22.3.16
Papá
Donde vivo el día 21 del tercer mes marca el comienzo de la primavera. Apenas se siente el cambio de temperatura y la promesa de verde en la naturaleza. En dos semanas estarán floreciendo los cerezos y los tulipanes se levantarán al cielo con elegancia y color.
Poco a poco aparece ese verde que tanto te gustó, verde nuevo y tan lejano al verde agreste y tropical de Venezuela. Este verde inocente y tímido de la primavera alemana fue el que te cautivó hace ya casi 14 años, cuando viniste al nacimiento de Esperanza. Esperanza-primavera, me dijiste, „ese también sería un buen nombre“, luego pensaste: - No, es una redundancia, porque la primavera es siempre esperanza.
Hoy me asomo a mi ventana y te presiento, en el verde de la naciente primavera. Hoy también hace un año de aquella llamada telefónica que desató todos mis miedos, las palabras temblorosas de mi hermana y esa sensación en mi cerebro de no poder comprender nada de lo que ella decía.
Han pasado 365 días desde que la maldad imperante en Venezuela, te hizo un número más de las víctimas diarias de la violencia y el horror. Quién diría papá, que la ruleta de la mala suerte nos tocaría de esa forma un día. A ti, un anciano de casi 75 años, que a duras penas caminaba sin dolor en la rodilla que todavía le quedaba. Quién diría que sería en tu amado pueblo, a manos de dos vándalos sin madre. Quién diría, en un abasto comparando verduras para llevar a casa.
Es la forma papá, es la forma lo que todavía no entiendo. La forma de tu muerte, injusta y a destiempo. Una muerte de esas que uno no le desea a nadie, muerto a balazos, en tu pueblo, a pleno día. Eso es lo que más duele papá, porque aunque nos cueste admitirlo y a la hora de las chiquiticas y nos de miedo la conciencia de ello, todos tenemos los días contados. Siempre habrá un final. Pero así no, papá, así no merecías irte viejo.
Me faltan las palabras, papá. Yo que siempre las he tenido a flor de piel, llevo un año haciéndome la fuerte, llorando de a poquito como en los sueños, hablándote como si no hubiera pasado lo peor, dejándote ir a cuenta gotas. Y sin embargo, llega marzo y se me revuelven las entrañas y la tristeza me gana la pelea.
Dicen que de todos tus hijos soy yo la que más se parece a ti. Y quizá por esa razón y por la relación tan especial que nos unió, sé exactamente lo que responderías ante mi queja. Lo sé y me saca una sonrisa imaginarte saliéndome con "una de las tuyas" para no dejarme vencer por mis tormentos.
Pero hoy no puedo, viejo. Hoy no me sale bien hacer de tripas corazón, lo admito, hoy me gana la batalla la tristeza y me siento absolutamente huérfana en el alma.
Sólo quería decirte una vez más que te quise, que te quiero y que siempre te querré. Así como fuiste y con todos lo que fuiste. Qué deseo que dondequiera que estés haya un llano lleno de vacas y mucho sol para tu querencia.
6.3.16
Una historia verdadera para mi esperanza.
(No conozco personalmente a Adriana, pero desde hace años la sé, a través del amor de nuestros amigos comunes que en sus conversaciones siempre me la han puesto cerca, a ella y a su hija. Lo que sigue fue lo que le conté a mi Esperanza, otra niña como Federica, que mira al mundo desde la curiosidad y la fragilidad que significa vivir)
La migración tiene hoy día muchas caras. Migrar es dejar el lugar de residencia para establecerse en otro país, especialmente por causas económicas o sociales. Irse por razones políticas, se llama exilio. Es consecuencia de la persecución ejercida por un régimen totalitario, por ejemplo. Muchos deciden irse de su país por razones socioeconómicas, la gente se va en busca una mejoría para su nivel de vida o sus condiciones de trabajo.
En el peor de los casos el hambre, la guerra y la miseria hacen que la gente se vaya de su país. Esa es la migración forzada, como la estamos viviendo en estos momentos en Europa, en donde masas inmensas de gente desesperada llega al continente europeo huyendo de su país en guerra. Hombres, mujeres y niños que son capaces de viajar miles e kilómetros, pasando por peligros inimaginables para escapar del horror. Nada puede ser peor que el infierno que dejan.
Nosotros los Venezolanos no éramos un país de emigrantes. Todo lo contrario, nuestro país se construyó a punta de la presencia y el trabajo de inmigrantes provenientes de muchas partes del mundo, espeialmente de Europa. El venezolano salía del país generalmente para estudiar y en la mayoría de los casos siempre retornábamos a nuestra tierra. Emigrar no era para nosotros una salida perentoria, ni una necesidad apremiante.
Desde hace unos años lo es. En los últimos tiempos el venezolano emigra para salvar su vida. A nosotros nos aplica también la definición de la migrarción de la biología, el desplazamiento de un hábitat a otro porque como las especies animales, nos vemos obligados a lazar vuelo o a poner mar de por medio debido a una necesidad intrínseca que generalmente tiene que ver con la preservación de la existencia.
En estos días la historia de Adriana y Federica se ha convertido en viral en las redes sociales. Es una historia de lucha y esperanza, de mucha fortaleza y fe. Es la historia del milagro, el trasplante de hígado y la nueva vida de una niña que gracias al funcionamiento de un sistema de salud, ha vuelto a nacer.
Aquí, allá y más allá
En Alemania, no es necesario hacer campañas para donar órganos. Solo basta ir a los colegios, contar como todos los años se salvan vidas, luego escoger la fecha para entregar los datos y que te hagan los exámenes.
Y quizá un día suene el teléfono, y una voz te diga que alguien precisa de tu médula o de algún órgano, por ejemplo. Y nada, que urge y entonces tu mundo se para, y todos entienden. No hay nada más importante que esa cita en el hospital y la nueva vida que entregarás para aquel que la necesita.
Así de fácil y con conciencia, a diario un ser humano anónimo le entrega el regalo más hermoso a otro, la posibilidad de vida.
Pero en Venezuela no es así. Tenemos un país venido a menos. Tenemos un país sin insumos y sin información, tenemos un país en donde no se consigue una pastilla para mitigar un dolor de cabeza, tenemos un país que no ha aprendido que donar órganos es una forma de dar vida, tenemos un país sin leyes ni continuidad, tenemos un país en donde morirse en más fácil que hacerlo en un país en guerra.
Todo esto le pasa por la cabeza a una madre que tiene un ser querido enfermo. Venezuela es un país en donde una sentencia de muerte por enfermedad pudiera ser evitada, pero la realidad pesa como una espada de Damocles: No hay recursos y hay cuerpos que colapsan sin que se pueda hacer nada por ellos.
Ese pudo haber sido el caso de Adriana y Federica. Un día la madre decide dar el salto, cruzar el espacio que separa los continentes, dejando su mundo, su espacio y su gente y se lanza con su muchacha a la aventura de lograr intentar que se le haga un trasplante en Europa.
Nadie sabe todo lo que pasa por la cabeza a una madre cuya vida se le va si se le muere la hija. Ella sabe que si quiere soñar con un futuro para su niña, debe ponerse dura, sacar fuerzas de donde no tiene y hace de tripas corazón, volverse de piedra. Se vuelve inmigrante por necesidad. La única salida es soltar amarras, porque al cruzar el gran charco le espera la esperanza. Diminuta esperanza, pero esperanza al fin. Así lo hace, se lleva a su muchacha, empaca lo necesario y con férrea voluntad recomienza una lucha en España.
Y así continua la lucha en otro suelo. Las dos guerreras no se empequeñecen ante las negativas que les da el mundo reglamentado. Siempre hay un ángel y ellas lo saben. Un día, cuando a la niña el reloj le cuenta más rápido las horas, sucede el milagro y el donante aparece, le traspasa la vida y la niña vuelve a nacer.
Renacimiento.
Madre e hija, reciben una nueva oportunidad, nacen de nuevo. Cada día que pasa es una batalla ganada y una alegría.
Y una que es madre y se pone en su lugar, no tiene más que alabar la valentía de esa mujer, madre a carta cabal, que lo hizo todo por su flor, que luchó contra las negativas de los otros, contra sus propios miedos, las infinitas incertidumbres.
Hoy una niña tiene futuro gracias a la tenacidad de una madre, gracias a un sistema de salud que funciona y a ese donante, un héroe sin laureles. Un generoso ser de luz que ahora vive en Federica.
Celebro ese amor de madre y la valentía de esta mujer que cruzó el mar para dar vida de nuevo. Celebro la fuerza y determinación de Federica y su renacimiento. Hoy se les da otra oportunidad, para dar a los demás lo mejor de sí, para luchar por hacer de esta vida la mejor posible.
Mi deseo es que lo bueno de esta historia se repita muchas veces en mucha gente. Y que mi país logré el cambio que en tantos aspectos necesita.
17.8.15
hasta el fin de los tiempos
Una vez más,
Una y otra vez más
te encuentro cansada
de saberte incierto,
cansada de soñarte nuevo.
Eres tú, el caballero medieval de azul mirar,
ese, de vuelta de tu batalla
de la batalla contigo mismo.
Hay amor, y miedo al amor
Y hay silencio
cuando uno quiere gritar te quieros.
Es Pub
noche de fiesta
excusa para la coincidencia
excusa para el eterno encuentro.
Me miras, te miro
nada más importa
si pierdo, gano, no importa.
Te miro
profundo el azul de tus ojos
nado
y me pierdo nuevamente.
Te acercas
lanzas tu anzuelo, me dejo pescar
conversación, mas miedo.
Se encienden universos.
El amor es aire, respiramos para morir de él.
Nos vamos
vuelta a casa, taxi
son las 2:30
amanecemos:
-ven. vienes
las manos se entrelazan
estoy perdida -yo
como para no perderse -él
dos veces, dos besos
Una vez más,
no existe el final.
Está perdida, lo sabe y esta vez con más sorpresa que nunca. Inesperadamente perdida cuando la esperanza de algo no existe. Sucede de nuevo. Y se pierde, nuevamente, se pierde.
Al regresar a casa busca desesperadamente una señal. Revuelve papeles para encontrar las cartas que el tiempo se encargó de desvanecer; rebusca el cajón de las fotos para leerse en aquel tiempo, no las haya. No se le es dado verse desde afuera, hay que mirar adentro primero.
