías, cada una con unas características
específicas. Para definir la operativa del
almacenamiento en planta, en primer lugar es
necesario tener en cuenta la normativa
general a nivel de empresa.
3.1. Locales
A nivel de almacén no hay incompatibilidades en que se encuentren diversos
tipos de baterías en un mismo espacio, siguiendo unos criterios lógicos (como nuevas
o en desuso, el orden de llegada o su tipología), siempre y cuando los envases que
contienen las baterías estén en perfectas condiciones y no muestren daños que
provoquen derrames visibles. Además, hay que seguir una serie de
recomendaciones:
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3.2. Baterías nuevas
Para almacenar baterías nuevas tenemos que tener en cuenta las siguientes
consideraciones:
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3.3. Baterías en desuso
La mayoría de las baterías que se desechan son de plomo; las baterías de los
coches híbridos y eléctricos (sobre todo de Níquel Metal Hidruro, NiMH, y de Litio
Ion, Li-Ion) se gestionan de forma muy específica como veremos en el punto sobre
manejo de baterías en los vehículos híbridos y eléctricos.
La primera consideración que hay que tener en cuenta es que la mezcla de residuos
incompatibles tiene asociados los riesgos de fuego, explosiones, reacciones violentas
y generación de gases inflamables o tóxicos, entre otros. Por ello, nunca deberán
de colocarse baterías de distintas cualidades dentro de un mismo envase
(plomo con NiCd o Li-ión, etc.) para evitar reacciones químicas que puedan generar
reacciones exotérmicas, explosivas, corrosivas, etc. A continuación se muestran
algunas recomendaciones generales de almacenaje y otras específicas para las de
plomo que son las más comunes:
Generales:
Todo el material se deberá almacenar a cubierto y sobre suelo
impermeable.
Tendrá que disponerse de un conveniente dispositivo contra
incendios con medios de extinción adecuados para los distintos tipos de
baterías que puedan almacenarse.
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Las baterías que presenten fugas se deberán almacenar
individualmente en contenedores plásticos resistentes. Por ejemplo, las
de plomo con ácido deben meterse en baldes de plástico con tapa).
Las baterías se colocarán debidamente apiladas en palets. Para
evitar movimientos y mejorar la estabilidad se retractilarán.
Baterías de plomo:
Toda instalación, establecimiento o
actividad que genere estas baterías usadas
deberá contar con un lugar apropiado para
su almacenamiento, acondicionado de
manera segura para minimizar los riesgos
de derrames accidentales. Además, debido
a su contenido de ácido sulfúrico, estas se
deben almacenar para evitar el contacto con agua y soluciones
acuosas en general, soluciones alcalinas, oxidantes y reductores fuertes.
Son residuos peligrosos porque contienen electrolito ácido y compuestos
de plomo. Su manejo por lo tanto debe realizarse cumpliendo la
normativa de residuos peligrosos.
Antes de embalar las baterías usadas se deberá verificar que
todos los tapones de ventilación estén cerrados para evitar
posteriores derrames. Cuando sea posible, los tapones que faltan
deberán ser reemplazados.
Las baterías usadas con electrolito líquido que no presenten fugas deberán
ser apiladas en posición vertical sobre palets de madera hasta, por lo
general, no más de 3 unidades de altura, para evitar que la pila se haga
inestable y que el peso rompa las baterías inferiores. También hay que
colocar las baterías del mismo tamaño en la misma capa para asegurar la
estabilidad del palet.
Se debe evitar el contacto del electrolito con materiales
combustibles porque hay riesgo de fuego. Si el electrolito entra en
contacto con metales se puede liberar gas hidrógeno, que es inflamable y
explosivo.
El ácido sulfúrico es un oxidante y como tal debe evitarse el contacto
con materiales tales como anticongelantes, aguarrás y aceites usados.
Se deberá colocar una hoja de cartón grueso entre cada capa de
baterías para reducir su movimiento, absorber el electrolito que
pudiera verterse y evitar que los bornes de unas baterías perforen la
carcasa de las baterías apiladas encima.
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4. Manejo de baterías en servicio
A la hora de realizar un manejo adecuado de los diferentes tipos de baterías tenemos
que diferenciar los tipos de vehículos que existen y que montan distintos tipos de
batería:
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miten recorrer los primeros kilómetros utilizando solo energía eléctrica
almacenada (por lo general entre 20 a 40 km).
