Issn: Issn: Theomai@unq - Edu.ar
Issn: Issn: Theomai@unq - Edu.ar
Issn: Issn: Theomai@unq - Edu.ar
ISSN: 1666-2830
ISSN: 1515-6443
theomai@unq.edu.ar
Red Internacional de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza
y Desarrollo
Argentina
1 Agradezco los comentarios recibidos de una de las revisiones que contribuyeron a mejorar y
completar el texto.
2
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet); Centro Interdisciplinario
para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp); Mujeres por un Desarrollo Alternativo para un
Nueva Era (DAWN).
78
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
Resumen
El presente trabajo sistematiza los debates actuales sobre la cuestión del trabajo
y el cuidado desde una mirada feminista, recogiendo antecedentes y evidencia que dan
cuenta de cómo operan actualmente las estructuras básicas de reproducción de la
desigualdad en el mundo del trabajo. Para ello, en la primera sección se presenta una
síntesis del debate conceptual en torno a la cuestión. En la segunda, se da cuenta de los
aspectos destacados que la evidencia empírica revela en torno a la articulación entre
trabajo productivo y reproductivo y sus implicancias en términos de reproducción de la
desigualdad. En la tercera, se exponen los avances en materia de discusión, diseño e
implementación de políticas públicas que buscan atender el problema. En la última, se
presentan las conclusiones centrales y se subrayan los aspectos que se considera
debieran guiar la investigación y el debate en el campo.
Introducción
Los feminismos han expuesto extensamente como uno de sus debates centrales
la necesidad de contemplar una visión amplia del mundo del trabajo, que visibilice la
relación que existe entre cómo se organiza el trabajo de producción de bienes y servicios
con valor económico en el mercado, y el trabajo de reproducción cotidiana de la vida. Ya
en la década del ‘70, el llamado debate del trabajo doméstico expuso las implicancias
que la división sexual del trabajo en estas dos esferas tenía como obstáculo para la
emancipación de las mujeres y la reducción de las brechas de desigualdad.
Este debate, en algún sentido soslayado en las décadas de preeminencia del
llamado feminismo neoliberal3, más enfocado en la lucha por marcos normativos que
fortalecieran los derechos humanos de las mujeres, y políticas públicas que los
garantizaran, ha cobrado nuevo impulso recientemente en la región al amparo de
algunos procesos. En primer lugar, la progresiva producción de información sobre la
magnitud y características del trabajo de cuidado no remunerado, mediante la
realización de encuestas de uso del tiempo y su valorización monetaria en el marco de
los sistemas satélites de las cuentas nacionales, proceso en el cual han sido muy
influentes algunas agencias de las Naciones Unidas. En segundo lugar, la progresiva
puesta en la agenda de políticas públicas de algunos países de la región del tema de los
cuidados y la discusión sobre la forma que debieran adoptar políticas públicas en el
sector, con el caso del Sistema Nacional Integrado de Cuidados de Uruguay como faro
indiscutible. En tercer lugar, la avanzada reciente del movimiento de mujeres y
feminista, que ha revitalizado los debates históricos, al impulso de renovadas miradas,
y reintroducido en la propia agenda del movimiento los temas más “económicos”,
especialmente en el marco de la organización de los paros internacionales de mujeres.
En este contexto, cobra especial sentido retomar la discusión sobre la
interrelación entre el trabajo productivo y el trabajo reproductivo o de cuidados, y en
particular revelar la forma que adopta en los contextos actuales y cómo sigue siendo uno
de los mecanismos centrales de reproducción de desigualdad de género y socio-
79
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
80
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
81
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
82
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
8Como ilustración, Sanchís y Rodríguez Enríquez (2011) analizan el caso de la cadena global de
cuidado que funciona en el corredor migratorio Paraguay – Argentina.
9 El Convenio 189 trata sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores
domésticos. Fue sancionado en el año 2011. A medida que los países lo van ratificando, se vuelve
necesario alinear las normativas nacionales con los compromisos asumidos en dicha ratificación.
En el caso de Argentina, la norma que regula el trabajo en casas particulares fue sancionada poco
antes del Convenio de la OIT y significó en las normas una casi equiparación de las condiciones
de trabajo en el empleo doméstico con el resto del empleo en el sector privado.
83
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
84
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
información sistematizada por el Banco Mundial y citada por ONU Mujeres (2017), para
el año 2014 la tasa de desempleo promedio de las mujeres de la región superaba el 8%
mientras la de los varones se ubicaba por debajo del 6%. La magnitud de la brecha se
mantuvo relativamente estable desde comienzos de los 90’s.