Entiende que la memoria es una trampa de siete llaves, intuye que no ha podido tirarlo todo al olvido, que para salvarse en todo este tiempo ha aprendido a recordar sólo lo malo, sólo lo triste, lo que le infligió dolor y pena. Para lo bonito, no tuvo memoria y quiere, desesperadamente quiere, evocar lo que se empeñó en olvidar con tanta fuerza.
No encuentra las fotos, no encuentra nada. Pareciera absurdo querer encontrar lo que guardo el olvido. Descubre los diarios, no los ha abierto desde que escribió lo que celosamente guardan dentro. Tiene miedo. La memoria se enciende como la lámpara del ermitaño para vencer la oscuridad del olvido. Leer le permite robarle migajas al tiempo, atisbar una luz a través del cristal y verse. Mientras tanto se le escapa el corazón por los ojos, la respiración acelera su ritmo como en cada cita, en cada muerte y renacimiento.
Por lo pronto y con cada palabra que lee se llena de agua de lluvia. Es un chubasco quedo y manso, lluvia Inglesa, la precipitación que cala los huesos y estremece muy adentro. Afuera llueve como en cada encuentro, como en cada despedida. Sin embargo, ella es aluvión, desbordamiento. A pesar de todo, sabe que saldrá el sol, que vendrá la calma…siempre es lo mismo.
Tropieza con mujer que fue al vivir aquel momento intenso de aquel amor inmenso. La ve al mismo tiempo maga e inocente, amando al caballero medieval de azul mirar. Al que le vaticinaron un día antes del gran viaje, ese mismo que no creyó nunca encontrar. La de hace tanto tiempo, que hoy asustada se lee, página tras página, …Leerse duele, ver lo que ella misma escribió hace 18 años, le duele.
Contempla su historia, hoy los ve guardando cada momento como el más intimo secreto. Espiándose tras los rincones esperando cada atardecer para volar. Qué bello y profundo fue ese amor, lleno de torpezas y aturdimiento, lleno de temores e inmadurez. No hay duda sobre la magnitud del sentimiento. Fue un puente real y transitado, aunque hoy se lea como una historia sin final feliz.
Pero el tiempo ha pasado inexorablemente. Y su mundo y el de él cambiaron, sus sendas se separaron literal y geográficamente, muy a pesar de sí mismos, el hilillo connector de sus almas los ha mantenido invariablemente atados. Cinco visitas ha hecho él en todos estos años, y ella con ésta realiza su primera. Seis veces y en todos sus procesos de vida, se han encontrado respetando las distancias y los muros que con tanto empeño construyeron.
No obstante, la muralla cae después de la reticencia de evitar mirarse nuevamente a los ojos. Se desploma con el paso de los días, mientras juegan a estar cerca y no, al mirarse de soslayo detectan cambios, encuentran resquicios donde la comunicación es posible a pesar del mundo que los envuelve y separa. Así se tantean como dos ciegos. Son dos niños torpes que buscan tocarse para sentir el calor de sus presencias, y rompen el silencio con la inocencia de quien no sabe qué decir.
Entonces ocurre un momento sin vigilancia, lo dos solos en el salón, los dos fingiéndose ocupados mientras ejercen torpezas: „qué linda te vez con el pelo corto“ y ella no sabe que decir, se siente tonta. „Me gustan tus canas“, dice ella, y él hace un chiste sobre la madurez y una mueca. Entonces hay risas y abrazos, cercanía y besos. Ambos pidiendo a Dios, si existe, un lapso de tiempo largo para lamerse las heridas, para demostrarse que su amor no ha muerto.
Pero el reloj da la hora y otros actores hacen entrada en escena. Los amantes se vuelven a separar poniéndose sus mascaras, hasta nuevo aviso. Es que nadie tiene que sufrir a causa de ellos y así se vuelven a alejar a sabiendas de que mueren por un gesto.
Todo está claro, la fisura permanecerá abierta mientras no se nombre el sentimiento. Más tarde, conversación nocturna, el añil de sus ojos se aniega de lágrimas y realidades. Ella es calma y querencia. Él entrega lo que puede dar en ésta la derrota de ambos bandos. Se contemplan, y la profundidad de su mirada espeja ternuras, qué amor tan grande el que se sienten. El mínimo contacto enciende la llama, un nimio gesto es chispa de esperanza, la palabra más pequeña es declaración de paz, ya no hay guerra. Se abrazan y en cada abrazo hay una entrega, la necesidad de la fragancia de otro, tantas ganas de robase el aire mutuamente. Qué ganas de diluir las barreras que hoy los separan. Esas que son más reales que las que levantaron por miedo hace 18 años.
Ambos saben que hoy no, y que tal vez nunca más, habrá comunión que los consuma, aun a sabiendas que esta historia no es de otros sino de ellos. Reconocen que la magia del encuentro les regala una pompa de jabón, en el puente que transitan de tiempo en tiempo. Sólo ellos atestiguan el milagro, pero él allá con los suyos, ella aquí con los de ella. Ambos parecieran estar completos, solo ellos reconocen el vacío de esa esquina de su corazón, ese vértice que únicamente a ellos pertenece, y que reaparece cuando el destino les permite rozarse las manos, mirarse a los ojos y dejarse una caricia dibujada en las mejillas.
Ella escribe nuevamente en su diario, ese que lleva el nombre del hombre y el de una isla de mar agreste y frío, donde su corazón por siempre yace.
20.6.15
Dolores y alegrías de la Cayena
Me ha tomado algún tiempo poder sentarme a juntar palabras. La violencia que a diario se vive en Venezuela, tocó a mi familia de cerca hace tres meses. Lo que antes era parte de las páginas de sucesos de los periódicos, lacera la piel del venezolano a diario, esos seres de bien que salen cada mañana a trabajar y no saben a ciencia cierta si regresarán sanos y salvos a su hogar. Y es que en Venezuela no existe el estado de derecho desde hace mucho tiempo, y dicha carencia se ha acrecentado más en los últimos 17 años, todo gracias a un discurso demagógico y populista, y al resentimiento social sembrado en los estratos más humildes que junto a la carencia de educación y de valores logra un caldo de cultivo perfecto para la ignominia y la vergüenza.
No ha sido, todavía, no es fácil entender como la maldad desmedida que hoy vive mi país puede causar un dolor tan grande en apenas segundos. La injusta partida de mi padre un viejo de 74 años, su muerte a manos de malhechores a pleno día en un abasto de hortalizas, me hizo sentir doblemente huérfana, porque también mi última idea patria murió con él.
El vivir en el extranjero hace que a diario experimente la sensación de una vida doble. Soy una Cayena en tierra fría. Mi mundo europeo junto al gran contraste al que las redes sociales e internet me dan acceso: Venezuela y con su deterioro social, moral y económico.
Ha sido un tiempo difícil para mi y los míos. Creo que cuando alguien a quien queremos se enferma gravemente, se nos da tiempo de prepararnos mentalmente para lo peor. Si alguien querido sufre un accidente mortal, el golpe más fuerte siempre es la noticia de la partida. En el caso de mi padre, se le suma la forma violenta e injusta de su muerte. Justamente es eso lo que he estado tratando de digerir. No obstante, dudo que habrá forma posible de entender tanta maldad.
Los tres últimos meses he estado actuando casi automáticamente cuando se trata de realizar mis labores diarias, es que „la procesión va por dentro“. Sin embargo, el apoyo, la presencia y el amor de mi compañero han sido mi sustentos. Sin él todo habría sido muy distinto.
En Alemania la muerte da más miedo que en nuestros países, se le evade no nombrándola, el luto no se nota o dura poco y todo se esconde detrás de un silencio que denota más temor que respeto. Es una cuestión cultural que tras 17 años en este país he aprendido a entender y a aceptar. Pero soy diferente y es cosa nuestra compartir dolores...
Después de haber asistido a la Misión Católica Española a una hermosa misa para mi padre en un castellano muy venezolano, caí en cuenta que realmente mi mundo es alemán y que no me sentiría mejor si no compartía mi dolor con mi gente de aquí. Así que sin muchas esperanzas de respuesta positiva - porque las misas de difunto no son comunes - pedimos ayuda a la pastora de la iglesia Protestante de mi pueblo.
Ella es una mujer abierta y muy mágica, conocedora de los símbolos y del lenguaje sencillo. Vino a nuestra cita en mi casa-torre, respetuosamente recogió mis lágrimas y mis recuerdos, y así con gran comprensión y gran mística de oficio fue creando engranaje para un servicio religioso que será recordado por mucho tiempo como la despedida más bella hacia un ser querido que haya vivido esta ciudad.
Mi padre visitó mi pueblo por motivo del nacimiento de mi hija hace ya 13 años. Y dejó una huella de la que la señora Christ se sirvió para hacer participes de mi tristeza a conocidos y desconocidos.
Todo fue perfecto, bajo el lema de „la distancia y la cercanía“ se desarrolló un concepto para el servicio religioso: „para todos los que viven por alguna razón dejos de su país de origen, para los que sufren persecución por guerra o por política, para los que huyen de sus países por hambre o por miedo a perder la vida. Para los que teniendo cerca a sus queridos sienten que una gran distancia los separa y para los que como yo viviendo lejos estamos muy cerca de los que dejamos“.
El coro de mi mejor amiga cantó maravillosamente. Un ángel caído del cielo tocó a la guitarra tres piezas latinoamericanas, entre ellas una venezolana; mi amante-compañero fue mi voz con unas palabras llenas de amor y de profundo entendimiento que le salieron del alma. La verdad es que esperábamos que no muchos asistieran al servicio religioso, sin embargo la iglesia se llenó de amigos, de conocidos y hasta de desconocidos también, que al final, expresaron sus deseos por un mundo mejor. Me sentí muy acompañada y sobre todo muy querida. Ese compartir me ha ayudado mucho a levantarme y a seguir camino. Tengo la suerte de estar en un lugar del que soy parte y en donde me siento en casa.
Una de las cosas fundamentales que mi padre me dejó fue el don de la comunicación y del gesto que es al final lo que nos queda cuando alguien se va. De él aprendí a decir, a no callar. Ahora estoy más consciente que nunca que es necesario expresar los sentimientos, no llevarnos nada al otro mundo: abrazar cuando se sientan ganas de hacerlo, llorar a cántaros todo cuanto se necesite, decir porque decir es abrazar con palabras. No dejar nada por mostrar, pues no sabemos donde nos puede encontrar la muerte.