Vehículo Eléctrico de Batería (BEV,
Battery Electric Vehicle): está
propulsado únicamente por un motor
eléctrico. La fuente de energía
proviene de la electricidad almacenada
en la batería que se debe cargar a
través de la red. Se alimenta solo con
sus baterías y no emite ningún gas o
sustancia contaminante. Se recarga en
enchufes convencionales o en los de
carga rápida.
Vehículo Eléctrico de Autonomía
Extendida (EREV, Extended Range
Electric vehicles): tiene las mismas
características que los vehículos
eléctricos de batería pero lleva
además un MCI (otra fuente
secundaria) que funciona como un
generador interno que recarga las
baterías permitiendo aumentar la
autonomía del vehículo.
Vehículo impulsado por hidrógeno: utiliza hidrógeno diatómico como fuente
primaria de energía para propulsarse. Estos vehículos utilizan generalmente el
hidrógeno en uno de estos dos métodos:
Combustión: el hidrógeno se quema en un motor de explosión, de la
misma forma que la gasolina.
Conversión de pila de combustible: el hidrógeno se oxida y los
electrones que este pierde son la corriente eléctrica que circulará a través
de pilas de combustible que mueven motores eléctricos.
A continuación, vamos a ver como se deben manipular las baterías en los vehículos
con motores de combustión interna y posteriormente las de los vehículos eléctricos.
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4.1. Vehículos tradicionales
En las baterías que utilizan estos vehículos aparecen diversos símbolos de seguridad.
Veamos lo que significan:
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Con el tiempo, las baterías pierden su
capacidad de acumulación de carga, ya
que en cada descarga se produce una
pérdida de material activo. La vida de
una batería varía considerablemente
en función de diversos factores tales
como la calidad de las mismas, el modo de
empleo, la profundidad de las descargas o
su mantenimiento.
Por otro lado, en los modelos de vehículos modernos, por lo general, se precisa de
la utilización de máquinas de diagnosis electrónica para su correcta
instalación y funcionamiento.
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4.1.1. Recomendaciones generales
Cuando se manipulan las baterías hay que tener en cuenta una serie de
recomendaciones de carácter general:
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Conexión de baterías entre vehículos
Antes de establecer el puente eléctrico, asegúrese también que ambas baterías son del
mismo voltaje o tensión, así como que también las dos tienen la misma capacidad de carga
en amperios hora (A-h). No obstante, la batería del coche que tiene la batería cargada puede
tener más capacidad en amperios que la que se encuentra descargada o baja de carga, pero
nunca a la inversa.
También existen otros dispositivos que permiten arrancar el motor cuando la batería está
muy descargada como baterías portátiles para arrancador o “booster”. Al usarlos es muy
importante seguir las recomendaciones indicadas por el fabricante para realizar la operación
con seguridad.
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4.1.2. Manipulación manual de baterías
Al transportar la batería, hay que tener en cuenta que es un objeto delicado que
requiere cierto cuidado en el transporte procurando que no sufra golpes y
evitando tumbar la batería para evitar su daño o incluso una pérdida de ácido de
graves consecuencias. Además, conviene hacer hincapié en que las baterías son
productos altamente contaminantes sometidos a reciclaje obligatorio y controlado
legalmente.
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impermeable, calzado o faja lumbar), uso de elementos de agarre, lugar
de colocación, etc.
Preparar el recorrido y el lugar de colocación: limpiar el recorrido de
todo tipo de obstáculos y elementos peligrosos (manchas de aceite,
humedades, etc.).
Organizar el lugar para que la manipulación se pueda hacer tan próxima
a la carga como sea posible. Si la
batería está colocada en una zona
de difícil acceso, pedir ayuda y
colocarla sobre algo que esté
situado a la altura de la cintura.
En caso de que haya que
levantarla del suelo, posicio-
narse cerca de ella con las
piernas separadas y próximas a
la carga, en dirección hacia donde
se va a llevar, con un pie ligera-
mente adelantado para mejorar la
estabilidad. Flexionar las piernas,
echar la cadera hacia atrás, agarrar
la batería con ambas manos,
utilizando tanto los dedos como
parte de la palma, poner en tensión
los músculos del abdomen y utilizar los músculos de las piernas para
alzarla manteniendo la espalda lo más recta posible. Además se deben
mantener los brazos estirados para que la carga suba en suspensión.
