Maravall - La Cultura Del Barroco (Extractos)
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La cultura del
Barroco
Anel
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Letras e Ideas
PRINTEDINU.S.A
GAYLORD
LA CULTURA DEL BARROCO
nda
Letras e Ideas
Colección dirigida por
FRANCISCO RICO
JOSÉ ANTONIO MARAVALL
7)
EDITORIAL ARIEL, $. A.
BARCELONA
DISCARDED
WMIVERSITY OF TULSA LIBRAS
UNIVERSITY OF TULSA-McFARLIN LIBRARY
12 edición: enero 1975
2* edición puesta al día: abril 1980
32 edición: mayo 1983
Impreso en España
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida.
almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico,
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ABREVIATURAS
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No, los pueblos no siguen órbitas trazadas desde
la eternidad, ni van, como los astros, dormidos por
sus curvas gigantescas.
con los que trabajaba, saltaban disparadas sobre mí, como para
atreverme a desenvolver explícitamente esa concepción (por
otra parte, como es de suponer, llena entonces de oquedades
que sólo una larga y paciente investigación ulterior me permi-
tiría ir llenando). Creo que a partir de aquel momento no han
pasado los días sin reflexionar —por lo menos, en la mayor
parte de ellos— sobre algún punto del campo del Barroco y
sus alrededores, sin escribir algunas páginas sobre el tema. Ex-
tensas partes de otros libros míos anteriores han tratado ya de
la historia y de la comunidad política, del Estado moderno y
de la sociedad en que éste se inserta en el Renacimiento y en el
Barroco. Aparte de esto, he podido contar —porque, al tiempo
de escribir esta obra, he ido revisándolos para reunirlos en un
volumen— con quince estudios monográficos dedicados a deli-
mitados aspectos de esa segunda época. En tales condiciones,
creo que puedo 'aportar algunas palabras que contribuyan a
esclarecer la de suyo turbia imagen de la época barroca, o tal
vez quizá a embrollarla definitivamente.
Fue en una institución cultural española, en Roma —había
ido allí invitado a hablar, en la universidad, sobre el Estado
moderno—, donde en 1960 me arriesgué a presentar ya en una
conferencia el primer intento de un esquema de interpretación
general de la cultura barroca. No necesito añadir que el térmi-
no «general» aquí resulta de todos modos bastante reducido,
porque en ningún caso, ni entonces ni ahora, mi construcción
interpretativa traspasa los límites de la historia social de las
mentalidades, en la que, según consta a quienes me cono-
cen, me vengo moviendo desde bastante tiempo atrás, precisa-
mente desde que di comienzo a los trabajos que por primera
vez se esbozaban en dicha conferencia. Luego tuve ocasión de
hablar del tema en universidades españolas. Lo desenvolví pos-
teriormente en una conferencia y un seminario —otoño de
1966— en la École des Hautes Études. Más tarde, tuve exce-
lente ocasión de contrastar y ordenar más amplia y sistemáti-
camente mis ideas, cuando, habiendo sido nombrado catedrático
PRÓLOGO 115
1. Teoría del saber histórico, 3.* ed., Madrid, 1967, págs. 87, 134 y
189.
PRÓLOGO 19
12. La cité d travers Ubistoire, trad. fr., París, 1964, pág. 446. Refirién-
dose a la nueva época, L. Mumford hace esta caracterización: «sobre el plano
económico se afirma el predominio de un capitalismo mercantil, mientras que
coagulaban las estructuras políticas de un Estado nacional bajo un gobierno
despótico y se imponía una mentalidad nueva, apoyada sobre una concep-
ción mecánica de la física, cuyos postulados inspiraban ya de tiempo atrás
la organización del ejército y la de las órdenes religiosas» (pág. 439). Éste es,
INTRODUCCIÓN 31
17. Op. cit., pág. 106. «El clasicismo francés presenta la misma tensión
específica del Barroco entre la sensualidad y la religión, la misma morbidez, el
mismo pathos que el barroco español»; véase R. Wellek, Conceptos de crítica
literaria, trad. española, Caracas, 1968, pág. 67.