También la brecha de género se verifica en los indicadores de informalidad
laboral. Aunque es menor y variante según los países, en la mayoría de los casos las
mujeres están sobre-representadas en el empleo asalariado no registrado, en el empleo
por cuenta propia y en el servicio doméstico (sector de actividad que cuenta con los
mayores índices de informalidad laboral).
Finalmente, en los mercados laborales de la región se siguen verificando los
fenómenos de segregación horizontal (concentración de mujeres en ocupaciones
típicamente femeninas, que habitualmente pagan menos salarios y tienen peores
condiciones laborales) y de segregación vertical (concentración de mujeres en los puestos
más bajos de la pirámide ocupacional y de los hombres en los puestos de mayor
jerarquía). La segregación vertical da lugar a los fenómenos del techo de cristal, esto es
una barrera invisible que dificulta la posibilidad de las mujeres de escalar los peldaños
más altos de la jerarquía ocupacional para ocupar puestos de decisión), de piso pegajoso
(la dificultad de simplemente empezar a subir en la escalera de las ocupaciones) y de
escaleras rotas (para referir a los múltiples obstáculos que implican que las mujeres
empiecen sus carreras laborales pero las vean interrumpidas y demoradas por múltiples
factores).
Como consecuencia de todo lo anterior, en el mercado laboral latinoamericano se
sigue verificando una brecha de género en los ingresos. Es decir, las mujeres en
promedio ganamos menos que los varones. Esto deviene mayormente de la conjunción
de una menor y peor participación de las mujeres, pero también de la simple y lisa
discriminación. Según consigna ONU Mujeres (2017) en base a datos de la Cepal, el
salario medio de las mujeres de 15 y más años de edad representaba en el año 1990 el
63,4% del salario medio de los varones y hacia el año 2014 representaba el 74,2%. Es
decir, la brecha general se redujo, pero aún se mantiene por encima de los 20 puntos
porcentuales.
Un dato interesante es que la brecha de ingresos persiste independientemente del
nivel de calificación de los trabajadores y las trabajadoras, pero que se redujo más para
los niveles de menor calificación. En efecto, tomando al nivel educativo como proxy de
la calificación para el empleo, mientras en 1990 el salario promedio de las mujeres de 15
años y más de mayor nivel educativo (13 o más años de instrucción) representaba el
65,1% del salario de los varones del mismo nivel educativo, en el año 2014 representaba
el 74,4%. Mientras tanto, en el caso de las personas de menor nivel educativo (hasta 5
años, es decir, nivel primario incompleto), el salario promedio de las mujeres pasó de
representar 58,2% en 1990 a 77,4% en 2014, es decir, una reducción mucho más
significativa de la brecha, que de hecho ahora resulta menor entre varones y mujeres
menos educados, que entre quienes tienen mayor nivel educativo.
La contracara de lo que pasa en el mercado laboral es lo que pasa con el trabajo
no remunerado. Al respecto podemos señalar que, si bien no es posible hablar de
evolución en este caso por falta de disponibilidad de información temporal, sí se puede
advertir que las mujeres dedican en promedio en la región más tiempo que los varones
al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, que por lo tanto sigue representando
uno de los principales obstáculos para la participación de las mujeres en otros órdenes
de la vida (económico, pero también político, educativo, comunitario). Tomando la
información sistematizada por Cepal de las encuestas de uso del tiempo disponibles en
85
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
la región, se observa que las mujeres destinan en promedio 37,9 horas semanales al
trabajo no remunerado, mientras que los hombres destinan 12,710. Inversamente en
promedio los hombres destinan 41,5 horas semanales promedio al trabajo remunerado,
mientras que las mujeres destinan 19,7. En suma, las mujeres tienen en promedio
jornadas semanales de trabajo total (remunerado y no remunerado) más largas que los
varones, siendo para ellas de 57,6 horas semanales, y para ellos de 54,2. ¿Se verifican en
Argentina tendencias similares en el trabajo asalariado y en el trabajo no remunerado?