En caso de que haya que alzarla
hasta un lugar a la altura de los
hombros, utilizar un punto
intermedio de apoyo para
cambiar el agarre.
Mientras se traslada, evitar girar el
cuerpo, en caso de tener que
hacerlo utilizar tan solo los pies, hay
que moverse de forma segura manteniendo estable y fija la carga
y no hay que ir mirándola, sino centrarse en el recorrido para evitar
tropiezos.
A la hora de dejar la carga, intentar que sea en un lugar situado a la
altura de la cadera y tener cuidado de no pillarse los dedos.
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4.1.3. Operaciones de carga de baterías
En la actualidad, la mayoría de las baterías son sin mantenimiento, esto es, no
necesitan añadir principalmente
agua destilada. Lo que sí es preciso
en cualquier caso es realizar
periódicamente una inspección
visual, para asegurarse de que la
carcasa no tiene roturas y que no
hay fugas.
Cuando se trabaja con baterías hay que asegurarse de conocer de qué tipo son.
A continuación, se ofrece una serie de recomendaciones generales:
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Haber recibido formación sobre este tema y seguir las instrucciones del
fabricante de las baterías.
Comprobar el tipo de batería que es. Si es con mantenimiento antes de
recargar una batería:
Usar el equipo de protección individual adecuado (EPIs): gafas a
prueba de salpicaduras o pantalla para manejo de productos químicos, un
delantal, guantes antiácido y botas.
Comprobar el nivel del electrolito; si el electrolito está cubriendo la
parte superior de las placas, no hay que agregar más agua, en caso
contrario añadir agua destilada hasta el nivel indicado. También hay que
comprobar el nivel del mismo después de la carga.
Guardar el ácido en lugares frescos y sin contacto con la luz solar.
Cuando se manipule ácido sulfúrico, para evitar salpicaduras peligrosas,
deberá echarse el ácido sobre el agua y nunca al revés.
Antes de desechar restos de ácido sobrante se debe diluir con agua y
neutralizarse químicamente, pudiendo utilizarse una lechada de cal.
Neutralizar cualquier solución de ácido sulfúrico derramado o
salpicado con bicarbonato de sodio y aclarar la zona afectada con agua
limpia. No permitir que el ácido se vierta en el alcantarillado.
Utilizar recipientes y embudos no metálicos.
Si la batería ha estado en un clima
frío, asegurarse de que no está
congelada, ya que podría explotar
durante la carga. Una batería
completamente cargada es muy
difícil que se congele ya que para
ello debe haber unos -70 ºC; sin
embargo, la temperatura de
congelación de una batería
descargada empieza en torno a los
-5 ºC.
Comprobar que los orificios de
ventilación de la batería están
limpios para evitar que el gas de
hidrógeno de la batería se acumule
y explote.
Asegurarse de que el cargador es el apropiado para la batería y que está
desenchufado, antes de conectarlo a la batería.
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4.2. Coches eléctricos e híbridos
Cada vez es más común encontrarse
con vehículos híbridos y eléctricos en
circulación. La carga rápida, el
intercambio de baterías y el
mantenimiento de estos
vehículos entrañan riesgos
importantes (como la electrocución
por alta tensión o el de incendio o
explosión en operaciones de carga
rápida). Además, las baterías
defectuosas han de ser gestionadas
para su envío al gestor final con el fin de reciclarlas o revalorizarlas por lo que los
mecánicos deben desconectarlas del vehículo siguiendo el protocolo de seguridad de
la marca y empaquetarlas adecuadamente para su envío.
Sin embargo, cada vez hay más talleres independientes, que no están especializados
en estos vehículos, que ofrecen servicios, con lo que las posibilidades de que se
produzcan accidentes aumentan.
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Identificar el modelo del vehículo, por lo general todos los fabricantes
acompañan la denominación del modelo con un anagrama identificativo. Este
anagrama puede quedar oculto a simple vista por lo que para asegurarnos de
que el vehículo es eléctrico o híbrido, es necesario localizar en el capó algún
cable naranja que indica que es cableado de alta tensión, clasificación
normalizada por el convenio del automóvil en base a la clasificación del Real
Decreto 614/2001.