34 CULTURA DEL BARROCO COMO CONCEPTO DE ÉPOCA
18. Op. cif., capítulo sobre «El concepto del barroco en la investigación
literaria», págs. 61 y sigs.
INTRODUCCIÓN 51)
40. Estudios sobre el Barroco, cit. en nota 16. Véase en especial el artículo
«La misión europea de la España barroca».
41. Véase el estudio de Gerhardt cit. en nota 19 bis. Y las obras en que
Pinder se ha ocupado del tema.
42 CULTURA DEL BARROCO COMO CONCEPTO DE ÉPOCA
46. Más adelante, cap. III, recogeremos una curiosa declaración que se
contiene en La pícara Justina y que nos hace ver no era tan común como
se ha supuesto el gusto por las hagiografías. El hecho mismo de que muchos
de los relatos y comedias de santos contengan tanta parte de grotesco rea-
lismo —piénsese en ese Santo y sastre, título de una comedia de Tirso en la
que lleva al teatro la hagiografía de san Homobono subiendo al cielo con
sus tijeras— revela una erosión realista indiscutible de los elementos sobrena-
turales.
46 GCCULTURA DEL BARROCO COMO CONCEPTO DE ÉPOCA
48. Classicisme et Baroque dans l'oeuvre de Racine, cit., en nota 27, pá-
gina 50.
48 CULTURA DEL BARROCO COMO CONCEPTO DE ÉPOCA
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Capítulo 6
31. Jean Amos Comenius, París, 1957, pág. 42 (antología publicada con
una introducción de J. Piaget). El pasaje citado corresponde a la obra que cita-
mos a continuación en el texto.
32. Ibid., pág. 39.
33. Segni e simboli nella «Vida es sueño», Bari, 1968.
34. Día y noche de Madrid, BAE, XXXIII, pág. 399.
35. BAE, XLII, pág. 364.
36. Antología citada, pág. 48; el pasaje corresponde al Laberinto del mundo.
37. El criticón, IL, pág. 10.
38. Plaza universal de todas ciencias y artes, Perpiñán, 1630.
39. Carta IX (16 noviembre 1622), ed. cit., pág. 139.
IMAGEN DEL MUNDO Y DEL HOMBRE 319
45. El sueño del Infierno, en Obras completas: Prosa, pág. 173. El tópico
del mesón es cultivado por los que hacen literatura picaresca, muy especialmente,
o por aquellos que, con pretensión condenatoria, escriben literatura contra las
malas tretas,
IMAGEN DEL MUNDO Y DEL HOMBRE 321
... Si todo
en las cosas naturales
con la oposición se aumenta,
como dice Calderón (Saber del mal y del bien). Del hom-
bre, como del mundo nos dice Suárez de Figueroa, «es fuerza
que, así como todo lo que tiene movimiento en el globo uni-
versal, viene a ser mantenido por concordante discordia» *”,
Por eso, sirviéndose de las reservas de conservadurismo que
toda solución platonizante encierra, la mente barroca, por en-
cima de guerras y muertes, de engaños y crueldades, de mise-
ria y dolor, afirmará una última concordancia de los más opues-
tos elementos, no porque elimine todos aquellos males, sino
porque los adapte recíprocamente, como a ellos se adapta el
hombre. Por eso, en fin de cuentas, todo comportamiento ba-
rroco es una moral de acomodación y la moral provisional
cartesiana es una moral barroca en cuanto participa de tal ca-
rácter. «Nostre vie est composée, comme l'armonie de lP'uni-
vers, de choses contraires», asegura Montaigne %, y hay que
62. Cf. mi Teoría española del Estado en el siglo XVII, Madrid, 1944.
63. El pasagero, pág. 360.
IMAGEN DEL MUNDO Y DEL HOMBRE 329
70. Obras, edición de R. de Balbín, Madrid, 1944, t. II, pág. 47. El texto
corresponde a un «vejamen» en la Academia de Madrid, A y ocasión bien re-
presentativos de la sociedad barroca.
71. Este fragmento pertenece a sus Prosas diversas, en sus Obras, edición
de Benítez Claros, Madrid, 1946, t. I, pág. 141.