Ya son tres meses. No quiero seguir contado los días de esta gran herida. Decido más bien, seguir teniendo a mi viejo vivo en mi corazón con todo lo bueno y lo malo que tuvo; con todo lo que me dio y de lo que nutrió mi vida. Me queda su recuerdo; su sonrisa bonachona; la sinceridad de su gesto y palabra; la forma de su amor tosco, pero amor al fin, esa que yo también heredé, y sobre todo el mirarme cada mañana al espejo para encontrarme con él.
10.4.15
El arte "colaborativo" se acerca al individuo.
El mundo se ha encogido gracias a Internet. El arte en colectivo logra alcanzar al indefinible ser.
Los artistas se organizan bajo un concepto y en base a él investigan, crean y difunden arte. El soporte de la idea es la apertura hacia el contacto, lo lúdico, las ganas de alcanzar a la gente mostrando la variedad del hecho artístico.
Las plataformas que ofrecen las redes sociales hoy en día facilitan el trabajo creativo de gente con ganas de intercambiar experiencias y dejar su granito de arena en un proceso que les interese o mueva. La cultura del siglo 21, se basa en el compartir experiencias, logrando adeptos en el intento de dejar una huella.
El arte y la palabra son hoy definidos como un puente permanente en el que se construyen infinitas estructuras, todas basadas en el sentido exploratorio de la creación, ésta que alcanza al ciudadano de a pie y le hace participe de la experiencia artística.
La interacción que nace del encuentro de creativos a través de las redes sociales, ha puesto de manifiesto la tendencia hacia la creación de conceptos artísticos grupales. Manteniendo la individualidad, el artista se atreve a formar parte de un colectivo, que alcanza al observador / consumidor del arte más fácilmente.
Dicha investigación estético-artística, no convencional, tiene un profundo interés en el observador, en el testigo y consumidor del arte en la forma que sea. Y las acciones que realizan los artistas/ creadores que colaboran en los conceptos de arte, son lo que podríamos denominar un intento de crear una relación humana „horizontal“ hacia el disfrute del mismo. Así se fomenta la reflexión en torno al arte, al hecho artístico y a los movimientos grupales que detrás de una idea intentan hacer un mundo mejor.
Más que arte colectivo hablamos hoy en día del arte colaborativo. Un modo de acción que posibilita la nueva aldea global de Internet. Trabajar en conjunto, ser parte de una idea o de un proceso, colaborar con una exhibición, una acción o un happening a distancia y al mismo tiempo lograr unir los lazos de creadores que se encuentran en diferentes puntos del planeta o a los que mueve un tema en común.
Así funciona, se junta un grupo de hacedores de diversas ramas artísticas, literarias o gente con ganas de expresar y hacer algo creativo. Una mente artística invita a crear, organizar, intervenir, pero sobre todo a aprender los unos de los otros, llevando el arte individual „del ser en colectivo“ donde haya cabida y apertura para el hecho comunal y artístico.
Todo conspira casi mágicamente: un sujeto que propone un tema de índole artístico, (exhibición, acción proceso) y otros individuos lo reciben en algún lugar, decidiendo actuar y realizar su aportación creativa que nutre y expande la idea original. El acceso al arte y a la cultura, es hoy menos lineal y más ramificado que antes. Es un gran laberinto de posibilidades creativas. En este espacio el ego no tiene cabida. La acción y el gesto llegan libremente al interesado en descubrir lo que se ofrece.
Las ramificaciones del arte „colaborativo“ son infinitas y no siguen un patrón determinado, sino a la idea de la creación grupal.
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Manifiesto País |
Aquí tres ejemplos de ello:
- Una artista del la fotografía hace un llamado a definir un concepto. Junta un equipo y arma una exhibición. La respuesta no se hace esperar en forma de más de 60 definiciones de parte de escritores y poetas. Nace „Manifiesto País“. (Lisbeth Salas)
- Una tejedora de conceptos, crea tapices virtuales que no lo serían si no existiera la respuesta de más de noventa seres desperdigados por el mundo y que tienen algo que decir sobre la idea. Nace „Tapiz a distancia“ (Elisabetta Balasso)
Tapiz a Distancia - Un motor de la creatividad, decide invitar a colegas artistas a regalar imágenes de su trabajo, un día en diferentes ciudades del mundo, para hacer feliz al que hoy encuentra arte y lo disfruta. Así nace „Un encuentro en la ciudad“. (Amalia Pereira)
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Un encuentro en la ciudad |
El hecho de compartir un trabajo artístico, aceptando el aporte y estando abierto al cambio
la cadena de asociaciones creativas puede ser infinita y mutante como lo cuentan los investigadores españoles Javier Rodrigo y Jordi Claramonte en el artículo “Arte Colaborativo: Política de la experiencia”: “Lo multimedial con soporte en Internet aporta un terreno apto para nuevas producciones y estimula la generación de nuevos conceptos e interpretaciones“ Dicen además, que este nuevo tipo de arte es aquel que implica un proceso “por el que un grupo de gente construye las condiciones concretas para un ámbito de libertad concreta y al hacerlo libera un modo, o un racimo de modos, de relación, es decir libera una obra de arte”. En otras palabras, el arte colaborativo otorga una posibilidad de generar espacios de cambio colectivo. O lo que es lo mismo, cambiar directamente el mundo que habitamos
Más adelante afirman estos investigadores que “El valor de la experiencia no radica tanto en el objeto o la situación que la produce, sino en sus consecuencias y efectos a largo plazo sobre el que la experimenta y la reproduce en otras situaciones”
Los artistas crean conceptos, poseen algo que necesitan comunicar. Algo está cambiando pues. “la experiencia se consolida cuanto más grado de relaciones e interrelaciones comprenda y por ello cuanto más autónomamente contagiosa se expanda, es decir, se articule en otras situaciones”.
El arte colaborativo se acerca al individuo y logra respuestas más allá de la mera contemplación del objeto de arte. Al final tales acciones llámense como se llamen, sin duda alguna, están generando paralelamente otros cuestionamientos sobre lo que somos y por qué hacemos lo que hacemos y a quienes nos dirigimos en este mundo que se ha vuelto un pañuelo, un pañuelo global.
6.1.15
"Angekommen sein" = haber arribado
En el fondo suena ella, mi „soundtrack“ del viaje a Santiago de Compostela. Se llama Silvia Perez Cruz y su canto me duele en el alma. Ella misma que esta noche de luna llena de enero en Cáncer, hace que me sienta desnuda y dolorosamente libre de ataduras. Ella canta, me recuerda las calles de Santiago y el dolor del inmigrante; el de ser venezolana de exilio y el encuentro con un cuatro que cantaba en una esquina. Otra historia, otro dolor.
Esta noche sigue brillando la luna como un sol en las penumbras. Es noche de luna en Cáncer y es Enero del 2015, hace un mes convoqué a cinco magas, más que magas compañeras de mis casi 17 años en Alemania. Son artistas todas, todas alemanas. Hermanas de encuentro, hacedoras también de mi vida en este mundo alemán. Quería agradecerles por tanto compartido, aunque ellas no supieran el por qué, esta noche se titula: „Angekomen sein“.
Después del susto inicial, que te dice: „abriste la caja de Pandora, niña, no te quejes de la sorpresa que te espera“. Viene la maravilla. La Silvia sigue cantando en su gallego querido y yo le abro la puerta a Monika, a Susanne, a Ute, a Maria y a Daniela y con ella les abro mi corazón y mi río de lágrimas.
Es que hay otra la invitada, otra alemana, una que se creció en el cielo tropical. Hace muchos años, Gego. Ella toma asiento entre nosotros y me abraza. Su historia es la mía vista desde otro lado. Ella inmigró hacia tierra caliente. Venezuela la esperaba y ella la hizo ser lo que fue.
Como yo hoy, que respondiendo a la pregunta inocente de Ute: „cuenta como fue todo esto, desde el principio, eso, el estar aquí, entre nosotros tan diferentes a ti“.
Y dale, y cuenta y has historia de tu historia . Y nada, que gracias, que no tengo país que áquel ya no existe, que me lo robaron. Que ustedes chicas son mi familia y que vienen las lágrimas y que coño, que ni pena dan.
Y sigue la Silvia cantando y Gego en su puesto me mira y me lleva a la que fui sin saber, a mis 16 años, áquel su apartamento que miraba al Avila, esa verde bestia dormida y hoy tan lejana. Y que, qué cosas todo muy Borges, todo cita y todo encuentro.
Afuera neva, y hace frío, adentro mi hogar es hoguera. Y mis querencias de aquí y mi dolor de allá. A eso le dicen haber arribado, „angekommen sein“, y sí, que he arribado, que mi mundo es este, no sin dolor por la perdida del otro, ése que también Gego conoció, y que hoy compartí con cinco magas teutonas.
Dios no me ha dejado nunca de lado, me las ha dado cercanas y amigas. Siempre ahí para seguir creciendo juntas, Y sí, „he arribado“, con lágrimas en los ojos, después de tanto tiempo, en un ejercicio de sinceridad que asusta, y si embargo muestra esa que soy, haciendo de tripas corazón, compartiendo mi mundo y orgullosa de ser quien soy. „Angekommen sein“, un verbo en dos palabras. ¡Este idioma alemán tan específico!.
Al final, son casi las dos de la madrugada, la despedida, el agradecimiento, los abrazos. Y Gego que esta noche de luna llena en Cáncer, es puente, maestra y casa.
Qué cosas a mis cuarenta y dele sigo aprendiendo. Sigo llorando como en plena adolescencia y sigo agradeciendo como se debe cuando después del largo camino se llega al otro lado del puente. Así pues.
Hoy aprendí, que después de un largo desandar, el peregrino llega al sitio de destino en el momento en que es capaz de desgarrarse las vestiduras y mostrar su corazón, ese, que le palpita en la mano, y es su más caro tesoro.
Esta es la que soy, terriblemente soy y a mucha honra. „Angekommen, bin ich“ Finalmente, he llegado.
9.11.14
Muros se levantan, muros caen
25 años del fin de la República Democrática Alemana (RDA)
Era una fiesta callejera que alcanzó al mundo entero,montados sobre el muro miles de personas se abrazaban, gritaban de alegría. Nunca olvidaré el sentimiento que me produjo esa visión por televisión, aquella impresionante caída del muro. Una caída pacifica, gente aglomerada al rededor de esa gran pared que le dividía su humanidad entre Este y Oeste, entre Democracia y Dictadura, entre Capitalismo y Comunismo. Una gran celebración, el colofón de fin de una larga historia de separación y muerte.