Cortar la alta tensión con el fin de
anular cualquier posible transferencia
de energía por el sistema eléctrico.
Para ello hay que retirar la llave de
contacto y esperar al menos 10 minutos
antes de tocar cualquier conector o
terminal de alta tensión.
Retirar el conector servicio: estos
vehículos cuentan con un conector de servicio, como medida de seguridad
adicional, situado donde se aloja el pack, con el fin de anular el intercambio de
energía de la batería de alta tensión hacia el resto del vehículo.
Señalizar el vehículo para impedir manipulaciones indebidas por
personal no cualificado del taller. El vehículo debe colocarse en una zona
delimitada y señalizada con los correspondientes avisos y advertencias de
seguridad para evitar la manipulación de personas ajenas.
Inspeccionar el pack de baterías con
el fin de asegurarnos de que no hay
signos de daño físico o peligro de
derrame. Esto incluye golpes,
abolladuras, deformación, ausencia o
pérdida de protecciones, daños en los
cables o las conexiones de alto voltaje
incluidos los cables expuestos, o cables
con signos de provocar posible arco
eléctrico o incendio.
Durante las operaciones de inspección y desmontaje del pack de
baterías, este nunca debe ser manipulado de ninguna otra forma a la
citada y a la estrictamente necesaria para su desconexión del
vehículo. Tampoco se debe desmontar ni exponer a ninguna acción que pueda
producir un arco eléctrico, una explosión o un derrame del electrolito.
También hay que tener en cuenta las siguientes precauciones de seguridad
en caso de que se produzca alguno de los siguientes riesgos:
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Incendio: para el uso de los
equipos de extinción se
recomienda utilizar EPIs
completos con guantes de
latex o nitrilo bajo los guantes
de trabajo. También hay que
llevar equipos de respiración
autónomos (ERA), ya que las
baterías de alta tensión
contienen electrolitos (como
puede ser el Hexafluorofosfato
de litio, LiPF6) que expuestas a
las altas temperaturas liberan
compuestos como ácido
fluorhídrico, hidróxidos de
sodio o potasio, que son
altamente perjudiciales para la
salud. Además, si el incendio se localiza en la zona de las baterías de alta
tensión, será necesario sofocarlo con extintores tipo D (Fuegos metálicos).
Derrames de la batería: el contacto con el electrolito de las baterías de
alto voltaje irrita la piel y los ojos. Cuando existe un derrame de un
electrólito, es necesario retener la fuga con un paño absorbente,
utilizando guantes aislantes de látex para proteger las manos y casco con
visera y/o gafas de seguridad para proteger los ojos y la piel. En caso de
que existiese contacto con la piel, es necesario quitarse la ropa
contaminada y lavar durante 20 minutos el área afectada con agua y
jabón. Si el contacto ha sido con los ojos, habrá que lavarlos durante 15
minutos con agua; debemos solicitar urgentemente atención médica
Identificación del pack de baterías: tras comprobar el estado de la batería,
el taller debe solicitar su transporte a la empresa responsable del mismo en la
que se incluirá el código de fabricación y/o número de serie.
Preparación de la batería para su expedición: se debe preparar la batería
para su envío identificándola correctamente y utilizando un embalaje original si
está disponible. En caso contrario, paletizar el pack colocándolo sobre un palet,
embalarlo con plástico y flejarlo con fleje resistente para asegurar su fijación. En
el caso de que la batería estuviese dañada, debe ser transportada en un envase
especial según normativa.
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4.2.2. Baterías de litio
Este tipo de baterías tiene unas propiedades positivas (como son la ligereza
de sus componentes, su elevada capacidad energética y resistencia a la descarga,
bajo efecto memoria o su capacidad para funcionar con un elevado número de ciclos
de regeneración) que permiten fabricar baterías con un alto rendimiento, un
pequeño tamaño y variadas formas.
A continuación mostramos los gases tóxicos que pueden generar estas baterías:
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Este tipo de baterías se utilizan en los coches eléctricos e híbridos lo que
hace que pasen por numerosos centros de trabajo como los propios centros de
fabricación (tanto en las instalaciones destinadas a probar las baterías como en las
que se dedican a la fabricación y testeo de prototipos o a la fabricación en masa), los
centros de distribución y los servicios de venta y postventa de estos vehículos.