72. Empresa XLVI, pág. 378.
73. Extensión política y económica, en las Po de A. Ossorio, edición
de Campomanes, Apéndice 1 al Discurso sobre la educación popular, pág. 8.
332 ELEMENTOS DE UNA COSMOVISIÓN BARROCA
92. Tenenti (La vie et la mort d travers V'art du XV* siécle, París, 1952)
se ha ocupado de esta cuestión. Nosotros hemos atendido a la misma conside-
rándola como un punto decisivo para entender el problema humano de La
Celestina; cf. mi obra El mundo social de La Celestina, 3.* ed., Madrid, 1973.
340 ELEMENTOS DE UNA COSMOVISIÓN BARROCA
... ignorando
quién soy y qué modo tengan
de vivir los hombres 11%,
31. Cartas de jesuitas (16 noviembre 1637), MHE, XIV, pág. 209.
32. Au coeur religieux du XVI" siécle, París, 1958.
33. Insistamos en que esto no es casual: se trata de utilizar esas fuerzas
irracionales en defensa ciega de un orden existente.
34. Cf. los dos estudios de E. Garin, incluidos en su Medioevo e Rinas-
cimento, Bari, 1954.
35. Suárez de Figueroa recoge la doctrina que habitualmente circula en
su tiempo: hay dos géneros de magia, natural y supersticiosa (lo que viene
a ser un reconocimiento de la efectiva acción de ambas): «La natural, que
contempla cosas celestiales y terrestres y que considera sus conveniencias y
contrariedades, descubriendo las facultades en la naturaleza abscondidas, mez-
cla por el consiguiente las unas con las otras en proporción debida y debajo
de cierta constelación»; esta magia, pues, combinando las ocultas propiedades
de los seres, cuyo conocimiento ha alcanzado, «produce lo que parecen inau-
ditos milagros»; la otra es supersticiosa: «Hácese por invocación de malignos
espíritus y es una manifiesta idolatría, prohibida siempre por las repú-
blicas bien ordenadas» (Varias noticias..., fol. 54). La tendencia a utilizar
resortes mágicos provocó una popular difusión de la segunda.
464 ACCIÓN PSICOLÓGICA SOBRE LA SOCIEDAD BARROCA
43. El pasagero, cit., pág. 207: «Como heno son los días de los hombres».
44. Entretiens sur la vie et sur les ouvrages des plus excellents peintres
onciens et modernes, t. Il, pág. 322, edición de Trévoux, 1725.
45. Historia de la orden de San Jerónimo, NBAE, XII, pág. 557.
46. Obras. Prosa, t. 1, págs. 120 y 169, que corresponden, respectivamente,
a La vida del Buscón y a El alguacil endemoniado. En este último lugar considera
que el Bosco no creía que hubiera demonios de veras, hasta tal punto cultivaba
la extrañeza por sí misma.
47. Epístola sobre la poesía, en Obras escogidas, t. 11, Aguilar, Madrid,
1953, pág. 933.
48. Diálogos practicables..., cit., pág. 185.
NOVEDAD, INVENCIÓN, ARTIFICIO 467
73 bis. Cartas de jesuitas (22 junio 1639), MHE, XV, pág. 270, Barrionuevo,
BAE, CCXXI, pág. 148 (16 junio 1655).
74. Op. cit., pág. 67.
75. BAE, CCXXII, pág. 199 (19 junio 1658).
474 ACCIÓN PSICOLÓGICA SOBRE LA SOCIEDAD BARROCA
76. BAE, CCXXII, pág. 165 (20 febrero 1658). Comentarios semejantes
se repiten con frecuencia.
77. BAE, CCXXI, págs. 212 y 214.
78. BAE, CCXXI, pág. 148.
NOVEDAD, INVENCIÓN, ARTIFICIO 475
83. Esta última observación es de Alewyn (pág. 76), que no la pone en re-
lación con los cambios históricos, pero pone agudamente de manifiesto su
interés.
84. BAE, XXI, pág. 247.
85. Diálogos practicables..., cit., pág. 123,
478 ACCIÓN PSICOLÓGICA SOBRE LA SOCIEDAD BARROCA
90. Cf. la obra de Hugo A. Rennert, The Spanish stage in the time
of Lope de Vega, Nueva York, 1909, reeditada recientemente, sin fecha.