10 Las encuestas de uso del tiempo se han impulsado en la región en las últimas dos décadas, a
través de dos metodologías. Por un lado, las encuestas que listan tareas e indagan si las personas
las realizan y por cuanto tiempo. Este tipo de encuestas tiene la ventaja de ser menos costoso, de
más fácil administración y más sencilla codificación. Pero en general, adolecen de la posibilidad
de captar simultaneidad en las tareas y la estimación del tiempo suele ser menos rigurosa. Por
otro lado, las encuestas del tipo diario de actividades, que van recorriendo un período de
referencia determinado (habitualmente 24 horas de un día) durante el cual las personas van
registrando o informando lo que realizan. Así se puede reconstruir con bastante exactitud el uso
del tiempo durante todo un día, incluyendo las actividades que se realizan simultáneamente. Este
tipo de encuestas suelen presentar menos sesgos que las anteriores y registrar mejor las
estimaciones de tiempo. Sin embargo, suelen ser más costosas y su calidad es altamente
dependiente de la buena capacitación de las personas que llevan adelante el relevamiento. Para
un recorrido sobre las encuestas de uso del tiempo en América Latina y algunas revisiones críticas
ver Aguirre y Ferrari (2014), Carrasco Bengoa (2016) y Esquivel et al (2008).
11 Salvo indicación en contrario, la fuente de los indicadores del mercado laboral que se utilizan
86
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
Gráfico 1
Tasa de actividad. Personas de 14 años y más. Por sexo. Tercer trimestre de cada año.
75
70
65
60
55
50
45
40
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
Mujeres Varones
12Beccaria et al (2017) señalan que debiera profundizarse el análisis para reforzar el argumento
del efecto ingreso para el caso de las mujeres de menor escolarización, pero además indagar cuán
apropiado resulta para aquellas de nivel educativo intermedio. También sostienen que es
necesario profundizar el estudio de la hipótesis acerca de la existencia de un techo a la tasa de
actividad de las mujeres resultante de las condiciones laborales disponibles, y a las condiciones
que definen “el costo del no trabajo”.
87
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
una señal de progreso, sino justamente de como el trabajo de las mujeres actúa para
administrar a nivel de los hogares, los impactos de la crisis económica13.
Los progresos en la participación de las mujeres en el mercado laboral se dan con
una persistencia de las brechas de género en el tipo de participación. Así, como lo
constata MTySS (2018) a partir de información de la EPH, las mujeres siguen padeciendo
de manera sistemática mayor desempleo que los varones (en el año 2017, 9,5% contra
7,3%), tienen mayor presencia relativa en la informalidad laboral (en el año 2017, 36,4%
contra 32,7%), y participan en mayor proporción en empleos a tiempo parcial (en el año
2017, 52,4% contra 25,4%).
También se siguen verificando en el mercado laboral los fenómenos de
segregación horizontal y vertical. Las mujeres se encuentran sobre-representadas en los
sectores de actividad de empleo en casas particulares (94,7% de las personas ocupadas
en el sector), enseñanza (73,3%) y servicios sociales y de salud (68,4%)14. Mientras tanto,
los hombres están sobre-representados en las tareas extractivas y de construcción
(96,8%), las actividades agrícolas (90,9%), y la manufactura (77,5%).
Simultáneamente, las mujeres están sobre-representadas en las actividades de
menor nivel de calificación: el 58,8% de las personas ocupadas en tareas sin calificación
son mujeres, y la tasa de incidencia de este tipo de ocupaciones es de 29,3% en el empleo
de las mujeres, contra 12,7% para los varones, lo que constata la existencia del llamado
“piso pegajoso” en el mercado laboral argentino. En el otro extremo de la pirámide de
las ocupaciones, también se verifica la existencia del “techo de cristal”, ya que, aunque
45% de las personas asalariadas son mujeres, éstas representan sólo el 30,1% de los
cargos de jefatura, y sólo el 31,2% de los cargos de dirección (MTySS, 2018). Como
consecuencia de todo lo anterior, en el mercado laboral argentino también se verifica la
persistencia de la brecha de género en los ingresos provenientes del trabajo, que se ubica
en la última estimación disponible en 28% (INAM, 2018).
La contracara de lo que sucede en el mundo del trabajo remunerado, es lo que
pasa en el mundo del trabajo no remunerado. Como lo presentamos conceptualmente,
no se puede entender la producción sin mirar la reproducción y es justamente en ese
entramado donde se resuelve la experiencia de vida de las mujeres en relación con el
trabajo.
En el caso de Argentina, la combinación de una heterogénea e insuficiente
cobertura de servicios de cuidado, junto con una persistente visión maternalista de los
mismos explica que, como lo muestra la Encuesta Nacional de Estructura Social (ENES
2014/15), el 80% de los niños y niñas menores de 4 años permanezcan la mayor parte
del día (entre lunes y viernes) con sus madres. Sólo el 5% permanece con sus padres y
poco más del 5% con otros familiares que no conviven con ellos (por ejemplo, las
abuelas) (Faur y Pereyra, 2018).