El largo muro dividió Berlín en dos partes por casi tres décadas años. De la noche a la mañana su construcción separó un país. Visto a través del micromundo familiar, ese hecho desmembró la célula fundamental de una sociedad amilanada ya a consecuencia de la guerra.
Al finalizar de la II Guerra Mundial, Alemania fue botín de guerra. En 1949, las tres potencias occidentales (USA, Francia, Reino Unido de la Gran Bretaña) constituyeron la nueva República Federal Alemana (RFA) y una cuarta ( la soviética) se convirtió en regente de la República Democrática Alemana (RDA). Berlín también quedó dividida en cuatro sectores de ocupación. Entre ambos „Berlínes“ separados ideológicamente se crearon 81 puntos de paso entre las dos zonas de la ciudad.
En Berlín, la ciudad compartida, las diferencias de doctrina y pensamiento entre sector comunista y los aliados fue haciendo una brecha que terminó con que la noche del 12 de agosto de 1961, se levantara un muro provisional y se cerraran 69 puntos de control, dejando abiertos sólo 12. A la mañana siguiente, habían colocado una alambrada provisional de 155 kilómetros que separaba la ciudad en dos partes. Ya nadie podía ya cruzar de una parte a otra sin permiso y control estrictos. Durante los días posteriores, comenzó la construcción de un muro de ladrillo y las personas cuyas casas estaban en la zona adyacente fueron desalojadas. Aquella pared más tarde se convertiría en un gigantesco y largo muro de concreto y hormigón de entre 3,5 y 4 metros de altura.
Entre 1961 y 1989 más de 5.000 personas trataron de cruzar la nueva frontera y más de 3.000 fueron detenidas. Alrededor de 130 personas murieron en el intento. Ese fue el método que usó la dictadura para mantener a sus ciudadanos atrapados dentro de una especie de cárcel y controlar un sistema que se hacia añicos, porque el muro fue también el último símbolo de la terrible guerra fría.
Aquella línea divisoria que se construyó de un día para otro, sobrevivió 28 anos y cayó tan repentinamente como se erigió. Una verdadera sensación de libertad se apoderó de la gente en el momento que el 9 de noviembre de 1989 el gobierno de la RDA informó que el paso hacia el oeste había sido permitido. Esa misma noche, miles de personas se agolparon en los puntos de control para poder cruzar al otro lado y nadie pudo detenerlos. Se produjo un éxodo masivo y con el comenzó Alemania a vivir la etapa de la reunificación.
Las imágenes e historias de familias y amigos pudieron volver a verse después de 28 años de separación forzosa todavía hoy son conmovedoras.
Sin embargo, es imposible olvidar que hoy en día existen muchos otros muros, y murallas que separan a la gente: El muro en Palestina, la gran pared que separa a Mexico de los Estados Unidos, otra entre Paquistán e India, los doce kilómetros que separan Melilla y Ceuta, etc, etc. Pero hay otros muros aún peores, los invisibles, pero perceptibles, los que separan a seres que deberían estar juntos, luchar juntos por una meta. Pienso como siempre en mi país, en ese que dejé y en el que ya no existe. Y me siento, tal vez, como alguien que vio construirse el muro ante sí, sin esperanzas de un mañana posible y sin embargo vivió lo suficiente para presenciar también un gran milagro. Ojalá.
13.7.14
sobre Laberinto Veneciano
(...) Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
que tercamente se bifurca en otro...
Laberinto (segmento), J.L Borges
y el alcázar abarca el universo
y no tiene anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
que tercamente se bifurca en otro...
Laberinto (segmento), J.L Borges
He estado pensando mucho en cómo compartir lo que la lectura de „ Laberinto Veneciano“ de Marina Gasparini Lagrange me hizo sentir. Podría, pensé, hacer un análisis meramente literario o periodístico. Podría hablar de voces sabías, citar conocedores y filósofos, sin embargo me permito acercarme al libro a través de lo humano, de ese contacto con el pensamiento sereno de la autora. Ella nos acompaña en ese andar por el espacio y el tiempo, al dialogar consigo misma tiende puentes de reflexión con el lector.
Así pues, Marina Gasparini abre la puerta de esa emoción queda, la del testigo silente, la de día de lluvia y neblina, la que ofrece Venecia en invierno. Al seguir su paso, me adentré en laberinto que esa Venecia me ofrecía y se abrieron infinitas puertas.
Marina Gasaprini Lagrange nos muestra en once ensayos diferentes laberintos. Como en una conversación interior que, poco a poco, se convierte en diálogo de paseantes que se adentran en los patios y las plazas de la ciudad; que se acercan a las galerías y a los museos y dejan que la obra de arte o la poesía los subyugue y los abrace... En cada contemplación existe un desplazamiento ya sea geográfico o temporal. El hecho de compartir una historia o un descubrimiento nos va dando luces, nos hace más sabios. En ese divagar nos sentamos en un banco o en una escalinata para solo mirar los fantasmas que todavía transitan esa ciudad inmortal.
Frente al objeto de cada ensayo la autora nos lleva amorosamente a la introspección. Cada discurso es un encuentro. El laberinto parece ofrecer una evocación de la vida, por lo tanto, del ser humano. El camino del hombre en la tierra se puede ver a través de las estructuras que ha construido, y en consecuencia, su relación con la naturaleza por medio de los símbolos que ha utilizado. Venecia, su historia, su gente, sus símbolos y los mitos son una invitación a la reflexión del sentimiento y la razón.
La autora relaciona la naturaleza del laberinto físico con otras ideas más profundas del arte, la literatura, de la filosofía. Para ello se basa en la contribución de una serie de discursos de la literatura, la semiótica, la historia y el arte. Lo que sigue son frases sueltas, escritas a la orilla de las páginas del libro. Mi gesto para luchar contra el olvido:
I
El de afuera, el de adentro ,el del tiempo y la distancia, La orientación y el camino que no hacemos sino que se va haciendo bajo nuestros pies. Entonces es el espacio el que sea abre y es perdida y encuentro y es de nuevo transitar. Como la entrada a una dimensión paralela que apenas nos deja ver la huella de paso del tiempo y de los que antes estuvieron allí también.
II
El creador y sus demonios, las cárceles que nos ahogan, el espacio definido por la luz y la sombra del artista. La cárcel en la que nos encontramos, la que construimos nosotros mismos. El carcelero que nos habita, el que vive dentro.
III
La vejez, la muerte y sus mitos. Un vislumbrar y una suplica en la que se convierte el oscuro y descarnado arte de Tiziano. El sello a través de la presencia. Firma punto final de la luz que se apaga en vida.
IV
Watteau, la comedia del arte...un estado del alma. Venezia la ciudad de las marcaras y de las mascaradas.
V
Los ojos, la mirada y los pétalos de una flor. Un cuadro y una tristeza.
VI
Los sueños de la ciudad y los nuestros anclados en lo profundo de las aguas de una laguna.
VII
Una campana que tañe con voz ronca o en lamento, llena el aire de algo más allá que sonido. Campana que sobrevivió el cataclismo mismo. El mundo paralelo, contraste de paisajes, Rulfo inmortal y Comala, otra ciudad tan irreal como la propia Venecia.
VIII
De la pieta como el amor filial: Exhaustos y cansados, adoloridos y rotos buscamos siempre aquel primer abrazo. El primordial
IX
Del amor a los lugares. Un escribidor y sus dos ciudades. Al final una sola por lo que nos hacen sentir. Brodsky. Pero también Venecia y Venezuela. las aguas que separan nuestras nostalgias y en sus fondo anclan nuestros recuerdos. El origen. la distancia, la presencia. la añoranza siempre ahí, cercana al alma.
X
Fortuna: personificación, símbolo y alegoría. Arriba y abajo: Tenía que ser el capitulo 10.
XI
El poeta y el instante de la vuelta. La nada y el dolor de la separación. El abismo y la palabra. Orfeo y Eurídice.
Finalmente, descubrimos un secreto a través de esos encuentros en cada bifurcación de laberinto. El relato o la reflexión detrás de la pintura o de la historia y el atractivo visual, hacen real la experiencia del „desandar“ la ciudad y sus infinitos tiempos. El secreto de esta fascinación perdurable es mucho más profundo y nos marca: Venecia es, en este caso, el lugar para el encuentro del simbolismo, la mitología, los ritos, la arquitectura y el arte.
Al evocar por asociación, se abren las puertas de nuestro mundo colectivo, ellas llevan primero al macrocosmos, a un universo en general y luego a los recuerdos primigenios, donde se guardan las imágenes puras, los misterios y secretos. Con ello vienen también los recuerdos personales, su sensibilidad y las respuestas que nos provoca como interlocutores del discurso. Pues sobrevive, ahí detrás, otro laberinto, ese que nos refleja, en el que vivimos los que dejamos la tierra que nos vio nacer. Un laberinto de nostalgias y de imágenes entretejidas con retazos de realidad y de ensueño. Las ausencias que nos viven y las imágenes que nos traen de repente un país que ya no existe.
Como caminantes al lado de la autora, somos espectadores silenciosos en una galería de espejos. Y es que un salón de los espejos es también un laberinto en el que no sólo hay rutas impredecibles, a veces engañosas e ilusorias, pero que al final siempre nos llevan a nosotros mismos.
Un laberinto es un intrincado tapiz, un camino a través de la urdimbre y la trama de tiempo. Una esfera que conecta otras por medio del artificio mágico de la palabra. Un viaje a través de él nos depara el conocimiento, la sensación de estar perdidos y encontrar el camino correcto. Cada personaje encontrado, cada mito, cada símbolo refleja alguna raíz fundamental dentro de nosotros mismos.
28.4.14
Alicia a través de Espejo (fragmento) - Lewis Carroll
-
Parece usted muy diestro en eso de explicar palabras -dijo Alicia-.
Señor, ¿tendría la bondad de explicarme el significado del poema llamado
Jabberwocky?
- Escuchémoslo -dijo Humpty Dumpty-. Puedo explicar todos los poemas que se han inventado y muchos de los que no se han inventado todavía.
Esto resultaba muy prometedor; Alicia recitó, pues, la primera estrofa:
Era cenora y los flexosos tovos
en los relonces giroscopiaban, perfibraban.
Mísvolos vagaban los borogovos
y los verdirranos extrarrantes gruchisflaban.