Ello hace que haya que tener un gran número de consideraciones en lo que
respecta a los temas de seguridad como
son:
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Riesgo de incendio o explosión durante las tareas de manipulación o
almacenamiento.
Riesgo en el traslado manual o mecánico ya que son baterías voluminosas,
pesadas y muy delicadas.
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5. Tratamiento de residuos
Las baterías de plomo-ácido gastadas (EWC 16 06 01) están sujetas a la normativa
de la UE sobre baterías (2006/66/CE) y a la correspondiente legislación nacional
sobre la composición y la gestión del final de ciclo de vida de las baterías. En España
el reciclaje de baterías de automoción se encuentra recogido en el Real Decreto
106/2008, de 1 de febrero, sobre pilas y acumuladores y la gestión ambiental de sus
residuos y el Real Decreto 943/2010, de 23 de julio, que modifica el anterior.
Desde el cierre de las minas de Peñarroya en 1992 el 100% del plomo que se
produce en España es reciclado. El polipropileno es enviado a recicladores de
plástico y se puede aprovechar para fabricar sillas, perchas o nuevos acumuladores.
Al ácido sulfúrico se le añade sosa cáustica dando como resultado sal de plomo y
agua que se usa en el mismo proceso de reciclaje.
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Dependiendo de la composición de las baterías, los procesos de reciclaje
son diferentes. Existen métodos bien establecidos para el reciclaje de las que
contienen plomo, níquel-cadmio, níquel y mercurio. Sin embargo, para el reciclaje de
otras, con tecnología más moderna, como las de níquel-hidruro o las de litio, los
procesos no se encuentran tan desarrollados. Entre los procesos más comunes para
el reciclaje de los diversos materiales se encuentran:
43
5.1. Baterías de plomo
En la separación de las partes de la batería para su reciclado se generan
principalmente tres tipos de residuos: electrolito ácido, placas de plomo y
plásticos. Los dos primeros son peligrosos:
El grado de exposición a los diferentes riesgos laborales depende en gran medida del
tipo de maquinaria y del grado de modernización y de automatización de la fábrica.
44
5.1.1. Trituración
Esta operación está muy mecanizada y el principal riesgo se da en verter las baterías
usadas en las máquinas trituradoras. Para trasladar las pesadas baterías y colocarlas
en las máquinas que realizan la trituración y la separación de los diferentes
componentes se utilizan por lo general carretillas elevadoras. Un tipo de maquinaria
que se usa también en otras operaciones a lo largo de todo el proceso de reciclado.
A. Carretilla elevadora
La carretilla elevadora es un aparato autónomo apto para llevar cargas en voladizo.
Pueden ser eléctricas o con motor de combustión interna. Su utilización conlleva
diferentes riesgos:
Normas de uso:
45
encontrarse mermado para su conducción debido a la toma de
medicamentos, alcohol o drogas.
Realizar una comprobación antes de su puesta en marcha: brazos de las
horquillas, fugas, niveles de los líquidos en los motores de combustión
(anticongelante y aceite) o de la carga de la batería en la eléctrica, estado de
los frenos, embrague y claxon. En caso de anomalía, hay que prohibir su uso y
avisar al encargado.
Subirse y bajarse utilizando los asideros o estribos, no hay que utilizar
otros elementos para ello como el volante o alguna palanca, ni tampoco pegar
un salto al bajar de la misma. También hay que recordar que antes de bajarse
hay que poner la carga en el suelo y detener completamente la máquina.
Durante el levantamiento de la carga y la descarga, no sobrepasar la
carga máxima, ni aumentar el contrapeso para aumentar la carga; introducir la
horquilla a fondo; asegurarse tanto de que el palet o el contenedor utilizado
está en perfectas condiciones, como de que las cargas están perfectamente
equilibradas y amarradas; no levantar la carga con una sola horquilla. Al dejar la
carga, cerciorarse de que no hay nadie debajo ni ningún tipo de obstáculo.
