-Güeno, tú me puees matar si es tu gusto; pero no por eso dejará de ser una malita faena la que tú te estás cargando con el Chumbera, y lo que yo te digo es que esas cosas tiéen sus quiebras, y que siendo Joseíto tan guasón y tan sin méritos como es, pudiera pasar que a ti se te estragara el gusto y te saliera ese juego por un ojo de la cara.
Con tan irresistibles medios pueden burlarse y se han burlado siempre de todos los obstáculos que los Pueblos oprimidos han querido oponer a su despotismo. Cleomenes hizo matar a los Ephoros en Esparta, y se hizo déspota.
Carvajal: -Y también hablé posteriormente con el Edecán Naval, quien me confirmó que Allende está en La Moneda. Pinochet: -Entonces hay que estar listos para actuar sobre él. Más vale matar la perra y se acaba la leva. Carvajal: -Exacto.
Fue aquél día en que arrastró los bueyes de ancha frente hasta la sagrada Tirinto, atravesando la corriente del Océano, después de matar a Orto y al boyero Euritión en su sombrío establo, al otro lado del ilustre Océano.
Güeno, pos sigún diba diciendo, dambos estaban por la Tururú a matar, y la Tururú, manque le gusta más el de la Azúcar que el de las Greñas, como el Greñitas es mataor y el otro no es más que banderillero, pos lo que pasa..., no sabía a qué carta quearse y a dambos le ponía güen perfil y mejor frente, y lo que pasa...
-Volvamos a empezar por vos. ¿Cuántos españoles esperáis
matar en el resto de la guerra, suponiendo que dure todavía... tres años?
Pedro Antonio de Alarcón
Si conforme soy yo quien se lo encuentra y se entera de lo que pasaba, hubieran sido los migueletes habría dado vuestras señas y las de nuestra guarida, como me las ha dado a mí, y estaríamos ya todos en la cárcel! ¡Ved las consecuencias de robar sin
matar!
Pedro Antonio de Alarcón
Pero he aquí que cierta injusticia cometida por nuestro Jefe en daño de Ramón; uno de esos abusos de autoridad que disgustan de la más honrosa carrera; una arbitrariedad, en fin, hizo desear al Teniente de cazadores abandonar las filas de sus hermanos, al amigo dejar al amigo, al liberal pasarse a la facción, al subordinado
matar a su Teniente Coronel....
Pedro Antonio de Alarcón
Lo cual (dicho sea para concluir dignamente) no significa que debáis creer en la infalibilidad de tales vaticinios, ni menos que fuera acertada regla de conducta la de Parrón, de
matar a todos los que llegaban a conocerle...
Pedro Antonio de Alarcón
El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios.
-lloriqueó ante el capitán-. ¡No me bajen en Puerto X! ¡Me van a
matar!... ¡Te lo pido de veras!... El Sílex volvió a Posadas, llevando con él al mensú, empapado aún.
Horacio Quiroga
¡Allí, allí hay una enorme!... ¡Ay! ¡¡Socorro, socorro!! ¡Todos me quieren
matar! ¡Las han mandado contra mí, todas! ¡El monte está lleno de arañas!
Horacio Quiroga