Esta situación impone presión sobre el tiempo de las mujeres. En Argentina no
contamos con una encuesta de uso del tiempo que nos permita conocer rigurosamente
la dedicación de las personas a las distintas actividades que realizan. Como
aproximación se puede explorar la información relevada por el módulo de trabajo no
remunerado y voluntario que se montó sobre la Encuesta Anual de Hogares Urbanos en
13 Algo similar ocurrió en el anterior período de crisis de los años 2008/09. Para un análisis del
impacto de la crisis en las brechas de género en el mercado laboral y en la situación de las mujeres
ver Espino et al (2012).
14 MTySS (2018: Gráfico 10).
88
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
el tercer trimestre de 201315. Esta información confirma que las mujeres participamos
más en las tareas domésticas y de cuidado que los varones, y que lo hacemos
dedicándole mucho más tiempo promedio (Ver Tabla 1).
Tabla 1
Participación en y tiempo dedicado a tareas domésticas y de cuidado. Por sexo. Total
de aglomerados urbanos. Tercer trimestre de 2013.
Varones Mujeres
Tasa de Tiempo Tasa de Tiempo
participación promedio participación promedio
Quehaceres 50,9 2,4 86,6 3,9
domésticos
Apoyo escolar 6,9 1,9 19,3 2,1
89
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
tradicionales, entre género y clase (lo que a su vez se entrecruza con interseccionalidades
de raza, edad, residencia territorial, etc.).
El gráfico 2 muestra como la posición socio-económica de las personas se vincula
directamente con su participación en el trabajo, en un sentido positivo en relación a la
participación en el mercado laboral (mayor cuanto más alto el estrato socio-económico)
y en un sentido negativo en el caso del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado
(mayor cuanto más bajo es el estrato socio-económico). Estas diferencias operan más
marcadamente para las mujeres que para los varones en el mercado laboral, y sólo para
las mujeres en el caso de la dedicación al trabajo no remunerado.
Gráfico 2
Tasa de actividad y tiempo dedicado al trabajo doméstico no remunerado. Por sexo y
quintil de ingreso per cápita del hogar.
Tasa de Actividad (1) Trabajo doméstico y de cuidado no remunerado
(2)
100
10
80
8
60 6
40 4
20 2
0 0
Q1 Q2 Q3 Q4 Q5 Q1 Q2 Q3 Q4 Q5
90
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
91
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
16 http://www.sistemadecuidados.gub.uy/innovaportal/v/55687/1/innova.front/el-camino-
recorrido
17 Para una descripción y análisis del proceso de promoción del sistema nacional de cuidados en
92
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
93
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
Frente a los desafíos que impone esta realidad, ¿está Argentina avanzando
debate y acción para transformar la OSC? En principio podríamos afirmar que alineado
con lo que sucede en Uruguay y en otros países de la región, el tema de los cuidados y
de las brechas de género en el mercado laboral, ha permeado el debate de política
pública. Sin dudas, esto se refuerza con la efervescencia del movimiento de mujeres y
feminista, con la implosión de asuntos urgentes para dar cuenta y transformar
opresiones históricas18 y con la paulatina inclusión de temas más económicos en esta
agenda.
Los avances son por ahora más discursivos que efectivos y se encuentran
concentrados en algunos aspectos específicos de la agenda. En primer lugar, existen
múltiples proyectos legislativos que proponen atender aspectos del cuidado, en
particular ampliación de licencias y fortalecimiento de un sistema de cuidados en la
primera infancia19.
En segundo lugar, existe discusión, ejercicios de costeo y múltiples propuestas
para extender los esquemas de licencia, particularmente la licencia por paternidad. De
hecho, en los últimos meses se ha extendido la licencia por paternidad en el ámbito del
empleo público de la Ciudad de Buenos Aires y existe un proyecto de ley impulsado por
el gobierno nacional que busca lo mismo para el empleo del sector privado.
Si bien los avances en línea con ampliar la licencia para los padres o progenitores
no gestantes son positivos, preocupa que los mismos no se conciban explícitamente
como parte de la construcción de un esquema de licencias que aspire a igualar los
beneficios accesibles para gestantes y no gestantes, y tornar las licencias obligatorias e
intransferibles, como único modo de garantizar que este tipo de mecanismos no generen
discriminación en el mercado laboral. Adicionalmente, la discusión debería ampliarse a
licencias parentales y familiares.