- Con esto basta y sobra para empezar -le interrumpió Humpty Dumpty-: ya tenemos aquí un buen montón de palabras difíciles. En primer lugar, cenora, que significa las cuatro de la tarde, la hora en que se empieza a preparar la cena.
- Muy bien -dijo Alicia-: ¿y flexosos?
- Bueno, flexosos quiere decir "flexible" y "viscoso". Es como una palabra maletín, ¿comprendes?: hay dos significados contenidos en un mismo vocablo.
- Ahora lo veo -respondió pensativamente Alicia-: ¿y qué son tovos?
- Bueno, los tovos son un poco como tejones... y un poco como lagartos... con algo de sacacorchos.
- Deben de ser criaturas de aspecto bien curioso.
- Lo son -dijo Humpty Dumpty-. Además, hacen sus nidos bajo los relojes de sol y se alimentan de queso.
- ¿Y qué es giroscopiar y perfibrar?
- Giroscopiar es dar vueltas y más vueltas como un giroscopio. Perfibrar es vibrar y perforar o hacer agujeros con un taladro.
- Y relonces serán, supongo, el césped que rodea a los relojes de sol, ¿no? -dijo Alicia, sorprendida de su propio ingenio.
- Exactamente. Y relonces, también, silabeando las iniciales, por su relación con la longitud del césped... delante y detrás del cuadrante solar...
- Y a los lados también... con un mínimo de once metros...
- Así es. En cuanto a mísvolos, eso significa "miserable" y "frívolo" a la vez (otra palabra maletín). Y un borogovo es un pájaro flaco de especto deleznable, con las plumas erizadas en todos los sentidos..., algo así como un mocho viviente.
- ¿Y qué son verdirranos extrarrantes? -dijo Alicia-. Temo estar abusando con tanta pregunta.
- Bueno, verdirrano es una especie de marrano verde; extrarrante significa "errante", "fuera de sí"... y no estoy muy seguro pero creo que se dice también por el color "aberrante" de este tipo de cerdo.
- ¿Y qué quiere decir gruchisflar?
- Bueno, gruchisflar está entre gruñir y silbar con una especie de estornudo en el medio: quizás algún día lo oigas por ahí, en el bosque... y cuando lo hayas oído... ¡tendrás más que de sobra! ¿Pero quién te ha recitado todos estos versos tan difíciles?
- Los leí en un libro -dijo Alicia-. Pero alguien..., creo que fue Tweedledee..., me ha recitado versos mucho más fáciles que éstos.
- Por lo que a versos se refiere -exclamó Humpty Dumpty levantando una de sus manos-, ya sabes que puedo recitar tanto o mejor que cualquiera, si viene al caso...
- Bien, pero aunque venga, no es preciso hacer caso... -le atajó Alicia, para que no se lanzara a declamar.
- El poema que voy a recitar -prosiguió sin reparar en la respuesta de la niña- fue escrito enteramente para tu deleite y entretenimiento.
Alicia comprendió que no había más remedio que escucharlo; así que se sentó y le dio resignadamente las gracias.
Cuando blancos están los campos en invierno
te canto esta canción para tu gozo interno.
- ... sólo que, propiamente, no la canto -comentó.
- Ya lo veo -dijo Alicia.
- Si eres capaz de ver si la canto o no -observó severamente Humpty Dumpty- es que tienes una vista más aguda que la mayoría de los mortales. -Alicia se calló.
Cuando al final el campo rebrote en primavera
trataré de expresarte mi intención verdadera.
- Muchísimas gracias -dijo Alicia.
Cuando los días tan largos se vuelvan en verano
comprenderás mi canto un poco más temprano.
Cuando secos los tallos estén en el otoño,
imagínate en ellos pintado algún retoño.
- Lo haré, si entonces aún logro acordarme -le aseguró Alicia.
- No es preciso que sigas haciendo comentarios de este tipo -dijo Humpty Dumpty-: no tienen ni pies ni cabeza y me ponen nervioso.
He enviado esta nota a los peces del mar:
"Es cuanto más o menos yo puedo desear."
Los viles pececitos, a mi urgente misiva,
contestan con lacónica expresión negativa.
Ésta fue su respuesta a vuelta de correo:
"Lo haríamos, señor, de ser capaces, pero..."
- Me temo que no lo entiendo muy bien -dijo Alicia.
- Lo que sigue es más fácil -replicó Humpty Dumpty.
Les envié enseguida una nueva misiva:
"No me deis nunca más otra nueva evasiva."
Los peces contestaron no sin cierta ironía:
"¡Qué genio! Controlad vuestro arranque de ira."
Los previne una vez, los previne dos veces:
¡a escucharme se niegan los desdichados peces!
Me agencié en la cocina la olla más contundente,
que juzgué para el caso como más convincente.
Tac-tac da el corazón: todo castigo es poco.
Llené la gran caldera: el pulso me iba loco.
Mas alguien vino a verme; ¡cuánto llanto derrama
por los peces enfermos que yacen en la cama!
Le dije claramente, le dije con franqueza:
"Pues vas y los despiertas con vigor y firmeza."
Mi voz era tan recia que parecía un rugido:
se lo dije furioso, se lo grité al oído.
Al recitar esta estrofa, Humpty Dumpty alzó tanto la voz que casi sonó como un aullido y Alicia, estremecida, pensó: "¡Por nada del mundo hubiera yo querido estar en la piel de ese mensajero!"
"¿Por qué, si no soy sordo -me dijo aquel maldito,
tan tieso como un huso- clamas a voz en grito?"
Y el tipo tieso y fatuo, muy pagado de sí,
me dijo: "Bien, yo iría a despertarlos si..."
Cogí un tirabuzón que encontré en un estante
y los fui a despertar por mi cuenta al instante.
Y cuando vi la puerta que estaba con cerrojo,
la empujé y sacudí y golpeé con enojo.
Pero al ver que la puerta tenía puesto el cierre,
la maniobré con rabia, articulé una erre...
Hubo una larga pausa.
- ¿Eso es todo? -preguntó tímidamente Alicia.
- Todo -dijo Humpty Dumpty-. ¡Y adiós!
- Escuchémoslo -dijo Humpty Dumpty-. Puedo explicar todos los poemas que se han inventado y muchos de los que no se han inventado todavía.
Esto resultaba muy prometedor; Alicia recitó, pues, la primera estrofa:
en los relonces giroscopiaban, perfibraban.
Mísvolos vagaban los borogovos
y los verdirranos extrarrantes gruchisflaban.
- Con esto basta y sobra para empezar -le interrumpió Humpty Dumpty-: ya tenemos aquí un buen montón de palabras difíciles. En primer lugar, cenora, que significa las cuatro de la tarde, la hora en que se empieza a preparar la cena.
- Muy bien -dijo Alicia-: ¿y flexosos?
- Bueno, flexosos quiere decir "flexible" y "viscoso". Es como una palabra maletín, ¿comprendes?: hay dos significados contenidos en un mismo vocablo.
- Ahora lo veo -respondió pensativamente Alicia-: ¿y qué son tovos?
- Bueno, los tovos son un poco como tejones... y un poco como lagartos... con algo de sacacorchos.
- Deben de ser criaturas de aspecto bien curioso.
- Lo son -dijo Humpty Dumpty-. Además, hacen sus nidos bajo los relojes de sol y se alimentan de queso.
- ¿Y qué es giroscopiar y perfibrar?
- Giroscopiar es dar vueltas y más vueltas como un giroscopio. Perfibrar es vibrar y perforar o hacer agujeros con un taladro.
- Y relonces serán, supongo, el césped que rodea a los relojes de sol, ¿no? -dijo Alicia, sorprendida de su propio ingenio.
- Exactamente. Y relonces, también, silabeando las iniciales, por su relación con la longitud del césped... delante y detrás del cuadrante solar...
- Y a los lados también... con un mínimo de once metros...
- Así es. En cuanto a mísvolos, eso significa "miserable" y "frívolo" a la vez (otra palabra maletín). Y un borogovo es un pájaro flaco de especto deleznable, con las plumas erizadas en todos los sentidos..., algo así como un mocho viviente.
- ¿Y qué son verdirranos extrarrantes? -dijo Alicia-. Temo estar abusando con tanta pregunta.
- Bueno, verdirrano es una especie de marrano verde; extrarrante significa "errante", "fuera de sí"... y no estoy muy seguro pero creo que se dice también por el color "aberrante" de este tipo de cerdo.
- ¿Y qué quiere decir gruchisflar?
- Bueno, gruchisflar está entre gruñir y silbar con una especie de estornudo en el medio: quizás algún día lo oigas por ahí, en el bosque... y cuando lo hayas oído... ¡tendrás más que de sobra! ¿Pero quién te ha recitado todos estos versos tan difíciles?
- Los leí en un libro -dijo Alicia-. Pero alguien..., creo que fue Tweedledee..., me ha recitado versos mucho más fáciles que éstos.
- Por lo que a versos se refiere -exclamó Humpty Dumpty levantando una de sus manos-, ya sabes que puedo recitar tanto o mejor que cualquiera, si viene al caso...
- Bien, pero aunque venga, no es preciso hacer caso... -le atajó Alicia, para que no se lanzara a declamar.
- El poema que voy a recitar -prosiguió sin reparar en la respuesta de la niña- fue escrito enteramente para tu deleite y entretenimiento.
Alicia comprendió que no había más remedio que escucharlo; así que se sentó y le dio resignadamente las gracias.
te canto esta canción para tu gozo interno.
- ... sólo que, propiamente, no la canto -comentó.
- Ya lo veo -dijo Alicia.
- Si eres capaz de ver si la canto o no -observó severamente Humpty Dumpty- es que tienes una vista más aguda que la mayoría de los mortales. -Alicia se calló.
trataré de expresarte mi intención verdadera.
- Muchísimas gracias -dijo Alicia.
comprenderás mi canto un poco más temprano.
Cuando secos los tallos estén en el otoño,
imagínate en ellos pintado algún retoño.
- Lo haré, si entonces aún logro acordarme -le aseguró Alicia.
- No es preciso que sigas haciendo comentarios de este tipo -dijo Humpty Dumpty-: no tienen ni pies ni cabeza y me ponen nervioso.
"Es cuanto más o menos yo puedo desear."
Los viles pececitos, a mi urgente misiva,
contestan con lacónica expresión negativa.
Ésta fue su respuesta a vuelta de correo:
"Lo haríamos, señor, de ser capaces, pero..."