Durante la conducción:
utilizar el cinturón de
seguridad; sentarse correc-
tamente; no sacar el cuerpo
ni las extremidades fuera de
la cabina; mirar siempre en la
dirección de la marcha;
respetar todas las indi-
caciones (velocidad, altura,
longitud, etc.); evitar manio-
bras bruscas; avisar con el
claxon en los puntos
peligrosos (hay que tener
cuidado con sobreutilizarlo ya
que pierde su utilidad);
abordar las pendientes con
velocidad suficiente y los
descensos a muy poca
velocidad (el descenso con
carga debe realizarse marcha atrás y el montante inclinado hacia atrás, nunca
se debe atravesar de lado); no circular con la carga en alto, ya que provoca
inestabilidad, (la horquilla debe estar a 15 cm del suelo) ni con la horquilla
46
bajada en vacío; no pasar jamás por una pasarela o plancha sin tener la total
certeza de que es la adecuada y está en óptimas condiciones; tampoco pasar
sobre mangueras, cables o tubos flexibles que no estén protegidos.
La utilización simultánea de dos carretillas para mover cargas pesadas o
muy voluminosas es una operación peligrosa que necesita precauciones muy
especiales. Solo debe efectuarse excepcionalmente y en presencia del técnico
responsable de la manutención.
En caso de vuelco, no hay que saltar; hay que tratar de inclinar el cuerpo
hacia el lado contrario del vuelco. Siempre hay que llevar puesto el cinturón de
seguridad.
En caso de llevar una carga que nos impida la visibilidad, realizar el
recorrido marcha atrás para tener una visibilidad óptima. Si no es posible, como
en las rampas, pedir la ayuda de alguien que sepa cómo señalizar las maniobras
y dónde situarse para evitar el peligro.
Cuando se vaya a dejar de utilizar, aparcarla en el lugar designado, fuera
de las zonas de paso, con las horquillas bajadas a nivel del suelo, echar el freno
de mano, parar el motor y volver a poner las llaves en su sitio.
No realizar las tareas de mantenimiento si no se tienen los
conocimientos; la persona que lo haga debe utilizar guantes, botas de
seguridad, ropa ajustada sin holguras y quitarse anillos, pulseras y collares para
evitar el contacto eléctrico con las baterías; detener el motor y esperar a que se
enfríe, seguir siempre las instrucciones del fabricante.
47
y neutralizarlo con bicarbonato de sodio o cal. El ácido neutralizado debe ser
considerado como residuo peligroso.
En caso de que haya un contacto con el electrolito o con el compuesto de plomo, hay
que proceder de la siguiente forma dependiendo del tipo de contacto:
Inhalación:
Electrolito: hay que dirigirse a un lugar al aire fresco y pedir ayuda. Si la
respiración es difícil, se debe suministrar oxígeno al afectado y pedir
asistencia médica.
Compuesto de plomo: alejarse de la fuente de exposición, lavarse la
nariz y los labios y hacer gárgaras.
Ingestión:
Electrolito: hay que beber abundante agua y no hay que inducir al
vómito. Se debe buscar asistencia médica inmediata.
Compuesto de plomo: buscar asistencia médica inmediata.
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C. Separación de partes
Las máquinas trituradoras
poseen un sistema mecánico-
hidráulico, el cual separa por
gravedad los diferentes compo-
nentes de la chatarra de
baterías. Entre los componen-
tes que son separados se
pueden mencionar el plomo,
los lodos de óxidos, o el
plástico polipropileno. Durante
este proceso hay que tener
especial cuidado con la
exposición al plomo y seguir
las recomendaciones que ya
hemos mencionado con ante-
rioridad.
49
5.1.2. Fundición del plomo
El proceso principal de producción de plomo consta de cuatro etapas: sinterización,
fusión, despumación y afinado pirometalúrgico. Durante estas etapas se producen
diversos residuos contaminantes que pueden provocar problemas de salud.
50
A. Inhalación de sustancias peligrosas
Como venimos repitiendo en esta guía es
fundamental controlar la exposición a
las sustancias peligrosas, en especial al
plomo, para prevenir sus graves efectos
en la salud. Como ya es un tema que
hemos tratado con anterioridad no nos
extenderemos en él.