En tercer lugar, la cuestión de los servicios de cuidado para los niños y niñas, en
particular los de menor edad, es el otro tema que más avanzó en la agenda de discusión
y que de hecho se señala desde el propio poder ejecutivo como una de las prioridades
de la gestión de gobierno. La estrategia desde la gestión actual de gobierno es avanzar
vía la ampliación de la provisión de cuidado de tipo asistencial. A través del programa
Primera Infancia, el Ministerio de Desarrollo Social busca ampliar la oferta de
Establecimientos de Primera Infancia (EPIs), que brindan atención integral, contención
y estimulación, para niños y niñas de 45 días a 4 años. Sus prestaciones incluyen
asistencia nutricional, prevención y promoción de la salud, estimulación temprana y
psicomotricidad y capacitación para educadores, madres, nutricionistas y profesionales
de esos espacios.
Lamentablemente no existe información oficial actualizada disponible que nos
permita conocer la cobertura de los EPIs, ni su distribución jurisdiccional, ni sus
características. Mucho menos, evaluaciones sobre su rendimiento. A partir de los escasos
estudios que existen sobre estas instituciones, se puede afirmar que ha habido avances
94
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
95
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
Conclusión
96
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
Referencias
AGUIRRE, Rosario y Fernanda FERRARI: "La construcción del sistema de cuidado en el Uruguay.
En busca de consensos para una protección social más igualitaria", en Serie Políticas Sociales
192, Santiago, Cepal, 2014.
AGUIRRE, Rosario y Fernanda FERRARI: “Las encuestas sobre uso del tiempo y trabajo no
remunerado en América Latina y el Caribe. Caminos recorridos y desafíos hacia el futuro”, en
Serie Asuntos de Género 122, Santiago, Cepal, 2014.
ALONSO, Virginia y Gabriela MARZONETTO: El cuidado de personas con dependencia:
Diagnóstico de situación y oferta de servicios estatales para adultos mayores y
personas con discapacidad en la Argentina. Buenos Aires: Ciepp. DT 102. 2019.
BATTHYANY, Karina: "Las políticas y el cuidado en América Latina: una mirada a las experiencias
regionales", en Serie Asuntos de Género 124, Santiago, Cepal, 2015.
BECCARIA, Luis, Roxana MAURIZIO y Gustavo VÁZQUEZ. “El estancamiento de la tasa de
participación económica femenina en Argentina en los años 2000”, en Desarrollo Económico,
57 (221), 3-31. 2017.
BRENNER, Johanna. “There Was No Such Thing as ‘Progressive Neoliberalism’”, en Dissent
Magazine. 2017. https://www.dissentmagazine.org/online_articles/nancy-fraser-
progressive-neoliberalism-social-movements-response
CARRASCO BENGOA, Cristina: “El tiempo más allá del reloj: las encuestas de uso del tiempo
revisitadas”, en Cuadernos de Relaciones Laborales 34(2), 357-383. 2016.
DALLA COSTA, Mariarosa: Famiglia, Welfare e Stato tra progressismo e New Deal. Milan,
Franco Angeli. 1983
EQUIPO LATINOAMERICANO DE JUSTICIA Y GENERO (ELA): “De eso no se habla: el
cuidado en la agenda pública”. Estudio de Opinión sobre la organización del
Cuidado. Buenos Aires, ELA. 2012
ESPINO, Alma, Valeria ESQUIVEL y Corina RODRIGUEZ ENRIQUEZ: “Crisis, regímenes
económicos e impactos de género en América Latina”, en Valeria ESQUIVEL (coord): La
economía feminista desde América Latina: una hoja de ruta sobre los debates actuales
en la región. Santo Domingo: GEM-LAC – ONU Mujeres. 2012.
ESQUIVEL, Valeria, Debbie BUDLENDER, Nancy FOLBRE y Indira HIRWAY: “Explorations:
Time-use surveys in the South”, en Feminist Economics 14(3), 107-152. 2008.
ESQUIVEL, Valeria, Eleonor FAUR y Elizabeth JELIN: Las lógicas del cuidado infantil. Entre
las familias, el Estado y el mercado. Buenos Aires, IDES – UNFPA- UNICEF. 2012
ESQUIVEL, Valeria: La economía del cuidado en América Latina: Poniendo a los cuidados en
el centro de la agenda. Panamá, PNUD. 2011.
FAUR, Eleonor y Francisca PEREYRA: “Gramáticas del cuidado”, en Juan Ignacio PIOVANI y
Agustín SALVIA (coords.): La Argentina en el siglo XXI. Cómo somos, vivimos y
convivimos en una sociedad desigual. Encuesta Nacional sobre la Estructura social.
Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina. 2018.
FEDERICI, Silvia: Counterplanning from the Kitchen. Bristol, Falling Wall Press. 1975.
FEDERICI, Silvia: Wages against Housework. Bristol, Falling Wall Press. 1982.
97
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
98
Theomai 39
primer semestre 2019 / first semester 2019
99