- Me temo que no lo entiendo muy bien -dijo Alicia.
- Lo que sigue es más fácil -replicó Humpty Dumpty.
"No me deis nunca más otra nueva evasiva."
Los peces contestaron no sin cierta ironía:
"¡Qué genio! Controlad vuestro arranque de ira."
Los previne una vez, los previne dos veces:
¡a escucharme se niegan los desdichados peces!
Me agencié en la cocina la olla más contundente,
que juzgué para el caso como más convincente.
Tac-tac da el corazón: todo castigo es poco.
Llené la gran caldera: el pulso me iba loco.
Mas alguien vino a verme; ¡cuánto llanto derrama
por los peces enfermos que yacen en la cama!
Le dije claramente, le dije con franqueza:
"Pues vas y los despiertas con vigor y firmeza."
Mi voz era tan recia que parecía un rugido:
se lo dije furioso, se lo grité al oído.
Al recitar esta estrofa, Humpty Dumpty alzó tanto la voz que casi sonó como un aullido y Alicia, estremecida, pensó: "¡Por nada del mundo hubiera yo querido estar en la piel de ese mensajero!"
tan tieso como un huso- clamas a voz en grito?"
Y el tipo tieso y fatuo, muy pagado de sí,
me dijo: "Bien, yo iría a despertarlos si..."
Cogí un tirabuzón que encontré en un estante
y los fui a despertar por mi cuenta al instante.
Y cuando vi la puerta que estaba con cerrojo,
la empujé y sacudí y golpeé con enojo.
Pero al ver que la puerta tenía puesto el cierre,
la maniobré con rabia, articulé una erre...
Hubo una larga pausa.
- ¿Eso es todo? -preguntó tímidamente Alicia.
- Todo -dijo Humpty Dumpty-. ¡Y adiós!
26.4.14
Casi nadie va a sacarlo de sus casillas - Julio Cortázar
la suma de los ángulos de un triángulo
es igual a dos rectos,
la sopa, la conciencia, el alcaucil, después,
del dos el tres, después del hoy, el mañana
casi nadie lo sacará de sus casillas.
Casi nadie ni nada, porque
¿cómo tomar en serio esos latidos
en que el sueño es acceso, esas miradas
de insoportable lucidez en un tranvía
eso que ahora dice: Huye,
pero al final, al fin y al cabo, no era más
que un gajo de naranja
reventando en la boca?
¿Cómo tomar en serio que una puerta
dé a la tristeza cuando el arquitecto
la abre al pasillo, que unos senos
dibujen paralelos sus jardines
cuando es la hora de ir a la oficina?
Imposible negar las evidencias
dice el doctor y dice bien, inútil
sacar de sus casillas al honesto almanaque,
San Rulfo, Santa Tecla, San Fermín,
la Asunción,
el caballo relincha, el perro ladra,
casi nadie le ofrece en una esquina
un pedacito suelto de bicicleta o trompo,
casi nunca es verano en pleno invierno
por razones de escricta pulimentada lógica,
hay que ser lo que se es o no ser nada, y nada
lo sacará de sus casillas, nadie
lo sacará, y si un caballo ladra
no lo sabremos nunca, porque
los caballos no ladran.
Bastaría un apenas, un no quiero,
para empezar de otra manera el día,
hervir la radio con las papas
y a cada chico darle un cocodrilo
para que huela miedo en las escuelas,
sacar los muertos a que tomen aire,
meter las mitras en la mayonesa,
actividades subersivas, claro,
pero otras cosas hay: fusiles
corren por las picadas, Sudamérica
crece en su selva hacia la aurora,
de tanto arroz bañado en sangre
nacerá otra manera de ser hombre.
No cito más que apenas estas cosas,
saco de sus casillas a unos cuantos
que todavía creen en la poesía
encasillada en su vocabulario
lleno de compromisos con lo abstracto.
((La suma de los ángulos de un triángulo).
((Los caballos no ladran)).
(((Dice el doctor, y dice bien))).
La rara arena
la rara arena - Hanni Ossott, Mayo 1988
En el fondo
en los bordes de mí
casi al ras
este pedazo
de lo que ya no sé
Mi pregunta
la noche oscura
y luego la danza
para olvidar
La danza loca
la danza
y ruegos, rezos
sacralidades
santos, sibilas, demonios
ritos, miedos
Dios, ¿Dónde me coloco?
El descanso
Dios.
La rara arena
Nunca he creído en la excusa del „yo no sé“. Siempre me ha parecido la gran pared que evita la verdadera introspección. Al levantarla evitamos que nos pregunten y el preguntarnos las razones profundas de un determinado comportamiento.
Esa „rara arena“ de la que habla Hanni Ossot en su poema es la clave de todos nuestros problemas. El miedo a la oscuridad que forma parte de cada uno de nosotros, nos impide entender que el encendedor de la luz está justo ahí donde un gesto de nuestra mano alcanzaría la iluminación. Pero no, es más cómodo permanecer en la oscuridad, aunque haga frío y no podamos ver más allá de los que nuestros ojos pobremente lo permiten.
Es más fácil evadir para olvidar o culpar al mundo de nuestros errores, caídas o problemas. Duele menos. La tendencia es preguntarnos siempre „qué hemos hecho para merecer que sutano o mengano nos hagan tal o cual cosa“. La verdadera pregunta debería terminar antes de nombrar al prójimo. Es mejor preguntarse cuales fueron las causas que propiciaron en nosotros cierto comportamiento ...y que a su vez hicieron que el otro (ese a quien culpamos de nuestros males) en consecuencia reaccionara de de tal o cual forma. Se nos olvida que la verdadera respuesta lacera y está siempre en nosotros.
Pero nos mentimos fácilmente, sin darnos cuenta que el mundo ve cómo nos engañamos a nosotros mismos: Los que afuera observan y ven todo claro tienen la opción de escoger, o cierran los ojos - para poder seguir llamándose amigos - , los otros los abren y en nombre de esa amistad reaccionan.
Cosas como estas son siempre una gran prueba para saber qué tan sólido y bien sustentado es el puente de la amistad, ese que nunca se puede sostener de un sólo lado. Mirarse las propias costuras requiere mucho valor y honestidad. Nadie dice que es fácil.
El reflejo del espejo asusta, enfrentarlo es arte de valientes. Sin embargo, la vida es bella y muy corta para seguir perdiéndonos de su luz. Es hora de comenzar la lucha honesta conta los monstruos que nos viven dentro.
Esto lo escribo pensando en alguien a quien quiero mucho, alguien que ya no alcanzo y a quien deseo de corazón que algún día sea capaz de salir de la „rara arena“.
la pintura es de Malgorzata Lazarek
En el fondo
en los bordes de mí
casi al ras
este pedazo
de lo que ya no sé
Mi pregunta
la noche oscura
y luego la danza
para olvidar
La danza loca
la danza
y ruegos, rezos
sacralidades
santos, sibilas, demonios
ritos, miedos
Dios, ¿Dónde me coloco?
El descanso
Dios.
La rara arena
Nunca he creído en la excusa del „yo no sé“. Siempre me ha parecido la gran pared que evita la verdadera introspección. Al levantarla evitamos que nos pregunten y el preguntarnos las razones profundas de un determinado comportamiento.
Esa „rara arena“ de la que habla Hanni Ossot en su poema es la clave de todos nuestros problemas. El miedo a la oscuridad que forma parte de cada uno de nosotros, nos impide entender que el encendedor de la luz está justo ahí donde un gesto de nuestra mano alcanzaría la iluminación. Pero no, es más cómodo permanecer en la oscuridad, aunque haga frío y no podamos ver más allá de los que nuestros ojos pobremente lo permiten.
Es más fácil evadir para olvidar o culpar al mundo de nuestros errores, caídas o problemas. Duele menos. La tendencia es preguntarnos siempre „qué hemos hecho para merecer que sutano o mengano nos hagan tal o cual cosa“. La verdadera pregunta debería terminar antes de nombrar al prójimo. Es mejor preguntarse cuales fueron las causas que propiciaron en nosotros cierto comportamiento ...y que a su vez hicieron que el otro (ese a quien culpamos de nuestros males) en consecuencia reaccionara de de tal o cual forma. Se nos olvida que la verdadera respuesta lacera y está siempre en nosotros.
Pero nos mentimos fácilmente, sin darnos cuenta que el mundo ve cómo nos engañamos a nosotros mismos: Los que afuera observan y ven todo claro tienen la opción de escoger, o cierran los ojos - para poder seguir llamándose amigos - , los otros los abren y en nombre de esa amistad reaccionan.
Cosas como estas son siempre una gran prueba para saber qué tan sólido y bien sustentado es el puente de la amistad, ese que nunca se puede sostener de un sólo lado. Mirarse las propias costuras requiere mucho valor y honestidad. Nadie dice que es fácil.
El reflejo del espejo asusta, enfrentarlo es arte de valientes. Sin embargo, la vida es bella y muy corta para seguir perdiéndonos de su luz. Es hora de comenzar la lucha honesta conta los monstruos que nos viven dentro.
Esto lo escribo pensando en alguien a quien quiero mucho, alguien que ya no alcanzo y a quien deseo de corazón que algún día sea capaz de salir de la „rara arena“.
la pintura es de Malgorzata Lazarek
23.4.14
Oda a la Alegría
A pesar de la sombra que cubre mi país, a
pesar del pesar de tener a mis queridos de siempre tan lejos; hay días
en que la luz inunda y abraza, en los que el trabajo de las manos y el
intelecto bailan. En días como esos gana siempre la alegría.
Oda a la alegría - Pablo Neruda
Alegría
hoja verde
caída en la ventana,
minúscula
claridad
recién nacida,
elefante sonoro,
deslumbrante
moneda,
a veces
ráfaga quebradiza,
pero
más bien
pan permanente,
esperanza cumplida,
deber desarrollado.
Te desdeñé, alegría.
Fui mal aconsejado.
La luna
me llevó por sus caminos.
Los antiguos poetas
me prestaron anteojos
y junto a cada cosa
un nimbo oscuro
puse,
sobre la flor una corona negra,
sobre la boca amada
un triste beso.
Aún es temprano.
Déjame arrepentirme.
Pensé que solamente
si quemaba
mi corazón
la zarza del tormento,
si mojaba la lluvia
mi vestido
en la comarca cárdena del luto,
si cerraba
los ojos a la rosa
y tocaba la herida,
si compartía todos los dolores,
yo ayudaba a los hombres.