B. Estrés térmico
El estrés térmico por calor genera
varios tipos de riesgos que pueden
originar diversos daños a la salud
al:
51
En el estrés térmico influyen tanto factores externos (como la temperatura o el
tiempo de exposición) como personales (edad, estado de salud, obesidad, mala
forma física, falta de descanso, etc.). La capacidad de aclimatación al calor del
organismo es uno de los factores personales más importantes ya que hace que el
cuerpo sea capaz de tolerar mejor los efectos del calor y favorece los mecanismos de
termorregulación fisiológica (aumenta la producción del sudor para regular la
temperatura del organismo).
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C. Ruido
En los centros de reciclaje de baterías existe un nivel de ruido muy elevado
debido al uso de maquinaria muy variada: trituradoras, carretillas elevadoras,
maquinaria pesada, hornos de fundición, etc. Todo ello expone a los trabajadores a
niveles de ruido que pueden llegar a dificultar la actividad y causar daños en la salud
(perdida de audición, dolores de cabeza, disminución de la atención, alteraciones del
sueño, etc.).
Reducir el ruido en su
origen por lo que hay que
informar a los responsables
de aquellos aparatos o
máquinas que producen más
ruido del debido, o de
ambientes excesivamente
ruidosos. De esta forma se
podrán introducir medidas
preventivas como un ade-
cuado mantenimiento de la
maquinaria, insonorización
de espacios o instalación de
elementos que protejan del
ruido (pantallas acústicas en
zonas específicas, puertas y ventanas de cierre hermético...).
Evitar los ruidos innecesarios por lo que no hay que tener encendida la
maquinaria ni las herramientas por más tiempo del estrictamente necesario.
En caso de que no se pueda evitar la exposición al ruido por debajo de los
niveles admitidos, reducir el tiempo de exposición mediante la
reorganización del trabajo con la rotación de puestos o concesión de más
descansos en ambientes tranquilos.
En último caso, utilizar equipos de protección auditiva (orejeras o
tapones), pero esta medida debe ser solamente con carácter complementario y
temporal, no como una medida de tipo permanente.
53
5.2. Baterías alternativas
Las baterías son un elemento
clave en el desarrollo tecno-
lógico del vehículo híbrido y
eléctrico por lo que las marcas
abordan de una forma
individual la gestión de las
baterías una vez llegan a su fin
de vida en el vehículo. Cada
uno de los fabricantes de
vehículos, incluyendo sus
concesionarios oficiales, se
responsabiliza de todo el
proceso de gestión desde la
recogida en origen hasta su
envío al gestor. Además, exis-
ten acuerdos con empresas específicas de reciclaje; en estos acuerdos se incluyen
apartados que impiden ceder las baterías a empresas ajenas a su circuito de gestión
para intentar controlar los desarrollos tecnológicos alcanzados.
Por otro lado, cuando una batería se empieza a agotar se reduce en gran medida su
utilidad para un coche eléctrico por lo que hay que reemplazarla. Sin embargo, a la
batería le queda todavía entre un 50-70% de su capacidad de carga y se
están estudiando formas en las que estas baterías podrían reutilizarse para otras
aplicaciones.
Esta capacidad de carga residual tan importante, y teniendo en cuenta que son
baterías de alta tensión, cercanas a los 400 voltios, presenta problemas en su
manipulación y puede causar graves lesiones e incluso la muerte por electrocución,
si se hace de forma incorrecta.
Por ello, una vez que llega el pack a la planta de reciclaje y antes de cualquier
operación de tratamiento dirigida a recuperar el contenido de las celdas, es
imprescindible realizar un procedimiento de acondicionamiento como son
la descarga de la batería y el posterior desensamblaje para la desconta-
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minación de aquellos elementos diferentes a las celdas, como por ejemplo la carcasa
(plástica o metálica) o los cables eléctricos.
Hay que recordar que la manipulación de estas baterías debe ser realizada
obligatoriamente por personal cualificado y específicamente formado.
También hay que seguir los siguientes pasos:
55
y para el aprovechamiento de los metales de valor que contienen (como cobalto,
níquel o cobre).
56
5.2.1. Proceso piro-metalúrgico
Una vez la batería está descargada, se lleva a cabo un proceso piro-metalúrgico que
se divide en las siguientes fases como se puede ver en el gráfico:
A. Fundición
Las baterías con su carcasa de plástico se introducen en un horno para
evaporar el electrolito y fundir todos los metales. El grafito del electrodo se
utiliza como agente para reducir todos los óxidos de metales a su forma metálica. En
esta fase es fundamental controlar todo el proceso para mantener la seguridad y
evitar riesgos de fugas de compuestos orgánicos volátiles al aire.