91. Rennert, op. cit., págs. 241-242.
92. J. B. Trend («Escenografía madrileña en el siglo xvi», RBAM, II,
1926, págs. 269-281) da curiosas noticias sobre las representaciones de come-
dias que se organizaron en honor del príncipe Carlos (luego Carlos 1 de In-
glaterra) en su imprevista visita a Madrid. Observa, sobre otros datos que reúne,
una curiosa correspondencia del desarrollo de los locales teatrales en el Lon-
dres de fin del xvi y comienzos del xvi, con el de Madrid de la misma
época. Y da un curioso dibujo escenográfico del Salón de Comedias de Felipe IV,
que no puede resultar más aleccionador acerca del que hemos llamado «perspcc-
tivismo» de la época.
480 ACCIÓN PSICOLÓGICA SOBRE LA SOCIEDAD BARROCA
97. MHE, XV, pág. 414; BAE, CCXXI, págs. 267, 153, etc.; BAE,
CEXXITTAS págs AO RIZO Sd 65, etc.
98. BAE, CCXXI, pág. 237.
99. BAE, CCXXI, pág. 242,
482 ACCIÓN PSICOLÓGICA SOBRE LA SOCIEDAD BARROCA
115 bis. Véase C.-G. Dubois, op. cit., pág. 165: «se trata de hacer osten-
tación de posibilidades...»; esto es, de una demostración, con carácter de
competencia en tener y en poder, dentro del contexto de una fiesta
116. Cigarrales, cit., pág. 156.
117. Carta XII (15 agosto 1623), cit., pág, 203.
118. Noticias de Madrid (junio 1622), cit., pág. 27. Estas Noticias, con
motivo de la presencia del Príncipe de Gales en Madrid, ofrecen un cuadro des-
lumbrador y absurdo de la vida de los Grandes.
NOVEDAD, INVENCIÓN, ARTIFICIO 489
121. BAE, CCXXII, pág. 51 (27 diciembre 1656). Más conformistas con
el régimen los jesuitas, leemos en una carta de ellos, años antes: «al-
gún desenfado han de tener las ocupaciones grandes todo el año» (9 febrero
1638), MHE, XIV, pág. 317. Sin embargo, hasta el prudente Pellicer siente
indignación por el loco despilfarro de las fiestas.
122. BAE, CCXXI, pág. 157 (30 junio 1655).
123. MHE, XIV, pág. 335 (16 febrero 1638).
124. Avisos, ed. del Semanario Erudito, XXXII, pág. 74 (11 junio 1640).
125. Pellicer, Avisos, ed. del Semanario Erudito, XXXII, págs. 242 y 248.
126. BAE, CCXXIT, pág. 103 (13 enero 1655). «En los mayores aprietos
sólo se trata de festines» (ibid., pág. 153).
127. BAE, CCXXII, pág. 39 (27 diciembre 1656).
NOVEDAD, INVENCIÓN, ARTIFICIO 491
140. Barrionuevo, Avisos, BAE, CCXXII, págs. 89, 92, 96, 161 y 190.
Corresponden de julio de 1657 a junio de 1653.
141. En su comedia Las suertes trocadas y torneo venturoso, incluida en
Poetas dramáticos valencianos, t. 1, pág. 383.
142, Deleyto, El rey se divierte, cit., págs. 163 y sigs.
143. Cigarrales de Toledo, cit., pág. 93.
NOVEDAD, INVENCIÓN, ARTIFICIO 497
144. Ed. cit., págs. 28, 78, 91, 166, 222, 245.
145. MHE, XIV, pág. 18.
146. Avisos, ed. del Semanario Erudito, XXXI, pág. 50; ibid., XXXIII,
págs. 194 y 215, passim.
147. BAE, CCXXII, págs. 124, 132, 160, 161, passim.
148. Anales de Madrid, cit., págs. 173, 311, passim.
149. Citado por G. Gentile, 11 pensiero del Rinascimento, Florencia, 1940,
pág. 63.
498 ACCIÓN PSICOLÓGICA SOBRE LA SOCIEDAD BARROCA