No fui justo.
Equivoqué mis pasos
y hoy te llamo, alegría.
Como la tierra
eres
necesaria.
Como el fuego
sustentas
los hogares.
Como el pan
eres pura.
Como el agua de un río
eres sonora.
Como una abeja
repartes miel volando.
Alegría,
fui un joven taciturno,
hallé tu cabellera
escandalosa.
No era verdad, lo supe
cuando en mi pecho
desató su cascada.
Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:
contigo
quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas
o erizados, augustos
picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos
en su lucha.
Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto
de la estrella,
y con el regocijo
de la espuma!
Voy a cumplir con todos
porque debo
a todos mi alegría.
No se sorprenda nadie porque quiero
entregar a los hombres
los dones de la tierra,
porque aprendí luchando
que es mi deber terrestre
propagar la alegría.
Y cumplo mi destino con mi canto.
Oda a la alegría - Pablo Neruda
Alegría
hoja verde
caída en la ventana,
minúscula
claridad
recién nacida,
elefante sonoro,
deslumbrante
moneda,
a veces
ráfaga quebradiza,
pero
más bien
pan permanente,
esperanza cumplida,
deber desarrollado.
Te desdeñé, alegría.
Fui mal aconsejado.
La luna
me llevó por sus caminos.
Los antiguos poetas
me prestaron anteojos
y junto a cada cosa
un nimbo oscuro
puse,
sobre la flor una corona negra,
sobre la boca amada
un triste beso.
Aún es temprano.
Déjame arrepentirme.
Pensé que solamente
si quemaba
mi corazón
la zarza del tormento,
si mojaba la lluvia
mi vestido
en la comarca cárdena del luto,
si cerraba
los ojos a la rosa
y tocaba la herida,
si compartía todos los dolores,
yo ayudaba a los hombres.
No fui justo.
Equivoqué mis pasos
y hoy te llamo, alegría.
Como la tierra
eres
necesaria.
Como el fuego
sustentas
los hogares.
Como el pan
eres pura.
Como el agua de un río
eres sonora.
Como una abeja
repartes miel volando.
Alegría,
fui un joven taciturno,
hallé tu cabellera
escandalosa.
No era verdad, lo supe
cuando en mi pecho
desató su cascada.
Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:
contigo
quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas
o erizados, augustos
picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos
en su lucha.
Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto
de la estrella,
y con el regocijo
de la espuma!
Voy a cumplir con todos
porque debo
a todos mi alegría.
No se sorprenda nadie porque quiero
entregar a los hombres
los dones de la tierra,
porque aprendí luchando
que es mi deber terrestre
propagar la alegría.
Y cumplo mi destino con mi canto.
18.4.14
Adiós Gabriel García Márquez: un señor muy viejo con unas alas enormes.
Todo empezó, lo recuerdo claramente, con un libro que mi papá tenía en su mesa de noche, „La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada“. Era un libro de cuentos ya, para entonces, bastante amarillento y ajado cuando cayó en mis manos. A través de él, conocí a Gabriel García Márquez. Yo era apenas una niña con muchas ganas de leer y con muchas más de escribir.
No sé cuantas veces leí aquel libro que hice mío y que con el tiempo mi padre dejó de buscar. Más adelante cuando encontrarme las letras del Gabo se hizo recurrente y necesario comencé a subrayar las frases escritas con maestría y pronto cada uno de sus libros se fue llenado de líneas de colores que hoy describen mis distintos ánimos y tiempos.
Recuerdo que en el liceo, el libro anaranjado de Lengua y Literatura de Raúl Peña Hurtado y Luís Rafael Yépez, juntaba lo mejor de la literatura latinoamericana desde el Popol Vuh hasta el Boom. El Gabo en la portada, junto a Gallegos y Neruda, abría las puertas al mundo de la palabra entendida „latinoamericanamente“ con todo y todo, desde nuestras carencias hasta nuestras riquezas.
Más tarde en la universidad, en el sitio en donde se juntaban los de la escuela de comunicación social, los de letras y de artes y en donde la tertulias literarias y políticas estaban a la orden del día, el mundo seguía llenándose de mariposas amarillas y de sueños; de ángeles caídos en una noche de lluvia y de cangrejos; de la magia de Melquiades y de Remedios la Bella. Era un mundo absolutamente posible aquél del que nosotros formábamos parte.
Un poco más tarde, la suerte y el placer que representaron para mi los viajes a la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba y a Cartagena de Indias, a la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Lugares en donde el Gabo se paseaba dueño del mundo que ayudaba a crear y donde nosotros los pichones de escribidores recibíamos con agradecimiento la iluminación que nos dejaba cada taller, cada clase magistral.
Hoy recuerdo especialmente a Tomas Eloy Martinez, quien también vivió en Caracas, y la delicia de sus historias acerca del Gabo. Así como él, mucho puede decir cada quien de su historia personal con el Gabo y sus letras, de cada libro leído y del momento justo en que fue leído. Muchos compartimos la herencia García-Marqueana, como la de un viejo amigo, como la de un señor muy viejo con una alas enormes. Alas que nos empujan a conocer el mundo más allá de lo cotidiano y lo común, en donde lo irreal se hace real y maravilloso, posible. Las alas que han cobijado nuestra condición de ser.
Hoy lejos del continente del realismo mágico, trato de trasmitir la belleza de esa liberad de pensamiento a mi hija y al mismo tiempo enterarla de la grandeza y pobreza de esos Macondos latinoamericanos, y de nuestro gentilicio, hoy huérfano. Hacerla consciente de lo maravilloso que es ver la realidad con ojos diferentes asumiendo lo mágico como verdadero. Eso es lo que de alguna forma, como continente, nos alienta y nos salva.
Me alegra saber que Gabriel García Márquez entró en nuestras vidas para no salirse de ellas jamás, aunque por esos azares de la vida, haya decidido morirse.
16.4.14
Costumbre
le temo a la costumbre,
a la apatía del pueblo
me da miedo que la locura
se disfrace de normalidad
no pasa nada nuevo,
nada es noticia,
es viejo eso de la escasez
es normal que te vejen,
que te ataquen los que deberían cuidar de ti
natural es que el mundo y los valores
estén de cabeza
Historia olvidada que los estudiantes que protesten
y que en Trujillo y Zulia pelee con piedras.
No es noticia que a la gente la maten por un celular
no se es nadie real
Y si te lo roban, media vida mediática desaparece
no se es nadie virtual
Qué fácilmente se acostumbra uno a la locura,
qué fácilmente se adecua uno a las carencias
Se hace costumbre no tener
se hace costumbre hacer colas para todo
por todo,
como si la vida fuera eterna
y el tiempo no existiera.
y mientras tanto los de arriba
terminan de defalcar al país
lo regalan a diario
comportamiento habitual
que ya a nadie extraña
es regular la muerte
es normal el robo
y la evasión
hay que cerrar las puertas
con mil cerrojos
hay que cerrar los ojos...
hasta que nos toque el turno
en la cola
porque a todos
no llegará la hora
15.4.14
Medioevo
Del románico, las cosas bellas.
la vida vista con ojos de inocencia.
el espacio hecho miniatura, códices iluminados.
El individuo es inexistente,
es sólo una representación plana, hierática y frontal.
Su diferencia nace de la perspectiva jerárquica y su significado.
Y el color cumple la expresión en colores planos.
El espacio interior conoce sólo dos dimensiones,
pues la profundidad es todavía una incógnita
sin embargo, ese espacio indefinible
acoge todas las ideas universales
10.4.14
Mariposa negra
Hay días de no saber donde estás
si arriba
si abajo
Hay días de contentos
otros de "des" adelantadas
consuelo
pero antes "des"
ilusión
pero antes "des"
esperanza
pero antes "des"
Hay días en que
pensamiento en el otro
que sufre por allá en tierra lejana
es pesado y negro
y falta la fuerza para entregar
lo único que en la distancia es posible dar
esperanza
ilusión
consuelo
Hay días de no saber donde estás
si arriba
o si abajo
si allá
o aquí
si fuese fácil
posarse o volar.
Ilustración: Nick Fedaeff
7.4.14
Resumen de una sublevación
El gobierno no escucha
El gobierno confunde la paz con la guerra
El gobierno tortura en nombre de la paz
El gobierno viola la constitución
El gobierno encarcela a la oposición
El gobierno se asume democrático, pero para un sólo lado
Los estudiantes levantan barricadas como forma de protestas
Los estudiantes no pueden estudiar, las universidades son violentadas
Los estudiantes desaparecen, se le va la vida en la lucha al caer cada tarde
La educación no es prioridad para el gobierno.
El que piensa es enemigo, el que lee es siempre sospechoso
La violencia se vive a diario
Violencia = Paramilitares, militares, malandros, matones, sicarios = muerte
en Venezuela el derecho humano no existe
te matan por un celular
o porque les da la gana
falta harina, aceite,
falta respeto,
sobran perdigones, gases lacrimógenos
sobra descaro, sobra mentira
faltan medicinas, carreteras, salidas
no existen los hospitales, y los medios viven la mordaza
el pueblo el circo.
la morgue y la cárcel son la última parada
la gente se desnuda
la gente siembra cruces
la gente lucha, grita, actúa
la gente siente que es muy tarde
el mundo cierra los ojos
el mundo no sabe donde queda Venezuela
el mundo sabe de petróleo, pero mira para el medio oriente
nada es suficiente
nada alcanza
se perdió el camino,
la vía es oscura
no se ve salida
por donde lo veas, perdemos
23.2.14
Lo que ví el 22 de Febrero.
No hay lo que no se haya dicho acerca de lo que está sucediendo en Venezuela. Todos lo sabemos y todos, todos lo sufrimos.
El primer pensamiento es para los que están luchando „in situ“, esos hermanos que viven con el miedo y sin embargo están dando el todo por el todo. Luego para los que estamos fuera de nuestras fronteras, esos que ayer, sin importar distancias se acercaron para ser parte de una jornada mundial que de verdad hasta ahora ha sido la más exitosa, pues el número de asistentes a las concentraciones en los diferentes países multiplicó las cifras de asistencias normales a ese tipo de actividad.