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Además es esencial la instalación de equipos para el tratamiento de gases
ya que estas baterías contienen también plásticos, polímeros y otras sustancias con
halógenos que expuestos conjuntamente a altas temperaturas dan lugar a dioxinas
(compuestos químicos que se producen a partir de procesos de combustión que
implican al cloro que tienen elevada toxicidad y pueden provocar problemas de
salud) y furanos (líquido claro, incoloro, altamente inflamable y muy volátil, con un
punto de ebullición cercano al de la temperatura ambiente que es tóxico y puede ser
carcinógeno).
B. Refinado
Mediante distintos procesos la aleación, que contiene metales como cobalto, níquel,
cobre y hierro, producida en la fase anterior es tratada en ácido sulfúrico. Tras
muchas disoluciones y tras ajustar el pH de la disolución, se puede conseguir la
separación de los metales principales y se obtiene una disolución de sulfato de níquel
(NiSO4) y otra de cloruro de cobalto (CoCl2).
C. Oxidación
El CoCl2 es oxidado en un horno dedicado exclusivamente a este propósito.
El control estricto de los parámetros del proceso permite la obtención de un óxido de
cobalto de gran calidad, requerido para la obtención de un compuesto que también
contiene Litio. El producto final (litio óxido de cobalto, LiCoO2) es utilizado en la
fabricación de nuevas baterías de Li-Ion o Li-polímero como material para el cátodo.
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5.2.2. Proceso hidro-metalúrgico
En este proceso se recupera el litio de las baterías fuera de uso. La recuperación
de litio es bastante complicada debido a la inestabilidad y toxicidad de este
metal y a la reactividad, la capacidad de corrosión y la toxicidad de varios
subproductos (desencadenados por el litio) y de los compuestos intermedios que
pueden formarse durante el proceso de reciclado. Además, si durante el proceso el
litio es contaminado por otras sustancias, no se obtiene un litio lo suficientemente
puro.
A continuación, se procede al tratamiento con agua, aquí la reacción del litio y sus
compuestos con el agua provoca la formación de sales que resultan en un
subproducto para los fabricantes de baterías. Durante este proceso es muy
importante mantener un pH alto para evitar la formación de sulfuro de
hidrógeno (H2S) que es altamente tóxico. Esto se suele conseguir añadiendo
hidróxido de sodio (NaOH) a la solución de forma muy controlada para evitar la
contaminación en las lamas de litio.
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En los tanques de reacción se forma
una gran variedad de sales de litio,
dependiendo de la tecnología química
de la batería, (como LiCl, LiCO3 y LiSO3).
La concentración de estas sales
aumenta a medida que la disolución se
satura y las sales precipitan. Las sales
precipitadas se bombean hacia un
tanque de sedimentación desde donde
se extraen y se procesan en una
filtroprensa. De aquí se obtiene una
disolución concentrada en sal con un
contenido en humedad en torno al 28 por ciento.
Durante este proceso hay que tomar las principales medidas preventivas:
Recordar que mientras que los materiales que componen los electrodos de las
baterías de NiMH son relativamente estables en condiciones estándar de
trabajo, en las baterías de Li-ión se encuentra una mayor dificultad en
el proceso de reciclaje a causa de la gran reactividad de los materiales
que la componen, pudiendo comprometer la seguridad del proceso.
Extremar las precauciones en el manejo de las baterías que todavía no
se encuentren descargadas ya que pueden tener una carga residual alta.
Hay que seguir en todo momento las instrucciones de los fabricantes.
Utilizar los EPIs adecuados a cada operación conociendo como se usan
correctamente, manteniéndoles en buen estado e informando de cualquier
anomalía para que se sustituyan. Por ejemplo, durante el tratamiento con agua
se puede formar sulfuro de hidrógeno que es altamente tóxico por lo que hay
que utilizar equipos de protección respiratoria; cuando se este manipulando
ácido sulfúrico seguir las instrucciones que hemos mencionado en el apartado
anterior.
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