Y eso no fue una fiesta. La gente se reunió porque estamos de luto, porque nos duele nuestro país. Repito que no fue una fiesta como una auto reflexión sobre nuestro gentilicio, y con toda la intención de subrayar el hecho de que como pueblo nos caracterizamos por la broma y la risa fácil. Somos un pueblo alegre y pecamos de despreocupados y hasta egoístas cuando el rollo no es con nosotros. Sin embargo, ayer fue distinto, cada uno de los asistentes llevaba simbólicamente un caído al lado, una presencia en quien pensar, un cuento doloroso que ya hace mucho dejo de ser ajeno para dolernos a todos en carne propia.
Hablé con mucha gente ayer y el tema era sólo uno. Pero las conversaciones no fluyeron como siempre con el dejo del „ay qué se le va a hacer“, todo lo contrario se hablaba con la convicción de que todo lo que se haga para ayudar a Venezuela a salir de está debacle que comenzó a profundizarse hace 15 años, es poco.
Asumimos que muchos de nosotros pecamos de apatía y "el fulano difunto" llegó al poder con nuestra ayuda indirecta, pues ganó aquellas primeras elecciones con los votos que los abstencionistas, que eran muchos, le entregaron cuando no fueron a votar. Ese pequeño gesto individual, multiplicado infinitas veces, es la culpa que cada uno de nosotros siempre cargará a la espalda, porque los que si lo querían mandando, si ejercieron el sagrado derecho al voto. Lo que después sucedió lo sabemos bien todos hoy día. Por eso prefiero hablar del venezolano que asistió a la jornada SOS Venezuela del día de ayer.
Vi gente joven, estudiantes como los chicos que han muerto por sus ideales de libertad; vi a hermanos de otros países dándonos su apoyo; vi compatriotas que salieron del país por razones diferentes a las que tienen hoy día los Venezolanos para emigrar, pues hoy se emigra para salvar la vida. Vi a hijos de parejas binacionales, niños que casi no conocen la tierra de sus madres, pero a los que se le ha inoculado el profundo amor por Venezuela a través de la leche materna. Ellos estaban ahí repartiendo panfletos, ondeando la bandera, sintiendo ese amor y esa tristeza allende los mares. No, no fue una fiesta, fue cantar el himno nacional con lágrimas en los ojos y dolor en las entrañas, pensando en aquellos que en suelo venezolano en ese momento salían a concentrarse en las calles, una vez más, una y mil veces más.
Nos vi en la capacidad de organizarnos, de asumir tareas sin problemas de ego, concentrándonos en pequeñas acciones a sabiendas de que sólo actuando como un todo unido y homogéneo es como podemos lograr el cambio hacia el país que queremos y merecemos. La transformación comienza con dejar de quejarnos por lo que los demás hacen o dejan de hacer, para ser capaces de hacer algo por nosotros mismos, no por el bien individual sino por el bienestar general. Si ese cambio de mentalidad se logra estaremos a buen camino para lograr ser mejores de lo que antes fuimos.
Ayer abrace y me sentí abrazada. Hoy como ayer espero el día en que esta pesadilla que vive Venezuela llegue a su fin para que todos podamos reconstruir el país que nos vio nacer.
19.2.14
para todos y cada uno de los estudiantes venezolanos que hoy luchan por nosotros.

y para Lena
que nos reune, en una carta abierta, a intelectuales venezolanos, artistas, escritores, periodistas en diaspora por el mundo, para gritar todavía más duro nuestro amor por nuestra tierra y por los estudiantes que están dejando todo por ella.
El grito es al unísono
torrente, piedra y tono,
clamor de tierra pisoteada
levantándose en sus fueros
temblor guerrero
tambor con son de latido
grito que no es de uno solo
son muchas almas,
la lucha
Trueno precedido por la luz
silencio que levanta muertos
ruido y vibración de adentro
tumulto afuera
clamor del que está lejos
y está tan cerca
somos grito, grito duro
y tonada y esperanza
lágrima lejana
cernana la herida
tañido de campana
17.2.14
la bestia y las ovejas
la bestia quiere ovejas
quiere un pueblo manso,
ovejas que vivan en la pobreza
y que sus quejas no se entiendan.
la bestia quiere riqueza
solo para él y las otras bestias
la bestia no tiene madre,
y no le duele la tierra que pisa
la bestia se siente grande pisoteando
niños y mujeres.
la bestia no creen en Dios,
porque se cree Dios.
la bestia está armada hasta los dientes
y la oveja solo tiene sus sueños de libertad
y un país en bancarrota
y un país que ya es de otros
y una tierra ultrajada y vilipendiada
la bestia tiembla aunque no quiera
la bestia se baña en sangre y le gusta
la suciedad, y da asco
las ovejas no quieren serlo
son pueblo
pueblo bravo
un pueblo ya no tiene ya nada que perder.
quiere un pueblo manso,
ovejas que vivan en la pobreza
y que sus quejas no se entiendan.
la bestia quiere riqueza
solo para él y las otras bestias
la bestia no tiene madre,
y no le duele la tierra que pisa
la bestia se siente grande pisoteando
niños y mujeres.
la bestia no creen en Dios,
porque se cree Dios.
la bestia está armada hasta los dientes
y la oveja solo tiene sus sueños de libertad
y un país en bancarrota
y un país que ya es de otros
y una tierra ultrajada y vilipendiada
la bestia tiembla aunque no quiera
la bestia se baña en sangre y le gusta
la suciedad, y da asco
las ovejas no quieren serlo
son pueblo
pueblo bravo
un pueblo ya no tiene ya nada que perder.
25.12.13
La felicidad de los pequeños gestos
Ayer en la tarde horas antes de salir a la iglesia, fui a caminar por el bosque con Lars, hablamos de todas las cosas buenas que nos fueron otorgadas este año, de nuestro hogar que crece y se fortifica día a día; de la aventura increíble que es tener una familia juntos; de las pequeñas batallas que se ganan o se pierden; de los seres amados que han partido y de su infinita presencia, de la responsabilidad de ser padres, del regalo que es Anza en nuestras vidas. Conversamos acerca de los que tenemos lejos y extrañamos, y sobretodo sobre los aprendizajes, los dolores, las sonrisas. Sobre esa fortuna que significa la vida.
Más tarde en la misa de navidad se dieron un ramillete de pequeñas confirmaciones que tengo la necesidad de compartir, porque la vida es magia y encuentro, reflexión y esperanza:
El servicio de esa noche estaba en manos de la párroco de la iglesia. La iglesia Luterana del pueblo es pequeña y acogedora. No hay imágenes de santos ni cruces dolorosas.
Ella sencilla como siempre, con sus asientos de madera pintada de rojo y verde, estaba adornada con un inmenso árbol de navidad que se elevaba al lado del púlpito.
Un pesebre de cerámica del Westerwald se encontraba sobre el altar. Las figuras de la eterna historia ocupaban sus lugares de costumbre, la virgen María, José, un pastor y la mula que llevo a María a Belén. Sin embargo, el puesto en el que debería encontrarse el niño recién nacido estaba sin su figura correspondiente y era la llama de una vela la que ocupaba ese lugar sobre la cunita de heno. Nada más.
En el balcón que da a la única nave de la iglesia, el Sr. Martin director del coro todavía ejercitaba las voces de su gente. Así, poco a poco, se fue llenando la iglesia y el servicio comenzó como sin querer con la naturalidad de una conversación entre amigos.
La administrante habló en un alemán lento, sencillo y claro acerca de la historia que hace más de dos mil años se repite cada 24 de diciembre. Esa historia que nunca es la misma porque nosotros no somos los mismos al escucharala cada vez.
Esta vez ella lanzo preguntas al aire que iban dirigidas a las figuras del nacimiento. Preguntó por ejemplo a Maria qué había sentido, si tuvo miedo, si había entendido la magnitud de su tarea, - la respuesta era dada por los tonos del órgano allá arriba. Las notas eran la voz de cada figura y se diferenciaban en su tonalidad y emoción.
A José el carpintero que silenciosamente asumió su tarea al lado de María, le preguntó si alguna vez se había dudado del porqué de la escogencia divina. Al pastocito, le comento sobre la visita del ángel que anunciaba el nacimiento y fin de los temores; del largo camino que les esperaba a los pastores para adorar al recién llegado, le hablo de la fuerza de la fe que traspasa fronteras. A la mula le preguntó si tenía conciencia del valor de la carga que lentamente había transportado a Belén, si entendía a los hombres que no se conformaban con comer , arar la tierra y dormir y que siempre querían más y más. Al hablar con cada figura iba encendiendo una vela cerca de ellos. Y así el pesebre se iba iluminando. Las respuestas musicales se completaban con las que cada uno de nosotros daba en nuestros pensamientos. Nosotros también nos íbamos iluminando por dentro.
Finalmente la pastora se dirigió a la congregación y nos hizo muchas preguntas: Por ejemplo pregunto si entendíamos el valor de nuestras riquezas, si las valoramos o estamos constantemente a punto de echarlas a la basura. O cómo reaccionamos al encontrarnos con alguien que está enfermo de muerte, si huimos, evitando su presencia como a nuestra muerte misma o nos acercamos y le tocamos cariñosamente. Cómo es nuestra reacción ante la envidia de otros, si envidiamos también o a sabiendas del envidioso nos elevamos para ver que tenemos que aprender de él. Si entendemos que es lo verdaderamente importante en la vida, el consumo furioso en que se ha convertido el 24 de diciembre o la llamada a la introspección y al agradecimiento por la vida que nos ha tocado vivir. No pidió respuesta, solo pidió que nos pasáramos la luz original del pesebre al encender la pequeña velita que estaba enfrente de nuestro asiento con aquella llama original, la que representaba al redentor. Así en una cadena armoniosa y profunda se fue iluminando toda la iglesia. Fue hermoso.
Al terminar el servicio, me encontré con un conocido que recién descubrió que esta enfermo de muerte. Él no sabe que yo lo sé, - entonces una de las primeras preguntas, encontró respuesta -.: Nos saludamos y deseamos Feliz Navidad, nos rozamos cariñosamente mientras nos miramos profundamente a los ojos. Unos minutos más tarde me volví a encontrar con su mirada y su hermosa sonrisa. No hubo necesidad de decir nada más. En esos ojos había paz, una paz y una fuerza indescriptible. J. me entregó regalo inmenso de fe que llevaré en mi corazón siempre.
En alemán se dice que al nombrar algunas cosas éstas pierden su valor. No estoy muy de acuerdo con ello, esta navidad me he sentido totalmente plena y feliz. Para mi el poder expresar esa felicidad y ese agradecimiento que hoy siente mi corazón, multiplica infinitamente el valor de esos sentimientos.
Feliz Navidad
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